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  <title>Javier Callejo</title>
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  <updated>2013-05-20T14:59:31-04:00</updated>
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    <name>Javier Callejo</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Javier Callejo</subtitle>
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    <title>El peor Gobierno de la democracia</title>
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    <published>2013-05-14T01:00:00-04:00</published>
    <updated>2013-05-14T02:25:20-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Si tuviéramos un presidente de Gobierno receptivo, atento a lo que dice la sociedad, y menos enrocado en eso que llama sentido común y que sólo tiene sentido para él mismo y su reducido entorno, pensaríamos que había llegado el momento de, al menos, un relevo en las carteras. Pero no cabe pedir peras al olmo.]]></summary>
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        <name>Javier Callejo</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[Los resultados ofrecidos el pasado 3 de mayo por el <a href="http://www.huffingtonpost.es/2013/05/03/el-pp-aumenta-un-punto-su-distancia-con-psoe-en-intencion-de-voto_n_3207099.html" target="_hplink">Bar&oacute;metro del Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas</a> son enjundiosos. Ello, a la espera de poder meterse en el fichero de microdatos, verdaderas tripas del asunto que permiten afinar en las estimaciones de voto y asignaciones del reparto de votos, y que me parece a m&iacute; que la distancia entre PP y PSOE es algo menor de la que all&iacute; aparece si en la cocina, adem&aacute;s de la ponderaci&oacute;n por recuerdo de voto, se atribuyen respuestas a las intenci&oacute;n de voto de quienes dicen que no ir&iacute;an a votar, no saben y no contestan por simpat&iacute;a de voto. Pero bueno, en esto cada cocinero tiene su librillo.<br />
<br />
Se constata la deprimente representaci&oacute;n que tienen los ciudadanos del sistema pol&iacute;tico en general, constituyendo &eacute;ste ya el segundo problema del pa&iacute;s. Adem&aacute;s, la mayor parte de nuestras instituciones son suspendidas. Ya los medios de comunicaci&oacute;n han resaltado la ca&iacute;da -en picado- de la valoraci&oacute;n de la Monarqu&iacute;a, sobre la que no se preguntaba desde octubre de 2011, cuando suspendi&oacute; por primera vez en tal valoraci&oacute;n. Es m&aacute;s, los "favores" recientes que est&aacute;n prestando a la instituci&oacute;n algunas instancias de nuestro sistema judicial, ahondar&aacute;n en esa distancia de la Corona por parte de la ciudadan&iacute;a. Pero me voy a centrar en un resultado del estudio que creo sintom&aacute;tico: la valoraci&oacute;n que los espa&ntilde;oles dan a los distintos ministros que componen el actual Gobierno. El promedio de la valoraci&oacute;n es 2,50 y ello significa el peor promedio de un Gabinete desde que se utiliza este indicador. <br />
<br />
Es cierto que las puntuaciones de este Gobierno nunca fueron muy altas. As&iacute;, el primer promedio, cuando apenas hab&iacute;an tomado posesi&oacute;n, que registraba el Bar&oacute;metro de enero de 2012, se quedaba en 4,79. No era muy alto, pero estaba por encima del promedio conseguido por los Gobiernos de Rodr&iacute;guez Zapatero durante su &uacute;ltima legislatura y, en general, de todos los Gobiernos de &eacute;ste. Tan s&oacute;lo apuntar que la media de todos los promedios obtenidos por los gabinetes del l&iacute;der socialista leon&eacute;s, durante las dos legislaturas que estuvo en Moncloa, apenas lleg&oacute; al 4,30.<br />
<br />
Es decir, los ministros de Rajoy empezaban en cotas que superaban a sus antecesores en los Ministerios. Pero la cosa se ha ido desinflando poco a poco, siendo interesante resaltar algunas trayectorias, como la de Ru&iacute;z Gallard&oacute;n, que de ser uno de los ministros mejor valorados, obteniendo un 5,41 en el primer <em>examen</em>, ha pasado a un 2,67, a menos de la mitad. S&aacute;enz de Santamar&iacute;a, que siempre estuvo entre los primeros puestos, lidera ahora esta clasificaci&oacute;n, aunque tambi&eacute;n ha descendido desde un 5,08 a un 3,06.<br />
<br />
El contexto, con una sociedad de u&ntilde;as con respecto a la clase pol&iacute;tica y una crisis econ&oacute;mica, ha de reconocerse como poco favorable para la obtenci&oacute;n de un juicio ben&eacute;volo por parte de la ciudadan&iacute;a. Pero, tambi&eacute;n ha de se&ntilde;alarse que muchos de ellos han hecho verdaderos m&eacute;ritos para puntuaciones tan bajas. Sobre todo, algunos se han atado al cuello la soga de una mala valoraci&oacute;n con su presencia en los medios de comunicaci&oacute;n. Ni siquiera hace falta recordarlas, porque las tenemos grabadas en eso que llaman memoria colectiva, repetidamente alimentada por los propios medios de comunicaci&oacute;n: la ministra B&aacute;&ntilde;ez y sus apelaciones a la Virgen del Roc&iacute;o o sus estramb&oacute;ticas comparecencias para ofrecernos nuevos conceptos del mercado laboral y explicarnos lo inexplicable, como son las bonanzas de la reforma laboral; el ministro Wert y su <em>especial</em> sentido del humor; Ana Mato y su rostro de v&iacute;ctima que no ha roto un plato y la hace m&aacute;s sospechosa; Guindos y su crecimiento negativo. Otros, porque son m&aacute;s recientes, como Fern&aacute;ndez y su <a href="http://www.huffingtonpost.es/2013/05/07/jorge-fernandez-diaz-el-a_n_3228424.html" target="_hplink">comparaci&oacute;n entre las mujeres que abortan y ETA</a> o Garc&iacute;a Margallo y su <a href="http://www.huffingtonpost.es/2013/05/07/margallo-sobre-la-desimpu_n_3230446.html" target="_hplink">alegr&iacute;a por la desimputaci&oacute;n de la infanta Cristina</a> porque es eso, una infanta.<br />
<br />
Si tuvi&eacute;ramos un presidente de Gobierno receptivo, atento a lo que dice la sociedad, y menos enrocado en eso que llama sentido com&uacute;n y que s&oacute;lo tiene sentido para &eacute;l mismo y su reducido entorno, pensar&iacute;amos que hab&iacute;a llegado el momento de, al menos, un relevo en las carteras. Pero no cabe pedir peras al olmo. Es m&aacute;s, tan aficionado como es a la l&oacute;gica deportiva, pensar&aacute; que puede batirse el registro negativo alcanzado y dejar una marca insuperable.<br />
<br />
Cuenta el mito que Alfonso Guerra, cuando era vicepresidente, llevaba a los Consejos de Ministros las valoraciones del CIS. Todav&iacute;a no hab&iacute;an sido hechas p&uacute;blicas, de manera que s&oacute;lo &eacute;l las conoc&iacute;a en el momento de iniciarse el Consejo. Con la carpeta con la documentaci&oacute;n con las valoraciones encima de la mesa, los presentes hac&iacute;an c&aacute;balas sobre sus valoraciones en funci&oacute;n de las miradas de Guerra, que no las ofrec&iacute;a hasta el final. Entonces, una <em>nota</em> alta era importante. Al menos, para quedarse en la <em>foto</em>. Hoy, la distancia de la sociedad de la acci&oacute;n del Gobierno es le&iacute;da como un indicador de la responsabilidad de &eacute;ste, que, como los navegantes de Ulises, se tapa los o&iacute;dos. No sea que les llegue algo de los gritos de la realidad.]]></content>
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    <title>25 de abril, tan cerca</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/javier-callejo/25-de-abril-tan-cerca_b_3152606.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.3152606</id>
    <published>2013-04-25T04:17:28-04:00</published>
    <updated>2013-04-25T05:41:13-04:00</updated>
    <summary><![CDATA['Grândola Vila Morena', la mítica canción de Zeca Alfonso que sirvió de clave en Radio Renascença para el inicio de la Revolución de los Claveles vuelve a sonar con fuerza en Portugal. Con ella, los manifestantes se presentan ante los políticos. Aquí, en España, está siendo adoptada por los nuevos movimientos sociales.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier Callejo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[<em>Gr&acirc;ndola Vila Morena</em>, la m&iacute;tica canci&oacute;n de Zeca Alfonso que sirvi&oacute; de clave en Radio Renascen&ccedil;a para el inicio de la Revoluci&oacute;n de los Claveles, vuelve a sonar con fuerza en Portugal. Con ella, los manifestantes se presentan ante los pol&iacute;ticos. Aqu&iacute;, en Espa&ntilde;a, est&aacute; siendo adoptada por los nuevos movimientos sociales y la Orquesta Solf&oacute;nica <a href="http://www.youtube.com/watch?v=_R5lIGL8kFs" target="_hplink">la ha acogido en su repertorio</a>. Parece haberse afincado en los movimientos que tambi&eacute;n nacieron en primavera; pero de hace dos a&ntilde;os.<br />
<br />
<center><iframe width="570" height="321" src="http://www.youtube.com/embed/_R5lIGL8kFs" frameborder="0" allowfullscreen></iframe></center><br />
<br />
<br />
<em>Gr&acirc;ndola, vila morena<br />
Terra da fraternidade<br />
O povo &eacute; quem mais ordena<br />
Dentro de ti, &oacute; cidade</em><br />
<br />
Compuesta como reconocimiento a la conciencia pol&iacute;tica mostrada en una peque&ntilde;a localidad del Alentejo. Sencilla de interpretar en su forma y en su fondo. Demanda democr&aacute;tica de una sociedad que observa c&oacute;mo se le imponen medidas por parte de quienes ni siquiera son sus representantes pol&iacute;ticos.<br />
<br />
<em>Em cada esquina um amigo<br />
Em cada rosto igualdade<br />
</em><br />
La proximidad como estilo, frente al individualismo propietario competitivo. La solidaridad por bandera, cuando se desmonta aquello -poco o mucho- que se hab&iacute;a conseguido del Estado del bienestar, institucionalizaci&oacute;n de la solidaridad. Hay que ver el da&ntilde;o que est&aacute; haciendo ese t&eacute;rmino -bienestar- cuando, para quitar lo conseguido, se intenta hacerlo sin&oacute;nimo de comodidad, pereza, desmotivaci&oacute;n material, parados o pensionistas injustamente sostenidos o derroche del Estado; en lugar de solidaridad, tejido social, fortaleza civil, confianza de una sociedad en s&iacute; misma y, sobre todo, los suyos. Es Estado del bienestar no tanto por lo que se tiene, como por c&oacute;mo se vive con los dem&aacute;s.<br />
<br />
<em>&Agrave; sombra duma azinheira<br />
Que j&aacute; n&atilde;o sabia a idade<br />
Jurei ter por companheira<br />
Gr&acirc;ndola a tua vontade</em><br />
<br />
Frente a esa especie de enfrentamiento generacional del que nos quieren convencer con afirmaciones como: las pensiones de los jubilados de hoy est&aacute;n eliminando las posibilidades de pensiones del ma&ntilde;ana, o como la de que para que trabajen los j&oacute;venes hay que expulsar del mercado de trabajo a sus padres. Todo ello a partir de informes y decisiones sin ning&uacute;n tipo de aval democr&aacute;tico, sin que los ciudadanos hayan intervenido. Las sociedades son intervenidas, sin que sus ciudadanos tengan m&aacute;s intervenci&oacute;n en tal proceso que la de ser v&iacute;ctimas.]]></content>
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    <title>Simbólica muerte del bipartidismo</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.3085517</id>
    <published>2013-04-17T01:00:00-04:00</published>
    <updated>2013-04-18T07:18:56-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[El bipartidismo fue tragándose instituciones: grandes tribunales del país, consejos institucionales, consejos de las grandes empresas y corporaciones, cajas de ahorro, universidades, medios de comunicación. Todo lo que encontraba a su paso era deglutido. Hoy, por sus propios excesos, parece vivir un colapso.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier Callejo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[Pr&aacute;cticamente desde la primera convocatoria electoral de la actual democracia, el sistema pol&iacute;tico espa&ntilde;ol se ha venido inclinando hacia el bipartidismo. Un r&eacute;gimen caracterizado principalmente por la presencia de dos grandes partidos, que obtienen peri&oacute;dicamente resultados electorales muy por encima de las otras formaciones candidatas, que se alternan en el Gobierno y la oposici&oacute;n, y que gestionan la mayor parte de los asuntos importantes del pa&iacute;s, ya sea desde el consenso entre ambos o en el enfrentamiento.<br />
<br />
