BLOGS

Elogio del 'remake'

24/07/2017 07:25 CEST | Actualizado 24/07/2017 07:25 CEST

Por qué las revisiones artísticas no son tan mala idea

Refrito sobre el elogio.

Todo está inventado. Hasta los elogios están sobreexplotados: tenemos el elogio de la locura, el del caminar, el de la lentitud... hasta hay un elogio del aburrimiento. Si todo lo que no es tradición es plagio, como afirmó Eugenio d'Ors, entonces solo nos queda el éxtasis de la influencia, el arte de revisitar historias, de hacer recreaciones, versiones y perversiones del material artístico. Todo maker (creador) no es más que un remaker.

Remakers.

Cada año estrenan toneladas de remakes. Aunque la mayoría de ellos (por no decir todos) son olvidables, los críticos los atacan con un argumento más manido que cualquiera de esos remakes que tanto desprecian: a la industria cinematográfica se le habrían agotado las ideas y rescatan historias que funcionaron comercialmente. Me parece un diagnóstico correcto, pero demasiado plano y parcial, como un mal remake que pierde las sutilezas de la película original.

A veces los remakes ni si quiera deberían contarse como tales. Valor de leyya existía como película, pero la nueva versión de los Coen era más fiel a la novela. Lo mismo ocurre con la nueva película de Sofia Coppola, La seducción, que en breve estará en los cines, o con Asesinato en el Orient Express, que llegará en noviembre (no les engañaré: pienso ir a verla).

El remake marca un "arco interpretativo" entre el original y la copia. Nos permite preguntarnos multitud de cuestiones sobre la producción o sobre la ideología que subyace a esas historias. ¿Por qué hay tan pocos años entre Desafío total y su remake? ¿Por qué aún no se ha hecho un remake en condiciones de La historia interminable? ¿Y de Los inmortales o Warlock? ¿Qué se podía esperar de la nueva de Footloose? Y así sucesivamente.

Los remakes son estudios de casos para la sociología del arte, recreaciones que actualizan el pasado y ponen a prueba el presente con elementos narrativos que en otro tiempo tuvieron repercusión por un motivo u otro. La intrascendencia de la nueva versión de Perros de paja indica que es una película superflua, pero también nos dice algo acerca de la indignación moral que suscita una violación y sobre las diversas formas de representar semejante aberración.

La nueva versión de Jumanji parece un buen ejemplo de cómo NO hacer un remake y la nueva versión de El nacimiento de una nación ha demostrado que un remake puede llevarse premios importantes (mejor película y premio del público en Sundance).

En resumen, no subestimemos la fuerza oculta de las reinterpretaciones artísticas, que revelan brechas generacionales, actualizan dilemas morales y reintroducen mitos sociales y controversias olvidadas.

Refrito final sobre los refritos.

No puedo terminar este elogio de las versiones sin recordar que la película española Remake no es un remake, pero puede valer la pena verla.

Sé que este artículo es manifiestamente mejorable. Les animo a que lo amplíen y reescriban en una suerte de remake, que yo tengo que ponerme a escribir mi siguiente entrada para el HuffPost.

MÁS:Blogs