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  <title>Fabio Gándara</title>
  <link href="http://huffingtonpost.es/author/index.php?author=fabio-gandara"/>
  <updated>2013-05-24T08:54:49-04:00</updated>
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    <name>Fabio Gándara</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Fabio Gándara</subtitle>
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    <title>¡Decide!</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.3303574</id>
    <published>2013-05-21T02:02:45-04:00</published>
    <updated>2013-05-21T02:31:20-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Dos años después del 15M las ideas que este movimiento inspiró están más fuertes que nunca: hasta un 78% de los ciudadanos opina que tiene razón. Iniciativas como Ahora Tú Decides, nacidas al calor de sus valores, quieren dar un paso más y poner sobre la mesa un proceso de decisión abierto a la ciudadanía.]]></summary>
    <author>
        <name>Fabio Gándara</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/"><![CDATA[<img alt="2013-05-19-javi.jpg" src="http://images.huffingtonpost.com/2013-05-19-javi.jpg" width="400" height="297" align="right"/>Dos a&ntilde;os despu&eacute;s de las manifestaciones ciudadanas del 15-M las ideas que este movimiento inspir&oacute; est&aacute;n m&aacute;s fuertes que nunca: <a href="http://politica.elpais.com/politica/2013/05/18/actualidad/1368894896_892384.html" target="_hplink">hasta un 78% de los ciudadanos opina que el 15-M tiene raz&oacute;n</a> en sus propuestas para regenerar un sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico en plena decadencia. Sin embargo, la voz de la calle tambi&eacute;n es cr&iacute;tica: muchas personas siguen achacando a este movimiento ciudadano una falta de objetivos y estrategias claras, y le exigen, como si de un sujeto pol&iacute;tico al uso se tratase, que tome de una vez iniciativas contundentes para cambiar ya el rostro de un pa&iacute;s con s&iacute;ntomas claros de podredumbre generalizada. &iquest;Es posible que del 15-M, como muchos reclaman, surja un ideario pol&iacute;tico claro y un plan de acci&oacute;n inmediato? No lo creo: el 15-M, como esp&iacute;ritu heterog&eacute;neo que es, dif&iacute;cilmente podr&aacute; funcionar con una sola voz y un solo recorrido. Pero iniciativas como <a href="http://www.ahoratudecides.es/" target="_hplink">Ahora T&uacute; Decides</a>, nacidas al calor de sus valores, quieren dar un paso m&aacute;s y poner sobre la mesa un proceso de decisi&oacute;n abierto a la ciudadan&iacute;a para que entre todos decidamos hacia d&oacute;nde queremos ir como sociedad y c&oacute;mo queremos hacerlo.<br />
<br />
El 15-M, al contrario de lo que muchos piensan, no es una entidad &uacute;nica capaz de tener una sola voz propia. Por eso, cuando los periodistas -o incluso los propios activistas- hablan de que "el 15-M convoca esta manifestaci&oacute;n" o de que "el 15-M no aprueba esta acci&oacute;n" est&aacute;n incurriendo en una simplificaci&oacute;n que no hace justicia la realidad de este movimiento. El 15-M es en realidad un magma en continua mutaci&oacute;n y sin una estructura o par&aacute;metros definidos, formado por una multitud de personas, plataformas ciudadanas, mareas, cooperativas y asambleas que comparten unos determinados valores (apertura, democracia participativa y directa, trabajo en red, justicia econ&oacute;mica y social...). En esta peculiar configuraci&oacute;n radica gran parte de la fortaleza del 15-M: al no tener una estructura u organizaci&oacute;n espec&iacute;fica, nada puede matarlo: es una ola de cambio que poco a poco va prendiendo en las mentes de los ciudadanos y se va infiltrando en todas las esferas de nuestra realidad sin que nadie ni nada pueda pararla. Pero supone tambi&eacute;n una debilidad: a pesar de que es muy efectiva para servir como vivero de multitud de iniciativas y de impulsor de la repolitizaci&oacute;n ciudadana y del fomento del pensamiento cr&iacute;tico, adolece de falta de concreci&oacute;n de soluciones sistem&aacute;ticas para la actual situaci&oacute;n que puedan ser compartidas y defendidas por la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n en un proceso convergente de cambio social.<br />
<br />
He aqu&iacute; la misi&oacute;n de <a href="http://www.ahoratudecides.es/" target="_hplink">Ahora T&uacute; Decides</a>, una plataforma ciudadana formada por ciudadanos que han participado del esp&iacute;ritu del 15-M y que ahora se han unido para trabajar en una gran votaci&oacute;n colectiva con el fin de decidir entre todos qu&eacute; sociedad queremos y c&oacute;mo podemos llegar hasta ella. As&iacute;, el pasado 8 de mayo en la web del proyecto se public&oacute; un extenso cuestionario que permanecer&aacute; accesible a todos hasta el pr&oacute;ximo 8 de junio, y que empieza por una sencilla pero ambiciosa pregunta: "&iquest;Quieres cambiar el modelo pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y social?"<br />
<br />
<br />
<em><strong>Ahora T&uacute; Decides: una gran votaci&oacute;n para decidir colectivamente nuestro futuro</strong></em><br />
<br />
Si tu respuesta es s&iacute;, comenzar&aacute;s un recorrido por todas las cuestiones b&aacute;sicas que deben tenerse en cuenta en cualquier proceso de cambio: qu&eacute; m&eacute;todos o procesos usar para conseguir un nuevo sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico, qu&eacute; sistema pol&iacute;tico queremos, qu&eacute; medidas econ&oacute;micas y sociales es preciso implantar en nuestra sociedad, si la Uni&oacute;n Europea y el Euro tienen sentido y c&oacute;mo deber&iacute;a reconfigurarse nuestra relaci&oacute;n con estas instituciones... Dependiendo de tus respuestas, el itinerario de preguntas ser&aacute; distinto, hasta conformar tu visi&oacute;n global de la sociedad que quieres. Cualquier persona <a href="http://www.ahoratudecides.es/limesurvey/index.php?r=survey/index/sid/789627/lang/es" target="_hplink">puede entrar y pronunciarse sobre todas estas cuestiones</a> en apenas 20 minutos, y unirse a las m&aacute;s de 15.000 personas que ya lo han hecho hasta el momento.<br />
<br />
Probablemente te est&aacute;s preguntando... &iquest;servir&aacute; de algo esta votaci&oacute;n? Evidentemente, no se trata de un referendo vinculante convocado oficialmente por el Estado espa&ntilde;ol (ojal&aacute;). Pero las implicaciones que puede tener prometen ser espectaculares: una vez que se cierre esta gran votaci&oacute;n ciudadana, los resultados ser&aacute;n p&uacute;blicos (no tus datos personales), y se invitar&aacute; a todos los participantes a implicarse en un proceso de cambio de acuerdo a la voluntad expresada entre todos. De aqu&iacute; puede salir el proceso democr&aacute;tico m&aacute;s importante de la historia democr&aacute;tica reciente, que nos haga pasar finalmente de la cultura de la transici&oacute;n a la cultura de la participaci&oacute;n. Pero para ello hay que ponerse las pilas: debes dejar el derrotismo, animarte a alzar la voz para defender el modelo de sociedad que quieres, y <a href="https://www.facebook.com/events/456120307804852/" target="_hplink">difundir esta iniciativa</a> para que tus amigos, familiares y conocidos abandonen la queja in&uacute;til de bar y se embarquen en este proceso de cambio colectivo. Que salga adelante depende de que te muevas desde ya: porque <a href="http://www.huffingtonpost.es/fabio-gandara/es-la-hora-del-cambio_b_3224692.html" target="_hplink">el cambio comienza en ti</a>.<br />
<br />
<em>Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/30946741@N05/8385472660/in/photostream" target="_hplink">Javi S&aacute;nchez cc BY ND</a></em>]]></content>
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    <title>Es la hora del cambio</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/fabio-gandara/es-la-hora-del-cambio_b_3224692.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.3224692</id>
    <published>2013-05-08T02:02:20-04:00</published>
    <updated>2013-05-08T05:01:30-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Hace dos años nuestra indignación despertó de forma masiva y comenzamos a exigir en las calles un cambio. Pero a la hora de ponernos de acuerdo para determinar por qué futuro queremos luchar y cómo queremos hacerlo la cosa es más difícil. Lo primero es ser conscientes de que sí podemos.]]></summary>
    <author>
        <name>Fabio Gándara</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/"><![CDATA[Hace ya alg&uacute;n tiempo comenc&eacute; a divulgar en <a href="http://www.huffingtonpost.es/fabio-gandara/" target="_hplink">este blog</a> algunas nuevas ideas, iniciativas y propuestas que aqu&iacute; y all&aacute; van surgiendo y que en el actual momento de incertidumbre pueden dar cierta esperanza a personas inquietas en busca de nuevos referentes. Este trabajo fue interrumpido de forma abrupta, y desde hace meses esta p&aacute;gina permanece en silencio. No s&eacute; si alguien me habr&aacute; echado de menos, pero no quiero dejar de explicar las razones de esta repentina desaparici&oacute;n. <br />
<br />
Simplemente, la labor que inici&eacute; en este blog se convirti&oacute; en algo m&aacute;s ambicioso que requiri&oacute; durante este per&iacute;odo de todo mi tiempo y esfuerzo. As&iacute;, junto a mi amigo y compa&ntilde;ero Pablo Gallego me embarqu&eacute; en el (insensato) proyecto de preparar en apenas tres meses un libro titulado <a href="http://www.planetadelibros.com/el-cambio-%20comienza-en-ti-libro-92351.html" target="_hplink"><em>El cambio comienza en ti</em></a>, una obra que persigue un objetivo ciertamente dif&iacute;cil: ayudar a trazar una senda colectiva hacia una sociedad m&aacute;s justa, humana y democr&aacute;tica.<br />
<br />
Y es que a medida que iba publicando nuevas ideas que me parec&iacute;an interesantes en este blog y leyendo los comentarios que vosotros, lectores, dejabais en cada post, poco a poco fui siendo consciente de la creciente necesidad que los ciudadanos espa&ntilde;oles tenemos ahora mismo de buscar nuevos horizontes que nos ayuden a buscar una salida a la encrucijada en la que nos encontramos. <br />
<br />
Hace dos a&ntilde;os nuestra indignaci&oacute;n despert&oacute; de forma masiva y comenzamos a exigir en las calles un cambio. Los ciudadanos empez&aacute;bamos a ser conscientes de la necesidad de emprender un rumbo distinto, y as&iacute; se lo hicimos saber a los pol&iacute;ticos que nos gobernaban. Pero a la hora de ponernos de acuerdo para determinar por qu&eacute; futuro queremos luchar y c&oacute;mo queremos hacerlo la cosa es m&aacute;s dif&iacute;cil. Yo mismo experiment&eacute; en primera persona las dificultades de concertar la mir&iacute;ada de ideas y opiniones que bull&iacute;an en el magma del 15-M, y de c&oacute;mo estas diferencias a veces se convert&iacute;an en enfrentamientos irreconciliables.<br />
<br />
Por eso, me anim&eacute; a volcarme en un libro que pretende ser un granito de arena m&aacute;s en el esfuerzo colectivo para resolver estas cuestiones. Desde una visi&oacute;n humilde, a pie de calle y directa, alejados del academicismo o de grandes proclamas ideol&oacute;gicas, nuestra intenci&oacute;n pasa por mostrar a aquel que nos quiera leer algo muy simple: que los ciudadanos podemos hacer palanca para cambiar las cosas desde abajo, que si somos capaces de cooperar y concertar una visi&oacute;n com&uacute;n podemos unirnos para hacerlo de forma realmente efectiva, y que no son pocas las opciones que ahora mismo se nos ofrecen para caminar hacia un nuevo sistema pol&iacute;tico, social y econ&oacute;mico.<br />
<br />
<center><a href="http://images.huffingtonpost.com/2013-05-06-Avance_Elcambiocomienzaenti_PabloGallego_FabioGandara.pdf"><img alt="2013-05-06-cambio.jpg" src="http://images.huffingtonpost.com/2013-05-06-cambio.jpg" width="250" height="376" ALIGN=RIGHT></a></center>A lo largo de sus p&aacute;ginas, Pablo y yo desgranamos las razones que nos han llevado a luchar por el cambio, los motivos que nos hacen creer que la ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola es plenamente capaz de romper con la realidad actual para labrarse un futuro mejor, las propuestas pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y sociales que pensadores, activistas y ciudadanos de todo tipo est&aacute;n lanzando para construir alternativas, y la mir&iacute;ada de proyectos revolucionarios que hoy en d&iacute;a est&aacute;n ya transformando desde abajo nuestro entorno de forma irreversible. Adem&aacute;s, trazamos una propuesta de hoja de ruta que, sin &aacute;nimo de exhaustividad o infalibilidad, pretende ser una sugerencia para hacer realidad el cambio que muchos perseguimos.<br />
