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  <title>Helena Rohner</title>
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  <updated>2013-05-20T08:54:56-04:00</updated>
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    <name>Helena Rohner</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Helena Rohner</subtitle>
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    <title>El wabi sabi o el arte de la imperfección</title>
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    <published>2012-08-14T04:22:34-04:00</published>
    <updated>2012-10-13T05:12:11-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Personalmente, me atrae su rebelión contra las superficies uniformes en su firme defensa de lo mellado y rústico. El péndulo clásico entre el barroquismo y la sencillez parece ya no serlo al poder vivir las dos tendencias a la vez.]]></summary>
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        <name>Helena Rohner</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/helena-rohner/"><![CDATA[Hace unos 15 a&ntilde;os, en un viaje a Nueva York y con una nueva amistad conocida en una galer&iacute;a de arte, me top&eacute; con un libro que me marc&oacute; en mi visi&oacute;n est&eacute;tica de las cosas bonitas.<em> Wabi-Sabi: For Artists, Designers, Poets and Philosophers</em> (<em><a href="http://www.casadellibro.com/libro-wabi-sabi-para-artistas-disenadores-poetas-y-filosofos/9788492206865/606735" target="_hplink">Wabi Sabi, para artistas, dise&ntilde;adores, poetas y fil&oacute;sofos</a></em>, editado en Espa&ntilde;a por Renart), escrito por Leonard Koren.<br />
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El m&iacute;o es un librito precioso, editado con mimo y con muchas joyas de conocimiento. Desde el Zen al arte moderno.<br />
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A veces nos ocurre que encontramos en la lectura palabras que vienen definiendo lo que llevamos a&ntilde;os sintiendo.<br />
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El wabi sabi es una filosof&iacute;a japonesa nacida alrededor del siglo XIV que surgi&oacute; como reacci&oacute;n a la perfeccion y suntuosidad china de los siglos anteriores. Y se define como la belleza de las cosas imperfectas, mudables e incompletas.<br />
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Personalmente, me atrae su rebeli&oacute;n contra las superficies uniformes en su firme defensa de lo mellado y r&uacute;stico.<br />
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Dice la leyenda que los japoneses del siglo XIV decidieron aplicarlo a la tan venerada ceremonia del t&eacute;, saliendo de sus suntuosos palacios a sentarse en chozas que se fabricaban con materiales humildes, y sentarse en el suelo o asientos de madera mientras bat&iacute;an la espuma del t&eacute; verde. El acercamiento a la naturaleza y la sencillez glorificaba la ceremonia.<br />
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En mi trabajo siempre he defendido las piezas &uacute;nicas y con personalidad y me encanta ver c&oacute;mo mis clientes japoneses han heredado la cultura del wabi sabi a trav&eacute;s de las generaciones. Lo proyectan sobre todo en la cer&aacute;mica, y en Europa es f&aacute;cil apreciarlo en muchas de las vajillas de los restaurantes japoneses.<br />
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Tambi&eacute;n en un viaje a Kyoto con una buena amiga (qu&eacute; suerte poder compartir experiencias) un d&iacute;a nos paseamos una calle entera de ceramistas. Y nos llam&oacute; la atenci&oacute;n que las piezas m&aacute;s perfectas eran muy asequibles, mientras que las r&uacute;sticas e incompletas sub&iacute;an de precio en funci&oacute;n de sus irregularidades. Enseguida comenzamos a adaptar el ojo a lo mudable y a buscar las imperfecciones bellas.<br />
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Ahora se habla de una vuelta est&eacute;tica a lo recargado y en la moda incluso planea cierto conservadurismo asociado al lujo. Abundan im&aacute;genes cl&aacute;sicas de la mujer vestidas impecablemente al estilo de los a&ntilde;os 50, donde todo est&aacute; en orden y bajo control.<br />
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Pero a m&iacute; me gustar&iacute;a defender la libertad y la flexibilidad.<br />
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El p&eacute;ndulo cl&aacute;sico entre el barroquismo y la sencillez parece ya no serlo al poder vivir las dos tendencias a la vez.<br />
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En el dise&ntilde;o y la moda el wabi sabi da fuerte, cerca de la gente.<br />
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Desde los vaqueros rotos, los linos desgastados y descoloridos, los muebles envejecidos y la fiebre de mercadillo...<br />
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Creo que las personas nos sentimos m&aacute;s c&oacute;modas con la imperfecci&oacute;n, tal vez porque nos permite a nosotros tambi&eacute;n serlo, siendo singulares para seguir aprendiendo siempre con lo que vivimos.<br />
