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  <title>Ignacio Martínez Mendizábal</title>
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  <updated>2013-05-25T09:08:23-04:00</updated>
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    <name>Ignacio Martínez Mendizábal</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Ignacio Martínez Mendizábal</subtitle>
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    <title>El oficio más antiguo de la Humanidad</title>
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    <published>2012-11-08T01:00:00-05:00</published>
    <updated>2013-01-07T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Siempre he sentido un gran respeto por las personas que llevan sobre sus hombros la importantísima tarea de dirigir la enseñanza pública. Pero últimamente, a la vista del maltrato que está recibiendo de sus principales responsables, empiezo a pensar que quizá no tengan el sueño tan ligero como yo pensaba.]]></summary>
    <author>
        <name>Ignacio Martínez Mendizábal</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/ignacio-martinez-mendizabal/</uri>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/ignacio-martinez-mendizabal/"><![CDATA[Hace alrededor de dos millones de a&ntilde;os ocurri&oacute; algo ins&oacute;lito en los m&aacute;s de 3500 millones de a&ntilde;os de historia de la vida en el planeta: un individuo comenz&oacute; a dirigir el aprendizaje por imitaci&oacute;n de otros miembros de su especie. Es imposible saber c&oacute;mo y cu&aacute;ndo ocurri&oacute; exactamente, pero lo cierto es que hace 1,8 millones de a&ntilde;os los primeros humanos desarrollaron una t&eacute;cnica de talla de la piedra lo suficientemente compleja como para que no pudiera ser aprendida por simple imitaci&oacute;n y requiriese el concurso de un elemento revolucionario en la historia del aprendizaje animal: el primer profesor (o profesora). La aparici&oacute;n del aprendizaje dirigido supuso un hito trascendental en la historia de la evoluci&oacute;n humana pues cataliz&oacute; y optimiz&oacute; las capacidades de aprender y de transmitir los conocimientos en los que se basa el comportamiento inteligente. Desde entonces, el papel de los ense&ntilde;antes ha sido trascendental en el desarrollo del nicho ecol&oacute;gico del ser humano: la Cultura.<br />
<br />
En los f&oacute;siles humanos del yacimiento de la Sima de los Huesos, en la burgalesa Sierra de Atapuerca, se encuentran las primeras evidencias de otra de las conductas que pueden calificarse como caracter&iacute;sticamente humanas. Hace alrededor de medio mill&oacute;n de a&ntilde;os, un anciano con graves dificultades para caminar y una ni&ntilde;a con retraso en sus capacidades psicomotrices pudieron sobrevivir durante a&ntilde;os, a pesar de su discapacidad, gracias a la solidaridad y el cari&ntilde;o de los otros miembros del grupo que cuidaron de ellos. Ayudar, consolar y curar se encuentran tambi&eacute;n entre las primeras se&ntilde;as de identidad del comportamiento caracter&iacute;sticamente humano. <br />
<br />
Mucho tiempo despu&eacute;s, hace alrededor de 10.000 a&ntilde;os, los humanos fueron capaces de producir sistem&aacute;ticamente alimentos, merced a la invenci&oacute;n de la agricultura y de la ganader&iacute;a. Por primera vez en la historia, se produjeron m&aacute;s alimentos de los necesarios y fue posible acumular los excedentes. Nacieron entonces las sociedades complejas y con ellas los primeros administradores del bien com&uacute;n, que pasaron a ocupar una posici&oacute;n destacada y a gozar de honores y privilegios. La riqueza se distribuy&oacute; de manera dispar y surgieron las castas y clases sociales. Y tambi&eacute;n apareci&oacute; entonces una nueva actividad que contin&uacute;a floreciente en nuestros d&iacute;as: el tr&aacute;fico de carne humana para el trabajo, la guerra y el sexo.<br />
<br />
M&aacute;s all&aacute; de los extraordinarios cambios que han acontecido a lo largo de la historia de la Humanidad, hay algo que no ha cambiado en todo ese tiempo: no hay nada que nos podamos llevar de este mundo pero es mucho lo que podemos dejar en &eacute;l. No somos otra cosa que eslabones de una largu&iacute;sima cadena. Hemos recibido todo lo que tenemos de los que vivieron antes de nosotros y nuestra misi&oacute;n es transmitir ese patrimonio, incrementado, a los que vienen detr&aacute;s. No somos los due&ntilde;os de la Tierra, sino que la recibimos de nuestros padres y la tenemos en usufructo para pas&aacute;rsela a nuestros hijos. Como los componentes de un equipo de relevos, tenemos la misi&oacute;n de llevar el testigo de nuestros padres hasta nuestros hijos. La deuda de gratitud que hemos contra&iacute;do con nuestros Mayores debe ser pagada, con intereses, con los siguientes.<br />
<br />
Es el conocimiento acumulado durante cientos de generaciones el testigo que pasamos de una generaci&oacute;n a otra. Asegurarse de que esa transmisi&oacute;n se realice de la mejor manera posible se encuentra entre las m&aacute;s graves responsabilidades de cada generaci&oacute;n. El conocimiento no es patrimonio de unos pocos y debemos asegurarnos que llegue a todos, porque es el mejor instrumento para asegurar la igualdad y la libertad de las personas. Por ello, conseguir y garantizar la mejor educaci&oacute;n p&uacute;blica posible debe estar entre las primeras preocupaciones de los administradores del bien com&uacute;n.<br />
<br />
Siempre he sentido un gran respeto por las personas que llevan sobre sus hombros la important&iacute;sima tarea de dirigir la ense&ntilde;anza p&uacute;blica y pensaba que les resultar&iacute;a muy dif&iacute;cil conciliar el sue&ntilde;o si cada noche no estaban convencidos de haber hecho todo lo posible para asegurar que la mejor educaci&oacute;n posible est&eacute; al alcance de todos. Pero &uacute;ltimamente, a la vista del maltrato que la ense&ntilde;anza p&uacute;blica est&aacute; recibiendo de sus principales responsables, empiezo a pensar que quiz&aacute; no tengan el sue&ntilde;o tan ligero como yo pensaba.<br />
<br />