<br><br><br />
Te invito a que te descargues de forma gratuita las primeras p&aacute;ginas de esta obra que est&aacute; en todas las librer&iacute;as desde este 7 de mayo, e inicies conmigo este camino hacia un cambio social impulsado por un aut&eacute;ntico contrapoder ciudadano. Porque lo primero es ser conscientes de que s&iacute; podemos. De que el cambio comienza en nosotros; comienza en ti. <br />
<br />
<blockquote><a href="http://images.huffingtonpost.com/2013-05-06-Avance_Elcambiocomienzaenti_PabloGallego_FabioGandara.pdf"><strong>Descarga aqu&iacute; las primeras p&aacute;ginas de <em>El Cambio comienza en ti: Cuando la indignaci&oacute;n se transforma en contrapoder</em></strong>.</a></blockquote>]]></content>
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    <title>Que no muera tu utopía</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/fabio-gandara/que-no-muera-tu-utopia_b_2316664.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.2316664</id>
    <published>2012-12-19T01:00:00-05:00</published>
    <updated>2013-02-17T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[No debemos dejarnos vencer. A pesar de la oscuridad que lo impregna todo, tenemos que seguir mirando al horizonte y ser conscientes de que existe otro futuro muy posible. Frente al mantra del "no hay alternativas" tenemos que recuperar la ilusión y ser conscientes de que la realidad será como nosotros queramos que sea.]]></summary>
    <author>
        <name>Fabio Gándara</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/"><![CDATA[Con la llegada del invierno parece que todo se va volviendo m&aacute;s gris y la desesperanza hace mella en nuestro &aacute;nimo. Los espa&ntilde;oles estamos perdidos, desorientados, y la sensaci&oacute;n de que nos encontramos dando vueltas como tontos en el interior de un t&uacute;nel oscuro y sin salida se acrecienta por momentos. En lugares como Portugal la gente empieza a entrar en un negro abatimiento: <a href="http://economia.elpais.com/economia/2012/09/14/actualidad/1347647254_821412.html" target="_hplink">cada vez cuesta m&aacute;s seguir moviliz&aacute;ndose cuando no se atisba el final de la agon&iacute;a</a>. En Espa&ntilde;a, por lo pronto, <a href="http://politica.elpais.com/politica/2012/12/17/actualidad/1355737627_480490.html" target="_hplink">un siniestro expresidente se regocija por la desaparici&oacute;n de la izquierda</a>, ensimismada en su propia nulidad.<br />
<br />
El mejor ejemplo de este estado de &aacute;nimo lo vemos en una tr&aacute;gica realidad cada vez m&aacute;s cotidiana: <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/12/17/un-hombre-acuciado-por-la_n_2315251.html" target="_hplink">muchas personas humildes est&aacute;n renunciando a luchar por cambiar su realidad y optan por la m&aacute;s terrible de las soluciones, el suicidio</a>.<br />
<br />
Pero no debemos dejarnos vencer. A pesar de la oscuridad que lo impregna todo, tenemos que seguir mirando al horizonte y ser conscientes de que existe otro futuro muy posible. Frente al mantra del "no hay alternativas" que repiten nuestros gobernantes como si de tristes verdugos se tratasen, tenemos que recuperar la ilusi&oacute;n y ser conscientes de que la realidad ser&aacute; como nosotros queramos que sea. Debemos perseguir nuestros ideales, y a pesar de lo lento del camino no caer en la frustraci&oacute;n por no alcanzar nuestras metas en el corto plazo.<br />
<br />
La editorial El P&aacute;ramo <a href="http://www.editorialelparamo.com/tienda/ensayo/66-utopias.html" target="_hplink">acaba de publicar un buen libro para recuperar la ilusi&oacute;n en estos tiempos grises, llamado precisamente <em>Utop&iacute;as</em></a>. Este proyecto nace como una idea de cambio y de indignaci&oacute;n ante la situaci&oacute;n que padecemos, y en &eacute;l colaboran autores, periodistas y pensadores de la talla de Julio Anguita, Luis Garc&iacute;a Montero, Federico Mayor Zaragoza, Arcadi Oliveres o Fernando Berl&iacute;n. Sus beneficios se destinar&aacute;n &iacute;ntegramente a Aldeas Infantiles. Yo participo con un escueto texto que escrib&iacute; hace ya unos cuantos meses, y que intenta transmitir la idea que he esbozado en las &uacute;ltimas l&iacute;neas, hoy en d&iacute;a tan necesaria. Quiero compartirlo con vosotros a continuaci&oacute;n, con la esperanza de que no dej&eacute;is morir vuestra utop&iacute;a:<br />
<br />
<blockquote>Quiz&aacute;s uno de los conceptos m&aacute;s bellos y ambiguos de nuestro lenguaje es aquel de la utop&iacute;a. Utop&iacute;a como vano esfuerzo en intentar alcanzar una meta dorada irreal que independientemente de los pasos dados siempre se alejar&aacute; un poco m&aacute;s. O utop&iacute;a como motor fundamental de esperanza para el g&eacute;nero humano, la cual, a pesar de definirse siempre como aquel fin ideal inalcanzable, sirve para que los hombres en sus cortas y duras vidas siempre hayan mantenido una constante pulsi&oacute;n por el progreso, por desbrozar poco a poco el camino hacia una sociedad un poco m&aacute;s justa y arm&oacute;nica.<br />
<br />
Todo movimiento de cambio que haya pretendido superar las viejas estructuras sociales, en cada momento defendidas como &uacute;nicas e inmutables, habr&aacute; tenido que basarse en un ideario ut&oacute;pico. Y por eso ser&aacute; esa dicotom&iacute;a en el concepto de utop&iacute;a la que provoca que cualquier movimiento social habido y por haber se debata entre la irrelevancia y el &eacute;xito en su avance hacia esas metas ideales.<br />
<br />
Si la utop&iacute;a se queda simplemente como una apetecible entelequia cuya realizaci&oacute;n es sistem&aacute;ticamente denegada en el subconsciente colectivo, el movimiento social que se base en la misma tender&aacute; hac&iacute;a la inoperatividad total. La utop&iacute;a se convierte as&iacute; en una especie de credo inmutable, un para&iacute;so fuera del alcance de todo humano, pero cuya presencia pesa como una losa sobre cualquier posible avance: es imposible llegar a la misma, pero el hecho de proponer cualquier objetivo menos ambicioso ser&aacute; visto indefectiblemente como un absoluto fracaso, como una renuncia a las propias esencias del movimiento que no puede ser asumida sin causar su desmembraci&oacute;n. Y lo que es peor: provocar&aacute; que ese supuesto movimiento de cambio act&uacute;e como tap&oacute;n imposibilitador de cualquier otra ola de cambio social con unos fines m&aacute;s progresivos, ya que los mismos ser&aacute;n tachados como traidores al no asumir como &uacute;nico logro posible ese ideal inalcanzable.<br />
<br />
No obstante, si la utop&iacute;a se configura en su segundo sentido, evitando considerarla como objetivo &uacute;nico irrenunciable y configur&aacute;ndola como faro que gu&iacute;a el camino de una sociedad en los penosos pasos que tendr&aacute; que ir poco a poco dando, es cuando la misma realmente funcionar&aacute; como revulsivo y esperanza esencial para asegurar el progreso de nuestras sociedades.<br />
<br />
El eterno cisma dentro de los movimientos de progresistas en este y muchos otros pa&iacute;ses parte precisamente de esta diferencia insalvable. El cerrilismo de algunos, a la hora de vislumbrar la utop&iacute;a como credo pseudorreligioso y no como faro-gu&iacute;a, ha llevado siempre a la inevitable separaci&oacute;n entre posibilistas y maximalistas, consiguiendo finalmente llegar a una par&aacute;lisis absoluta en la que, lejos de dar pasos efectivos hac&iacute;a esa utop&iacute;a, dejamos el camino libre a aquellos que solo viven por y para asegurar el inter&eacute;s particular de unos pocos, mientras la mayor&iacute;a renunciamos a luchar por cualquier cambio positivo que no se ajuste a nuestro modelo perfecto.<br />
<br />
Pero si logr&aacute;semos que toda persona que cuenta en su interior con unas irrefrenables ganas de avanzar en la mejora de nuestra sociedades asumiese su propia utop&iacute;a desde aquella segunda acepci&oacute;n, conseguir&iacute;amos unirnos para dar pasos, peque&ntilde;os pero necesarios en ese arduo camino.<br />
<br />
Este precisamente es el papel que est&aacute; intentando tener un proyecto como Democracia Real Ya: conseguir unir a todos en el camino, con independencia de nuestras ideas particulares y sin hacer renunciar a nadie a sus propias utop&iacute;as, pero viendo las mismas como el impulso motivador que gu&iacute;a nuestros pasos, no como &uacute;nica posibilidad irrenunciable, como un simple juego del todo o nada que al final condena a todo hombre y mujer justos a la m&aacute;s absoluta par&aacute;lisis.<br />
<br />
</blockquote>]]></content>
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    <title>Repensar las huelgas</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/fabio-gandara/repensar-las-huelgas_b_2132805.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.2132805</id>
    <published>2012-11-15T05:06:44-05:00</published>
    <updated>2013-01-14T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Del mismo modo que los grandes partidos necesitan para sobrevivir una renovación que aumente la democracia interna y la transparencia y elimine amiguismos y corrupción, los sindicatos mayoritarios también deberían adaptarse a los nuevos tiempos.]]></summary>
    <author>
        <name>Fabio Gándara</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/"><![CDATA[Mientras escribo estas l&iacute;neas la huelga general del 14 de noviembre llega a su fin. Desde la prensa nos llega ya <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/11/14/en-directo-huelga-general_n_2127541.html?1352883794&amp;utm_hp_ref=spain" target="_hplink">el habitual enzarzamiento entre Gobierno y sindicatos sobre las cifras de seguimiento de la jornada</a>. Pero el debate soterrado que fractura la sociedad espa&ntilde;ola es otro: el de aquellos que defienden el derecho a huelga hasta el punto de intimidar a los "esquiroles" frente a los que creen que el derecho a trabajar debe ser tan o m&aacute;s respetado que el derecho a no hacerlo. &iquest;Es posible encontrar un equilibrio entre estas dos posturas? &iquest;Una huelga puede ser respetuosa pero efectiva? Estas y otras preguntas deber&iacute;an ser abordadas por los sindicatos si quieren seguir haciendo de la huelga un instrumento &uacute;til en la sociedad espa&ntilde;ola del siglo XXI.<br />
<br />
Sin duda, hay motivos suficientes para entender que la calle est&eacute; caldeada. Aquellos que se rasgan las vestiduras por cualquier falta en el comportamiento en los manifestantes se olvidan de que despu&eacute;s de m&aacute;s de cuatro a&ntilde;os de crisis estamos sufriendo un paro de m&aacute;s del 25% (50% entre los j&oacute;venes), desahucios continuos y una creciente ola de suicidios producto de la desesperaci&oacute;n por haberlo perdido todo. En estas circunstancias, parece hip&oacute;crita o iluso pedir total contenci&oacute;n a la parte de la ciudadan&iacute;a que peor lo est&aacute; pasando. <br />
<br />
Sin embargo, insultar y acosar a los que no hacen huelga no es un medio adecuado y justo para lograr cambios pol&iacute;ticos. Las circunstancias hoy en d&iacute;a son muy distintas a las de hace unos a&ntilde;os, y por eso pretender que todo el mundo deje de trabajar no es solo una imposici&oacute;n, es algo inviable: hay aut&oacute;nomos y peque&ntilde;os empresarios que no se pueden permitir ni cerrar un d&iacute;a y est&aacute;n haciendo malabares para no despedir a sus trabajadores, hay asalariados que est&aacute;n en el filo de la navaja para poder llegar a fin de mes, hay quienes sufren amenazas de sus superiores para acudir al puesto de trabajo, y todos los j&oacute;venes que ese d&iacute;a deben desempe&ntilde;ar un trabajo temporal deben cumplir so pena de no volver a ser contratados. Atacar a estos colectivos de forma agresiva, adem&aacute;s de un acto de incivismo, solo sirve para deslegitimar la huelga frente a muchos ciudadanos y no tiene una incidencia real a la hora de conseguir resultados tangibles. <br />
<br />
