Dicen que a mi abuelo no le cabían los libros en casa, compraba compulsivamente más de lo que era capaz de leer. A mi me gusta pensar que hoy día no tendría problema de espacio, todos los libros le habrían cabido en la memoria de un teléfono móvil. Las enciclopedias no se le quedarían desfasadas, porque consultaría Wikipedia de la misma manera que podría consultar mapas de todo el mundo y diccionarios de todas las lenguas. Podría bajarse cualquier título desde cualquier parte, leer las críticas y hojear temas afines. Mientras lee, podría acceder a la definición de una palabra con solo tocarla, hacer comentarios y compartirlos con toda una comunidad de lectores. Podría contactar con el autor y seguir a tiempo real avances sobre la nueva obra que está escribiendo, incluso ayudarle a financiar su publicación. Habría disfrutado mucho viviendo hoy día. Y hasta podría haberle arrancado más años a la vida si hubiese contado con el arsenal terapéutico del 2012.
Sin embargo, no son los avances médicos ni técnicos los que hacen que vivamos en un mundo mejor. Los abuelos de muchos europeos de mi edad murieron jóvenes a causa de la violencia. En los años 30 y 40 las posibilidades de morir asesinado, fusilado o en un bombardeo eran mucho mayores que hoy día. Y lo mismo se puede decir de cualquier epóca anterior, ya fueran tiempos de guerra o tiempos de paz, la vida solía terminar en muerte violenta con muchísima más frecuencia.
Por la cantidad de conflictos armados a los que nos hiperexponen los medios de comunicación, podría parecer que el mundo está cada vez peor. Pero un análisis objetivo revela que la violencia ha ido disminuyendo a lo largo de la historia de la humanidad. Ésta es la conclusión a la que llega Steven Pinker en su último libro The Better Angels of Our Nature. Y la buena noticia es que esta conclusión no deriva de las elucubraciones de su pensamiento político, sino del riguroso estudio científico de una enorme cantidad de datos.
Pinker encuentra una tendencia a disminuir en todos los indicadores de violencia que estudia, desde el porcentaje de restos humanos prehistóricos con signos de violencia, hasta las tasas de asesinatos en las sociedades contemporáneas. Las conclusiones revientan la teoría del "buen salvaje" de Rousseau que ha gobernado la corrección política durante el siglo XX. Las sociedades de cazadores recolectores no viven en un jardín del edén, sino que están brutalizadas por unas tasas de muerte violenta superiores a las de la segunda guerra mundial.
La cantidad de datos que Pinker presenta en las más de 1.000 páginas de libro es abrumadora, el análisis riguroso y exhaustivo y la conclusión reveladora: Vivimos en el lugar y en el momento más seguro de la historia de la humanidad, Europa occidental a comienzos del siglo XXI. Si tenemos la sensación de que el mundo es cada vez más violento, es porque estamos más sensibilizados a la violencia.
Como era de esperar, esta conclusión políticamente incorrecta ha levantado ampollas. He encontrado muchas críticas al trabajo de Pinker, aunque ninguna convincente. Todos los argumentos en contra destilan un tufillo a prejuicio político, carecen de objetividad histórica o se centran en detalles irrelevantes. En cualquier caso, no consiguen cuestionar los datos que soportan las 6 fases de la historia humana en las que Pinker identifica disminuciones cuantificables de la violencia.
Y estos datos piden a gritos una teoría que los explique. Para ello, Pinker analiza la naturaleza humana y se centra en 9 sistemas psicológicos: 5 de ellos llevan a la violencia (a los que llama metafóricamente demonios) y 4 que llevan a la paz (los ángeles que dan título al libro). Los demonios de la depredación, la dominación, la venganza, el sadismo y la ideología han ido siendo sustituidos por los ángeles de la empatía, el autocontrol, la moral y la razón.
En el marco teórico que propone Pinker, diferentes fuerzas históricas han ido modulando la naturaleza humana y creando un circulo virtuoso de pacificación: El triunfo del Estado sobre la anarquía, del comercio sobre el expolio, de la feminización de la sociedad sobre la violencia masculina, del cosmopolitanismo sobre la xenofobia y del pensamiento abstracto y crítico sobre la superstición.