De lo que no me cabe ninguna duda es de la dedicaci&oacute;n y la profesionalidad de mis compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros docentes de todos los niveles, cuyo esfuerzo y vocaci&oacute;n est&aacute;n constituyendo el parapeto que defiende a esa anciana y hermosa dama que llamamos Ense&ntilde;anza. Para ellos y ellas, con mi respeto y admiraci&oacute;n, un beso y un abrazo.]]></content>
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    <title>Neandertales emplumados y diosas en minifalda</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/ignacio-martinez-mendizabal/neandertales-emplumados-y_b_1909443.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1909443</id>
    <published>2012-09-26T01:00:00-04:00</published>
    <updated>2012-11-25T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Nuestra diversidad también ha dado lugar a páginas negras de esclavitud, intolerancia, explotación, marginación y guerras. Son las dos caras de la moneda. La diversidad humana, física o cultural, ha sido fuente de progreso y belleza pero también de mucho sufrimiento.]]></summary>
    <author>
        <name>Ignacio Martínez Mendizábal</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/ignacio-martinez-mendizabal/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/ignacio-martinez-mendizabal/"><![CDATA[Hay una idea que es com&uacute;n a casi todas las concepciones existentes sobre el lugar del ser humano en el mundo. Se trata de un hecho que parece obvio de tan evidente: que estamos solos, que somos los &uacute;nicos seres inteligentes de nuestro mundo. Si alg&uacute;n d&iacute;a nos visitara una inteligencia alien&iacute;gena o descubri&eacute;ramos en el Cosmos la existencia de una civilizaci&oacute;n  extraterrestre sufrir&iacute;amos un aut&eacute;ntico trauma cultural y la mayor parte de religiones y cosmolog&iacute;as deber&iacute;an replantearse uno de sus principios fundamentales.<br />
<br />
Pero aunque no seamos capaces de viajar a trav&eacute;s de las enormes distancias estelares, y mientras esperamos la visita de nuestros hipot&eacute;ticos vecinos c&oacute;smicos, lo cierto es que s&iacute; que disponemos de una tecnolog&iacute;a que nos permite viajar en el tiempo profundo. Nuestro mundo es maravilloso por muchas razones y no es la menor de ellas el hecho de que tenga memoria. Desde las humildes c&eacute;lulas que habitaron nuestro mundo hace varios miles de millones de a&ntilde;os, hasta las glorias de la altiva Assur, nuestro planeta atesora sus recuerdos, preservados en el polvo del tiempo. La paleontolog&iacute;a y la arqueolog&iacute;a son las disciplinas cient&iacute;ficas que nos permiten leer los recuerdos de nuestro mundo y nos habilitan para viajar en el tiempo.<br />
<br />
En ese viaje al pasado hemos descubierto la existencia de otros humanos, a los que llamamos neandertales. Durante m&aacute;s de un siglo los neandertales fueron considerados como seres semi-humanos, que carec&iacute;an de las m&aacute;s excelsas caracter&iacute;sticas del intelecto humano, a las que reunimos en la denominaci&oacute;n de "mente simb&oacute;lica". Incluso hay quien lleg&oacute; a describirlos como "super-chimpanc&eacute;s". Pero las investigaciones de las &uacute;ltimas dos d&eacute;cadas han producido una serie de descubrimientos que han ido "humanizando" progresivamente a los neandertales. Ahora sabemos con razonable seguridad que dominaban el fuego, que enterraban a sus muertos, que pod&iacute;an hablar, que hab&iacute;an desarrollado una t&eacute;cnica compleja de tallar la piedra y, m&aacute;s recientemente, que tambi&eacute;n se adornaban, algo que parec&iacute;a exclusivo de nuestra especie, el Homo sapiens. <br />
<br />
Hace unos d&iacute;as, un prestigioso equipo internacional ha publicado los resultados de un exhaustivo estudio que aporta una s&oacute;lida evidencia sobre el uso de plumas por parte de los neandertales. El estudio abarca datos procedentes de cientos de yacimientos distribuidos por toda Europa y se ha centrado especialmente en los espl&eacute;ndidos yacimientos de las cuevas de Gibraltar. Al parecer, los neandertales buscaban especialmente las grandes plumas de las alas de cuervos y aves de presa, sobre todo de especies cuyas plumas son de color oscuro. Los autores proponen, muy razonablemente, que los neandertales buscaban ese tipo de plumas con un prop&oacute;sito ornamental. &iexcl;Qu&eacute; imagen tan magn&iacute;fica imaginarse a las mujeres y varones neandertales embellecidos con tocados de plumas!<br />
<br />
Pensando en ello, no puedo dejar de imaginar qu&eacute; habr&iacute;a ocurrido si los neandertales, que se extinguieron hace poco menos de treinta mil a&ntilde;os, hubieran llegado hasta nuestros d&iacute;as. Seguramente, habr&iacute;an destacado en algunos deportes como el balonmano, el rugby o el f&uacute;tbol americano. Habr&iacute;an resultado imbatibles en cualquier especialidad ol&iacute;mpica de lanzamiento y tendr&iacute;a que haberse establecido una categor&iacute;a exclusiva para ellos en los deportes de lucha. Tambi&eacute;n me habr&iacute;a encantado o&iacute;rles cantar, con sus voces bajas y profundas, conocer c&oacute;mo pensaban sus enormes cerebros y saber c&oacute;mo ser&iacute;a la mirada enamorada de una mujer neandertal. Eso, por no hablar de la maravillosa serie de mestizos que seguramente existir&iacute;an entre ambas humanidades. Qui&eacute;n sabe si no ser&iacute;an esos cuerpos, resultado de la mezcla de sangres, los que dominar&iacute;an las pasarelas y pantallas de todo el mundo. Sin duda alguna, su presencia a d&iacute;a de hoy habr&iacute;a enriquecido grandemente nuestras vidas.<br />
<br />
En realidad, todo ello no es algo dif&iacute;cil de imaginar pues nuestra especie es maravillosamente diversa, tanto f&iacute;sica como culturalmente, y casi todas esas situaciones se encuentran hoy en nuestra sociedad. Claro que nuestra diversidad tambi&eacute;n ha dado lugar a p&aacute;ginas negras de esclavitud, intolerancia, explotaci&oacute;n, marginaci&oacute;n y guerras. Son las dos caras de la moneda. La diversidad humana, f&iacute;sica o cultural, ha sido fuente de progreso y belleza pero tambi&eacute;n de mucho sufrimiento. Pero siempre ha estado en nuestra mano desequilibrar la balanza hacia uno u otro lado.<br />
<br />