Por eso creo que en las actuales circunstancias es preciso encontrar nuevas v&iacute;as para canalizar esta leg&iacute;tima indignaci&oacute;n hacia huelgas generales m&aacute;s inclusivas y efectivas. Estoy hablando de opciones que no son tan sencillas como ir por la calle vociferando frente a comercios y que a veces supondr&iacute;an el ejercicio claro de acciones de desobediencia civil, pero que desde mi perspectiva ser&iacute;an m&aacute;s justas que el atacar indiscriminadamente a trabajadores y comerciantes que no pueden o quieren parar. Entre estas v&iacute;as de actuaci&oacute;n que los sindicatos podr&iacute;an seguir para hacer de las huelgas un instrumento de cambio adaptado a los dif&iacute;ciles tiempos actuales, destacan ideas como las huelgas de consumo, los paros planificados en sectores estrat&eacute;gicos o las manifestaciones unitarias:<br />
<br />
<ul><li>La opci&oacute;n de la huelga de consumo, que permite una participaci&oacute;n m&aacute;s amplia de todos los ciudadanos, cada vez cobra m&aacute;s fuerza gracias al impulso de movimientos como el 15M. Una huelga no deber&iacute;a ser solo dejar de trabajar, sino dejar de consumir. No tiene mucho sentido que un manifestante que insulta a un comerciante por "esquirol" se vaya poco despu&eacute;s a tomarse unas cervezas en un bar. Es muy importante hacer hincapi&eacute; en este punto, y los sindicatos mayoritarios podr&iacute;an aplicarse m&aacute;s en difundir esta modalidad de protesta. Estas huelgas de consumo pueden tener incluso un mayor potencial para extenderse en el tiempo, por cuanto se podr&iacute;a orientar a la gente durante un determinado per&iacute;odo a dejar de utilizar un servicio o producto (bancos, consumo el&eacute;ctrico...), o incluso a primar el consumo de unos (de producci&oacute;n local, ecol&oacute;gicos...) frente a otros.</li></ul><br />
<br />
<ul><li>Respetar a las personas que quieren trabajar o se ven obligadas a ello no supone dejar de llevar a cabo otras acciones m&aacute;s contundentes que afecten al normal funcionamiento del pa&iacute;s. No nos enga&ntilde;emos: el fin de una huelga deber&iacute;a ser siempre paralizar un estado en se&ntilde;al de protesta. No podemos caer en las trampas de los medios utraconservadores que quieren hacer ver el paro como algo injustificable y que destroza la imagen nacional: es nuestro deber como ciudadanos indignados decir basta y denunciar las pol&iacute;ticas err&aacute;ticas de nuestros gobernantes, los aut&eacute;nticos culpables de la imagen deteriorada de la "marca Espa&ntilde;a". Pero estos esfuerzos deber&iacute;an encauzarse a medidas que dificultasen realmente la marcha normal del pa&iacute;s y pusiesen en dificultades al Gobierno, no a estigmatizar a los "esquiroles". Los cortes de carreteras y la interceptaci&oacute;n y paralizaci&oacute;n de sectores estrat&eacute;gicos del pa&iacute;s a trav&eacute;s de acciones de resistencia pac&iacute;fica no violentas, incluso por varios d&iacute;as, ser&iacute;an b&aacute;sicos para lograr una huelga realmente efectiva. Detener varios d&iacute;as puertos, refiner&iacute;as y transporte ser&iacute;a un golpe realmente certero que evitar&iacute;a atacar directamente a peque&ntilde;os empresarios y empleados humildes y pondr&iacute;a en un brete a nuestros dirigentes.</li></ul><br />
<br />
<ul><li>Ser&iacute;a conveniente que las huelgas se vinculasen a grandes manifestaciones de uni&oacute;n ciudadana, en la que no primen las banderitas autoreferentes de los sindicatos, sino las consignas de una sociedad unida frente a la injusticia y la desigualdad. A pesar del &eacute;xito de las manifestaciones de este mi&eacute;rcoles, es absurda la actual situaci&oacute;n en la que distintos sindicatos y organizaciones sociales desfilan separados mientras hacen gala de las ense&ntilde;as de su organizaci&oacute;n particular. En esto iniciativas como el 15M o DRY tienen mucho que ense&ntilde;ar, al haber sido capaces de unir a la poblaci&oacute;n al margen de s&iacute;mbolos para luchar por cambios reales en relaci&oacute;n a los problemas que afectan a todos los espa&ntilde;oles.</li></ul><br />
<br />
<ul><li>Las huelgas no deber&iacute;an ser un mero grito colectivo sin un objetivo concreto: tendr&iacute;an que estar muy enfocadas a obtener compromisos claros y contundentes por parte del Gobierno. Mientras estos compromisos no se produzcan, deber&iacute;an mantenerse todas las medidas que hemos comentado, de forma continua o intermitente: huelgas de consumo, paros estrat&eacute;gicos y por sectores, manifestaciones, cortes de tr&aacute;fico, otras acciones de desobediencia civil...</li></ul><br />
<br />
Todas estas medidas podr&iacute;an ser muy &uacute;tiles para llevar a cabo huelgas realmente efectivas. Pero creo que ser&aacute;n in&uacute;tiles si los sindicatos no evolucionan para evitar convertirse en reliquias del pasado. Su papel es cada vez m&aacute;s cuestionado por parte de la sociedad, que critica los privilegios de sus c&uacute;pulas y no entiende qu&eacute; hacen estas organizaciones en favor de colectivos como los j&oacute;venes, los precarios o los parados. Algunos sindicatos minoritarios como CGT est&aacute;n haciendo verdaderos esfuerzos por funcionar de forma democr&aacute;tica y transparente, por utilizar las nuevas tecnolog&iacute;as, y por hablar de forma cercana de los problemas reales que preocupan a la mayor&iacute;a de los ciudadanos. Pero es preciso que estos cambios lleguen a las grandes centrales sindicales, CCOO y UGT. Del mismo modo que los grandes partidos necesitan para sobrevivir una renovaci&oacute;n que aumente la democracia interna y la transparencia y elimine amiguismos y corrupci&oacute;n, los sindicatos mayoritarios tambi&eacute;n deber&iacute;an adaptarse a los nuevos tiempos. Renovarse o morir: de ellos depende.]]></content>
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    <title>¿Quién (no) vota al PP?</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/fabio-gandara/quien-no-vota-al-pp_b_1998296.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1998296</id>
    <published>2012-10-21T18:34:39-04:00</published>
    <updated>2012-12-21T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA["¿Qué ha pasado?"- nos preguntamos algunos - "¿Quién puede seguir votando al PP con la que está cayendo?". Es evidente que la percepción de que este partido carece de apoyos es hasta cierto punto falsa: hay muchos españoles que aún los apoyan ciegamente.]]></summary>
    <author>
        <name>Fabio Gándara</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/"><![CDATA[Muchos tenemos la sensaci&oacute;n de que los votantes del PP son una franca minor&iacute;a. Cuando hablamos con amigos, conocidos de las redes sociales o compa&ntilde;eros de trabajo la indignaci&oacute;n contra las injustas medidas tomadas por un Gobierno que funciona de espaldas al pueblo parece ser compartida. En definitiva, es tal el cabreo de la gente que nos rodea que parece imposible que nadie quiera seguir votando al PP. Pero despu&eacute;s, y <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/10/21/elecciones-gallegas-2012-_n_1997794.html?utm_hp_ref=spain" target="_hplink">tal y como ha ocurrido este domingo en Galicia</a>, este partido arrasa con mayor&iacute;a absoluta. <br />
<br />
"&iquest;Qu&eacute; ha pasado?"- nos preguntamos algunos - "&iquest;Qui&eacute;n puede seguir votando al PP con la que est&aacute; cayendo?". Es evidente que la percepci&oacute;n de que este partido carece de apoyos es hasta cierto punto falsa: hay muchos espa&ntilde;oles que a&uacute;n los apoyan ciegamente. Pero tambi&eacute;n guarda una parte de verdad: una mayor&iacute;a cada vez m&aacute;s amplia de los ciudadanos no vota al PP, y ciertamente muchas veces es dif&iacute;cil encontrar a gente en nuestro entorno que apoye a este partido. La abstenci&oacute;n y la lenta eclosi&oacute;n de los partidos minoritarios (a&uacute;n incapaces de llenar el espacio del PSOE) son dos de las claves para explicar esta aparente desconexi&oacute;n que muchos percibimos entre una sociedad fuertemente cr&iacute;tica con el gobierno y las mayor&iacute;as que sistem&aacute;ticamente cosecha el PP. La brecha generacional y cultural es en mi opini&oacute;n otra de las razones que explica esa percepci&oacute;n.<br />
<br />
En efecto, el ganador de las elecciones gallegas no ha sido el PP, sino la abstenci&oacute;n: un 36,2% del electorado no ha votado (cifra a la que habr&iacute;a que sumarle un considerable 5,24% de votos nulos o en blanco). Mientras tanto, solo el 27,5% del censo ha apoyado al PP. Este partido ha perdido adem&aacute;s unos 140.000 votantes desde las &uacute;ltimas elecciones, frente al aumento que ha experimentado la abstenci&oacute;n y a la potente aparici&oacute;n de un partido como Alternativa Galega que ha capitalizado gran parte del voto 'indignado'.<br />
 <br />
Un porcentaje respetable de la abstenci&oacute;n corresponde, probablemente, a personas que simplemente "pasan" de la pol&iacute;tica. Pero sin duda hay una gran proporci&oacute;n de gente progresista y con unas firmes convicciones en la defensa de valores como la justicia, la libertad o la igualdad que ya no encuentra sentido a su participaci&oacute;n en un sistema en el que no existen alternativas que ilusionen. Cuando uno no sabe a qui&eacute;n votar con el coraz&oacute;n, el voto en blanco, nulo o la abstenci&oacute;n se convierten en una salida leg&iacute;tima. <br />
<br />
As&iacute;, llegadas las elecciones una creciente mayor&iacute;a de los ciudadanos o bien votan a partidos minoritarios en auge pero a&uacute;n incapaces de plantear una verdadera alternativa o bien, renuncian a legitimar este sistema corrompido con su voto. El &eacute;xito del PP es, en definitiva, una ilusi&oacute;n &oacute;ptica.<br />
<br />
Este proceso viene sin duda impulsado por los m&aacute;s j&oacute;venes, desencantados y hastiados de un modelo pol&iacute;tico y econ&oacute;mico que ya no colma nuestras expectativas. A medida que las nuevas generaciones han ido llegando, la identificaci&oacute;n con el modelo representativo basado en grandes partidos pol&iacute;ticos ha ido disminuyendo. Los mayores de 65 a&ntilde;os, aquellos que no experimentaron la revoluci&oacute;n pol&iacute;tica y cultural producida a partir de los a&ntilde;os 60, son los que m&aacute;s se aferran al modelo actual, y ven el hecho de votar a "su partido" como una obligaci&oacute;n ineludible. Por el contrario, aquellas personas m&aacute;s j&oacute;venes, que ya hemos comenzado a funcionar de otra manera, interactuando de forma colaborativa, compartiendo conocimientos y accediendo a una gran cantidad de informaci&oacute;n alternativa a trav&eacute;s de las redes, somos m&aacute;s proclives a ser cr&iacute;ticos con el sistema y con el funcionamiento de los partidos mayoritarios, votemos o no. T&uacute;, lector, seguramente seas una persona relativamente joven que se mueve en este nuevo entorno cr&iacute;tico, abierto y colaborativo. Por eso te ser&aacute; m&aacute;s dif&iacute;cil encontrar a tu alrededor gente que apoye al PP.<br />
<br />
La conclusi&oacute;n para m&iacute; es clara: percibimos que hay mucha gente cr&iacute;tica con el Partido Popular porque realmente la mayor&iacute;a de la poblaci&oacute;n se abstiene o vota a otros partidos, y porque esa mayor&iacute;a es todav&iacute;a m&aacute;s amplia en el entorno de aquellas personas m&aacute;s j&oacute;venes, cr&iacute;ticas e informadas en el que muchos nos movemos.<br />
<br />
Yo, como gallego y persona menor de 30 a&ntilde;os, soy un ejemplo de esta realidad. Quiero un cambio en el actual sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico que nos lleve a un modelo m&aacute;s justo y democr&aacute;tico. Estoy convencido de que no podemos seguir perpetuando una pseudodemocracia que da la espalda al pueblo y un sistema econ&oacute;mico basado en el ego&iacute;smo y la competitividad. Por eso cuando se acercan las elecciones mi primer impulso es no votar: cada vez me siento m&aacute;s ajeno a la "fiesta de la democracia" de un sistema que ignora la necesidad de instaurar nuevas v&iacute;as de participaci&oacute;n ciudadana. Sin embargo, llegado el d&iacute;a de las elecciones, mi decisi&oacute;n es acudir a las urnas: aunque busque un cambio de sistema creo que el primer paso para alcanzarlo es "botar" ("echar" en gallego) a aquellos que con su cerrilismo neoliberal est&aacute;n llevando este pa&iacute;s a la ruina y permitir que otras alternativas sean o&iacute;das en el Parlamento. <br />
