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El clan catalán de los tramposos con almíbar y celofán

14/11/2017 07:21 CET | Actualizado 14/11/2017 07:21 CET
AFP/Getty Images
Jordi Pujol y Artur Mas en una imagen de 2003.

Muchas veces ocurre que se publican documentos auténticamente escandalosos y esclarecedores a los que no se les presta una atención proporcionada a su importancia real. Con el tiempo, estas noticias pasan al olvido... y años o décadas más tarde, alguien las recuerda vagamente, buscan en la hemeroteca, una labor cada día más fácil gracias a los buscadores en la red, y, hale hop, reaparecen más vivas que nunca.

Hasta tal punto son escandalosas que se repite el proceso amnésico. Inconscientemente, muchos las dan por inexactas, tremendistas o manipuladas, antes incluso de confirmar su crédito. Otra vez el prurito del qué dirán. De la equidistancia. De la duda sobre lo verdadero y la atracción fatal y estúpida por lo falso.

Se duda de algo tan confirmado como las vinculaciones del núcleo duro de 'Podemos' con Venezuela e Irán, y se da por cierto que 'Podemos' es un conjunto de gente nueva, idealista, cargada de buenas intenciones, que nunca ha recibido dinero de los ayatolás ni de los bolivarianos, ni tiene ninguna reserva bolchevique, que ya es ser friki. Y cafre.

El programa oficial de CiU en 1990 era un gran manual de prevaricación y falta de escrúpulos, hecho público sin atisbo de vergüenza

Por ejemplo: las denuncias sobre una estrategia premeditada del nacionalismo catalán para adoctrinar a sucesivas generaciones hasta convencerlas de que España debería de estar en el 'eje del mal' de la guerra de las galaxias no han gozado nunca de prestigio. Ni incluso cuando se publicaron el 28 de octubre de 1990 como el programa oficial de CiU por El Periódico de Cataluña.

Pero allí estaba todo, como la 'piedra Roseta' que ha ayudado a descifrar los enigmas de los jeroglíficos del Egipto faraónico, papeles amarillentos llenos de ácaros donde se explica pormenorizadamente cómo se fabricó el victimismo, se esparció el odio, y lo que ocurrió después: la prioridad de controlar los tribunales de oposiciones en la enseñanza, para primar a los nacionalistas; la necesidad de financiar a los medios de comunicación para ganarse su fidelidad, y de promover otros nuevos, semanarios y magazines, al servicio de la causa....

"Nuevo concepto de Nación dentro del marco europeo. Cataluña, Països Catalans, nación europea emergente". "Memorial de agravios (literal). Cataluña es una nación discriminada que no puede desarrollar libremente su potencial cultural y económico", "ejercer plenamente la soberanía en todos aquellos espacios donde tenemos competencias..."Impulsar el sentimiento nacional catalán en los profesores, padres y estudiantes"....

Todo un escándalo. Pero en aquel entonces aún no se tenía conciencia de su alcance, y por eso se tituló con una radiografía incompleta donde se veía la mano pero no el dedo que señalaba la dirección: La estrategia de la recatalanización.

Era un gran manual de prevaricación y falta de escrúpulos, hecho público sin atisbo de vergüenza, un libro de instrucciones que explicaba cómo se preparar, poco a poco, minuciosamente, sin dejar resquicios, un efectivo golpe de Estado. Fue una auténtica declaración de guerra sucia en fascículos contra la Constitución.

El mundo (catalán) al revés. Si Europa va hacia la unidad, y si los estados ceden soberanía a la Unión, los separatistas catalanes van, justo, en la dirección contraria

Aquél descaro lleno de claves golpistas y de maniobras de distracción pasó al olvido, como las palabras de Josep Tarradellas en abril de 1981 en las que el anciano presidente de la Generalitat había advertido, muy alarmado, sobre las consecuencias del 'emergente' pujolismo, que comenzaba a quitarse la careta.

Pero ahí están, como la puerta de Alcalá, viendo pasar el tiempo.

Solo que la puerta de Alcalá en este caso son las páginas de los diarios y radios de la época. En 'EL PERIÓDICO de Cataluña', por ejemplo, punto por punto, el camino hacia la confrontación con España, que sólo comenzó a inquietar a la burguesía catalana juguetona con la ambigüedad cuando comprobó el mal negocio que se le avecinaba: fuera de Europa, con una gran inseguridad jurídica por la entrada en acción de fuerzas antisistema, que incluía a ERC y las CUP... con las tropas podemitas preparadas a 'asaltar los cielos', a cualquier precio. Para los grupos hasta entonces marginales, pero que empezaron a agruparse, se abrían inmensas posibilidades aplicando el dicho cubano de que "lo bueno que tiene esto es lo mal que se está poniendo".

Aunque este axioma no es del todo exacto. Cuando las cosas se ponen verdaderamente feas, la gente – eso, la gente- busca desesperadamente las lanchas de salvamento, y las masas silenciosas hasta entonces deciden tomar las calles, y apoyar a las opciones que les den seguridad, estabilidad y protección. Y este complejo antibiótico de efecto antibacteriano social se llama Constitución de 1978.

