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No es país para viejos

25/01/2017 07:20 CET | Actualizado 25/01/2017 07:20 CET

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Foto: EFE

Aunque esté fuera de España desde hace algunos meses, continúo con mi vieja costumbre de leer tres o cuatro diarios todos los días -ventajas de Internet-. De igual manera mantengo, aunque ya no es lo que era, mi preferencia por El País. Dicho esto, con todo lo que ha caído a nivel informativo, el mes pasado me llamó poderosamente la atención la profusión de artículos sobre la problemática de las pensiones. Tan es así que durante el mes de noviembre se publicaron en dicho periódico 14 artículos sobre este tema, y otros nueve en el mes de diciembre. Sin tanto exceso, en el resto de diarios también ha habido abundancia de opiniones y comentarios sobre el mismo asunto. A priori podría parecer que todos los estamentos están muy preocupados por las pensiones y los pensionistas. A mí, en cambio, me suena a algo que acostumbraba a decir un gran colaborador mío y mejor amigo: "Cuando a un soldado le dan de beber, o lo han jodido o lo van a joder".

Sobre lo de "joder", me refiero a cuando tanto se anuncia que se va a reunir, se ha reunido o se reunirá -nunca se sabe con exactitud- el Pacto de Toledo. Algo que a la gente corriente nos suena como a la Trilateral, los Illuminati, el Club Bilderberg o cualquier organización de esas que tan bien conoce Dan Brown. Lo cierto es que acojona.

Tras una fácil y elemental reflexión sobre el tratamiento que se está haciendo y parece que se va a hacer a las personas mayores de este nuestro país, lo primero que me ha venido a la mente ha sido el título de la famosa novela de Cormac McCarthy que luego ha sido llevada al cine por los hermanos Coen con gran éxito. Y es que sí, parece que también éste, nuestro país, NO ES PAÍS PARA VIEJOS.

Y todo ello referido fundamentalmente al colectivo de los pensionistas, ese que con su más que acostumbrado sacrificio -todavía muchos de ellos son supervivientes de la postguerra- ha servido para amortiguar los graves problemas económicos en no pocos entornos familiares durante esta crisis; y lo que es más importante, relajar la contestación social que ha sido, y sigue siendo, poca para todo lo que se viene soportando.

Cuánta demagogia... Demagogia es que se nos intente comunicar a la ciudadanía esa terrible preocupación por la hucha de las pensiones que se transmite tan a menudo entre la Carrera de San Jerónimo y La Moncloa, con grandes dotes escénicas y mucha sobreactuación. Pero vamos a ver, ¿es que estamos tontos o qué...?

¿Acaso nuestro querido Ejercito y Fuerzas de Seguridad, cuando se quedan sin balas, las pagan ellos a escote? ¿Es que la Educación se financia sola y exclusivamente con las aportaciones de las familias que tienen hijos en edad de estudiar? ¿Las carreteras se construyen o se arreglan con cuotas que pagan los propietarios de vehículos...? Cuando hay una desgracia en un pueblo o ciudad, léase terremotos, inundaciones, etc., ¿piden un crédito para arreglar todos los desperfectos los empadronados en dicho lugar? Al igual que las comunidades de vecinos para arreglar el ascensor...

¿Cómo se pagan todas estas necesidades? ¿Cómo se hace frente a todos esos gastos inesperados? Pues con cargo a los Presupuestos Generales del Estado. Lo normal, así el pasado 20 de diciembre el secretario de Estado de Presupuestos dijo: el Gobierno emitirá deuda cuando se acabe la hucha de las Pensiones para financiarla.

Qué bien quedó expresado el pasado 1 de diciembre en una más que interesante carta al director de El País de Fernando Guerrero Barrio en la que venía a decir, de forma muy clara y resumida, lo que aquí estamos intentando argumentar bajo el título de "Demagogia con las pensiones".

Porque... ¿a qué vienen tantas declaraciones, tanto rasgarse las vestiduras, tanto teatro en sus manifestaciones, que casi un día sí y otro no aparezca un titular en alguno de los principales medios de comunicación (de la televisión no digo, porque no la he visto)? ¿A qué viene meter tanto miedo a la ciudadanía, a los actuales pensionistas (y no te digo nada a los inmediatos, los futuros probablemente ni hayan caído en ello)?

Quizá porque el problema, por más que nos lo intenten hacer creer, no es tanto la "hucha de las pensiones" sino cómo "meter mano a las pensiones". Curiosamente, uno de los artículos que mencionaba anteriormente, llevaba de titular "Claves para elegir el mejor plan de pensiones".

Nadie va a salir a la calle a protestar por las pensiones. Total, éste NO ha sido nunca PAÍS PARA VIEJOS, y no lo va a empezar a ser ahora.

O lo que es lo mismo: en breve escucharemos en alguna de las muchas comparecencias de cualquiera de nuestros próceres: "Vamos a intentar hacer todo lo necesario para MANTENER la hucha de las pensiones, pero claro, esto va a exigir algunos sacrificios a nuestros mayores; sacrificios, eso sí, que nadie va a sentir tanto como nosotros".

¿A que nos suena...?