<br />
En definitiva: el PP no deber&iacute;a frotarse las manos. Con el tiempo, la ilusi&oacute;n &oacute;ptica de sus mayor&iacute;as absolutas ir&aacute; desvaneci&eacute;ndose gracias al empuje de una poblaci&oacute;n que ya est&aacute; empezando a darle la espalda a un modelo decadente, anticuado e injusto. Lo importante, sea cual sea la opci&oacute;n elegida (participaci&oacute;n cr&iacute;tica, como en mi caso, o abstenci&oacute;n cr&iacute;tica) es que llegar&aacute; un momento en el que los grandes partidos se encuentren frente a frente con una mayor&iacute;a ciudadana (nada silenciosa) informada, valiente y con ansias de participar m&aacute;s all&aacute; de votar cada cuatro a&ntilde;os. En ese momento, el cambio llegar&aacute; por fin. Quiz&aacute;s no est&eacute; tan lejos.]]></content>
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    <title>Luces en la oscuridad II: detener al monstruo globalizador</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/fabio-gandara/luces-en-la-oscuridad-ii-_b_1969410.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1969410</id>
    <published>2012-10-21T04:10:29-04:00</published>
    <updated>2012-12-20T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Los gobiernos están paralizados frente a esta dictadura de los privilegiados señores de la economía. Las políticas alternativas se definen sistemáticamente como "poco realistas" o "utópicas". Los expertos recuerdan que si se intentan imponer límites las empresas se irán. Pero la cuestión es que las empresas se marchan igualmente.]]></summary>
    <author>
        <name>Fabio Gándara</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/"><![CDATA[En una entrega m&aacute;s de mi serie de posts sobre nuevas alternativas pol&iacute;tico-sociales, hoy quiero hablaros de otra visi&oacute;n que propone una salida a la vor&aacute;gine neoliberal. Se trata de la "desglobalizaci&oacute;n", teor&iacute;a presentada por el soci&oacute;logo filipino Walden Bello en el 2002, y que en Europa pretende abrir una nueva v&iacute;a basada en el proteccionismo, las industrias verdes y la innovaci&oacute;n. <br />
<br />
Lejos de ser apoyada en exclusiva desde grupos minoritarios, la desglobalizaci&oacute;n cuenta con un valioso aliado desde hace unos a&ntilde;os: <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2012/05/16/actualidad/1337193094_571826.html" target="_hplink">Arnaud Montebourg</a>, pol&iacute;tico franc&eacute;s del Partido Socialista y actual ministro de Reindustrializaci&oacute;n. Montebourg fue candidato a las primarias del Partido Socialista franc&eacute;s, a las que acudi&oacute; con el programa de la desglobalizaci&oacute;n por bandera, explicado punto por punto en su libro-panfleto <em>Votad la desglobalizaci&oacute;n</em>. La apasionada defensa de este programa le vali&oacute; el alcanzar de forma inesperada <a href="http://elpais.com/diario/2011/10/10/internacional/1318197602_850215.html" target="_hplink">un 17% de apoyos en las primarias francesas</a>.<br />
<br />
Esta propuesta no est&aacute; exenta de cr&iacute;ticas, tanto por el evidente obst&aacute;culo de la falta de voluntad pol&iacute;tica para su implantaci&oacute;n como por el reducido peso que otorga a cuestiones como la reforma en profundidad de nuestras instituciones pol&iacute;ticas o de los fundamentos mismos del sistema. No est&aacute;n faltas de raz&oacute;n, pero en mi opini&oacute;n el programa desglobalizador constituye un primer paso realista que podr&iacute;a ser muy efectivo para atajar la actual debacle de la econom&iacute;a mundial, por lo que deber&iacute;a ser aplicado de forma inmediata al menos en Europa. <br />
<br />
<strong>&iquest;Por qu&eacute; desglobalizar?</strong><br />
<br />
El punto de partida de la declaraci&oacute;n de intenciones de Montebourg es contundente: proclama que la globalizaci&oacute;n es una estafa que nuestros dirigentes nos han infligido durante los 20 &uacute;ltimos a&ntilde;os.<br />
<br />
Frente a ella la desglobalizaci&oacute;n se configura, m&aacute;s que como una teor&iacute;a global, como un ambicioso programa econ&oacute;mico a trav&eacute;s del que se pretende rehacer nuestro sistema sacando a Europa de la injusticia y la pobreza en la que nos ha sumido el neoliberalismo. <br />
<br />
Y es que la globalizaci&oacute;n ha puesto a competir a la baja a los obreros y asalariados de todo el mundo, al margen del grado de respeto a los derechos laborales y sociales que hayan sido conquistado en cada pa&iacute;s. La falta de l&iacute;mites y controles internacionales sobre los flujos financieros y las actividades econ&oacute;micas supone que las grandes empresas son ahora libres de buscar el lugar con peores est&aacute;ndares laborales para reducir sus costes, empeorando las condiciones de los asalariados de todo el planeta. Los productores, peque&ntilde;os empresarios y contratistas de los distintos pa&iacute;ses son tambi&eacute;n empujados a una competencia atroz que deja escaso margen para obtener una contraprestaci&oacute;n digna por su esfuerzo, trabajo y riesgo asumido.<br />
<br />
Como ahora las grandes compa&ntilde;&iacute;as son libres de moverse adonde m&aacute;s les convenga, se produce una consecuencia obvia: deslocalizaciones empresariales. Estas repercuten gravemente en la calidad de vida del trabajador con derechos, pues las empresas huyen de los pa&iacute;ses con altos est&aacute;ndares laborales para instalarse en aquellos sitios donde los obreros son m&aacute;s baratos. Todo esto se traduce en la disminuci&oacute;n del empleo en &aacute;reas desarrolladas, como la UE, mientras supone que en los pa&iacute;ses en desarrollo los trabajadores sean pr&aacute;cticamente esclavizados a cambio de una miseria.<br />
<br />
Los defensores de la globalizaci&oacute;n nos dec&iacute;an que la riqueza generada por este proceso acabar&iacute;a repercutiendo en todos, aumentando nuestra prosperidad de forma global. Ello presupon&iacute;a que las <em>bondadosas</em> multinacionales, al ver aumentados sus m&aacute;rgenes de beneficios, iban a redistribuir esa riqueza invirtiendo m&aacute;s, instalando m&aacute;s f&aacute;bricas, contratando m&aacute;s trabajadores con mejores sueldos... El problema es que cuando estas multinacionales son por fin liberadas del control de los Estados su &uacute;nico objetivo pasa por seguir aumentando los r&eacute;ditos econ&oacute;micos de sus directivos y accionistas, sin que ello suponga repercutir ning&uacute;n beneficio en el grueso de la sociedad. La consecuencia obvia es el vertiginoso aumento de desigualdad entre la minor&iacute;a privilegiada que disfruta de esos beneficios y el 99% de la poblaci&oacute;n (<a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/10/14/pobres-y-ricos-aumenta-la_n_1958307.html" target="_hplink">esta semana ve&iacute;amos como las desigualdades sociales han aumentado vertiginosamente en los &uacute;ltimos a&ntilde;os</a>, tanto en Espa&ntilde;a como en el resto del mundo). <br />
<br />
Mientras tanto, los gobiernos est&aacute;n paralizados frente a esta dictadura de los privilegiados se&ntilde;ores de la econom&iacute;a. Las pol&iacute;ticas alternativas se definen sistem&aacute;ticamente como "poco realistas" o "ut&oacute;picas". Los expertos continuamente nos recuerdan que si se intentan imponer l&iacute;mites y controles las empresas se ir&aacute;n a otro lado. Pero la cuesti&oacute;n es que, como Montebourg nos recuerda, las empresas se marchan igualmente, y mientras tanto la pol&iacute;tica se comienza a ver como algo in&uacute;til e inoperativo.<br />
<br />
Las minor&iacute;as privilegiadas beneficiadas por el libre comercio descontrolado han terminado as&iacute; ali&aacute;ndose con la mayor parte de la clase pol&iacute;tica, ya que para estos es m&aacute;s f&aacute;cil unirse al <em>enemigo</em> que luchar contra &eacute;l. La consecuencia es una creciente frustraci&oacute;n y desafecci&oacute;n en los ciudadanos, que <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/10/08/la-clase-politica-alcanza_n_1947612.html" target="_hplink">ya perciben a esta clase pol&iacute;tica como una casta parasitaria asociada a los poderosos en la que no existen diferencias entre izquierda y derecha</a>. <br />
<br />
Montebourg es especialmente cr&iacute;tico con la izquierda tradicional: les acusa de denunciar sin aportar soluciones, y de pretender hacernos creer que la globalizaci&oacute;n es una especie de cat&aacute;strofe natural con consecuencias imprevisibles, cuando es el producto claro de decisiones pol&iacute;ticas. Frente a esta situaci&oacute;n ya no vale el simple socialismo redistributivo o una izquierda que solo aplica pa&ntilde;os calientes. Por eso Montebourg propone no gestionar un sistema moribundo, sino transformarlo, protegiendo los mercados nacionales para recuperar el poder de decidir de los pueblos. <br />
<br />
<strong>La vuelta al proteccionismo</strong><br />
<br />
La desglobalizaci&oacute;n no pretende solo proteger ego&iacute;stamente la econom&iacute;a propia sin un fin concreto. Se trata tambi&eacute;n de moldear el mundo a trav&eacute;s de esa protecci&oacute;n, primando una reindustrializaci&oacute;n basada en la innovaci&oacute;n y en la revoluci&oacute;n verde. Para poder reindustrializar nuestros pa&iacute;ses desde una &oacute;ptica basada en las nuevas tecnolog&iacute;as, las energ&iacute;as renovables y la innovaci&oacute;n es preciso establecer barreras proteccionistas, tal y como hicieron los pa&iacute;ses emergentes para industrializarse por vez primera. <br />
<br />
No se tratar&iacute;a por tanto de un proteccionismo basado en el miedo, sino de un proteccionismo solidario y cooperativo, porque planta las bases para iniciar en cada pa&iacute;s el renacimiento de una agricultura e industria fuertes, con buenos salarios, derechos sociales y perspectivas de desarrollo a nivel local que al final acabar&aacute;n en los ciudadanos de todas las naciones. Se trata de utilizar las fronteras para que cada pueblo pueda vivir de su trabajo. Tanto en el norte como en el sur. <br />
<br />
De hecho, frente a los que critican que esta corriente lo que pretende es salvar ego&iacute;stamente los derechos europeos, hay que recordar que el t&eacute;rmino y el programa fueron acu&ntilde;ados inicialmente por Bello, un soci&oacute;logo filipino que principalmente lo ve como una oportunidad para los pa&iacute;ses m&aacute;s pobres, aunque tambi&eacute;n aplicable de forma beneficiosa en los pa&iacute;ses del primer mundo.<br />
<br />
<strong>Desglobalizando en la pr&aacute;ctica</strong><br />
<br />
Para fraguar este programa desglobalizador para Europa Montebourg no se queda en las nubes: lanza una serie de propuestas concretas y realizables que pueden ser aplicadas desde ya a nivel nacional y, en un periodo razonable, dependiendo del acuerdo de sus pa&iacute;ses miembros, en la UE.<br />
<br />
En este sentido, esta estrategia de desglobalizaci&oacute;n para Europa pasar&iacute;a principalmente por establecer condiciones sanitarias, medioambientales y sociales para la importaci&oacute;n de los productos a nuestro mercado com&uacute;n. El mercado se abrir&iacute;a en contrapartida al respeto a dichas normas y se cerrar&iacute;a si no se cumplen. Asimismo, deber&iacute;a complementarse con una tasa aplicable a la huella de carbono de cada producto, incluyendo la contaminaci&oacute;n que provoca el transporte. <br />
<br />
Se tratar&iacute;a as&iacute; de invertir el sentido de la competici&oacute;n: en vez de luchar por tener los trabajadores peor pagados y las menores restricciones ecol&oacute;gicas, las empresas tendr&aacute;n que competir por garantizar los mayores derechos y respeto ecol&oacute;gico para poder exportar a Europa de forma rentable. <br />
<br />
Estas medidas ir&iacute;an complementadas por reformas legales que hiciesen responsables a las empresas matriz de los da&ntilde;os sociales y medioambientales producidos en los lugares en los que han deslocalizado su actividad. Y por reformas en pol&iacute;ticas de consumo para mejorar la informaci&oacute;n que reciben los consumidores de las condiciones sociales y ecol&oacute;gicas en las que han sido producidos los bienes que se les ofrecen. <br />
<br />