Soplan malos vientos hoy d&iacute;a. Se oyen voces, cada vez m&aacute;s alteradas, que ponen el acento en lo que nos separa. A lo lejos, se oyen batir los tambores del enfrentamiento. Unos y otros se amparan en dos diosas muy importantes y circunspectas. Yo las imagino viajando en primera clase, vestidas con severos trajes chaqueta y con car&iacute;simos maletines de piel en la mano. Son la libertad y la igualdad. Se trata de deidades fundamentales, cuyos asuntos son tan graves que cuando disputan entre ellas sus altares se riegan con sangre y l&aacute;grimas.<br />
<br />
A m&iacute;, que siempre he sido un poco tarambana, me ponen mucho m&aacute;s otras diosas a las que imagino en minifalda, cogidas de la mano y con una sonrisa p&iacute;cara en el rostro. Si se puede, preferir&iacute;a quedar con ellas. Se llaman fraternidad y tolerancia.]]></content>
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    <title>El extraño caso de los cerebros diferentes</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/ignacio-martinez-mendizabal/el-extrano-caso-de-los-ce_b_1845983.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1845983</id>
    <published>2012-09-03T02:12:37-04:00</published>
    <updated>2012-11-02T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Nuestros hijos e hijas deben crecer siendo capaces de trabajar con personas de diferente sexo, procedencia o creencia. Si los educamos por separado ¿dónde y cuándo aprenderán nuestros hijos e hijas a convivir y a trabajar juntos?]]></summary>
    <author>
        <name>Ignacio Martínez Mendizábal</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/ignacio-martinez-mendizabal/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/ignacio-martinez-mendizabal/"><![CDATA[Que las mujeres y los varones no somos biol&oacute;gicamente iguales es algo evidente. Como en la mayor parte de las especies de animales, tambi&eacute;n en la nuestra existen diferencias entre los sexos que t&eacute;cnicamente se denominan dimorfismo sexual. Pero otra cosa muy diferente es establecer el alcance de tales diferencias, especialmente en el plano intelectual.<br />
<br />
A finales del siglo XIX la idea de que la inteligencia humana depend&iacute;a directamente del tama&ntilde;o del cerebro goz&oacute; de gran prestigio en una parte de la comunidad cient&iacute;fica. En esa l&iacute;nea, se llevaron a cabo mediciones en los cerebros de cientos de cad&aacute;veres de ambos sexos y distintas poblaciones humanas con el fin de establecer el ranking del intelecto humano. Especialmente c&eacute;lebre en estos estudios fue la escuela encabezada por Paul Broca, profesor de cirug&iacute;a de la Facultad de Medicina de Par&iacute;s. Entre los resultados que parec&iacute;an m&aacute;s claros estaban aquellos que certificaban que el tama&ntilde;o del cerebro de las mujeres es, en promedio, menor que el de los varones. Ampar&aacute;ndose en este resultado se estableci&oacute; la idea de la inferioridad intelectual de la mujer frente al var&oacute;n, lo que tuvo grav&iacute;simas consecuencias en los derechos civiles y en el tipo de educaci&oacute;n de las mujeres. En realidad, las mediciones realizadas no hac&iacute;an sino confirmar una idea preconcebida de la sociedad de aquella &eacute;poca, la de la inferioridad intelectual femenina.<br />
<br />
Afortunadamente, la lucha de muchas mujeres, apoyada por no pocos varones, consigui&oacute; que la educaci&oacute;n de las ni&ntilde;as, en la escuela y el hogar, no difiriera de la de los varones y con ello se realiz&oacute; uno de los mayores experimentos sociol&oacute;gicos de la Historia, cuyo resultado conocemos bien. Educadas en las mismas condiciones y dotadas de las mismas oportunidades, las mujeres han resultado ser tan competentes como los varones en todas las actividades del intelecto humano.<br />
<br />
Por eso, me ha sorprendido grandemente la noticia de que <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/08/23/el-ministerio-de-educacio_n_1825604.html" target="_hplink">existe una corriente</a> en educaci&oacute;n que aboga por el retorno a la educaci&oacute;n separada de las ni&ntilde;as y ni&ntilde;os. He tenido la ocasi&oacute;n de leer el argumentario de algunos de los centros educativos en los que se defiende y se sigue la ense&ntilde;anza separada y no puedo por menos que considerarlos endebles y poco convincentes. Me queda la sensaci&oacute;n de que no son tanto cuestiones pedag&oacute;gicas como planteamientos ideol&oacute;gicos los que sustentan este tipo de ense&ntilde;anza. Sobre todo, teniendo en cuenta que un buen n&uacute;mero de dichos centros se encuadran en un perfil ideol&oacute;gico que contempla tambi&eacute;n como diferentes los papeles que deben desempe&ntilde;ar varones y mujeres en la sociedad.<br />
<br />
Aunque no pretendo elevar a la categor&iacute;a de norma mi experiencia personal, lo cierto es que como antiguo alumno de un colegio de chicos y como profesor durante m&aacute;s de una d&eacute;cada en centros de Formaci&oacute;n Profesional en los que exist&iacute;a segregaci&oacute;n "natural" de sexos en funci&oacute;n de las especialidades (con ramas mayoritariamente femeninas, como Sanitaria, Peluquer&iacute;a o Administrativo y otras predominantemente masculinas como Electricidad y Electr&oacute;nica) mi impresi&oacute;n es que la ense&ntilde;anza mixta es m&aacute;s natural y mejor, en todos los sentidos, que la basada en la separaci&oacute;n entre chicas y chicos.<br />
<br />
Es cierto que los ritmos de maduraci&oacute;n intelectual no son los mismos y tambi&eacute;n que existen diferencias de comportamiento entre los adolescentes de ambos sexos. Pero creo que esta diversidad no deber&iacute;a contemplarse como un problema que justifique la separaci&oacute;n por sexos en la escuela. Pienso que uno de los valores fundamentales del proceso educativo estriba en la oportunidad de convivir con personas diferentes, aprendiendo de ellas. La diversidad no es un problema, es una oportunidad de enriquecimiento personal. Sin duda, la ense&ntilde;anza mixta es m&aacute;s compleja que la educaci&oacute;n separada pero las dificultades que presenta pueden ser abordadas sin renunciar a su valor fundamental. Separar por sexos es, seguramente, la soluci&oacute;n m&aacute;s f&aacute;cil pero no la mejor.<br />
