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Qué paraísos tan extraños

11/08/2017 07:29 CEST | Actualizado 11/08/2017 07:30 CEST
EFE

Aunque los últimos papas, contagiados del relativismo, hayan metido en el congelador al infierno en modo Dante, con el que los curas rojos de furor nos aterrorizaban en los ejercicios espirituales del nacional-catolicismo, e incluso hayan matizado la existencia del purgatorio, lo cierto es que hay alguien, o algo, que ha cogido el relevo de estos dogmas caídos en desgracia por mor de la ciencia: la alianza 'diabólica' para algunos del periodismo e internet.

Quién sabe durante cuánto tiempo, pero mucho sin duda, pondrá usted en el buscador de moda el nombre de una persona o los datos para entrar en el túnel del tiempo y encontrar cualquier episodio histórico o cotidiano, y lo encontrará. Y se topará con cosas curiosísimas a las que ahora que las vivimos, no todos les dan la debida importancia. Por ejemplo, un video de Juan Carlos Monedero en un homenaje póstumo en Caracas al presidente Hugo Chávez.

Ahora, cuando la obra de su admirado 'comandante eterno' ha mutado en un hambriento y quebrado 'estado fallido' y su heredero Nicolás Maduro ha montado una dictadura de facto, esas imágenes plañideras rompen corazones: dice, dolido, uno de los profesores, hay quien dice que chiflados, que Chávez "ha dejado un legado que nos va a iluminar a todos. Cuando no sepamos qué hacer preguntémonos qué haría el presidente Chávez, cuando no sepamos qué pensar preguntémonos qué pensaría en esto el presidente Chávez..."

Tanta babosería, en una audiencia caraqueña adicta, ante la que comparecía con un brazalete con la bandera venezolana, equivalente al negro luto de toda la vida, tiene sin embargo algunas respuestas posibles a la vista de los recientes acontecimientos y de la deriva loquinaria del Régimen.

Es probable que Chávez pensara – cosa que aún no está suficientemente acreditada que dominara con eficiencia, sentido común y visión de futuro- que se había equivocado como un pardillo en su testamento; y también es probable que si viviera volviera a sacar los tanques a la calle, contra sus albaceas testamentarios, que en un autogolpe han disuelto como un azucarillo su Constitución convirtiéndola en las reglas de un gigantesco campo de concentración. Para el añorado caudillo su razonamiento le llevaría, sin duda, a considerar el 'madurazo' de la 'Constituyente' un delito de injusta y alta traición.

Hay otras coincidencias dignas de ser anotadas en la agenda: la coincidencia, casi punto por punto, de sendos discursos de Pablo Iglesias a sus huestes, "¿qué es lo que proponemos nosotros hacer? Un proceso constituyente que devuelva la palabra a la sociedad..." (aplausos, en un acto de su ciclo de 'renovación', con un mustio Errejón en segundo plano). Un cercano 1 de Mayo, Nicolás Maduro arengaba así a sus masas: "¡Convoco al poder constituyente originario para que la clase obrera y el pueblo en un proceso popular constituyente convoque una asamblea nacional constituyente..."

Pero, en realidad, tanto en las intenciones de Iglesias como de Maduro el proceso no seria tan constituyente' como 'prostituyente', pues obviamente ambos tratan de prostituir al actual sistema democrático.

No conviene olvidar que a ninguna dictadura marxista le agradan los turistas. Los turistas, poco a poco, contribuyen a grietar los sistemas monolíticos cerrados.

Naturalmente, el argumento de ambos, como ha vuelto a proclamar estentóreamente el jefe del 'madurismo' en la toma de posesión de sus parlamentarios golpistas es defender a Venezuela "del imperio y de la derecha traidora".

Ahhhh. "Del imperio y de la derecha traidora". Y aquí vamos a enlazar con el asunto de los paraísos extraños. Iglesias y compañía y Maduro y la suya, tienen la misma opinión: hay que redimir, por fin, a la clase trabajadora, y echar a la derecha ruin y traicionera, y silenciar a sus medios de comunicación afines o proclives a las 'libertades formales' burguesas. Construir un paraíso sobre la Tierra.

Hasta ahora, sin embargo, desde la revolución bolchevique de 1917, cuyo trágicos errores tratan de recuperar estos alquimistas de detritus, siempre se ha producido un fenómeno singular: la gente corriente, los trabajadores, los intelectuales, los campesinos, tratan de huir desesperadamente de esos lugares de ensueño, palacios del proletariado redimido a la fuerza, porque ellos también han sido abducidos por los hechizos del capital.

Hay un dato de actualidad: los grupos radicales que orbitan alrededor de Podemos, como satélites o como simples meteoritos o lágrimas de San Lorenzo, asado a la parrilla, han empezado una arremetida contra el turismo en Barcelona, Madrid, Baleares, País Vasco, y un movimiento de confiscación de viviendas a la bravas, llamado okupación'. No conviene olvidar que a ninguna dictadura marxista le agradan los turistas. Los turistas, poco a poco, contribuyen a grietar los sistemas monolíticos cerrados. Todos tienen presente que los nórdicos que llegaron en tropel a España en los 60 fueron el ariete para la modernización y el tubo del ensayo social de las comparaciones.

