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  <title>Alberto Vicente</title>
  <link href="http://huffingtonpost.es/author/index.php?author=alberto-vicente"/>
  <updated>2013-05-24T20:21:56-04:00</updated>
  <author>
    <name>Alberto Vicente</name>
  </author>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Alberto Vicente</subtitle>
  <generator>Good old fashioned elbow grease.</generator>

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    <title>La inútil propiedad de los libros electrónicos</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/alberto-vicente/la-inutil-propiedad-de-lo_b_1877136.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1877136</id>
    <published>2012-09-15T04:00:34-04:00</published>
    <updated>2012-11-14T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[La edición digital (los libros y contenidos electrónicos) no son una consecuencia ni una evolución de la edición tradicional, pertenecen a una nueva realidad. Es difícil sentir la propiedad de algo que puede replicarse miles de veces a voluntad del usuario.]]></summary>
    <author>
        <name>Alberto Vicente</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/alberto-vicente/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/alberto-vicente/"><![CDATA[El lunes le&iacute;mos con gran inter&eacute;s en <em>El Pa&iacute;s</em> un art&iacute;culo de Daniel Verd&uacute; "<a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2012/09/10/actualidad/1347304690_488599.html" target="_hplink">Su biblioteca digital morir&aacute; con usted</a>", t&iacute;tulo efectista para captar a los profanos en la materia y que levant&oacute; suspicacias entre los especialistas al igual que debe ocurrir cuando los cient&iacute;ficos leen sobre "La part&iacute;cula de Dios" en los peri&oacute;dicos. El origen de la noticia ven&iacute;a de EE UU donde, al parecer, <a href="http://www.thesun.co.uk/sol/homepage/showbiz/4517317/Bruce-Willis-to-fight-Apple-over-music-rights-after-his-death.html" target="_hplink">Bruce Willis quer&iacute;a demandar a Apple porque le imped&iacute;an legar su colecci&oacute;n de m&uacute;sica de iTunes a sus hijas cuando muriera</a>, noticia que fue desmentida m&aacute;s tarde.<br />
<br />
El hecho en s&iacute; es divertido: la herencia de unos archivos mp3 a unos hijos condenados por los gustos musicales de su padre. &iquest;Repartir&iacute;an las canciones al azar? Qu&eacute; horror si te tocan las caras B de Kiss y las cucharitas de plata del ajuar del actor. &iquest;Se intentar&iacute;a reunir discos completos y dividirlos entre cada hijo? Porque aguantar al David Bowie de los 80 tampoco ser&iacute;a plato de buen gusto. &iquest;Cada hijo tendr&iacute;a el derecho a una copia de cada una de las canciones? Esta opci&oacute;n seguro que no le gustar&iacute;a a la industria. Para responder a esta pregunta y muchas otras tendremos que esperar a que se muera Bruce (Willis, no Labruce) y abrir su testamento.<br />
<br />
Pero volviendo al art&iacute;culo que nos ocupa, el martes y el mi&eacute;rcoles empezamos ya a olernos que este tema iba a dar mucho de qu&eacute; hablar. Otros articulistas y personalidades del sector del libro (aunque no entendemos muy bien por qu&eacute; se han dado por aludidos cuando se estaba hablando de m&uacute;sica) han dado su opini&oacute;n llegando al apogeo de Jos&eacute; Luis Pardo con su <a href="http://cultura.elpais.com/cultura/2012/09/11/actualidad/1347386518_629455.html" target="_hplink">disertaci&oacute;n filos&oacute;fica sobre la condici&oacute;n humana en la sociedad digital</a>.<br />
<br />
