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  <title>Javier López Facal</title>
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  <updated>2013-06-19T11:37:13-04:00</updated>
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    <name>Javier López Facal</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Javier López Facal</subtitle>
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    <title>No siempre sabios y rigurosos</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/carlos-martinez-a/no-siempre-sabios-y-rigur_b_1889603.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1889603</id>
    <published>2012-09-20T04:11:28-04:00</published>
    <updated>2012-11-19T05:12:02-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Han existido entre los científicos algunos falsarios, no pocos defensores de ortodoxias insostenibles y bastantes pequeños dictadores. Lo malo de los fraudes en la producción del conocimiento es que traicionan la esencia misma de la investigación científica.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier López Facal</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-lopez-facal/</uri>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-lopez-facal/"><![CDATA[No le faltaba raz&oacute;n a don Jos&eacute; Echegaray de que el m&eacute;todo cient&iacute;fico "es el sentido com&uacute;n trabajando a alta tensi&oacute;n", pero le falt&oacute; a&ntilde;adir, quiz&aacute;, que ese trabajo en tensi&oacute;n ten&iacute;a que realizarse siguiendo un procedimiento bastante protocolizado, en cuya ausencia, suele ocurrir lo que denunciaba otro ilustre contempor&aacute;neo suyo, sir Arthur Conan Doyle: "Es un error capital teorizar antes de tener los datos. Insensiblemente uno empieza a retorcer los hechos, para  hacerlos coincidir con las teor&iacute;as, en lugar de que las teor&iacute;as casen con los datos".<br />
<br />
El caso es que para descubrir alg&uacute;n fen&oacute;meno que la naturaleza no nos haya revelado todav&iacute;a, salvo algunas infrecuentes epifan&iacute;as sorpresivas y gratuitas, hay que seguir un camino bastante laborioso. El libro del <em>Eclesiast&eacute;s</em>, que es libro muy inspirado, ya lo dice y adem&aacute;s, con rotundidad: <em>qui addit scientiam addit et laborem</em>, "el que a&ntilde;ade conocimiento, a&ntilde;ade tambi&eacute;n esfuerzo".<br />
<br />
Ese laborioso camino, que es conocido con la palabra griega "m&eacute;todo", no se ha abierto  recientemente, ni de una vez por todas, sino que se ha ido haciendo paso a paso, siglo a siglo y  est&aacute; continuamente en revisi&oacute;n y mejora. Consiste &eacute;ste, por decirlo de manera muy simplificada, en la sucesi&oacute;n de tres estadios principales: recogida de datos, formulaci&oacute;n de hip&oacute;tesis y su comprobaci&oacute;n emp&iacute;rica. Su aplicaci&oacute;n ha sido fundamental para alcanzar el nivel de conocimiento actual a trav&eacute;s de la ciencia.<br />
<br />
La ciencia ha avanzado fundamentalmente a trav&eacute;s de grandes descubrimientos, aquellos que son capaces de romper con la corriente mayoritaria y luchan por crear un nuevo paradigma. Suele ser &eacute;ste un empe&ntilde;o duro, como bien sab&iacute;a Max Planck, por experiencia propia: "Una innovaci&oacute;n cient&iacute;fica importante, raramente se abre camino gan&aacute;ndose gradualmente y convirtiendo a sus oponentes... Lo que ocurre es que sus oponentes se van muriendo, y la siguiente generaci&oacute;n est&aacute; familiarizada con las nuevas ideas desde el principio".<br />
<br />
Sin embargo, solo aquellos descubrimientos que son fruto del m&eacute;todo cient&iacute;fico y que son reproducibles por la comunidad cient&iacute;fica, terminan incorpor&aacute;ndose al acervo del conocimiento. Ocasionalmente, si embargo, algunos de ellos no comparten el filantr&oacute;pico anhelo por el conocimiento adquirido con honradez y rigor y, por lo tanto, tambi&eacute;n han existido entre los cient&iacute;ficos algunos falsarios, no pocos defensores de ortodoxias insostenibles y bastantes peque&ntilde;os dictadores.<br />
