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  <title>Carlos Ortega</title>
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  <updated>2013-05-22T09:08:14-04:00</updated>
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    <name>Carlos Ortega</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Carlos Ortega</subtitle>
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    <title>Cubo de basura alemán (Apólogo)</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1688558</id>
    <published>2012-07-20T05:33:12-04:00</published>
    <updated>2012-09-19T05:12:38-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Mi vecina del segundo de una ciudad del norte de Alemania me dejó hace unos días una nota: "Hola, señor Ortega, ¡¿sigue usted beneficiándose del cubo de basura de la señora Matuschak y del nuestro para depositar en ellos su basura?!"]]></summary>
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        <name>Carlos Ortega</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/carlos-ortega/"><![CDATA[Mi vecina del segundo, a la que no conozco, a pesar de que s&oacute;lo somos cinco habitantes en esta casa de una ciudad del norte de Alemania en la que vivo desde hace dos a&ntilde;os, me dej&oacute; hace unos d&iacute;as una nota en el buz&oacute;n en la que me dice: "Hola, se&ntilde;or Ortega, &iexcl;&iquest;<em>sigue</em> usted <em>benefici&aacute;ndose</em> del cubo de basura de la se&ntilde;ora Matuschak y del nuestro para depositar en ellos su basura?! Si no es as&iacute;, <em>despreoc&uacute;pese</em> de este<em> escrito</em>. Pero si es as&iacute;, en el futuro haga el favor de arrojar su basura en su cubo. Nosotros calculamos el calendario de cada recogida, y no podemos dejar nuestra basura en nuestro cubo, &iexcl;porque est&aacute; lleno! Y ya se sabe que las bolsas sueltas atraen a las ratas, &iexcl;lo cual no es que sea fabuloso! <em>Muchos</em> saludos, Katja Geerdes". (Los subrayados son m&iacute;os.) <br />
<br />
Desconcertado, le escrib&iacute; a m&iacute; vez un breve en los siguientes t&eacute;rminos: "Querida se&ntilde;ora Geerdes, &iexcl;&iquest;me est&aacute; acusando de que meto mis bolsas de basura en el cubo en el que figura su apellido?! Si no es as&iacute;, deje de leer esta nota. Pero si es as&iacute;, le ruego que no acuse a ciegas. Yo pongo mi basura en mi cubo, y la verdad es que no produzco tanta basura como para tener que utilizar el cubo de los dem&aacute;s, ni el suyo ni el de la se&ntilde;ora Matuschak. Eso ser&iacute;a ciertamente desagradable. Un saludo, Carlos Ortega". <br />
<br />
De momento, no hemos cruzado m&aacute;s misivas. Es cierto que los cubos o contenedores de basura  que se apilan en un corralito, al pie de nuestro portal, ostentan en su tapa el nombre del propietario: "Geerdes, Matuschak, Radenkovic, etc.". El m&iacute;o es el &uacute;nico que no tiene nombre, a causa de mi desidia para estas cosas, pero es, por lo mismo, perfectamente identificable. Cuando le&iacute; el papel de la se&ntilde;ora Geerdes, pens&eacute; que se trataba de una transposici&oacute;n de nuestros problemas nacionales e internacionales, nuestra deuda y sus prescripciones. Luego pens&eacute; si no habr&iacute;a, por equivocaci&oacute;n, echado alguna vez la basura en su cubo. Esto lo descart&eacute; porque soy muy cuidadoso con este aspecto. El cubo de la basura es una propiedad muy importante para un alem&aacute;n, al menos en este barrio de esta ciudad del norte del pa&iacute;s. Forma parte de la cultura diaria separar detalladamente cada tipo de desperdicio: org&aacute;nico, envase, papel, etc., de acuerdo con un escr&uacute;pulo por aprovecharlo todo que uno identifica con Alemania m&aacute;s que con cualquier otro sitio del planeta. Sabi&eacute;ndolo como lo s&eacute;, por nada del mundo hubiera yo violado esa propiedad privada de ninguno de mis vecinos: su cubo de basura. <br />
<br />
Ayer descubr&iacute; con estupefacci&oacute;n que la se&ntilde;ora Geerdes ha candado su cubo de basura, y que lo mismo ha hecho la se&ntilde;ora Matuschak, y tambi&eacute;n el se&ntilde;or Radenkovic y hasta los due&ntilde;os de la peluquer&iacute;a de la planta baja, que adem&aacute;s, por si no estuviera suficientemente claro, han pegado con celo un papel en la tapa con la frase "Propiedad de G&uuml;ly&amp;Pierre". Los negros contenedores de mis vecinos lucen ahora cadenas plateadas y candados dorados. &iquest;C&oacute;mo sacar&aacute;n de ellos la basura los basureros cuando pasen en su recogida?, me pregunt&eacute;. &iquest;O bien, como me dec&iacute;a la se&ntilde;ora Geerdes en su escrito, conocen la fecha en que los basureros pasan, y entonces dejar&aacute;n abiertos sus cubos? <br />
<br />
Todos estos cambios en el corralito en que se apilan los contenedores se han producido muy discretamente. En este pa&iacute;s la gente a veces es tan sigilosa como un oriental. Es un aspecto importante de la cultura alemana. Es com&uacute;n encontrarse de repente con el resultado de una acci&oacute;n amparada en la invisibilidad y el silencio. Digo esto porque esta ma&ntilde;ana he asistido a un episodio m&aacute;s en la historia con los cubos. Uno de ellos, el de la se&ntilde;ora Geerdes, hab&iacute;a ardido a medias, y uno de sus laterales hab&iacute;a quedado arrasado y retorcido por las llamas, y dejaba al descubierto unas cuantas bolsas de basura tambi&eacute;n requemadas. La visi&oacute;n era lamentable, como cuando uno se tropieza con una de esas papeleras carbonizadas en medio de las ciudades. "Ha empezado la guerra entre mis vecinos", me he dicho, "la guerra de los cubos de basura". <br />
<br />
En Alemania los vecinos se disputan por poca cosa. El hecho es tan corriente que hasta existe un programa de televisi&oacute;n que trata exclusivamente de los pleitos entre vecinos. Y no tiene poca audiencia. Digamos que el vecino siempre encuentra un motivo para el roce. El asunto de la basura, claro, no es balad&iacute;. Como dec&iacute;a, la basura es importante, y nadie consiente tener ni m&aacute;s ni menos basura que la que produce, ni m&aacute;s ni menos desperdicio que el que sus fuerzas le permiten fabricar. Y es bien l&oacute;gico y leg&iacute;timo negarse a albergar el desperdicio del otro. Que cada cubo aguante su basura, podr&iacute;amos decir. <br />
<br />
Despu&eacute;s de semejantes violencias, no s&eacute; ad&oacute;nde nos va a llevar esta historia, pero prometo seguir inform&aacute;ndoles.]]></content>
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