Vine a este mundo en Buenos Aires, hace algún tiempo. Soy hijo de la actriz Zulema Katz, y el director de teatro, cine y TV, David Stivel. Podemos decir que fui criado entre bambalinas.
También soy hijo de Paco Urondo, poeta, marido de mi madre.
En 1976, huyendo de la dictadura de los militares, llego a España, junto con mi madre, y nos instalamos en Madrid.
Fundo, junto con Ariel, Julián, Manolo y Felipe, el grupo de rock Tequila, que tantas alegrías nos ha dado.
Firmamos títulos como Rock And Roll En La Plaza Del Pueblo, Salta, Dime Que Me Quieres, Necesito Un Trago o Me vuelvo loco.
Tras la disolución de la banda, me dedico de lleno a la producción discográfica de artistas, como Joaquín Sabina, M-Clan, La Cabra Mecánica, y Nena Daconte, entre muchos otros. Son más de 200 los artistas producidos, y algunos millones de copias vendidas a lo largo de estos años.
Entre disco y disco, produzco jingles publicitarios.
En el año 2008, montamos la vuelta de Tequila. Dos años en gira y más de 70 conciertos. Volví a reencontrarme con el escenario, con amigos, y sobre todo con el público.
En 2011 inicio mi carrera como solista, con el disco Decíamos Ayer, un homenaje a temas del rock español, prologado por mi admirado Silvio Rodríguez.
Sigo produciendo discos, jingles, componiendo y tocando rock.
¡Long Live Rock!!
Silvio me comentó que le había llegado que en el 15-M se cantaba Ojalá.
Eso me sugirió que podía usar la oportunidad que me daba la canción para mandar un mensaje de todos los que están pasando un momento jodido a la señora Merkel.
Utilizar esta maravillosa canción de amor (o desamor) para intentar sensibilizar a esta señora y sus socios de que ese no es el camino.
Que los recortes y el hambre no nos sacarán de esto.
Este texto que voy a escribir no tiene ningún sentido.
Así que si alguien quiere saber qué sentí exactamente la noche del viernes en el concierto de Leonard Cohen es mejor que no lo lea. Es imposible transformar en palabras lo que viví ahí. El lenguaje no sirve, no llega...
Finalmente era verdad. No fue una casualidad. Como dijo el locutor de la tele cuando la selección levantaba la copa: "Señores, esto no es una repetición, estas imágenes son en directo, en el presente; hemos ganado otra vez".
Era como si no hubiese sido suficiente que ganáramos la Eurocopa y el Mundial, para creerme que la selección española era realmente grande. Para constatar que no había sido una casualidad, o un par de momentos de inspiración temporal, si no que era una realidad que estábamos entrando en el Olimpo de la historia del fútbol.
Una característica sorprendente es que, en general, los equipos suelen tener una estrella o líder que carga con casi todo el peso (y se lleva casi toda la gloria), en las grandes hazañas.
Y este team no tiene ese personaje que "gana solo" los partidos.
Es cierto que Xavi es el "jefe" y el cerebro por donde pivota todo el juego. Pero no se puede negar que Iniesta es un genio del balón, y que la explosión de Jordi Alba fue clave en su gol. Y que Iker es un verdadero "Salvador". Y así podríamos seguir enumerando a casi todos los demás. La solidaridad es junto a la técnica el principal activo de este conjunto, cosa que no se puede decir de otras selecciones donde por ejemplo sus estrellitas (estrelladas), no festejan los goles de sus compañeros, porque solo quieren la gloria para ellos mismos. Y se quieren guardar para tirar los penaltis últimos (con el sueño de ser el centro de la victoria), finalmente perjudicando a su equipo, por no haber convertido sin ni siquiera patear el tiro.
La suma de esa técnica y solidaridad da mucho placer a los amantes de este juego, entre los que me encuentro.
Ya no es la furia que fue durante varias décadas de sueños incumplidos.
Así que bienvenido sea el fin de la furia. Además el fútbol es tan poderoso que tiene la capacidad de afectar a la gente hasta puntos insospechados.
Ahora nos codeamos en la historia con los creativos, los imaginativos, los que tienen estilo, elegancia. La fuerza bruta se la dejamos a otros.
Fueron tantos años de desilusiones y sueños fracasados, que me parece que un día nos vamos a despertar y nos dirán: "¡¡Que no!! ¡¡Que era broma!! ¡¡En realidad lo ganó Alemania!!".
No sé si a Ustedes les pasa lo mismo. Cada Mundial era: "Esta vez si podemos!", y al final, nada.
Un gol fallado en un mundial, un gol que entró pero no valió en otro, un buitre volando en otro, que nos hizo creer, pero al final no levantó el vuelo.
Y es cierto que la Eurocopa 08 fue increíble. Y todos dijimos: "¡¡Entonces el Mundial no es imposible!!"
Pero después empezamos perdiendo con Suiza y todo se derrumbó.
Vuelta a la realidad.
Han sido tantos mundiales de fracasos que me van a permitir dudar de la victoria en Sudáfrica.
Es como ser muy pobre y que ganes la lotería. Supongo que no te haces a la idea. No lo sé. Tengo la inmensa suerte de no ser lo primero, y la gran desgracia de que no me haya ocurrido lo segundo.
Ahora, pensándolo bien, cuando veo jugar a Iniesta, es lo mas parecido a esos números que te ofrece el de los cupones, cuando estas en una terraza tomándote una cervecita con unos calamares fritos. Te traen, por ejemplo, el 7007007 y dices: "¡Este tiene premio seguro!", y lo compras.
Pues Andrés y sus "gambetas" se ven como uno de esos números.
Los pases de Xavi con su clarividencia y anticipación, los paredones salvadores de Iker, la agilidad de Cesc, o el acierto de Pedro, también podríamos compararlos con uno de esos números ganadores.
La generación actual de la selección entera es un poco como si hubiéramos ganado todos la loteria, ¿no? Y como en esa frase de "la lotería siempre le toca a otro", nos cuesta ver si es un hecho real o no.
Ahora en la Eurocopa vamos avanzando. Ya estamos en Semis, meta inalcanzable hace solo 4 años.
¡¡Y ganándole a los gabachos por primera vez!! ¡¡La venganza de aquel partido de aquella Eurocopa!!
Viene Portugal.
Si Pepe no le patea la cabeza a Cesc, y no le pisa la mano a Iniesta mientras está tirado en el suelo después de cometerle una falta, yo creo que les ganamos.
Y entonces estaremos en la final.
Contra los de siempre.
Hagamos un trato: si ganamos esta Eurocopa, me creo que somos campeones del mundo.
Y no es una pregunta retórica, buscando una respuesta sociológica, o tratando de explicar lo que significa este fenómeno de comunicación de la sociedad actual.
No es una inquisición abstracta que busca hacer reflexionar al lector o que...
(13) Comentarios | Publicado 23 octubre 2012 | 08:14