Al bipartidismo han contribuido muchos factores. En un principio, puede atribuirse a la necesidad de una convivencia pac&iacute;fica -tras una guerra civil y una feroz dictadura- para profundizar en la institucionalizaci&oacute;n de la propia democracia, a la existencia de un gran pacto -m&aacute;s o menos latente o manifiesto- en el conjunto de la sociedad espa&ntilde;ola para impulsar la convivencia. Si se me apura, podr&iacute;a decirse que el bipartidismo era una especie de colof&oacute;n a la transici&oacute;n democr&aacute;tica: era fruto y, a la vez, motor de la transici&oacute;n. Era funcional, como tendemos a decir los soci&oacute;logos.<br />
<br />
Nuestro bipartidismo ha estado formado por un gran partido conservador, surgido de la refundici&oacute;n y refundaci&oacute;n que lleva a cabo la derecha a partir de la puesta en marcha del Partido Popular, tras el traum&aacute;tico episodio de la ca&iacute;da de UCD. Este partido conservador ha sabido agrupar a exfranquistas y mon&aacute;rquicos, liberales y democristianos, defensores del libre mercado y defensores de la protecci&oacute;n del peque&ntilde;o y mediano empresario nacional, ultramontanos y yuppies. Agregaci&oacute;n ideol&oacute;gica que, hasta ahora, ha tenido pocas fisuras, m&aacute;s all&aacute; de enfrentamientos -m&aacute;s personales que ideol&oacute;gicos- entre algunos l&iacute;deres, barones y marquesas.<br />
<br />
Por otro lado, un Partido Socialista, con una historia anterior a la dictadura como partido de masas, que durante la democracia y paulatinamente ha ido perdiendo su identidad obrerista y buena parte de los referentes de la izquierda tradicional, para situarse como partido socialdem&oacute;crata, interclasista, intentando abarcar el centro del espectro pol&iacute;tico. Un proceso que metaf&oacute;ricamente se ha dibujado como proceso de p&eacute;rdida de lastres ideol&oacute;gicos para poder elevarse sobre la totalidad de la sociedad espa&ntilde;ola.<br />
<br />
Es cierto que ha sido un bipartidismo a medias. En primer lugar, porque hab&iacute;a otras formaciones, especialmente en la izquierda. Pero, sobre todo, porque las &eacute;lites pol&iacute;ticas de los denominados territorios hist&oacute;ricos segu&iacute;an su propia l&oacute;gica y se afianzaban en sus regiones, con un poder auton&oacute;mico -y aut&oacute;nomo- cuasifederalista. Es decir, no hab&iacute;a una tercera fuerza, sino fuerzas territoriales que se opon&iacute;an al bipartidismo o pactaban con &eacute;l, seg&uacute;n las conveniencias y casi de manera indiferente con cualquiera de dos grandes partidos estatales: no se distribu&iacute;a mejor el poder, sino que se repart&iacute;an los territorios.<br />
<br />
Es decir, el bipartidismo no era perfecto, pero marchaba con alg&uacute;n pacto all&iacute; y all&aacute;, especialmente con fuerzas pol&iacute;ticas de cariz nacionalista. Su propia andadura ha llevado a lo que podr&iacute;a denominarse hegemon&iacute;a bipartidista, donde una &eacute;lite, relativamente reducida, iba concentrando poder y &eacute;ste, por su propia l&oacute;gica de concentraci&oacute;n, se iba haciendo menos democr&aacute;tico. El bipartidismo fue trag&aacute;ndose instituciones: grandes tribunales del pa&iacute;s, consejos institucionales, consejos de las grandes empresas y corporaciones, cajas de ahorro, universidades, medios de comunicaci&oacute;n. Todo lo que encontraba a su paso era deglutido por el bipartidismo, lo bueno y lo malo. Hasta los caciques locales -en muchos casos, pertenecientes a familias de gran dominio local durante mucho tiempo- sab&iacute;an que ten&iacute;an que situarse en un lado -es verdad que mayoritariamente se han situado con la derecha- o en el otro, para poder seguir gestionando sus nichos de inter&eacute;s. Y lo que seguramente es peor, el bipartidismo interpelaba a los propios ciudadanos en forma de si no est&aacute;s conmigo, es que est&aacute;s con los otros. <br />
<br />
Nos interpelaba en cada convocatoria electoral. Pero, tambi&eacute;n, haciendo medios de comunicaci&oacute;n de un partido o del otro partido, jueces conservadores y progresistas, o profesores <em>peperos</em> o <em>psoatas</em>. As&iacute;, no hab&iacute;a medio de comunicaci&oacute;n, juez o profesor universitario que pudiera optar por otra opci&oacute;n distinta al bipartidismo si quer&iacute;a progresar en su profesi&oacute;n o, si quiera, mantenerse en su &aacute;mbito.<br />
<br />
Sin embargo, hoy, por sus propios excesos -aunque tambi&eacute;n por las especiales circunstancias econ&oacute;micas- el bipartidismo espa&ntilde;ol parece vivir un colapso. Tal vez haya muerto de &eacute;xito. Al haber reunido casi todo el poder se ha vuelto r&iacute;gido. <br />
<br />
El rigor mortis del bipartidismo espa&ntilde;ol aparece en declaraciones y resultados de encuestas. Basta con interpretar la distribuci&oacute;n de las respuestas a la pregunta que trimestralmente hace el Centro de Investigaciones Sociol&oacute;gicas sobre la intenci&oacute;n de voto. Hoy, en estos sondeos, la suma de votos hacia el PP y PSOE obtendr&iacute;a muy poco m&aacute;s de la mitad. Ambos partidos concentran la proyecci&oacute;n de la distancia que los ciudadanos muestran hacia la pol&iacute;tica. Ellos son fundamentalmente la clase pol&iacute;tica, aun cuando haya otras formaciones pol&iacute;ticas que hayan contribuido al desprestigio de la profesi&oacute;n pol&iacute;tica. Pero la rabia se cierne, como era de esperar, sobre los que m&aacute;s poder y responsabilidad han tenido.<br />
<br />
Ahora bien, su muerte simb&oacute;lica no tiene porqu&eacute; significar su muerte electoral. Seg&uacute;n nos aproximemos a la siguiente convocatoria nacional, se har&aacute;n frecuentes las apelaciones a los riesgos que puede traer el cambio de r&eacute;gimen, a la raz&oacute;n (conservadora), en contra del aventurismo de <em>terceros</em>, o a una lejana identidad pol&iacute;tica que argumenta que: "aunque no est&eacute;s de acuerdo con nosotros, no vas a dejar que gane X (el otro partido)". Tampoco es de extra&ntilde;ar que se muestre la situaci&oacute;n de otros pa&iacute;ses -pongamos Grecia, Italia- para oponer un multipartidismo de la ingobernabilidad a un sensato bipartidismo de la raz&oacute;n de Estado. Incluso, nos justificaremos, para aceptar que el bipartidismo no nos ha ido tan mal y que no es el principal responsable de lo que nos pasa. Ser&aacute; el momento de observar si la muerte simb&oacute;lica del bipartidismo se traduce en muerte real.]]></content>
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    <title>La culpa de lo que pasa es tuya: ¡zoquete!</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2882165</id>
    <published>2013-03-25T01:00:00-04:00</published>
    <updated>2013-03-25T03:10:10-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[En todos los sectores, el mismo proceso: los recortes y desmantelamiento del sistema público se llevan a cabo tras culpabilizar a los profesionales. Allí donde hay posibilidad de convertir las necesidades de los ciudadanos en un negocio  -sanidad, educación, justicia, seguridad- se sigue el mismo protocolo.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier Callejo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[En todos los sectores, el mismo proceso: los recortes y desmantelamiento del sistema p&uacute;blico se llevan a cabo tras culpabilizar a los profesionales que trabajan en el sector que se ha puesto bajo el foco de la ambici&oacute;n de los intereses privados. All&iacute; donde hay posibilidad de convertir las necesidades de los ciudadanos en un negocio  -sanidad, educaci&oacute;n, justicia, seguridad- se sigue el mismo protocolo. Un procedimiento que empieza por culpabilizar a los actores que se convertir&aacute;n en las primeras y m&aacute;s inmediatas v&iacute;ctimas de las medidas. Veamos algunos ejemplos.<br />
<br />
De la crisis econ&oacute;mica no es responsable la especulaci&oacute;n exagerada llevada a cabo por el sistema financiero. En el caso espa&ntilde;ol, la crisis no es producto de una p&eacute;sima gesti&oacute;n por parte de las entidades financieras o de que, llevadas por el inter&eacute;s del negocio, prestasen irresponsablemente el dinero para la compra de casas. Eso sin contar los oscuros enjuagues y derroches que estamos ahora viendo en la parte del sistema financiero gestionado directamente por los pol&iacute;ticos, que han conseguido dilapidar un patrimonio -de recursos y de solidaridad- que era colectivo. La culpa es de todos los espa&ntilde;oles que hemos vivido por encima de nuestras posibilidades y nos hemos lanzado a la desmedida solicitud de pr&eacute;stamos en pos de grandes palacios en los que vivir. Por cierto, viviendas a las que, claro est&aacute;, pon&iacute;amos altos precios como compradores para, as&iacute;, molar m&aacute;s. Nos ha podido el af&aacute;n de ostentaci&oacute;n. Como los ciudadanos son los culpables, pues que paguen el rescate a los bancos.<br />
<br />
El d&eacute;ficit presupuestario no deriva del demostrado despilfarro -cuando no directamente corrupci&oacute;n- en la gesti&oacute;n de los dineros p&uacute;blicos, de la falta de control para poder cumplir con obras vistosas que aseguraran la reelecci&oacute;n en el cargo. El d&eacute;ficit viene causado por unos indolentes empleados p&uacute;blicos que lo &uacute;nico que hacen es desayunar, leer el peri&oacute;dico, jugar en internet y llamar por tel&eacute;fono por asuntos privados. Como as&iacute; no hay quien pueda, pues a echarlos. Y si no se les puede echar, porque son funcionarios, pues a recortarles el sueldo. Si son culpables del d&eacute;ficit, pues que lo paguen.<br />
<br />
La sanidad p&uacute;blica espa&ntilde;ola, que hasta hace bien poco era una de las que mejor funcionaba del mundo, se ha venido deteriorando por unos profesionales que s&oacute;lo miran por su inter&eacute;s, de tal manera que alargan la atenci&oacute;n y la escucha a los pacientes y citan, para pruebas diagn&oacute;sticas u operaciones quir&uacute;rgicas, llevados por el inter&eacute;s de acumular horas extraordinarias. Claro que, aqu&iacute;, tambi&eacute;n tienen su culpa los pacientes, que, como posesos, coleccionan medicinas en su casa, sin utilizarlas, y acuden a las consultas porque no tienen a nadie a quien contar sus penas. Por lo tanto, que unos paguen con privatizaciones, traslados y reducciones salariales; y los otros, con el copago.<br />
<br />
El cr&oacute;nico atasco en el sistema judicial espa&ntilde;ol deriva de unos picapleitos que s&oacute;lo buscan engrosar la minuta alargando la duraci&oacute;n de las causas. Tras cada providencia, auto o sentencia, recurso y que el cliente siga pagando. Son unos desalmados a los que hay que poner freno. No es culpa de los grandes despachos de abogados, multinacionales que trabajan para poderosos clientes, y que conviven armoniosamente con los jueces, especialmente en el orden jur&iacute;dico civil o mercantil. Son esos despachos que llevan los casos hacia la caducidad de las acciones jur&iacute;dicas, como puede verse en algunos casos sonados: Albertos, S&aacute;ez, etc. Tampoco es de una producci&oacute;n de leyes defectuosa y continuamente con parches, lo que deja camino amplio al recurso. La culpa es de los abogados y sus clientes. Pues que paguen con m&aacute;s tasas.<br />
<br />
El sistema universitario p&uacute;blico espa&ntilde;ol se cae por el desd&eacute;n de los profesores, que se quejan por tener que llevar a cuatro y cinco grupos-clases de alumnos. Es ese sistema universitario que produce esos profesionales (m&eacute;dicos y m&eacute;dicas, inform&aacute;ticos e inform&aacute;ticas, enfermeros y enfermeras, etc.) que ahora se rifan en muchos pa&iacute;ses, sabiendo de la calidad del producto que se exporta. Vamos, que se va al extranjero porque aqu&iacute; ni se les valora, ni hay sistema productivo que los asuma. Ahora bien, la insostenibilidad econ&oacute;mica de este sistema no es producto de un dise&ntilde;o alocado que pon&iacute;a una universidad en cada ciudad y una facultad universitaria en cada pueblo, para as&iacute;, seg&uacute;n dec&iacute;an, atender a seculares demandas de la poblaci&oacute;n. As&iacute;, asistimos durante los a&ntilde;os ochenta y noventa a dise&ntilde;os de centros universitarios capaces de atender en sus aulas a m&aacute;s de la d&eacute;cima parte de la provincia en la que se encontraban. Por lo tanto, a quedar vac&iacute;a en cuanto quedasen satisfechas las primeras demandas, m&aacute;s teniendo en cuenta que eran dise&ntilde;adas para que los estudiantes no se movieran de su localidad: si hay estudios universitarios cerca de donde vivo, &iquest;para qu&eacute; moverse y asumir una multiplicaci&oacute;n de gastos familiares? Claro que tales decisiones pol&iacute;ticas facilitaban la reelecci&oacute;n y, en el peor de los casos, la recolocaci&oacute;n propia o de los amigos y familiares: &iquest;cu&aacute;ntos cargos pol&iacute;ticos se han colocado en las universidades p&uacute;blicas tras dejar el cargo? Pero la culpa es de unos profesores que ni ense&ntilde;an, a pesar de que acumulan horas docentes como en ning&uacute;n otro pa&iacute;s desarrollado, ni investigan, a pesar del aumento del reconocimiento de las aportaciones espa&ntilde;olas en un campo dominado por un mundo anglosaj&oacute;n que impone su lengua y su red de intereses editoriales-empresariales, y unos estudiantes que no estudian, a pesar de que constituyen las generaciones mejor preparadas de toda la historia en Espa&ntilde;a. Por culpables: despidos, reducci&oacute;n de sueldos y aumento de tasas.<br />