<br />
En 1989 dos qu&iacute;micos de la universidad de Utah, de nombre Stanley Pons y Martin Fleischmann, publicaron un art&iacute;culo en <em>Nature</em> en el que relataban que hab&iacute;an sido capaces de conseguir una fusi&oacute;n de &aacute;tomos de deuterio y helio, en condiciones normales de temperatura, y que esta fusi&oacute;n pod&iacute;a generar mucha energ&iacute;a y, adem&aacute;s, de manera muy barata.<br />
<br />
Inmediatamente ellos mismos convocaron una rueda de prensa, en la que dieron a conocer su hallazgo, que lanzaron a los cuatro vientos despertando enormes expectativas en todo el mundo. Apenas unos d&iacute;as despu&eacute;s del anuncio, centenares de colegas suyos intentaron sin &eacute;xito replicar los experimentos. A medida que iba creciendo el escepticismo entre los cient&iacute;ficos, crec&iacute;a tambi&eacute;n el entusiasmo de los cr&eacute;dulos, que acusaban de celos profesionales, envidia y falta de patriotismo a los esc&eacute;pticos y prudentes colegas.<br />
<br />
As&iacute; las cosas, el Departamento de Energ&iacute;a de Estados Unidos nombr&oacute; una comisi&oacute;n de expertos que, tras un trabajo serio y riguroso, <a href="http://www.microsiervos.com/archivo/ciencia/veinte-anios-fiasco-fusion-fria-pons-fleischmann.html" target="_hplink">descart&oacute; la supuesta aportaci&oacute;n de aquellos dos profesores que ha sido pasto del olvido</a>.<br />
<br />
En 2004 y 2005 un veterinario surcoreano, el profesor Hwang Woo-suk, de la universidad de Se&uacute;l, public&oacute; en <em>Science</em> <a href="http://elpais.com/diario/2006/01/22/sociedad/1137884401_850215.html" target="_hplink">unos art&iacute;culos que describ&iacute;an el proceso de clonaci&oacute;n en humanos</a>, lo que despert&oacute; admiraci&oacute;n, a la vez que una alarma universal.<br />
<br />
Como sucede ante los grandes hallazgos, colegas de varios pa&iacute;ses incapaces de reproducir los resultados, empezaron a descubrir que una parte considerable de los datos que presentaba en sus art&iacute;culos hab&iacute;an sido generados de manera poco ortodoxa y consecuentemente el falsario profesor fue expulsado de su c&aacute;tedra y fueron retiradas aquellas de sus publicaciones que utilizaban datos no reproducibles.<br />
<br />
En 2006 un equipo de arque&oacute;logos dirigido por <a href="http://elpais.com/diario/2009/11/29/domingo/1259470360_850215.html" target="_hplink">Eliseo Gil anunci&oacute; a la prensa que hab&iacute;a descubierto en el yacimiento de Iru&ntilde;a-Veleia</a>, en los alrededores de la ciudad de Vitoria, unos sorprendes <em>&oacute;straca</em> (trozos de cer&aacute;mica con inscripciones) datables entre los siglos III y VI, en los que aparec&iacute;an representaciones del Calvario, con las tres cruces y la leyenda RIP sobre una de ellas, frases latinas y, sobre todo, palabras en eusquera.<br />
<br />
Lo de RIP (<em>requiescat in pace</em>) chocaba un poco, porque no parece adecuado desearle a Jes&uacute;s que descanse en paz, ya que ten&iacute;a pensado resucitar al tercer d&iacute;a. A lo mejor el escriba habr&iacute;a querido poner <em>INRI</em> pero ya se sabe: con las prisas que se tienen al escribir sobre trozos de cer&aacute;mica, se hab&iacute;a confundido. Las frases latinas ten&iacute;an signos de puntuaci&oacute;n y pon&iacute;an letras may&uacute;sculas al comienzo, lo que tambi&eacute;n hizo fruncir el entrecejo a los expertos y, finalmente, el plato principal, que eran las palabras en eusquera, que habr&iacute;an  retrotra&iacute;do varios siglos la primera documentaci&oacute;n escrita de esta legua, resultaban asimismo sospechosamente modernas.<br />
<br />