Muchas de estas medidas podr&iacute;an ser aplicadas ya en la UE si existiese la suficiente voluntad pol&iacute;tica. Pero Montebourg es realista: sabe que depender&aacute; de Alemania. El pol&iacute;tico franc&eacute;s reconoce este obst&aacute;culo y cree posible que finalmente este proyecto sea apoyado por un eje franco-alem&aacute;n, dadas las consecuencias de la actual conducta suicida de los germanos. <br />
<br />
En todo caso, y a pesar de la concreci&oacute;n de las medidas que propone, la desglobalizaci&oacute;n no renuncia a posturas m&aacute;s "ut&oacute;picas" defendibles a largo plazo: el sistema deber&iacute;a evolucionar hacia una econom&iacute;a mixta planificada de forma democr&aacute;tica, en el que existan empresas p&uacute;blicas y privadas y cooperativas pero en el que no existan las compa&ntilde;&iacute;as multinacionales.<br />
<br />
La desglobalizaci&oacute;n entronca as&iacute; con nuevas teor&iacute;as como por ejemplo la econom&iacute;a del bien com&uacute;n (tema de un pr&oacute;ximo art&iacute;culo en este blog), que proponen un cambio de paradigma en la econom&iacute;a para pasar de funcionar en base a incentivos competitivos a centrarse en la cooperaci&oacute;n.<br />
<br />
<strong>Un programa inaplazable</strong><br />
<br />
Como ya he adelantado, la teor&iacute;a de la desglobalizaci&oacute;n tampoco est&aacute; exenta de cr&iacute;ticas. En primer lugar, nos encontramos los escollos de la pol&iacute;tica y de la opini&oacute;n p&uacute;blica. Si bien ser&iacute;a  posible contar con el apoyo alem&aacute;n una vez que Merkel abandone el Gobierno, los lobbies financieros y muchos pa&iacute;ses de Europa con gobiernos defensores del neoliberalismo mostrar&aacute;n una fuerte oposici&oacute;n a cualquier medida destinada a recortar el poder de la oligarqu&iacute;a econ&oacute;mica. Estos obst&aacute;culos pol&iacute;ticos solo podr&iacute;an ser salvados si en toda Europa hay un amplio apoyo popular a las tesis desglobalizadoras de Montebourg. Y para ello es preciso llevar estas ideas a la calle, d&oacute;nde a&uacute;n existe un miedo at&aacute;vico al t&eacute;rmino "proteccionismo". De hecho, en Espa&ntilde;a esta idea retrotrae a mucha gente a la etapa aut&aacute;rquica del franquismo.<br />
<br />
Por otra parte, la desglobalizaci&oacute;n otorga un papel secundario a cuestiones como la reforma de nuestras instituciones pol&iacute;ticas, de nuestro sistema representativo y de la participaci&oacute;n ciudadana. Aunque Montebourg habla de planificar las econom&iacute;as nacionales "de forma democr&aacute;tica", la desglobalizaci&oacute;n no ahonda en los mecanismos que deber&iacute;an mejorar de forma radical el funcionamiento de nuestras democracias. Tampoco aspira la desglobalizaci&oacute;n a cambiar de base el sistema econ&oacute;mico, ya que si bien contempla medidas revolucionarias en cuanto a proteccionismo, planificaci&oacute;n estatal, r&eacute;gimen de la propiedad o reindustrializaci&oacute;n ecol&oacute;gica, no pretende un cambio radical en las bases que sustentan el actual capitalismo. <br />
<br />
Para muchos esta "falta de ambici&oacute;n" puede ser vista como un mero parche m&aacute;s al sistema que no impedir&aacute; que los m&aacute;s poderosos busquen otras v&iacute;as para incrementar su riqueza a costa del mundo y de los ciudadanos. Pero no debemos olvidar que estas transformaciones m&aacute;s ambiciosas no son tampoco el fin de la desglobalizaci&oacute;n, que como ya coment&eacute;, pasa por ser m&aacute;s bien un plan estrat&eacute;gico realista para salir de la crisis de forma urgente que un nuevo paradigma de cambio global orientado al largo plazo.<br />
<br />
De hecho, se hace ineludible complementar la desglobalizaci&oacute;n con otras ideas que busquen una transformaci&oacute;n m&aacute;s profunda de nuestros valores, nuestros sistemas democr&aacute;ticos y nuestras sociedades. Este programa bebe de las mismas premisas que muchas otras teor&iacute;as o movimientos sociales de cambio que ya se est&aacute;n empezando a cuestionar los cimientos de nuestro sistema, tales como el decrecimiento o la econom&iacute;a del bien com&uacute;n: la cooperaci&oacute;n, la ecolog&iacute;a, y la ya famosa premisa del "think globally, act locally" (piensa globalmente, act&uacute;a localmente). Por eso, el encaje de la desglobalizaci&oacute;n con otros marcos ideol&oacute;gicos encaminados a traer un cambio pol&iacute;tico radical m&aacute;s a largo plazo es perfectamente asumible, y creo que podr&aacute; suponer la clave de una ambiciosa evoluci&oacute;n en Europa y otras regiones. <br />
<br />
Por supuesto, <a href="http://www.cincodias.com/articulo/opinion/plan-luchar-desglobalizacion/20090305cdscdiopi_4/" target="_hplink">tambi&eacute;n se oyen voces discordantes desde otros &aacute;mbitos como la OMC o OCDE</a>, instituciones que temen que estas medidas frenen el crecimiento. Pero en vista de las nefastas consecuencias que ha supuesto el entronizar el crecimiento del PIB como indicador supremo de bienestar mientras son destruidos nuestros derechos sociales, nuestro planeta y millones de vidas humanas, estos argumentos provenientes de la ortodoxia liberal no merecen mayor contestaci&oacute;n.<br />
<br />
En mi opini&oacute;n, dado el agudo deterioro de los &iacute;ndices de igualdad y de los derechos sociales en todos los pa&iacute;ses del mundo, y muy especialmente en Europa, el programa econ&oacute;mico desglobalizador deber&iacute;a ser aplicado de inmediato en todos aquellos pa&iacute;ses cuyos pueblos quieran ver garantizado un futuro digno. Esperemos que el cambio pol&iacute;tico en Alemania, con la marcha de los adalides de la austeridad, pueda ser el primer paso en ese camino.]]></content>
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    <title>El verdadero objetivo del 25S: un proceso constituyente</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/fabio-gandara/el-verdadero-objetivo-del_b_1932137.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1932137</id>
    <published>2012-10-03T04:04:26-04:00</published>
    <updated>2012-12-02T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Nuevas movilizaciones como el 25S están reclamando un nuevo pacto social que parta de toda la ciudadanía y que dé pie a una nueva organización de las instituciones y los equilibrios de poder. Y esta nueva organización solo puede venir a través de la elaboración de una nueva Constitución.]]></summary>
    <author>
        <name>Fabio Gándara</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/"><![CDATA[<p><center><a href="http://images.huffingtonpost.com/2012-10-02-2225s.jpeg"><img alt="2012-10-02-2225s.jpeg" src="http://images.huffingtonpost.com/2012-10-02-2225s-thumb.jpeg" width="322" height="197" /></a></center></p><p align="right"><small>Protestas del 25S. Foto: <a href="http://www.flickr.com/photos/87669573@N07/" target="_hplink">cineypoesia</a>.</small></p><br />
<br />
Como era de esperar, el nivel de movilizaciones en Espa&ntilde;a ha vuelto a incrementarse despu&eacute;s del par&oacute;n veraniego. Esta vez la efervescencia social que comenz&oacute; con el 15M ha cristalizado en una serie de manifestaciones en los alrededores del Congreso que <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/09/25/25-s-rodea-el-congreso-detenidos-heridos-fotos-tuits-videos_n_1911683.html" target="_hplink">desde el 25 de septiembre</a> han sacudido la capital de Espa&ntilde;a.<br />
<br />
A pesar de un cierto descenso en el n&uacute;mero de manifestantes a causa de las reticencias sobre una protesta que apuesta por la desobediencia civil pac&iacute;fica, el 25S ha sido todo un &eacute;xito, y ha logrado una <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/09/26/25-s-la-protesta-en-la-pr_n_1915248.html" target="_hplink">gran cobertura medi&aacute;tica tanto en nuestro pa&iacute;s como en el extranjero</a>. Pero por desgracia esta enorme atenci&oacute;n informativa se ha centrado casi en exclusiva en la represi&oacute;n policial y la respuesta violenta de algunos manifestantes, olvidando lo m&aacute;s importante: que esta protesta es radicalmente distinta en sus fines y concepci&oacute;n a las &uacute;ltimas manifestaciones vividas en nuestro pa&iacute;s, ya que no busca parchear nuestro sistema pol&iacute;tico, sino rehacerlo de arriba a abajo.<br />
<br />
Sin duda, el hecho de que el Gobierno de Rajoy opte por esconder la cabeza y recurrir a la fuerza bruta para acallar a una ciudadan&iacute;a cr&iacute;tica es totalmente deplorable. En los &uacute;ltimos d&iacute;as han corrido r&iacute;os de tinta denunciando el salvajismo de una represi&oacute;n policial indiscriminada. Pero este lamentable hecho no debe hacernos olvidar las cuestiones de fondo que est&aacute;n detr&aacute;s de las protestas. Si dejamos de ver las manifestaciones como un medio para pasar a verlas como un fin, somos nosotros, los ciudadanos, los que habremos perdido.<br />
<br />
&iquest;<strong>Qu&eacute; es lo que ha hecho de estas manifestaciones un punto y aparte frente a movilizaciones pasadas? </strong><br />
<br />
Para empezar, y al contrario que durante los primeros d&iacute;as del 15M, la ciudadan&iacute;a ya no est&aacute; reclamando mejoras puntuales en nuestra democracia u oponi&eacute;ndose sin m&aacute;s a los recortes de Rajoy (como alg&uacute;n medio ha querido hacernos creer). Ahora la contestaci&oacute;n contra nuestro sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico va m&aacute;s all&aacute;. Y es que la poca efectividad del movimiento de los indignados, que desde su respetuoso civismo no ha logrado que el poder pol&iacute;tico cambie una sola ordenanza municipal, ha supuesto que mucha gente sea ahora consciente de los l&iacute;mites de un sistema incapacitado para canalizar las ansias de participaci&oacute;n de la poblaci&oacute;n.<br />
<br />
En &eacute;poca de bonanza los espa&ntilde;oles parecieron olvidarse un poco de la pol&iacute;tica. Pero una vez que nuestro Gobierno perdi&oacute; la independencia por culpa de la crisis para someterse a los dictados del lobby neoliberal, cada vez m&aacute;s personas son conscientes de hasta qu&eacute; punto la democracia de la que disfrutamos en Espa&ntilde;a excluye al pueblo a la hora de tomar decisiones de calado. La idea de que las &eacute;lites viven alejadas de la realidad de los espa&ntilde;oles de a pie est&aacute; cada vez m&aacute;s extendida.<br />
<br />
Este nivel de desconexi&oacute;n se ha visto claramente en la reacciones del Gobierno frente a las protestas del 25S. Este martes Cristina Cifuentes encend&iacute;a los &aacute;nimos de todos los espa&ntilde;oles <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/10/02/cristina-cifuentes-la-ley-permisiva-modular-derecho-manifestacion_n_1931586.html?utm_hp_ref=spain" target="_hplink">pidiendo la "modulaci&oacute;n" del derecho de manifestaci&oacute;n</a>. Y el presidente Rajoy, lejos de ser comprensivo con las quejas y demandas de los manifestantes, solo se ha referido a estos para hablar de la "mayor&iacute;a silenciosa" que supuestamente apoya sin grandes estridencias la acci&oacute;n del gobierno. Una mayor&iacute;a silenciosa que carece de otros cauces para expresarse m&aacute;s all&aacute; de las elecciones, y que incluso llegadas &eacute;stas es posible que se quede de forma masiva en casa, vistas <a href="http://www.europapress.es/nacional/noticia-pp-perderia-casi-diez-puntos-respecto-ultimas-generales-psoe-tres-abstencion-llegaria-472-20120928170525.html" target="_hplink">las previsiones de un 47,2% de abstenci&oacute;n de un reciente sondeo</a>. La ciudadan&iacute;a espa&ntilde;ola ya no cree que su voz cuente.<br />
<br />
Esta desafecci&oacute;n tiene una consecuencia devastadora: la credibilidad de nuestras instituciones est&aacute; en ca&iacute;da libre. No se libra ninguna: los espa&ntilde;oles ya no conf&iacute;an en una monarqu&iacute;a privilegiada, en un poder judicial fuertemente ideologizado, en unos partidos completamente faltos de democracia interna o en unos pol&iacute;ticos que una vez ganadas las elecciones renuncian a su programa para llevar a cabo pol&iacute;ticas impuestas por otros actores.<br />
<br />
Hemos llegado a tal punto que incluso el pueblo catal&aacute;n <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/09/21/cataluna-se-plantea-procl_n_1902701.html" target="_hplink">empieza a plantearse seriamente su separaci&oacute;n</a> del Estado espa&ntilde;ol.<br />
<br />
<strong>&iquest;Existe alguna salida a esta situaci&oacute;n?</strong><br />
<br />