Como todo lo que huele a Internet es pasto para demonizarlo en los medios de comunicaci&oacute;n, este tema tambi&eacute;n era v&aacute;lido, unido al qu&eacute; ser&aacute; de nosotros tan de moda en estos d&iacute;as de crisis donde las expectativas y la incertidumbre campan a sus anchas. &iquest;Qu&eacute; haremos con nuestro perfil de Facebook cuando ya no estemos, y nuestros correos, y mis fotos de Flickr? <br />
<br />
Sin entrar a defender la letra peque&ntilde;a de los contratos de algunas de estas empresas digitales como Apple o Amazon, en algunos casos con cl&aacute;usulas abusivas, en el apartado al que nos referimos parece que va m&aacute;s encaminado a eliminar de ra&iacute;z cualquier burocracia que pueda suponer la gesti&oacute;n de los archivos digitales de gente fallecida. En todo caso, discusi&oacute;n est&eacute;ril. Algo que olvidan muchos en se&ntilde;alar (no as&iacute; <a href="https://twitter.com/VilaSilva" target="_hplink">Lorenzo Silva</a>) es que la transferencia de los archivos a otros usuarios est&aacute; condicionada por el uso del DRM o sistemas anticopia, de lo cual son responsables autores y editores. <a href="http://ivanthays.com.pe/" target="_hplink">Iv&aacute;n Thays</a>, uno de los escritores "indignados" vende su libro <em>Un sue&ntilde;o fugaz</em> con DRM (aunque desconocemos si es su decisi&oacute;n o la de la editorial). Todo esto sin tener en cuenta que posiblemente los beneficiarios de nuestro legado digital no dispondr&aacute;n ni siquiera de aparatos que le permitan la lectura de dichos archivos.<br />
<br />
Resulta contradictorio, cuando no incompatible con la vida, aproximarse a la edici&oacute;n digital desde una perspectiva de la edici&oacute;n tradicional como si la primera fuera una "traducci&oacute;n electr&oacute;nica" de la segunda. La edici&oacute;n digital (los libros y contenidos electr&oacute;nicos) no son una consecuencia ni una evoluci&oacute;n de la edici&oacute;n tradicional, pertenecen a una nueva realidad, y lo primero que no puede equipararse es el sentimiento de propiedad frente a los archivos digitales. Es dif&iacute;cil sentir la propiedad de algo que puede replicarse miles de veces a voluntad del usuario y que adem&aacute;s no es un objeto por s&iacute; mismo.<br />
<br />
Como usuarios de libros electr&oacute;nicos la propiedad es un tema que no debe obsesionarnos: a largo plazo cualquier libro electr&oacute;nico estar&aacute; disponible de una u otra forma en la red lo que ayudar&aacute; a la preservaci&oacute;n de la cultura y, ojal&aacute;, el papel de las bibliotecas p&uacute;blicas sea importante. Otros debates son est&eacute;riles, aunque divertidos.]]></content>
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    <title>Libros digitales para este verano</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/alberto-vicente/lecturas-digitales-para-este-verano_b_1732614.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1732614</id>
    <published>2012-08-06T04:21:28-04:00</published>
    <updated>2012-10-05T05:12:04-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Lo bueno de la lectura digital es que se pueden llevar todas las lecturas pendientes en un solo dispositivo que suele pesar menos que una edición de bolsillo del Ulises. No tendremos la excusa de que Ryanair nos cobre un suplemento.]]></summary>
    <author>
        <name>Alberto Vicente</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/alberto-vicente/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/alberto-vicente/"><![CDATA[Siempre se tiene la sensaci&oacute;n de que en verano se lee m&aacute;s que en otras fechas del a&ntilde;o aunque no hay ninguna estad&iacute;stica que lo demuestre. En todo caso la mayor cantidad de tiempo libre nos hace albergar la esperanza de que intentaremos ser un poquitos m&aacute;s inteligentes echando mano de un buen libro. Inclusive hay algunos, valientes, que nos proponemos este a&ntilde;o terminar de leer por fin <em>Los hermanos Karamazov</em> o <em>En busca del tiempo perdido</em>, pero la realidad es que solemos m&aacute;s bien llevar los libros de vacaciones, de paseo, de acompa&ntilde;antes fieles en aeropuertos y aviones, compa&ntilde;eros olvidados el resto del viaje. Y as&iacute; volvemos, con cierta sensaci&oacute;n de fracaso por el poco tiempo que tuvimos para leer pero con el prop&oacute;sito de que quiz&aacute;s el pr&oacute;ximo verano podamos terminar de leerlos.<br />