El ministro alemán Hans Matthofer, socialdemócrata, 'padrino' del PSOE, nos decía una vez en una sacristía de Maspalomas, ciudad turística a lista de espera de refugiados donde veraneaba, ante la oposición de la mayor parte de los dirigentes socialistas a la entrada en la OTAN que "parece mentira, los misiles están en el Este, pero las manifestaciones están en el Oeste". "Ustedes no saben lo que es el comunismo, porque no lo tienen al lado. Al otro lado del muro y de las alambradas que los encierran, viven alemanes a los que los 'vopos' les disparan por la espalda cando tratan de huir..." "Nadie en su sano juicio – asintió uno de los presentes- huye de un paraíso".

Es algo muy simple, que años después tuve ocasión de comentar (discutir, más bien) con esa gran persona, humilde y llena de bondad, que fue José Saramago, el 'lanzaroteño Nobel'. Nadie huía de las democracias occidentales para refugiarse en la extinta URSS, o en la RDA, que en gloria no estén, nadie huía de EE. UU. para refugiarse en Cuba, o en Nicaragua...". Hoy, nadie huye de España, o de la Unión Europea, para refugiarse en Venezuela. Igual que no hay cayucos o barcos vikingos que vayan de los países nórdicos a buscar amparo y futuro en Nigeria, en Marruecos, en Libia, en Mali, en Senegal, en Egipto...

Una abigarrada corte de rasputines, en fin, conspira contra el auténtico y martirizado pueblo venezolano.

La última gran migración tiene unos destinos claros: la esperanza de millones de seres humanos no está en Rusia, ni en Bielorrusia, ni en China (excepto para los coreanos del norte)... Ni en Venezuela, Nicaragua o Cuba. Está en Europa. En las democracias más avanzadas y con mayor nivel de vida, que ponen en riesgo la convivencia interna para defender los derechos humanos.

Este modelo político, que no es perfecto porque el ser humano no lo es, pero es el menos imperfecto de los conocidos, como argumentaba Winston Churchill, es el que se quieren cargar los desalmados comandados por Nicolás Maduro, como mascarón de proa, y el núcleo chifleta fundador y maquiavélico de Podemos que no ha querido evolucionar al contacto con la realidad. Al contrario, ha purgado a los que el roce con las instituciones y los adversarios han comprendido el verdadero valor del poderoso instrumento institucional para hacer grandes reformas de izquierda.

Un día, a principios de la Transición, el diputado comunista y entonces aliado del movimiento nacionalista UPC, una especie de abuelos canarios del actual 'Podemos', participaba en un debate de radio, y uno de los periodistas le preguntó que cómo era posible que en la URSS, si era una democracia, a los disidentes se les enviara a los gulag- estaba muy actual Solzhenitsyn, y a los psiquiátricos. . "Es elemental, mi querido amigo. Está fuera de dudas que la Unión Soviética es el paraíso de los trabajadores; el que no lo vea así es que está loco; y los locos van al manicomio. ¿No es verdad?".

Pero no es la 'derecha traidora' la que se rebela en las calles contra Maduro y los suyos y la que huye despavorida del hambre, las tropelías de las bandas paramilitares, la que busca alimentos, seguridad personal... Todos los que cruzan la frontera con Colombia, cientos de miles, e incluso las tribus indígenas del Orinoco que huyen a Brasil... o que arguyendo sus raíces quieren entrar en España, pobres y confiscados. Extravagantes vergeles donde la gente no tiene potitos para sus bebés, ni pañales para ellos y sus abuelos, ni leche, ni pan, ni medicinas básicas.

Y sigue el vals del 'gran juego'. Rusia y China se han apresurado a consolidar las posiciones que ya habían establecido como 'cabeza de puente' en América central y del sur. Putin sigue su estrategia de debilitar al enemigo occidental, sea EE.UU. o la UE. Y mientras, ataca por Crimea y amaga en el Báltico, y mediante la interferencia en las redes sociales e internet intenta encauzar procesos electorales o fomentar la discordia, busca sostener en el poder a Maduro para garantizar sus negocios estratégicos. China hace lo mismo. No quiere perder la oportunidad de ir sustituyendo a Washington cuando un tonto engreído ocupa la Casa Blanca.

Una abigarrada corte de rasputines, en fin, conspira contra el auténtico y martirizado pueblo venezolano. La instauración de una 'democracia comunal' es volver a ensayar el experimento bolchevique, otro enorme y siniestro presidio tiránico. Y o peor es que toda Europa está amenazada. Y España encabeza la lista de espera para morder la manzana de la serpiente.