Durante estos años en que la crisis famosa ha justificado tantas y tantas cosas en muchos ámbitos de la vida cotidiana (y que algunas de ellas poco tenían que ver con Merkel, el BCE o la economía, que lo justificaba todo -Ley Mordaza por ejemplo-), nuestros representantes han demostrado tener una muy poca vergüenza, tales por acción como tales por omisión. Tan poca como para manipular a la opinión pública y conseguir apretar más si cabe a un colectivo ya bastante cansado y, en consecuencia, indefenso (como estén esperando a que los jóvenes salgan a la calle a defenderlos...). Así que por ejemplo:

- No se bajan las Pensiones pero... sólo pueden subir un 0,25% al año. No tardando mucho, y bueno será para todos, estaremos con una inflación pongamos del 2,25% anual. ¡Pues nada, los pensionistas a perder un 2% de poder adquisitivo todos los años y acumulativo, no se nos olvide! Que si esa inflación se mantuviera durante diez años, altamente probable, habrían o habríamos perdido un veinte por ciento de poder adquisitivo. Bien, ¿no?

- Algo que ya va a suceder este mismo año 2017. Finalmente 2016 habrá cerrado con un IPC del 1,60%, con lo que este año el poder adquisitivo de los pensionistas disminuirá un 1,35%. Y no acaba ahí la cosa, ya hemos visto cómo la famosa ola de frío polar ha servido para que, con el año casi sin estrenar, las eléctricas aprovechen para subir la luz. Eso sí, el Gobierno se ha negado en rotundo a subir las pensiones al mismo ritmo que la inflación. Pero... podemos estar tranquilos, pues se van a reunir "varias mesas con la participación de diversos agentes sociales que luego trasladarán sus conclusiones al Pacto de Toledo..."

¡Lo que se está perdiendo Dan Brown!

- Lo del Colectivo de pensionistas que perdían su pensión porque por actividades creativas, intelectuales, artísticas, etc. ganaban en un año más del salario mínimo interprofesional (9.172,80 euros) no tiene nombre. Eso sí, si superan la citada cantidad por ingresos procedentes de rendimientos de alquileres, intereses, dividendos y demás, no hay problema. Ejemplo: un gran médico de cualquiera de nuestros magníficos hospitales, una eminencia, que lleva toda su vida trabajando en el hospital, cotizando como corresponde, y cuando se jubila, decide transmitir su experiencia y conocimiento dando conferencias, escribiendo algún tratado, artículos en revistas especializadas y, en consecuencia, el buen hombre gana más de diez mil euros al año con esta actividad... van y le quitan la pensión. Hay que ser bestia para legislar cosas como ésta...

- Una curiosidad: ¿por qué lo llaman "subsidio de jubilación"? No lo parece en la definición de la RAE. Daría la sensación de que los pensionistas no han estado cotizando durante su vida laboral para al final obtener su merecida pensión (cierto es que algunas de ellas son subsidiadas, pero hay que tener mucho cuidado con las generalizaciones). Y si se permite lanzar informaciones en las que la cabecera de un artículo lo trata cómo tal, ¿qué nos esta transmitiendo, algo parecido a la beneficencia?

- Copio un párrafo de un artículo de Santiago Lago Peñas: "Ponerlo en perspectiva supone, en primer lugar, recordar las dos reformas aprobadas en 2011 y 2013. De las más duras vistas en la última década en el seno de la Unión Europea, por su incidencia en el gasto futuro en pensiones. Sus efectos se notan todavía poco hoy, pero lo harán de forma progresiva y visible en la próxima década. Nos jubilaremos más tarde, la diferencia entre el último salario y la primera pensión va a agrandarse, y la dinámica de las prestaciones va a ser austera. En segundo lugar, España no gasta hoy mucho en pensiones, si la comparación la establecemos con los países de la zona euro. Tenemos cierto margen en este frente. Y lo tenemos, sin duda, en el conjunto de los ingresos públicos".

- José Carlos Díez, en su artículo "Pensiones", subtitula: "La Comisión Europea estima que en 2025 la pensión en España será el 65% del salario", un buen colofón para terminar con toda la recopilación de información anterior.

- Y para terminar, la última broma del Ministerio sobre el copago farmacéutico. Según parece, la ministra concretamente quiere "ajustar" el copago para los jubilados que cobran pensiones más altas. Otra genialidad: de manera que si un jubilado tiene la pensión mínima pero dispone de un patrimonio mobiliario o inmobiliario digno de un marqués, no le toca el copago... Ahora, al jubilado que cobre la pensión máxima sí se lo tocan, aunque sea el único ingreso que puede aportar a su casa. ¡Qué mal están las cabezas, que diría alguno...!

En fin, los viejos aguantarán como han hecho toda la vida y, además, ¡qué remedio les queda! Porque cómo decía poco antes, los jóvenes no van a salir a la calle a defenderlos, con lo que demuestran ser un poco dejados, por no decir otra cosa. Lo mismo es que se creen que ellos nunca se van a ver en ésta. Y lo que es peor, si hay algo en lo que está casi todo el mundo de acuerdo es que esta generación está siendo y será la primera en muchos años que viva peor que sus padres... no quiero decir nada sobre cómo van a vivir con respecto a sus abuelos.

Pero nunca pasa nada, nadie va a salir a la calle a protestar por las pensiones. Total, éste NO ha sido nunca PAÍS PARA VIEJOS, y no lo va a empezar a ser ahora.

Pdta.: Casi se me olvida... ¡tampoco ES PAÍS PARA AUTÓNOMOS!

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