<br />
El &uacute;ltimo episodio de culpabilizaci&oacute;n de la v&iacute;ctima se ha vivido en la Comunidad de Madrid. En unas <a href="http://www.huffingtonpost.es/2013/03/14/respuestas-profesores-en-examenes-errores_n_2875851.html" target="_hplink">pruebas-oposiciones a profesores interinos de ense&ntilde;anzas primarias</a>, se demuestra que no sirven para dar clases, que son unos zoquetes de tomo y lomo. No saben por d&oacute;nde pasa el Ebro. As&iacute;, el que algunos no lo supieran, se convierte en: ninguno de estos maestros lo sab&iacute;a. &iexcl;Qu&eacute; desastre! El informe de los resultados ha sido claramente filtrado para que lleguemos a la conclusi&oacute;n de que ninguno de estos profesores, hayan sido los que han fallado en las preguntas f&aacute;ciles o los que las han respondido adecuadamente, permanezca en el sistema p&uacute;blico de ense&ntilde;anza al cargo de nuestros hijos. &iquest;Y por qu&eacute; salen beneficiados los colegios-empresas privadas de todo esto, cuando sus profesores no tienen que pasar por ning&uacute;n examen o, directamente, son los que han suspendido las oposiciones? Misterios por los que el dogma de la privatizaci&oacute;n siempre manda: lo privado es lo mejor, y no esos centros p&uacute;blicos repletos de profesores que, adem&aacute;s de no saber por donde pasa el Ebro aunque hayan superado una oposici&oacute;n y cientos de cursos de formaci&oacute;n, tienen que atender la multiculturalidad y conflicto creciente de las aulas, y a los que se carga con todos los problemas de la sociedad, a cambio de un modesto salario. Culpables porque tambi&eacute;n ellos son responsables de nuestra cultura de la corrupci&oacute;n -especialmente pol&iacute;tica- y de la ausencia del principio de autoridad, que se pone en evidencia tras las manifestaciones, siempre llena de "antisistemas" crecidos en esas aulas. Por culpables, que paguen con la precariedad m&aacute;s absoluta. Y, adem&aacute;s, no saben por donde pasa el Ebro.]]></content>
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    <title>La dignidad en la protesta</title>
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    <published>2013-03-15T01:00:00-04:00</published>
    <updated>2013-05-14T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Las protestas surgen como actos simbólicos que lo primero que reclaman es razón y dignidad, más allá de las exigencias materiales. Por ello, son eficaces desde el primer momento. En primer lugar, para quienes se movilizan. No es cierto que no sirvan para nada. Al menos, sirven para poder seguir mirándose en el espejo.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier Callejo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[En lo que llevamos de a&ntilde;o, se han desarrollado en Madrid m&aacute;s actos de protesta que en todo el a&ntilde;o pasado, que, a su vez, estuvo caracterizado por la movilizaci&oacute;n continua. Fue el a&ntilde;o de las mareas, cada una con su color y su campo reivindicativo espec&iacute;fico. El de los indignados, tendi&eacute;ndose a acentuar que son movilizaciones contra tal o cual instituci&oacute;n -la pol&iacute;tica, los mercados- cuando tal vez habr&iacute;a que dejar entre par&eacute;ntesis tal relaci&oacute;n entre medios (protestas) y fines (demandas, la reivindicaci&oacute;n) para entender su propagaci&oacute;n. Son movilizaciones conscientes de que las demandas no son factibles en lo inmediato y que su futuro tiene un horizonte a largo plazo. Y tal vez por ello son m&aacute;s reales de lo que las cr&iacute;ticas que se lanzan sobre su utopismo dejan ver. Ahora bien, el rendimiento de las mismas no est&aacute; en el futuro, ni a corto ni a largo plazo. Se encuentra en el presente. En el propio hecho de la protesta, en la participaci&oacute;n en las movilizaciones, en la recuperaci&oacute;n del protagonismo por parte de la ciudadan&iacute;a. <br />
<br />
Si la cairota plaza Tahrir (o de la Liberaci&oacute;n) se convirti&oacute; en icono de la reivindicaci&oacute;n de democracia, modernidad y justicia de sociedades que quer&iacute;an convertirse a la ciudadan&iacute;a, que precisamente demandan liberaci&oacute;n; la madrile&ntilde;a Puerta del Sol lo fue del cansancio y hartazgo de la forma de vivir en las sociedades occidentales. La primera fue un <em>tambi&eacute;n somos de este mundo</em>. La segunda, un <em>estamos hartos de este mundo</em> que nos maltrata y, adem&aacute;s, nos exige que lo reivindiquemos como el mejor mundo de los posibles (... y, adem&aacute;s, apaleados). Como dice Pl&aacute;, nos dimos cuenta que nuestra vida es una mierda. Y nos lo contamos.<br />
<br />
Pero todav&iacute;a faltan explicaciones contundentes que nos digan por qu&eacute; Madrid o Espa&ntilde;a, a la que inmediatamente sigui&oacute; Nueva York (Occupy Wall Street). Despu&eacute;s otras ciudades estadounidenses y capitales de la cultura occidental. Hasta llegar a la gran movilizaci&oacute;n planetaria del <a href="http://map.15october.net/" target="_hplink">15 de octubre de ese a&ntilde;o 2011</a>. El porqu&eacute; de estos lugares como sitios donde se prendi&oacute; la mecha es a&uacute;n confuso. Tal vez haya que mirar a las propias historias de movilizaciones. Es posible que descubramos que no hay tanta distancia entre las marchas contra la intervenci&oacute;n en Irak y las acampadas de ahora.<br />
<br />
Algunos analistas, como el brillante Manuel Castells (<em>Redes de indignaci&oacute;n y esperanza</em>), engloban en un mismo paquete, en una unidad, las revueltas de la primavera &aacute;rabe y las acampadas urbanas occidentales. Es cierto que tienen procedimientos comunes, como el uso de Internet y las comunidades digitales para las convocatorias. Sin embargo, sus motivos e incluso sus "enemigos" son distintos. Las de esta parte del mundo movieron a una ciudadan&iacute;a no tanto por insuficiencias materiales, aun cuando la precariedad creciente haga estragos, como por carencias espirituales. No se exige pan sino raz&oacute;n y respeto, frente al desprecio de las elites econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas. Es cierto que parece que tampoco las de los pa&iacute;ses &aacute;rabes estuvieron empujadas por demandas materiales; pero su proyecci&oacute;n pol&iacute;tica inmediata era m&aacute;s evidente, buscando cambios de gobiernos y de sistema pol&iacute;tico.<br />
<br />
Tampoco creo que haya sido la crisis econ&oacute;mica y sus penurias la que ha movido a la protesta. A lo sumo, puede decirse que &eacute;sta ha alimentado un fuego que ya estaba ah&iacute;. Es m&aacute;s, sostengo que lo que en buena parte empuj&oacute; y empuja las protestas en Espa&ntilde;a -y tal vez en otros pa&iacute;ses occidentales- es la lucha contra la culpabilizaci&oacute;n de la crisis y el enfrentamiento al uso que se est&aacute; haciendo de tal culpabilidad.<br />
<br />
Aqu&iacute;, el pa&iacute;s donde est&aacute; la Puerta del Sol, se dec&iacute;a -y se sigue diciendo- que la crisis es producto de haber vivido por encima de nuestras posibilidades. Encima de v&iacute;ctimas, culpables. Culpabilizados para convertirnos en v&iacute;ctimas d&oacute;ciles, tan silenciosas como los corderos a los que van a degollar. Y, as&iacute;, en todos los sectores que se han movilizado. Del deterioro de la ense&ntilde;anza p&uacute;blica, en todos sus niveles, se culpa a los profesores y maestros y se deteriora su imagen diciendo que son unos vagos que trabajan poco. Mientras tanto, nada se dice de c&oacute;mo en los centros privados se compran los aprobados y los t&iacute;tulos por los clientes. El precio est&aacute; en la matr&iacute;cula. <br />
<br />
En el saqueo de la sanidad p&uacute;blica, se culpabiliza a los profesionales de la salud y se dice que son unos ambiciosos acumuladores de horas extraordinarias, cuando est&aacute;n entre los peores pagados de Europa. Mientras tanto, se hacen de oro en la sanidad privada atendiendo a los pacientes desviados desde la sanidad p&uacute;blica. Eso s&iacute;, con profesionales bastante peor pagados y formados, porque no pasaron por las pruebas que tuvieron que pasar los profesionales del sistema de salud p&uacute;blico. Alrededor de unos m&eacute;dicos reconocidos -y formados en su gran mayor&iacute;a por las universidades p&uacute;blicas espa&ntilde;olas- y bien pagados en las cl&iacute;nicas privadas, se extienden equipos de profesionales en situaci&oacute;n de estr&eacute;s continuo. Es f&aacute;cil adivinar qui&eacute;nes se ocupar&aacute;n del cliente que acude por el canal de pago, en dinero o simb&oacute;lico, como ocurre con el rey, y quienes lo har&aacute;n del paciente <em>derivado</em> de la sanidad p&uacute;blica.<br />
<br />
Los parados se convierten en culpables de su situaci&oacute;n, de haber estado trabajando fielmente en la misma empresa, sin preocuparse por formarse y buscar otras m&aacute;s solventes o convertirse en <em>pr&oacute;speros</em> emprendedores aut&oacute;nomos. Sobre las pensiones p&uacute;blicas, ya ver&aacute;n, nos dir&aacute;n que no hay dinero y que la culpa la tenemos nosotros por envejecer a la vez los de una misma generaci&oacute;n, la del <em>baby boom</em>, como si esto hubiera venido de repente y no durante los a&ntilde;os y a&ntilde;os de cotizaci&oacute;n.<br />
<br />
Las protestas surgen como actos simb&oacute;licos que lo primero que reclaman es raz&oacute;n y dignidad, m&aacute;s all&aacute; de las exigencias materiales. Por ello, son eficaces desde el primer momento. En primer lugar, para quienes se movilizan. No es cierto que no sirvan para nada. Al menos, sirven para poder seguir mir&aacute;ndose en el espejo.]]></content>
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    <title>La paradoja del Gobierno y el partido</title>
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    <published>2013-03-07T02:02:39-05:00</published>
    <updated>2013-05-06T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Los partidos políticos son organizaciones para la obtención del poder. Tal vez por ello el diálogo entre partidos es imposible en la práctica, pues sólo cabe en su relación mutua la competencia o la alianza para alcanzar o mantenerse en el poder.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier Callejo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[Los partidos pol&iacute;ticos son organizaciones para la obtenci&oacute;n del poder. Es algo de lo que nos avisan todos los manuales de ciencia pol&iacute;tica; pero que apenas atendemos, inclin&aacute;ndonos por mantener la imagen liberal de elitistas clubs en los que se discute sobre valores, principios, los intereses de la naci&oacute;n -concepto al que est&aacute;n vinculados- y el progreso de la Humanidad.<br />
<br />
Todo el funcionamiento de los partidos pol&iacute;ticos y lo que se denomina "maquinaria" va dirigido a la obtenci&oacute;n del poder. Tal vez por ello el di&aacute;logo entre partidos es imposible en la pr&aacute;ctica, pues s&oacute;lo cabe en su relaci&oacute;n mutua la competencia o la alianza para alcanzar o mantenerse en el poder. Entienden de acciones t&aacute;cticas, marrulleras en buena parte de las ocasiones, y, a lo sumo, de acciones estrat&eacute;gicas. Pero, para nada, de acciones comunicativas, destinadas a entenderse con los otros. Ni siquiera a escuchar al otro, si no es para atacarle. <br />
<br />