<br />
Por otra parte, la sociedad espa&ntilde;ola ha elegido organizarse alrededor de una serie de valores que la vertebran y que est&aacute;n recogidos en nuestra constituci&oacute;n. Y uno de ellos, entre los m&aacute;s importantes, es el de la igualdad de las personas. Aspiramos a vivir en una sociedad en la que mujeres y varones vivamos en igualdad de condiciones. Nuestros hijos e hijas deben crecer siendo capaces de trabajar con personas de diferente sexo, procedencia o creencia. M&aacute;s a&uacute;n, deben estar preparados para que en su futuro laboral personas de ambos sexos est&eacute;n a su cargo o sean sus superiores jer&aacute;rquicos. Y para ello, &iquest;no es mejor que jueguen y aprendan juntos desde el propio jard&iacute;n de infancia? Si los educamos por separado &iquest;d&oacute;nde y cu&aacute;ndo aprender&aacute;n nuestros hijos e hijas a convivir y a trabajar juntos?<br />
<br />
Pero todos estamos sujetos a cuestiones ideol&oacute;gicas y quiz&aacute; estas pesen tambi&eacute;n mucho en mi opini&oacute;n sobre este asunto. Tal vez, tengan raz&oacute;n quienes defienden que se trata de un tema circunscrito al &aacute;mbito de la libertad de elecci&oacute;n de los padres y que el sentido com&uacute;n y la forma de pensar de cada uno debe ser el juez &uacute;ltimo a la hora de elegir el modelo educativo para sus hijos. Pero tambi&eacute;n es cierto que es responsabilidad de la sociedad establecer el marco en el que dicha libertad puede ejercerse. A fin de cuentas, hay aspectos muy importantes de la educaci&oacute;n, como la propia obligatoriedad de la escolarizaci&oacute;n, que no se dejan a la libre elecci&oacute;n de los padres. Al menos, no con fondos p&uacute;blicos.<br />
<br />
Y ese es, a mi juicio, el fondo de la cuesti&oacute;n. Creo que se trata de un asunto demasiado importante para el futuro de nuestras hijas e hijos, y de nuestra sociedad a la postre, como para que este tema quede sometido exclusivamente al &aacute;mbito judicial de cada comunidad aut&oacute;noma y que pudiera llegar a darse el caso de que, dependiendo del territorio, la ense&ntilde;anza separada fuera, o no, financiada con fondos p&uacute;blicos. En mi opini&oacute;n, se trata de un tema lo suficientemente serio como para ser considerado un asunto de inter&eacute;s general y deber&iacute;a ser sometido a un serio debate. O mejor a&uacute;n, un debate m&aacute;s amplio sobre la conveniencia de subvencionar con el erario p&uacute;blico, especialmente en estos tiempos de fuertes recortes en educaci&oacute;n, a cualquier alternativa educativa, sea del signo que sea, que pudiera rozar con valores democr&aacute;ticos tales como la igualdad de g&eacute;nero.<br />
<br />
Lo cierto es que no existen dos personas iguales y que las diferencias y afinidades intelectuales no atienden a etiquetas de g&eacute;nero. La experiencia me ha ense&ntilde;ado que mi cerebro funciona de un modo m&aacute;s parecido al de algunas mujeres que al de muchos hombres y por ello, puestos a elegir, hubiera preferido compartir tambi&eacute;n con ellas el pupitre.]]></content>
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    <title>L@s Otr@s</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/ignacio-martinez-mendizabal/ls-otrs_b_1658740.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1658740</id>
    <published>2012-07-10T03:56:52-04:00</published>
    <updated>2012-09-08T05:12:09-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Con su cerca de un millón y medio de años de registro arqueológico y paleontológico, la Sierra de Atapuerca es, seguramente, el lugar más histórico del continente europeo.]]></summary>
    <author>
        <name>Ignacio Martínez Mendizábal</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/ignacio-martinez-mendizabal/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/ignacio-martinez-mendizabal/"><![CDATA[Como cada verano, desde hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os, decenas de investigadores procedentes de los cuatro puntos cardinales de nuestra Piel de Toro se dan cita en los <a href="http://www.atapuerca.org/" target="_hplink">yacimientos de la Sierra de Atapuerca</a>. Con gran entusiasmo y profesionalidad, trabajan infatigablemente durante cuarenta y cinco d&iacute;as en los yacimientos de la Trinchera del Ferrocarril, la Cueva Mayor, la Cueva del Mirador y en el tren de lavado y triado de sedimentos instalado en las riberas del r&iacute;o Arlanz&oacute;n. Y todos lo hacen de manera altruista. Nadie recibe remuneraci&oacute;n alguna por su trabajo en las excavaciones.<br />
<br />
Declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en los &uacute;ltimos d&iacute;as del pasado siglo XX, los yacimientos de Atapuerca se han convertido en un lugar de peregrinaje. Cada a&ntilde;o, miles de personas acuden all&iacute; para conocer uno de los lugares m&aacute;s extraordinarios en la historia de la Prehistoria. Vienen de todas partes, a veces solos, en parejas, en familia, grupos escolares o cuadrillas de amigos. Con su cerca de un mill&oacute;n y medio de a&ntilde;os de registro arqueol&oacute;gico y paleontol&oacute;gico, la Sierra de Atapuerca es, seguramente, el lugar m&aacute;s hist&oacute;rico del continente europeo. Pero en Atapuerca no hay ruinas, ni pinturas rupestres que admirar, solo pueden verse rellenos de cueva. Por eso, a Atapuerca no solo se va para ver, sino tambi&eacute;n para escuchar y enso&ntilde;ar. A escuchar las rigurosas explicaciones de los gu&iacute;as que acompa&ntilde;an a los visitantes y que permiten imaginar las vidas de las personas que vivieron all&iacute; desde hace casi un mill&oacute;n y medio de a&ntilde;os. Vidas que estuvieron trenzadas con las de las plantas y las de los animales, grandes y peque&ntilde;os, que habitaron en la zona a lo largo de todo ese tiempo.<br />
<br />
