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El negocio de las armas en EEUU

18/12/2012 08:31 CET | Actualizado 16/02/2013 11:12 CET

Tras la masacre de Connecticut, revivió el reclamo en Estados Unidos para que el presidente Barack Obama modere la posesión de armas en manos de particulares, algo que nadie se animó a hacer en serio. Detrás de esa decisión por omisión hay millones de razones.

El dato es contundente. En Estados Unidos hay entre 260 y 300 millones de armas en manos de civiles, según estimaciones de varios centros de investigación privados. Es, de lejos, el país con más armas en manos de particulares del mundo. Portar un arma registrada para defensa personal es un derecho constitucional, según las interpretaciones vigentes de la Carta.

Ante matanzas como la que ocurrió en Connecticut el viernes último, reaparecen los reclamos para regular la tenencia y la compra-venta de armas. Unas 30.000 personas mueren al año en EEUU por disparo de arma y unas 600 por accidentes en el manejo de las mismas.

Sin embargo, detrás de los rifles y las pistolas hay una industria que es clave para mantener en marcha a la principal economía del mundo donde, por ejemplo, funcionan más de 300 fábricas de armas.

En 2012, el sector de armas destinadas a la caza y actividad deportiva empleó directamente a 98.000 personas. Al contar los empleos indirectos se llega a 210.000 personas. La industria generó una actividad económica de 31.840 millones de dólares estadounidenses, según la National Sports Shooting Foundation.

Toda la actividad de defensa representa el 6% del PBI del país.

Pero hay más. La Asociación Nacional del Rifle, National Riffle Association, es la gran defensora del derecho a portar armas y está entre las organizaciones con más poder de lobby del país, con 29 lobbistas exclusivos que trabajan para convencer a la clase política de las bondades de su mensaje. El año pasado declaró ingresos por 240 millones de dólares estadounidenses, provenientes de los aportes mensuales de sus 4 millones de miembros y de grandes empresas del sector armamentístico.

Sus contribuciones a las campañas políticas no se quedan atrás. En la carrera presidencial de 2008 destinaron 10 millones de dólares estadounidenses a los distintos candidatos. El 90% fue para el Partido Republicano. En la última elección en la que renovó su mandato Barack Obama, destinaron 6,67 millones de dólares estadounidenses exclusivamente a Mitt Romney, a quien declararon miembro de por vida de su asociación. El exgobernador de Massachusetts se sumó a la lista de ocho expresidentes de EEUU que fueron miembros de la NRA, entre ellos el demócrata John F. Kennedy.

Entre las promesas de cambio que Obama formuló allá por 2008 figuraba un paulatino plan de desarme civil. Para poder ser reelecto en 2012, esquivó referirse al tema de forma de no perder el voto independiente en algunos estados del centro del país. Luego de la tragedia de Connecticut, el desafío se le vuelve a plantear. Habrá que ver ahora si la situación de la economía norteamericana, con alto desempleo y un tibio crecimiento, le permite poner límites a un sector con tanto poder de lobby y, sobre todo, con miles de empleados en todo el país.

Este post también estará disponible en el blog del autor La revancha de Keynes.

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