<br />
Lo bueno de la lectura digital es que se pueden llevar todas las lecturas pendientes en un solo dispositivo que suele pesar menos que una edici&oacute;n de bolsillo del <em>Ulises</em>. Por lo tanto no tendremos la excusa de que Ryanair nos cobre un suplemento por embarcarlo.<br />
<br />
Nuestras lecturas digitales recomendadas para el verano:<br />
<br />
<ul><li><strong><em><a href="http://itunes.apple.com/es/app/libros-de-empresa/id520903896?mt=8" target="_hplink">&iquest;Qu&eacute; est&aacute; pasando?</a></em></strong>, de Bernardo de Miguel. Ediciones Deusto. (gratis). Aunque el libro est&aacute; escrito en 2011 sigue siendo una referencia indispensable para saber c&oacute;mo hemos llegado hasta aqu&iacute; y c&oacute;mo afecta a nuestro pa&iacute;s los desmanes mundiales. El libro puedes leerlo gratis en la nueva App de Libros de empresa de Deusto, Gesti&oacute;n 2000 y Alienta si tienes iPad o comprarlo en cualquiera de las plataformas habituales.</li><br />
<br />
<li><strong><em><a href="http://www.amazon.es/Simiocracia-Cr%C3%B3nica-resaca-econ%C3%B3mica-ebook/dp/B007PJMX86/ref=sr_1_1?ie=UTF8&amp;qid=1343755281&amp;sr=8-1" target="_hplink">Simiocracia: Cr&oacute;nica de la gran resaca econ&oacute;mica</a></em></strong>, de Alexis Sal&oacute;. (2,84 &euro;). Si te queda algo de sentido del humor despu&eacute;s de la que est&aacute; cayendo este es tu libro. Sin pretensiones te permite esbozar alguna sonrisa sobre algo que ya sabes y que todos intu&iacute;amos. Causas, antecedentes y efectos de una crisis que se nos antoja ya demasiado larga. Las corrupciones, la p&eacute;rdida de derechos amparada en la falta de recursos y las instituciones disfuncionales van desgran&aacute;ndose poco a poco "mientras presenciamos como toda la mierda generada durante a&ntilde;os sale a flote".</li><br />
<br />
<li><strong><a href="http://www.noufrontstore.com/tematica/contemporaneo/quiero-publicar-mi-libro" target="_hplink"><em>&iexcl;Quiero publicar mi libro!</em></a></strong>, de Juan Trivi&ntilde;o. Editorial Noufront (5,99 &euro;). Si eres de los que vas a aprovechar el verano para escribir una novela atr&eacute;vete con &eacute;l: todo lo que un escritor novel debe saber sobre el mundo editorial. El autor es nada menos que un editor as&iacute; que algo sabr&aacute; del tema. Quiz&aacute; no llegues a publicar nunca tu libro en una editorial pero al menos podr&aacute;s criticar el mundo de la edici&oacute;n sabiendo un poco m&aacute;s sobre &eacute;l.</li><br />
<br />
<li><strong><a href="http://www.casadellibro.com/ebook-norte-ebook/9788439724483/1901954" target="_hplink"><em>Norte</em></a></strong>, de Edmundo Paz Sold&aacute;n. Editorial Mondadori (14,99 &euro;). Como nos gusta mucho el autor y se ha convertido en uno de nuestros favoritos os recomendamos su mejor novela hasta el momento: Norte. Tres destinos separados por el tiempo y el espacio pero conectados a trav&eacute;s de la violencia y el desarraigo. No te la pierdas. A pesar de ser caro (o eso nos parece a nosotros) merece la pena y si no siempre pod&eacute;is recurrir al papel por unos pocos euros m&aacute;s.</li><br />
<br />
