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  <title>Arturo Fernández Álvarez</title>
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  <updated>2013-06-18T23:34:11-04:00</updated>
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    <name>Arturo Fernández Álvarez</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Arturo Fernández Álvarez</subtitle>
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    <title>Se equivocan</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.2121437</id>
    <published>2012-11-13T09:18:46-05:00</published>
    <updated>2013-01-13T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Los empresarios siempre hemos optado por abrir nuestras empresas, nuestros negocios y nuestros comercios con absoluta normalidad. Parar el funcionamiento de una empresa, a mi juicio, no es la mejor manera de defender ni un solo puesto de trabajo, sino de favorecer su destrucción. Y no estamos para eso.]]></summary>
    <author>
        <name>Arturo Fernández Álvarez</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/arturo-fernandez-alvarez/"><![CDATA[Las centrales sindicales UGT y Comisiones Obreras, con el apoyo de otros sindicatos de car&aacute;cter minoritario, <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/10/17/huelga-general-14-n_n_1974024.html" target="_hplink">han convocado una huelga general en Espa&ntilde;a como rechazo a la pol&iacute;tica presupuestaria del Gobierno de la Naci&oacute;n</a>. La segunda en lo que va de a&ntilde;o, en este caso coincidiendo con una jornada de movilizaciones acordadas por los sindicatos europeos. Ante esta convocatoria, quisiera hacer una serie de consideraciones m&aacute;s all&aacute; de las representativas que me corresponden y que argumentan el claro rechazo de los empresarios a la huelga general.<br />
<br />
Vaya por delante que los sindicatos est&aacute;n en su derecho de convocar un paro general al amparo del derecho constitucional a la huelga que recoge nuestra Carta Magna. Y ese derecho no es cuestionable. Pero s&iacute; los motivos que generan la convocatoria, sus caracter&iacute;sticas, y su utilidad.<br />
<br />
En cuanto al ejercicio de los derechos y libertades individuales, valga considerar que todos los ciudadanos espa&ntilde;oles debemos poder ejercerlos sin ning&uacute;n tipo de limitaci&oacute;n, m&aacute;s all&aacute; de las que establecen las leyes por las que hemos decidido regirnos. As&iacute;, pues, durante toda la jornada de huelga todos debemos sentirnos absolutamente libres para secundar o no cualquier convocatoria. <br />
<br />
Desde luego, los empresarios siempre hemos optado por abrir nuestras empresas, nuestros negocios y nuestros comercios con absoluta normalidad. Discrepo de quienes opinan que el derecho de huelga est&aacute; por encima al de acudir al puesto de trabajo. Eso ser&iacute;a tanto como subordinar la libertad y no creo que en la Espa&ntilde;a democr&aacute;tica que afortunadamente tenemos eso lo defienda nadie con un m&iacute;nimo de rigor. Por lo tanto, todos debemos actuar para garantizar la libertad de los ciudadanos y, en circunstancias no deseables, facilitar la tarea de quienes tienen por delegaci&oacute;n la responsabilidad de hacerlo. En este sentido, quiero apostillar que, dando por supuesto el cumplimiento de los acuerdos sobre servicios m&iacute;nimos en sectores esenciales para la normal actividad ciudadana, estos servicios m&iacute;nimos no tienen porqu&eacute; interpretarse como servicios &uacute;nicos.<br />
<br />
Los empresarios creemos que la huelga general tiene un marcado car&aacute;cter pol&iacute;tico. En efecto, est&aacute; planteada contra los acuerdos de nuestros &oacute;rganos de representaci&oacute;n parlamentaria. Es decir, se contrapone a decisiones de la soberan&iacute;a popular representada en las Cortes Generales. Creemos tambi&eacute;n que es una huelga general tanto o m&aacute;s inoportuna que las anteriores (recordemos que llevamos dos convocatorias en menos de un a&ntilde;o), y que no va a producir m&aacute;s que p&eacute;rdidas para Espa&ntilde;a en todos los sentidos.<br />
<br />
