BLOGS

El dilema centro-periferia, o el 80/20

28/03/2017 13:48 CEST | Actualizado 01/04/2017 09:55 CEST

Los 88 Peldaños del Éxito

El 80 por ciento de todo lo que necesitas está en el 20 por ciento más útil.

A cada persona debería interesarle saber mucho de un área y tan solo un poco de muchas. Hay un solo ámbito donde deberías saber el máximo posible. Es el de tu trabajo, o como mucho aquellos otros por los que tengas un interés especial. Pero en todas las demás áreas, debería no interesarte saber el 100 por ciento y ser experto, ya que para ser experto tienes que estar dispuesto a invertir casi toda una vida.

Si consigues renunciar a ser experto en algunas áreas, podrás saber lo importante de muchas.

La clave está en el 20 por ciento más útil de cada área.

Voy a dar por sentado que tú ya te encargas del área en la que necesitas ser experto, dado que te dedicas a ello. Este Peldaño afecta al resto.

Lo más importante que necesitas saber sobre marketing, psicología, nutrición, salud, viajes, fotografía, cocina, cómo bailar swing, tocar un instrumento, manejar un programa informático, o incluso sobre la Segunda Guerra Mundial está a un par de horas de distancia. Si te contaran lo estrictamente útil de cada una de esas áreas aprovechando cada segundo de esas dos horas y excluyendo todo lo que no sea rigurosamente necesario, te sorprendería cuánto llegarías a conocer. Pero hay un motivo por el que la gente no lo consigue, a veces incluso pese a ir a clase durante años. Es lo que yo llamo el «dilema centro-periferia».

El centro es la parte pequeña pero representa la parte más útil. A pesar de que solo comprende el 20 por ciento de la materia, representa el 80 por ciento de lo que necesitas saber. La periferia es la parte grande pero supone la parte no útil. La paradoja está en que representa el 80 por ciento de lo que no necesitas saber.

El tesoro de cada área de nuestras vidas está en el 20 por ciento más útil. No reside en la periferia, sino exclusivamente en el núcleo.

El núcleo es sencillo, generalista, directo y, por encima de todo, principal.

La periferia se preocupa por el detalle, es esotérica, indirecta y, por encima de todo, secundaria.

Ahora te lanzo dos preguntas: entre el núcleo y la periferia, ¿de qué crees que va a preferir hablar un profesor a sus alumnos cuando hace años que el núcleo es algo que él ya tenía dominado? Pregunta número dos: ¿Por qué crees que muchos aprendices, incluso tras años de clases, se encuentran igual de perdidos que el primer día? La respuesta a ambas preguntas es la misma: por un monopolio de la periferia. Los expertos siempre prefieren hablar más de las excepciones que de las reglas porque para ellos las reglas son algo aburrido, de poco valor, demasiado obvias.

Pero para ti es justo lo contrario: lo esencial, lo importante, lo que va a hacerte pasar de ser un ignorante en la materia a situarte un paso por debajo de un experto. Invierte dos horas en conocer la parte estrictamente más útil de veinte campos, y en tan sólo cuarenta horas tu conocimiento se habrá disparado exponencialmente.

Este Peldaño es uno de los más importantes de los 88. Bien aplicado tiene el poder de revolucionar tu vida. Es por ello que quiero dedicarle el espacio que se merece. Te lo voy a ejemplificar con tres relatos. Los dos primeros son dos símiles y el tercero es una fábula.

Si tú eres un aficionado del fútbol, te habrá llevado años conocer los nombres de cientos de jugadores, las victorias de los equipos más exitosos, los momentos más históricos y cada uno de los términos y conceptos que te permiten entender por qué un buen regate y un buen gol son un buen regate y un buen gol. Pero explicar cómo funciona un partido de fútbol, de cuántos jugadores se compone cada equipo, qué es un defensa, centrocampista y delantero, y que el objetivo es marcar más goles que tu oponente no te llevaría más de una hora. Lo mismo sucedería si tú acudieses por primera vez a un partido de béisbol en Estados Unidos. Estarías a muchos años de ser un experto, pero bien explicado, estarías a tan sólo una hora de disfrutar el partido y entender qué sucede.