Historias como la del primer ser humano registrado en el continente europeo, hace alrededor de un mill&oacute;n trescientos mil a&ntilde;os, que sufri&oacute; una intensa patolog&iacute;a oral que debi&oacute; causarle fuertes dolores. Un poco m&aacute;s tarde, hace novecientos mil a&ntilde;os la Sierra de Atapuerca asisti&oacute; al primer acto de canibalismo conocido en la historia de la humanidad, en el que fueron devorados al menos siete ni&ntilde;os y ni&ntilde;as. No muy lejos de ese lugar, al pie de una profunda sima en el interior de una de las cuevas de la sierra, tuvo lugar, hace alrededor de quinientos mil a&ntilde;os, el primer acto funerario del que se tiene noticia, que produjo la mayor acumulaci&oacute;n de f&oacute;siles humanos del planeta. Y mientras, en la sierra habitaron animales que nos resultan muy ex&oacute;ticos, como mamuts, rinocerontes, tigres dientes de sable, hipop&oacute;tamos, hienas y leones m&aacute;s grandes que los actuales. Y junto a ellos, otros tan fascinantes como la musara&ntilde;a gigante que era capaz de inocular veneno a sus presas con sus dientes.<br />
<br />
Todos los datos y conocimientos que cubren las paredes del espl&eacute;ndido <a href="http://www.museoevolucionhumana.com/" target="_hplink">Museo de la Evoluci&oacute;n Humana de Burgos</a> y que nutren las explicaciones que los gu&iacute;as de Atapuerca prodigan a los visitantes proceden del trabajo de las decenas de investigadores que desde hace a&ntilde;os trabajan en los yacimientos. Sin su dedicaci&oacute;n y profesionalidad, Atapuerca solo ser&iacute;a una hermosa colina arbolada pr&oacute;xima a Burgos. <br />
<br />
Cuando piso las tierras de la Sierra de Atapuerca siempre pienso en los humanos del pasado, cuyos restos la hacen tan importante, pero tambi&eacute;n en los investigadores, cuyo trabajo la ha puesto en valor. Algunos de estos investigadores gozamos de popularidad y reconocimiento social (hasta nos invitan a escribir en blogs muy importantes) pero la mayor&iacute;a son desconocidos para el gran p&uacute;blico. Muchos de ellos vienen realizando su trabajo en condiciones muy precarias. Y sin embargo, ni su vocaci&oacute;n, ni su empe&ntilde;o ha menguado nunca. A lo largo de tantos a&ntilde;os, la sociedad espa&ntilde;ola ha contra&iacute;do una deuda con ellos pues una parte muy importante del valor actual de Atapuerca se debe a su trabajo y generosidad. Por eso, no ser&iacute;a justo que, en estos tiempos de recortes, hubieran de pagar por una crisis que no causaron<br />
<br />
Cuando pienso en mis compa&ntilde;eras y compa&ntilde;eros del Equipo de Atapuerca recuerdo una an&eacute;cdota que escuch&eacute; una vez en la televisi&oacute;n. Preguntado por su nieto si &eacute;l hab&iacute;a sido un h&eacute;roe, un veterano de la Segunda Guerra Mundial contest&oacute; al chiquillo: "Yo no, pero serv&iacute; junto a ell@s".]]></content>
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    <title>Antes muertos que sencillos</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/ignacio-martinez-mendizabal/antes-muertos-que-sencillos_b_1618557.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1618557</id>
    <published>2012-06-23T05:04:14-04:00</published>
    <updated>2012-08-22T05:12:22-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Las personas somos una curiosa especie por muchas razones, y entre ellas destaca nuestro exacerbado gusto por la belleza. En realidad, más que un gusto parece una necesidad.]]></summary>
    <author>
        <name>Ignacio Martínez Mendizábal</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/ignacio-martinez-mendizabal/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/ignacio-martinez-mendizabal/"><![CDATA[Hace unos d&iacute;as la ciencia espa&ntilde;ola cosech&oacute; uno de esos &eacute;xitos que cabe calificar de hist&oacute;rico. Seguramente, a D. Marcelino Sainz de Sautuola, el descubridor (junto con su hija Mar&iacute;a) de las pinturas de Altamira, le habr&iacute;a colmado de orgullo ver que los inmortales bisontes del techo de la cueva ocupan la portada del ejemplar del 15 de junio de 2012 de la prestigiosa revista <em>Science</em>. En las p&aacute;ginas interiores se puede encontrar <a href="http://www.sciencemag.org/content/336/6087/1409" target="_hplink">un espl&eacute;ndido art&iacute;culo, elaborado por un equipo internacional plagado de cient&iacute;ficos espa&ntilde;oles</a> (&iexcl;enhorabuena!), dedicado a establecer la dataci&oacute;n de pinturas rupestres de algunas cuevas cant&aacute;bricas entre las que figuran, adem&aacute;s de la famosa cueva de Altamira, la tambi&eacute;n santanderina de El Castillo y la asturiana de Tito Bustillo.<br />
<br />
Los resultados obtenidos pueden calificarse de inesperados, pues retrasan notablemente la antig&uuml;edad de dichas pinturas rupestres. En concreto, un disco de color rojo, pintado en una de las paredes de la Cueva del Castillo, <a href="http://www.abc.es/20120614/ciencia/abci-cuevas-altamira-datacion-201206141730.html" target="_hplink">ha arrojado una dataci&oacute;n de alrededor de 40.800 a&ntilde;os</a>, que rebasa muy de largo la antig&uuml;edad de las pinturas de la famosa Cueva Chauvet, en la localidad francesa de Vallon-Pont-Darc, tenidas hasta ahora como las m&aacute;s antiguas del mundo. Fuera de Europa, las pinturas rupestres m&aacute;s antiguas se encuentran en Namibia, en el yacimiento denominado Apollo XI, y tienen alrededor de 27.500 a&ntilde;os de antig&uuml;edad.<br />
<br />
Pero m&aacute;s all&aacute; del inter&eacute;s, leg&iacute;timamente chovinista, de en qu&eacute; pa&iacute;s se encuentran las pinturas rupestres m&aacute;s antiguas, la nueva dataci&oacute;n es especialmente sugerente porque sit&uacute;a el momento de su realizaci&oacute;n en una &eacute;poca en la que los neandertales a&uacute;n habitaban la Pen&iacute;nsula Ib&eacute;rica y entreabre la puerta a la discusi&oacute;n de si fue esa humanidad la autora de una parte del arte rupestre.<br />
 <br />