Los colegas que empezaron a expresar sus dudas sobre el hallazgo, fueron atacados por cierta prensa, que los consideraba abyectos espa&ntilde;olistas, porque dudaban de la autenticidad de t&eacute;rminos "inequ&iacute;vocamente" eusqu&eacute;ricos. La Diputaci&oacute;n Foral de &Aacute;lava, financiadora de las excavaciones, nombr&oacute; una comisi&oacute;n de especialistas que acabar&iacute;a descartando la veracidad de los hallazgos, y present&oacute; incluso una querella penal contra los responsables del fraude.<br />
<br />
Finalmente, queremos mencionar <a href="http://www.alpoma.net/tecob/?p=126" target="_hplink">el caso de otro cient&iacute;fico, malo en todos los sentidos de la palabra: Tr&oacute;fim Den&iacute;sovich Lysenko</a>. Lysenko era un ignorante y un farsante pero, a cambio, ten&iacute;a una enorme capacidad de persuasi&oacute;n y de seducci&oacute;n. Destac&oacute; en la "ciencia agr&iacute;cola" que trataba de mejorar la producci&oacute;n de alimentos de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica con postulados contrarios a la "pseudociencia burguesa" de la gen&eacute;tica.<br />
<br />
Sedujo a Stalin y se convirti&oacute; en un sabio oficial, presidente de la Academia de Ciencias Agr&iacute;colas, desde donde expuls&oacute; y orden&oacute; encarcelar a los colegas que discrepaban de sus postulados. Uno de ellos, un eminente bot&aacute;nico y genetista llamado Nikol&aacute;i Iv&aacute;novich Vav&iacute;lov morir&iacute;a en la c&aacute;rcel de la NKVD.<br />
<br />
Cuando muri&oacute; Stalin y Nikita Kruchev comenz&oacute; la desestalinizaci&oacute;n, un ilustre miembro de la Academia de ciencias, f&iacute;sico nuclear y posteriormente premio Nobel de la paz, de nombre Andrei Sajarov, dijo de Lysenko: "&Eacute;l es el responsable del vergonzoso atraso de la biolog&iacute;a y gen&eacute;tica sovi&eacute;ticas en particular, por la difusi&oacute;n de visiones pseudocient&iacute;ficas, por el aventurerismo, por la degradaci&oacute;n el aprendizaje y por la difamaci&oacute;n, despido y aun la muerte de muchos cient&iacute;ficos genuinos".<br />
<br />
Lo malo de los fraudes en la producci&oacute;n del conocimiento es que traicionan la esencia misma de la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica; lo bueno es que duran muy poco, porque se detectan enseguida y suelen tener fatales consecuencias para quien los promueve. Ello se debe a una costumbre muy asentada en el quehacer de los cient&iacute;ficos y que ha llegado a convertirse en uno de lo rasgos m&aacute;s caracter&iacute;sticos del "ethos" de esta profesi&oacute;n: el "peer review" o evaluaci&oacute;n por pares.<br />
<br />
De acuerdo con este bien establecido mecanismo, todo aquello que un investigador descubre, lo tiene que publicar en una revista cient&iacute;fica y para que as&iacute; sea, tiene que pasar un examen previo de expertos ("referees") que piden aclaraciones o matizaciones, sugieren cambios y proponen la publicaci&oacute;n del trabajo en cuesti&oacute;n, o su rechazo.<br />
<br />
El trabajo tiene escaso valor si ha sido hecho p&uacute;blico en una revista no cient&iacute;fica, aunque estos peri&oacute;dicos y revistas alaben al investigador de turno y descalifiquen  a sus cr&iacute;ticos como burgueses, jud&iacute;os, espa&ntilde;olistas o, simplemente mediocres y envidiosos.<br />
<br />
El "peer review system" y la reproducibililidad de los resultados tambi&eacute;n tiene fallos, pero es lo que tenemos de momento como &uacute;nica garant&iacute;a frente a los errores, los farsantes, los fr&iacute;volos o los simplemente poco competentes. Es importante, pues, dudar de aquellos descubrimientos que solo se dan a conocer en los medios no profesionales. El "peer review" y la necesidad de reproducir los resultados, entre otros mecanismos de cautela, es lo que ha hecho posible tambi&eacute;n, por poner un ejemplo reciente, que se desmontase en tan poco tiempo la falsa conclusi&oacute;n de los neutrinos supuestamente supralum&iacute;nicos.]]></content>
