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  <title>Antonio López-Istúriz</title>
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  <updated>2013-05-25T03:28:12-04:00</updated>
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    <name>Antonio López-Istúriz</name>
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  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Antonio López-Istúriz</subtitle>
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    <title>El euro y la hora de la política real</title>
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    <published>2012-06-11T05:45:47-04:00</published>
    <updated>2012-08-11T05:12:07-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[El caso de Grecia es paradigmático. Pese a los sucesivos rescates la situación va a peor, con la angustia añadida del incierto resultado electoral que podría incluso enfrentar a un eventual Gobierno radical con el resto de socios europeos.]]></summary>
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        <name>Antonio López-Istúriz</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/antonio-lopez-isturiz/"><![CDATA[La crisis econ&oacute;mica actual nos est&aacute; haciendo despertar de la enso&ntilde;aci&oacute;n en la que hemos vivido durante a&ntilde;os. Cuando todo iba bien, al menos en apariencia, nunca nos paramos a preguntarnos si la Uni&oacute;n Europea marchaba por el camino adecuado, si la deseable integraci&oacute;n se hac&iacute;a a un ritmo razonable o si nuestro modelo pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y social era sostenible a largo plazo.<br />
 <br />
En los &uacute;ltimos a&ntilde;os, la realidad nos ha ido poco a poco despertando hasta que hemos percibido de golpe el extremo al que hemos llegado; hasta el punto de que ahora todos los indicadores econ&oacute;micos y sobre todo esos 24 millones de parados en la UE nos hacen cuestionarnos el modelo actual y su piedra angular, que es el euro como moneda com&uacute;n.<br />
 <br />
Creo sin embargo que no debemos caer en la tentaci&oacute;n de hacer tabla rasa y de volver atr&aacute;s creyendo que cualquier tiempo pasado fue mejor. No es cierto. El euro ha demostrado durante la &uacute;ltima d&eacute;cada que puede ser la palanca para hacer de la UE la regi&oacute;n m&aacute;s pr&oacute;spera del planeta.<br />
 <br />
No creo que nos fuera mejor volviendo, como dicen algunas voces, al dracma griego o a las respectivas monedas nacionales. En un mundo globalizado como el actual, dif&iacute;cilmente va a competir mejor un pa&iacute;s europeo en solitario (incluso aunque sea uno de los m&aacute;s potentes como Alemania o Francia) que si lo hacen juntos los 17 pa&iacute;ses que integran ya la zona euro.<br />
 <br />
Pero para ello hay que hacer reformas profundas en la estructura de la uni&oacute;n econ&oacute;mica y monetaria que hemos ido construyendo en torno al euro. Hasta ahora hemos ido haciendo peque&ntilde;as reformas y poniendo parches que funcionaron mientras la crisis no parec&iacute;a tan profunda.<br />
 <br />
Pero ya no sirven. El preocupante caso de Grecia y las dificultades de otros muchos pa&iacute;ses para responder a esta crisis indica que los desequilibrios internos de la zona euro deben corregirse con urgencia. Una sola moneda requiere una pol&iacute;tica econ&oacute;mica y fiscal mucho m&aacute;s armonizada y requiere instrumentos apropiados que nos permitan funcionar como un bloque y no como varios.<br />
 <br />
Pero para avanzar en esa direcci&oacute;n necesitamos la vuelta de la pol&iacute;tica con may&uacute;sculas, es decir, necesitamos que los actuales lideres tengan la capacidad y el coraje de ver m&aacute;s all&aacute; de la &uacute;ltima norma aprobada o de las pr&oacute;ximas elecciones, que eviten la t&aacute;ctica pura y que quieran tomar decisiones con la visi&oacute;n suficiente para dar un salto cualitativo hacia delante que permita construir sobre terreno seguro.<br />
 <br />
No creo que haya que caer en el derrotismo ni en el pesimismo exagerado. Pero hay que actuar ya, identificando los problemas reales y tomando decisiones concretas que nos permitan avanzar y dejar de marear la perdiz. El caso de Grecia es paradigm&aacute;tico. Pese a los sucesivos rescates de la UE la situaci&oacute;n va a peor, con la angustia a&ntilde;adida del incierto resultado electoral del <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2012/05/16/actualidad/1337168066_871392.html" target="_hplink">17 de junio</a> que podr&iacute;a incluso enfrentar a un eventual Gobierno radical con el resto de socios europeos. Esta degradaci&oacute;n en la situaci&oacute;n interna de un pa&iacute;s a consecuencia de la crisis econ&oacute;mica es lo que debemos evitar porque otros pueden seguir el mismo camino.<br />
 <br />
En definitiva, la respuesta al laberinto en el que nos encontramos se llama m&aacute;s Europa. Debemos sumar y no excluir opciones. Las pol&iacute;ticas de austeridad y crecimiento, sobre las que tanto hemos debatido en las &uacute;ltimas semanas, son ambas necesarias y pueden ser complementarias. A ello deben sumarse otros instrumentos financieros y fiscales que permitan funcionar a la zona euro como lo que hemos pretendido que sea desde hace a&ntilde;os: una uni&oacute;n econ&oacute;mica con un verdadero mercado &uacute;nico que ofrezca m&aacute;s oportunidades y genere riqueza y empleo.<br />
 <br />
Tambi&eacute;n debemos reforzar, e incluso reorientar si es necesario, el papel de instituciones ya existentes como el BCE o el BEI. Lo que queda de junio puede ser clave por las elecciones griegas y por las sucesivas cumbres de las cuatro grandes econom&iacute;as de la zona euro (el 22 de junio en Roma) y del conjunto de la UE el 28 en Bruselas. Conf&iacute;o que Europa superar&aacute; y saldr&aacute; reforzada de estos cruciales desaf&iacute;os que estamos afrontando.]]></content>
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