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  <title>Francisco Mora</title>
  <link href="http://huffingtonpost.es/author/index.php?author=francisco-mora"/>
  <updated>2013-05-25T02:05:23-04:00</updated>
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    <name>Francisco Mora</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Francisco Mora</subtitle>
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    <title>Neuromitos</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.3278152</id>
    <published>2013-05-20T02:33:38-04:00</published>
    <updated>2013-05-20T04:56:08-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Con el aumento por el interés sobre el cerebro y sus posibles aplicaciones para una mejor enseñanza, han florecido los neuromitos. El deseo de muchos maestros por implementar su enseñanza con métodos y prácticas nuevas está creando expectativas poco realistas de estos nuevos conocimientos.]]></summary>
    <author>
        <name>Francisco Mora</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/"><![CDATA[Los neurocient&iacute;ficos y algunas revistas cient&iacute;ficas de alto impacto vienen advirtiendo a maestros y profesores que si alguien intenta venderles un programa inform&aacute;tico con el que -basado en c&oacute;mo funciona el cerebro-, pueden ense&ntilde;ar mejor a sus alumnos, lo primero que tienen que hacer es echarse la mano a los bolsillos, pues bien pudiera ocurrir que lo que persigan estos vendedores sea simplemente ganar dinero. Y es que muchos de estos programas contienen informaci&oacute;n no bien fundamentada en la Neurociencia y pueden levantar esperanzas infundadas sobre c&oacute;mo se puede ense&ntilde;ar y aprender mejor. Y crean adem&aacute;s neuromitos. <br />
<br />
Un neuromito es eso, un mito (algo no real) construido sobre la interpretaci&oacute;n err&oacute;nea de datos cient&iacute;ficos acerca de c&oacute;mo funciona el cerebro aplicado al aprendizaje y la ense&ntilde;anza. Por ejemplo, un neuromito es aquel, tan difundido como falso, indicando que el ser humano solo utiliza el 10% de su cerebro. O aquel otro proponiendo que un ni&ntilde;o peque&ntilde;o escuchando m&uacute;sica cl&aacute;sica mientras juega puede facilitar su desarrollo mental y hacerlo m&aacute;s capaz e inteligente o, al menos, aumentar su capacidad de aprendizaje despu&eacute;s. Este &uacute;ltimo es el llamado <em>efecto Mozart</em>. <br />
<br />
El caso es que es hoy, ahora, con ese aumento por el inter&eacute;s sobre el cerebro y sus posibles aplicaciones para una mejor ense&ntilde;anza, han florecido los neuromitos. Y esto es un problema serio, real, de casi todos los d&iacute;as. Precisamente en una reuni&oacute;n internacional reciente, acerca del cerebro y la ense&ntilde;anza, muchos maestros se&ntilde;alaron que recib&iacute;an m&aacute;s de 70 correos electr&oacute;nicos al a&ntilde;o anim&aacute;ndoles a matricularse en cursos sobre c&oacute;mo ense&ntilde;ar mejor basados en los conocimientos que hoy aporta la Neurociencia. Y es que el deseo de muchos maestros y escuelas por implementar su ense&ntilde;anza con m&eacute;todos y pr&aacute;cticas nuevas est&aacute; dando lugar a crear expectativas poco realistas de todos estos nuevos conocimientos.<br />
<br />
Y han sido los propios neurocient&iacute;ficos quienes han alertado sobre estos problemas y tambi&eacute;n, en alguna medida los que se han ofrecido a resolverlos. Sin embargo es cierto que hay problemas serios en la comunicaci&oacute;n neurocient&iacute;fico-maestro para el trasvase de estos conocimientos. Pero eso est&aacute; cambiando. No en que los neurocient&iacute;ficos preparen propiamente a los maestros para ello, pero s&iacute; para que los maestros puedan acudir a quienes ayuden, con lenguaje asequible, en esa evaluaci&oacute;n. Y en este contexto se est&aacute; proponiendo la creaci&oacute;n de neuroeducadores, es decir, maestros altamente preparados o con un grado espec&iacute;fico de estudio, capaces de criticar lo que se les ofrece al tiempo que guiar en la aplicaci&oacute;n de los nuevos conocimientos y detectar adem&aacute;s en los ni&ntilde;os, de modo temprano, problemas que interfieran en la ense&ntilde;anza y permitan una pronta intervenci&oacute;n como tratamiento a los mismos. <br />
<br />
Pero volvamos a los neuromitos y c&oacute;mo han creado en maestros y padres expectativas f&aacute;ciles y poco realistas. Por ejemplo la lectura incorrecta de un hecho como es la proliferaci&oacute;n de las conexiones neuronales, sinapsis, (millones al d&iacute;a) en los cerebros de los ni&ntilde;os en sus primeros a&ntilde;os de vida y c&oacute;mo el medio ambiente es la gu&iacute;a fundamental de ese crecimiento. Pues bien, bas&aacute;ndose en este hecho se ha especulado sobre la posibilidad de aprovechar en los ni&ntilde;os estos tiempos de cambios profundos para ense&ntilde;arles, <em>educarles</em>, con conceptos abstractos, hechos y percepciones complejas que, aun de modo inconsciente, puedan ser grabados en su cerebro, pensando que cuando alcancen la juventud o la edad adulta tendr&aacute;n mayores capacidades cognitivas. Desgraciadamente quienes promovieron estas ideas no tuvieron en cuenta la falta de evidencia cient&iacute;fica acerca de esta propuesta. <br />
<br />
Y es que es inevitable que los mismos padres, ante ofertas de programas de este tipo, siempre reaccionen con emoci&oacute;n: "&iquest;Acaso no es verdad que los ni&ntilde;os aprenden cosas fundamentales y aun definitivas y de modo f&aacute;cil en los primeros a&ntilde;os?" "&iquest;C&oacute;mo no voy a aprovechar esta posible ventaja para mi hijo aun cuando ello no sea enteramente verdad?" "&iexcl;Algo habr&aacute; de verdad en eso!" Lo que los padres ignoran es que aprender bien en esos primeros a&ntilde;os requiere de ese instrumento b&aacute;sico que se resume en la espontaneidad, el placer, el juego, entre lo motor sencillo y lo sensorial directo y asequible y alejado de lo abstracto para lo que el cerebro todav&iacute;a no dispone de los circuitos neuronales formados en su corteza cerebral. Existen muchas decenas de neuromitos. Un cap&iacute;tulo importante de la neuroeduaci&oacute;n es derribarlos y construir sobre ellos el verdadero conocimiento.<br />
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<blockquote>Francisco Mora acaba de publicar <em><a href="http://libros.fnac.es/a891792/Francisco-Mora-Neuroeducacion" target="_hplink">Neuroeducaci&oacute;n. Solo se puede aprender aquello que se ama</a></em>. </blockquote><br />
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<center><img alt="2013-05-20-Capturadepantalla20130520alas10.53.38.png" src="http://images.huffingtonpost.com/2013-05-20-Capturadepantalla20130520alas10.53.38.png" width="404" height="617" /><br />
</center>]]></content>
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    <title>¡Qué interesante!</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.3224325</id>
    <published>2013-05-11T04:06:21-04:00</published>
    <updated>2013-05-20T04:55:27-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Nadie que no esté atento puede aprender nada de lo que se le enseña. Pero tampoco nadie puede estar atento a lo que se le enseña si ello no le dice nada, no es interesante y no tiene significado alguno para él. La neurociencia cognitiva busca métodos y recursos capaces de evocar la atención de los alumnos en clase.]]></summary>
    <author>
        <name>Francisco Mora</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/"><![CDATA[Nadie que no est&eacute; atento puede aprender nada de lo que se le ense&ntilde;a. Pero tampoco nadie puede estar atento a lo que se le ense&ntilde;a si ello no le dice nada, no es interesante y no tiene significado alguno para &eacute;l. Y claramente, la experiencia demuestra, en demas&iacute;a, que de nada sirve exigirle a alguien que preste atenci&oacute;n a lo que se le ense&ntilde;a o se intenta compartir con &eacute;l, si lo que se dice no lleva ese ingrediente de emoci&oacute;n que es la curiosidad y el placer. Y no he mencionado el dolor porque aun cuando en otros tiempos aprender con dolor era parte del proceso b&aacute;sico de aprendizaje, sobre todo en tiempos de jugarse la vida, hoy en nuestra sociedad, en la que hay que aprender no a luchar o defenderse ante un le&oacute;n, sino con abstractos y conceptos en los colegios o las universidades, ese ingrediente, el dolor o el sufrimiento, ya no sirve. La letra con sangre no entra. Lo que se ense&ntilde;a en los colegios o en los institutos de ense&ntilde;anza media o en las universidades, sea escrito o hablado, en libro o en clase, letras, n&uacute;meros, literatura, filosof&iacute;a, derecho, medicina, qu&iacute;mica o matem&aacute;ticas, solo enciende el foco de la atenci&oacute;n si resulta interesante, si se transmite con emoci&oacute;n. Precisamente, la neurociencia cognitiva busca m&eacute;todos y recursos capaces de evocar la atenci&oacute;n de los alumnos en clase. M&eacute;todos que debieran eventualmente ser adaptados a los mecanismos cerebrales espec&iacute;ficos de cada edad y las materias que se ense&ntilde;an.  <br />
<br />
La atenci&oacute;n es como un foco de luz que ilumina lo que sobresale en el entorno, un mecanismo cerebral que permite hacer consciente lo que se ve o se toca. Lo interesante es que ese foco de luz es singular, &uacute;nico y solo tiene una duraci&oacute;n de tiempo que oscila, seg&uacute;n entrenamiento, entre 65-200 mil&eacute;simas de segundo. Cuando dura menos tiempo no somos conscientes de nada. Conocer es hilar en secuencia los distintos fogonazos atencionales como lo pudiera hacer una m&aacute;quina fotogr&aacute;fica. De hecho la conciencia del mundo que nos rodea, incluidos por supuesto los dem&aacute;s, la construye el cerebro con esos fogonazos est&aacute;ticos pero que, como en una pel&iacute;cula, se vuelven "realidad en movimiento" cuando en la pantalla de nuestra conciencia se suceden a una velocidad determinada. La neurociencia nos ense&ntilde;a hoy que aprender requiere de un cambio secuencial de ese foco preciso de la atenci&oacute;n, siendo, como he se&ntilde;alado, cada acto singular y &uacute;nico. Y una lecci&oacute;n importante se puede sacar de esto y es que no se puede aprender dos cosas diferentes al mismo tiempo. <br />
<br />
Hoy la neurociencia nos ense&ntilde;a que la atenci&oacute;n no es, como hasta hace poco se pensaba, un mecanismo cerebral &uacute;nico, sino que hay "atenciones diferentes" con circuitos neuronales diferentes. Y as&iacute; hay, por ejemplo, una atenci&oacute;n base, aquella que, cuando despiertos, conscientes, nos permite estar alerta o vigilantes pero sin foco preciso. Hay otros circuitos que codifican para una atenci&oacute;n fija, obsesiva, cuando por ejemplo se pone en peligro nuestra vida ante un animal o alguien que nos ataca. Otra es orientativa, que se pone en marcha cuando en la plataforma de una estaci&oacute;n cambiamos nuestro foco de atenci&oacute;n hacia las caras de las personas que bajan de un tren, buscando en ellas reconocer a quien estamos esperando. Otra que es ejecutiva que es aquella que se utiliza en el estudio, bien ante un libro bien siguiendo una conferencia y sus contenidos. Otra que es virtual, global, inconsciente si se quiere, que permite la resoluci&oacute;n de un problema tiempo despu&eacute;s de dejarlo aparcado por imposible. Y tambi&eacute;n se comienza a hablar hoy de una "atenci&oacute;n nueva", que es aquella que se pone en marcha con la navegaci&oacute;n por Internet.<br />