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Leonard Koren escribi&oacute;: "En su expresi&oacute;n m&aacute;s completa el wabi sabi puede llegar a ser un modo de vida. Y, como m&iacute;nimo, es un particular tipo de belleza".<br />
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Espero que os inspire tanto como a m&iacute;.]]></content>
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    <title>La lentitud y la belleza</title>
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    <published>2012-06-15T05:11:26-04:00</published>
    <updated>2012-08-14T05:12:09-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[El vendaval que vivimos nos está cambiando a todos. Y los diseñadores son los primeros que tienen que notarlo. Se van acabando ciertas frivolidades y hay una vuelta hacia la esencia, hacia los objetos útiles pero bellos.]]></summary>
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        <name>Helena Rohner</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/helena-rohner/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/helena-rohner/"><![CDATA[El vendaval que vivimos nos est&aacute; cambiando a todos. Y los dise&ntilde;adores son los primeros que tienen que notarlo. Se van acabando ciertas frivolidades y hay una vuelta hacia la esencia, hacia los objetos &uacute;tiles pero bellos. Es lo que los daneses llaman "dise&ntilde;o honesto", ese dise&ntilde;o que no tiene el capricho de sorprender, sino de servir.<br />
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Por eso me gusta la maravillosa filosof&iacute;a escandinava del "slow design", una idea que apuesta por el buen hacer, el respeto de la artesan&iacute;a y el valor que aumenta con el tiempo.<br />
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Hace cinco a&ntilde;os, en uno de mis primeros proyectos de dise&ntilde;o industrial, dise&ntilde;&eacute; un juego de t&eacute; para la prestigiosa empresa danesa Georg Jensen. &iexcl;En el primer trimestre se vendieron 12.000 piezas! Estaba impresionada. Mi taller produce sobre encargo y nuestros n&uacute;meros son siempre modestos. Los siguientes trimestres esas cifras cayeron. Pregunt&eacute; si esa era la cadencia natural, preocupada por la muerte de mi dise&ntilde;o. Mi director de producto me sonri&oacute;: "No tengas prisa, no hemos hecho m&aacute;s que empezar. Hemos creado un nuevo cl&aacute;sico y, con los a&ntilde;os, tu juego de t&eacute; ganar&aacute; personalidad". Ten&iacute;a raz&oacute;n. Hoy se presenta como una de las veinte piezas emblem&aacute;ticas de la firma y sigue vendiendo pasito a paso. En unos d&iacute;as presentar&eacute; en Copenhague los hermanos de ese mismo juego: cafetera, tazas, platos, termo... La apuesta de Jensen, lejos de buscar un cambio por cada temporada es reforzar los dise&ntilde;os que funcionan.<br />
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En la moda tenemos ejemplos como Herm&egrave;s o Loewe que reeditan sin pudor sus piezas m&aacute;s emblem&aacute;ticas, apostando por la belleza atemporal. Sybilla dijo: "Cuando una pieza es bella, siempre lo ser&aacute;". Es lo contrario de lo que nos obliga la industria: "Estar a la moda", suele significar cambios radicales cada temporada.<br />
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&iquest;Y qu&eacute; piden estos tiempos revueltos? Creo que la libertad es la clave: de uso, de estilo, de elegir lo que cada uno quiere, de mezclar materiales y colores, objetos de distintas &eacute;pocas... Al final, es romper moldes con una intenci&oacute;n que nos acerca a la naturaleza y nos lleva a un estilo m&aacute;s casual, menos encorsetado.<br />
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Hoy cuando compramos queremos sentir que lo que compramos tiene una historia, conectarla con una sensaci&oacute;n, sentir el trabajo personal tras cada pieza.<br />
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El &eacute;xito de los complementos en las &uacute;ltimas temporadas est&aacute; conectado con la necesidad de expresarnos. Las joyas, en especial, se convierten en nuestras aliadas y en tiempos oscuros nos aportan luz. Las manos son una de las partes del cuerpo que m&aacute;s movemos y por eso solemos fijarnos en las de los otros.<br />
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No es casualidad que los anillos se utilicen tanto y se conviertan en un fetiche de cada persona. Tengo una amiga que durante a&ntilde;os llev&oacute; un anillo m&iacute;o regalo de su novio. Cuando lleg&oacute; el momento de su ruptura, fue directamente a sustituirlo por otro que simbolizara su nueva &eacute;poca. Pero se tom&oacute; su tiempo. Todo lo bello requiere su tiempo. Tal vez ten&iacute;a raz&oacute;n Flaubert cuando dec&iacute;a: "Basta mirar un objeto mucho tiempo para que se vuelva interesante"....]]></content>
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