El segundo también es muy visual. Uno de los muchos motivos por los que la gente no consigue aprender idiomas es porque aprende campos enteros de palabras: todas las frutas, todas las verduras, todos los medios de transporte o todas las partes del cuerpo. Pero la clave está no en aprenderse campos enteros, sino en aprender lo más útil de cada campo. Tomemos la palabra «codo» y la palabra «mano». Ambas son partes del cuerpo humano. Ambas son partes del mismo grupo y, sin embargo, la primera es parte de la periferia porque no es útil. No es frecuente. Para cuando necesites usarla ya la habrás olvidado. La segunda es parte del centro. Es útil, es frecuente y tendremos ocasiones de utilizarla antes de que caiga en el olvido, precisamente por ser parte del centro.

Por último, el más gráfico de los tres relatos. La fábula de los dos artistas.

Había una vez dos artistas. Uno se llamaba Don Éxito y el otro Don Fracaso. Ambos tenían que retratar a un personaje histórico con piezas de un puzle a modo de mural. La imagen del mural era del Mahatma Gandhi rodeado por su familia en un frondoso campo con árboles y con un cielo azul despejado y muy ancho. El objetivo era conseguir que el público que observaba la colocación de las piezas averiguase en el menor tiempo posible de qué trataba el mural. La prueba tenía una limitación: sólo podían añadir una pieza cada día. Don Fracaso empezó de forma lineal por la esquina de arriba de la izquierda. Tras quince años había colocado un altísimo número de piezas, pero todas de color azul, correspondientes al cielo. Tantas piezas y, sin embargo, apenas daban información al público sobre el cuadro. Don Éxito lo hizo de otra manera. En lugar de empezar por una esquina, fue directamente a la parte del cuadro que concentraba la mayor esencia. Comenzó por la nariz del protagonista y fue ampliando mediante una espiral ascendente al resto del rostro. Tras tan sólo quince piezas, todas las personas que observaban reconocieron con total certeza de qué trataba el retrato. En el caso de Don Fracaso, podrían haber pasado años y aunque hubiera miles de piezas en el mural, el público seguiría sin saber que el protagonista de la imagen era Gandhi.

Éste es el motivo por el que cualquier idioma puede aprenderse en menos de ocho meses; porque el 80 por ciento de lo que necesitas está contenido en tan solo el 20 por ciento más útil. Si ese 20 por ciento más relevante se selecciona muy minuciosamente, sí podrás defenderte en el idioma en tan solo ocho meses, no para dar discursos ni para ser experto, pero sí para quedarte muy cerca de serlo y poder hablar con fluidez, soltura y corrección.

Este Peldaño tiene la capacidad de transformarlo todo, incluido una empresa entera o un método de enseñanza. A mí me ha sucedido con ambos. Si el reconocimiento y éxito que hemos recibido hasta la fecha se debe a que los resultados que produce 8Belts no tienen precedente, a su vez esto se debe a la correcta aplicación de este Peldaño (junto con dos o tres más, como ya hemos visto). Trabajamos durante más de cuatro años solo para seleccionar y clasificar ese 20 por ciento de oro. La selección de ese 20 por ciento de la información es algo a lo que el sistema tradicional de enseñanza apenas presta atención y, sin embargo, para nosotros es el núcleo, a lo que estuvimos dispuestos a dedicar, y dedicamos, más de treinta mil horas de trabajo.

El 20 por ciento de un idioma se usa el 80 por ciento del tiempo.

Antes mencioné que, bien aplicado, este Peldaño puede revolucionar tu vida. No estaba exagerando. Este Peldaño no aplica sólo a los idiomas, sino a todo. Entender su importancia es entender que el 20 por ciento de tus clientes suponen el 80 por ciento de tus ventas, que el 20 por ciento de tus amigos ocupan el 80 por ciento de tu vida social, que en el 20 por ciento de tu tiempo aprendiste el 80 por ciento de lo que sabes, que en el 20 por ciento de tus horas más eficientes produces el 80 por ciento de tu trabajo, que el 20 por ciento de lo que comes te da el 80 por ciento de lo que necesitas, que el 20 por ciento de la ropa que compraste es el 80 por ciento de la ropa que te pones, y un larguísimo etcétera. Desde que Vilfredo Pareto descubrió la regla del 80/20, o lo que yo llamo el dilema centro-periferia, millones se han beneficiado de su aplicación.

#88peldaños

Identificar el núcleo de las cosas, su 20 por ciento más útil,

es tener el 80 por ciento de la batalla ganada.

@ANXO