<br />
Lo que aqu&iacute; ahora interesa es la atenci&oacute;n para el estudio, la atenci&oacute;n ejecutiva. Hoy ya sabemos que la redes neuronales sustrato de este tipo de atenci&oacute;n son enormemente pl&aacute;sticas, es decir, capaces de cambiar su funcionamiento neuronal con el entrenamiento. Y esto es de importancia suma pues podr&iacute;a permitir adaptarlas mejor a los diferentes tipos y exigencias de ciertas materias o carreras de estudio y tambi&eacute;n a lo que se conoce como "tiempo atencional sostenido" que refiere al ajuste de tiempo que permite atender una clase de manera m&aacute;s eficiente. Y tambi&eacute;n para el tratamiento de ciertos s&iacute;ntomas atencionales en los ni&ntilde;os. Precisamente ya hay estudios mostrando que el entrenamiento para este tipo de atenci&oacute;n ha sido efectivo en mejorar procesos como el S&iacute;ndrome del d&eacute;ficit de atenci&oacute;n e hiperactividad en los ni&ntilde;os o el mismo s&iacute;ndrome de Tourette (tics motores o verbales) y otros s&iacute;ndromes de d&eacute;ficit atencional m&aacute;s selectivos. Y esto ocurre de modo m&aacute;s efectivo cuando los tratamientos se hacen en esa ventana pl&aacute;stica que se abre y se cierra entre los 4 y los 7 a&ntilde;os de edad. Neuroeducaci&oacute;n significa adentrarnos en este nuevo mundo.<br />
<br />
<br />
<blockquote>Francisco Mora acaba de publicar <em><a href="http://libros.fnac.es/a891792/Francisco-Mora-Neuroeducacion" target="_hplink">Neuroeducaci&oacute;n. Solo se puede aprender aquello que se ama</a></em>. </blockquote><br />
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<center><img alt="2013-05-20-Capturadepantalla20130520alas10.53.38.png" src="http://images.huffingtonpost.com/2013-05-20-Capturadepantalla20130520alas10.53.38.png" width="404" height="617" /><br />
</center>]]></content>
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    <title>Educando la curiosidad</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/francisco-mora/educando-la-curiosidad_b_3128182.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.3128182</id>
    <published>2013-04-26T02:02:59-04:00</published>
    <updated>2013-04-26T02:28:55-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[De nada sirve exigirle a un alumno que preste atención a lo que se le enseña. Eso no sirve de nada. Y los maestros, en particular, lo saben bien. Precisamente, lo que se pretende hoy, con esa nueva aproximación a la enseñanza, y que viene conociéndose como neuroeducación es provocar la curiosidad de los alumnos con estímulos docentes.]]></summary>
    <author>
        <name>Francisco Mora</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/"><![CDATA[&iquest;Qu&eacute; ocurrir&iacute;a si durante una de mis clases en la Universidad apareciera, de pronto, una cebra en el aula? Sin duda que el foco de atenci&oacute;n de los alumnos se desplazar&iacute;a, desde lo que yo estoy explicando, a observar la cebra y los movimientos de la cebra &iquest;Por qu&eacute;? Porque la cebra representa algo nuevo en el entorno, algo que contrasta con ese entorno y activa la curiosidad. Y es la curiosidad, ese ingrediente primario de la emoci&oacute;n, el que activa a su vez la atenci&oacute;n y con ello la maquinaria cerebral del aprendizaje y la memoria. Y esto ocurre de modo natural, utilizando los c&oacute;digos que tiene el cerebro construidos y heredados desde hace mas de doscientos millones de a&ntilde;os. <br />
<br />
La curiosidad mueve la conducta del ni&ntilde;o, del adulto o del viejo. La curiosidad es realmente ese <em>chispazo</em> que abre las ventanas de la atenci&oacute;n, base del conocimiento. En el ni&ntilde;o, en particular, le lleva a explorar todo aquello que parece diferente, formas, colores movimientos y le empuja a husmear, mirar por el ojo de las cerraduras, desechar lo anodino y seguir y provocar el movimiento de todo lo que hay a su alrededor produciendo a su vez est&iacute;mulos curiosos nuevos. Y esto, el ni&ntilde;o, lo hace, de modo inconsciente, con el juego. No debi&eacute;ramos olvidar que el juego es el medio con el que naturaleza disfraza el aprendizaje. Jugar es el mecanismo con el que el ni&ntilde;o graba en su cerebro los preprogramas sensoriales y motores que utilizar&aacute; el resto de su vida. No entender esto, la necesidad del juego en el ni&ntilde;o, ha llevado a la concepci&oacute;n de falsos conocimientos, de neuromitos. Pero es tambi&eacute;n la curiosidad el motor que lleva al investigador cient&iacute;fico, al artista, al pensador, a jugar (con ese otro juego <em>sagrado</em> de las probetas o las ideas) y eventualmente  descubrir lo nuevo de nuestro mundo o de nosotros mismos.<br />
<br />
Hoy ya sabemos que de nada sirve exigirle a un alumno que preste atenci&oacute;n a lo que se le ense&ntilde;a. Eso no sirve de nada. Y los maestros, en particular, lo saben bien. Precisamente, lo que se pretende hoy, con esa nueva aproximaci&oacute;n a la ense&ntilde;anza, y que viene conoci&eacute;ndose como <a href="http://pic.twitter.com/IxUGFmi22x" target="_hplink">neuroeducaci&oacute;n</a> es provocar la curiosidad de los alumnos con est&iacute;mulos docentes que, como el de la cebra, logren, de modo natural, poner en marcha los mecanismos neuronales substrato de esa curiosidad. La neuroeducaci&oacute;n pretende, entre otras muchas cosas, que el docente, sea en la escuela primaria, secundaria o en las instituciones de ense&ntilde;anza superior, capaz de transformar sus explicaciones en una sucesi&oacute;n de "cebras en el aula", es decir, encienda la curiosidad de los alumnos por lo que dice y ense&ntilde;a y que, de modo natural, abra las ventanas de la atenci&oacute;n. <br />
<br />
Precisamente hoy la Psicolog&iacute;a y la Neurociencia cognitiva, y en un contexto m&aacute;s global la neuroeducacion, trata, con sus investigaciones, de sacar ventaja de c&oacute;mo funciona el cerebro para ense&ntilde;ar y aprender mejor desentra&ntilde;ando los circuitos cerebrales que codifican para esos fen&oacute;menos como el de la curiosidad. Y es as&iacute; como ya se comienza a saber que, desde la perspectiva neuronal, la curiosidad no es un fen&oacute;meno &uacute;nico singular sino que hay varias <em>curiosidades</em>. Hoy ya se habla de una curiosidad perceptiva (aquella que evoca la visi&oacute;n de la cebra en el contexto que antes hemos se&ntilde;alado) y otra ejecutiva (aquella que pudiera evocar por ejemplo la conducta de la cebra por el estudio). Ambas al parecer son diferentes con substratos neuronales diferentes. <br />
<br />
Y al igual ocurre con la atenci&oacute;n. Hoy no se habla en neurociencia de la atenci&oacute;n, como si se tratara de un solo fen&oacute;meno y su correspondiente circuito cerebral, sino de muchos circuitos neuronales substrato de procesos atencionales diferentes. Hoy se habla de una atenci&oacute;n basal, fija, orientativa, ejecutiva y hol&iacute;stica inconsciente y hasta de una atenci&oacute;n puesta en marcha por internet. Buscar y encontrar los est&iacute;mulos espec&iacute;ficos capaces de poner en actividad los correspondientes substratos neuronales en el cerebro ser&aacute; de un avance extraordinario en la mejora de la ense&ntilde;anza y el aprendizaje. Es decir, encontrar para la ense&ntilde;anza est&iacute;mulos que, como los producidos por la cebra, activen esos circuitos cerebrales haciendo la ense&ntilde;anza curiosa y su consecuencia importante inmediata que es captar la atenci&oacute;n de los alumnos durante el tiempo que dure una clase.<br />
 <br />
Con todo quiero se&ntilde;alar que la neuroeducaci&oacute;n pretende llegar mucho m&aacute;s lejos de eso. Pretende detectar aquellos d&eacute;ficits que impidan o interfieran con la ense&ntilde;anza temprana de los ni&ntilde;os, (sea la hiperactividad, los d&eacute;ficits de la atenci&oacute;n, la dislexia, la discalculia, la ansiedad, el apag&oacute;n emocional o el autismo) y poder actuar sobre ellos con intervenciones tempranas y sin f&aacute;rmacos. Y pretende conocer los mecanismos cerebrales del rendimiento mental, funciones ejecutivas complejas base del comportamiento social y tantas y tantas otras funciones cerebrales o extracerebrales que influyen, distorsionan o potencian el aprendizaje y la ense&ntilde;anza. Me gustar&iacute;a seguir hablando de esto en mi pr&oacute;ximo post.]]></content>
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    <title>Pensamientos escondidos</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.2063624</id>
    <published>2012-11-11T04:04:59-05:00</published>
    <updated>2013-01-10T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Hay días, o parajes, o silencios que asoman cuando estás entre gentes, que invitan a refugiarte en tus pensamientos más íntimos. Esos pensamientos íntimos, escondidos, se vuelven de este modo como una especie de refugio último en donde, muchas veces sin saberlo, buscamos huir del sufrimiento.]]></summary>
    <author>
        <name>Francisco Mora</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/"><![CDATA[Hay d&iacute;as, o parajes, o silencios que asoman cuando est&aacute;s entre gentes, que invitan a refugiarte en tus pensamientos m&aacute;s &iacute;ntimos. En esos pensamientos que siempre quedan abrazados a ti mismo, escondidos en ti mismo. Y en medio de la vor&aacute;gine de las opiniones, las luchas sociales, tantas veces est&eacute;riles, las locuras arrogantes, cortas y caducas de tantos, y hasta los sufrimientos y el dolor personal, estos pensamientos proporcionan un cierto calor, un consuelo insospechado. Esos pensamientos &iacute;ntimos, escondidos, se vuelven de este modo como una especie de refugio &uacute;ltimo en donde, muchas veces sin saberlo, buscamos huir del sufrimiento. Los seres humanos jugamos, como ni&ntilde;os, con esas ideas recogidas, henchidas de sentimiento, que nos transportan mas all&aacute; de lo que vemos y con las que tratamos de ahuyentar nuestros propios demonios y fantasmas. Y algunos de esos pensamientos, a veces, y sin pudor, desnudos, y tal vez sin inter&eacute;s para nadie, se refugian en alg&uacute;n trozo de papel arrugado*.  <br />
<br />
El sufrimiento es el mayor castigo del hombre. El sufrimiento aprieta el pensamiento y lo ahoga, lo azota, lo esconde, lo anula. El sufrimiento es la cadena m&aacute;s pesada y dura que ata a los hombres. El sufrimiento es como un filtro negro que no deja ver el mundo humano de su propio color. Es el instrumento esclavizador m&aacute;s vil y perverso. Y ese sufrimiento lo experiment&eacute; unas semanas atr&aacute;s, cuando llegu&eacute; a mi trabajo. Era, aparentemente un d&iacute;a m&aacute;s en el que, inopinadamente, encontr&eacute; caras largas, tristes y grises como las mismas paredes del edificio. Algo hab&iacute;a calado silencioso en la gente. Y es que el gran amigo de todos hab&iacute;a muerto. Una pincelada cruel lo hab&iacute;a borrado de ese cuadro de realidad que habit&aacute;bamos todos, todos los d&iacute;as. Un zarpazo ignorante cercen&oacute; un sentido. Pareciera como si un rayo hubiese borrado en todo el mundo la sonrisa y la esperanza. Era un hombre sano y de mente clara, privilegiada. Era un hombre desprendido de cargas in&uacute;tiles, fuera el dinero o querencias est&eacute;riles y al que siempre se le ve&iacute;a feliz regalando tiempo y agradecimiento. Un hombre excepcional, con vida  encontrada en la ayuda, la sonrisa, el desprendimiento <br />