La soluci&oacute;n a este desolador panorama es clara para muchos: no basta con parches o reformas puntuales, sino que es necesario rehacer de arriba abajo nuestro Estado contando con la colaboraci&oacute;n de todos, para que no sean los propios gobernantes los que establezcan las reglas que regular&aacute;n y limitar&aacute;n su ejercicio del poder.<br />
<br />
Por eso nuevas movilizaciones como el 25S est&aacute;n reclamando un nuevo pacto social que parta de toda la ciudadan&iacute;a y que d&eacute; pie a una nueva organizaci&oacute;n de las instituciones y los equilibrios de poder. Y esta nueva organizaci&oacute;n solo puede venir a trav&eacute;s de la elaboraci&oacute;n de una nueva Constituci&oacute;n.<br />
<br />
Esta propuesta de cambio profundo es vista con recelo por algunos pol&iacute;ticos y tertulianos, que no dudan en tachar de golpistas a aquellos que defienden una redefinici&oacute;n colectiva de nuestra norma fundamental. Pero curiosamente los que agitan esta visi&oacute;n inamovible de la Constituci&oacute;n suelen ser los mismos que justificaban su reforma expr&eacute;s y unilateral para blindar el pago de la deuda.<br />
<br />
La realidad es que la actual Constituci&oacute;n no solo se est&aacute; mostrando inviable para canalizar las nuevas demandas de una democracia m&aacute;s avanzada, sino que est&aacute; empezando a ver comprometida la propia legitimidad de su aprobaci&oacute;n, por cuanto solo los espa&ntilde;oles que ahora tienen m&aacute;s de 51 a&ntilde;os pudieron votar su texto. Texto que adem&aacute;s fue redactado por una camarilla que atend&iacute;a mayormente a intereses partidistas, debido a la inconveniencia o imposibilidad pr&aacute;ctica en aquel momento de dar voz a todos los espa&ntilde;oles a lo largo de su elaboraci&oacute;n. De ah&iacute; la necesidad de abrir un proceso constituyente en el que gracias a los medios que nos brinda la tecnolog&iacute;a sean los propios ciudadanos los que doten a nuestro pa&iacute;s de una nueva norma b&aacute;sica de convivencia pactada entre todos y acorde a los tiempos actuales.<br />
<br />
<strong>&iquest;En qu&eacute; consistir&iacute;a un proceso constituyente? </strong><br />
<br />
Este proceso deber&iacute;a tener como fin &uacute;ltimo la aprobaci&oacute;n una nueva Constituci&oacute;n adaptada a las necesidades actuales de la poblaci&oacute;n. Puede ser implementado de muchas maneras, pero estar&aacute; definido de forma b&aacute;sica por su amplitud y por su car&aacute;cter deliberativo e inclusivo, debiendo ser su fin &uacute;ltimo la obtenci&oacute;n de una legitimidad democr&aacute;tica lo m&aacute;s amplia posible.<br />
<br />
Por tanto, el requisito b&aacute;sico para este proceso constituyente pasar&iacute;a por facilitar a toda la ciudadan&iacute;a las mayores opciones posibles para participar libre y democr&aacute;ticamente.<br />
<br />
Teniendo en cuenta que no existen cauces legales en la actualidad para plantear esta demanda, la activaci&oacute;n del proceso tendr&iacute;a que derivar de un referendum convocado por un partido concreto o por la propia sociedad civil que diese la legitimidad necesaria a su inicio. Tiene que producirse por tanto un clamor de facto que lleve a la ruptura del actual marco constitucional. Pero lejos de constituir una imposici&oacute;n de las ideas de unos pocos y la ruptura de un marco de convivencia supuestamente pactado entre todos, este ser&iacute;a el primer paso hacia un marco pol&iacute;tico realmente elaborado y aceptado desde cero por todos los espa&ntilde;oles.<br />
<br />
Si queremos alcanzar este punto necesitamos ya un trabajo serio a trav&eacute;s de estructuras organizadas que surjan en la sociedad civil. El 15M se empe&ntilde;a en fiar todo a un asamblearismo difuso, cuya efectividad a la hora de cambiar realmente las cosas m&aacute;s all&aacute; de fomentar el debate en las calles y el surgimiento de redes de asistencia social a&uacute;n est&aacute; por demostrar. Este modelo basado en la espontaneidad y la informalidad es interesante y &uacute;til, pero no se puede deslegitimar todo intento de estructurar democr&aacute;ticamente el activismo de base que est&aacute; surgiendo. Es el momento de avanzar para empezar a formar un frente ciudadano amplio y organizado que plantee estas demandas de cambio.<br />
<br />
Quiz&aacute;s el 25S ha supuesto el primer paso en este arduo camino. Pero para recorrerlo no podemos entretenernos en el juego protesta/represi&oacute;n mientras somos incapaces de organizarnos a largo plazo para alcanzar nuestro verdadero fin: una democracia real.<br />
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<em>Si quieres saber m&aacute;s de los posibles pasos en un proceso constituyente, echa un vistazo a <a href="http://apoyociudadano25s.wordpress.com/2012/09/22/226/" target="_hplink">esta hoja de ruta</a> elaborada por ciudadanos an&oacute;nimos simpatizantes con el 25S.</em><br />
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<blockquote><small><strong>Nota del editor:</strong> Este art&iacute;culo ha sido modificado desde su publicaci&oacute;n a petici&oacute;n del autor. En el sexto p&aacute;rrafo se atribu&iacute;a al &uacute;ltimo sondeo del CIS la estimaci&oacute;n del 47,2% de abstenci&oacute;n en la intenci&oacute;n de voto. El sondeo que realiza este c&aacute;lculo es de Simple L&oacute;gica, recogido por Europa Press, no del CIS.</small></blockquote>]]></content>
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    <title>El lenguaje que encendió el 15-M</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/fabio-gandara/el-lenguaje-que-encendio-_b_1908675.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1908675</id>
    <published>2012-09-24T05:38:16-04:00</published>
    <updated>2012-11-24T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Confío en que el entusiasmo de un pueblo unido se vuelva a ver en las calles el 25S. De nuevo podemos lograr que la ciudadanía se entusiasme, que se emocione como cuando Sol estaba lleno de gente de toda clase y de hermosas frases y proclamas.]]></summary>
    <author>
        <name>Fabio Gándara</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/"><![CDATA[Hoy, a apenas 24 horas de la convocatoria para <a href="http://plataformaenpie.wordpress.com/" target="_hplink">'ocupar' (metaf&oacute;ricamente) el Congreso del 25S</a> quiero hablar de un tema que es vital para definir una manifestaci&oacute;n, su car&aacute;cter y su cercan&iacute;a con el ciudadano: el lenguaje (verbal y no verbal). Hace una semana iniciamos, tras un verano intenso, un 'curso' que en nuestro pa&iacute;s estar&aacute; marcado por las protestas. Los encargados de inaugurarlo fueron los principales sindicatos en la plaza de Col&oacute;n. <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/09/15/manifestacion-15s-seis-mareas-afectadas-recortes_n_1886373.html" target="_hplink">La asistencia al 15S fue numerosa: muchos colectivos ciudadanos, hastiados por los recortes y las tropel&iacute;as de una clase pol&iacute;tica insensible, salieron a la calle para mostrar su descontento</a>. Y sin embargo, algo faltaba en aquella manifestaci&oacute;n, algo que muchos vivimos intensamente en las convocatorias de <a href="http://www.democraciarealya.es/" target="_hplink">Democracia Real Ya</a> (DRY) y el <a href="http://tomalaplaza.net/" target="_hplink">Movimiento 15-M</a>, especialmente en sus primeros d&iacute;as. En la convocatoria sindical el descontento estaba presente, pero no se expresaba una aut&eacute;ntica indignaci&oacute;n ciudadana con fuerza y de forma unitaria. Donde el 15-M puso imaginaci&oacute;n, reivindicaci&oacute;n e ideas originales los sindicatos pusieron una marea de banderolas y siglas. Muchas de aquellas personas podr&iacute;an haber estado indistintamente en una procesi&oacute;n o un evento deportivo y la diferencia no se habr&iacute;a notado en exceso.<br />
<br />
Esto me lleva a rememorar una de las claves del &eacute;xito de las convocatorias de DRY y del Movimiento 15-M: la renovaci&oacute;n del lenguaje y de los s&iacute;mbolos para lograr implicar emocionalmente a la mayor parte de una ciudadan&iacute;a que ya se siente mayoritariamente indignada y deseosa de lograr un cambio.<br />
<br />
Y es que el &eacute;xito de este movimiento ciudadano no vino solo de unos condicionantes pol&iacute;ticos y econ&oacute;micos especialmente favorables o de la popularizaci&oacute;n masiva de las redes sociales. A pesar de que muchos de los movimientos de izquierda tradicionales pensasen que una explosi&oacute;n social "era cuesti&oacute;n de tiempo", hac&iacute;a falta algo m&aacute;s para ilusionar a la ciudadan&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo lo conseguimos? Apostando por unir a todos en base a unas ideas claras y a trav&eacute;s de un lenguaje renovado e inclusivo, sin distinciones, s&iacute;mbolos identitarios o ret&oacute;ricas excluyentes.<br />
<br />
&iquest;Por qu&eacute; este cambio en el lenguaje y la simbolog&iacute;a para poder llegar a la ciudadan&iacute;a? Las distintas corrientes y organizaciones habitualmente encuadradas en la izquierda han desarrollado desde hace decenios un discurso propio, con unos s&iacute;mbolos con los que se sienten identificadas de forma muy fuerte todas aquellas personas que est&aacute;n dentro de estas organizaciones y movimientos. Estos s&iacute;mbolos y este lenguaje com&uacute;n ejercen como lazo de uni&oacute;n en estos colectivos y son un elemento de autoidentificaci&oacute;n. Pero muchos de estos militantes no son conscientes de que muchos de los t&eacute;rminos y s&iacute;mbolos que manejan provocan su aislamiento de un porcentaje muy amplio de la sociedad, que quiere escuchar mensajes en t&eacute;rminos m&aacute;s cercanos y actuales, mensajes con un lenguaje que les haga sentirse familiares con el emisor, y no un elemento extra&ntilde;o y alienado.<br />
<br />
&iquest;Significaba eso descafeinar nuestras propuestas, o pretender que los conceptos izquierda y derecha ya no eran aplicables?<br />
<br />
Creo que estos t&eacute;rminos siguen sin duda existiendo, en cuanto son &uacute;tiles para clasificar una serie de ideas en cuanto a su mayor tendencia a defender una mayor justicia, igualdad, bienestar y reparto justo y equitativo de la riqueza, o a propugnar la importancia de la libertad individual y la conservaci&oacute;n del orden establecido y de las tradiciones. Habr&aacute; personas que defiendan ideas principalmente "de izquierdas". Es mi caso. Otras que se decanten m&aacute;s por otras "de derechas". Pero ten&iacute;amos claro que la estricta divisi&oacute;n sectaria a la que se asociaban estos conceptos, encasillando de forma definitiva a una persona como "de derechas" o "de izquierdas" deb&iacute;a ser superada. Porque existen muchas personas que realmente creen en la democracia real, la justicia, la igualdad, la solidaridad, aunque en otros aspectos sean m&aacute;s conservadores o rechacen los s&iacute;mbolos y corrientes ortodoxas de las organizaciones y movimientos de la izquierda tradicional.<br />
<br />
Era preciso por tanto utilizar un lenguaje en el que se sintiesen incluidos, mostrarles a trav&eacute;s de &eacute;l que todos estamos unidos, que la gente normal puede ayudar a cambiar las cosas al margen de sus supuestas adscripciones pol&iacute;ticas. Por eso pedimos a los ciudadanos que acudiesen como tales a las convocatorias de Democracia Real Ya. As&iacute; evit&aacute;bamos caer en divisiones a trav&eacute;s de etiquetas preestablecidas que pusiesen el acento en reafirmar la pertenencia a una determinada tribu en vez de resaltar lo que nos une. Las ideas eran lo importante. No los s&iacute;mbolos.<br />
<br />
Esta fue la clave del <a href="http://elpais.com/elpais/2011/05/16/album/1305533818_910215.html#1305533818_910215_0000000000" target="_hplink">&eacute;xito de las convocatorias de DRY y del 15M</a>. Y la explicaci&oacute;n de por qu&eacute; una convocatoria sindical, por muchos afiliados con banderas que consigan movilizar los grandes sindicatos, carece de esa fuerza, esperanza y sentimiento de unidad.<br />
<br />
