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¿Cómo pueden dos hombres tener un hijo?... 6 formas de llegar a la homoparentalidad

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Preguntas como esta se escuchaban frecuentemente durante la primera mitad del año 2005. Era la época en la que se discutía acaloradamente sobre la aprobación del matrimonio entre personas del mismo sexo:

"Que me lo expliquen, no entiendo cómo dos tíos pueden tener un hijo".
"Hombre + Hombre = Nada
Mujer + Mujer = Nada
Hombre + Mujer = Vida"

Los ataques al matrimonio igualitario argumentaban una supuesta infertilidad de gais y lesbianas que no sabemos qué tiene que ver con el matrimonio. Pero las personas LGTB no somos estériles, aunque en algunos casos necesitamos la ayuda de técnicas de reproducción asistida para tener a nuestros hijos.

Han pasado 7 años desde entonces y la ley de matrimonio igualitario ha favorecido que cada vez haya más familias homoparentales, aquellas en las que los progenitores son personas LGTB. Estamos ante un "homo baby boom" que está superando incluso las expectativas del Gobierno que sacó adelante la ley.

La visibilidad ha llevado a la aceptación. Muchos de los comentarios que se hacían con tanta tranquilidad hace sólo siete años, resultan hoy intolerablemente homófobos. Pero el desconocimiento sigue ahí, a juzgar por la cantidad de explicaciones que uno tiene que dar sobre cómo sus hijos vinieron al mundo.

Si eres una persona LGTB que quiere ser padre/madre, o si te estás preguntando cómo tuvieron a su bebé los dos chicos del 4ºC, la respuesta es probablemente una de estas 6 maneras:

  1. Familias reconstituidas: La más antigua y quizás la más olvidada. Muchos hombres y mujeres actualmente en relaciones homosexuales, han tenido hijos con parejas heterosexuales anteriores. Los niños en esta situación tienen padre y madre pero conviven parcialmente con su familia homoparental recunstituida por su padre con otro hombre o por su madre con otra mujer.
  2. Padres y madres transgénero: ¡Por supuesto que existen! Forman familias en las que uno de los progenitores ha pasado por la transición para adaptar su cuerpo al género con el que nació. Mujeres que nacieron con cuerpo de hombre, llegaron a ser biológicamente padres y que finalmente consiguieron ser las madres que siempre se sintieron. Hombres transexuales que han mantenido su aparato reproductor femenino y hoy son padres con capacidad de gestar a sus hijos. Familias que empezaron de manera tradicional y terminaron siendo homoparentales tras la reasignación de género de uno de los progenitores... Hay una gran diversidad de familias con un progenitor transgénero.
  3. Coparentalidad planificada: Se da cuando dos personas (pongamos que al menos una de ellas es LGTB) que no forman una pareja, se ponen de acuerdo para tener un hijo. En este caso, el proyecto de familia no tiene como base el amor romántico entre los progenitores sino simplemente el interés común de ser padres. Un ejemplo sería el de un hombre homosexual que tiene un hijo con una amiga y llegan a un acuerdo de coparentalidad similar al establecido por un convenio regulador tras un divorcio. Además, estas dos personas pueden tener a su vez pareja y aunque el vínculo de filiación se establece solamente con ellas, las estructuras familiares que resultan puede ser muy diversas.
  4. Reproducción asistida para mujeres lesbianas: Para lograr la maternidad en una pareja formada por dos mujeres, es necesario recibir una donación de esperma. El embarazo se puede conseguir por inseminación artificial o por fecundación in vitro, exactamente de la misma manera que se hace para parejas heterosexuales. En algunas ocasiones ambas mujeres quieren participar en el proceso, normalmente por una cuestión romántica. En estos casos, una de las mujeres aporta los óvulos, la otra la gestación y se recurre al mal llamado método ROPA (Recepción de Óvulos de la PAreja). En realidad lo que la madre gestante recibe son embriones procedentes de fecundación in vitro con óvulos de su pareja y esperma de donante. En cualquier caso, tras el nacimiento, se establece un vínculo de filiación con ambas mujeres, es decir, las dos son igual de madres a todos los efectos.
  5. Reproducción asistida para hombres homosexuales: En el caso de una pareja de hombres, no sólo hace falta recurrir a la donación de óvulos sino además acceder a la capacidad de gestar. En varios países se han desarrollado marcos legales para regular el encargo de la gestación a una mujer ajena a la familia: es lo que se llama gestación subrogada (y vulgarmente se conoce como vientre de alquiler). Los procedimientos médicos para la consecución del embarazo son exactamente los mismos que para parejas hetereosexuales, mujeres solteras o parejas de lesbianas.

    En la gran mayoría de las ocasiones, la mujer que dona los óvulos (donante) es diferente de la que gesta los embriones (gestante). Y es una decisión muy frecuente que los dos hombres de la pareja participen en el proceso, es decir, cada uno fecunda la mitad de los óvulos procedentes de la donación de manera que se transfieren al útero de la gestante dos embriones (uno genéticamente de cada hombre). Aunque el aumento de las tasas de éxito y el consiguiente riesgo de embarazos múltiple está haciendo más recomendable la transferencia de un único embrión.

    En cualquier caso, tras el nacimiento, el bebé es inscrito a nombre de sus dos padres ya que la mujer gestante renuncia a cualquier vínculo de filiación en virtud del contrato de subrogación. En España los contratos de subrogación son nulos, pero si se lleva a cabo el proceso en el extranjero es posible conseguir que España reconozca la filiación. Así lo establece una instrucción de la Direccion General de Registros y del Notariado (DGRN) (Ministerio de Justicia) desde octubre de 2010.
  1. Adopción y acogimiento familiar: La adopción es la forma de acceder a la paternidad que centró los debates previos a la aprobación del matrimonio igualitario y, sin embargo, cada vez es más minoritaria. Las administraciones son extremadamente garantistas con los derechos de los padres originales, lo que dificulta la ruptura del vínculo de filiación necesario para que un niño pueda ser adoptado. Parece que se olvida que la adopción es una medida social y legal para la protección del menor. Mientras los centros de acogida españoles se llenan de niños sin familia, se eternizan las listas de espera de familias idóneas para adoptar.

    Desde 2005, las familias homoparentales pueden ser consideradas idóneas para la adopción. Sin embargo, la idoneidad para la administración española no es suficiente, también es necesario ser idóneo para el país de procedencia del niño. Y en la mayoría de los países las familias homoparentales están vetadas. La consecuencia es que la adopción es un camino muy difícil pero no imposible.

    El acogimiento familiar es una alternativa a la adopción en la que no se establece un vínculo de filiación con la familia receptora. Al mantener los padres originales la filiación, el proceso puede ser más rápido y sencillo. La desventaja es que no se accede a la paternidad sino a una custodia que no es indefinida, y en cualquier momento puede ser retirada. Las familias que se ofrecen en acogida tienen que tener voluntad de ser padres para ser idóneas, pero por otro lado tienen que estar dispuestas a separarse de los niños que acogieron como hijos. Esta paradoja se resuelve en muchos casos que terminan derivando en procesos de adopción.

Y para ilustrar modelos de familia, no hay nada mejor que verlos:

Este es el trailer del documental Right 2 Love, producido por FLG Asociación de Familias LGTB y dirigido por Adaia Teruel, que se presentó en el último encuentro europeo de famiias LGTB.