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Un inoportuno (o no) chorro de tinta de calamar gigante

05/12/2017 07:32 CET | Actualizado 05/12/2017 07:33 CET
EFE

Las cosas suceden cuando suceden; pero esta verdad de Pero Grullo, muy 'marianista', no es un mero producto de la casualidad. Las casualidades o se buscan, o se encadenan con las circunstancias. El estallido de brote separatista en Cataluña es consecuencia de una larga cocción cuyo 'master chef' fue el embaucador Jordi Pujol i Solé, el famoso marido de Marta Ferrusola, por autoatribución, 'Madre Superiora' del convento de los engaños a fuer de matriarca de una familia que degeneró en clan de pillos y maleantes (presuntos, claro).

El conflicto se aceleró desde 'el soberanismo' preparatorio al separatismo, y finalmente, hasta parar en golpismo, cuando los estrategas de partidos hasta entonces antagónicos a las tres bandas, Convergencia i Unió, ERC y las inefables CUP decidieron poner en marcha la estrategia de que "el enemigo de mi enemigo es mi amigo", y se conjuraron para dar un golpe de estado territorial, pero golpe de estado clásico porque se trataba de romper la unidad de la nación, y declarar unilateralmente la caducidad de la Constitución Española y del propio Estatuto de Autonomía.

La ruptura – aquellas infumables leyes de desconexión- precedida de grandes teatralizaciones de masas, organizadas desde la propia Generalitat, se consumó en el momento de mayor debilidad institucional del Estado.

La ruptura – aquellas infumables leyes de desconexión- precedida de grandes teatralizaciones de masas, organizadas desde la propia Generalitat, que dejó de ser el gobierno de todos los catalanes para todos los catalanes, a través de organizaciones previamente diseñadas para este fin y largamente subvencionadas, con los coros y danzas de medios de comunicación públicos y privados domesticados a base de palo y zanahoria de 'curso legal', se consumó en el momento de mayor debilidad institucional del Estado.

Aún no se conocen los documentos, escritos o sonoros, que lo acrediten, pero hay indicios sobrados para barajar esta hipótesis: ante el arrinconamiento del Partido Popular y de su líder Mariano Rajoy por los casos de corrupción, cuya judicialización afectaba ya a la propia organización, considerada 'criminal' por algunos jueces y fiscales, y a su presidente, llamado a declarar como 'testigo' en la 'operación Gurtel', los independentistas creyeron, muy razonablemente por otra parte, que el Gobierno de Madrid al que habían de declarado 'enemigo' no tendría capacidad de reacción y mucho menos de disuasión suficiente, que no saldría de la paralización que ya le afectaba.

Estas 'condiciones previas' a la 'revolución' que llevaría a la declaración de una república, en principio de corte presidencialista grado 9 de la escala política de Richter, se veían complementadas con algunos datos de la coyuntura nacional: El PSOE volvía a tener problemas de entendimiento con el PSC, su prótesis catalana, cuyo catalanismo 'maragaliano' es filosóficamente incompatible con la E de España que mantiene el PSOE en sus apellidos, o sea, en sus genes, en cuanto siente la tentación de la 'vergüenza' ajena provinciana. Esta debilidad de la socialdemocracia nacional se veía agravada a su vez por dos factores: el 'sanchismo', que había dividido a la organización con el famoso 'no es no', y antes con la aparición estelar de 'Podemos', cuyo jefe, que ha ido adquiriendo un perfil caudillista, nunca ha disimilado su intención de destruir al PSOE, bien con arrumacos bien con engaños.

Condenar el independentismo golpista es incompatible con la condena a la aplicación constitucional del articulo 155

En la amura de babor, pues, las condiciones parecían óptimas para los nacionalistas, una afortunada conjunción planetaria, que, para su mayor fortuna táctica empezaron a contar con la ayuda, mediante la pasividad o la equidistancia, de Ada Colau, aliada con una facción podemita; y con el equilibrismo de Iglesias y lo que le ha ido quedando de su núcleo duro, que según arrecia el conflicto catalán y las desavenencias internas, está pasando a la condición blanda por calentamiento en el 'infiernillo'.

Soplar y aspirar o chupar a la vez es imposible. Condenar el independentismo golpista es incompatible con la condena a la aplicación constitucional del articulo 155 de la CE78, previsto precisamente para cuando se diera la situación de que una comunidad autónoma se declarara en rebeldía, como se declaró la Generalitat. Si se condena la declaración de independencia y la cadena de engaños lo lógico es aceptar la aplicación de las reglas del juego. No aplicar ninguna medida de represión ni de penalización implica aceptar el proceso por muy ilegal que haya sido. Y el recurso al TC ya es de traca: los que se han ido yendo, tranquilizan su conciencia ante la doblez táctica.

