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Cataluña pone proa a Venezuela

26/09/2017 07:23 CEST | Actualizado 26/09/2017 07:23 CEST
EFE

Según un viejo dicho, el esfuerzo inútil conduce a la melancolía; la melancolía suele ser una de las puertas de entrada a la depresión, y la depresión es algo que nunca se olvida del todo, que uno lleva siempre encima y que, en mayor o menor grado, casi siempre en mayor, condiciona la conducta. Y millones de catalanes han sido artificialmente abducidos y su conducta trastornada por un constante lavado de cerebro, y llevados a un mundo onírico y traspapelado, con mucho ombliguismo, mucho victimismo, mucha humillación inexistente, y mucha historia manipulada e inventada. Las cosas aparentemente complicadas pueden tener explicaciones sencillas.

Durante años esto se dirimía en las urnas, que si bien estuvieron contaminadas por una gigantesca y bien cuidada campaña de intoxicación y desinformación llevada a cabo por el 'pujolismo' y comparsas, no perdían su condición de instrumento democrático que permitía a los electores catalanes, ejercer libremente incluso el derecho a equivocarse. Muchos decidieron creer en lo increíble y dieron su confianza a los charlatanes vendedores de crecepelos.

A pesar de las trampas en el mensaje, un burdo señuelo en el anzuelo de pesca, y el uso de artes prohibidas, y de la constatación de una corrupción sistémica en Convergencia, 'ejemplarizada' en la familia del ex Molt Honorable Pujol, todo este mundo de fantasía y celofán se desarrollaba dentro de los cauces legales: dentro del Estatut, y dentro de la Constitución. Dentro de Europa, a mayores.

Hasta que... Convergencia decide apretar el acelerador... incorporándose al carril de dirección prohibida, y rompe unilateralmente con las reglas del juego.

Mientras en la política nacional todos los partidos acusan al PP por sus casos de corrupción, en el 'oasis catalán', que es solo un espejismo, "una ilusión, un sueño, una ficción', ocurre lo contrario: el partido de los corruptos y ladrones es apoyado por los partidos supuestamente regeneradores: Izquierda Republicana de Cataluña (Esquerra Republicana de Catalunya, ERC) y esa amalgama antisistema, absolutamente tronada, llamada CUP.

Precisamente los que predican una Cataluña feliz en su soledad albanesa son los que apoyan a los delincuentes irremediables, a los cínicos y a los salvapatrias de campanario y capillita. ¿El mundo al revés? No. Sencillamente el cinismo al derecho.

Desde que comenzó esta deriva, sucedieron varias cosas que en su día se estudiarán con estupefacción y exclamaciones de incredulidad: seguramente se concluirá que el ninguneo de los indicios y alertas, tanto intelectual como político, dio calor al huevo de la serpiente. Por una parte, el Estado, los dos principales partidos, el PSOE y el PP, tuvieron reparos en aplicar con la presteza y contundencia con que hay que aplicar las leyes el famoso artículo 155, copia de uno casi idéntico de la Constitución de la RFA, previsto precisamente para estos supuestos de 'golpe de estado territorial ' de facto. Llámese así o llámese rebelión, sedición, sublevación, traición , o poner azúcar en el motor de gasolina.

Y segundo factor de complicación y empeoramiento de la enfermedad: la aparición de 'Podemos' y de una serie de movimientos y 'mareas' subordinados o afines que fueron quedando atrapadas por unas direcciones, o núcleos duros, del marxismo-leninismo irredento, que a pesar de todos los pesares, que son innumerables y trágicos, siguen erre que erre en busca de la revolución perdida. Y que han tratado de adaptarse al 'medio ambiente' haciendo valer una vez más el dicho de lobos con piel de cordero.

Ada Colau fue desde el principio una política que practicaba la ambigüedad como método de subsistencia. Es lógico: procede de la calle y no quiere volver a la calle.

De esta manera, se introdujo en la política nacional, y también en la catalana, un factor de confusión no previsto. Sin duda, el Estado, y las fuerzas constitucionalistas, no repararon en lo que se incubaba en Sol, y perdieron la oportunidad de reaccionar con prontitud y eficacia. Hasta que se produjo el estallido. Su pasividad, la de unos más que la de otros, permitió que en pleno embate de la crisis cuajara en la sociedad el mensaje 'podemita', que en síntesis era, y es, la extrapolación de las tácticas y de la estrategia que un grupo de profesores antisistema, desencantados con IU, ensayaban en un laboratorio de ciencias sociales, en el que no se usan ratones en los experimentos, sino personas, y que ha llevado a Venezuela al infierno y la tiranía barriobajera.

'Podemos', a pesar de la demagogia y del papel pintado, actuó como un 'fondo buitre' con la indignación del 15-M: se apropió de ella con malas mañas, con las mismas con las que la banca ideó el timo de las 'acciones preferentes', que no eran acciones ni eran preferentes. Convirtió los sentimientos en mercadotecnia, igual que en las guerras siempre hay mercaderes insensibles a todo lo que no sea su sucio beneficio en el negocio de dolor.