Los neandertales, tal como los conocemos hoy d&iacute;a, fueron unas personas de grandes cerebros, mayores incluso que los nuestros, que dominaban la talla de la piedra, se ocupaban de sus muertos, hab&iacute;an domesticado el fuego y, muy probablemente, tambi&eacute;n halaban. M&aacute;s a&uacute;n, tambi&eacute;n fabricaban objetos de adorno personal y elaboraban pigmentos, tal como se ha descubierto en algunas cuevas francesas (como la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Grotte_de_Renne" target="_hplink">Grotte du Renne</a>, en Arcy-sur- Cure) y espa&ntilde;olas (Cueva de los Aviones, en Cartagena, y Cueva Ant&oacute;n, en Mula). Aunque es muy tentador unir adorno personal y arte rupestre como diferentes manifestaciones de un mismo fen&oacute;meno, el simbolismo de la mente humana, yo no estoy tan convencido de ello. En mi opini&oacute;n, el adorno personal y el arte parietal bien podr&iacute;an corresponder a or&iacute;genes diferentes. Sin duda, el arte parietal es una expresi&oacute;n de simbolismo pero el adorno personal podr&iacute;a explicarse sencillamente por una motivaci&oacute;n est&eacute;tica. <br />
<br />
Las personas somos una curiosa especie por muchas razones, y entre ellas destaca nuestro exacerbado gusto por la belleza. En realidad, m&aacute;s que un gusto parece una necesidad. Vivimos rodeados de objetos que nos parecen bellos, que han sido elegidos entre otros de funcionalidad parecida solamente por su est&eacute;tica, desde los relojes y bol&iacute;grafos hasta los autom&oacute;viles o el mobiliario de nuestros hogares y lugares de trabajo. Tambi&eacute;n dedicamos una importante parte de nuestro tiempo, esfuerzo y dinero a ser lo m&aacute;s bellos (y bellas) posibles con peinados, dietas, ejercicios o, incluso, cirug&iacute;a. Incluso las prendas interiores son elegidas cada d&iacute;a en funci&oacute;n de nuestro gusto est&eacute;tico... aunque no siempre tengamos esperanzas de lucirlas. Y nada de todo ello tiene necesariamente un car&aacute;cter simb&oacute;lico, es que nos gusta, nos morimos por la belleza.<br />
<br />
En el registro arqueol&oacute;gico, las evidencias de adorno personal anteceden en mucho a las primeras pinturas rupestres, pues las encontramos en yacimientos africanos (como la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Cueva_de_Blombos" target="_hplink">Cueva Blombos</a>, en Sud&aacute;frica) y de Oriente Pr&oacute;ximo (como los<a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Yacimientos_de_Skhul_y_Qafzeh" target="_hplink"> yacimientos de Qafzeh y Skhul</a>, en Israel)  que est&aacute;n datados en alrededor de 100.000 a&ntilde;os. As&iacute; que, mucho antes de que a nadie se le ocurriera pintar algo en la pared de alguna cueva, las personas ya se adornaban con collares y probablemente tambi&eacute;n se pintaban el cuerpo. Y seguramente lo hac&iacute;an sin otra intenci&oacute;n que la de gustarse, para sentirse guapas (y guapos). Personalmente, me agrada pensar que, adem&aacute;s de otras cualidades y virtudes muy serias e importantes, la coqueter&iacute;a tambi&eacute;n se encuentra entre las se&ntilde;as de identidad de nuestra estirpe.]]></content>
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    <title>En qué se diferencian un elefante y una aspirina</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/ignacio-martinez-mendizabal/en-que-se-diferencian-un-elefante-y-una-aspirina_b_1611998.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1611998</id>
    <published>2012-06-21T04:01:53-04:00</published>
    <updated>2012-08-20T05:12:05-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[En los muchos años que llevo dando clase en Institutos de Enseñanza Secundaria, primero, y en la Universidad, después, todavía no he conseguido que ningún alumno me responda a la pregunta.]]></summary>
    <author>
        <name>Ignacio Martínez Mendizábal</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/ignacio-martinez-mendizabal/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/ignacio-martinez-mendizabal/"><![CDATA[Es un hecho muy frecuente en clase el que los alumnos se inhiban de contestar ante cuestiones aparentemente obvias. En los muchos a&ntilde;os que llevo dando clase en Institutos de Ense&ntilde;anza Secundaria, primero, y en la Universidad, despu&eacute;s, todav&iacute;a no he conseguido que ninguno me responda a la pregunta de qu&eacute; diferencias encuentran entre un elefante y una aspirina.<br />
<br />
La pregunta tiene su intr&iacute;ngulis pues la formulo en el contexto de clases pr&aacute;cticas en las que se ense&ntilde;a a distinguir unos organismos de otros. En esas clases, la atenci&oacute;n se centra en caracteres anat&oacute;micos que no son f&aacute;ciles de apreciar o comparar sin una adecuada explicaci&oacute;n. Pero centrar la explicaci&oacute;n en los detalles m&aacute;s enrevesados conlleva el da&ntilde;o colateral de no fijarse en las cuestiones m&aacute;s obvias. Y ser capaz de percibir lo evidente hizo grande a Sherlock Holmes y permiti&oacute; al Dr. Hannibal Lecter poner en las manos de Clarice Starling al psic&oacute;pata conocido como B&uacute;falo Bill en la secuencia m&aacute;s memorable de la memorable pel&iacute;cula <em>El silencio de los corderos</em>. Y como no quiero que mis alumnos sean menos perspicaces que tan esclarecidos caballeros, intento llamar su atenci&oacute;n hacia la observaci&oacute;n de las diferencias evidentes entre los organismos. Para ello, suelo levantar en cada mano un ejemplar de especies de muy diferentes tama&ntilde;os y les pregunto: "&iquest;En qu&eacute; se diferencian?" A&ntilde;o tras a&ntilde;o, el silencio, acompa&ntilde;ado de una s&uacute;bita e irresistible necesidad de consultar algo en sus apuntes, ha sido siempre la respuesta.<br />
<br />
Entonces, no puedo resistir la tentaci&oacute;n de hacerle la broma del elefante y la aspirina y les pregunto si saben en qu&eacute; se diferencian. Y cuando el silencio vuelve a atronar el aula les sonr&iacute;o con malicia y les recomiendo que no vayan nunca solos (ni solas) a una farmacia. <br />
<br />
&iquest;A qu&eacute; se debe esa reticencia de los alumnos a contestar preguntas obvias? <br />
<br />
Otro enigma relacionado con el anterior es la enorme dificultad que entra&ntilde;a percibir lo que es evidente y la gran facilidad que tenemos las personas para elaborar explicaciones muy complejas frente a hechos que son muy sencillos. Eso es lo que les ocurre al jefe de Clarice Starling, Jack Crawford, y a ella misma impidi&eacute;ndoles resolver un caso del que dispon&iacute;an de todos los datos, mientras que el malvado Lecter lo resuelve sin salir de su celda. <br />
<br />
