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Flora Tristán

17/01/2017 07:22 CET | Actualizado 17/01/2017 07:22 CET

2017-01-10-1484055877-2323495-Capturadepantalla20170110alas14.43.13.jpgLlevo tiempo queriendo escribir sobre Flora Tristán con el deseo de hacer visible a esta extraordinaria mujer, al mismo tiempo que la vinculo con la Residencia universitaria que lleva su nombre. El pasado mes de diciembre, el Instituto Andaluz de la Juventud otorgó uno de sus premios anuales, el de acción social, a la Residencia Flora Tristán, un proyecto social, único entre las universidades, de la Pablo de Olavide de Sevilla, ubicada en el Polígono Sur, que cuenta con más de 200 plazas de residentes universitari@s. La Residencia fue creada en el año 2004 para proporcionar a los universitari@s una formación humana integral, más allá de la formación académica, contribuyendo a la revitalización del Polígono Sur, a través de su presencia cotidiana en el barrio. Fue una decisión de la que fue su primera rectora-presidenta, Rosario Valpuesta, catedrática de Derecho Civil y feminista confesa. Hoy seguimos con una sola rectora, Pilar Aranda, en Granada. ¡Cuánto nos cuesta a las mujeres conseguir cualquier clase de poder social!

Se sabe poco de la existencia de la residencia, incluso en Sevilla, a pesar de haber sido premiada varias veces por parte del Instituto de la Juventud y del Instituto de la Mujer. El mundo universitario nos es, en general, muy ajeno, y sus peculiaridades, excepcionales y positivas, aún más. En casi todo, lo noticiable es lo negativo, lo cual nos lleva a vivir bastante deprimidos.

Desde que supe de su existencia, siempre he preguntado, por curiosidad, si sabían quién era Flora Tristán, con resultados poco brillantes, porque si la residencia es poco conocida, lo es mucho menos la persona que lleva su nombre; solo las feministas más comprometidas, y las personas más cultas, sabemos quién fue y su relevancia, y eso que Mario Vargas Llosa, escribió una novela, El paraíso en la otra esquina, sobre ella y su nieto, el pintor Paul Gauguin, con el que solo tuvo en común ese lazo biológico. Ella fue una mujer fuerte, con una vida muy dura, feminista y socialista, y él un gran pintor, y una bastante despreciable persona, machista recalcitrante, porque su incentivo para poder pintar era tener relaciones sexuales, no ya con mujeres, que tuvo y muchas, sino con niñas de 12-14 años, que eran las que "le inspiraban".

La Residencia universitaria que lleva su nombre está, de alguna manera, impregnada de ese espíritu de lucha que fue su vida. A Flora Tristán le habría gustado este proyecto social de una Universidad en un barrio obrero sevillano.

"El proyecto político expresado por Flora Tristán en sus escritos tiene un valor incalculable, porque en cada página se revela el lúcido pensamiento de la mujer que sentó las bases del feminismo socialista", según la profesora Luciana A. Guerra. Su historia personal y profesional es digna de ser conocida. Francesa, de origen peruano, nunca fue reconocida por su padre, porque el matrimonio no tuvo "valor jurídico", lo que la llevó a tener una vida, con altibajos de estatus, muy difícil, que relata muy bien en sus libros: Peregrinaciones de una paria, Paseos en Londres -demoledora con la vida británica-, el folleto en el que recoge su programa político, La Unión obrera, o La emancipación de la mujer, precursor de lo que sería el feminismo marxista.

Fue víctima de lo que hoy conocemos como violencia machista. Su marido abusó de ella, hasta llegar a dispararle en la calle. Tuvo tres hijos, dos sobrevivieron y una fue la madre del pintor Paul Gauguin. Murió a los 41 años, siendo la creadora de la consigna "Proletarios del mundo, uníos".

"Los socialistas utópicos fueron los primeros en abordar el tema de la mujer. El nervio de su pensamiento, como el de todo socialismo, arranca de la miserable situación económica y social en la que vivía la clase trabajadora. En general, proponen la vuelta a pequeñas comunidades en que pueda existir cierta autogestión -los falansterios de Fourier- y donde se desarrolle la cooperación humana en un régimen de igualdad que afecte también a los sexos" (Ana de Miguel). Flora Tristán, socialista utópica, defendió siempre que la emancipación de los trabajadores debía ir unida a la emancipación de la mujer, algo en lo que también se adelantó al pensamiento de aquella izquierda que sostenía que, conseguida la revolución obrera, se alcanzaría la liberación de la mujer. Escribe: "Todas las desgracias del mundo provienen del olvido y el desprecio que hasta hoy se ha hecho de los derechos naturales e imprescriptibles del ser mujer". La transformación de la institución familiar fue otra de sus preocupaciones.

La Residencia universitaria que lleva su nombre está, de alguna manera, impregnada de ese espíritu de lucha que fue su vida. A Flora Tristán le habría gustado este proyecto social de una Universidad en un barrio obrero sevillano.

Este artículo fue publicado originalmente en El Diario de Sevilla

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