<br />
&iquest;Qu&eacute; sentido tiene ese nacer y morir con tantas preguntas y ninguna respuesta, me pregunt&eacute; all&iacute; mismo? &iquest;Qu&eacute; dise&ntilde;o perverso, logrado precisamente a golpes de vida y muerte, ha conducido a la aparici&oacute;n del hombre, de su cerebro, con ese &uacute;nico prop&oacute;sito de mantenerle vivo y alcanzar solo logros tantas veces est&eacute;riles? &iquest;Qu&eacute; si no el miedo y la ignorancia ante la muerte ha llevado al hombre a huir, sin prop&oacute;sitos ni verdades, a un mundo imaginario del que el mismo hombre ha escrito y descrito enga&ntilde;osamente para s&iacute; mismo, una realidad inexistente?<br />
<br />
Y as&iacute; me sobrecogi&oacute; aquel d&iacute;a ese sentimiento de la muerte que impone miedo y desconcierto. Del miedo como amenaza y sufrimiento. Del sufrimiento a ese sinsentido que se avecina en lontananza. De los pensamientos sobre tanta estupidez, aquella en la que todos caemos, pues si la muerte, al final, dicta e iguala toda medida humana y si el hombre sabe de su propia muerte &iquest;de d&oacute;nde nacen esos afanes desmesurados, esas injusticias despiadadas del hombre contra el hombre? Y as&iacute;, aquellos d&iacute;as, entre ac&uacute;mulos profundos de memorias y olvidos, amores y odios, verdades y mentiras, todo correteando azaroso y sin rumbo ni proyecto, desped&iacute; a mi amigo, al amigo de todos. Y as&iacute; continu&oacute; despu&eacute;s la vida. Y as&iacute;, sin duda, tambi&eacute;n la muerte.<br />
<br />
----------<br />
*Francisco Mora, <em>Pensamiento escondidos</em>. Libros Singulares. Alianza Editorial. Madrid 2012.]]></content>
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    <title>El cuchillo del idioma</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/francisco-mora/el-cuchillo-del-idioma_b_1970888.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1970888</id>
    <published>2012-10-22T04:05:50-04:00</published>
    <updated>2012-12-21T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Con el idioma más genuino, aquel que se escucha tras el nacimiento, se expresa la intimidad de una manera diferenciada y única. Por eso un idioma "unifica" emocionalmente a las gentes pero también y al tiempo las desune, las separa. Es un bisturí, un cuchillo, que corta emocionalmente y aun cognitivamente lo que es "ajeno y diferente".]]></summary>
    <author>
        <name>Francisco Mora</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/"><![CDATA[El lenguaje se encuentra en la ra&iacute;z m&aacute;s profunda de la naturaleza humana, no en vano son c&oacute;digos que se han venido construyendo en el cerebro a lo largo de los 2 &uacute;ltimos millones de a&ntilde;os de proceso evolutivo. El cerebro tiene, al nacimiento, los circuitos "duros", gen&eacute;ticamente programados, capaces de grabar en ellos cualquier idioma. Y es la lengua de los padres la que reconstruye, transforma y modela esos circuitos en un proceso lento a trav&eacute;s de la f&iacute;sica y la qu&iacute;mica, la anatom&iacute;a y la fisiolog&iacute;a. Tan lento es que la primera palabra no aparece antes del a&ntilde;o y medio y con un a&ntilde;o m&aacute;s aparecen ya palabras sueltas y solo despu&eacute;s, hacia los tres a&ntilde;os, aparecen las frases. Todo esto lo sabe casi todo el mundo. Pero lo que no sabe todo el mundo es que no es lo mismo grabar en esos a&ntilde;os tempranos un idioma que otro. En esos a&ntilde;os tempranos se captan y aprenden matices sensoriales y emocionales que son transferidos con las palabras de un determinado idioma como no lo ser&aacute;n nunca por ning&uacute;n otro que se aprenda despu&eacute;s. Y es este idioma temprano el que queda mas profundamente anclado en el cerebro y con el que el ni&ntilde;o definitivamente, dibujara el mundo y sus gentes. Ning&uacute;n otro idioma ser&aacute; plenamente equivalente. Y es con ese instrumento que el ni&ntilde;o nombra sin esfuerzo el mundo y "lo diferencia" de otros mundos, lo que incluye "matices" de las cosas, sucesos y personas. Con el idioma m&aacute;s genuino, aquel que se escucha tras el nacimiento, se expresa la intimidad de una manera diferenciada y &uacute;nica. Por eso un idioma "unifica" emocionalmente a las gentes pero tambi&eacute;n y al tiempo las desune, las separa. Es un bistur&iacute;, un cuchillo, que corta emocionalmente y aun cognitivamente lo que es "ajeno y diferente".<br />
<br />
La sinton&iacute;a emocional sutil que proporcionan las palabras de un determinado idioma jam&aacute;s puede ser traducida fidedignamente a otro. Que se lo digan a los poetas y escritores. Y ni aun siendo aut&eacute;nticamente biling&uuml;e, en donde desde el nacimiento se haya o&iacute;do hablar en el seno familiar dos lenguas distintas, sigue existiendo una con un color emocional m&aacute;s profundo y sutil, quiz&aacute; el idioma de la madre. Idioma este &uacute;ltimo que viene reforzado por el entorno familiar, el de la calle y el de todos los d&iacute;as. Color emocional posiblemente no detectable ni por el individuo, ni por tests psicol&oacute;gicos sofisticados, ni tan siquiera tal vez por las t&eacute;cnicas de imagen cerebral hoy disponibles, pero existir, existe. Hoy, con la neuroling&uuml;&iacute;stica, comenzamos a conocer las profundidades abisales en las que el lenguaje est&aacute; anclado en el cerebro y su tremendo significado no solo para la solidaridad y la agresi&oacute;n entre los seres humanos sino para lo que resulta todav&iacute;a m&aacute;s sorprendente, para la propia concepci&oacute;n del mundo y con ello compartirlo plenamente.  <br />
<br />
El final de estas reflexiones es que empezamos a darnos cuenta que las lenguas pueden ser instrumentos de "identidad" separadora, que lo son, de unos grupos frente a otros. Y que de hecho se utilizan como arma de agresi&oacute;n "diferenciadora". Solo hay que mirar los telediarios un poco todos los d&iacute;as para ser consciente de cuanto acabo de decir. Esto anta&ntilde;o ten&iacute;a un valor de supervivencia enorme al crear una fuerza de grupo peque&ntilde;a y cohesionada frente a "los otros grupos lejanos". Hoy, por el contrario, ese mismo proceso, si ejecutado dentro de un grupo grande y centenariamente cohesionado y de lengua com&uacute;n y tambi&eacute;n centenaria se convierte en un instrumento que debilita y desintegra. La "inmersi&oacute;n absoluta" de los ni&ntilde;os reci&eacute;n nacidos en un idioma minoritario en el seno de un sociedad m&aacute;s grande que ya habla otro idioma m&aacute;s universal y diferente tiene claramente un prop&oacute;sito diferenciador. Supuestamente esa diferencia persigue una mayor supervivencia del grupo a trav&eacute;s de ventajas como vivir mejor y m&aacute;s seguro que los dem&aacute;s, lo que termina creando un sentimiento de "ser mejor" que los dem&aacute;s porque es claro que nadie marca diferencias para mostrar que es peor, m&aacute;s humilde y por tanto m&aacute;s necesitado. <br />
<br />
Ante todo esto se me ocurre que debiera haber m&aacute;s voces levantadas entre ling&uuml;istas, pensadores, escritores, poetas y cient&iacute;ficos que expliquen a esos pol&iacute;ticos, muchos solo obedeciendo a una emoci&oacute;n hoy casi vac&iacute;a, que est&aacute;n enarbolando una bandera err&oacute;nea, aquella de la "inmersi&oacute;n completa" en una lengua minoritaria, sin conocer qu&eacute; consecuencias reales tiene para la gente. Quiz&aacute; piensen que ello es un "bien" para su comunidad frente a la de los dem&aacute;s. O quiz&aacute; piensen que esa "emoci&oacute;n profunda" de tanto calado personal, casi religioso, de la lengua diferenciadora, representa hoy una ventaja frente a un mundo hostil. Y no es as&iacute;. Y todo esto que se&ntilde;alo no va a favor de que se deje morir ninguna lengua en el mundo puesto que al final las lenguas, todas, tienen su hermosura y todas, siempre, son una fuente creadora y de riqueza humana. A muchas gentes les parecer&aacute;n estas reflexiones de gabinete intelectual. Les puedo asegurar que no lo son.]]></content>
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    <title>Los que creen y los que no creen</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/francisco-mora/los-que-creen-y-los-que-n_b_1904289.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1904289</id>
    <published>2012-09-25T02:06:28-04:00</published>
    <updated>2012-11-24T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Los sentimientos religiosos, en muchas personas, calan de manera tan profunda en su cerebro que una posible mofa a sus creencias puede ser percibida como una violación al sentido último de su existencia.]]></summary>
    <author>
        <name>Francisco Mora</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/"><![CDATA[No hace mucho, a ra&iacute;z de la publicaci&oacute;n de mi libro sobre Dios (<em>El Dios de cada Uno</em>. Alianza Editorial. Madrid 2011) <a href="http://www.elcultural.es/noticias/BUENOS_DIAS/1356/Francisco_Mora" target="_hplink">me hizo una entrevista Javier L&oacute;pez Rejas en la Revista <em>EL CULTURAL</em></a>. Y entre sus muchas preguntas me hizo la siguiente. "&iquest;Puede llegar a ser el fanatismo religioso una enfermedad mental?" Sin duda pregunta siempre vigente y caliente y m&aacute;s en <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/09/14/continuan-las-protestas-p_n_1883207.html" target="_hplink">estos d&iacute;as de revueltas en torno a la figura del profeta Mahoma</a> como consecuencia de la publicaci&oacute;n de un v&iacute;deo muy difundido en Internet y, ahora mismo, con las caricaturas publicadas por una revista sat&iacute;rica en Francia. En cualquier caso mi respuesta fue la siguiente. "No. Salvo excepciones, como en todo, pues la conducta de estas personas en su contexto cultural -ahogados o no de religi&oacute;n- es normal y coherente con su familia y su entorno social".   <br />
<br />
Lo cierto es que los sentimientos religiosos, en muchas personas, calan de manera tan profunda en su cerebro que una posible mofa a sus creencias puede ser percibida como una violaci&oacute;n al sentido &uacute;ltimo de su existencia. Pi&eacute;nsese que el sentido de la vida cotidiana en mucha gente en el mundo se alimenta del fuego que proporciona el cerebro emocional, sustrato &uacute;ltimo de las creencias en lo sobrenatural. Y de ah&iacute; la fe. Y de ah&iacute;, en entornos dif&iacute;ciles y culturalmente angostos, la fe unida a la esperanza en los seres sobrenaturales con cuya ayuda poder sobrevivir. Precisamente lo que m&aacute;s da&ntilde;a a todo ser vivo es la violaci&oacute;n de ese c&oacute;digo verdaderamente sagrado que guarda el cerebro desde hace cientos de millones de a&ntilde;os y que no es otro que el de mantenernos vivos. Por eso cuando hay un insulto a la intimidad del sentido de la vida, que precisamente es vivirla, las reacciones emocionales se disparan.  <br />