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    <title>Creencia y sabiduría</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/javier-lopez-facal/creencia-y-sabiduria_b_1675539.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1675539</id>
    <published>2012-07-19T01:00:00-04:00</published>
    <updated>2012-09-17T05:12:07-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[En la televisión salen más personas disfrazadas de mazorca de maíz y con un silbato de plástico al cuello para protestar contra la aprobación de cultivos transgénicos, que biólogos vegetales o ingenieros agrónomos informando sobre sus eventuales riesgos.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier López Facal</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-lopez-facal/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-lopez-facal/"><![CDATA[Ten&iacute;a m&aacute;s raz&oacute;n que un santo Josep Pla cuando escribi&oacute; aquello de que "es m&aacute;s f&aacute;cil creer que saber" y tampoco andaba muy descarriado W. B. Yeats en su poema <em>The second coming</em> cuando dice: "Los mejores carecen de toda convicci&oacute;n, mientras que los peores est&aacute;n llenos de apasionada intensidad" (<em>the best lack all conviction, while the worst/ are full of passionate intensity</em>).<br />
<br />
Viene esto a cuento de que cada vez que Eurostat o la National Science Foundation hacen un sondeo para conocer las actitudes y el grado de conocimiento de la ciudadan&iacute;a sobre temas cient&iacute;ficos, constatan la s&oacute;lida vigencia de las pseudociencias y la estabilidad estad&iacute;stica de la incultura cient&iacute;fica.<br />
<br />
Quiz&aacute; no resulta tan inexplicable esa rocosa adhesi&oacute;n a mitos y creencias de una gran parte de la poblaci&oacute;n, si se tiene en cuenta que la principal fuente de informaci&oacute;n sobre temas cient&iacute;ficos de los ciudadanos es la televisi&oacute;n y, en segundo lugar, internet.<br />
<br />
En la televisi&oacute;n salen m&aacute;s personas disfrazadas de mazorca de ma&iacute;z y con un silbato de pl&aacute;stico al cuello para protestar contra la aprobaci&oacute;n de cultivos transg&eacute;nicos, que bi&oacute;logos vegetales o ingenieros agr&oacute;nomos informando sobre sus eventuales riesgos, y en las tertulias de radio y televisi&oacute;n le suelen conceder el mismo espacio y la misma relevancia a los opinadores de ONG no asistenciales y otras cofrad&iacute;as de creyentes, que a investigadores expertos en la materia. Los medios, en efecto, suelen observar una rara equidistancia entre la ciencia y la magia, entre el conocimiento contrastado y la supercher&iacute;a m&aacute;s inconsistente.<br />
<br />
Los gobernantes, por su parte, suelen estar adornados en todos los pa&iacute;ses del mundo de una escasa cultura cient&iacute;fica y su instinto de supervivencia pol&iacute;tica les lleva a ponerse pulseras de cobre contra el reuma o el estr&eacute;s, a confesar que beben agua imantada, o a no cuestionar las posturas m&aacute;s extremas e irracionales sobre, por ejemplo, energ&iacute;a nuclear, cambio clim&aacute;tico o investigaciones con c&eacute;lulas madre, no vaya a ser que se enajene el apoyo de sectores de la poblaci&oacute;n m&aacute;s o menos amplios.<br />
<br />
Adem&aacute;s, la astrolog&iacute;a, la homeopat&iacute;a, las teor&iacute;as sobre la reencarnaci&oacute;n, el literalismo b&iacute;blico, el espiritismo, y tantas otras doctrinas que gozan de cr&eacute;dito y de cierta respetabilidad social y que, incluso, generan una notable actividad econ&oacute;mica, han llegado a adoptar &uacute;ltimamente unas formas y unos conceptos tomados de las ciencias, junto con una parte de su instrumental, y as&iacute; no es infrecuente el caso de arque&oacute;logos aficionados, dotados de modernas t&eacute;cnicas de dataci&oacute;n, estratigr&aacute;ficas, dendrocronol&oacute;gicas o mediante el carbono 14, que se ponen a buscar el arca de No&eacute;, el santo Grial, o el vellocino de oro; o de rastreadores de esp&iacute;ritus, equipados con contadores Geiger; o de "parafarmac&oacute;logos" rodeados de ultracentr&iacute;fugas, pipetas graduadas y placas Petri, <em>et sic de coeteris</em>.<br />