Quede claro que tal disposici&oacute;n de los partidos pol&iacute;ticos no est&aacute; determinada por las personas que los gestionan o por los liderazgos. Es su l&oacute;gica de funcionamiento y quien participa en ellos, participa de ella. De aqu&iacute; que: a) quienes en mayor medida conocen sus entresijos, como los tesoreros o gestores econ&oacute;micos, tienen argumentos morales -m&aacute;s o menos secretos o escasamente p&uacute;blicos- contra todos los que han pasado por ah&iacute;; b) quienes desean cambiar las formas de hacer pol&iacute;tica, se niegan a organizarse en forma de partido pol&iacute;tico. Aun cuando las alternativas al partido pol&iacute;tico sean a&uacute;n confusas, se reconoce lo que no se quiere; pero no es f&aacute;cil jugar a la pol&iacute;tica, que es el juego del poder y por el poder, y renunciar al instrumento que, hoy por hoy, principalmente lleva al poder.<br />
<br />
Cuando el partido llega al poder, se produce un proceso semejante al de la reproducci&oacute;n celular. De aqu&iacute; que me permita denominarlo: cismog&eacute;nesis. El Gobierno, de la naci&oacute;n o de la regi&oacute;n, tiende a separarse de la c&eacute;lula (partido) que le ha llevado hasta all&iacute;. &iquest;La raz&oacute;n? Parece dif&iacute;cil de explicar. Se mezclan dimensiones simb&oacute;licas con el lanzamiento de un mensaje a la sociedad: ser un gobierno de todos y no s&oacute;lo de los militantes o partidarios. Otra, alejarse de las sombras de los procedimientos que han llevado al partido hasta el poder y los fantasmas de quienes han participado en la parte oscura de los mismos. As&iacute;, se empieza por incluir en el Ejecutivo a "independientes", signific&aacute;ndose por tal t&eacute;rmino personas que carecen del carnet del partido. Personas con las manos limpias. Primeras acciones que llevan a los primeros recelos entre Gobierno y partido, pues, desde aqu&iacute;, se le reprocha al primero que quienes se han manchado las manos han sido los que estaban ma&ntilde;ana, tarde y noche en las sedes del partido.<br />
<br />
En Espa&ntilde;a, desde que un partido pol&iacute;tico obtiene mayor&iacute;a suficiente para formar Gobierno, hasta que llegan las pr&oacute;ximas convocatorias electorales, tiende a producirse una historia de distanciamiento progresivo entre Gobierno y partido en el Gobierno. Salvo en el hist&oacute;rico caso de UCD, nunca se ha llegado al divorcio; pero la partici&oacute;n cismogen&eacute;tica crece con cada problema que surge. Precisamente porque no llega al divorcio, se representa la reconciliaci&oacute;n en cada nueva convocatoria electoral.<br />
<br />
En el caso de la &uacute;ltima legislatura socialista, vimos el esfuerzo que los l&iacute;deres del PSOE hicieron por separarse del Gobierno de Rodr&iacute;guez Zapatero. Empezaron a crecer barones y baronesas, que hac&iacute;an llegar su disentir con las acciones de gobierno. De poco sirvi&oacute; porque aqu&iacute; a los gobiernos se les juzga por lo que hacen y no por lo que hace el partido pol&iacute;tico que los sustenta, por mucho que el pr&oacute;ximo programa electoral se llene de renovadores principios o arrepentimientos. Es un examen por lo hecho. As&iacute;, pudimos asistir a la derrota de l&iacute;deres socialistas muy bien valorados en las encuestas, con reconocimiento de su gesti&oacute;n, en las elecciones auton&oacute;micas y municipales. Pagaron la valoraci&oacute;n que se hac&iacute;a de Rodr&iacute;guez Zapatero.<br />
<br />
La paradoja es patente. El partido es una organizaci&oacute;n para llegar al poder; pero, una vez que alcanza el poder, ser&aacute; juzgado por lo que hace su "alter ego" en forma de Gobierno. De aqu&iacute; que digamos que las elecciones no la ganan los partidos sino que las ganan o, sobre todo, pierden los Gobiernos. Por ce&ntilde;irnos a tiempos cercanos, el PP de Rajoy no gan&oacute; las elecciones, sino que las perdi&oacute; el PSOE de Rodr&iacute;guez Zapatero, aun cuando no se presentase el l&iacute;der socialista. De hecho, es la parte del PSOE que las sigue perdiendo. Tambi&eacute;n, por ello, el runr&uacute;n que empezaba a sonar por el caso G&uuml;rtel, con implicados que entonces alcanzaban a presidentes de comunidades aut&oacute;nomas gobernadas por el PP, apenas era escuchado. Se evaluaba a un Gobierno y no a los partidos. Y se le evalu&oacute; bastante mal.<br />
<br />
Consciente de tales procesos y ante el creciente olor a podrido que sale de la sede central del PP, el Gobierno de Rajoy se esfuerza actualmente en aumentar la distancia con el partido pol&iacute;tico. El &uacute;ltimo acto de s&iacute;ntesis entre ambas instituciones fue la declaraci&oacute;n de Rajoy tras la publicaci&oacute;n de los denominados papeles de B&aacute;rcenas. Y lo hizo, principalmente, para se&ntilde;alar que &eacute;l, como presidente de Gobierno, no ten&iacute;a nada que ver con lo que se dec&iacute;a en aquellos papeles, que eran mentira, "salvo alguna cosa". Despu&eacute;s, ni nombrar a la "bicha" B&aacute;rcenas, dejando las -dudosas- explicaciones al partido, en las figuras de Cospedal y Floriano, que pasar&aacute;n a nuestra historia como actores aficionados llamados a representar unos papelones imposibles.<br />
<br />
Rajoy cree que se le evaluar&aacute; por su gesti&oacute;n en el Gobierno y sus resultados. A pesar de que algunos hablen de crisis institucional y de cambio de cultura pol&iacute;tica de los espa&ntilde;oles, hasta ahora ha tendido a ser as&iacute;, a juzgarse por las acciones de Gobierno y no por las acciones de partido. <br />
<br />
Si la cultura pol&iacute;tica espa&ntilde;ola sigue igual, al partido que est&aacute; en el Gobierno se le juzgar&aacute; por las acciones de &eacute;ste. Por ello, el empe&ntilde;o de Rajoy en crear un mar de distancia, un cord&oacute;n sanitario, entre Gobierno y PP. Entre los pocos elementos que rompen tal distancia se encuentran Arias Ca&ntilde;ete, que actualmente realiza un discreto mutis por el foro, y, sobre todo, Ana Mato, candidata a salir a las primeras de cambio. Cuestiones del destino: el cord&oacute;n sanitario que se quiere construir queda roto por la responsable de sanidad.<br />
<br />
De momento, puede decirse que en los descensos de intenci&oacute;n de voto al PP que muestran las encuestas, pesan m&aacute;s acciones como la reforma laboral, la supresi&oacute;n de pagas, las medidas anunciadas en educaci&oacute;n o la subida de impuestos, que los oscuros l&iacute;os de papeles, sobres, despachos y contabilidades Z de la calle G&eacute;nova. Es m&aacute;s, esto &uacute;ltimo nos entretiene, habi&eacute;ndose inaugurado el culebr&oacute;n pol&iacute;tico-tr&aacute;gico-c&oacute;mico.]]></content>
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    <title>La visibilidad de lo que hacen los políticos</title>
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    <published>2013-03-04T02:02:24-05:00</published>
    <updated>2013-05-03T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Cada nuevo medio de comunicación colectiva ha ido cambiando la configuración del espacio público y, por lo tanto, la visibilidad del poder. La visibilidad de la política se multiplica con Internet. Al momento, cualquier atisbo de escándalo corre como la pólvora. Incluso es más fácil que llegue antes a miles de tuits que a los responsables de los partidos políticos o instituciones. Los políticos, en general, parece que no se han dado cuenta de que queda registro de todo lo que hacen.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier Callejo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[Desde hace varios a&ntilde;os, la actividad pol&iacute;tica goza de una opini&oacute;n negativa. Seguramente en Espa&ntilde;a haya alcanzado los peores niveles del mundo democr&aacute;tico, que es donde de forma peri&oacute;dica se suele evaluar lo que los ciudadanos piensan de sus representantes y, por lo tanto, la situaci&oacute;n del v&iacute;nculo de la representaci&oacute;n. Pero tampoco est&aacute;n en otros sitios como para tirar cohetes. Las movilizaciones sociales, desde Nueva York a Sidney, pasando por Par&iacute;s o Madrid, se suceden con un elevado grado de cr&iacute;tica a lo que hacen los respectivos pol&iacute;ticos. <br />
<br />
Son varias las explicaciones que pueden darse de tal deterioro de la imagen que actualmente experimenta la actividad pol&iacute;tica profesional. Por supuesto, la crisis econ&oacute;mica, con sus miedos e incertidumbres, y la incapacidad para que, desde la pol&iacute;tica, se ofrezcan expectativas de futuro, tiene mucho que ver. Las circunstancias parecen haber enterrado los programas, y, as&iacute;, nuestro presidente de Gobierno no siente ning&uacute;n tipo de verg&uuml;enza al decir que ha incumplido el programa, con el que accedi&oacute; al poder, para cumplir con lo que &eacute;l cree que es "su deber". M&aacute;s all&aacute; de la cuesti&oacute;n de que el principal deber de un pol&iacute;tico tal vez sea cumplir con el contrato que ha suscrito con los ciudadanos que le votaron, a partir de un programa electoral, la facilidad con que se manifiesta tal distancia de lo incumplido es m&aacute;s que sintom&aacute;tico.<br />
<br />
Es verdad que el peso de la crisis econ&oacute;mica es importante; pero me temo que es acudir a una explicaci&oacute;n coyuntural, cuando el fen&oacute;meno requiere explicaciones estructurales. Para ello, situ&eacute;monos en el origen de casi toda nuestra forma de existencia como sociedad, en los primeros pasos de la Modernidad. La imprenta, como proponen autores como John B. Thompson, transforma radicalmente el espacio p&uacute;blico, que es donde se ve a los pol&iacute;ticos. A trav&eacute;s de este medio de comunicaci&oacute;n, se puede difundir el poder de forma escrita, y hasta se le puede contestar. No hace falta estar cara a cara frente al rey o quien ejerciera el poder y &eacute;ste se hace visible a trav&eacute;s de la palabra escrita. Por lo tanto, el control que tiene el propio poder sobre su visibilidad, sobre lo que ense&ntilde;a y lo que oculta, es casi absoluto. El poder tiene la propiedad de la imprenta. Y quienes se opongan al poder deber&aacute;n, al menos, tener acceso a tal propiedad de la imprenta. A&uacute;n as&iacute;, durante mucho tiempo, el poder se reserv&oacute; el instrumento de la censura para controlar a quienes hab&iacute;an accedido a la capacidad de imprimir.<br />
<br />
Por ello, las democracias liberales tuvieron en las libertades de expresi&oacute;n y de prensa uno de sus principales pilares. Era otra forma de visibilizar al poder. Se pod&iacute;a dar otra cara del mismo. A&uacute;n as&iacute;, los sectores que pod&iacute;an llegar a tener voz, a trav&eacute;s del acceso a la imprenta, eran reducidos. Por eso, la visibilidad de lo que hac&iacute;an los gobernantes era muy escasa. Lo hemos podido revivir gracias a pel&iacute;culas de trasfondo hist&oacute;rico, como la de <em>Lincoln</em>, donde su decisi&oacute;n de alargar la guerra civil, cuando ya ten&iacute;a la victoria militar, para, as&iacute;, obtener la abolici&oacute;n de la esclavitud, apenas fue seguida por muy pocos conciudadanos. De hecho, uno de los detalles m&aacute;s interesantes de la pel&iacute;cula es ver c&oacute;mo juega con los tiempos desde que algo ocurre -por ejemplo, una reuni&oacute;n del presidente unionista con los representantes confederados- hasta que recorre como noticia los esca&ntilde;os de las &eacute;lites ilustradas de la oposici&oacute;n dem&oacute;crata.<br />
<br />
Cada nuevo medio de comunicaci&oacute;n colectiva ha ido cambiando la configuraci&oacute;n del espacio p&uacute;blico y, por lo tanto, la visibilidad del poder y los pol&iacute;ticos. La radio puso voz a los pol&iacute;ticos. Algunos la utilizaron con gran maestr&iacute;a. Cabe recordar los <em>Discursos Dirigidos a la Naci&oacute;n</em> de Eisenhower. Tambi&eacute;n Hitler. Pero la l&oacute;gica del poder apenas cambi&oacute;. De hecho, se conceb&iacute;a que la radio era al siglo XX, lo que la prensa fue al siglo XIX. La visibilidad del poder estaba a&uacute;n muy controlada por &eacute;ste.<br />
<br />
Con la televisi&oacute;n, la visibilidad de lo que hac&iacute;an los pol&iacute;ticos cambi&oacute;. El trabajo de representaci&oacute;n del poder se modific&oacute; sustancialmente. Los pol&iacute;ticos y la pol&iacute;tica eran literalmente visibles en las casas de los ciudadanos y, en muchas sociedades, votantes. A&uacute;n as&iacute;, el acceso a la propiedad de una cadena de televisi&oacute;n no es econ&oacute;micamente f&aacute;cil. Tampoco el acceso ciudadano a las cadenas p&uacute;blicas de televisi&oacute;n lo ha solido ser. Sin embargo, poco a poco, la multiplicaci&oacute;n de cadenas y la necesidad econ&oacute;mica de gustar a la audiencia hizo que se colaran visiones del poder y los pol&iacute;ticos distintas a las oficiales. Lo que hacen los pol&iacute;ticos se hizo m&aacute;s visible y, al menos, ten&iacute;an que dar explicaciones de lo que hac&iacute;an, en entrevistas o debates. La democracia se fue convirtiendo, como dicen algunos, en democracia de audiencias.<br />