La observaci&oacute;n cuidadosa de los fen&oacute;menos naturales deber&iacute;a habernos llevado desde hace miles de a&ntilde;os a la conclusi&oacute;n de que se repiten de la misma manera siempre que se dan las mismas condiciones... y que los rayos solamente caen del cielo cuando hay nubes de tormenta. La ciencia se basa en el hecho de que la Naturaleza no tiene prop&oacute;sito, que carece de psicolog&iacute;a y que siempre que se den las mismas condiciones se producir&aacute;n los mismos fen&oacute;menos. Sin embargo, esta idea ha estado ausente durante la mayor parte de la historia de la humanidad y su lugar lo ha ocupado una deliciosa pl&eacute;yade de conjeturas sobre las intenciones y relaciones personales de un sinf&iacute;n de diosas y dioses, mayores y menores.<br />
<br />
&iquest;A qu&eacute; se debe esa tendencia de la mente humana a no reparar en lo obvio?<br />
<br />
El cerebro humano, con su enorme tama&ntilde;o, no parece que haya evolucionado para resolver problemas relacionados con lo que podr&iacute;amos llamar "Ciencias Naturales". Es cierto que gracias a nuestra gran inteligencia hemos sido capaces de desarrollar respuestas tecnol&oacute;gicas que nos han permitido poblar todo el globo, iluminar la noche, surcar los cielos y hasta alcanzar la superficie de la Luna. Pero tambi&eacute;n lo es que ya ten&iacute;amos ese enorme cerebro mucho antes de que lo aplic&aacute;semos a ello. No, nuestro gran cerebro no es una computadora para resolver problemas relacionados con la F&iacute;sica, la Qu&iacute;mica, la Geolog&iacute;a o la Biolog&iacute;a, aunque nos faculta para hacerlo; nuestra enorme masa de neuronas es m&aacute;s bien un ordenador para resolver problemas psicol&oacute;gicos del tipo de "qu&eacute; quiere decir mi pareja cuando est&aacute; de morros y me contesta que no le pasa nada" o "a ver c&oacute;mo consigo que esta persona haga lo que yo quiero que haga".<br />
<br />
Por eso, durante milenios, nuestro cerebro intent&oacute; comprender la Naturaleza de la mejor manera que conoce: convirtiendo los fen&oacute;menos naturales en problemas psicol&oacute;gicos relacionados con la voluntad de seres sobrenaturales pero cuyos intereses y deseos resultaban sospechosamente humanos. Nos ha costado mucho tiempo llegar a comprender que la Naturaleza no tiene psicolog&iacute;a y solo desde entonces la hemos empezado a entender.<br />
<br />
Quiz&aacute; sea esa la causa de que los alumnos no respondan a preguntas del tipo de la diferencia entre las aspirinas y los elefantes y se quedan mudos como corderitos. Porque su computadora de resolver problemas psicol&oacute;gicos les alerta: "Calla, que seguro que lo pregunta para que respondas lo obvio y ponerte en rid&iacute;culo con otra explicaci&oacute;n". Tal vez sea tambi&eacute;n por eso por lo que en clase les preocupa m&aacute;s adivinar las intenciones de su profesor (&iquest;entrar&aacute; en el examen?) que entender sus explicaciones. Y quiz&aacute; sea por ese mismo motivo por lo que los profesores tengamos una cierta tendencia a descolgarnos con preguntas inesperadas en los ex&aacute;menes, porque nuestra computadora psicol&oacute;gica siente repugnancia a ser transparente a los dem&aacute;s. Y as&iacute;, la dificultad de muchas asignaturas no reside en la complejidad de su materia sino en la de saber qu&eacute; es lo que hay que hacer para aprobarlas.<br />
<br />
As&iacute; que, si alguna vez alguien les pregunta cu&aacute;l es la diferencia entre un elefante y una aspirina, no descarten que se trate de alguien con necesidad de saberlo con exactitud porque est&aacute; a punto de entrar en una farmacia.]]></content>
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    <title>Lo más difícil de conseguir</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1566026</id>
    <published>2012-06-10T04:53:00-04:00</published>
    <updated>2012-08-09T05:12:13-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Como animales hipersociales que somos, nos va la vida en la capacidad de anticipar y manipular el comportamiento de los demás. No parece descabellado que haya sido esta la causa principal de nuestro gran cerebro.]]></summary>
    <author>
        <name>Ignacio Martínez Mendizábal</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/ignacio-martinez-mendizabal/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/ignacio-martinez-mendizabal/"><![CDATA[Hace alrededor de dos millones de a&ntilde;os ocurri&oacute; algo extraordinario que cambi&oacute; el curso de la historia de la vida en nuestro mundo. Una de sus criaturas tuvo una idea. Se le ocurri&oacute; que pod&iacute;a golpear dos piedras entre s&iacute; para quebrarlas y obtener aristas con las que cortar. No sabemos con certeza a qu&eacute; especie perteneci&oacute; aquel primer inventor (&iquest;o inventora?), lo que s&iacute; sabemos con seguridad es que pertenec&iacute;a a nuestra propia estirpe, la de los hom&iacute;nidos. Los hom&iacute;nidos somos primates del mismo tipo que gorilas y chimpanc&eacute;s, pero a diferencia de ellos somos b&iacute;pedos y nuestros caninos est&aacute;n menos desarrollados. Los humanos somos un tipo de hom&iacute;nido que, adem&aacute;s, tenemos un enorme cerebro.<br />
<br />
El peso promedio del cerebro de los primeros humanos superaba largamente el medio kilo, mientras que el de los chimpanc&eacute;s y los hom&iacute;nidos anteriores no rebasa los 450 gramos. Un aumento del tama&ntilde;o cerebral de algo m&aacute;s de 100 gramos no parece muy impresionante, pero supone un incremento de entre un 20% y un 25%, una cifra nada despreciable. Sobre todo, si tenemos en cuenta que el tejido nervioso es el m&aacute;s costoso de generar y mantener. Nuestro cerebro consume cerca de un 20% del total de calor&iacute;as que ingerimos cada d&iacute;a, aunque no supone m&aacute;s que el 2% del total del peso corporal. O sea, que cada gramo de cerebro consume diez veces m&aacute;s energ&iacute;a que cada gramo de cualquier otro &oacute;rgano. Y en mundo donde conseguir el diario sustento es una cuesti&oacute;n de vital importancia, cualquier derroche innecesario se suele pagar con la vida. De modo que aumentar en casi una cuarta parte el tama&ntilde;o del &oacute;rgano m&aacute;s costoso del cuerpo debe de tener alguna explicaci&oacute;n. <br />
<br />