Conf&iacute;o en que este entusiasmo de un pueblo unido se vuelva a ver en las calles el 25S. Porque de nuevo tenemos la oportunidad de demostrar que no somos simplemente un mont&oacute;n de tribus aferradas a nuestros s&iacute;mbolos y a un discurso permanentemente autorreferencial, sino unos ciudadanos cr&iacute;ticos, concienciados y con la capacidad de trabajar unidos para cambiar nuestro decadente sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. De nuevo podemos lograr que la ciudadan&iacute;a se entusiasme, que se emocione como cuando Sol estaba lleno de gente de toda clase y de hermosas frases y proclamas. Y para ello no debemos ser los de A ense&ntilde;ando nuestras banderitas junto a los de B mientras nos miramos con recelo. Debemos de ser todos. Los ciudadanos de a pie, los de abajo, yendo a por los de arriba.]]></content>
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    <title>Luces en la oscuridad I: dejar de crecer para salvarnos</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/fabio-gandara/luces-en-la-oscuridad-i-d_b_1872977.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1872977</id>
    <published>2012-09-14T04:17:52-04:00</published>
    <updated>2012-11-13T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[La lógica del sistema capitalista neoliberal nos obliga a embarcarnos en una alocada carrera sin fin: países y empresas tienen que crecer hacia el infinito para evitar ser devorados por otras compañías o naciones y, en definitiva, para que el sistema en sí no colapse.]]></summary>
    <author>
        <name>Fabio Gándara</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/"><![CDATA[Tal y como promet&iacute; a principios del verano, con este post doy comienzo al ciclo sobre nuevas teor&iacute;as y proyectos que intentan dar una soluci&oacute;n desde una perspectiva actual al callej&oacute;n sin salida en el que se encuentra nuestro sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico. <br />
<br />
La primera propuesta que quiero abordar es la que se conoce como la "teor&iacute;a del decrecimiento", defendida en Espa&ntilde;a por acad&eacute;micos como Carlos Taibo y cuyo principal valedor es el franc&eacute;s Serge Latouche. Se trata de una corriente de pensamiento que analiza acertadamente los problemas del actual sistema econ&oacute;mico y pol&iacute;tico y que apunta los valores que deber&iacute;an guiarnos hacia una sociedad realmente sostenible que no solo preserve adecuadamente el medio ambiente, sino que asegure un m&iacute;nimo de justicia social. Sin embargo, a pesar de su pretensi&oacute;n de constituir un modelo global de funcionamiento para cualquier pa&iacute;s, avanzado o en desarrollo, la teor&iacute;a del decrecimiento peca de una cierta indefinici&oacute;n y de unos planteamientos en ocasiones muy ut&oacute;picos, que la acercan m&aacute;s a un experimento neohippy que a un sistema con visos de constituir una alternativa real a corto plazo.<br />
<br />
Los defensores de esta teor&iacute;a ponen en cuesti&oacute;n un pilar b&aacute;sico del modelo capitalista neoliberal: la necesidad de un crecimiento econ&oacute;mico continuo para garantizar la viabilidad de un pa&iacute;s o de una empresa. &iquest;Realmente es necesario crecer infinitamente para que un pa&iacute;s o una empresa cumplan con su cometido? El sentido com&uacute;n nos dice que el gobierno de un Estado deber&iacute;a cumplir una funci&oacute;n b&aacute;sica: asegurar el bienestar de sus ciudadanos. Y una empresa deber&iacute;a cubrir otra: proporcionar un bien o servicio que se demande, garantizando que empresario y trabajadores puedan ganarse la vida. Para satisfacer las necesidades de todos el PIB de un pa&iacute;s o el tama&ntilde;o financiero de una empresa no deber&iacute;an tener que crecer eternamente: bastar&iacute;a con que tuviesen las dimensiones adecuadas.<br />
<br />
Sin embargo, la l&oacute;gica del sistema capitalista neoliberal nos obliga a embarcarnos en una alocada carrera sin fin: pa&iacute;ses y empresas tienen que crecer hacia el infinito para evitar ser devorados por otras compa&ntilde;&iacute;as o naciones y, en definitiva, para que el sistema en s&iacute; no colapse. Y es que si no existe un crecimiento continuo del PIB, la burbuja financiera estalla y se lleva el bienestar de todos por delante, como hemos ido viendo en desde el 2008 y en cada una de las crisis que ha sufrido a lo largo de los a&ntilde;os el sistema econ&oacute;mico mundial. <br />
<br />
Seg&uacute;n opinan los economistas, para que con el actual sistema un pa&iacute;s pueda tener un porcentaje de empleo aceptable y con ello un sistema sanitario, educativo y de pensiones viable es necesario un crecimiento econ&oacute;mico de m&aacute;s de un 2% anual. Y para lograr este crecimiento es necesario incrementar de forma artificial y constante de las necesidades de los ciudadanos a trav&eacute;s de la publicidad, la obsolescencia programada (los productos est&aacute;n programados para estropearse) y los cr&eacute;ditos baratos. Nuestro modelo actual nos ha transformado en adictos al crecimiento.<br />
<br />
Como podemos deducir f&aacute;cilmente, es imposible mantener a largo plazo un sistema basado en un crecimiento infinito en un planeta con l&iacute;mites espaciales y recursos escasos cuyo equilibrio ecol&oacute;gico peligra. Pero si se para este ciclo expansivo de consumo y producci&oacute;n explota la burbuja financiera de turno y llega la crisis, la pobreza y la desigualdad. Cualquiera de las dos salidas es poco deseable.<br />
<br />
<strong>&iquest;Qu&eacute; propone entonces la teor&iacute;a del decrecimiento para salir de esta trampa mortal? </strong><br />
<br />
La soluci&oacute;n se concreta  en sociedades aut&oacute;nomas, autosuficientes y respetuosas con el medio ambiente, capaces de garantizar a todo ciudadano un bienestar suficiente a trav&eacute;s de la maximizaci&oacute;n de los recursos locales disponibles. Para llegar a ellas, la teor&iacute;a del decrecimiento defiende que es necesario cumplir con una serie de puntos:<br />
<br />
<ul><li><strong>Reestructurar y redistribuir</strong>: cambiar el modelo econ&oacute;mico no supone descartar la existencia de mercados o de moneda, sino cambiar su l&oacute;gica. Ser&iacute;a necesario pasar progresivamente a un modelo basado en la producci&oacute;n a escala local, basada en la agricultura ecol&oacute;gica, actividades de artesan&iacute;a y comercio en las que los trabajadores sean los propietarios, energ&iacute;as renovables y en proporcionar servicios sociales. En el &aacute;mbito del mercado laboral, se propone repartir el trabajo para minimizar el problema del paro, instaur&aacute;ndose una renta b&aacute;sica de ciudadan&iacute;a y una renta m&aacute;xima autorizada para conseguir un reparto justo de los salarios. </li><br />
</ul><br />
<ul><li><strong>Relocalizar</strong>: este modelo apuesta por la recuperaci&oacute;n de una econom&iacute;a ecol&oacute;gica local como medio por el que conquistar la autosuficiencia alimentaria, econ&oacute;mica y financiera. Se producir&iacute;an de forma local bienes y servicios que cubrir&iacute;an las necesidades de los ciudadanos y favorecer&iacute;an el ahorro local. Esta relocalizaci&oacute;n econ&oacute;mica pasar&iacute;a tambi&eacute;n por una relocalizaci&oacute;n pol&iacute;tica: la nueva distribuci&oacute;n territorial se basar&iacute;a en regiones tanto rurales como urbanas estructuradas como una "ciudad de ciudades", como una red polic&eacute;ntrica. Cuanto m&aacute;s peque&ntilde;a fuese la unidad pol&iacute;tica m&aacute;s f&aacute;cilmente controlable ser&iacute;a para sus ciudadanos. El reto para la teor&iacute;a del decrecimiento es c&oacute;mo establecer mecanismos de coordinaci&oacute;n entre estas comunidades sin caer de nuevo en la centralizaci&oacute;n.</li></ul><br />
<br />
<ul><li><strong>Reducir, reutilizar, reciclar</strong>: la reutilizaci&oacute;n y el reciclaje pasan por llevar al m&aacute;ximo el uso eficiente de los recursos, reduciendo la tendencia a caer en modas pasajeras y en el fomento irracional del consumo, por reaprovechar los residuos y envases y por reparar los bienes evitando aberraciones como la obsolescencia programada. La reducci&oacute;n se aplicar&iacute;a a aspectos como la producci&oacute;n y el consumo, la jornada laboral o el turismo de masas. Asimismo, ser&iacute;a urgente reducir el transporte y el consumo de energ&iacute;a vinculado al actual sistema globalizado. La aplicaci&oacute;n de estos puntos no supondr&iacute;a una reducci&oacute;n de calidad de vida, sino la posibilidad de hacer m&aacute;s y mejor con menos.</li></ul><br />
<br />
<br />
Este modelo ya est&aacute; empezando a ofrecer sus primeras manifestaciones pr&aacute;cticas. Por ejemplo, en nuestro pa&iacute;s empiezan a aparecer las primeras ecoaldeas: peque&ntilde;as poblaciones autoorganizadas que pretenden ser econ&oacute;mica y socialmente aut&oacute;nomas y funcionar de forma respetuosa con el entorno, sin dejar de lado el contacto con otros n&uacute;cleos. Se avanza as&iacute; hacia el concepto de "ciudad de ciudades": una serie de n&uacute;cleos autosuficientes basados en la econom&iacute;a local y en las relaciones de proximidad que forman una red descentralizada.<br />
<br />
Pero la teor&iacute;a del decrecimiento no est&aacute; exenta de cr&iacute;ticas. Una de las m&aacute;s relevantes hace referencia a las reticencias que pueden surgir en contra del decrecimiento por parte ya no de los poderosos, sino de las propias poblaciones. &iquest;Es posible cambiar de arriba a abajo todo el sistema de valores de nuestra sociedad? <br />
<br />
Adem&aacute;s, peca de indefinici&oacute;n a la hora de establecer un programa pol&iacute;tico y econ&oacute;mico realista y gradual para avanzar hacia este cambio de modelo de forma global, m&aacute;s all&aacute; de experiencias puntuales y casi anecd&oacute;ticas como las ecoaldeas: &iquest;por d&oacute;nde empezar?  <br />
<br />
Se echa en falta adem&aacute;s una valoraci&oacute;n exhaustiva, que vaya m&aacute;s all&aacute; de lo filos&oacute;fico, sobre los impactos positivos y negativos a nivel econ&oacute;mico, social, etc. que la adopci&oacute;n de las propuestas del decrecimiento supondr&iacute;a. Habr&iacute;a que garantizar con estudios rigurosos que ese freno al crecimiento no se ver&iacute;a traducido en mayor desempleo, colapso de los servicios p&uacute;blicos, etc.<br />
<br />
En mi opini&oacute;n, la teor&iacute;a del decrecimiento s&iacute; realiza un acertado diagn&oacute;stico de los problemas del actual modelo capitalista neoliberal y sintetiza varias de las ideas gu&iacute;a que han defendido de forma m&aacute;s dispersa los movimientos ecologistas y altermundialistas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, estableciendo nuevos valores e ideales filos&oacute;ficos (vuelta a lo local, defensa de las actividades ecol&oacute;gicas y energ&iacute;as renovables, reutilizaci&oacute;n y reducci&oacute;n...) hacia los cuales deber&iacute;a tender nuestra sociedad para garantizar un mayor bienestar y para evitar la destrucci&oacute;n de nuestro planeta. <br />
<br />
Pero tambi&eacute;n creo que las cr&iacute;ticas que se han realizado a esta teor&iacute;a tienen bastante fundamento. Los te&oacute;ricos del decrecimiento efectivamente pecan de una gran indefinici&oacute;n a la hora de plantear c&oacute;mo alcanzar este cambio desde la sociedad consumista actual y de estudiar sus consecuencias. Adem&aacute;s, en el momento de plantear medidas concretas, estas son a veces contradictorias entre s&iacute;, dependiendo de la corriente que las formule, y en ocasiones rozan lo inasumible para cualquier ciudadano del mundo desarrollado: por ejemplo, una de sus propuestas pasa por eliminar la mayor parte de medios de transporte actuales para centrarse en la navegaci&oacute;n a vela, la tracci&oacute;n animal, la bicicleta y los trenes. No creo que sea necesario llegar a tal punto de ruralizaci&oacute;n, propia de los delirios de los jemeres rojos en Camboya, para hallar una salida sostenible a la actual situaci&oacute;n.<br />
<br />
En definitiva, es posible que la teor&iacute;a del decrecimiento pueda dar una idea cabal de los valores que deben guiar un nuevo sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico con visi&oacute;n de futuro. Pero para que pudiese devenir en una alternativa sist&eacute;mica real en el futuro ser&iacute;a necesario un trabajo mucho m&aacute;s profundo por parte de economistas, soci&oacute;logos y polit&oacute;logos que permita hacer del decrecimiento algo m&aacute;s que una difusa filosof&iacute;a neohippy.<br />
<br />