<br />
La visibilidad de la pol&iacute;tica se multiplica con Internet. Al momento, cualquier atisbo de esc&aacute;ndalo corre como la p&oacute;lvora. Incluso es m&aacute;s f&aacute;cil que llegue antes a miles de tuits que a los responsables de los partidos pol&iacute;ticos o instituciones. All&iacute; donde est&eacute;n, pueden ser grabados, tanto su voz como su imagen, y aparecer los registros en la red a los pocos minutos. Apenas pueden controlar ya la producci&oacute;n de sus representaciones porque el espacio p&uacute;blico, en el que se da la representaci&oacute;n del poder, se extiende hasta los rincones de su vida cotidiana. Y ser sublime sin interrupci&oacute;n est&aacute; al alcance de muy pocos. Mantener algo en secreto es cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil. Si no, miren lo que le est&aacute; pasando al PP: cada vez que contestan con encubrimiento a alguna cuesti&oacute;n, a las pocas horas salen informaciones que desmienten lo dicho. Alguien, en alg&uacute;n lugar, tiene alguna informaci&oacute;n que contradice lo dicho y, lo m&aacute;s importante, lo puede hacer llegar a los medios de comunicaci&oacute;n institucionalizados, los que certifican como noticia la infinitud de rumores que recorre Internet. Los pol&iacute;ticos, en general, parece que no se han dado cuenta de que queda registro de todo lo que hacen. Bueno, de casi todo: "Menos alguna cosa", como dice Rajoy.]]></content>
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    <title>El cambio de discurso político en las elecciones italianas</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/javier-callejo/el-cambio-de-discurso-pol_b_2772764.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2772764</id>
    <published>2013-03-01T01:00:00-05:00</published>
    <updated>2013-04-30T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Los italianos han comprendido y se han hecho cargo de la mala situación en la que ya se encuentra el progreso. Frente a un Monti que prometía el futuro como recompensa de las penas del presente, se han inclinado mayoritariamente por un Beppe Grillo que reivindica la vida en el presente.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier Callejo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[Hace tiempo que nos hemos dado cuenta de que el progreso ya no es lo que era, que no funciona con las fuerzas de antes y que se encuentra convaleciente. Tanto que ya ni siquiera nos atrevemos a reivindicarlo, como si fuera un moribundo al que mejor dejar en paz, que es una manera de dejarnos en paz a nosotros mismos. Ante las promesas de futuro, invocamos: &iexcl;Virgencita, que me quede como estoy!<br />
<br />
Las llamadas de atenci&oacute;n sobre la situaci&oacute;n del progreso vienen d&aacute;ndose desde hace m&aacute;s de un siglo. Cabe situar a Nietzsche a la cabeza de los mismos y recordar los originarios -por su ret&oacute;rica tecnoprimitiva- alaridos punk, hasta llegar a la ca&iacute;da del muro. All&iacute;, entre los pedruscos, parec&iacute;a que tambi&eacute;n se derrumbaba el progreso. Paradojas de la felicidad: la libertad ganada por unos abr&iacute;a un panorama de incertidumbre.<br />
<br />
Los italianos, en su pen&uacute;ltima convocatoria electoral -pues parece que el resultado principal es que hace falta otra convocatoria electoral- han comprendido y se han hecho cargo de la mala situaci&oacute;n en la que ya se encuentra el progreso. Frente a un Monti que promet&iacute;a el futuro como recompensa de las penas del presente, se han inclinado mayoritariamente -en n&uacute;mero de votos- por un Beppe Grillo que reivindica la vida en el presente, en el compromiso en el d&iacute;a a d&iacute;a, sin tener que esperar a lo que estar&aacute; por venir, especialmente cuando el futuro es m&aacute;s amenazante que halag&uuml;e&ntilde;o. La acci&oacute;n se realiza ahora para ahora. Una extensi&oacute;n del presente en todos sus niveles. Se piensa m&aacute;s en la supervivencia de lo existente, que en las expectativas del porvenir. <br />
<br />
Como puede comprobarse <a href="http://www.beppegrillo.it/en/" target="_hplink">en su blog</a>, en el discurso de Grillo tienen un lugar protagonista los j&oacute;venes sin futuro. Habla a los que no tienen futuro que conservar porque carecen de &eacute;l, a los que, estando sin presente, utilizando las propias palabras del pol&iacute;tico, necesitan empezar por recuperar &eacute;ste.<br />
<br />
Berlusconi, cuyos resultados han sorprendido a Europa, representa el pasado, el agarrarse a una especie de genotipo situado en la noche de los tiempos de la identidad cultural-nacional, al "los italianos somos as&iacute; porque siempre hemos sido as&iacute;". Cuando el futuro es incierto, tambi&eacute;n el pasado busca su oportunidad como refugio, como una manera de encerrarse en la cueva. Bersani, con su eslogan <em>L'Italia giusta</em>, procuraba situarse en el equilibrio. Entre unos y otros. Dados los <a href="http://www.huffingtonpost.es/tag/elecciones-italia-2013" target="_hplink">resultados alcanzados</a>, est&aacute; claro que, como ganador minoritario en esca&ntilde;os, tendr&aacute; que hacer grandes equilibrios. De alguna manera, el secretario del Pd sigue representando la confianza en el progreso, en la posibilidad de obtenci&oacute;n de unos valores ampliamente consensuados, como la propia justicia social. Bersani sigue siendo el pol&iacute;tico de la modernidad, en un escenario realmente pintoresco de liderazgo pol&iacute;tico: un actor, un empresario de dudoso comportamiento moral.<br />
<br />
Es cierto que las dos alternativas que a&uacute;n se encuentran en el discurso del progreso, Bersani y Monti, son muy distintas. El primero es el progreso de la Humanidad, del sujeto que transforma el presente en pos de un potencial horizonte mejor. En el fondo, es el progreso que dibuja un ma&ntilde;ana, que ser&aacute; mejor que el hoy y que nos espera. El progreso de Monti es el de la tecnocracia, m&aacute;s atento a las dimensiones (macroecon&oacute;micas) que a las emociones y los problemas. El que plantea: hay un problema y yo conozco las t&eacute;cnicas para solucionarlo. Es el progreso de los expertos. Es el progreso que no repara en los sacrificios del presente, en lo que haya que amputar. Hace un par de siglos, era el sacrificio en vidas que levantaba ciudades, abr&iacute;a canales, mov&iacute;a monta&ntilde;as y trazaba v&iacute;as de tren. Fue el sacrificio de la modernidad. Hoy este discurso tiene muy pocos oyentes.<br />
<br />
Los italianos nos han mostrado su distancia del progreso y el futuro. Al menos, de esa idea del progreso que propugna el perder ahora algo, para poder ganar ma&ntilde;ana mucho. Parece que han dicho: venga el futuro que venga vamos a perder, por lo que es mejor ganar el presente o, al menos, conservarlo. La resistencia no es contra la situaci&oacute;n presente, es a favor del presente, de los que necesitan recuperar el presente, tener un presente. S&oacute;lo teniendo un presente, se piensa, puede empezar a pensarse en el futuro.<br />
<br />
Tal vez estemos asistiendo a una transformaci&oacute;n esencial del discurso pol&iacute;tico. Algo que va m&aacute;s all&aacute; de los l&iacute;deres que lo pronuncian. La fuerza del discurso pol&iacute;tico ya no est&aacute; en el futuro sino en el presente o, en el peor de los casos, en el pasado, en forma de nacionalismos o regresiones locales y localistas. Pero tal vez eso sea una excesiva proyecci&oacute;n sobre un caso m&aacute;s cercano.]]></content>
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    <title>Mujeres y hombres se acercan en la crisis</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/javier-callejo/mujeres-y-hombres-se-acer_b_2624122.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2624122</id>
    <published>2013-02-18T02:02:06-05:00</published>
    <updated>2013-04-19T05:12:02-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[En estos primeros días de febrero, se ha vuelto a batir el récord en número de desempleados. También de tasa de paro, que, aun cuando son conceptos semejantes, no son exactamente iguales. En esto, la crisis actual se muestra más profunda que las anteriores.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier Callejo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[En estos primeros d&iacute;as de febrero, se ha vuelto a batir el r&eacute;cord en n&uacute;mero de desempleados. Tambi&eacute;n de tasa de paro, que, aun cuando son conceptos semejantes, en cuanto a lo que indican de una gris realidad del mercado de trabajo, no son exactamente iguales. En esto, la crisis actual se muestra m&aacute;s profunda que las anteriores. <br />
<br />
Hay algunas coincidencias con crisis anteriores, como el mayor peso de desempleo soportado por los j&oacute;venes, lo que, en su d&iacute;a, se atribuy&oacute; a la rigidez del mercado laboral espa&ntilde;ol y las importantes trabas que hab&iacute;a para entrar en el mismo. Por ello, se impulsaron normas espec&iacute;ficas para esta categor&iacute;a de la poblaci&oacute;n, te&oacute;ricamente denominadas m&aacute;s flexibles y que, en lo concreto, conllevaban rebajas en las condiciones laborales. Poco a poco se fueron extendiendo a todas las categor&iacute;as de edad. Pues bien, cuando buena parte de los trabajadores tienen las condiciones laborales que antes estaban reservadas s&oacute;lo para los menores de 25 o 30 a&ntilde;os, siguen siendo los j&oacute;venes los que tienen mayores dificultades para encontrar un empleo.<br />
<br />
La actual crisis tiene, tambi&eacute;n, rasgos diferentes. Por ejemplo, la pobreza y el desempleo afectan de una manera notable a quienes tienen estudios superiores. De hecho, asciende al 10% el porcentaje de titulados universitarios que se encuentra en riesgo de pobreza y el desempleo entre &eacute;stos llega al 12,8%. Si bien es cierto que, a&uacute;n as&iacute;, los universitarios tienen mayores posibilidades de encontrar un empleo que quienes carecen de t&iacute;tulo y sus tasas de paro son menores que quienes disponen de menor nivel formativo, hay que subrayar que la tasa de paro de quienes tienen entre 20 y 24 a&ntilde;os con un t&iacute;tulo universitario asciende al 34,9%, manteni&eacute;ndose en un 11,9% entre quienes tienen entre 30 y  44 a&ntilde;os. Cifras mucho mayores que los arrojados por anteriores per&iacute;odos de vacas flacas.<br />
<br />
Datos que, adem&aacute;s, deben leerse en un contexto, y es que la cuarta parte de la poblaci&oacute;n espa&ntilde;ola que tiene m&aacute;s de 25 a&ntilde;os tiene un t&iacute;tulo universitario, siendo una de las proporciones m&aacute;s altas del mundo. Un dato feliz, desde muchos puntos de vista, pero que puede conducir a situaciones infelices para proporciones importantes de sus protagonistas, como el subempleo, el tener que marcharse del pa&iacute;s a buscar oportunidades y reconocimiento, o el propio desempleo, pues pocos sistemas productivos podr&iacute;an absorber tal porcentaje de titulados en plenas condiciones. Menos a&uacute;n el nuestro, que no se caracteriza por la intensidad de su capital y el uso de recursos humanos de alta cualificaci&oacute;n.<br />
<br />
Otra de las novedades de esta crisis est&aacute; en la convergencia de las tasas de paro de hombres y mujeres. En los momentos cr&iacute;ticos anteriores, las diferencias entre los dos g&eacute;neros fueron importantes. Seg&uacute;n los datos hist&oacute;ricos de la Encuesta de Poblaci&oacute;n Activa, en el a&ntilde;o 1985 la diferencia entre las tasas de paro de ambos sexos era de casi seis puntos, mientras que en el a&ntilde;o 1994 la diferencia se encontraba alrededor de los once puntos. Sin embargo, desde el segundo trimestre de 2009, la diferencia entre las tasas de paro de hombres y mujeres no llega a un punto. De hecho, en el segundo trimestre de 2012, los hombres presentaban una tasa de paro del 24,57, mientras que entre las mujeres era del 24,71. Una convergencia de cifras que se debe m&aacute;s al aumento de la tasa masculina -se alcanza un registro r&eacute;cord, que, a la vez, lleva a la tasa general de desempleo m&aacute;s alta de nuestra historia- que al de la tasa femenina, que vivi&oacute; peores momentos.<br />
<br />