El invento de la talla de la piedra coincidi&oacute; con la aparici&oacute;n de los primeros humanos y es muy tentador relacionar ambos acontecimientos. Tal vez, el aumento del tama&ntilde;o cerebral est&eacute; en relaci&oacute;n con la mayor capacidad de los humanos para entender los mecanismos naturales y actuar sobre ellos en nuestro propio beneficio. A fin de cuentas, los humanos somos la criatura del planeta con el mayor cerebro, en relaci&oacute;n a su peso corporal, y tambi&eacute;n la &uacute;nica que ha desarrollado capacidades tecnol&oacute;gicas, desde la talla de la piedra hasta las naves espaciales. As&iacute; que relacionar tama&ntilde;o cerebral e inteligencia tecnol&oacute;gica tiene mucho sentido. Pero continuemos con nuestra historia.<br />
<br />
Hace algo m&aacute;s de un mill&oacute;n y medio de a&ntilde;os, los humanos inventaron una nueva forma de tallar la piedra, a la que denominamos Achelense. El Achelense es mucho m&aacute;s complejo que el mero golpear guijarros para obtener lascas cortantes. Esta nueva forma de tallar la piedra se caracteriza por la fabricaci&oacute;n de elementos tan sofisticados como los bifaces o hachas de piedra, dotados de una hermosa simetr&iacute;a bilateral. Para fabricar un bifaz no es suficiente con golpear ma&ntilde;osamente las piedras, adem&aacute;s es preciso hacerlo en una secuencia predeterminada que solo tiene sentido en relaci&oacute;n con el producto final. En la talla de tipo achelense distinguimos la aparici&oacute;n de la planificaci&oacute;n y del pensamiento estrat&eacute;gico. Como hab&iacute;a ocurrido con los primeros talladores de la piedra, esta revoluci&oacute;n tecnol&oacute;gica tambi&eacute;n coincide con un incremento en el tama&ntilde;o cerebral, que alcanza valores que superan los 800 gramos de peso. Nuevamente, tama&ntilde;o cerebral e inteligencia tecnol&oacute;gica parecen avanzar de la mano.<br />
<br />
La Sima de los Huesos es un conducto vertical de unos 14 metros de ca&iacute;da que se encuentra en uno de los vericuetos de la Cueva Mayor, en la Sierra de Atapuerca. A su pie, a casi un kil&oacute;metro de distancia de la actual entrada a la cueva, se encuentra el mayor yacimiento de f&oacute;siles humanos del planeta. All&iacute; se vienen recuperando, desde hace casi tres d&eacute;cadas, los restos de no menos de 28 personas, de ambos sexos y diferentes edades, cuyos cuerpos se acumularon all&iacute; hace alrededor de medio mill&oacute;n de a&ntilde;os. Los hallazgos e investigaciones realizados en la colecci&oacute;n de la Sima de los Huesos nos permiten conocer a aquellos humanos como a ninguna otra especie humana f&oacute;sil. Y entre los descubrimientos realizados destaca el del tama&ntilde;o de sus cerebros, que ha podido estimarse con gran precisi&oacute;n en varios ejemplares y que muestra un valor promedio de 1.250 gramos. Un gran salto en el tama&ntilde;o cerebral desde los inventores del Achelense, m&aacute;s de un mill&oacute;n de a&ntilde;os atr&aacute;s en el tiempo. Cabr&iacute;a esperar que, merced a sus mayores cerebros, los humanos de la Sima de los Huesos tuvieran una tecnolog&iacute;a m&aacute;s avanzada. Pero lo cierto es que tallaban la piedra al modo achelense, del mismo modo que sus lejanos antepasados. Pero, entonces, &iquest;c&oacute;mo explicar sus grandes cerebros? <br />
<br />
Las personas que llenaron de bisontes las paredes de la cueva de Altamira, hace unos 14.000 a&ntilde;os, pertenec&iacute;an a nuestra propia especie, Homo sapiens, y el tama&ntilde;o de sus cerebros, como el de los nuestros, ya rondaba el kilo y medio de peso. Desde entonces, el desarrollo tecnol&oacute;gico ha progresado espectacularmente pero no el tama&ntilde;o cerebral. Por otra parte, todos los seres humanos tenemos enormes cerebros, y sin embargo, el desarrollo tecnol&oacute;gico es muy dispar entre las distintas culturas. As&iacute; que no parece existir una relaci&oacute;n tan evidente entre tama&ntilde;o cerebral e inteligencia tecnol&oacute;gica. Es posible que la inteligencia tecnol&oacute;gica sea la consecuencia de nuestro gran cerebro pero no su causa. Y si no es la inteligencia tecnol&oacute;gica, &iquest;qu&eacute; otro tipo de problema puede ser tan importante para nuestra supervivencia, y que sea tan dif&iacute;cil de resolver, que haga necesario invertir en una cantidad tan grande de materia gris?  <br />
<br />
En realidad, no hace falta mucho cerebro para entender los mecanismos naturales. Al menos no para comprenderlos al nivel necesario para la supervivencia. Los fen&oacute;menos naturales son regulares, se producen siempre de la misma manera, lo que les hace f&aacute;cilmente predecibles. Lo que s&iacute; que resulta tremendamente dif&iacute;cil de predecir es el comportamiento de las personas. Somos criaturas con un elevado nivel de autoconsciencia, muy imaginativas, con buena memoria y de genio vivo... un c&oacute;ctel dif&iacute;cil de manejar. Y adem&aacute;s formamos grupos numerosos, donde el comportamiento de unos afecta constantemente a todos los dem&aacute;s. Y como animales hipersociales que somos, nos va la vida en la capacidad de anticipar y manipular el comportamiento de los dem&aacute;s. Seguramente, son los otros el problema tan complejo que ha requerido el aumento del tama&ntilde;o cerebral a medida que las relaciones humanas se iban haciendo m&aacute;s complejas en grupos cada vez m&aacute;s numerosos. El otro animal del planeta que tiene un enorme cerebro, y al que le achacamos una gran inteligencia, son los delfines, que no han desarrollado tecnolog&iacute;a alguna que justifique su gran cerebro y aguda inteligencia. A cambio, viven en grupos muy numerosos formados por cientos de individuos cuyo comportamiento es tambi&eacute;n muy complejo.<br />
<br />
No parece descabellado proponer que ha sido la capacidad de entender y manipular a los otros miembros del grupo, inteligencia emocional e inteligencia social, la causa principal de nuestro gran cerebro.<br />
<br />
Y es que, a fin de cuentas, no hay nada que sea m&aacute;s importante para alcanzar el &eacute;xito, ni tan dif&iacute;cil de conseguir, como la voluntad de los dem&aacute;s.]]></content>
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