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  <title>Carles Porta</title>
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  <updated>2013-05-18T05:48:01-04:00</updated>
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    <name>Carles Porta</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Carles Porta</subtitle>
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    <title>¿Y si te toca a ti?</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1599178</id>
    <published>2012-06-15T05:28:12-04:00</published>
    <updated>2012-08-15T05:12:05-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Estamos acostumbrados a ver los crímenes por televisión. Son crímenes cometidos por otros, que afectan a otros. Imagina qué harías si te dijeran que tu hermano es un asesino. ¿Dejarías de quererle?]]></summary>
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        <name>Carles Porta</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/carles-porta/"><![CDATA[Estamos acostumbrados a ver los cr&iacute;menes por televisi&oacute;n. Son cr&iacute;menes cometidos por otros, que afectan a otros. Nos enteramos de lo que esos "otros" lloran o sufren vi&eacute;ndoles desde el sof&aacute; de casa y a considerarles inocentes o culpables por sensaciones que nos llegan a trav&eacute;s de los medios. Cuando sale la sentencia ya casi ni nos acordamos de aquel caso. Simplemente vuelve a convertirse en una parte m&aacute;s de la programaci&oacute;n televisiva y esos personajes nos son m&aacute;s o menos familiares en funci&oacute;n de la atenci&oacute;n que les dedican los medios. Para la mayor&iacute;a de nosotros, esos detenidos o condenados y sus familiares son "personajes", protagonistas de esa telerealidad (o "massmediarealidad") que asociamos a la televisi&oacute;n, pero dif&iacute;cilmente les vemos como personas iguales a nosotros.<br />
<br />
Pero, &iquest;qu&eacute; pasar&iacute;a si un d&iacute;a, por las circunstancias que sea, fu&eacute;semos nosotros (t&uacute;, lector o lectora) quien protagonizara directa o indirectamente una noticia de esas? &iquest;Qu&eacute; te imaginas que sentir&iacute;as si al salir de casa todos los peri&oacute;dicos del quiosco publicasen la foto de tu hermano en portada? &iquest;Y si todos los medios hablasen a todas horas de alguien de tu familia, utilizando tu apellido y, al lado, la palabra asesino? &iquest;Puedes imagin&aacute;rtelo?<br />
<br />
Pues imagina ahora qu&eacute; har&iacute;as si te dijeran que tu hermano es un asesino. &iquest;Dejar&iacute;as de quererle?&iquest;A qui&eacute;n creer&iacute;as, a tu hermano o a la versi&oacute;n oficial, que le ha encarcelado? Y, a&uacute;n admitiendo que quiz&aacute;s s&iacute; que pueda haber sido &eacute;l, &iquest;qu&eacute; har&iacute;as?<br />
<br />
Pues todas estas y algunas preguntas m&aacute;s son las que he intentado responder en el libro <em>Fago. Si te dicen que tu hermano es un asesino </em>publicado por la editorial La Campana. Lo he escrito como una novela con la intenci&oacute;n que el lector la viva, y la he construido a partir de mi obsesi&oacute;n por captar la realidad de la manera m&aacute;s pura posible. Es evidente que el libro es subjetivo; lo es porque pongo la mirada en la hermana del condenado y es a trav&eacute;s de ella, de Marisa Mainar, que cuento la historia. &iquest;Es periodismo? &iquest;Es literatura? &iquest;Es periodismo literario? &iquest;O es literatura period&iacute;stica? Eso debe decirlo quien lo lea y quienes se dedican a estudiar estas cosas. Yo trabajo por instinto, y mi instinto me llev&oacute;, en enero de 2007, a ser el &uacute;nico periodista de Espa&ntilde;a que durmi&oacute; en Fago, y en la casa rural de Santiago Mainar a quien, quince d&iacute;as despu&eacute;s, detuvieron para acusarle de haber tendido una emboscada a su alcalde, haberle disparado un tiro de postas al coraz&oacute;n y haberlo arrojado a un barranco. Primero se dijo que se trataba de un Fuenteovejuna moderno: "Todos los vecinos son sospechosos", se titul&oacute;, pero luego solo fue detenido mi anfitri&oacute;n.<br />
<br />
Mi manera de ser me hizo escuchar a las hermanas del detenido, dos mujeres de Zaragoza, hasta entonces acostumbradas a ver los cr&iacute;menes y sus circunstancias desde el sof&aacute; de casa. Han sido cinco a&ntilde;os observando su historia. He visitado 60 veces a Santiago en la c&aacute;rcel, he visitado a la hermana mayor, Marisa, centenares de veces a Zaragoza. Y, &iquest;para qu&eacute;? Para escuchar. Para observar. Primero, porque no encontraba raz&oacute;n para no hacerlo. Luego, porque me d&iacute; cuenta de que era terrible su situaci&oacute;n de soledad absoluta ante el demoledor e insensible rodillo que conforma la sociedad, comenzando por los ciudadanos (todos), y siguiendo por los medios, la Guardia Civil, los pol&iacute;ticos y los jueces. Y porque me dio miedo ver que, si un d&iacute;a dejas de nadar a favor de la corriente, el r&iacute;o (que somos todos) te arrastra y te engulle.<br />
<br />
La familia Mainar no perdi&oacute; nunca la iron&iacute;a, ni en los peores momentos. Marisa ha ejercido un rol de hermana mayor que no se aprende, se lleva en el ADN, incluso cuando su hermano se sub&iacute;a a su mundo novelesco, lleno de citas de los cl&aacute;sicos o de la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos. "Pero Santiago -le dec&iacute;a ella-, &iquest;Necesitas una camisa planchada? &iquest;Te traigo chocolate? &iquest;Duermes bien, tienes fr&iacute;o?"<br />
<br />
Durante estos cinco a&ntilde;os, en los que he sido testigo &uacute;nico de lo que viv&iacute;a esa familia, he intentado observar con discreci&oacute;n. No recuerdo haber formulado preguntas, no les he entrevistado, sencillamente he escuchado. Y as&iacute; me han dado acceso, por ejemplo, a las 53 cartas de amor que Santiago le escribi&oacute; a la que ahora es su mujer.<br />
<br />
&iquest;Es culpable? No lo s&eacute;. La Justicia espa&ntilde;ola ha dicho que s&iacute; y le conden&oacute; a 20 a&ntilde;os y nueve meses de c&aacute;rcel. Yo solamente digo que dudo, nada m&aacute;s. Como duda su hermana.<br />
<br />
El libro fue honrado con el premio Huertas Claver&iacute;a de Periodismo, entre cuyo jurado estaba el maestro de periodistas <a href="http://www.huffingtonpost.es/jose-marti-gomez/" target="_hplink">Jos&eacute; Mart&iacute; G&oacute;mez</a>, todo un lujo. El padrino de la presentaci&oacute;n fue el fiscal (ahora jubilado) Jos&eacute; Mar&iacute;a Mena, que, entre otras cosas, dijo esto: <em>"Los matices del personaje son infinitos, delicados, certeros, cre&iacute;bles, enmarcados en una descripci&oacute;n luminosa, como de acuarela, de lo cotidiano. Las miserias humanas de los vecinos, los polic&iacute;as, los abogados, forman parte del paisaje tanto como la granja de Santiago, o el mismo pueblo de Fago, con su humilde Fuenteovejuna guerracivilista. Y la c&aacute;rcel, sus olores, sonidos, burocracias, gitanas, celdas, fr&iacute;os, miserias en fin. Este es el libro. No apto para espectadores con distancia. Conveniente para seres humanos"</em>.<br />
<br />
Que teng&aacute;is un buen d&iacute;a.]]></content>
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