Desde luego, p&eacute;rdidas econ&oacute;micas que podr&aacute;n ser cuantificadas con mayor o menor precisi&oacute;n, pero que en cualquier caso ser&aacute;n extraordinariamente cuantiosas si su seguimiento es elevado. Cuando pr&aacute;cticamente seis millones de ciudadanos no tienen trabajo, cuando miles de empresas han echado en cierre por inviabilidad, cualquier par&oacute;n a la actividad econ&oacute;mica -ya de por s&iacute; muy deteriorada- es justamente lo contrario que necesitamos los espa&ntilde;oles. Parar el funcionamiento de una empresa, a mi juicio, no es la mejor manera de defender ni un solo puesto de trabajo, sino de favorecer su destrucci&oacute;n. Y no estamos para eso.<br />
<br />
Y si a las p&eacute;rdidas de car&aacute;cter econ&oacute;mico sumamos la p&eacute;rdida de reputaci&oacute;n internacional que tiene para Espa&ntilde;a una convocatoria de estas caracter&iacute;sticas, la verdad es que la huelga general de hoy no puede ser m&aacute;s in&uacute;til y m&aacute;s inoportuna. Poca confianza exterior podemos recuperar ante quienes siguen minuto a minuto la situaci&oacute;n espa&ntilde;ola para saber si invierten o no su capital en Espa&ntilde;a, si a la ya cr&iacute;tica situaci&oacute;n de nuestra econom&iacute;a a&ntilde;adimos una creciente inestabilidad social y una inquietud institucional que algunos se encargan de sembrar con la irresponsable determinaci&oacute;n de poner en riesgo la unidad de Espa&ntilde;a.<br />
<br />
Los empresarios estamos convencidos de que la prioridad absoluta que todos debemos tener es la de crear puestos de trabajo. Y para ello, todos tenemos nuestro grado de responsabilidad y nuestras propuestas para hacerlo. Desde las organizaciones empresariales creemos que el di&aacute;logo social es un instrumento que ha dado buenos resultados para el conjunto de la sociedad, y estamos empe&ntilde;ados en seguir manteni&eacute;ndolo.<br />
<br />
Por lo tanto, a mi juicio, y como ya vengo repitiendo desde hace m&aacute;s de dos a&ntilde;os, tanto los interlocutores sociales como los pol&iacute;ticos debi&eacute;ramos no perder m&aacute;s tiempo y buscar soluciones conjuntas, adecuar las propuestas de cada uno a la dram&aacute;tica realidad de la situaci&oacute;n econ&oacute;mica espa&ntilde;ola, y poder ofrecer al conjunto de los ciudadanos un compromiso general que sirva para recuperar la senda del crecimiento compatible con las necesarias medidas de contenci&oacute;n del d&eacute;ficit p&uacute;blico. <br />
<br />
As&iacute; pues, reitero nuestro llamamiento a la responsabilidad, al di&aacute;logo, a la b&uacute;squeda de acuerdos. No dudo de que las centrales sindicales que han convocado la huelga general para hoy lo han hecho entendiendo que as&iacute; defienden mejor los intereses de la sociedad espa&ntilde;ola. Pido para los empresarios esa misma comprensi&oacute;n que en la mayor&iacute;a de las ocasiones se nos niega, entre otras cosas, y no menor, porque somos los empresarios los que podemos crear puestos de trabajo. Frente a la huelga general, acuerdo general. Porque quienes piensen que intentando parar un pa&iacute;s se arreglan las cosas, se equivocan radicalmente.]]></content>
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    <title>Un empresario en Bankia</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1586922</id>
    <published>2012-06-12T04:25:53-04:00</published>
    <updated>2012-08-11T05:12:07-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[En los Estados Unidos la figura del empresario es poco menos que la de un héroe, mientras que aquí, en España, es poco menos que la del villano de la película. Arrastramos demasiados estereotipos anclados en el pasado.]]></summary>
    <author>
        <name>Arturo Fernández Álvarez</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/arturo-fernandez-alvarez/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/arturo-fernandez-alvarez/"><![CDATA[Hace unos d&iacute;as una se&ntilde;ora de edad avanzada me par&oacute; en la calle y de manera extraordinariamente educada y respetuosa me dijo: "Se&ntilde;or Fern&aacute;ndez, perdone que le moleste. S&oacute;lo quiero decirle que han conseguido ustedes arruinar el trabajo de toda mi vida. Todos mis ahorros ya no existen. Espero que alguien me diga qu&eacute; puedo hacer ahora".<br />
<br />
