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El marzo de las mujeres

24/03/2017 18:14 CET | Actualizado 25/03/2017 10:04 CET
EFE
Foto de la marcha del Día Mundial de la Mujer

La conmemoración del 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora nace a comienzos del siglo XX, como consecuencia de las luchas de las mujeres textiles de aquellos años, de entre las que destaca la de una fábrica de Nueva York en la que murieron calcinadas 146 mujeres. Se institucionaliza en 1910, cuando Clara Zetkin, en la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, propone el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer. Años más tarde, la Asamblea General de la ONU invita a que se conmemore un día al año como "Día de las Naciones Unidas para los derechos de las mujeres y la paz internacional" (1977). El 8 de marzo se fue consolidando, en todos los países, en diferentes momentos de su historia, como un día reivindicativo, un aldabonazo, para gritar que la mitad de la humanidad que somos las mujeres carecemos de los mismos derechos reconocidos a los hombres. Ha pasado un siglo, estamos mucho mejor, pero seguimos teniendo una vida desigual en derechos y deberes.

El Día de la Mujer Trabajadora es el día de todas las mujeres, porque todas, tengan o no trabajo remunerado, trabajan y han trabajado siempre. Otra cosa es que el trabajo doméstico, ese que era nuestro único destino en la vida, no esté valorado económicamente. La crisis ha dificultado aún más el acceso al empleo y ha provocado el regreso de las mujeres al hogar, acompañado de una fuerte propaganda ideológica que fomenta la mística de la maternidad, el amor romántico, la lactancia materna y tantos otros cuentos con los que, a lo largo de la historia, nos han educado.

Los actos conmemorativos han ido creciendo a lo largo de los años de una manera rotunda, incorporándose, paulatinamente, también los hombres, aunque aún quedan quienes hacen esa gracieta de decir: ¿para cuando el día del hombre? Lo afirman también, tristemente, algunas mujeres que tampoco entienden nuestra discriminación secular. Algun@s preguntan eso de ¿qué más queréis? No entienden que pedimos igualdad, no real, igualdad, porque si no es real, no es igualdad.

Nos quedan muchas batallas por librar para alcanzar esa justicia que hace que, para las mujeres, todos los meses sean marzo.

En España, cuando se cumplen 12 años de la ley integral contra la violencia de género y 10 de la ley para la igualdad efectiva entre mujeres y hombres, derogada de facto, las manifestaciones del 8 de marzo han estado precedidas por unas cifras pavorosas de violencia machista que han producido 20 asesinatos de mujeres, de todas las edades, por sus parejas o exparejas, haciendo de este inicio de año el más cruento de nuestra historia, hasta el extremo de llevarse a cabo, durante más de 15 días, una huelga de hambre en la Puerta del Sol, bajo el lema "Nos están matando". Las manifestaciones, vestidas de negro, han sido multitudinarias y plurales, con muchos jóvenes de ambos sexos, llevando pancartas en las que apoyaban el feminismo.

Ese día, todos los programas de radio, televisión, prensa escrita, on line, dedicaron sus espacios a hacer protagonistas a las mujeres, pero tuvimos mala suerte: al final del día, se celebraba un importante partido de fútbol en el que participaba un equipo español que, por lo después sabido, realizó "una proeza histórica". Cuando al volver de la manifestación, me enteré de lo sucedido, pensé -y conmigo, muchas más personas-, que habíamos perdido el protagonismo mediático del día siguiente. El fútbol, una vez más, nos ganó, pero así es esta vida que tanto cuesta cambiar. El mundo que tenemos nos lo han hecho esos hombres que no han querido, ni quieren, contar con la participación de las mujeres. El poder para las mujeres es urgente.

En Andalucía, marzo empezó con la entrega de los premios Meridiana, que otorgó la Junta de Andalucía a asociaciones y mujeres del mundo judicial, empresarial, académico, musical, deportivo, profesional o periodístico, siendo la premiada más veterana, Juana Zarzuela, una mujer dedicada a la inclusión de las personas con síndrome Down, que empezó el mes, muy enferma, recibiendo este premio. Para Juana, marzo ha terminado. Ha muerto, pero después de disfrutar, con todas nosotras, al recogerlo de manos de la presidenta de la Junta. Nunca la olvidaremos.

El premio especial, que lleva el nombre de la primera Directora del Instituto Andaluz de la Mujer, Carmen Olmedo, lo recibió una gran periodista, Montserrat Domínguez, que recordó a muchas, y terminó hablando de su madre enferma: "De ella aprendí muchas cosas, sobre todo su sentido de la justicia y que nunca hay que dar una batalla justa por perdida". Nos quedan muchas batallas por librar para alcanzar esa justicia que hace que, para las mujeres, todos los meses sean marzo.

Este artículo fue publicado originalmente en Diario de Sevilla

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