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  <title>Diego Enrique Osorno</title>
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  <updated>2013-05-23T15:26:02-04:00</updated>
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    <name>Diego Enrique Osorno</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Diego Enrique Osorno</subtitle>
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    <title>Apología de los jóvenes elitistas disidentes de #yosoy132</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1633993</id>
    <published>2012-06-29T04:31:45-04:00</published>
    <updated>2012-08-28T05:12:04-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Una generación de chicos mexicanos sin precariedades que creen que la riqueza debe compartirse, sino con igualdad, sí con generosidad. Jóvenes elitistas disidentes que pueden alzarse contra la cultura de masas.]]></summary>
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        <name>Diego Enrique Osorno</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/diego-enrique-osorno/"><![CDATA["D&eacute;jarse llevar", un aforismo Tao com&uacute;n entre la rebeld&iacute;a juvenil de los sesenta, es un consejo &uacute;til para analizar #YoSoy132, <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/06/25/elecciones-en-mexico-2012_n_1625038.html" target="_hplink">el movimiento estudiantil que emergi&oacute; en M&eacute;xico durante las elecciones presidenciales</a>. Si se quiere tener el pulso de acontecimientos parecidos -aunque no similares- como la insurrecci&oacute;n popular de Oaxaca en 2006, o este despertar de los universitarios en la primavera electoral de 2012, hay que ser un poco tao&iacute;stas y dejar que nos mueva la marea de los Movimientos, con todo y sus contradicciones.<br />
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No vale la pena mirar un mapa del mundo donde no haya Utop&iacute;a, dec&iacute;a &Oacute;scar Wilde. Es cierto que invocar en estos tiempos una palabra tan grandota para ubicarse geogr&aacute;ficamente en un planeta cada vez m&aacute;s raro, puede derivar en una ingenuidad vergonzante. Algunos est&aacute;n convencidos de que las &uacute;nicas utop&iacute;as posibles en el siglo XXI aparecen en los peri&oacute;dicos disfrazadas de noticias. Como una que acabo de leer en <em>Publimetro</em> sobre <a href="http://www.publimetro.com.mx/xfiles/una-mujer-es-inseminada-por-un-calamar/plfo!LmMilup2tNmJf7y3uNBFDA/" target="_hplink">una mujer china que fue inseminada por un calamar</a>, tras sentir su pinchazo mientras se lo com&iacute;a. <br />
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Pero no.<br />
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Utop&iacute;a es una regi&oacute;n que de forma sorpresiva ha ido reapareciendo en los mapas. En a&ntilde;os recientes, de Egipto a M&eacute;xico, pasando por Chile, Espa&ntilde;a y Estados Unidos, expande su territorio. La habitan j&oacute;venes disidentes, con estudios superiores al promedio de la poblaci&oacute;n, y con la posibilidad de informarse a trav&eacute;s de medios de comunicaci&oacute;n alternativos. Radicales porque intuyen que hay que atacar los problemas por la ra&iacute;z. Una generaci&oacute;n de chicos sin precariedades que creen que la riqueza debe compartirse, sino con igualdad, s&iacute; con generosidad. Se trata de j&oacute;venes elitistas disidentes que pueden alzarse contra la cultura de masas, despreciando a los medios de comunicaci&oacute;n y estableciendo sus propias zonas aut&oacute;nomas medi&aacute;ticas y pol&iacute;ticas.<br />
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Los j&oacute;venes elitistas disidentes no son un fen&oacute;meno nuevo, demasiado sorprendente. En la Atenas del siglo V. a. C., s&oacute;lo la aristocracia pod&iacute;a darse el lujo de conocerse a s&iacute; misma, como lo demandaba S&oacute;crates. Ken Goffman, quien ha estudiado estos procesos desde los griegos hasta la fecha, ha descubierto que todas las bohemias, contraculturas y subculturas a lo largo de la historia han tendido a ser un dominio de la aristocracia. "Una de las razones por las que la contracultura de la d&eacute;cada de 1960 se hizo tan masiva y poderosa fue la presencia de una econom&iacute;a saneada y un sistema decente de ayudas sociales que permit&iacute;a a los hijos de clases medias e incluso a algunos de los pobres el lujo de "buscarse a s&iacute; mismos", nos dice Goffman.<br />
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En esa b&uacute;squeda, #YoSoy132 no s&oacute;lo produjo <a href="http://www.youtube.com/watch?v=txWoCr1EXyE" target="_hplink">un buen debate presidencial </a>y unas inolvidables campa&ntilde;as de memoria hist&oacute;rica e imaginaci&oacute;n pol&iacute;tica, a trav&eacute;s de las redes sociales. Tambi&eacute;n produjo cr&iacute;tica directa en el pa&iacute;s del "S&iacute;, se&ntilde;or", donde el proceso electoral era tan aburrido como una columna pol&iacute;tica de un peri&oacute;dico tradicional. <br />
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En especial, #YoSoy132 produjo j&oacute;venes que fueron y ser&aacute;n como unas espinas clavadas.    <br />
Contradicciones y divisiones como la que hubo en torno al estudiante <a href="http://www.milenio.com/cdb/doc/noticias2011/8317d1259e3a6daa27165d226dd23862" target="_hplink">Sa&uacute;l Alv&iacute;drez, quien fue grabado hablando de sus intenciones de orientar el movimiento hacia los partidos de izquierda</a>, no deben ser tan sorpresivas. As&iacute; pasa con los movimientos cuando trascienden el mundo virtual y te&oacute;rico. A este chico de Chihuahua lo traicion&oacute; un amigo, pero sobre todo lo traicion&oacute; creer que se conoc&iacute;a demasiado a s&iacute; mismo. Padeci&oacute; del mal de Alc&iacute;biades, si nos remontamos al estilo y destino de ciertos j&oacute;venes disc&iacute;pulos de S&oacute;crates: Sa&uacute;l, teniendo tanto desarrollo pol&iacute;tico y tantos reflectores cerca, asumi&oacute; un comportamiento no muy distante del de una estrella de rock y qued&oacute; expuesto a la marea del movimiento, que en ocasiones se pone brava, muy brava. <br />
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La verdad es que resulta imposible partidizar a estos j&oacute;venes elitistas disidentes. Sin ser marxistas, su sentimiento esencial es el de la indignaci&oacute;n y su tarea esencial, la denuncia, sobre todo del PRI, pero extensiva al resto de la partidocracia mexicana de pacotilla.<br />
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En el caso de <a href="http://diariolaverdad.com.mx/juan-ignacio-zavala-y-epigmenio-ibarra-pelean-por-twitter/95470/" target="_hplink">los se&ntilde;alamientos de maquiavelismo</a> en contra del productor Epigmenio Ibarra, quien en los ochenta fue un reportero que apasionadamente y muy bien cubri&oacute; las guerras centroamericanas, se trataron de burdos ataques al calor electoral. Hay j&oacute;venes so&ntilde;adores y contraculturales de anta&ntilde;o que crecieron para convertirse en adultos desagradables y cascarrabias. Epigmenio Ibarra no lo hizo. Quienes sabemos esto, entendemos que haya estado tan cerca de #YoSoy132.<br />
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Podr&aacute;n cortar y dividir todas las flores de la rebeld&iacute;a de #YoSoy132, pero nunca podr&aacute;n detener la primavera. #YoSoy132 es una realidad nerudiana, como la primavera que estos d&iacute;as est&aacute; por irse.<br />
<br />
Pero que volver&aacute;.]]></content>
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