<br />
Los afirmaciones y valoraciones de los representantes de estas cofrad&iacute;as son frecuentemente indemostrables y, por lo tanto, no refutables, o no "falsables", que dec&iacute;a Popper: que al nacido bajo una determinada conjunci&oacute;n astral le vaya a ir bien en lo que quiere emprender, es dif&iacute;cilmente refutable pero, si uno cree en los hor&oacute;scopos, esa afirmaci&oacute;n le puede reportar una  cierta consolaci&oacute;n, de modo que, abst&eacute;ngase los astrof&iacute;sicos de criticar a la astrolog&iacute;a, porque son muchos sus fieles.<br />
<br />
Tampoco les preocupa mucho a los seguidores de las pseudociencias el hecho de que no progresen nada: si uno lee textos astrol&oacute;gicos de la antig&uuml;edad, por ejemplo de astr&oacute;logos griegos, se encuentra exactamente con las mismas afirmaciones que se pueden leer hoy en un peri&oacute;dico sobre los nacidos bajo tal o cual signo, o sobre la influencia de tal o cual conjunci&oacute;n astral, hasta el punto de que si se reprodujesen bien traducidos, nadie lo notar&iacute;a. Pero a sus lectores, de conocer ese hecho, no les preocupar&iacute;a; es m&aacute;s, les reforzar&iacute;a en sus convicciones por la larga tradici&oacute;n de ese conocimiento secular.<br />
<br />
Es t&iacute;pica tambi&eacute;n de estos charlatanes la utilizaci&oacute;n de un lenguaje voluntariamente oscuro y aparentemente t&eacute;cnico, al estilo de aquel m&eacute;dico de Moli&egrave;re que repet&iacute;a latinajos sin sentido para darse importancia. Es evidente que si uno dice insensateces u obviedades en un lenguaje llano y asequible, se puede notar m&aacute;s f&aacute;cilmente la inconsistencia de lo que est&aacute; diciendo, pero si pretende vender una pulsera "hologr&aacute;fica que mantiene las constantes termodin&aacute;micas del sistema inmunol&oacute;gico", igual pesca a los incautos, sobrecogidos por la aparente sapiencia del vendedor.<br />
<br />
Los productos milagro, por otra parte, no suelen demostrar que han pasado los t&iacute;picos controles de dise&ntilde;o que permiten identificar el efecto placebo mediante los "doble ciego" pero, si uno pone en cuesti&oacute;n su eficacia ante un usuario convencido, suele recibir de &eacute;ste una descalificaci&oacute;n <em>ad hominem</em>, pero casi nunca una argumentaci&oacute;n en contra.<br />
<br />
Adem&aacute;s, los creyentes en estas materias suelen ser adictos al conspiracionismo m&aacute;s primario: a ellos los vas a enga&ntilde;ar t&uacute;, que saben que el <em>establishment </em>cient&iacute;fico de la ciencia <em>oficial</em> critica estas cosas, solo porque teme que se vengan abajo sus bien financiadas poltronas acad&eacute;micas.<br />
<br />
Cornelio Nepote dej&oacute; escrito aquello de que "los beocios aprecian m&aacute;s la fuerza f&iacute;sica que la agudeza mental" (<em>Boeoti magis firmitati corporis quam ingenii acumini serviunt</em>). Pobre infeliz,  cre&iacute;a que eso solo les pasaba a los beocios.]]></content>
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    <title>Sabias y heroínas</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/carlos-martinez-a/sabias-y-heroinas_b_1618545.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1618545</id>
    <published>2012-06-25T04:15:31-04:00</published>
