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La semana en cinco recomendaciones lingüísticas

06/10/2012 10:09 CEST | Actualizado 05/12/2012 11:12 CET

Reanudo el blog con la historia de la curiosa resurrección del verbo itinerar, que, como si hubiera querido correr la suerte de su significado, murió sin apenas haber vivido en el Barroco español y ha vagado por el limbo de las palabras hasta reaparecer siglos después, en la era de internet.

El pasado miércoles 3 de octubre, en la Fundación del Español Urgente publicamos una recomendación en la que señalábamos la presencia, cada vez mayor, de este verbo que se usa para indicar que una exposición temporal o espectáculo se traslada de un lugar a otro.

Comenzamos entonces a tratar de averiguar de dónde procedía. En un primer momento parecía una creación desde el adjetivo itinerante, pero si así hubiera sido, la formación regular hubiera dado algo como itinerantar. El asunto parecía entonces más complejo, así que partimos de lo que ya teníamos: itinerante.

Este adjetivo, según nos informó Diego Varela, del Instituto de Lexicografía de la Real Academia Española, procede del latín tardío itinĕrans, -antis ('viajero') (documentado en san Ambrosio, s. IV d. C.), forma lexicalizada del participio presente activo del verbo itinerāri ('viajar') (también tardío, en san Agustín, ss. IV-V).

Y aquí es donde llegó la sorpresa: el verbo que nos ocupa ya existió, pero entonces, ¿cuál fue su camino?, ¿por qué dejó de emplearse? La forma latina itinerāri evolucionó hacia itinerar, como lo conocemos ahora. Así aparece en un texto del conde de Villamediana (nadantes aves del cerúleo asiento / itineran el piélago salado) a principios del sigo XVII. Sin embargo, mientras que el adjetivo itinerante había llegado a todos los estratos de la lengua, el verbo se consideraba un cultismo, reservado principalmente a literatos y al ámbito eclesiástico, por lo que seguramente no triunfó frente a otros como viajar, ya asentados en el uso entre los hablantes.

Es probable que este verbo llegara por entonces a América en la época de la conquista con las misiones eclesiásticas, pues allí sí se documenta algún caso posterior, como en la novela El siglo de las luces del cubano Alejo Carpentier.

Sea como fuere, esto no dejan de ser hipótesis, pero lo realmente curioso es cómo en el año 2012 detectamos el uso de un verbo con un sentido muy específico y descubrimos que es la resurrección de una forma que ya existió cientos de siglos atrás.

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Ilustración: @MoxParadox.

Pero la semana comenzó con una recomendación relacionada con las informaciones sobre la actuación policial del 25S. Se trata del término salva, que en los medios aparecía referido a los disparos al aire que efectuó la policía. Sin embargo, una salva no es un simple disparo al aire pues, según recogen los principales diccionarios, tiene un carácter ceremonial, ya que se hace en señal de saludo u honor.

El martes nos ocupamos del verbo reusar, sin hache, que también se está empleando últimamente. Reusar es un verbo bien formado, a partir del prefijo re- y el verbo usar, que literalmente significa 'volver a usar', y que también se emplea como sinónimo de reciclar. En la recomendación señalamos que las formas reúso, reúsas, reúsa, reúse, reúses y reúsen de este verbo, así como el sustantivo derivado reúso, llevan tilde. Asimismo, recordamos que si se quiere evitar la confusión de este verbo con rehusar, que se pronuncia y se conjuga igual pero que tiene un significado muy diferente, puede sustituirse por reutilizar.

Esta semana también hemos dedicado un día a un uso inadecuado de la palabra cirugía que se usa inadecuadamente aplicada a la disciplina médica que se ocupa de la curación mediante operaciones, cuando en ese caso lo apropiado es operación o intervención quirúrgica.

Probablemente sea un calco del inglés, pues en esa lengua surgery tiene, entre otros significados, el de 'operación' e 'intervención', pero en español son preferibles estos últimos términos, asentados incluso en el ámbito médico, donde cirugía suscita rechazo con este sentido por considerarse impropio y confuso, según explica el Diccionario de términos médicos, de la Real Academia Nacional de Medicina.

Y de un calco semántico del inglés llegamos el viernes a un anglicismo: holding, propio de la jerga empresarial, puede traducirse también por consorcio, grupo financiero, grupo industrial, grupo de empresas o simplemente grupo, según el contexto.

Así, en casos como «El impulsor del holding de la abeja debía comparecer el pasado jueves tras ser arrestado un día antes», «Las irregularidades del holding Rumasa comenzaron en los años 70» se podría haber dicho «El impulsor del grupo de empresas de la abeja debía comparecer el pasado jueves tras ser arrestado un día antes», «Las irregularidades del grupo Rumasa comenzaron en los años 70».

Por último, la recomendación semanal en vídeo, esta vez para recordar que el verbo suplantar tiene un matiz negativo del que carece el verbo sustituir, por lo que no pueden usarse en todos los casos como si fueran equivalentes.