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La semana de los expresidentes

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Han coincidido en los mismos días la presentación del libro de memorias de José María Aznar y el acto de recuerdo de los 30 años de el primer Gobierno de Felipe González, hechos que de manera inconexa han producido distintas reacciones y valoraciones.

Mi opinión sobre la participación en la vida pública de los que han sido presidentes se basa en el principio del respeto y el reconocimiento al derecho que por supuesto tienen a opinar sobre las cuestiones que afectan a la España que han dirigido.

Me parecen sectarias y de poco espíritu democrático las afirmaciones que niegan hasta la posibilidad de hablar a quienes han sido presidentes y se da especialmente en algunos sectores y contra Aznar.

Lo objetivo es que tanto uno como otro, que no parece que congeniaran, contribuyeron a traer un cambio a España aunque fuera distinto en el contenido y en el momento. Pero el que no soy objetivo soy yo. Reconozco al expresidente socialista asuntos como el sentido de Estado y la renovación que trajo, pero no aquellos que marcaron sus últimos años en el poder.

Y reconozco muchas más cosas al expresidente popular. José María Aznar unió al centro derecha para conformar una alternativa al socialismo basada en la libertad y la prosperidad económica con continuas reformas. Sus propuestas funcionaron y España dio un gran salto económico y social.

Le acusaron de muchas cosas, pero una de las más injustas - otro día habrá para rebatir otras- ha sido la de fomentar el nacionalismo. Y el tiempo, y sobre todo el zapaterismo, ya ha puesto en su sitio este tópico porque España no ha estado tan crispada desde los nacionalismos como cuando el socialismo se ha puesto a intentar saciarlos animándoles a proponer nuevos "marcos".

González y Aznar serán valorados desde la normal pluralidad que existe entre la ciudadanía, y como decía, el tiempo ayudará a hacer una justicia más exacta. Lo importante ahora es que es tiempo de Rajoy, y de que todos desde su posición y desde distintas responsabilidades ayuden al Gobierno actual a superar las dificultades en las que está la España que gobernaron y por la que se desvivieron. Creo que los expresidentes tienen derecho a opinar y, además, creo que su ayuda es necesaria.