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  <title>Bernardino León y Raquel Cabrera Álvarez</title>
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  <updated>2013-05-23T18:01:24-04:00</updated>
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    <name>Bernardino León y Raquel Cabrera Álvarez</name>
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  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Bernardino León y Raquel Cabrera Álvarez</subtitle>
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    <title>La democracia llega en el momento más difícil</title>
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    <published>2012-07-18T01:00:00-04:00</published>
    <updated>2012-09-16T05:12:12-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Algunos esperan su fracaso, muchos trataran de impulsarla por encima de todo, y la mayoría espera que su difícil situación mejore, gobierne quien gobierne. Es evidente que, en ese contexto, el apoyo europeo y de otros socios de Egipto es crucial.]]></summary>
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        <name>Bernardino León y Raquel Cabrera Álvarez</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/bernardino-leon-y-raquel-cabrera-alvarez/"><![CDATA[Las <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/06/16/elecciones-egipto-primer-_n_1602783.html" target="_hplink">elecciones presidenciales en Egipto</a> y legislativas en Libia representan una nueva oportunidad de comprobar hasta qu&eacute; punto las visiones ancladas sobre esta regi&oacute;n nos llevan a querer ver ante cada paso una confirmaci&oacute;n de viejos t&oacute;picos.<br />
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Tomemos el caso de la democracia egipcia. Uno de los errores m&aacute;s frecuentes en el analisis actual de <a href="http://www.huffingtonpost.es/bernardino-leon/lost-in-transition_b_1611322.html" target="_hplink">la transici&oacute;n en Egipto</a> es confundir el proceso con el resultado. &iquest;Es la elecci&oacute;n de un islamista incompatible con la democracia? No pocos creen que s&iacute;, y cuestionan el car&aacute;cter democr&aacute;tico de la elecci&oacute;n en funci&oacute;n del elegido. <br />
<br />
Hace tan solo dos a&ntilde;os, Egipto estaba inmerso en plena campa&ntilde;a para que Gamal Mubarak sucediera a su padre en la presidencia. Los argumentos eran los siguientes: que este ser&iacute;a el primer presidente civil (en un mundo que ya no aceptar&iacute;a un nuevo presidente militar, siguiendo el ejemplo sirio), que ten&iacute;a lazos profundos con Occidente (hab&iacute;a estudiado en EE UU y trabajado en Londres) y hablaba perfectamente ingl&eacute;s. Nadie repar&oacute; entonces en que muchos egipcios encajaban en dicho perfil. Incluyendo al ahora presidente Morsi.<br />
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Visto de esta manera, lo que marca la diferencia es el proceso, un proceso que a pesar de las dificultades, ha desembocado en <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/06/16/elecciones-egipto-primer-_n_1602783.html" target="_hplink">la primera elecci&oacute;n realmente democr&aacute;tica</a> de un jefe de estado en el mundo &aacute;rabe. Esta elecci&oacute;n no convierte a la sociedad egipcia en una democracia consolidada, pero refuerza la causa democr&aacute;tica en la regi&oacute;n.<br />
<br />
Lo verdaderamente dif&iacute;cil empieza ahora. Las elecciones no son la culminaci&oacute;n sino el punto de partida de la democracia. Morsi ha recibido una presidencia de poderes limitados y compartidos. Si bien las elecciones han transferido formalmente el poder del ejercito al presidente, la trasferencia efectiva y plena tardar&aacute; en llegar y ser&aacute; fruto de complicadas negociaciones, que probablemente se vienen desarrollando a diario, incluso desde antes del anuncio del resultado de las elecciones. El resultado de esta negociaci&oacute;n marcar&aacute; el rumbo del pa&iacute;s y buena parte del &eacute;xito de Morsi. Este tendr&aacute; grandes escollos que superar de forma urgente, en momentos en que la tregua pol&iacute;tica parece estar en suspenso y la temperatura pol&iacute;tica aumenta cada hora.<br />
<br />
Su primer desaf&iacute;o es la estabilizaci&oacute;n y recuperaci&oacute;n de una econom&iacute;a muy deteriorada tras 18 meses de transici&oacute;n. La ayuda financiera del FMI est&aacute; tardando en llegar, y debe concretarse urgentemente. M&aacute;s a&uacute;n si tenemos en cuenta que la ayuda financiera directa de la UE, EE UU y los pa&iacute;ses del Golfo depende de este acuerdo. Dicho paquete no ser&aacute; suficiente ante las necesidades acuciantes del pa&iacute;s, y la comunidad internacional debe incrementar su cooperaci&oacute;n en otros &aacute;mbitos. No sorprende, pues, que Morsi haya escogido Arabia Saud&iacute; como destino para su primer viaje al exterior, donde adem&aacute;s de resta&ntilde;ar viejas heridas ha buscado, sobre todo, que este pa&iacute;s incremente su apoyo econ&oacute;mico. Desde la Uni&oacute;n Europea ya estamos trabajando en una "Task Force" centrada en crear empleo, atraer inversi&oacute;n privada y potenciar el comercio.<br />