Sin embargo igual que a las asambleas y a los referéndum los carga el diablo; también circunstancias endiabladas alteraron el guión teatral. En el seno de Podemos estalló una rebelión. Tras la pérdida de un millón de votos en su corta vida electoral, comenzó a vislumbrarse un factor imprevisto: había muchos votantes e incluso muchos 'inscritos', ¡y hasta fundadores! que mantenían sus convicciones constitucionalistas y que se consideraban españoles. Carolina Bescansa puede ser el mascarón de proa, pero este fenómeno se puede visualizar en otros hechos concretos: las manifestaciones masivas en Cataluña que defendían la españolidad del territorio y la Constitución de 1978. Aceptar que no había simpatizantes de Podemos, antiguos indignados, es aceptar el camino hacia la irrelevancia en ese segmento transversal de la población catalana.

También 'los populares' han contribuido, y mucho, a oscurecer las aguas de tal manera que se estorbe y confunda la visión de los grandes problemas de su gobierno

Pero no solo de la catalana. Hay una imagen del reciente encuentro entre el Valencia y el Barça en el Mestalla que no se ha 'viralizado' lo suficiente en las redes, ni se ha considerado aceptablemente en los medios 'tradicionales' de comunicación´: el masivo ondear de banderas españolas que coloreó de rojo y gualda todo el 'contenido humano' del estadio. Aquella imagen de entusiasta respaldo a la España constitucional, que es la España que ha heredado esta generación tas un proceso de construcción, conservación y renovación que ha durado siglos, tiene una derivada elemental: si apenas había huecos en blanco, ello quiere decir que a) o Podemos no contaba con apenas seguidores en la masa valencianista que abarrotaba el campo de fútbol, en un encuentro tan atractivo; o b), que en realidad sí los había, pero no seguían los dictados ni de la jefatura nacional de Podemos ni siquiera las del más flexible y pegado al terreno Compromís.

Así que este conjunto de acciones e intereses desatados por la unión en el espacio (español) y en el tiempo (estos últimos años) de la confluencia entre el separatismo catalán y el posibilismo antisistema de 'Podemos' ha actuado como un chorro de tinta de calamar... gigante. Aunque no solo están estas dos especies, también 'los populares' han contribuido, y mucho, a oscurecer las aguas de tal manera que se estorbe y confunda la visión de los grandes problemas de su gobierno.

Estas guerras han servido para encubrir, o difuminar, otros problemas de igual gravedad, que afectan directamente al bienestar de todos los españoles

Porque lo cierto es que estas guerras han servido para encubrir, o difuminar, otros problemas de igual gravedad, que afectan directamente al bienestar de todos los españoles: por una parte la corrupción, no solo la del PP sino también otra igualmente organizada como es la de CiU, aunque Unió haya pasado a un segundo plano por haber elegido un perfil bajo en toda esta historia. A lo que hay que añadir el efecto que este saqueo del Tesoro ha tenido en la gravedad de la crisis económica.

A su vez este revuelto ha logrado tapar, de momento, un conjunto de políticas que están poniendo en riesgo inminente toda la arquitectura del Bienestar, por mucho que la derecha (la española y la catalana) haya creado un relato de la situación que en realidad es un cuento. Este mes ya se ha confirmado lo que muchos habíamos previsto, y escrito: el vaciamiento de la hucha de las pensiones, el discurso de que se van a pagar con deuda, pre-calentamiento para justificar la eliminación de las pagas extraordinarias e ir reduciendo el importe neto de las prestaciones, después de haberlos ido adelgazando con perversidad y engañifa amentándolos un 0.25% anual. El único país de la UE que no las revaloriza teniendo en cuenta la inflación y los salarios.

Y como las pensiones, la universidad pública y la investigación han sido colocadas en el furgón de cola de Europa. Cada día es mayor la brecha entre las universidades españolas y las de la UE. Ello, con el arrinconamiento de la investigación, que solo mantienen un grupo de esforzados investigadores que luchan contra el corsario enemigo invisible que les acosa por doquier, -influye negativamente, como ya la ciencia ha demostrado, en el progreso del país. A menos investigación menos PIB; y a menos IB menos desarrollo y más incertidumbres de futuro.

El freno perverso a las energías renovables y al autoconsumo, el disparatado impuesto al sol del disparatado ministro Soria, y de su consentidor Rajoy; el ninguneo presupuestario de las leyes de la dependencia, comportamiento economicista de una extrema crueldad e indiferencia para con los dependientes; el aumento indecente de la brecha social, puntera en Europa, con ricos más ricos y más pobres más pobres, a los que a su vez se le hurtan sus derechos a la protección social... mientras se presume cínicamente del 'milagro económico' español... han pasado, desgraciada e irresponsablemente, a un segundo plano.

Por eso el 21-D ni se acabará 'milagrosamente' el conflicto catalán ni encontrarán paz y más votos los que creen que la gente es idiota e incapaz de distinguir lo que hay detrás de una guerra de 'megacefalópodos' cuya batalla haría las delicias de Julio Verne en sus '20.000 leguas de viaje submarino'.

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