<br />
La descarga emocional es como un fuego que independientemente de su origen, prosigue y se potencia y se expande de una forma an&aacute;rquica. Se trata de mecanismos cerebrales que trabajan y se desarrollan ya por s&iacute; mismos y que interpretan el insulto, cualquiera que este sea, como una amenaza, un peligro, y ante el cual se responde con agresi&oacute;n y hasta violencia, ese aliado perverso de la agresi&oacute;n "tan humano". Estos mecanismos cerebrales se ponen en marcha ante cualquier amenaza, bien sea f&iacute;sica e irracional como un perro rabioso y mordedor o un ser humano insultante contra una idea de lo sobrenatural. Y esto &uacute;ltimo tiene el determinante &uacute;ltimo en la educaci&oacute;n social recibida desde el nacimiento y la cultura en que se vive.  Precisamente estas reacciones, acorde a las culturas en que se vive, pueden llevar a un di&aacute;logo c&oacute;modo o una discusi&oacute;n acalorada, o en un grupo de individuos, empujarlos hacia una violencia desatada con destrucci&oacute;n y muerte.<br />
<br />
Quiz&aacute; debi&eacute;ramos saber, y cada vez es m&aacute;s claro para los estudiosos del cerebro, que la fe religiosa obedece, en muy buena medida, a la disposici&oacute;n emocional de los cerebros, del cerebro de cada ser humano. Y hoy es claro que las personas nacen, por ponerlo de alguna manera f&aacute;cil, con cerebros con una  disposici&oacute;n altamente emocional, otros con menos y algunos con apenas resonancia emocional. Y que esta disposici&oacute;n es la que les lleva m&aacute;s o menos f&aacute;cilmente, supuesto un determinado entorno familiar y cultural, a dejarse abrazar tambi&eacute;n m&aacute;s o menos f&eacute;rreamente, por el pensamiento animista y m&aacute;gico de lo sobrenatural. O dejar a un lado todo lo concerniente a la religi&oacute;n. O ser religioso sin Dios. O volverse profunda y determinadamente ateo. <br />
<br />
Todo esto me lleva finalmente a recordar una de las m&aacute;ximas, tan relevantes en este contexto, de nuestro Santiago Ram&oacute;n y Cajal cuando dijo "si eres heterodoxo o esc&eacute;ptico, no te mofes de los sentimientos religiosos de nadie" (<em>&iquest;Est&aacute; nuestro cerebro dise&ntilde;ado para la felicidad?</em> Francisco Mora Alianza Editorial Madrid 2012). Pues solo del respeto, del respeto profundo a las creencias, es que puede nacer la convivencia en ausencia de agresi&oacute;n y violencia. Bien es cierto que para que tal fuera completamente as&iacute;, los sentimientos y las creencias religiosas debieran quedar dentro de cada uno y en di&aacute;logo personal con el dios de cada uno y no salir de esa intimidad personal ni tampoco imponer o aleccionar a nadie, ni como persona ni como instituci&oacute;n. Pues precisamente son las religiones institucionalizadas y sus pol&iacute;ticas las que, al final, enfrentan a los individuos unos contra otros. Y para comprobarlo solo hay que repasar un poco la historia o mirar al frente en estos d&iacute;as. <br />
<br />
Y algo m&aacute;s a&ntilde;adido. Y es que todo esto nos debiera llevar tambi&eacute;n a reflexionar en torno a la idea &uacute;ltima de ese sentimiento de religiosidad profunda (que no religi&oacute;n) universal que tienen todos los seres humanos, sean jud&iacute;os, cristianos, budistas, agn&oacute;sticos, ateos, taoistas o musulmanes. Es ese sentimiento &uacute;ltimo y caliente de infinito que nace en la naturaleza humana. Y esa religiosidad, precisamente por ser com&uacute;n a todos los seres humanos y guardada en el fondo de cada ser humano, jam&aacute;s debiera enajenar a nadie. De esto &uacute;ltimo quisiera hablar en mi siguiente post.]]></content>
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    <title>El cristianismo va a morirse</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/francisco-mora/el-cristianismo-va-a-mori_b_1860251.html"/>
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    <published>2012-09-13T02:33:42-04:00</published>
    <updated>2012-11-12T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[No sabemos qué va a pasar cuando esta cultura nuestra, tan embebida de cristianismo, desaparezca. Y mientras esto sucede nos seguimos preguntando ¿Qué va a llenar el vacío? ¿Qué nos espera? ¿Qué va a nacer?]]></summary>
    <author>
        <name>Francisco Mora</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/"><![CDATA[No hace mucho tuve <a href="http://www.revistamercurio.es/index.php/revistas-mercurio-2012/mercurio-137/730-47ciencia-la-nueva-cultura" target="_hplink">la oportunidad de conocer a George Steiner</a>, profesor em&eacute;rito de la Universidad de Cambridge y pensador de gran relevancia internacional. Le conoc&iacute; con ocasi&oacute;n de un congreso celebrando el 30 aniversario del Instituto Piaget en Portugal en donde se le rend&iacute;a homenaje por su influyente y ya larga labor intelectual. Hombre de dicci&oacute;n majestuosa, atractiva, ba&ntilde;ada de cadencias y floreada de citas en varios idiomas, no en vano es un verdadero y reconocido pol&iacute;glota. Y ante una sala enorme, llena a rebosar de gentes varias, habl&oacute; con voz fuerte y abierta, y tambi&eacute;n algo sentenciosa, sobre la decadencia de la cultura occidental. A m&iacute;, personalmente, me impresion&oacute; su conferencia. Y durante ella, en un momento dado, me impresion&oacute; adem&aacute;s y sobremanera lo que dijo: "Todas las culturas son mortales. Todas las religiones tambi&eacute;n. Todos son eventos culturales mortales, como mortales son los hombres que las producen. Y es ahora que hay un per&iacute;odo de transici&oacute;n. Estamos en la era de la posreligi&oacute;n. El cristianismo va a morirse, como ha muerto el marxismo. &iquest;Qu&eacute; va a llenar el vac&iacute;o? &iquest;Qu&eacute; nos espera? &iquest;Qu&eacute; va a nacer?"<br />
<br />
Todo esto viene a cuento y a prop&oacute;sito de <a href="http://www.lavanguardia.com/internacional/20120831/54344102327/carlo-maria-martini.html" target="_hplink">la muerte reciente del jesuita y tambi&eacute;n cardenal Carlo Mar&iacute;a Martini</a>. El "cardenal del di&aacute;logo", como al parecer se le conoc&iacute;a en Italia, tuvo, tiempo atr&aacute;s, un gran protagonismo medi&aacute;tico como hombre "adelantado" dentro de la Iglesia Cat&oacute;lica. Y todav&iacute;a tengo recuerdo vivo, especial, de sus di&aacute;logos escritos con el gran Umberto Eco que por cierto aparecieron tiempo despu&eacute;s en un librito en espa&ntilde;ol que llevaba el atractivo t&iacute;tulo de <em><a href="http://books.google.es/books/about/En_qu%C3%A9_creen_los_que_no_creen.html?id=Z40IAQAAMAAJ&amp;redir_esc=y" target="_hplink">&iquest;En que creen los que no creen?</a></em> Pues bien, el cardenal Martini, poco antes de morir, tuvo unas conversaciones con el tambi&eacute;n jesuita Sporschill que fueron aireadas por la prensa por su especial relevancia para estos tiempos. En estas conversaciones, cuya referencias he extra&iacute;do del peri&oacute;dico <em>El Pa&iacute;s</em> (<a href="http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/09/01/actualidad/1346523538_195624.html" target="_hplink">domingo 2 de septiembre 2012</a>) vino a decir el cardenal que ve&iacute;a a la Iglesia Cat&oacute;lica cansada y encerrada en la burocracia, atrapada por el bienestar y hasta el lujo, esto &uacute;ltimo expresado en una frase: "Nuestros rituales -dijo Martini- y nuestros vestidos son pomposos". Y a nadie escapa que ello posiblemente tambi&eacute;n llevaba impl&iacute;cito las condiciones en las que viven "los pr&iacute;ncipes de la Iglesia" o el despliegue majestuoso y colorido de los grandes y multitudinarios acontecimientos de la Iglesia dentro o fuera de la gran Bas&iacute;lica de San Pedro.<br />
<br />
A muchos nos parece que, en los &uacute;ltimos tiempos, la Iglesia Cat&oacute;lica ha venido dando esa imagen y esa palabra fr&iacute;a de una iglesia un tanto desfasada, alejada y hasta aislada del sentir com&uacute;n de las gentes y de los aconteceres que azotan y hacen tanto sufrir a millones de seres humanos en tantas partes del mundo. Una imagen larga y sobrada de poder, y corta y pobre de calor y verdadera humanidad. Una imagen, yo dir&iacute;a, dictadora absoluta de valores y normas muchos de ellos sofocados por la realidad de un mundo cambiante y ya diferente. Baste solo recordar el papel de la Iglesia frente a los nuevos modelos de familia que emergen en las sociedades occidentales como ejemplo suficiente para enmarcar todo cuanto he venido diciendo. Y en todo esto, abierto al di&aacute;logo y la opini&oacute;n diversa, se encontraba el cardenal Martini cuando ped&iacute;a reconocer tantos errores y "hacer y seguir un cambio radical, empezando por el papa y los obispos".<br />
 <br />
Y ahora la pregunta aqu&iacute; es esta: &iquest;Es este cansancio de la Iglesia "universal", cat&oacute;lica, denunciado por Martini, los coletazos de este &uacute;ltimo per&iacute;odo de transici&oacute;n del que hablaba Steiner cuando sentenci&oacute; que el cristianismo va a morirse, m&iacute;dase esta muerte en cientos o miles de a&ntilde;os? &iquest;No es esta afirmaci&oacute;n de Steiner algo que cada vez m&aacute;s asoma en el pensamiento de muchos pensadores actuales? &iquest;No refiere todo esto a que la vida y la existencia del cristianismo son a la postre el producto de ese pensamiento m&aacute;gico con el que han nacido y se sostienen todas las religiones del mundo y para el que ya se adelantan fechas de caducidad? &iquest;No estamos ya asistiendo a un nacimiento, o si se quiere, a un sol ya alto que alumbra el horizonte del conocimiento con un pensamiento cr&iacute;tico que remplazar&aacute; eventualmente a aquel pensamiento m&aacute;gico que acabo de mencionar? Muy pocos dudan ya que con el pensamiento critico, el m&eacute;todo cient&iacute;fico irrumpe fuerte y poderoso, y con &eacute;l, se comienza a andar el camino que m&aacute;s fielmente nos puede conducir a un mejor conocimiento del hombre y del mundo que nos rodea. &iquest;Acaso no estamos viendo la irrupci&oacute;n del ser humano como uno, no dividido en dualismos alma-cuerpo, producto de ese proceso que llamamos evoluci&oacute;n biol&oacute;gica? &iquest;Acaso no estamos claramente sustituyendo "las propiedades del ama" por las "propiedades del cerebro"?<br />
<br />
La perspectiva de este periodo de transici&oacute;n del que hablaba Steiner es sin duda un per&iacute;odo de incertidumbre. Tanta que no sabemos qu&eacute; va a pasar cuando esta cultura nuestra, tan embebida de cristianismo, desaparezca. Y mientras esto sucede nos seguimos preguntando &iquest;Qu&eacute; va a llenar el vac&iacute;o? &iquest;Qu&eacute; nos espera? &iquest;Qu&eacute; va a nacer?]]></content>
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    <title>Envejecer bien y con agradecimiento</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1824731</id>
    <published>2012-08-26T04:00:13-04:00</published>
    <updated>2012-10-25T05:12:06-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Desde el nacimiento hasta la edad de los 27 años el organismo humano crece y se desarrolla bajo un programa genético férreo. A partir de esa edad, ese programa genético cesa, se detiene y es entonces que comienza el proceso de envejecimiento.]]></summary>