<li><strong><em><a href="http://www.sinerrata.com/index.php?option=com_k2&amp;view=item&amp;id=3:el-rompecabezas-del-cabo-holmes&amp;Itemid=6" target="_hplink">El rompecabezas del cabo Holmes</a></em></strong>, de Carlos Laredo. Sin Errata (7 &euro;). Esta novela policiaca es perfecta para la playa. Si, en la playa tambi&eacute;n te puedes llevar tu ereader aunque ten cuidado con la arena. Una joven modelo aparece ahogada en la costa gallega, junto con algunos restos del yate en el que viajaba con el presidente de uno de los m&aacute;s importantes grupos empresariales del mundo de la moda, la publicidad y los negocios inmobiliarios, que se da por desaparecido. Promete. Adem&aacute;s es una propuesta de una jovenc&iacute;sima editorial exclusivamente digital. Apostamos por ellos.</li><br />
<br />
<li><strong><em><a href="http://librosdelko.com/2012/plomo-en-los-bolsillos/#.UBgYHjF1DIs" target="_hplink">Plomo en los bolsillos</a></em></strong>, de Ander Izagirre. Editorial Libros del KO (5,99 &euro;). Como todos recordamos las siestas veraniegas viendo el Tour de Francia, este libro es perfecto. Su autor, un ciclista que abandon&oacute; su profesi&oacute;n al escuchar a una espectadora "Si vas a andar como este, t&uacute; mejor ni salgas", nos cuenta algunas de las historias de la magna carrera. Algunos lo han calificado como "el mejor libro de deportes escrito hasta la fecha" y probablemente lo sea.</li><br />
<br />
<li><strong><em><a href="http://tienda.forcolaediciones.com/product/elogio-del-texto-digital-jose-manuel-lucia" target="_hplink">Elogio del texto digital</a></em></strong>, de Jos&eacute; Manuel Luc&iacute;a. F&oacute;rcola ediciones (6,99 &euro;). Para conocer el impacto de internet y la cultura digital en el mundo del libro. El autor nos cuenta las resistencias que ha habido a lo largo de la  historia cada vez que una tecnolog&iacute;a ha irrumpido en nuestras vidas. Recomendable ensayo de un experto romanista y divulgador de las humanidades digitales en Espa&ntilde;a.</li><br />
<br />
<li><strong><a href="http://www.koomic.com/es/novedades/novedades-digital/details/15064/2/digital/la-edad-de-bronce-1" target="_hplink">La edad de Bronce</a></strong>, de Eric Shanower. Editorial Azake (1,59 &euro; c/u). Y como no todo va a ser narrativa os recomendamos este magn&iacute;fico c&oacute;mic sobre la historia de la Guerra de Troya. Puedes leerlos en la plataforma <a href="http://www.koomic.com/" target="_hplink">Koomic</a>.</li><br />
<br />
<li><strong><a href="http://www.minotaurodigital.net/minobitia/suicidio/" target="_hplink"><em>Del suicidio considerado como una de las bellas artes</em></a></strong>, de Antonio Priante. Minobitia (5,00 &euro;). Si eres una de esas personas que odian el verano, que consideran que la vida a m&aacute;s de 30&ordm; es un desprop&oacute;sito y que piensan que unas vacaciones en Benidorm es el infierno en la tierra; &eacute;ste ensayo es tu libro. Nos habla de la vida de ilustres suicidas y de las muchas razones que hay para matarse pero tambi&eacute;n, y sobre todo, para seguir vivos.</li></ul><br />
<br />
Si este verano no quieres gastar mucho en libros te recomendamos <a href="http://www.24symbols.com/es/" target="_hplink">24Symbols</a>, una plataforma que te da acceso a una gran biblioteca por una peque&ntilde;a suscripci&oacute;n mensual y que adem&aacute;s te permite leer gratis una gran colecci&oacute;n de buenos t&iacute;tulos: desde algunos grandes cl&aacute;sicos editados por <a href="http://www.musaalas9.com/" target="_hplink">Musa a las 9</a> o <a href="http://www.nordicalibros.com/" target="_hplink">N&oacute;rdica</a> (recomendad&iacute;sima su edici&oacute;n de <em>El difunto Mat&iacute;as Pascal</em> de Luigi Pirandello) hasta la excelente Nueva York de Edward Rutherfurd editada por <a href="http://www.rocaeditorial.com/" target="_hplink">Roca</a>.<br />
<br />
<br />