Para saber m&aacute;s: <em>La apuesta por el decrecimiento</em>, de Serge Latouche (Ed. Icaria)]]></content>
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    <title>Luces en la oscuridad</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1650659</id>
    <published>2012-07-06T04:01:48-04:00</published>
    <updated>2012-09-04T05:12:15-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Después de una crisis que dura más de 5 años, todos tenemos claros los síntomas. Pero por el momento pocos se han atrevido a avanzar una cura. Desde este espacio me gustaría arrojar un poco de luz sobre ideas innovadoras.]]></summary>
    <author>
        <name>Fabio Gándara</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/"><![CDATA[Despu&eacute;s de una crisis que dura ya m&aacute;s de 5 a&ntilde;os, todos tenemos claros los s&iacute;ntomas que demuestran que Espa&ntilde;a es ahora mismo un enfermo grave. Pero por el momento pocos se han atrevido a avanzar una cura. Desde este espacio me gustar&iacute;a arrojar un poco de luz sobre algunas ideas innovadoras que est&aacute;n surgiendo al respecto.<br />
<br />
Estamos cansados de leer partes m&eacute;dicos sobre el estado del convaleciente: recortes de hasta 44.000 millones en servicios p&uacute;blicos pero no en instituciones in&uacute;tiles, aumento del IVA y del IRPF mientras el Gobierno concede amnist&iacute;as fiscales a los defraudadores; desahucios de miles de familias mientras se inyecta dinero p&uacute;blico para sanear unos balances que los bancos llevan a&ntilde;os falseando, aumento en intensidad y extensi&oacute;n del nivel de pobreza mientras las rentas m&aacute;s altas obtienen m&aacute;s beneficios que nunca... Todo ello regado por amplias dosis de corrupci&oacute;n que siguen infectando hasta la m&eacute;dula a la clase pol&iacute;tica, judicial y empresarial de este pa&iacute;s y que demuestran que vivimos controlados por una casta privilegiada ajena a la realidad del ciudadano medio.<br />
<br />
El diagn&oacute;stico, en definitiva, lo tenemos claro. Pero, &iquest;qu&eacute; posibles curas est&aacute;n proponiendo pol&iacute;ticos, economistas y otros actores sociales?<br />
<br />
La ciudadan&iacute;a no se est&aacute; quedando callada y, poco a poco, las asambleas de barrio del <a href="http://tomalaplaza.net/" target="_hplink">movimiento 15-M</a>, ONG y otras plataformas c&iacute;vicas est&aacute;n poniendo en marcha nuevas redes de solidaridad ciudadana a trav&eacute;s de bancos de tiempo, ocupaciones, cooperativas o mercadillos solidarios. Pero estas iniciativas, aunque &uacute;tiles en un momento en el que nuestro Estado es incapaz de atender muchas de las necesidades m&aacute;s b&aacute;sicas de la poblaci&oacute;n, no son suficientes para avanzar en el camino hacia un verdadero cambio de sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico.<br />
<br />
Tambi&eacute;n conocemos muchas de las propuestas que algunos economistas keynesianos (defensores de impulsar la econom&iacute;a a trav&eacute;s de la acci&oacute;n p&uacute;blica estatal) llevan tiempo poniendo sobre la mesa. Entre otras, destacan la creaci&oacute;n de medidas p&uacute;blicas de est&iacute;mulo a la econom&iacute;a y el empleo, el establecimiento de una tasa a las transacciones financieras internacionales para penalizar la especulaci&oacute;n (la famosa <a href="http://elpais.com/diario/2011/04/25/sociedad/1303682401_850215.html" target="_hplink">Tasa Tobin</a>), la subida de impuestos a grandes empresas y grandes fortunas, la lucha contra el enorme fraude fiscal de nuestro pa&iacute;s (m&aacute;s de 88.000 millones de euros evadidos al a&ntilde;o), o la racionalizaci&oacute;n de una hipertrofiada administraci&oacute;n.<br />
<br />
Todas estas medidas deber&iacute;an ser implementadas cuanto antes para evitar que nos sigamos hundiendo en un hoyo cada vez m&aacute;s profundo provocado por unas pol&iacute;ticas furibundamente neoliberales. Pero en mi opini&oacute;n a largo plazo no supondr&iacute;an m&aacute;s que meros parches para un sistema que es ya completamente insostenible tanto a nivel social como ecol&oacute;gico. Estoy seguro de que mucha gente comparte esta conclusi&oacute;n pero, una vez convencidos de que el suicida sistema actual debe ser superado, nos suele invadir un cierto desasosiego a la hora de intentar concretar qu&eacute; queremos para el futuro. Las posiciones ante esta disyuntiva suelen pasar por tres posturas: asumir con resignaci&oacute;n que en el actual mundo globalizado y dentro de la Uni&oacute;n Europea poco podemos hacer como individuos y m&aacute;s nos vale dejarnos llevar por los vientos del destino; autoconvencernos de que frente a cualquier cambio es mejor "lo malo conocido que lo bueno por conocer"; o recurrir a doctrinas pol&iacute;ticas basadas en un r&iacute;gido an&aacute;lisis economicista efectuado hace ya 150 a&ntilde;os (caso del marxismo) o en utop&iacute;as dif&iacute;cilmente realizables a corto plazo y que sirven m&aacute;s bien como lejano modelo ideal de sociedad (caso del anarquismo).<br />
<br />
Pero hay luz m&aacute;s all&aacute; del t&uacute;nel. A pesar de la grave incapacidad y falta de liderazgo que muestran nuestros pol&iacute;ticos y gobernantes en el momento en que nos ha tocado vivir, a&uacute;n hay gente con cabeza, ilusiones y esperanza intentando esbozar el camino hacia un mundo mejor. Durante las pr&oacute;ximas semanas, expondr&eacute; a trav&eacute;s de este blog algunas de las ideas m&aacute;s ilusionantes que poco a poco est&aacute;n empezando a prender por foros de debate de todo el mundo. Entre ellas, la teor&iacute;a del decrecimiento, defendida en nuestro pa&iacute;s por pensadores como Carlos Taibo; la Econom&iacute;a del Bien Com&uacute;n, teorizada por Christian Felber, economista austr&iacute;aco; la "Tercera Revoluci&oacute;n Industrial", explicada por Jeremy Rifkin; o la Desglobalizaci&oacute;n, que cuenta con Montebourg como principal valedor en Francia.<br />
<br />
Espero que este peque&ntilde;o granito de arena sirva para aclarar las ideas a aquellos, que como yo, busc&aacute;is convertir vuestra indignaci&oacute;n en energ&iacute;a constructiva.]]></content>
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    <title>Comenzando el camino</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/fabio-gandara/comenzando-el-camino_b_1589861.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1589861</id>
    <published>2012-06-13T04:36:06-04:00</published>
    <updated>2012-08-12T05:12:06-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Quiero aportar pequeños retazos de ideas que nos podrían ayudar a salir del atolladero aplicando un mínimo de sentido común para saber qué políticas benefician a todos o solo a unos pocos.]]></summary>
    <author>
        <name>Fabio Gándara</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/fabio-gandara/"><![CDATA[Bienvenido a mi blog. Con la esperanza de que a partir de ahora me sigas a trav&eacute;s de estas l&iacute;neas, me gustar&iacute;a dedicar este primer post a presentarme. <br />
<br />
Soy Fabio G&aacute;ndara, joven espa&ntilde;ol de la llamada <em>generaci&oacute;n perdida</em>. Nac&iacute; en la ciudad de la lluvia, Santiago de Compostela, hace casi 28 a&ntilde;os. Hace diez fui adoptado por Madrid, ciudad donde estudi&eacute; Derecho y Ciencias Pol&iacute;ticas y que siento ya como mi hogar. Durante este tiempo he aprendido, he viajado, he conocido lo que es tener un trabajo estable como abogado y la desesperaci&oacute;n de estar en paro y sin perspectivas de futuro. Pas&eacute; de ser una persona "sobradamente preparada", llena de ilusi&oacute;n por un futuro que todos nos vend&iacute;an como prometedor, a convertirme en alguien realmente consciente del nivel de podredumbre de una sociedad que sacrifica los sue&ntilde;os y la dignidad de sus hijos para perpetuar la riqueza obscena de unos pocos.<br />
<br />
Durante mi &uacute;ltimo a&ntilde;o mi vida experiment&oacute; un gran cambio. La indignaci&oacute;n frente a mi situaci&oacute;n personal y la de los que me rodeaban empez&oacute; a cristalizar en la idea de organizar a trav&eacute;s de las redes de un movimiento ciudadano capaz de canalizar las quejas y propuestas del espa&ntilde;ol de a pie frente a los abusos de los poderosos. Esta idea se concret&oacute; en un grupo de discusi&oacute;n que cre&eacute; en Facebook para facilitar la coordinaci&oacute;n a nivel estatal de todas aquellas personas dispuestas a cambiar las cosas. Fueron meses de intenso trabajo, de sue&ntilde;os depositados en un grupo de luchadores que acab&oacute; por llamarse "Democracia Real Ya", y que conseguir&iacute;a <a href="http://elpais.com/elpais/2011/05/15/actualidad/1305447431_850215.html" target="_hplink">un hito sin igual</a>: que el 15 de mayo tomasen las calles miles de personas en toda Espa&ntilde;a, unidas en la indignaci&oacute;n frente a un sistema podrido y en la convicci&oacute;n de poder cambiar las cosas desde la honestidad y la dignidad. Adem&aacute;s, he tenido la suerte de poder complementar este activismo en las redes con mi trabajo desde octubre del a&ntilde;o pasado en <a href="http://www.change.org/" target="_hplink">Change.org</a>, una plataforma online internacional que permite a cualquiera en cualquier parte iniciar y ganar campa&ntilde;as para el cambio social.<br />
<br />
Despu&eacute;s de m&aacute;s de un a&ntilde;o embarcado en esta aventura agridulce he recalado en este blog, un espacio abierto, no ce&ntilde;ido a un tema o una ideolog&iacute;a concreta, que espero que sirva para aportar una visi&oacute;n personal sobre el mundo que nos rodea desde mi corta experiencia en el mundo del activismo online y offline, y desde mi perspectiva personal como joven hastiado del naufragio pol&iacute;tico, econ&oacute;mico y moral de nuestro pa&iacute;s.<br />
<br />
No hay mejor espacio para estas intenciones, creo yo, que un nuevo proyecto capaz de revolucionar el panorama del periodismo online espa&ntilde;ol: <a href="http://www.huffingtonpost.es/" target="_hplink">El Huffington Post</a>. Esta plataforma de blogueros podr&aacute; servir para reivindicar el papel del periodismo ciudadano, a trav&eacute;s del cual, sin desvirtuar la necesaria labor del periodista profesional, todos podemos aportar nuestro granito de arena en el flujo de informaci&oacute;n global.<br />
<br />
No pretendo que este blog se convierta en la tribuna de un opin&oacute;logo m&aacute;s, pero s&iacute; responder&aacute; en ocasiones a mis impresiones y valoraciones sobre la indignante realidad espa&ntilde;ola. Intentar&eacute; as&iacute; plasmar en palabras ese nudo en el est&oacute;mago, ese sentimiento desconcertante y desagradable que sufre cada espa&ntilde;ol de a pie cada vez que abre un peri&oacute;dico o sintoniza un telediario. <br />
<br />
No pretendo que este blog se convierta en un manual infalible frente a la crisis, pero s&iacute; quiero aportar peque&ntilde;os retazos de ideas que nos podr&iacute;an ayudar a salir del atolladero aplicando un m&iacute;nimo de sentido com&uacute;n para saber qu&eacute; pol&iacute;ticas benefician a todos o solo a unos pocos, amplificando aquellas propuestas alternativas que expertos de todo tipo est&aacute;n desarrollando para buscar alternativas a la deriva suicida en la que se encuentra el sistema pol&iacute;tico y econ&oacute;mico mundial.<br />
<br />
No pretendo tener certezas absolutas sobre el futuro del activismo ciudadano en Espa&ntilde;a, pero me gustar&iacute;a aplicar mi corta experiencia en los ilusionantes proyectos de <a href="http://www.democraciarealya.es/" target="_hplink">Democracia Real Ya</a> y Change.org para intentar imaginar nuevas v&iacute;as de empoderamiento ciudadano, maneras efectivas a trav&eacute;s de las que los de abajo podamos hacer o&iacute;r nuestra voz en instituciones y foros p&uacute;blicos. <br />
<br />
No pretendo recorrer este camino en solitario. Quiero daros voz a vosotros y a todos los luchadores que en otros pa&iacute;ses o en contextos m&aacute;s espec&iacute;ficos est&aacute;n desarrollando nuevas experiencias y proyectos que puedan ayudar a crear una ciudadan&iacute;a activa, concienciada y organizada, lista para entrar en acci&oacute;n. <br />
<br />
Porque de esto se trata: de que este blog ponga un peque&ntilde;o granito de arena para que pasemos realmente de la indignaci&oacute;n a la acci&oacute;n.]]></content>
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