    <author>
        <name>Francisco Mora</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/"><![CDATA[Me gustar&iacute;a terminar <a href="http://www.huffingtonpost.es/francisco-mora/" target="_hplink">esta serie de posts sobre envejecimiento</a>, ya posiblemente cansina, haciendo algunas consideraciones que posiblemente muchos no conocen. Y es que pareciera que al hablar de envejecimiento estamos hablando de personas ya entradas en edad, de paso entrecortado y pensamiento lento. Y que el envejecimiento y envejecer bien es, como he venido leyendo en algunos comentarios, muy dependiente de la carga gen&eacute;tica que traemos al nacimiento. Y no es as&iacute;.   <br />
<br />
Lo cierto es que desde el nacimiento hasta la edad de los 27 a&ntilde;os el organismo humano crece y se desarrolla bajo un programa gen&eacute;tico f&eacute;rreo. Programa gen&eacute;tico que orquesta no solo ese crecimiento del organismo sino que, m&aacute;s importante si cabe, defiende la integridad funcional de sus c&eacute;lulas de los ataques constantes de substancias producidas por el propio organismo, como son los radicales libres, o de las injurias producidas por el medio ambiente. Hasta esa edad parece que el c&oacute;digo gen&eacute;tico transporta un mensaje central: mantener, hasta donde posible, el organismo vivo, sano y apto para la reproducci&oacute;n a trav&eacute;s de la fidelidad molecular de sus c&eacute;lulas. <br />
<br />
A partir de los 27 a&ntilde;os ese programa gen&eacute;tico cesa, se detiene y es entonces que comienza el proceso de envejecimiento. En esta nueva etapa el genoma invierte ya menos energ&iacute;a en el mantenimiento del organismo pues, para esa edad, la naturaleza parece "haber supuesto" que la reproducci&oacute;n de la especie, mensaje central de todo organismo, se ha cumplido. El organismo pues, a partir de ah&iacute;, se deteriora constantemente, se va destruyendo. Sin embargo, hasta donde hoy sabemos, este proceso delet&eacute;reo no parece estar programado gen&eacute;ticamente. Es decir, el genoma humano no contiene un programa destructor del organismo sino que el envejecimiento es producto de la cesaci&oacute;n de ese programa activo de defensa molecular del que hemos venimos hablando.  <br />
<br />
Es bien sabido que, en general, de padres longevos, nacen hijos que, con suerte, pueden llegar a ser tambi&eacute;n longevos. Y lo que esto nos viene a decir es que el organismo si trae al nacimiento ciertos genes que, ya iniciado el proceso de envejecimiento, contribuyen a ralentizar ese proceso. O lo que es lo mismo, genes que contribuyen a determinar la longevidad de los individuos. Pero esta contribuci&oacute;n es peque&ntilde;a, comparada a la contribuci&oacute;n que aportan los estilos de vida. Y esto es lo importante. Un estimado general, aceptado por los especialistas, es que la longevidad humana es dependiente de los genes en un 25%. El resto, el 75%, lo aportan los estilos de vida. Por tanto envejecer bien y largo depende en mayor medida de la propia conducta que desarrolle el individuo que envejece. Y ya lo he dicho muchas veces, quiz&aacute; demasiadas, que hoy la ciencia aporta indicaciones suficientes para poder andar ese camino con el que alcanzar, con suerte, un envejecimiento "con &eacute;xito". Lo dif&iacute;cil es aplicar esas reglas. Y la culpa &uacute;ltima de no ser f&aacute;cil aplicarlas reside en la cultura en que se vive.<br />
<br />
Hay, adem&aacute;s, un fen&oacute;meno interesante en todo esto. Y es que mucha gente piensa que si alg&uacute;n d&iacute;a, gracias a la Ciencia, se pudiesen curar todas las enfermedades importantes que azotan a la humanidad, &eacute;sta, sus gentes, podr&iacute;an entonces alcanzar de manera sana, <a href="http://www.huffingtonpost.es/francisco-mora/vale-la-pena-vivir-120-an_b_1778033.html" target="_hplink">esos 120 a&ntilde;os de los que hemos venido hablando en un post anterior.</a> Y no es as&iacute;.  Si ahora mismo, en la poblaci&oacute;n que tiene unos 50 a&ntilde;os y una expectativa de vida de 83 a&ntilde;os, fu&eacute;semos capaces de curar todas las enfermedades del coraz&oacute;n y cardiovasculares en general y accidentes cerebro-vasculares, todas las enfermedades metab&oacute;licas, arteriosclerosis, diabetes, todos los tumores y canceres y todas las enfermedades neurodegenerativas, incluyendo Parkinson, ataxias y todo tipo de demencia lo que incluye la enfermedad de Alzheimer, no se podr&iacute;a alcanzar una expectativa de vida mas all&aacute; de los 95 a&ntilde;os, sin duda un logro inmenso pero lejos, desde luego, de  la expectativa de vida m&aacute;xima de los 120 a&ntilde;os (<a href="http://www.sciencemag.org/content/299/5611/1339" target="_hplink">Science 299, 1339-1341, 2003</a>). El resumen pues es que alargar la vida reside principalmente en alargar el propio proceso de envejecimiento. <br />
<br />
Llegar a ser viejo y sano y desde temprano, recae casi enteramente en la responsabilidad y en la conciencia de cada uno. Ser viejo y sano es un privilegio. Y ya lejos el tiempo vivido de lucha, el resto de tiempo debiera servir para, fundamentalmente, devolver y ayudar a la sociedad en la que uno ha vivido y vive y de la que ha obtenido tantos beneficios, cualesquiera que haya podido disfrutar. Devolver a la sociedad tiempo y tambi&eacute;n dinero y conocimiento (si se tienen estos &uacute;ltimos) es siempre, bien administrado, fuente de recompensa y placer y felicidad. Y es aqu&iacute; donde entra de verdad la palabra agradecimiento. Y el primer gesto de agradecimiento a esa sociedad y los dem&aacute;s seria esforzarse en envejecer bien, no siendo una carga para ellos. Y esto, como digo, es posible si se tiene la preocupaci&oacute;n y preparaci&oacute;n de envejecer con "&eacute;xito", de modo saludable, persiguiendo realizar una conducta que nos lleve, cuando verdaderamente viejos, al sentimiento de seguir siendo &uacute;til. El aut&eacute;ntico agradecimiento a los dem&aacute;s comienza ah&iacute;. El tiempo, el dinero y el conocimiento es un a&ntilde;adido. Seamos pues agradecidos. Al menos, intentarlo, creo que vale la pena.]]></content>
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    <title>¿Vale la pena vivir 120 años?</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/francisco-mora/vale-la-pena-vivir-120-an_b_1778033.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1778033</id>
    <published>2012-08-17T02:12:24-04:00</published>
    <updated>2012-10-16T05:12:28-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[La ciencia actual nos brinda claves bastante sólidas que, adecuadamente utilizadas, pueden permitir alcanzar un envejecimiento longevo, con cabeza despierta y como viene ahora en conocerse, hacerlo con "éxito".]]></summary>
    <author>
        <name>Francisco Mora</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/"><![CDATA[Esta es una pregunta que he hecho muchas veces, a mucha gente, durante el coloquio de algunas de mis charlas sobre envejecimiento. Y no creo que sorprenda a nadie si digo que la respuesta, casi sin excepci&oacute;n, ha sido siempre la misma. Algo as&iacute; como: "! Depende! -Si yo me encontrara bien y con una buena cabeza, creo que si valdr&iacute;a la pena. De no ser as&iacute; claramente no". <br />
<br />
La pregunta no es balad&iacute;, pues es cierto que la esperanza de vida en los pa&iacute;ses desarrollados se ha duplicado en los &uacute;ltimos 150 a&ntilde;os y sigue aumentando de una forma vertiginosa. Tan progresivo es este aumento, particularmente en a&ntilde;os mas recientes, que este fen&oacute;meno ha venido en se&ntilde;alarse como <a href="http://www.nature.com/nature/journal/v451/n7179/full/451644a.html" target="_hplink">uno de los logros m&aacute;s sorprendentes de la humanidad</a>.<br />
<br />
La verdad es que personas de edad longeva ha debido haber desde los mismos albores de la humanidad, l&eacute;ase hace cinco o seis mil a&ntilde;os. Baste solo recordar las inscripciones en algunos sarc&oacute;fagos del antiguo Egipto como el del fara&oacute;n Ptah Hotep que rein&oacute; hace unos 3.000 a&ntilde;os antes de Cristo y que dec&iacute;a "alcanz&oacute; el final de su camino a la edad de 110 a&ntilde;os... la edad de la muerte, la de estar en el sarc&oacute;fago, la edad del enterramiento". O la edad de la muerte de Mois&eacute;s, supuestamente a los 120 a&ntilde;os, seg&uacute;n se puede leer en el <a href="http://iglesia.net/biblia/libros/deuteronomio.html" target="_hplink">Deuteronomio</a> (34:7). Edad, precisamente, en la que el mismo Dios parece que cifr&oacute; la muerte del hombre, pues dicen que dijo Dios: "Mi aliento no durar&aacute; para siempre en el hombre puesto que es de carne. No vivir&aacute; mas de 120 a&ntilde;os" (<a href="http://www.iglesia.net/biblia/libros/genesis.html" target="_hplink">G&eacute;nesis 6:3</a>). Lo cierto es que el registro absolutamente cierto y documentalmente constatado de la persona mas longeva que ha existido vivi&oacute; 122 a&ntilde;os, 5 meses y 14 d&iacute;as. Dios, cuando sentenci&oacute; la edad m&aacute;xima del hombre no estuvo acertado, pero se aproxim&oacute; bastante.<br />
<br />
El valor de todo lo que acabo de se&ntilde;alar resalta cuando consideramos que estamos abocados a un mundo de personas cada vez m&aacute;s longevas, pues se cifra que tanto en Europa como en Estados Unidos, en donde ahora mismo viven unas 500.000 personas con edades de alrededor de los 100 a&ntilde;os, esta cifra bien pudiera llegar a alcanzar los 3.000.000 para el a&ntilde;o 2050. El problema grave, real, que tenemos hoy, con estad&iacute;sticas en la mano, es que las demencias, entre ellas la tan <a href="http://www.huffingtonpost.es/francisco-mora/ante-un-alzheimer-incipie_b_1707756.html" target="_hplink">temida Enfermedad de Alzheimer</a>, aumenta exponencialmente en personas a partir de los 65 a&ntilde;os y afecta a m&aacute;s del 50% de aquellas que alcanzan los 100 a&ntilde;os de edad. De hecho, solo en Estados Unidos, la Asociaci&oacute;n Americana para el Alzheimer predice que los casos de demencia en ese pa&iacute;s <a href="http://www.nature.com/nature/archive/subject_npg_subject_154_012010.html?vol=467" target="_hplink">pueden llegar a triplicarse y afectar a mas 13 millones y medio de personas para el a&ntilde;o 2050</a>. <br />
<br />
A&ntilde;adamos a todo ello los resultados de algunos estudios que se&ntilde;alan la posibilidad de que toda persona normal, sin padecimiento de enfermedad cerebral alguna, y alcanzada la edad de ese limite de 120-130 a&ntilde;os, padezca en mayor o menor grado una demencia o deterioro cognitivo grave, debido a la progresi&oacute;n fisiol&oacute;gica del propio proceso de envejecimiento en el que ocurre <a href="http://www.neurobiologyofaging.org/article/S0197-4580(00)00250-5/abstract" target="_hplink">una perdida constante de los contactos de las neuronas</a> que codifican para los procesos mentales. El futuro pues de la humanidad, visto con la perspectiva de hoy mismo, pinta bastante incierto y desde luego no pareciera que "vivir" hasta los 120 a&ntilde;os pudiera encender muchas emociones.<br />
<br />