Buen veranos a todos y, ya sea en digital o en papel, lo importantes es no dejar de leer. Es la mejor arma que tenemos como individuos y como sociedad contra la ignorancia y los malos gobernantes.]]></content>
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    <title>Los libros sobreprotegidos</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/alberto-vicente/los-libros-sobreprotegido_b_1661014.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1661014</id>
    <published>2012-07-13T03:57:04-04:00</published>
    <updated>2012-09-11T05:12:10-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[No podemos sorprendernos que los lectores prefieran las ediciones piratas que permiten compartir el archivo y convertirlo en distintos formatos para garantizar su lectura en el futuro.]]></summary>
    <author>
        <name>Alberto Vicente</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/alberto-vicente/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/alberto-vicente/"><![CDATA[Hace poco sal&iacute;a la noticia de que la original editorial y librer&iacute;a argentina Eterna Cadencia hab&iacute;a publicado un <a href="http://blog.eternacadencia.com.ar/archives/2012/21157" target="_hplink">libro impreso con una tinta que desaparece al cabo de dos meses</a> de comenzar a ser le&iacute;do el libro. Esta creativa campa&ntilde;a que buscaba promocionar nuevos autores conquist&oacute; dos Leones de Oro en Cannes para la agencia de publicidad responsable de su elaboraci&oacute;n.<br />
<br />
Imaginemos ahora una industria editorial tan obsesionada con que los lectores no compartan los libros sin su permiso que decidiera usar el mismo m&eacute;todo para evitarlo a&uacute;n a costa de que el comprador no los pudiera leer al cabo de un tiempo, todo con tal de preservar la integridad del <em>copyright</em>.<br />
<br />
Algo similar ocurre con los libros electr&oacute;nicos con DRM que se comercializan en Espa&ntilde;a: es tal la preocupaci&oacute;n que tienen los autores y editores por protegerlos que no les importa el perjuicio que esto provoca en los lectores incluso dando la posibilidad de que no podamos hacer uso de esos archivos en el futuro.<br />
<br />
<center><iframe width="560" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/gHl8IqCqza8?rel=0" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></center><br />
<br />
<br />
Veamos, el DRM (<em>digital rights management</em>) de los libros es una tecnolog&iacute;a que permite proteger los <em>ebooks</em> para que estos no puedan ser copiados ni distribuidos libremente puesto que los archivos vienen encriptados para que solo el usuario autorizado lo pueda leer en sus dispositivos autorizados. Los hay de dos tipos, el DRM de Adobe, que permite leer en cualquier dispositivo que haya sido validado en el software de <em>Adobe Digital Editions</em>, y los DRM nativos, ligados a dispositivos y aplicaciones como el Kindle de Amazon.<br />
<br />
&iquest;Y en qu&eacute; se asemeja a la tinta que desaparece? Pues no s&oacute;lo en que esta tecnolog&iacute;a nos impide compartir los libros adquiridos sino que adem&aacute;s puede hacer que los libros comprados no est&eacute;n disponibles en el futuro. &iquest;C&oacute;mo? Dado que el encriptado depende de un software o un dispositivo en concreto, puede pasar que cambiemos de dispositivo con lo cual ya no podr&iacute;amos leer esos libros (es el caso del Kindle) o que Adobe ya no diera soporte a nuestro sistema operativo, que quebrara o que acabara con esa l&iacute;nea de negocio. Sea por lo que sea el caso es que el libro se volver&iacute;a innacesible para nosotros. Aunque estos sean casos extremos que probablemente no sucedan, la sola posibilidad de que pueda ocurrir hace que nos cuestionemos su existencia. Adem&aacute;s, puesto que estas tecnolog&iacute;as nos "autorizan" a leer el <em>ebook</em> hay una sensaci&oacute;n de que el Gran Hermano nos est&aacute; observando de cerca.<br />