Cabr&iacute;a pensar que tal convergencia se debe a que las mujeres se retiran en mayor medida del mercado laboral, dejan de ser activas y, por lo tanto, deja de contabilizarse las que carecen de empleo como desempleadas. Es decir, desanimadas por la falta de respuesta del mercado laboral, abandonan la b&uacute;squeda de empleo y se centran en el cuidado de la familia, ya sea de pareja, descendientes o, m&aacute;s en los &uacute;ltimos a&ntilde;os, ascendientes. Pues no. Todo lo contrario, la tasa de actividad femenina no ha dejado de crecer. Es cierto que ha ralentizado su progresi&oacute;n desde mediados de 2011, pero no ha dejado de aumentar. Es m&aacute;s, puede decirse que su aumento ha sido continuo desde el a&ntilde;o 1976. Visto desde la perspectiva hist&oacute;rica que dan treinta y seis a&ntilde;os de registro de la evoluci&oacute;n del empleo femenino, los resultados son contundentes, pues si hasta bien entrados los a&ntilde;os ochenta la tasa de actividad femenina no consigui&oacute; ponerse por encima del 30, siendo bastante plana su evoluci&oacute;n entre mediados de los a&ntilde;os setenta y mediados de los a&ntilde;os ochenta, nos encontramos en la actualidad con la cifra r&eacute;cord de 53,42 con que se cerraba el a&ntilde;o 2012.<br />
<br />
Las mujeres no renuncian a incorporarse al mercado laboral, aunque el momento sea poco propicio. Son conscientes de que, por muchas cosas que hayan conquistado en el &aacute;mbito dom&eacute;stico, todav&iacute;a son muchas las que les queda por conquistar, y que, en buena parte, ello depende de disponer de rentas propias, de la capacidad de acci&oacute;n -y protesta- que da el tener una ocupaci&oacute;n remunerada. Tambi&eacute;n son conscientes de que la mayor parte de los empleos -hoy en mayor medida que ayer- se parecen poco a situaciones paradis&iacute;acas y que proyectar en ellos conceptos como realizaci&oacute;n, independencia o semejantes es un idealismo fuera de lugar. Fantas&iacute;as, que es de lo que est&aacute; hecha la realidad. Aunque esa fantas&iacute;a se llame realismo.]]></content>
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    <title>Sobre la caída electoral del PP</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/javier-callejo/sobre-la-caida-electoral-_b_2637061.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2637061</id>
    <published>2013-02-11T00:00:00-05:00</published>
    <updated>2013-04-12T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[A la luz de los datos que arroja el barómetro del CIS en enero, aún es pronto para vislumbrar un cambio de tendencia electoral, más allá del desgaste de quien ostenta la responsabilidad del Gobierno. Tal vez falte aún tiempo -sólo es un año de decisiones, por duras que hayan sido- y ahondar en los microdatos.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier Callejo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[A pesar de que el trabajo de campo del bar&oacute;metro del mes de enero del CIS se llev&oacute; a cabo antes de que saltaran a la prensa los &uacute;ltimos acontecimientos sobre el caso B&aacute;rcenas-G&uuml;rtel, los resultados manifiestan cierta ca&iacute;da de la intenci&oacute;n del voto al partido en el Gobierno, que se acumula a las experimentadas en anteriores sondeos de las mismas caracter&iacute;sticas. Bien es cierto que se trata de una ca&iacute;da en votos que apenas recogen otras opciones pol&iacute;ticas, y&eacute;ndose en su gran mayor&iacute;a a la abstenci&oacute;n (no votar&iacute;a), la indecisi&oacute;n (no s&eacute;) o el voto en blanco. Una vez m&aacute;s, teniendo en cuenta que el 30,3% de los consultados sit&uacute;a a los pol&iacute;ticos en general como uno de los principales problemas de Espa&ntilde;a y el 17,7% la corrupci&oacute;n y el fraude, lo que parece que se derrumba es la credibilidad en el propio sistema pol&iacute;tico. Eso, repito, antes de que se publicaran las noticias sobre cuentas millonarias en Suiza o sobresueldos en la calle G&eacute;nova.<br />
<br />
La estimaci&oacute;n de voto hecha por el instituto p&uacute;blico confirma la aproximaci&oacute;n entre los dos principales partidos. Si en el anterior bar&oacute;metro con estimaci&oacute;n de voto (octubre 2012) la diferencia entre ambos era de 7,3 puntos (PP 35,9% de los votos v&aacute;lidos; PSOE 28,6), en el de enero se ha reducido a 4,8 puntos (PP 35,0; PSOE 30,2), con importante presencia de IU, con 9,4% de los votos v&aacute;lidos atribuidos. Es decir, estar&iacute;a recogiendo a&uacute;n un descenso peque&ntilde;o del PP, aun cuando, eso s&iacute;, continuo si se observa la serie desde abril de ese mismo a&ntilde;o de 2012.<br />
<br />
Uno de los resultados m&aacute;s relevantes del estudio, siendo siempre el que mayor atenci&oacute;n concita de los expertos y profesionales de las encuestas y el an&aacute;lisis pol&iacute;tico, est&aacute; en la denominada tabla de transferencia de votos. Es decir, donde se pone en relaci&oacute;n la declaraci&oacute;n de voto en las anteriores elecciones -en este caso, las Elecciones Generales del mes de noviembre de 2011- y la declaraci&oacute;n de intenci&oacute;n de voto actual. All&iacute; puede observarse la ca&iacute;da en la fidelidad de voto al PP. As&iacute;, s&oacute;lo el 53% de quienes manifiestan que votaron a esta formaci&oacute;n pol&iacute;tica en 2011 confirman que volver&iacute;an a hacer lo mismo, en caso de unas hipot&eacute;ticas elecciones. Es el indicador de fidelidad m&aacute;s bajo entre los partidos relevantes, ya que llega al 56,7% en el PSOE, al 62,7% en IU, al 57% en UPyD y al 56% en CiU, que tiene una fuga del 10% de anteriores votantes hacia ERC, lo que puede considerarse el coste de su apuesta soberanista.<br />
<br />
Lo que parece apuntar este sondeo es que, de momento, lo que est&aacute; acusando el Partido Popular es el desgaste de su tarea de Gobierno. Un desgaste que, incluso, podr&iacute;a considerarse esperado, teniendo en cuenta el hondo -e impopular- calado de las decisiones que se han tomado en el &uacute;ltimo a&ntilde;o. De hecho, el 66% de los participantes en el sondeo creen que la gesti&oacute;n gubernamental est&aacute; siendo mala o muy mala. Es m&aacute;s, un 45% de sus anteriores votantes la califican de regular, y son ligeramente superiores los que la valoran de mala o muy mala, que como buena o muy buena. Adem&aacute;s, a tal desgaste contribuye la falta de liderazgo de Rajoy, que es valorado con un 2,81 (entre 0 y 10), en la l&iacute;nea de resultados de anteriores sondeos.<br />
<br />
Es un desgaste que desde el partido conservador se asume como si fuera una especie de inversi&oacute;n. Algo relativamente negativo al principio que se ver&aacute; compensado cuando se vean las primeras se&ntilde;ales de salida de la crisis. Al respecto, hay que apuntar que en las fechas en las que se desarroll&oacute; el trabajo de campo, la prima de riesgo estuvo bastante mantenida y que, salvo las cifras de desempleo, no existieron alarmantes movimientos de los denominados mercados, a los que &eacute;stos nos est&aacute;n empezando a acostumbrar. <br />
<br />
A partir de los datos disponibles, es pronto para vislumbrar un cambio de tendencia electoral, m&aacute;s all&aacute; del desgaste de quien ostenta la responsabilidad del Gobierno. Tal vez falte a&uacute;n tiempo -s&oacute;lo es un a&ntilde;o de decisiones, por duras que hayan sido- y ahondar en los microdatos. Adem&aacute;s, si s&oacute;lo tenemos en cuenta el hipot&eacute;tico reparto de votos v&aacute;lidos, de los que supuestamente participar&iacute;an en unas elecciones, se est&aacute; dejando a un lado lo que viene siendo noticia, la notable desafecci&oacute;n pol&iacute;tica, que afectar&iacute;a a todos los partidos. En esto, no hay cambio de tendencia.]]></content>
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    <title>Demanda de democracia</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2611238</id>
    <published>2013-02-05T02:02:53-05:00</published>
    <updated>2013-04-06T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[En la transición, el acceso a la democracia se puso por delante de cualquier otro objetivo. No fue un "cueste lo que cueste"; pero si costaba algo, se estaba dispuesto a pagarlo. Lo importante era el acceso a la democracia lo antes posible, pensando que, si bien ésta no solucionaba de un plumazo todos los problemas, era un instrumento adecuado para enfrentarse a ellos.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier Callejo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[Desde distintos rincones, hace tiempo que se viene barruntando la necesidad de una segunda transici&oacute;n. Vienen desde la derecha y desde la izquierda. Seguramente el sentido de los intereses de esa segunda transici&oacute;n es opuesto. Pero ambos recogen un generalizado sentimiento de que los frutos de la primera transici&oacute;n espa&ntilde;ola a la democracia est&aacute;n agotados y de que, adem&aacute;s, es hora de corregir algunas cosas que no se hicieron del todo bien, ya por las circunstancias, ya por las expectativas, o, volviendo al lenguaje del an&aacute;lisis pol&iacute;tico materialista, porque fueron el resultado de la relaci&oacute;n de fuerzas existente. Sea para renovar, corregir o volver al combate frontal en forma de &oacute;rdago pol&iacute;tico, parece que es momento de replanteamientos. Ha de admitirse que el grado de intensidad con que es percibida esa segunda transici&oacute;n es muy variado. Incluso entre los que ven tal necesidad de reformulaci&oacute;n, abanderados en un halo de prudencia, una parte relevante de ellos pone por delante la prioridad que tiene la salida de la crisis econ&oacute;mica, aconsejando dejar las mudanzas importantes para cuando soplen vientos m&aacute;s favorables.<br />
<br />
En todo caso, se extienden las comparaciones entre el contexto hist&oacute;rico que dio pi&eacute; a la transici&oacute;n a la democracia y la actual situaci&oacute;n. Entonces, se recuerda que tambi&eacute;n hab&iacute;a crisis econ&oacute;mica -la denominada crisis del petr&oacute;leo- y que, en nuestro pa&iacute;s, la inflaci&oacute;n, especialmente, y el desempleo estaban desbocados. Pero hab&iacute;a una larga espera que ten&iacute;a que ser atendida. Era la espera de democracia. La sociedad espa&ntilde;ola no pod&iacute;a perder su cita con la democracia.<br />
<br />
El acceso a la democracia se puso por delante de cualquier otro objetivo. Por ello, los sindicatos mayoritarios, con una fuerza social y un capital simb&oacute;lico de los que jam&aacute;s han vuelto a disponer, cedieron a sus leg&iacute;timas pretensiones de un mejor reparto de la riqueza y, sobre todo, de la plusval&iacute;a; los partidos republicanos admitieron el juancarlismo; los socialistas aparcaron sus soflamas en pro de la nacionalizaci&oacute;n de la banca; los nacionalistas dejaron para m&aacute;s adelante sus reivindicaciones &eacute;tnico-territoriales de soberan&iacute;a propia. Todos dejaron algo por el camino para, precisamente, devolver la soberan&iacute;a al pueblo. No fue un "cueste lo que cueste"; pero si costaba algo, se estaba dispuesto a pagarlo. Lo importante era el acceso a la democracia lo antes posible, pensando que, si bien &eacute;sta no solucionaba de un plumazo todos los problemas, era un instrumento adecuado para enfrentarse a ellos.<br />
<br />
Treinta y cinco a&ntilde;os de convivencia en el formato pol&iacute;tico de la democracia liberal han dado para mucho. Y creo que el balance es positivo, por mucho que sea verdad que haya cosas que arreglar. Estamos en una sociedad m&aacute;s moderna, con todo lo que esto quiere decir de extensi&oacute;n de las expectativas de mejora, de la capacidad cr&iacute;tica o de libertades individuales. Tambi&eacute;n, a pesar de la crisis actual, ha habido una importante transformaci&oacute;n en nuestras condiciones materiales: mayores coberturas sociales, mayor riqueza general, mejores infraestructuras, aumento de los niveles de formaci&oacute;n, etc. Es cierto que incluso estas mejoras pueden traer nuevas demandas. Eso es a lo que llamo modernidad, que incluye un constante estado de insatisfacci&oacute;n e inconformismo.<br />
<br />
Tambi&eacute;n, dir&aacute;n otros, ha llegado bastante frustraci&oacute;n. Desde el principio de la propia transici&oacute;n, se habl&oacute; de desencanto. Significante que, incluso antes de la propia Constituci&oacute;n de 1978, utiliz&oacute; Ch&aacute;varri para titular una de las pel&iacute;culas m&aacute;s impactantes del cine espa&ntilde;ol, pues no era s&oacute;lo una familia lo que ah&iacute; se retrataba, sino que est&aacute;bamos todos. M&aacute;s recientemente, frustraci&oacute;n a paletadas, con esa inacabable sucesi&oacute;n de esc&aacute;ndalos vinculados a la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica. <br />