La pregunta ante esta perspectiva es: &iquest;Se puede hacer algo?, quiero decir, &iquest;se pueden instrumentar nuevos estilos de vida capaces de mantener a la gente con una "buena cabeza" hasta edades bastante avanzadas? Y la respuesta es que s&iacute;. De hecho, bien pudi&eacute;ramos aprender ya cosas de aquellas personas que ahora son centenarias y que en parte mantienen unas buenas condiciones mentales. Por ejemplo, desprendido de varios estudios se sabe que ning&uacute;n centenario es obeso o fuma y que adem&aacute;s comen poco, que son gentes que aun "lentas" en sus actividades son "muy activas" emocionalmente y aun a esa edad mantienen planes de futuro. Estas personas tienen adem&aacute;s ciertos rasgos de de personalidad genuinos, como aquellos, por ejemplo, de nunca responder con desesperanza ante cualquier situaci&oacute;n personal o familiar grave y mantener el control ante situaciones de estr&eacute;s m&aacute;ximo. Y sobre todo parecen ser <a href="http://www.iberlibro.com/servlet/BookDetailsPL?bi=7260557948&amp;searchurl=ds%3D30%26isbn%3D9788420662664%26sortby%3D13" target="_hplink">personas con la capacidad de haber sido bastante autosuficientes y requerir poca ayuda de los dem&aacute;s a lo largo de toda su vida</a>. La ciencia actual nos brinda adem&aacute;s claves bastante s&oacute;lidas que, adecuadamente utilizadas, <a href="http://www.casadellibro.com/libro-se-puede-retrasar-el-envejecimiento-del-cerebro-12-claves/9788420653716/1895049" target="_hplink">pueden permitir alcanzar un envejecimiento longevo, con cabeza despierta</a> y como viene ahora en conocerse, hacerlo con "&eacute;xito".<br />
<br />
Al final, uno debiera quedarse con la esperanza y la visi&oacute;n positiva de que es posible llegar a los 120 a&ntilde;os y tal vez con buenas condiciones mentales. Y quedarse tambi&eacute;n con una llave de l&iacute;mite y reserva y que es aquella de "saber" que todo ello vale la pena solo si se mantiene la capacidad de seguir viviendo por si mismo. Y esto nos lleva, precisamente, al aserto de Cicer&oacute;n sobre la vejez cuando dijo, hace ya de esto m&aacute;s de dos mil a&ntilde;os que "la vejez es honorable si no es dependiente de nadie".]]></content>
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    <title>Ante un alzheimer incipiente... ¡Eche Ud. a correr!</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/francisco-mora/ante-un-alzheimer-incipie_b_1707756.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1707756</id>
    <published>2012-07-30T02:07:17-04:00</published>
    <updated>2012-09-28T05:12:10-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[En pacientes con la enfermedad de Alzheimer, aparte de ralentizar la progresión de los síntomas cognitivos, la actividad física puede también prevenir o aminorar muchas de las complicaciones como caídas o incapacidades motoras de todo tipo.]]></summary>
    <author>
        <name>Francisco Mora</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/"><![CDATA[Hace apenas unas semanas me llamaron unos amigos de Madrid, con la desesperanza en la voz, para decirme que a su padre, no muy mayor, le hab&iacute;an diagnosticado la enfermedad de Alzheimer. Que su padre se encontraba bien, pero que ten&iacute;a fallos serios de memoria. <br />
"&iquest;Qu&eacute; podemos hacer? -me preguntaron- &iquest;Hay alg&uacute;n tratamiento nuevo, aunque sea experimental, que no conozcamos? &iquest;Podemos llevar a nuestro padre a alg&uacute;n hospital de Estados Unidos para que reciba alg&uacute;n tratamiento cueste lo que cueste?"<br />
<br />
Y la contestaci&oacute;n, tambi&eacute;n con desesperanza, pero esta vez en mi propia voz, fue decirles que no. Que la enfermedad, efectivamente, no tiene hoy tratamiento curativo. Sin embargo s&iacute; les coment&eacute; algo que, aunque parezca incre&iacute;ble, est&aacute; resultando muy positivo, tanto a nivel experimental en animales modelos de la enfermedad, como con pacientes que sufren de Alzheimer. Y esto es la pr&aacute;ctica del ejercicio f&iacute;sico aer&oacute;bico, es decir, correr o caminar  a un paso en donde el consumo de ox&iacute;geno sea el suficiente como para no quedar en d&eacute;bito de ox&iacute;geno durante la carrera. Esto est&aacute; resultando ser un instrumento terap&eacute;utico efectivo, en muchos casos, con el que algunos pacientes <a href="http://www.udel.edu/PT/PT%20Clinical%20Services/journalclub/noajc/08_09/Nov08/Physical%20Activity%20and%20Alzheimer's%20disease.pdf" target="_hplink">han logrado ralentizar la progresi&oacute;n de los s&iacute;ntomas de la enfermedad (J. Am. Med. Dir. Assoc. 9:390-405 (2008))</a>.  <br />
<br />
Ya sab&iacute;amos que el ejercicio f&iacute;sico moderado es una de las conductas m&aacute;s efectivas que existen para poder mantener la salud de todo el organismo, incluido el sistema osteomuscular, cardiovascular y respiratorio, y desde luego el bienestar psicol&oacute;gico y los efectos antiestress que produce. Pero hoy sabemos adem&aacute;s de sus efectos sobre el cerebro y en particular sobre el cerebro envejecido. Los estudios m&aacute;s actuales demuestran claramente que la actividad f&iacute;sica, junto a otros cambios en varios de los par&aacute;metros que constituyen eso que venimos hoy en conocer como estilos de vida, puede contribuir a retrasar el declinar mental que ocurre con la edad y retrasar el comienzo de un proceso de demencia. Pero es de modo m&aacute;s reciente que empezamos a conocer tambi&eacute;n que <a href="http://www.sciencemag.org/content/334/6056/606.summary" target="_hplink">la actividad f&iacute;sica puede retrasar el curso de la enfermedad de Alzheimer as&iacute; como aumentar la capacidad de reparaci&oacute;n del cerebro tras da&ntilde;os producidos por accidentes o enfermedades neurodegenerativas</a> tales como el Parkinson, demencias, ataxias cerebelosas y tambi&eacute;n enfermedades mentales, como la depresi&oacute;n severa. (<em>Science</em> 334, 606-607 (2011)). <br />
<br />
En pacientes con la enfermedad de Alzheimer, aparte de ralentizar la progresi&oacute;n de los s&iacute;ntomas cognitivos, la actividad f&iacute;sica puede tambi&eacute;n prevenir o aminorar muchas de las complicaciones que aparecen en esta enfermedad como ca&iacute;das o incapacidades motoras de todo tipo. Sin duda que todo ello requiere de un inusitado esfuerzo de cuidadores y familiares pero nadie discutir&iacute;a que paralelamente y a largo plazo, se trata de un tratamiento barato y de bajo riesgo comparado con cualquier tratamiento farmacol&oacute;gico. Es m&aacute;s, se comienza ya a hablar de que  posiblemente en el futuro, uno de los tratamientos en la prevenci&oacute;n del Alzheimer y tambi&eacute;n en la progresi&oacute;n de los s&iacute;ntomas de esta enfermedad y en general en muchas otras enfermedades neurodegenerativas, sea el cambio en los estilos de vida, no como "consejo m&eacute;dico", sino como tratamiento m&eacute;dico real, lo que incluye cambios en la dieta, la cantidad y patrones de ingesta de alimentos, actividad mental intensa programada y dirigida, y la actividad f&iacute;sica aer&oacute;bica. <br />
<br />
Hoy los datos disponibles nos indican que el ejercicio f&iacute;sico en estos pacientes de Alzheimer puede ir desde una duraci&oacute;n de 150 minutos, 5 veces a la semana hasta 20 minutos 3 veces a la semana. Evidentemente todo ello en funci&oacute;n de la persona y sus condiciones m&eacute;dicas, lo que incluye edad, el estadio de la enfermedad y el impedimento mental o f&iacute;sico que exista. Sin duda que estos conocimientos que acabo de se&ntilde;alar se han obtenido de pacientes que han practicado el ejercicio f&iacute;sico reglado en Residencias. Pero tambi&eacute;n se han visto los beneficios de programas m&aacute;s sencillos de ejercicio f&iacute;sico aer&oacute;bico, como es caminar varias veces por semana, tanto en el aspecto cognitivo como en las capacidades funcionales de estos pacientes.   <br />
<br />
Y esto es lo que les dije a mis amigos. Si fuera mi padre, yo le har&iacute;a un chequeo m&eacute;dico exhaustivo y comprobar&iacute;a el estado de su sistema cardiovascular y respiratorio y tras ello pedir&iacute;a consejo m&eacute;dico acerca del programa de ejercicio f&iacute;sico aer&oacute;bico mas id&oacute;neo para &eacute;l. O yo mismo, si fuera m&eacute;dico, consultar&iacute;a la <a href="http://www.amazon.com/ACSMs-Guidelines-Exercise-Testing-Prescription/dp/0683303554" target="_hplink">Gu&iacute;a del American College of Sports Medicine (<em>ACSM Guidelines for Exercise Testing and Prescription</em>. Kenney, W.I. (Ed) Williams and Wilkens, Baltimore (1995)</a> para ver cual ser&iacute;a el tipo, frecuencia e intensidad del ejercicio adecuado a la edad y condiciones f&iacute;sicas ya evaluadas. Y lo pondr&iacute;a a andar o correr suavemente en un tapiz rodante todos los d&iacute;as. En el peor de los casos pocos da&ntilde;os podr&iacute;a hacerle y s&iacute; tal vez mucho bien.]]></content>
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    <title>Fumar, envejecer y tener nietos</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/francisco-mora/fumar-envejecer-y-tener-n_b_1665300.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1665300</id>
    <published>2012-07-16T04:10:22-04:00</published>
    <updated>2012-09-14T05:12:02-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[El tabaco puede producir cambios en la función de los genes en el fumador y estos cambios ser heredados por los hijos o los nietos en detrimento de la salud en estos últimos.]]></summary>
    <author>
        <name>Francisco Mora</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/"><![CDATA[Casi todo el mundo sabe que fumar conlleva un aumento en el riesgo de padecer c&aacute;ncer de pulm&oacute;n, enfermedades cardiovasculares y pulmonares, diabetes, hipertensi&oacute;n, accidentes cerebro-vasculares y muerte prematura. Quiz&aacute; la gente sabe menos acerca de los efectos que el tabaco tiene en el cerebro, sobre todo en fumadores de muchos a&ntilde;os. Y es que el tabaco puede producir peque&ntilde;os infartos cerebrales y un declinar acelerado de las funciones mentales. Pero lo que definitivamente la gente no sabe son las consecuencias de fumar, sobre todo si el comienzo se hace en edades muy tempranas, sobre los genes. Hoy sabemos que el tabaco puede producir cambios en la funci&oacute;n de los genes en el fumador y estos cambios ser heredados por los hijos o los nietos en detrimento de la salud en estos &uacute;ltimos. <br />
<br />