<br />
Lo cierto es que con este panorama no podemos sorprendernos que los lectores prefieran las ediciones piratas que permiten compartir el archivo y convertirlo en distintos formatos para garantizar su lectura en el futuro. Por lo tanto, si todo esto es tan evidente, &iquest;por qu&eacute; la mayor&iacute;a de editores optan por proteger el archivo? Fundamentalmente por dos razones, por miedo y desconfianza. Miedo a que su modelo de negocio actual se exponga a los avatares de las nuevas tecnolog&iacute;as y desconfianza con los posibles compradores de los libros (de hechos, se protegen los libros en detrimento de los compradores).<br />
<br />
Al final es cierto que no todos los editores y autores sobreprotegen los libros, muchos optan por poner los libros sin estas trabas y algunos hasta los publican con licencia <em>creative commons</em>, pero ser&iacute;a necesario un esfuerzo conjunto de todo el sector para decirles a los lectores que conf&iacute;an ellos y en el uso responsable que har&aacute;n de los archivos digitales. Hasta entonces, puede que la tinta de nuestros libros acabe por desaparecer.]]></content>
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    <title>Libros distintos, tecnologías dispares</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/alberto-vicente/libros-distintos-tecnolog_b_1611180.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1611180</id>
    <published>2012-06-20T06:26:39-04:00</published>
    <updated>2012-08-20T05:12:05-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Según la aplicación que elijamos tendremos una visualización u otra del libro. Lo realmente preocupante es que esto no se limita a tres tipos, sino que se multiplica exponencialmente con el número de dispositivos y aplicaciones existentes.]]></summary>
    <author>
        <name>Alberto Vicente</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/alberto-vicente/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/alberto-vicente/"><![CDATA[El responsable de Google Books Espa&ntilde;a, <a href="https://twitter.com/#!/luiscollado" target="_hplink">@LuisCollado</a>, dir&iacute;a: "Las cosas llegan cuando tienen que llegar". Sin embargo, llev&aacute;bamos tanto tiempo hablando sobre el proyecto de libros de Google que apenas nos lo cre&iacute;amos cuando la semana pasada tuvo su puesta de largo Google eBooks.<br />
<br />
Como se esperaba, la <a href="https://play.google.com/store/books" target="_hplink">tienda de ebooks de Google</a> est&aacute; dentro de un ecosistema m&aacute;s amplio denominado Google Play que tambi&eacute;n incluye una tienda de aplicaciones y otra de pel&iacute;culas. Si bien est&aacute; desarrollado en un entorno Android es posible utilizarlo con el iPad y el iPhone con algunas limitaciones como, por ejemplo, comprar directamente a trav&eacute;s de la aplicaci&oacute;n.<br />
<br />
Lo primero que hicimos fue descargar la aplicaci&oacute;n y comprar un libro. Compramos uno que ya hab&iacute;amos adquirido en otro dispositivo y nos dio por comparar las sensibles (o no tanto) diferencias que exist&iacute;an entre ambos. Curiosos por el asunto decidimos comprarlo tambi&eacute;n en iBooks. Veamos la misma p&aacute;gina del mismo libro comprado en Amazon, Google Play e iBooks desde sus respectivas aplicaciones para iPad:<br />
<br />
<center><a href="http://www.huffingtonpost.com/theblog/archive/paginasebook.html" onclick="window.open('http://www.huffingtonpost.com/theblog/archive/paginasebook.html','popup','width=1200,height=534,scrollbars=no,resizable=no,toolbar=no,directories=no,location=no,menubar=no,status=no,left=0,top=0'); return false"><img src="http://images.huffingtonpost.com/2012-06-20-paginasebook-thumb.png" width="500" height="222" alt="" /></a></center><br />
