<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>

<feed xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom" xml:lang="en">
  <title>Esther Vivas</title>
  <link href="http://huffingtonpost.es/author/index.php?author=esther-vivas"/>
  <updated>2013-05-25T23:30:05-04:00</updated>
  <author>
    <name>Esther Vivas</name>
  </author>
  <id xmlns="http://www.w3.org/2005/Atom">http://www.huffingtonpost.es/author/index.php?author=esther-vivas</id>
  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Esther Vivas</subtitle>
  <generator>Good old fashioned elbow grease.</generator>

<entry>
    <title>¿Hay que pagar la deuda?</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/esther-vivas/hay-que-pagar-la-deuda_b_1593039.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1593039</id>
    <published>2012-06-14T04:46:17-04:00</published>
    <updated>2012-08-13T05:12:05-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Frente al discurso hegemónico de "salvar a los bancos", "rescatar a las finanzas", "pagar la deuda",  emerge otro discurso: el de "salvar a las familias", "rescatar a los pobres", "no pagar la deuda".]]></summary>
    <author>
        <name>Esther Vivas</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/esther-vivas/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/esther-vivas/"><![CDATA[La deuda es hoy una cuesti&oacute;n central en la agenda social y pol&iacute;tica. En su nombre se llevan a cabo privatizaciones, recortes, ajustes y, en definitiva, se transfiere el coste de la crisis a la mayor parte de la poblaci&oacute;n. Pero, &iquest;a qui&eacute;n beneficia la deuda? &iquest;Qui&eacute;n la contrajo? &iquest;A qu&eacute; ha servido? &iquest;Qui&eacute;n debe pagarla? A estas preguntas buscan respuesta aquellos que en el seno del movimiento indignado plantean una <a href="http://auditoria15m.org/" target="_hplink">auditor&iacute;a ciudadana</a> de la misma.<br />
<br />
En la d&eacute;cada de los a&ntilde;os 80, 90, 2000, vimos el impacto de la deuda externa en los pueblos del Sur, mediante la aplicaci&oacute;n sistem&aacute;tica de programas de ajuste estructural y de recortes sociales, que se dec&iacute;an necesarios para hacer frente a su pago. Desde el 2010, con el estallido de la crisis de la deuda soberana, &eacute;sta se ha convertido en un tema clave en los pa&iacute;ses de la Uni&oacute;n Europea, y en especial en los de su periferia donde se condensan las contradicciones de la crisis contempor&aacute;nea. <br />
<br />
La deuda externa ha sido un instrumento de control y dominaci&oacute;n de las &eacute;lites pol&iacute;ticas y econ&oacute;micas del Norte respecto al Sur, y un potente mecanismo de transferencia de recursos financieros en sentido inverso. Ahora, la misma l&oacute;gica centro-periferia de sometimiento vuelve a darse aunque, en este caso, en el seno de Europa y se repite el mantra de que es necesario pagar la deuda y de que para hacerlo es imprescindible aplicar dichas medidas de ajuste. <br />
Pero el repudio de la deuda ha sido una constante a lo largo de la historia. La doctrina de la <em>deuda odiosa</em>, que en derecho internacional se utiliza para repudiar una deuda tomada por un gobierno y utilizada en contra de su pueblo, se ha esgrimido y aplicado para no pagar deudas contra&iacute;das a lo largo de los siglos XIX, XX y XXI.<br />
<br />
Desde hace a&ntilde;os, organizaciones sociales en los pa&iacute;ses del Sur impulsan campa&ntilde;as para denunciar la ilegitimidad de la deuda y en consecuencia su no pago. Y las auditor&iacute;as han sido uno de los principales instrumentos utilizados con este fin. La experiencia m&aacute;s relevante fue la llevada a cabo en Ecuador donde, en 2007, se puso en marcha la Comisi&oacute;n de Auditor&iacute;a Integral de la Deuda P&uacute;blica Interna y Externa, formada por representantes de la administraci&oacute;n y de organizaciones sociales ecuatorianas y de otros pa&iacute;ses, y que culmin&oacute;, en el 2008, rechazando pagar parte de la deuda al declararla ileg&iacute;tima.<br />
<br />
El proceso de auditor&iacute;a posibilita investigar por qu&eacute; las deudas fueron contra&iacute;das, para qu&eacute; sirvieron, a qui&eacute;nes beneficiaron y sacar a la luz las irregularidades presentes en su contrataci&oacute;n, revelar la complicidad de sus acreedores y obtener los fundamentos legales para su repudio. Se trata de un instrumento profundamente pedag&oacute;gico que permite discutir sobre el funcionamiento del Estado, de la econom&iacute;a de mercado, de las relaciones institucionales e inyectar un rayo de luz en los oscuros pasillos de las bambalinas del poder. <br />
<br />
Con la llegada de la crisis de la deuda a Europa, organizaciones y movimientos que en d&eacute;cadas anteriores trabajaron en campa&ntilde;as de repudio de la deuda externa de los pa&iacute;ses del Sur ahora, y junto al movimiento indignado y <em>occupier</em>, han empezado a promover acciones de denuncia sobre el pago de la deuda y a explicar las implicaciones que esta tiene en los recortes, las privatizaciones y el aumento de la precariedad. <br />
<br />
Con el objetivo de promover un debate p&uacute;blico y la participaci&oacute;n popular en la toma de decisiones sobre la deuda y romper con el discurso hegem&oacute;nico de la "inevitabilidad" de su pago, los procesos de auditor&iacute;a se han convertido en una de sus principales herramientas. Su celebraci&oacute;n deber&iacute;a permitir, junto a una gran movilizaci&oacute;n social, anular la parte ileg&iacute;tima de la deuda y reducir significativamente el resto. En pa&iacute;ses como Grecia, Portugal, Francia, B&eacute;lgica, Irlanda, Italia y el Estado espa&ntilde;ol est&aacute;n en marcha campa&ntilde;as ciudadanas para auditarla. <br />
<br />
De este modo, frente al discurso hegem&oacute;nico de "salvar a los bancos", "rescatar a las finanzas", "pagar la deuda", empieza emerger otro discurso: el de "salvar a las familias", "rescatar a los pobres", "no pagar la deuda". &iquest;Cu&aacute;l es el sentido de inyectar masivamente dinero p&uacute;blico a entidades financieras como Bankia sino mantener los privilegios de unos pocos a costa de los derechos y las necesidades de la gran mayor&iacute;a? Como bien se&ntilde;ala <em>Occupy Wall Street</em>, se sacrifica al 99% para salvar al 1%. <br />
<br />
Las verdades absolutas para hacer frente a la crisis empiezan a resquebrajarse. Otra conciencia colectiva emerge desde abajo y empieza por preguntarse: &iquest;Hay que pagar la deuda? La respuesta es clara.]]></content>
</entry>
</feed>