Lo cierto es que las consecuencias del tabaquismo van mas all&aacute; de los aspectos m&eacute;dicos que acabo de se&ntilde;alar y que por conocidos son hasta despreciados. Me refiero a consecuencias que aparecen m&aacute;s difuminadas y que de ser conocidas pudieran tener m&aacute;s impacto sobre los fumadores. Por ejemplo, investigaciones muy recientes revelan que el fumador ve reducida su esperanza de vida en alrededor de siete a&ntilde;os. Y tambi&eacute;n que las enfermedades que se padecen en el segundo periodo del proceso de envejecimiento, es decir a partir de los cincuenta a&ntilde;os, aparecen como media catorce a&ntilde;os antes que en los no fumadores. Es m&aacute;s, se est&aacute; viendo que la nicotina, aparte su poder adictivo, contribuye de manera notable a la oclusi&oacute;n de los vasos sangu&iacute;neos cerebrales. Estos datos se han relacionado en los fumadores empedernidos, con la producci&oacute;n de accidentes cerebro-vasculares m&iacute;nimos y "silentes", sin repercusi&oacute;n aparente en la funci&oacute;n mental diaria, pero que son aditivos en producir da&ntilde;os neuronales. Da&ntilde;os que se expresan m&aacute;s adelante en el tiempo debido a que producen una muerte neuronal significativa alrededor de cada miniinfarto. Posiblemente debido a ello son los resultados de un estudio, tambi&eacute;n reciente, mostrando que los fumadores presentan un deterioro de sus capacidades mentales a una tasa cinco veces superior a la de los no fumadores. Esperanzadoramente tambi&eacute;n este mismo estudio ha mostrado que aquellas personas que fumaron, y dejaron de hacerlo en un momento dado, presentaron una reducci&oacute;n significativa de esa misma tasa de deterioro.<br />
<br />
Todo esto habla claramente, no solo de un acortamiento en la esperanza de vida del fumador, sino de una m&aacute;s reducida esperanza de vida sana. Pero lo que tambi&eacute;n quiero resaltar aqu&iacute;, y de manera m&aacute;s sobresaliente si cabe, son las consecuencias del tabaco para aquellas personas que no fuman. Me refiero a los as&iacute; llamados fumadores pasivos que sufren las consecuencias del humo del tabaco. Por ejemplo un estudio ha mostrado que las personas expuestas al humo del tabaco tienen un riesgo de padecer, como los fumadores, un descenso de sus capacidades mentales. Y todav&iacute;a m&aacute;s grave, se ha visto que ese mismo humo del tabaco afecta al cerebro de los ni&ntilde;os y adolescentes de una forma todav&iacute;a no bien conocida, pero que claramente se expresa en un menor rendimiento escolar cuando estos se comparan con ni&ntilde;os que est&aacute;n libres de esa situaci&oacute;n.<br />
<br />
Y una continuaci&oacute;n final de cuanto acabo de se&ntilde;alar sobre las consecuencias del tabaco en los dem&aacute;s, refiere al da&ntilde;o en los propios hijos o nietos del fumador, no en tanto que sufran el humo del tabaco del padre, sino en tanto que heredan los genes modificados de ese padre fumador y que pueden repercutir en su propia salud futura. Y esto &uacute;ltimo no lo sabe la gente. <a href="http://www.sciencemag.org/content/310/5755/1760.summary" target="_hplink">Hay estudios mostrando</a> que los fumadores, sobre todo aquellos que comenzaron a fumar alrededor de la pubertad y la adolescencia, pueden marcar sus genes de forma que su funci&oacute;n cambia y que estos genes marcados pueden pasar a la descendencia y ser expresados en los hijos y tambi&eacute;n en los nietos afectando a la salud de estos. Lo mismo ocurre con el consumo de otras drogas. O con la ingesta de ciertos alimentos. La idea revolucionaria que se desprende de todo esto es que lo que uno hace, creyendo que solo &eacute;l es el recipiendario de los da&ntilde;os posibles causados, ya no es as&iacute;, pues es claro que puede repercutir en la descendencia por v&iacute;a de la herencia.  <br />
<br />
La ciencia actual nos lleva a comprender que ya no somos seres individuales y separados de los dem&aacute;s y que por tanto, como antes se cre&iacute;a, podemos por ejemplo fumar en el pico de una monta&ntilde;a y pensar que esto solo afecta a uno mismo. Hoy sabemos que mucho de lo que uno hace, hasta en el mismo desierto, puede afectar a su propia descendencia. De modo que no somos unidades separadas e independientes en el mundo, sino que somos cuentas o nudos que forman parte de esa red biol&oacute;gica que se llama epigen&eacute;tica. <br />
<br />
Y pensar que hay responsables p&uacute;blicos de altura en Espa&ntilde;a <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/06/27/ana-botella-tilda-hipocresia-tabaco_n_1630252.html" target="_hplink">que en estos momentos todav&iacute;a dicen</a> que "Fumar es una opci&oacute;n libre de cada uno..." &iexcl;Por favor, se&ntilde;or presidente del Gobierno, ponga usted un cient&iacute;fico en su vida pol&iacute;tica!"<br />
<br />
<br />
<blockquote>Nota: El autor de este art&iacute;culo ha publicado el libro <a href="http://www.casadellibro.com/libro-se-puede-retrasar-el-envejecimiento-del-cerebro/9788420664620/1705692" target="_hplink"><em>&iquest;Se puede retrasar el envejecimiento del cerebro?</em></a>, Alianza Editorial (Madrid 2012), en el que est&aacute;n referenciados los estudios mencionados aqu&iacute;. </blockquote>]]></content>
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    <title>¡Yo me gusto, tú te gustas, él se gusta...!</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/yo-me-gusto-tu-te-gustas-_b_1629284.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1629284</id>
    <published>2012-07-03T10:12:41-04:00</published>
    <updated>2012-09-02T05:12:16-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Cuando a la gente se le habla de sí misma o escucha hablar de ella con halago se activan en el cerebro las mismas áreas que se activan ante la expectativa de una relación sexual deseada, se siga o no de su realización física.]]></summary>
    <author>
        <name>Francisco Mora</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/"><![CDATA[A todos nos gusta, cuando hambrientos, sentarnos ante una mesa con un buen plato de comida. Y poca gente dudar&iacute;a, creo, del placer de un buen trago de cerveza fr&iacute;a en pleno verano si estamos sedientos. O dormir una buena siesta o calentarnos en invierno si hace fr&iacute;o. O recibir un dinero como recompensa a un trabajo bien hecho. Y es que el placer nos empuja y nos mueve a seguir vivos. Pero ese placer, en el ser humano, se extiende todav&iacute;a m&aacute;s all&aacute; de todo eso al convertirse en la energ&iacute;a subterr&aacute;nea que, sin el individuo ser consciente de ello, orienta casi todas nuestras decisiones. Decisiones que pueden ir desde las m&aacute;s simples como escoger, a la hora del postre, entre dos naranjas casi id&eacute;nticas, a las m&aacute;s dif&iacute;ciles y m&aacute;s duramente racionales y aparentemente alejadas de la emocionalidad, como pudieran ser las que se toman en el consejo de administraci&oacute;n de un banco o una empresa. Pues bien, ahora mismo, sabemos algo m&aacute;s del placer humano. Hoy sabemos como biol&oacute;gicamente cierto que, en lo m&aacute;s silencioso o bullicioso de nuestro ser, en esa habitaci&oacute;n imaginaria e inexistente de nuestro cerebro que llamamos yo, este, el yo, vive arropado por el placer. <br />
<br />
Sin duda que, de alguna manera, los seres humanos nos consideramos el centro de todo lo que nos rodea, pues el yo est&aacute; en el coraz&oacute;n de toda alegr&iacute;a, bienestar, satisfacci&oacute;n, sufrimiento, agresi&oacute;n, violencia, percepci&oacute;n o creencia. Todo est&aacute; referido a ese yo pienso, yo creo, yo siento, yo tengo. Y es alrededor de ese yo que giran tantos placeres. Y por supuesto que no hay que hacer mucha filosof&iacute;a para alcanzar a saber que cuando nos miramos al espejo o en una fotograf&iacute;a, buscamos gustarnos a nosotros mismos. O esperamos recibir agrado en la cara que ponen los dem&aacute;s o en sus palabras cuando hablan de nosotros mismos. Nos halaga, nos gusta, nos produce placer cuando nos dicen que vestimos bien, que hablamos bien, que estamos guapos y atractivos. Que somos inteligentes, sagaces, capaces y que se nos escucha con gusto cuando hablamos. Y claramente todo esto habla de cu&aacute;nto nos complace todo ello. Tanto nos queremos y gustamos a nosotros mismos y tan viejo es ese querer y tan obvio es, que hasta se refleja claramente en la religi&oacute;n del aparente altruismo, cuando en los evangelios se dice "Quiere a los dem&aacute;s como a ti mismo" (que supuestamente es lo que m&aacute;s quieres en este mundo).<br />
<br />
Todo esto se refuerza adem&aacute;s con los resultados de muchos estudios que se&ntilde;alan que una buena parte de cualquier conversaci&oacute;n normal est&aacute; dedicada a hacer referencia al yo del que habla y tantas veces m&aacute;s, cuando se escucha hablar al otro, en la constante interrupci&oacute;n al interlocutor para poner de manifiesto nuestro yo en el tema de que se trate, a&uacute;n siendo temas bastante espec&iacute;ficos. Pero es ahora, lejos de las especulaciones o las observaciones psicol&oacute;gicas, que con las nuevas t&eacute;cnicas de imagen cerebral se ha venido a descubrir que cuando a la gente se le habla de s&iacute; misma o escucha hablar de ella con halago, pero no de otras personas o cosas "neutras", se activan en el cerebro las mismas &aacute;reas o circuitos neuronales que se activan cuando a un individuo hambriento tiene la posibilidad de comer un buen plato de comida o ante la expectativa de una relaci&oacute;n sexual deseada, se siga o no de su realizaci&oacute;n f&iacute;sica. Es decir, el yo, y su representaci&oacute;n cerebral, viene codificado con placer, lo mismo que las conductas m&aacute;s biol&oacute;gicamente placenteras que mencionamos antes y por las que luchamos y trabajamos y ganamos alg&uacute;n dinero. &iquest;Acaso todo esto no es lo que nos conduce a hacer cosas sin m&aacute;s recompensa que aquella, aparentemente tan simple, de que se hable de nosotros mismos? &iquest;Acaso todo esto no es, por ejemplo, el substrato genial &uacute;ltimo con el que Arianna Huffington creo su peri&oacute;dico?]]></content>
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    <title>¡La economía sois vosotros!</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/francisco-mora/la-economia-sois-vosotros_b_1616139.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1616139</id>
    <published>2012-06-22T04:44:11-04:00</published>
    <updated>2012-08-21T05:12:05-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Once personas dándole patadas a un balón, por muy bien que lo hagan y muchas emociones que generen, eso, por sí solo, constituye simplemente mostrar las vergüenzas de un pueblo viejo que ya piensa poco.]]></summary>
    <author>
        <name>Francisco Mora</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/"><![CDATA[Casi siempre miro hacia delante. Y es precisamente ahora que, en estos momentos convulsos de nuestra situaci&oacute;n nacional y su repercusi&oacute;n internacional, no solo es el tiempo de resolver problemas, sino tambi&eacute;n de  comenzar a preocuparnos de la verdadera econom&iacute;a futura de nuestro pa&iacute;s. D&eacute;jenme, que les cuente algo.<br />
<br />
Hace unas pocas semanas vino aqu&iacute; a Iowa City, en donde ahora me encuentro, el presidente Obama. Vino desde Washington exclusivamente a hablar a los profesores y alumnos de esta Universidad. Y en uno de sus edificios, la Field House, <a href="http://www.youtube.com/watch?v=3oOaf9SgI0g" target="_hplink">en un peque&ntilde;o estrado improvisado al efecto</a>, Obama, utilizando un lenguaje coloquial y en apenas unos 20 o 25 minutos, habl&oacute; de la necesidad de instrumentar pol&iacute;ticas capaces de proteger los intereses de los estudiantes y mimarlos sobremanera en los esfuerzos que realizan. Y del mismo modo proteger a ese gran bien que son los profesores capaces y preparados que tiene la universidad americana y sus esfuerzos de futuro. Obama se&ntilde;al&oacute; que eso constitu&iacute;a para &eacute;l un tema prioritario en su pol&iacute;tica nacional. <br />