<br />
Por ello, ya no nos conformamos con la democracia en s&iacute;, con cualquier forma de democracia. No nos conformamos con que la cosa tenga forma o envoltorio de democracia. Por eso se la califica en la demanda actual: democracia real, democracia de todos, democracia para todos. La situaci&oacute;n de hoy puede tener cierto parecido a la de hace m&aacute;s de treinta a&ntilde;os. Pero la sociedad espa&ntilde;ola no es la misma. Nosotros no somos los mismos. Tal vez m&aacute;s esc&eacute;pticos en nuestras demandas; pero, a la vez, m&aacute;s conscientes del producto que queremos.]]></content>
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    <title>La emoción de la protesta</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/javier-callejo/la-emocion-de-la-protesta_b_2539964.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2539964</id>
    <published>2013-01-28T00:00:00-05:00</published>
    <updated>2013-03-29T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[El 25 de enero se han cumplido dos años de las protestas en la plaza Tahrir de El Cairo, una distancia prudente como para hacer balance. Se perdió el miedo. Ningún poder está seguro porque esas tres fases que dibujó Foucault -rebeldía, rebelión y revolución- pueden volver a activarse cuando menos se lo espera.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier Callejo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[El 25 de enero se han cumplido dos a&ntilde;os de <a href="http://www.elpais.com/especial/revueltas-en-el-mundo-arabe/egipto/" target="_hplink">las protestas en la plaza Tahrir de El Cairo</a>. Si se recuerda, estuvieron, en buena parte, azuzadas por el exitoso precedente de las protestas en T&uacute;nez, llevadas a cabo unas semanas antes. A partir de ese mes de enero, todo este conjunto de movimientos empez&oacute; a denominarse la Primavera &Aacute;rabe: un reguero de b&uacute;squeda de democracia y libertad que se extendi&oacute; por el norte de &Aacute;frica y sigui&oacute;, hasta que se encontr&oacute; con la dictadura de Damasco. Es m&aacute;s, sirvieron de acicate a las protestas de Espa&ntilde;a, Grecia y otros lugares hasta llegar al centro del imperio, Wall Street. Las plazas m&aacute;s representativas de muchas ciudades del mundo empezaron a reclamar dignidad.<br />
<br />
Dos a&ntilde;os es una distancia prudente como para hacer balance. Establecer qu&eacute; se consigui&oacute; de todo lo que se ped&iacute;a. Inventario de lo cambiado y de lo que se ha ido perdiendo del saco de las ilusiones. En muchos casos, la incertidumbre pol&iacute;tica, social y econ&oacute;mica a&uacute;n es elevada. En el propio Egipto, las dudas sobre la evoluci&oacute;n de su sistema pol&iacute;tico son grandes. Pero dejar&eacute; a los expertos de cada caso que introduzcan con mayor tino y conocimiento su navaja anal&iacute;tica. A m&iacute; me parece que el propio hecho de romper con una realidad que, a todas luces, era opresora ya es un paso.<br />
<br />
Otros volver&aacute;n a la salmodia del tanto esfuerzo para qu&eacute;, de que se ha regresado a situaciones parecidas y de que, en definitiva, nada vale la pena, pues lo &uacute;nico que se ha conseguido es aumentar el ruido y la inestabilidad. Son visiones conservadoras occidentales. Interesadas.<br />
<br />
Aun cuando tuvieran raz&oacute;n (objetiva) tales visiones catastrofistas, que se&ntilde;alan m&aacute;s lo perdido en el camino que lo conseguido, en una especie de realismo pol&iacute;tico de nuevo cu&ntilde;o, creo que todos estos movimientos han merecido la pena porque nos han cambiado a todos. Han mostrado que la dignidad y las expectativas de mejor vida son necesarias e importantes y que, a pesar del dominio institucional y medi&aacute;tico, que nos llena de fatalismo, hay espacio para reivindicarlas porque es algo a lo que se tiene derecho, que es justo. Han ense&ntilde;ado que la lucha por la justicia a&uacute;n existe y esto es la modernidad. Esto es ser modernos. Y que ning&uacute;n poder est&aacute; seguro porque esas tres fases que dibuj&oacute; Foucault -rebeld&iacute;a, rebeli&oacute;n y revoluci&oacute;n- pueden volver a activarse cuando menos se lo espera: ante la petici&oacute;n de un polic&iacute;a corrupto que amenaza con requisar lo &uacute;nico que se tiene para vivir si no se vuelve a pagar la mordida, ante un nuevo impuesto o la subida de tasas por actividades o productos necesarios, ante un desahucio injusto, etc.<br />
<br />
Movimientos en los que se perdi&oacute; el miedo. Desde distintas esquinas (Robert Castel y su ascenso de las incertidumbres, Zigmunt Bauman y su sociedad del miedo, Paul Virilio y su administraci&oacute;n del miedo) nos se&ntilde;alan al miedo como la emoci&oacute;n dominante en las sociedades actuales. Miedo a los mercados, miedo a perder el empleo, miedo a la pobreza, miedo al otro, miedo a todo. Un miedo que, como ya apuntaba Hegel en las p&aacute;ginas m&aacute;s le&iacute;das -e interpretadas- de la historia de la filosof&iacute;a, est&aacute; en el n&uacute;cleo de la servidumbre. <br />
<br />
Es el miedo de la muerte el que se combate en tales explosiones colectivas. Por ello suelen tener ese aire jubiloso, casi festivo. Es como si el carnaval, que todo lo vuelve del rev&eacute;s, dejara de ser un momento simb&oacute;licamente negociado, aceptado e institucionalizado, con sus l&iacute;mites, para introducirse en la realidad sin permiso. Para hacerse real.<br />
<br />
M&aacute;s ac&aacute; de estrategias y t&aacute;cticas, que suelen venir despu&eacute;s de la explosi&oacute;n, de la rebeld&iacute;a, est&aacute; la emoci&oacute;n de la protesta. M&aacute;s all&aacute; de balances de lo obtenido en la pol&iacute;tica real, est&aacute; ese regreso al grupo y la comunidad que simboliza la uni&oacute;n en la plaza, al &aacute;gora, a la esfera p&uacute;blica del cara a cara, dejando el miedo por unas horas, tal vez d&iacute;as. Ello a pesar de las amenazas de una polic&iacute;a o un ej&eacute;rcito que rodea lo que se reivindica como espacio para el di&aacute;logo.<br />
<br />
La protesta unida tiene ese algo que siempre nos queda, que nos transforma, que incluso deniega las posibilidades (o imposibilidades) en el horizonte pol&iacute;tico. Ni siquiera piensa en la revoluci&oacute;n, pues es demasiado tarde el ma&ntilde;ana. El valor de la protesta est&aacute; en vivirla de la mano. Es la alegr&iacute;a de vencer al miedo, de sentirse libres. Ya vendr&aacute;n los balances despu&eacute;s.]]></content>
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    <title>El franquismo vuelve: despedidos por desafectos</title>
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    <published>2013-01-24T04:09:25-05:00</published>
    <updated>2013-03-25T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Despedido por desafección, reza el escrito remitido a trabajadores de la cadena autonómica. Después de veinticinco años de dedicación profesional al ente. Tras superar dos oposiciones, asumir distintas responsabilidades y un esfuerzo en formación por estar al día, resulta que lo importante era el afecto al régimen.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier Callejo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[Desde el dibujo que hizo Freud de nuestro aparato ps&iacute;quico y sus procesos, &eacute;ste era fundamentalmente un dispositivo org&aacute;nico cuya principal funci&oacute;n era reprimir nuestros deseos. Con los a&ntilde;os, matiz&oacute; el argumento e incluy&oacute; en lo reprimido al impulso de muerte y, por &uacute;ltimo, a T&aacute;natos, en continua lucha con Eros. La violencia, las fuerzas s&aacute;dicas o masoquistas, quedaban censuradas en esa estructura ps&iacute;quica. Se se&ntilde;alaba lo oscuros que pueden ser nuestros deseos.<br />
<br />
Los seguidores del fundador del psicoan&aacute;lisis con una proyecci&oacute;n m&aacute;s colectiva -como Fromm, Marcuse y otros miembros de la Escuela de Frankfurt- explicaron as&iacute; los procesos autoritarios que vivi&oacute; principalmente Europa durante buena parte del siglo XX. Desde tales explicaciones, el nacionalsocialismo y el fascismo encontraron una base subjetiva dispuesta a dispararse y se abri&oacute; la caja de los truenos. Y lo que es peor, nos avisaron que con el autoritarismo no se acaba con una guerra, puesto que lo portamos junto a nuestra burocr&aacute;tica racionalidad europea.<br />
<br />
Las cr&iacute;ticas y revisiones de todas estas teor&iacute;as han sido numerosas. Las segundas llegan hasta los intelectuales de moda de nuestros d&iacute;as, como Žižek. Hay que reconocer su atractivo y su potencial heur&iacute;stico. Sirven para explicar lo siniestro all&iacute; donde lo vemos y lo padecemos. <br />
<br />
Tales teor&iacute;as vienen aqu&iacute; por razones algo diferentes, aunque igualmente siniestras. Para mostrar que lo reprimido vuelve en cuanto se le da ocasi&oacute;n y, en una parte de la derecha espa&ntilde;ola, el franquismo es lo reprimido, el impulso de muerte contra la sociedad. Es lo que explica esa llamada derecha vergonzante. Se averg&uuml;enza de ese fantasma que siente que est&aacute; ah&iacute;, dispuesto a saltarse las censuras. La verg&uuml;enza, ese sentimiento tan complejo, es el s&iacute;ntoma.<br />
<br />
Otras veces, los s&iacute;ntomas aparecen en los t&eacute;rminos utilizados, jam&aacute;s inocentes. En una palabra como desafecci&oacute;n. En el m&aacute;s puro estilo franquista, la "desafecci&oacute;n al r&eacute;gimen" (franquista) ten&iacute;a car&aacute;cter de delito, con las m&aacute;s tr&aacute;gicas consecuencias para quien soportase la acusaci&oacute;n, que, por otro lado, nadie pod&iacute;a quitarse de encima una vez recibida. Hasta la propia acusaci&oacute;n era la condena. Pues bien, la palabra ha vuelto. Ha sido utilizada por la direcci&oacute;n de Telemadrid en los burofax en los que anuncia a cada uno de los trabajadores ser v&iacute;ctima del <a href="http://www.huffingtonpost.es/tag/ere-telemadrid" target="_hplink">ERE, que ha llevado al paro a m&aacute;s de ochocientas personas</a>.<br />
<br />
Despedido por desafecci&oacute;n, reza el escrito remitido a trabajadores de la cadena auton&oacute;mica. Despu&eacute;s de veinticinco a&ntilde;os de dedicaci&oacute;n profesional al ente. Tras superar dos oposiciones, asumir distintas responsabilidades y un esfuerzo en formaci&oacute;n por estar al d&iacute;a, resulta que lo importante era el afecto al r&eacute;gimen. Los pocos que han quedado en la empresa p&uacute;blica, que est&aacute;n entre los m&aacute;s enchufados y los que m&aacute;s recientemente han llegado, mostraron su muy intenso afecto desde el primer d&iacute;a. Pusieron el listado de la afecci&oacute;n al r&eacute;gimen muy alto. Es m&aacute;s, se siguen superando. As&iacute;, han recogido y amontonado en el pasillo los enseres de los despedidos, puesto que a &eacute;stos se les proh&iacute;be la entrada para retirarlos. A los desafectos, como antes, ni la entrada, ni la vida. Se les niega todo, que para eso son el enemigo.<br />
<br />
Les sale el franquismo por la boca o por la tinta del burofax con suma fluidez. Seguramente con gozo, como el que se experimenta cuando se desatan las pasiones. Y, adem&aacute;s, su censura se relaj&oacute; desde que los propios espa&ntilde;oles les dieron las &uacute;ltimas mayor&iacute;as absolutas en las elecciones. Ya no hay que disimular ni, mucho menos, reprimirse. Que despu&eacute;s se llena uno de tics.]]></content>
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    <title>El peor futuro de la democracia</title>
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    <published>2012-12-18T01:00:00-05:00</published>