<br />
<br />
Como podemos ver las tres p&aacute;ginas son distintas. Solamente las diferencias en el entorno donde se presenta el ebook son suficientes para alterar la manera de percibir el libro. No parecen detalles menores las negritas, los indentados, el ancho de caja o el encabezado de la p&aacute;gina. El resultado es que tenemos un mismo libro de una misma edici&oacute;n que se ve de tres formas distintas dependiendo del artilugio utilizado.<br />
<br />
Esto no deber&iacute;a ser un problema cuando la decisi&oacute;n de los cambios es una opci&oacute;n del lector a trav&eacute;s de su aparato como el tipo de letra (es posible cambiarla en dos de las aplicaciones) o el tama&ntilde;o y el color del "papel" (algo que se puede variar en las tres).<br />
<br />
Cuando compramos un libro esperamos que el editor presente un formato recomendado por defecto. Si la manera de ver o percibir el libro cambia seg&uacute;n la aplicaci&oacute;n que elijamos perderemos gran parte del trabajo del editor en la presentaci&oacute;n del contenido, convirtiendo la edici&oacute;n en un accidente tecnol&oacute;gico provocado por las limitaciones de la aplicaci&oacute;n de turno.<br />
<br />
Algo similar ocurri&oacute; con los navegadores web, sin embargo se han hecho verdaderos esfuerzos por adaptarse a los est&aacute;ndares de forma que, independientemente del navegador que utilicemos (Chrome, Firefox, Safari, etc.), podamos ver una p&aacute;gina web siempre de la misma forma. De hecho, cuando un navegador se alejaba de los est&aacute;ndares, como las versiones antiguas de los Explorer, se trabajaba para que las p&aacute;ginas web se vieran igual all&iacute; tambi&eacute;n. <br />
<br />
Con los lectores de libros electr&oacute;nicos no ha pasado lo mismo. Seg&uacute;n la aplicaci&oacute;n que elijamos tendremos una visualizaci&oacute;n u otra del libro. Lo realmente preocupante es que esto no se limita a tres tipos, sino que se multiplica exponencialmente con el n&uacute;mero de dispositivos y aplicaciones existentes. Como lectores entendemos que el contenido sea l&iacute;quido (es una condici&oacute;n para hacerlo accesible a cualquier dispositivo) y que no est&eacute; ligado a una maqueta (es por eso que podemos presentarlo de distintas formas) pero s&iacute; deber&iacute;amos demandar que la presentaci&oacute;n recomendada por el editor se pudiera ver sin problemas en cualquier dispositivo y que una negrita siempre fuera una negrita.<br />
<br />
Juan Ram&oacute;n Jim&eacute;nez dec&iacute;a que "en edici&oacute;n diferente los libros dicen cosas distintas". Hoy, parafraseando al autor, podemos decir que en tecnolog&iacute;as diferentes los libros tambi&eacute;n dicen cosas distintas.]]></content>
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    <title>Por qué publicar y editar no es lo mismo</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/alberto-vicente/por-que-publicar-y-editar_b_1589886.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1589886</id>
    <published>2012-06-13T05:31:57-04:00</published>
    <updated>2012-08-13T05:12:05-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Tradicionalmente se decía que editar consistía en hacer públicos discursos privados. Hoy parece que editar se convertirá en volver a hacer públicos los discursos publicados.]]></summary>
    <author>