<br />
Y en ese contexto habl&oacute; de econom&iacute;a, se&ntilde;alando que Estados Unidos ya estaba en crecimiento y que la continuidad ascendente de ese crecimiento iba a depender, precisamente, de todos los que all&iacute; est&aacute;bamos. "Porque -m&aacute;s o menos dijo- es en la Universidad y sus profesores y sus estudiantes en donde reside la econom&iacute;a de un pa&iacute;s pues es del trabajo duro y el talento y las ideas que nace la verdadera energ&iacute;a capaz de innovar, de crear cosas nuevas, nuevas tecnolog&iacute;as, que son las que generen riqueza en el futuro. Vosotros sois de hecho la riqueza de un pa&iacute;s. Vosotros sois la verdadera econom&iacute;a de la que hay que preocuparse pensando en el futuro". <br />
<br />
Y es verdad, y lo puede ver cualquiera a menos que sea intelectualmente ciego. Y aun cuando en el fragor de las discusiones sobre bancos, petr&oacute;leo, carb&oacute;n, versus energ&iacute;as no contaminantes como la e&oacute;lica, o la industria automovil&iacute;stica o la agricultura o tantos aspectos obviamente de crucial importancia, no debi&eacute;ramos perder la perspectiva de las inversiones en esa econom&iacute;a del futuro. Y en esa perspectiva esta la creaci&oacute;n de nuevas fuentes de riqueza que precisamente residen, m&aacute;s que en cualquier otra cosa, en pensar mucho y bien y para ello hay que invertir y exigir a los estudiantes, ayudando a construir mentes capaces y dispuestas a trabajar duro por nuestro pa&iacute;s. Hay que invertir en la base de todo ello que de verdad son los maestros, genuinos art&iacute;fices del talento. No todo el mundo vale para ser un buen maestro. Y debi&eacute;ramos procurar que quienes no sirvan para ese trabajo no lo hagan, pues es de ellos de quienes depende el futuro del que hablo. Hay que comenzar a invertir, pronto ya, para que hayan mejores laboratorios, mejores instrumentos de trabajo, mejor tecnolog&iacute;a que nos adelanten en la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica que viene. Y siempre m&aacute;s y mejores profesores y estudiantes. Eso es riqueza. Y eso es lo que de verdad construir&aacute; la econom&iacute;a del futuro. <br />
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Hay que hacer un enorme esfuerzo por cambiar los paradigmas culturales de Espa&ntilde;a. Y hacerlo desde la base, desde la familia, desde el colegio. Hay que forzar el cambio desde la inteligencia pobre, zorruna y corta, a la inteligencia larga de la responsabilidad y la honestidad. Hay que hacer paralelo el culto por el deporte, con el culto por la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica. Hay que crear, desde arriba, el sentimiento orgulloso de poseer, como pueblo, gentes que dignifiquen a todos los dem&aacute;s con el pensamiento sobresaliente y los descubrimientos cient&iacute;ficos nuevos. Y esto ultimo si es de verdad riqueza, real, material. Y es la ciencia la que con sus logros, sus patentes, su tecnolog&iacute;a y su fuente de conocimiento da como resultado el verdadero prestigio internacional. Verdadero prestigio, y eso lo tenemos tan olvidado, que nace de algo que esta m&aacute;s arriba de las piernas y que es el cerebro y los valores y el pensamiento que destila. Futbol si, tenis y coches de carreras tambi&eacute;n, pero pensamiento m&aacute;s. Once personas d&aacute;ndole patadas a un bal&oacute;n, por muy bien que lo hagan y muchas emociones que generen, eso, por s&iacute; solo, constituye simplemente mostrar las verg&uuml;enzas de un pueblo viejo que ya piensa poco. <br />
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Pienso en la clase pol&iacute;tica, (incluyendo por supuesto y sobre todo, los presidentes que hemos tenido en nuestra democracia) que no han tenido nunca una prioridad en sus pol&iacute;ticas en ese sentido de futuro que ahora comento. Y no lo han hecho ni siquiera ante el panorama internacional comparativo evidente que ha mostrado siempre tanta pobreza de pensamiento y ciencia (tan alejados de conseguir ning&uacute;n premio Nobel -bueno, de hecho, hemos tenido uno en toda nuestra historia y de eso hace ya mas de cien a&ntilde;os- ). <br />
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Cuando pienso en esto me entristezco. Y me resisto a ello. No me da la gana seguir imaginando un paisaje negro cuando precisamente ahora, ahora mismo, hay aqu&iacute; un sol que desparrama luz y calor por los frondosos verdes que contemplo desde mi ventana.]]></content>
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    <title>¿Está nuestro cerebro diseñado para la felicidad?</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1564545</id>
    <published>2012-06-06T18:01:00-04:00</published>
    <updated>2012-08-06T05:12:10-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[A la felicidad aspira todo el mundo, independientemente de raza, cultura, pensamiento, sociedad o lugar escondido del planeta. Solo aquellos que se bastan a sí mismo son capaces de aproximarse.]]></summary>
    <author>
        <name>Francisco Mora</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/francisco-mora/"><![CDATA[Acabo de publicar un libro sobre la felicidad que es la contestaci&oacute;n a esa pregunta. Y la respuesta, desafiante y apretada, es que no. Nuestro cerebro, producto de muchos cientos de millones de a&ntilde;os de evoluci&oacute;n biol&oacute;gica y construido a golpes de azar y determinantes ambientales, solo contiene un dise&ntilde;o m&aacute;ximo y es aquel de la supervivencia. Puede doler admitirlo pero es lo que hay. La ley suprema del funcionamiento del cerebro es el de mantenernos vivos. Y eso, en su esencia, implica lucha, dolor, desaz&oacute;n y sufrimiento. Y esa realidad golpea inmisericorde, y de modo constante, la vida humana. <br />
<br />
El dise&ntilde;o del funcionamiento del cerebro lo deja bastante claro. Toda interacci&oacute;n con el mundo, toda lucha por la consecuci&oacute;n de algo conlleva placer o dolor y eso nos aleja de la felicidad. Y eso se debe a que todo cuanto vemos, tocamos, o&iacute;mos u olemos o gustamos es filtrado, antes de alcanzar la conciencia y la construcci&oacute;n del pensamiento, por nuestro cerebro emocional, en donde a esa informaci&oacute;n sensorial se le da la impronta de bueno o malo, de placentero o doloroso. Y ese marchamo es el centro y el origen de la infelicidad y el sufrimiento.<br />
<br />
La felicidad no es m&aacute;s que una idea sin m&aacute;s existencia que la que puede tener un sue&ntilde;o. Una idea, sin embargo, que impregna toda la conducta humana desde los tiempos del pensamiento m&aacute;gico y lo sobrenatural, hasta ahora mismo que estamos entrando m&aacute;s de lleno en el pensamiento llamado cr&iacute;tico. Una idea si se quiere, eso es cierto, universal, como bien pudiera pensarse que es la idea de Dios pues ambas vienen impregnadas de profundas emociones y sentimientos. Pero frente a la idea de Dios, que no es verdaderamente universal, s&iacute; lo es en cambio la idea de felicidad. A la felicidad aspira todo el mundo, independientemente de raza, cultura, pensamiento, sociedad o lugar escondido del planeta. Todo el mundo, sin excepci&oacute;n alguna aspira, de un modo u otro, a huir del sufrimiento y abrazar la felicidad y construir su vida alrededor de esa idea. No es as&iacute; para la idea de Dios en donde dos tercios de la humanidad, buscando y aspirando a ser verdadera y humanamente feliz, no aspira, ni tiene ninguna necesidad de un Dios que casi siempre instrumenta alguien o muchos para su propio beneficio. La felicidad es posiblemente la &uacute;nica idea, la &uacute;nica palabra, verdaderamente universal. <br />
<br />
Cualquiera entender&iacute;a que la felicidad, entendida como esa aspiraci&oacute;n de los budistas, en donde al final se extingue todo sufrimiento y dolor ante el mundo no es humano, pues ni aun el mismo Buda debi&oacute; alcanzarla completamente dado que algo de frustraci&oacute;n debi&oacute; quedar enterrada en los entresijos profundos de su cerebro cuando para lograr su propia felicidad abandon&oacute; a su propio hijo. Es as&iacute; que la felicidad se convierte en una b&uacute;squeda y un peregrinaje constante sin que nadie haya alcanzado a encontrar lo que buscaba. La felicidad de este modo, la felicidad humana, queda reducida a "momentos", a "parpadeos" de felicidad. A un vuelo fugaz como aquellos que a veces se experimentan si te encuentras con casi todas las necesidades satisfechas, lejos del dolor, el miedo, las angustias y ambiciones y a&uacute;n lejos de tu propio yo (centro de toda infelicidad) que por segundos puede quedar diluido en el entorno. Esos segundos s&iacute; ser&iacute;an segundos de felicidad. Segundos como aquellos que se&ntilde;al&oacute; Miguel Delibes cuando dijo que "la felicidad no existe y a lo mucho que se llega, a lo largo de la vida, es a briznas de dicha que se deshacen como las pompas de jab&oacute;n". <br />
<br />
La vida humana es pues, y de modo nuclear, lucha, actividad, curiosidad, un hacer constante el mundo, lo que implica infelicidad. La infelicidad, as&iacute; entendida, es intr&iacute;nseca a la vida humana. La felicidad, por el contrario no lo es. Y es curioso el que la verdadera idea de felicidad, su consecuci&oacute;n, reside precisamente en el sufrimiento. El sufrimiento se convierte as&iacute; en un motor, una catapulta, una energ&iacute;a que nos mueve para intentar alcanzar alg&uacute;n parpadeo de felicidad. Una aspiraci&oacute;n humana a la que solo aquellos que se bastan a s&iacute; mismo son capaces de aproximarse m&aacute;s largamente. Una aspiraci&oacute;n a la que debe aplicarse una regla de oro que es aquella de no pretender conseguir nunca felicidad, si esta es a costa de la felicidad de los dem&aacute;s. Y una paradoja a&ntilde;adida. Esos parpadeos de felicidad que llega a disfrutar el hombre de hoy, y no un galeote en otros tiempos, se deben precisamente al esfuerzo de hombres infelices, inquietos, con desaz&oacute;n y lucha constante por cambiar el mundo.<br />
<br />
Dijo Umberto Eco una vez que "aquellos que aspiran a ser felices de modo constante (aqu&iacute; o en otro mundo) son unos cretinos". Y esto nos lleva a que si queremos ser "humanamente felices" hay que desengancharse de ese imposible que es la felicidad permanente. Y aun todav&iacute;a m&aacute;s alejarse de ese otro imposible religioso de encontrar la felicidad m&aacute;s all&aacute; de nuestro mundo vivo, tel&uacute;rico. La verdadera felicidad humana, esos parpadeos de felicidad "humanos", solo son posibles aqu&iacute; y ahora en este mundo y aun en briega constante con el mismo sufrimiento pues  "la vida vale la pena vivirla incluso cuando todo lo malo nos llega a manos llenas y lo bueno es tan poco y escaso que no compensa" (Thomas Nagel). De esto &uacute;ltimo fue ejemplo vivo otro fil&oacute;sofo Ludwig Wittgenstein quien siendo un ser irascible y melanc&oacute;lico casi toda su vida y en su lecho de muerte, solo y ante su casera, dijo algo as&iacute; como "D&iacute;gales que ha sido maravilloso".]]></content>
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