Esta 'tercera vía' era, es, un puro engaño táctico. Ada Colau fue desde el principio una política que practicaba la ambigüedad como método de subsistencia. Es lógico: procede de la calle y no quiere volver a la calle. Nacida de una nube compuesta por emociones, necesitaba captar fieles de todas las opciones ideológicas tradicionales o residuales. Al 'okupa' que le quita la casa a una pensionista, y a la pensionista a la que el 'okupa' le ha quitado la casa con una patada en la puerta. Todo sugería desde los primeros momentos su inclinación 'ambiental' hacia el soberanismo a través del con el anzuelo ' desencantados con IU, a oportunidad de reaccionbar con prontitud y inexistente y fatuo 'derecho a decidir'.

Por su parte, Pablo Manuel Iglesias y su 'frankestein' de laboratorio ya enviaron un mensaje que anunciaba, para el que quiso descifrarlo, sus verdaderas intenciones. Ninguno juró o prometió la Constitución a secas, como se hace por los políticos decentes y sin dobleces en una democracia normal no excéntrica. Juraban o prometían "por imperativo legal", lo que es una estupidez. Naturalmente, es un imperativo legal, como lo es ajustarse al plan general de ordenación urbana, como lo es no violar..., Juraban o prometían, con una coma y una condición: para cambiar la Constitución y otras afirmaciones propias del submundo del comunismo enfermizo. El mundo zombi.

Desde el principio de su andadura en la democracia- obsérvese que no digo democrática- empezaron a hacer gestos que solo unos pocos interpretaron correctamente: aplaudieron y ensalzaron al etarra Arnaldo Otegi, disculparon 'políticamente' a la banda criminal ETA, que ha dejado más de 800 muertos inocentes y miles de víctimas; y han mostrado todo su apoyo al proceso de autodeterminación ilegal emprendido por la amalgama tan explosiva como maloliente (en el sentido shakespeariano) de los dirigentes independentistas catalanes.

Considera (Pablo Iglesias) que el 'derecho a decidir', o sea, ejercer a las bravas el 'derecho de autodeterminación', no previsto y expresamente limitado e inaplicable para los Estados constituidos y democráticos, es una opción legítima y obligada

No han cambiado de bando, porque nunca estuvieron claramente en el bando de la Constitución. Sus insultos permanentes al 'régimen del 78', que es el que permitió una democracia avanzada y la solución federal del Estado, en España llamada autonómica, demuestran claramente cuáles han sido y son sus verdaderas intenciones.

Y volvemos a Venezuela, que es el punto de origen y el destino soñado por la esquizofrenia de un revuelto de vanidades, egos y frustraciones. Pablo Manuel Iglesias y sus más aventajados discípulos y servidores han considerado 'presos políticos' a los etarras (pero no a los pacíficos opositores, parlamentarios, alcaldes, jueces venezolanos elegidos por el pueblo y encerrados por Maduro), como también ha calificado de 'presos políticos' a los detenidos en las recientes operaciones efectuadas en Cataluña para defender el estado de derecho, la Constitución y el Estatut, derivadas de sentencias y autos del Tribunal Constitucional o de decisiones judiciales .

Considera que el 'derecho a decidir', o sea, ejercer a las bravas el 'derecho de autodeterminación', no solo no previsto sino expresamente limitado e inaplicable para los Estados constituidos y democráticos, es una opción legítima y obligada; considera una 'deriva autoritaria', no la venezolana, esa no, sino la investigación judicial y las decisiones de los tribunales españoles para defender el 'imperio de la Ley', atacado por un grupo de sublevados que han sustituido el Estatut y la Constitución por un marco legal, ese sí, bolivariano: el 'poder constituyente' ideado por Maduro para sustituir a la Asamblea Nacional y criminalizar a la oposición y perseguir a los disidentes es sin duda la fuente de inspiración del 'procés'.

La última declaración de guerra de 'Podemos' al 'sistema' ha sido su alineamiento en el frente anti-constitucional y su convocatoria a una cumbre insólita: con los ladrones y estafadores de la ex- Convergencia, que han dirigido una rebelión contra el Estatut y pretenden aplastar los derechos y libertades de la mayoría del pueblo catalán; con los radicales de ERC, con los revoltosos revolucionarios de la CUP, con los profetas del odio a España, y a los españoles, con los etarras 'redecorados', con todos los movimientos extremistas y trastornados que hay por ahí...Y con un PNV, cada día más moderado, pero que con su habitual pragmatismo no ha querido dejar huertas de cultivo electoral a Bildu o a Podemos. No quiere patadas sorpresa en su puerta.

Iglesias no lo ha podido resistir y se ha puesto a salivar de gusto. Ha visto la oportunidad de lanzar la idea del 'poder constituyente', me imagino, mediante una asamblea de demolición democrática.

Y finalmente, Pedro Sánchez ha tenido que aceptar que ni el 'no es no' ha sido no, ni el sí es sí, era solo sí. A la hora de la verdad el PSOE ha tenido que alinearse con la defensa de la Constitución, con el PP, con Ciudadanos, con los partidos regionalistas constitucionales. Con España, vamos.