        <name>Alberto Vicente</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/alberto-vicente/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/alberto-vicente/"><![CDATA[Uno de los mayores cambios que se han venido dando en el mundo de la edici&oacute;n en los &uacute;ltimos a&ntilde;os es la posibilidad que tiene ahora cualquier autor de publicar su libro sin el filtro de un editor. Un ordenador conectado a internet es la &uacute;ltima barrera de entrada para que un autor pueda comercializar (o regalar) sus ideas al mundo. A veces da la sensaci&oacute;n, si hacemos caso a los datos que se publican sobre <a href="http://anatomiteca.com/2011/01/habitos-de-lectura-y-compra-de-libros-en-espana-2010/" target="_hplink">h&aacute;bitos de lectura en Espa&ntilde;a</a>, de que por cada lector hay varios escritores. A&uacute;n as&iacute;, y a pesar de la sobreproducci&oacute;n del sector editorial (m&aacute;s de cien mil t&iacute;tulos el &uacute;ltimo a&ntilde;o), muchos creadores se quedan fuera del circuito tradicional. Ahora eso no importa, la autopublicaci&oacute;n es un modelo cada vez m&aacute;s extendido.<br />
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Realmente esto no es nuevo. Algunos grandes escritores comenzaron por la autopublicaci&oacute;n hasta que consiguieron pasar a los circuitos tradicionales. Pero, &iquest;qu&eacute; est&aacute; pasando ahora? La autoedici&oacute;n se presenta como una alternativa viable al modelo tradicional. Las tecnolog&iacute;as son cada vez m&aacute;s baratas y sencillas y los canales de comercializaci&oacute;n en Internet ofrecen posibilidades reales de recompensa econ&oacute;mica. &iquest;Entonces para qu&eacute; necesitamos a las editoriales?<br />
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Lo primero que deber&iacute;amos diferenciar es la edici&oacute;n de la publicaci&oacute;n. Tradicionalmente el trabajo de las editoriales ha sido doble: editar los contenidos (seleccionarlos, corregirlos, dise&ntilde;arlos) para luego publicarlos (ponerlos a disposici&oacute;n de los lectores) en formato libro. Estos procesos se consideraban como uno solo pero con la llegada de las nuevas herramientas tecn&oacute;logicas de autopublicaci&oacute;n (desde los blogs en adelante) ha sido importante distinguirlos. Lo que permite plataformas como Wordpress o el Kindle Direct Publishing de Amazon es autopublicar contenidos pero ni los selecciona ni los corrige y eso es algo que todav&iacute;a demandan los autores y hacen necesarias a las editoriales. <br />
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Lo curioso es que las propias editoriales se han dado cuenta de esto y acuden a los libros autopublicados para encontrar contenidos que puedan publicar bajo su sello, libros y autores que cuentan con una primera aceptaci&oacute;n del p&uacute;blico pero que gracias a sus mecanismos de selecci&oacute;n y edici&oacute;n (y distribuci&oacute;n impresa), los convierten en algo nuevo y de inter&eacute;s para los lectores.<br />
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De hecho, son recientes algunas iniciativas como la de Ediciones B en Espa&ntilde;a que en su colecci&oacute;n de <a href="http://www.edicionesb.com/catalogo/coleccion.php?id=41" target="_hplink">Top Digital</a> publica ediciones revisadas de algunos de los ebooks m&aacute;s vendidos en las librer&iacute;as online. Esto es el modelo contrario de la edici&oacute;n tradicional, si antes se editaban los textos para poder publicarlos, ahora comienza a parecer que se publican los textos para poder editar los libros.<br />
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Independientemente de lo que suceda en el futuro, lo que es cierto es que publicar parece que no es un valor crucial, puesto que cualquiera pueda hacerlo, quiz&aacute;s el valor que aporten los editores en el futuro sea en la selecci&oacute;n, edici&oacute;n y comunicaci&oacute;n. Tradicionalmente se dec&iacute;a que editar consist&iacute;a en hacer p&uacute;blicos discursos privados. Hoy parece que editar se convertir&aacute; en volver a hacer p&uacute;blicos los discursos publicados.]]></content>
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