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El acuerdo UE-Turquía en cinco preguntas

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Foto: REUTERS

En cualquier momento se podría producir la primera devolución forzada como consecuencia del acuerdo entre la UE-Turquía. Noori, un sirio de 21 años que soñaba con convertirse en enfermero para ayudar a todas las personas que sufren en su país, podría llevarse ese macabro logro. Te contamos en cinco preguntas lo que supone este acuerdo.

¿Qué supone el acuerdo entre la UE-Turquía?

El acuerdo entre la UE-Turquía, que permite retornar a todas las personas migrantes que lleguen de manera irregular a las islas griegas desde Turquía, incluyendo personas necesitadas de protección internacional, ha asestado un golpe histórico a los derechos humanos. El acuerdo también establece un canje de refugiados: por cada persona de nacionalidad siria devuelta a Turquía, una persona refugiada siria será reasentada en Europa.

Amnistía Internacional ha dicho siempre que el acuerdo no podía llevarse a la práctica conforme a los estándares internacionales de derechos humanos, porque Turquía no es actualmente un país seguro para las personas refugiadas y solicitantes de asilo: no ofrece un estatuto de refugiados pleno para los sirios, y no cuenta aún con un sistema de asilo totalmente operativo para nacionales de otros países. Por lo tanto, la UE mantiene una actitud cínica y despiadada fingiendo que algunos países vecinos, como Turquía, mantienen sistemas de asilo y condiciones adecuadas.

¿Cuántas personas han sido devueltas a Turquía?

Hasta el momento, ningún solicitante de asilo ha sido retornado en virtud del acuerdo con Turquía. Las alrededor de 1.600 personas que hasta ahora han sido retornadas a Turquía desde que se firmó el acuerdo no habían solicitado asilo, sino que han vuelto supuestamente de manera voluntaria o sus solicitudes han sido rechazadas.

Sin embargo, esto podría cambiar pronto. Noori podría convertirse en el primer refugiado sirio devuelto después de que su solicitud de asilo fuera rechazada por el Servicio griego de Asilo y por el Comité de Apelaciones, por considerar que Turquía es un país seguro para él.

¿Por qué Turquía no es país seguro?

La legalidad del acuerdo entre la UE y Turquía se basa en la consideración de que Turquía es un país seguro. Sin embargo, esta afirmación es insostenible. Turquía no tiene un sistema de asilo plenamente operativo. No proporciona a las personas refugiadas la protección íntegra que exige la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, ni garantiza el principio de no devolución (non-refoulement), que prohíbe devolver a nadie a un país donde corra verdadero peligro de sufrir violaciones graves de derechos humanos. Amnistía Internacional documentó devoluciones de grupos de personas refugiadas sirias y afganas a zonas de guerra en los meses previos a la firma del acuerdo.

No tenemos conocimiento de que continúe habiendo devoluciones de personas que residen desde hace largo tiempo en el país. Sin embargo, aún es motivo de honda preocupación lo que les ocurre a quienes son devueltos a Turquía, especialmente dado que ningún observador independiente -ni Amnistía Internacional, ni ACNUR, ni abogados- tiene acceso a los centros cerrados a los que se está devolviendo a las personas deportadas en Turquía.

¿La reciente situación en Turquía tras el golpe de Estado fallido, cómo ha afectado a las personas refugiadas?

Entre el 18 de julio y el 4 de septiembre llegaron a las islas griegas 4.919 personas, lo cual supone un incremento de las llegadas desde el intento de golpe de Turquía, aunque en general siguen siendo cifras muy bajas en comparación con las del mismo periodo del año pasado. ACNUR calcula que en Grecia hay más de 60.000 personas refugiadas y solicitantes de asilo. De ellas, 14.950 están en las islas (cuya capacidad oficial es de 7.903) y el resto vive en la Grecia continental, la mayoría en estructuras oficiales y no oficiales, y unas 8.700 en centros de alojamiento de ACNUR.

Nuestra organización lleva tiempo diciendo que Turquía no se trata de un país seguro ni para la población turca ni para las personas refugiadas. De hecho, Amnistía Internacional ha denunciado que el retroceso en los derechos humanos es un proceso anterior al intento de golpe. No hay indicios de que el clima tras el golpe haya influido de manera positiva o negativa en las personas refugiadas, pero sí hemos denunciado violaciones de derechos humanos contra la población general que se están produciendo tras el golpe: detenciones, palizas, torturas y hasta violaciones en los centros de detención turcos, así como cierre de medios de comunicación y despidos.

¿El acuerdo tiene alguna valoración positiva?

Aunque es cierto que ha descendido el número de muertes en el Egeo, la cifra total de personas que mueren -en su mayoría ahogadas- tratando de llegar a Europa se ha incrementado un 15 %, sólo que en una ruta diferente: desde Libia/Egipto a Italia. Los datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) muestran que el número de personas que habían llegado a Europa al terminar julio era de 258.186, frente a las 219.854 del mismo periodo de 2015. Hasta el 8 de agosto, habían muerto 3.176 personas, superando las 2.754 de los primeros ocho meses del año anterior (un periodo ligeramente más largo). Este año, a 9 octubre, el número de muertes ascendía a 3.611.

Por otro lado, Turquía ha impedido que las personas refugiadas y solicitantes de asilo salgan de su territorio con destino a Grecia. A raíz del acuerdo, el número de llegadas a Grecia descendió (unas 20.000 entre el 20 de marzo y el 15 de septiembre), pero a fecha 10 de octubre, se calcula que siguen atrapadas en el país unas 60.441 personas refugiadas, solicitantes de asilo y migrantes. Aquellos solicitantes de asilo que llegan a las islas griegas se quedan atrapados en las islas en condiciones lamentables.

Es decir, el acuerdo es un intento por parte de la UE de trasladar la responsabilidad a un tercer país. Lo que está provocando el acuerdo es que las personas solicitantes de asilo que llegan a las islas griegas queden atrapadas allí, en condiciones deplorables, a riesgo de ser devueltas a Turquía bajo la ficción de que este es un país seguro.