Llevo trabajando desde los 17 a&ntilde;os, y literalmente desde esa edad pidiendo cr&eacute;ditos a los bancos para intentar sacar a flote la empresa que fund&oacute; mi abuelo y continu&oacute; mi padre, y reconozco que el encuentro con esa se&ntilde;ora ha sido uno de los que me ha conmocionado m&aacute;s en toda mi vida. Por primera vez, yo pasaba a ser recriminado por mi coyuntural condici&oacute;n de "banquero" como miembro del Consejo de Administraci&oacute;n de <a href="http://www.huffingtonpost.es/tag/bankia" target="_hplink">Bankia</a>.<br />
<br />
Comprendo que en un primer momento no parece f&aacute;cil entender qu&eacute; hace un empresario en un consejo de administraci&oacute;n de una entidad financiera, pero a poco que uno se detenga y analice la situaci&oacute;n, se aprecia la conveniencia y su utilidad. Y pongamos el ejemplo de Bankia, a cuyo Consejo he pertenecido hasta <a href="http://www.abc.es/fotos-economia/20120605/rodrigo-rato-goirigolzarri-durante-1502891838141.html" target="_hplink">el relevo</a> del se&ntilde;or Rato por el se&ntilde;or Goirigolzarri.<br />
<br />
Los Consejos de Administraci&oacute;n est&aacute;n formados no s&oacute;lo por personas especialistas en la gesti&oacute;n financiera, sino tambi&eacute;n en otros &aacute;mbitos de la vida econ&oacute;mica del pa&iacute;s. En el caso concreto de Bankia hay que tener en cuenta que su Consejo deriva de la fusi&oacute;n de los que integraban mayoritariamente las matrices de la nueva entidad, es decir, Caja Madrid y Bancaja. Mi presencia en el de Caja Madrid como presidente de los Empresarios de Madrid deriv&oacute; en la de Bankia. Es decir, estuve en Bankia por ser empresario y no soy empresario por haber estado en Bankia.<br />
<br />
Mi tarea, como la de otros empresarios de primera l&iacute;nea, era la de hacer llegar las necesidades y los problemas de quienes cada d&iacute;a levantan la persiana de su negocio o de su nave industrial para poder hacerlo al d&iacute;a siguiente y no verse forzados al cierre, como estamos tan desgraciadamente acostumbrados en Espa&ntilde;a en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Como empresario que pisa y vive la calle cada d&iacute;a, s&eacute; perfectamente lo que cuesta acercarse a una sucursal bancaria a pedir financiaci&oacute;n y que el director se meta debajo de la mesa porque no puede darte una gota de cr&eacute;dito si no es a cambio de todo tipo de garant&iacute;as y de las partidas de nacimiento de todos tus antepasados.<br />
<br />
Esos son los problemas que, al menos en mi caso y desde dentro de un banco, tuve la ocasi&oacute;n de plantear e intentar resolver en la medida de las posibilidades: ayudar a que los empresarios madrile&ntilde;os, a los que tengo en honor de representar, y espa&ntilde;oles en general, tuvieran menos obst&aacute;culos para que puedan mantener abiertos sus negocios o incluso generar nuevos que puedan proporcionar empleo y generaci&oacute;n de progreso general. Porque, adem&aacute;s, esa es la funci&oacute;n del empresario. <br />
<br />
Los espa&ntilde;oles necesitamos como el comer cambiar nuestra mentalidad sobre la figura del empresario. Arrastramos demasiados estereotipos anclados en el pasado que para nada tienen que ver con la realidad. No conozco a ning&uacute;n aut&eacute;ntico empresario que se levante por la ma&ntilde;ana pensando en cu&aacute;ntos empleados va a despedir y luego fumarse un puro. Todo lo contrario, cada jornada lo que deseamos es contratar, porque eso es s&iacute;ntoma de que las cosas van bien, que la empresa funciona, y que de ello se pueden beneficiar tanto el empresario como el trabajador. <br />
<br />
En los Estados Unidos la figura del empresario es poco menos que la de un h&eacute;roe, mientras que aqu&iacute;, en Espa&ntilde;a, es poco menos que la del villano de la pel&iacute;cula. Todos tenemos que hacer profundos cambios de mentalidad y funcionamiento -desde luego las organizaciones empresariales- y para ello es extraordinariamente importante que The Huffington Post haya considerado la oportunidad de podernos asomar a la ventana que abre hoy en Espa&ntilde;a. Los empresarios de Madrid, y seguro que los de todo nuestro pa&iacute;s, estamos particularmente agradecidos.]]></content>
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