Imposible resumir en un post la riqueza de argumentos de este extenso trabajo que invitan a la reflexión sobre muchos logros de nuestra sociedad, desde el matrimonio homosexual hasta el fin del terrorismo de ETA. El próximo 18 de Octubre se publica su traducción al español bajo el título Los ángeles que llevamos dentro. En estos tiempos de crisis económica, es una buena ocasión para pararnos a pensar en los motivos que tenemos para ser profundamente optimistas.
Nada asegura que la tendencia pacificadora sea irreversible. Felicitarnos porque vivimos en un mundo mejor no significa dormirnos en la complacencia. Reconocer los logros de nuestra civilización y estudiarlos científicamente es la mejor manera de afianzarlos y continuar progresando. Por la paz que hemos conseguido en nuestra civilización no podemos dar ni un paso atrás. El activismo, la articulación de la sociedad civil y el debate político siguen siendo fundamentales. Nunca conseguiremos erradicar completamente la violencia, pero si podremos reducirla a niveles marginales.
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Ahora bien, hasta hace nada a alguien dabas tu palabra en algo y eso era algo casi sagrado que habia que cumplir con todas las fuerzas que se tuviera, ahora hay una facilidad en desdecirse y en romper compromisos haciendo que no te puedas fiar ni de tu padre algo llamativo (Que no es que antes no te pudieran traicionar igualmente, pero como era de lo poco que tenian, les convenia cumplirla para que no se la jugasen en un futuro cercano), y la muestra la tenemos todos los dias en las noticias, unos dirigentes actuales que hoy te montan un cirio porque Fulanito sube el IVA o cuatro colgaos pitan un himno y luego cuando otros que les guata más lo hacen es hora de defenderlo o no decir ni mú
Seria posible que Pinker sea ciego o que el está tratando de cegarnos de la verdad!!!!
¿Expolio por comercio? Cuando las transnacionales pagan campañas políticas sigue siendo expolio, como ejemplo: Guinea Ecuatorial.¿Violencia machista? Las cifras han aumentado en casi todos lados ¿Pensamiento mágico? Los fundamentalistas islámicos en el mundo árabe y el cristianismo fanático norteamericano son un peligro en aumento que promueven guerras. Le confieso que renuncio a seguir el listado. Pensaba que todo mundo ya sabía que alrededor de Europa vivía gente, veo que todavía hay gente que se cree el ombligo del mundo.
¿Pero que hayamos alcanzado tales cotas de virtuosidad colectiva nos obliga a aceptar que "la casa" la disfruten unos mas que otros, o el siguiente paso es evitar que eso ocurra?.
En resumen lo que ve pinker son cifras y sensaciones de un supermercado mucho mas lleno para algunos, de las mismas personas de hace 5000 años , con la misma corriente de barbarie ahora mucho mas a flor de piel , y lista para explotar mejor debido a que los dispositivos sociales de las sociedades anteriores ya no existen.
Quieren ver como somos ? miren " La carretera " de Cormac mc Carthy
Si es cierto ,para cualquiera que conozca la historia humana y las vidas incluso hace un siglo, que vivimos en el mejor momento posible, incluso en zonas deprimidas del planeta.
Pero no es cierto a la vez: Incluso un desocupado que viva debajo de un puente vive mejor y tiene mas expectativas de vida que la australopitecus lucy, que vivía de juntar hojas y carroña, eticamente es reprobable decirle a quien vive bajo un puente que vive mejor que ella , de hecho no es ningún consuelo.
"el todo tiempo pasado fue mejor" sigue pesando, hay gente convencida de que hace 150 años se vivía mejor, lo hacen a veces desde valoraciones morales, Ademas de la felicidad ¿que es? , posibilidades de llegar a tu casa para usar una tv , o pc ?
Muchas cosas que definen una sociedad satisfecha no tienen nada que ver con bienes materiales. Cuando todos los metarrelatos han muerto y los padres les dicen a sus hijos "que quieren que sean felices" es complicado enfrentar la hoja en blanco para muchos.
Si a Hitler no se le hubieran resistido, quizás hubiera habido menos muertes, pero no creo que estuviéramos más satisfechos de nuestra civilización.
Nuestra civilización, la de los europeos, también esconde entre sus éxitos, grandes vergüenzas: Diamantes de sangre, comercio de órganos, comercio con países cuya producción está asociada a la esclavitud, tráfico de armas, etc., etc.