<br />
El segundo desaf&iacute;o al que se enfrenta Morsi es el institucional. Asume la presidencia cuando a&uacute;n est&aacute; pendiente la elaboraci&oacute;n de la Constituci&oacute;n que delimitar&aacute; el reparto de poderes, con un Parlamento disuelto cuyas competencias se ha atribuido temporalmente el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas (CSFA), decisi&oacute;n que Morsi trat&oacute; de revocar en vano ante la oposici&oacute;n de la Corte Suprema. A ello deben a&ntilde;adirse las diferencias sobre la elaboraci&oacute;n y transparencia del presupuesto y la reforma del sistema judicial. Mientras los partidos islamistas han aplaudido su gesti&oacute;n, la mayor&iacute;a de fuerzas y personalidades laicas la censuran en&eacute;rgicamente.<br />
<br />
El desaf&iacute;o social no es de menor entidad. Los ciudadanos ven a un presidente que trata de alejarse de la imagen de Fara&oacute;n cultivada por los Mubarak, que gobernaban a una distancia casi divina. Las iniciativas para acercarse al ciudadano se multiplican: posibilidad de dirigirse directamente al presidente, creaci&oacute;n de comisiones para atender demandas de los manifestantes, etc. Las expectativas, que han aumentado exponencialmente tras la revoluci&oacute;n, son enormes, y las posibilidades de satisfacerlas muy limitadas. Los revolucionarios de Tahrir, que apoyaron a Morsi frente a Shafiq se sintieron decepcionados por su primer discurso y sus acuerdos con los militares. Los coptos y colectivos como los j&oacute;venes (la regi&oacute;n concentra el desempleo juvenil m&aacute;s alto del mundo) o las mujeres esperan mucho de esta transici&oacute;n, m&aacute;s de lo que ning&uacute;n gobernante en esta situaci&oacute;n ser&iacute;a capaz de satisfacer.<br />
<br />
La comunidad internacional tambi&eacute;n espera mucho. Morsi ya ha anunciado que respetar&aacute; los acuerdos internacionales firmados por su pa&iacute;s. Estamos ante una oportunidad de mayor estabilidad en la zona, una estabilidad entre democracias, que pueda ganar con el tiempo la aquiescencia de la sociedad egipcia. Sin embargo, muchos en lugares como Israel no parecen ver esta oportunidad, y se concentran m&aacute;s en la incertidumbre del presente -y la previsible mayor complejidad en las relaciones con los nuevos gobiernos de la regi&oacute;n- que en las posibilidades que este proceso presenta. <br />
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Tampoco es previsible que se tensen las relaciones con EE UU, que en un gesto hist&oacute;rico ha tendido la mano a los Hermanos Musulmanes con <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2012/07/15/actualidad/1342363915_980700.html" target="_hplink">el viaje de Hillary Clinton el pasado s&aacute;bado</a>. Cabe esperar del ala derecha republicana mensajes duros hacia los islamistas con los que presionar&aacute;n al presidente Obama, quien, por su parte, tratar&aacute; de evitar que se haga electoralismo con esta cuesti&oacute;n.<br />
<br />
Europa tiene ahora una especial responsabilidad hacia Egipto. Sin duda, &eacute;ste ser&aacute; el principal mensaje de Catherine Ashton cuando el pr&oacute;ximo jueves se re&uacute;na por primera vez con el presidente Morsi. &Eacute;l tambi&eacute;n comparte este inter&eacute;s en desarrollar una relaci&oacute;n prioritaria.<br />
<br />
&iquest;C&oacute;mo interpretar la complejidad de esta situaci&oacute;n? La democracia llega en el momento m&aacute;s dif&iacute;cil, algunos esperan su fracaso, muchos trataran de impulsarla por encima de todo, y la mayor&iacute;a espera que su dif&iacute;cil situaci&oacute;n mejore, gobierne quien gobierne. Es evidente que, en ese contexto, el apoyo europeo y de otros socios de Egipto es crucial.<br />
<br />
Los islamistas han recorrido un largo camino, el que va desde la oscuridad de las c&aacute;rceles y el exilio, en un tiempo en que -privados de todo acceso a cualquier administraci&oacute;n- su &uacute;nico lenguaje pol&iacute;tico era el de la religi&oacute;n, la cr&iacute;tica a Israel y a las dictaduras, hasta el de ser fuerzas de gobierno con programas moderados. El camino aun ser&aacute; largo, y habr&aacute; sobresaltos. En Occidente muchos los siguen mirando como si siguieran en el pasado, como si nada hubiera cambiado. Debemos entender lo que est&aacute; ocurriendo: nosotros tambi&eacute;n tenemos que recorrer un largo camino, pues ser&aacute;n nuestros compa&ntilde;eros de viaje durante a&ntilde;os, y juntos hemos de trabajar ante los muchos desaf&iacute;os de una regi&oacute;n que compartimos.]]></content>
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