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La luna: engaños, deslealtades y colores

10/05/2015 09:48 CEST | Actualizado 10/05/2016 11:12 CEST

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Foto: Mayte Piera

Que si la luna engaña, que si es traicionera, que si nada es lo que parece, que si enloquece. El pobre satélite tiene multitud de leyendas negras asociadas con la locura y la imprevisibilidad. Pero en colores, ¿de qué color es la luna? Blanca, plateada, dorada..., hay todo un folclore popular relativo a las tonalidades que toma Selene según la ocasión; todas misteriosas, todas ricas en presagios y canciones. Voy a poner algún ejemplo.

La luna cenicienta

Unos días antes y después de la luna nueva podemos observar en el cielo un gajo finísimo iluminado por la luz solar; no deberíamos ver nada más, pues la Tierra se interpone entre los rayos solares y la luna. Sin embargo es perfectamente visible todo el contorno de la bola lunar; un tímido y fantasmal resplandor nos la dibuja. Es la luna cenicienta y se dice que la "luna vieja viaja en brazos de la nueva".

La explicación del fenómeno se le ocurrió a un curioso observador, el impenitente fisgón Leonardo da Vinci, que miró la luna de una forma diferente a como lo harían los astrónomos de la época. A veces, esa mirada ajena y poco especializada es necesaria para explicar la realidad; cerrar mucho el campo de visión oculta los resultados.

2015-05-08-1431082494-4826481-luna.jpg Los conocimientos de Leonardo en materia de matemáticas y geometría, unido a su manejo de sombras y luces, influyeron a la hora de plantearse una solución sobre este atractivo y llamativo efecto lunar. Leonardo suponía que la luna tenía atmósfera y océanos propios: como era un excelente reflector de la luz, debía estar cubierta de mucha agua. En cuanto al "resplandor fantasmal", explicó, se debía a la luz del sol rebotaba en los océanos de la Tierra y volvía a los de la luna.

Aunque acertó de lleno, su teoría tiene dos errores, porque la luna no tiene océanos, sino mares de antigua lava endurecida. Y, por otro lado, los mares de la tierra no son el origen principal del brillo que se transmite al satélite, más bien son sus nubes. Vista desde el espacio, la Tierra muestra océanos oscuros, y las masas nubosas aparecen brillantes. Pero eso no le quita mérito y hoy conocemos esa apariencia de la luna como "el resplandor de da Vinci".

Luna azul

El origen del termino folclórico luna azul es complicado, porque su significado ha cambiado con el tiempo. Si nos fijamos, 12 lunaciones de 29 días, 12 horas, 44 minutos y 2,78 segundos suman algo más de 354 días. Es decir, 11 días menos que la duración del año trópico. Esta es la razón por la cual los meses y fiestas musulmanas se van adelantando año a año con respecto al calendario gregoriano. Y en el caso de las lunas llenas, esto implica que más o menos cada 3 años tendremos 13 o que, dicho de otro modo, encontraremos un mes con dos lunas llenas.

Existe un calendario tradicional estadounidense, con raíces en las culturas amerindias: el farmer's almanac, con datos astronómicos y climáticos; es bastante -similar a nuestro Calendario Zaragozano-. En este almanaque, cada mes tenía su plenilunio, con un nombre particular; el de agosto es el Harvest Moon, la Luna de la Cosecha. Neil Young lo cantaba en una canción de igual nombre:

Because I'm still in love with you

on this harvest moon.

Pero había una luna traidora que aparecía cuando no se la esperaba, la "belewe mone", luna desleal, que acabó siendo con el uso "blue moon", luna azul. En una estación de tres meses, caben tres lunas llenas, y algo más; cada 3 años habrá 4 plenilunios en una estación; la tercera luna llena de estas 4 es la "belewe".

Desde luego, azul no es; sólo en algunas ocasiones asociadas a erupciones volcánicas o grandes incendios, con finas partículas en suspensión en el aire, puede la Luna aparecer azulada. Pero encima, blue, en inglés, es triste y melancólico: ¿hay algo más melancólico que un enamorado mientras suena la conocida canción de Blue moon?

Blue Moon

You saw me standing alone

Without a dream in my heart

Without a love of my own

Luna roja

Los eclipses de luna siempre se producen durante un plenilunio. En el eclipse, la tierra, iluminada por el sol, crea una sombra larga en forma de cono, umbral, que tapa el satélite. Un eclipse total de luna ocurre cuando ésta pasa completa dentro del umbral.

Durante la totalidad, que puede durar alrededor de una hora -ya que la sombra de nuestro planeta es más grande que su satélite- la luna no es totalmente invisible, sino que presenta una débil luminosidad rojiza provocada por la luz solar difundida por nuestra atmósfera. En la antigüedad, este fulgor rojizo de la luna eclipsada producía pánico entre quienes la observaban creyendo que era un indicio de catástrofes venideras.

Si pudiéramos viajar nosotros a la luna durante un eclipse total, veríamos a nuestro planeta oscuro, delante del sol, y este derramaría sus rayos por todo el contorno de la circunferencia, como una corona de fuego. Este resplandor es el que alumbra a la luna y la transforma en una esfera roja.

El término luna roja suena mejor en italiano, luna rossa, y nos recuerda a esta entrañable canción napolitana:

Podría seguir: ¿A que estáis pensando en The dark side of the moon, de Pink Floyd? La cara oscura y oculta de la luna, esa que nos parece tan tétrica porque no podemos verla. Pero para acabar, os propongo una cosa: ¡vamos a dar una vuelta por la luna! Esta vez, de cualquier color, con la música de Manos Hatzidakis y la voz de Savina Yannatu.

Πάμε μια βόλτα στο φεγγάρι

Τρεις μέρες χώ-, τρεις μέρες χώρισα από σένα

τρεις νύχτες μέ-, τρεις νύχτες μένω μοναχή,

σαν τα βουνά* που στέκουν τώρα δακρυσμένα

όταν τα βρέ-, όταν τα βρέχουν οι ουρανοί.

Διώξε τη λύπη, παλικάρι

πάμε μια βόλτα στο φεγγάρι

Πώς να βγω και, πώς να βγω και να περπατήσω

τα λόγια του, τα λόγια του να θυμηθώ;

με το φεγγάρι πώς, αχ πώς να τραγουδήσω

με το φεγγάρι πώς να παρηγορηθώ

Vamos a dar una vuelta por la luna,

Tres días, tres días sin ti

Tres noches, tres noches que estoy sola

Como los montes que se yerguen llorosos

Cuando les llueve el cielo

Deja las tristezas muchacho

Vamos a dar una vuelta por la luna

Cómo puedo salir, cómo puedo salir a pasear

Tus palabras, tus palabras recordar

Con la luna cómo ¡Aj! cómo cantar

Con la luna que me consuele.

Este post fue publicado inicialmente en el blog de la autora

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