Si hace sólo unos meses la masa perseguía a los corruptos de la banda del '3 por ciento', trastornada por la mentira, con la ayuda de los piratas informáticos rusos y venezolanos, los proclama héroes, incapaces de asumir que si no se respetan las leyes por las instituciones regionales, los mayores damnificados son los ciudadanos corrientes. Tenemos pues a la bruja buena y al príncipe malo, al lobo amable y al cordero abusador...El mundo (catalán) al revés. Si Europa va hacia la unidad, y si los estados ceden soberanía a la Unión, los separatistas catalanes van, justo, en la dirección contraria. De la expansión del universo al momento del Big-Bang.

En una carta al director de 'La Vanguardia', en abril de 1981, Tarradellas ya advertía contra la deriva irresponsable y victimista de su sucesor Jordi Pujol

Este programa pasó al olvido sacarinado como la carta de Josep Tarradellas al director de LA VANGUARDIA, Horacio Sáenz Guerrero, que sólo se publicó, el jueves 16 de abril de 1981, nueve años antes de la 'hoja de ruta' hacia el precipicio, cuando el Molt Honorable ya Ex Presidente, la fotocopió y la empezó a distribuir a mano. A pesar del contenido explosivo, el título que se le dio hoy parece de una gran miopía. "Josep Tarradellas enjuicia la situación en Cataluña". Me recuerda a aquel título de un periódico que me sacó de mis casillas, y que afortunadamente pude corregir en el último minuto, ya con la rotativa del 'Faro' en marcha: "Ayer llovió fuerte".

En aquella misiva, especie de epístola a los catalanes de buena fe, Josep Tarradellas, cuyo prestigio se acrecentaba día a día, advertía contra la deriva irresponsable y victimista de su sucesor Jordi Pujol, de funestas consecuencias. "Sepa que al día siguiente de haber tomado posesión el nuevo presidente de la Generalitat, es decir, el 9 de mayo del año pasado (1980) manifesté que se había roto una etapa que había comenzado con esplendor, confianza e ilusión el 24 de octubre de 1977, y que tenía el presentimiento de que iba a iniciarse otra que nos conduciría a la ruptura de los vínculos de comprensión, buen entendimiento y acuerdos constantes que durante mi mandato habían existido entre Cataluña y el Gobierno. Todo nos llevaría a una situación que nos haría recordar otros tiempos muy tristes y desagraciados para nuestro país...."

"Todo me produce tristeza y una honda inquietud de cara al futuro. (...), desgraciadamente, hoy podemos afirmar que debido a determinadas propagandas tendenciosas y al espíritu engañador que también late en ellas, volvemos a encontrarnos en una situación que nos hace recordar otras actitudes deplorables del pasado..."

Cuando Maragall espetó a Artur Mas que 'su problema se llama el tres per cent' marca el momento exacto en que Mas trata de proteger el escándalo de corrupción del nacionalismo

Hay dos hitos más que no están siendo tenidos en cuenta, excepto por algunos analistas, o por observadores imparciales y con buena memoria. Uno es el momento en que Pasqual Maragall, presidente de la Generalitat, ex alcalde de Barcelona, se cansa de las artimañas de Artur Mas en el Parlamento autonómico y le espeta que "su problema se llama el tres per cent". En aquél momento el heredero de Pujol y amo delegado de Convergencia se congestiona e intimida a Maragall, cuya prioridad, que le nublaba el juicio, era sacar adelante 'su' nuevo Estatut. Y da marcha atrás. Pero el dato sirve para comprobar el momento exacto en que Artur Mas trata de proteger, y en sede parlamentaria, el gran escándalo de corrupción del nacionalismo.

Más adelante, en 2011, un empresario de referencia mundial, José Manuel Lara, aprovecha la entrega de los 'Premios Planeta' para advertir sobre el desastre que se avecinaba, y rompió la 'omertá'. Fue el primer financiero en decir que si un día se declaraba la independencia sacaría su editorial de libros en castellano fuera de Cataluña. Fue escuchado con una visible bipolaridad de los asistentes: los de fuera, con preocupación, descubrían algo cuya gravedad ignoraban; y los de dentro, con estupor e incredulidad.

Entre las voces de ultratumba creadas en laboratorio, los manejos suicidas de una parte de la burguesía parasitaria, aristocracia venida a mucho menos, el contagio populista, la idiotez disimulada y las injerencias rusas y bolivarianas para despertar a los viejos demonios europeos... muchos elementos se han mezclado en estos castillos de fuegos artificiales, que tras brillar fugazmente solo dejan olor a pólvora, una nube que pronto se disipa, y alguna foto para engañar con su falsa simplicidad a los europeos.

Ante la alegría vacía de tanta gente manipulada, llena de festiva irresponsabilidad no se puede hablar de ilusión, sino de memez colectiva

Ante la alegría vacía de tanta gente manipulada llena solamente de festiva irresponsabilidad y vana ilusión volvamos a 'Ja sóc aquí'. Advirtió Tarradellas, refiriéndose a aquellos 'hitos' más señalados de la historia catalana: "Eran jornadas gloriosas, de una indescriptible concentración de sentimientos, de un idealismo que parecía del otro mundo. Pero, si no se quiere cerrar los ojos a la realidad, hay que reconocer que el entusiasmo de nuestro pueblo no ha dado gran cosa como resultado práctico",

Y cuando únicamente lo dio, en la Constitución del 78 y en la Generalitat con más autogobierno de la historia real, se lo quieren cargar una pandilla de locos y cabezas huecas.

Entonces ya no se puede hablar correctamente de ilusión, sino de memez colectiva. O medio colectiva, porque la mayoría de los ciudadanos sigue firme denunciando la tontocracia dominante.

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