    <updated>2013-02-16T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Nunca antes, en democracia, se había visto el futuro tan negro en sus diversas concreciones: de país, económico, político y personal o familiar. Es más, estaríamos ante una sociedad que no ve futuro y que desconfía de su futuro y de las instituciones. Y esto sí es responsabilidad de los Gobiernos.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier Callejo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[El panorama es oscuro. Los soci&oacute;logos que nos dedicamos a preguntar a la gente sobre sus vivencias y expectativas, nos encontramos con el mismo color -negro- al hablar del futuro. Des&aacute;nimo, desmotivaci&oacute;n. Ni siquiera indignaci&oacute;n. Incertidumbre a raudales. Incluso empieza a ser noticia -y cierto t&oacute;pico medi&aacute;tico- aquellos que se presentan a la sociedad mostr&aacute;ndose llenos de optimismo y, arm&aacute;ndose de ca&ntilde;ones normativos, lanzan a los dem&aacute;s muchos "hay que": "hay que ser optimista", "hay que esforzarse", "hay que tener ilusi&oacute;n", "hay que dar la cara ante la situaci&oacute;n". Parece que la audiencia prefiere ahora escuchar estos gritos de &aacute;nimo, como si vinieran lanzados por un rudo entrenador de equipo condenado a descender de divisi&oacute;n, que las tristes peroratas que nos ense&ntilde;an: "las caras de la crisis", "personas de carne y hueso, con sus historias, de esta crisis, que es m&aacute;s que n&uacute;meros...". S&iacute;, la audiencia parece haberse cansado de esto &uacute;ltimo.<br />
<br />
Tomando una serie que arranca desde 1978, vemos que el porcentaje de quienes opinan que la situaci&oacute;n pol&iacute;tica espa&ntilde;ola ser&aacute; peor en los pr&oacute;ximos doce meses alcanza su m&aacute;ximo, estando en el 36,4% el porcentaje de quienes opinan as&iacute; en el bar&oacute;metro de octubre de 2012, &uacute;ltimo resultado disponible. Es decir, estar&iacute;amos ante la percepci&oacute;n del peor futuro pol&iacute;tico en toda la democracia. En cuanto a la opini&oacute;n prospectiva del futuro econ&oacute;mico, en ese mismo estudio, tambi&eacute;n se alcanza r&eacute;cord con el 49,1% de quienes opinan que el futuro econ&oacute;mico ser&aacute; peor en el pr&oacute;ximo a&ntilde;o. S&oacute;lo le sigue, relativamente lejos, el 47,5% de octubre de 2008. <br />
<br />
Uniendo percepci&oacute;n de futuro de la pol&iacute;tica y de la econom&iacute;a, estar&iacute;amos en un momento en que los ciudadanos opinan mayoritariamente que es el peor futuro en todo el per&iacute;odo democr&aacute;tico. Nunca antes, en democracia, se hab&iacute;a visto el futuro tan negro en sus diversas concreciones: de pa&iacute;s, econ&oacute;mico, pol&iacute;tico y personal o familiar.<br />
<br />
M&aacute;s all&aacute; de las valoraciones pol&iacute;ticas, sobre si estamos ahora mejor o peor que hace cuatro a&ntilde;os, con otro Gobierno, lo que se constata es que hoy el futuro que ven los espa&ntilde;oles es peor. Es m&aacute;s, estar&iacute;amos ante una sociedad que no ve futuro y que desconf&iacute;a de su futuro y de las instituciones. Y esto s&iacute; es responsabilidad de los Gobiernos. Se vot&oacute; mayoritariamente a Rajoy porque ofrec&iacute;a mejor futuro que Rubalcaba; y el propio Rodr&iacute;guez Zapatero tuvo que dimitir porque ya no ofrec&iacute;a futuro. Es decir, el apoyo social de un Gobierno est&aacute; directamente correlacionado con las expectativas (positivas) de futuro que es capaz de generar.<br />
<br />
Todos los registros de datos de encuestas apuntan a lo mismo. Veamos uno m&aacute;s reciente. El 64,1% opina que la situaci&oacute;n en Espa&ntilde;a ser&aacute; peor y el 40,7% que la situaci&oacute;n de su familia ser&aacute;  asimismo peor (s&oacute;lo un 12,3% dice que ser&aacute; mejor), ambos indicadores referidos a los pr&oacute;ximos seis meses (<a href="http://datos.cis.es/pdf/Es2969mar_A.pdf" target="_hplink">ICC de Noviembre 2012</a>). Hace algunos meses, buena parte de quienes hacemos profesi&oacute;n demosc&oacute;pica, pens&aacute;bamos que tal percepci&oacute;n negativa del futuro era dif&iacute;cil que creciese, que est&aacute;bamos en una especie de techo del pesimismo. Pues nos equivocamos. Y ya son muy pocos los que se atreven a se&ntilde;alar un l&iacute;mite o tope en estos guarismos de la desesperanza.<br />
<br />
Adem&aacute;s, muchas veces, estas opiniones de la sociedad sobre el futuro son una aproximaci&oacute;n realista al mismo. As&iacute;, el bar&oacute;metro de 2011 (<a href="http://www.cis.es/cis/opencms/ES/NoticiasNovedades/InfoCIS/2012/Documentacion_2923.html" target="_hplink">estudio 2923 del CIS</a>) centrado en la crisis econ&oacute;mica, recog&iacute;a que el 70,4% manten&iacute;a que la crisis empeorar&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s. Es cierto que puede haber mucho de profec&iacute;a autocumplida. Es decir, en la medida que se dice que las cosas ir&aacute;n mal, se llevan a cabo comportamientos -menos consumo, menos inversi&oacute;n, etc.- que finalmente hacen que las cosas vayan mal, entr&aacute;ndose en una especie de c&iacute;rculo vicioso de la econom&iacute;a y la ausencia de expectativas. Y, por otro lado, los c&iacute;rculos virtuosos -buenas expectativas, aumento del consumo- tienden a terminar en burbujas en las que, como &eacute;sta, explota con todos dentro. <br />
<br />
&iquest;Los c&iacute;rculos viciosos de la econom&iacute;a no crean burbujas negras que tambi&eacute;n explotan, para desembocar as&iacute; en un c&iacute;rculo virtuoso? Si esto fuera as&iacute;, que no lo s&eacute; porque no soy economista, me gustar&iacute;a se&ntilde;alar que ya llevamos a&ntilde;os de antig&uuml;edad en el c&iacute;rculo vicioso. Por si lo de la antig&uuml;edad cuenta aqu&iacute; tambi&eacute;n para ponerse en la puerta de salida. <br />
<br />
A lo mejor, quienes tendr&iacute;amos que cambiar somos nosotros mismos y tienen raz&oacute;n quienes nos empujan a tomar las cosas con sonrisas, al optimismo sea como sea, y pase lo que nos pase. En diciembre de 2010 (<a href="http://www.cis.es/cis/opencms/-Archivos/Marginales/2840_2859/2856/es2856.pdf" target="_hplink">bar&oacute;metro 2856</a>), &uacute;ltimo estudio del CIS centrado en la percepci&oacute;n del futuro, el 44,2% de los espa&ntilde;oles percib&iacute;a el a&ntilde;o siguiente (2011) como un a&ntilde;o lleno de incertidumbres, el 69% lo recib&iacute;a preocupado. Si en este mes, muy dado a las prospectivas demosc&oacute;picas sobre el futuro, nos hacen una pregunta parecida, lanzamos un canto de esperanza, y producimos otra distribuci&oacute;n de respuestas.]]></content>
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    <title>Fuera de juego del PSOE</title>
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    <published>2012-11-13T02:02:02-05:00</published>
    <updated>2013-01-12T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Ante cualquier tema, el PSOE no sabe qué decir. No puede apelar al pasado, más allá de los míticos orígenes de Pablo Iglesias. El pasado más reciente, acuñado en la IX legislatura de la democracia, se lo impide. Para llegar a aquel tiene que pasar por éste. Y, la verdad, la mirada es poco beneficiosa.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier Callejo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-callejo/"><![CDATA[El partido socialista espa&ntilde;ol se encuentra en lo que puede calificarse imposible posici&oacute;n de la enunciaci&oacute;n, tomando prestada la terminolog&iacute;a del psicoan&aacute;lisis, siempre tan fruct&iacute;fero en herramientas para el an&aacute;lisis de los procesos sociales. Con ello, se quiere significar que, como les pasa a los detenidos por la polic&iacute;a en las pel&iacute;culas norteamericanas, todo lo que diga ser&aacute; utilizado en su contra. Incluso, en el caso pol&iacute;tico espa&ntilde;ol y en cuanto principal partido de la oposici&oacute;n, si calla y lo que calla tambi&eacute;n podr&aacute; ser utilizado en su contra. Ante tan dif&iacute;cil situaci&oacute;n, apenas es capaz de pronunciar discursos titubeantes, un digo esto y lo contrario, que m&aacute;s bien parecen tartamudeos de quien se muestra inseguro.<br />
<br />
Es cierto que si calla, como dictan los c&aacute;nones de la prudencia desde nuestro globalmente apreciado Baltasar Graci&aacute;n, la amplitud del equ&iacute;voco se reduce. Pero, tambi&eacute;n, una oposici&oacute;n silenciosa es una oposici&oacute;n muerta. A los ojos de la sociedad, aparece como un callar producto de la complicidad culpable ("calla porque tiene mucho que callar/ocultar") o de la incapacidad para articular discurso alguno ("calla porque no sabe qu&eacute; decir"). Seguramente cuando se encuentra en el momento hist&oacute;rico de su supracentenaria trayectoria en el que m&aacute;s falta le hace crecer sobre un discurso; peor es su posici&oacute;n para producirlo. Se introduce as&iacute; en una angustiosa espiral de tener que decir (&iexcl;digamos! &iexcl;actuemos! &iexcl;algo tenemos que decir!) y, a la vez, no saber qu&eacute; decir. Tal vez es el momento de ponerse a pensar, de construir eso que parece tan repudiado hoy en d&iacute;a, que es la teor&iacute;a. Pero parece que no hay tiempo y, as&iacute;, se condena a tener menos tiempo de futuro.<br />
<br />
A lo largo de la historia de la democracia de masas, las crisis econ&oacute;micas han tendido a sentar peor a los partidos de izquierda. La sociedad tiende a experimentar un proceso regresivo, buscando refugio ante las incertidumbres crecientes, que va en contra de su propia l&oacute;gica progresista. Ahora bien, la comprensi&oacute;n de un contexto desfavorable no justifica la actual incapacidad de los socialistas para articular mensajes coherentes a los espa&ntilde;oles.<br />
<br />
Si nos centramos en algunos de los &uacute;ltimos temas del debate p&uacute;blico, se observa una gran dificultad para la articulaci&oacute;n discursiva. Ante las reclamaciones independentistas de un sector de la sociedad catalana, se dice estar en contra de la independencia y, al mismo tiempo, a favor del refer&eacute;ndum independentista. Hay que matizar mucho y explicar a&uacute;n bastante m&aacute;s para que una sociedad acostumbrada al mensaje corto de los medios masivos, de Twitter o del eslogan publicitario pueda recibir cu&aacute;l es la propuesta del PSOE con respecto al n&uacute;cleo del tema. Ante la huelga <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/10/17/huelga-general-14-n_n_1974024.html" target="_hplink">convocada para el pr&oacute;ximo d&iacute;a 14 de noviembre por los sindicatos</a>, los diputados nacionales socialistas dicen, al mismo tiempo, que se sumar&aacute;n a la huelga y que no la har&aacute;n, <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/11/03/los-diputados-del-psoe-ir_n_2068776.html" target="_hplink">asistiendo al debate que se realizar&aacute; en la C&aacute;mara ese mismo mi&eacute;rcoles</a>. <br />
<br />
Es decir, la sensaci&oacute;n de estar en fuera de juego, utilizando ahora t&eacute;rminos futbol&iacute;sticos, es continuamente producida por el PSOE. Siguiendo en este campo metaf&oacute;rico, act&uacute;a como un equipo desesperado. Al equipo contrario, el PP, le sirve con adelantar sus l&iacute;neas y apenas actuar, callando en casi todo. Es m&aacute;s, parece que los que act&uacute;an son siempre los otros: los mercados, Merkel, los sindicatos o el FMI.<br />
<br />
Tan imposible posici&oacute;n del PSOE le ha tra&iacute;do sucesivas derrotas electorales. Es m&aacute;s, las fantas&iacute;as que pudieron generarse con las relativas victorias de Asturias y Andaluc&iacute;a ahora se desvanecen. Tal vez el triunfalismo de aquel mes de marzo ceg&oacute; las posibilidades de an&aacute;lisis. En lugar de explicarse los descensos electorales en t&eacute;rminos absolutos y, sobre todo, su inexplicable triunfo, m&aacute;s debido a dem&eacute;ritos de los contrarios (derecha dividida en Asturias, PP con antiguos y graves problemas de liderazgo en Andaluc&iacute;a), cundi&oacute; el regodeo en el acceso a los respectivos Gobiernos regionales.<br />
<br />
Ante cualquier tema, el PSOE no sabe qu&eacute; decir. No puede apelar al pasado, m&aacute;s all&aacute; de los m&iacute;ticos or&iacute;genes de Pablo Iglesias. El pasado m&aacute;s reciente, acu&ntilde;ado en la IX legislatura de la democracia, se lo impide. Para llegar a aquel tiene que pasar por &eacute;ste. Y, la verdad, la mirada es poco beneficiosa. Tampoco puede apelar al futuro, pues, para eso, hay que realizar eso que Luhmann denomina desfuturizar. Es decir, no se trata s&oacute;lo de generar vac&iacute;as ilusiones sobre un "futuro mejor" o, peor a&uacute;n, se&ntilde;alar el "negro futuro" que nos espera si gobierna la derecha. Se trata de mostrar un futuro presentable, un futuro accesible y mejor, y, por supuesto, cre&iacute;ble. Por ello, en la medida que se hace posible, deja de ser futuro para hacerse presente. Seguramente este es el problema del PSOE: al carecer de presente, se le cae el pasado y el futuro. Ni est&aacute;, ni se le espera. &iquest;Para qu&eacute; votar a algo que no est&aacute; o que est&aacute; continuamente en fuera de juego?]]></content>
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