    <updated>2012-08-24T05:12:03-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Excluir o dificultar a las mujeres del cultivo de la ciencia no es solo una cuestión de injusticia, sino de falta de inteligencia. No estamos hablando de viejas injusticias históricas, sino de una opinión todavía dominante.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier López Facal</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-lopez-facal/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-lopez-facal/"><![CDATA[El pen&uacute;ltimo presidente del National Economic Council del Gobierno norteamericano, Lawrence Henry Summers, en un <a href="http://www.guardian.co.uk/science/2005/jan/18/educationsgendergap.genderissues" target="_hplink">discurso pronunciado en 2005</a> en la universidad de Harvard, que entonces presid&iacute;a, afirm&oacute; con mucha convicci&oacute;n que la escasa representaci&oacute;n de las mujeres en la ciencia se deb&iacute;a a causas biol&oacute;gicas.<br />
<br />
Se organiz&oacute; un notable revuelo, que traer&iacute;a como consecuencia su dimisi&oacute;n de la presidencia de esta prestigiosa universidad y su vuelta a actividades m&aacute;s lucrativas en Wall Street, desde donde ser&iacute;a repescado por el presidente Barack Obama.<br />
<br />
El editor de la revista cientif&iacute;ca <em>The Journal of Clinical Investigation</em> comentaba entonces esta tesis del se&ntilde;or Summers en estos t&eacute;rminos: "Quiz&aacute; el Dr. Summers piensa que pueda haber un gen en el cromosoma Y que se activa en el proceso de transici&oacute;n de profesor titular a catedr&aacute;tico".<br />
<br />
La afirmaci&oacute;n de L. Summers se produjo en un acto acad&eacute;mico de una de las mejores universidades del mundo, en el pa&iacute;s que cuenta quiz&aacute; con el movimiento feminista m&aacute;s activo y organizado y, adem&aacute;s, en este siglo XXI, que consideramos como el fin de la historia, de puro  ilustrado y paritario.<br />
<br />
No estamos hablando, pues, de viejas injusticias hist&oacute;ricas, sino de una opini&oacute;n todav&iacute;a dominante, que trae como consecuencia el ninguneo de la mitad de la poblaci&oacute;n por parte de la otra mitad, lo que tiene tambi&eacute;n su correlato en la ciencia.<br />
<br />
Estas injusticias no son de ahora. El Comit&eacute; Nobel se hab&iacute;a dirigido a Henry Becquerel y a Pierre Curie para anunciarles la concesi&oacute;n del premio y Pierre Curie dijo que su mujer Marie lo merec&iacute;a, como m&iacute;nimo, tanto como &eacute;l, y as&iacute; obtuvieron los tres el premio Nobel de F&iacute;sica en 1903. Con los 15.000 d&oacute;lares del premio, los esposos Curie hicieron un poco de todo, pero la decisi&oacute;n probablemente m&aacute;s &uacute;til, fue la de instalar una ba&ntilde;era para la familia.<br />
<br />
Pierre Curie muri&oacute; atropellado en 1906 y Marie Curie que le sucedi&oacute; en la c&aacute;tedra, sigui&oacute; adelante  con sus investigaciones y la crianza de sus hijas y en 1910 obtendr&iacute;a su segundo Premio Nobel, esta vez de Qu&iacute;mica, ya sin la sombra tutelar de su marido. Por cierto, su hija Irene tambi&eacute;n acabar&iacute;a obteniendo el premio Nobel.<br />
<br />
No es este el &uacute;nico ejemplo de que las mujeres resulten trasparentes en la ciencia: Rosalind Elsie Franklin ha sido quiz&aacute;s una de las grandes bi&oacute;logas moleculares del siglo pasado y si no se hubiese muerto prematuramente de c&aacute;ncer de ovarios, podr&iacute;a haber aportado otros descubrimientos importantes a la ciencia.<br />
<br />
Su padre estaba empe&ntilde;ado en que no estudiase ciencias, porque le parec&iacute;a impropio de una se&ntilde;orita, e hizo todo lo que pudo para disuadirla; sus colegas la ignorar&iacute;an hasta el desprecio: cuando Wilkins regres&oacute; de un viaje y se la encontr&oacute; en el laboratorio como investigadora principal de un proyecto, la trat&oacute; como una simple <em>technician</em>, lo cual no es extra&ntilde;o, porque en la universidad de Cambridge los comedores eran utilizados solo por hombres y tambi&eacute;n eran solo hombres los que se reun&iacute;an por la tarde a tomar unas pintas de cerveza en el pub, y a comentar c&oacute;mo iban sus cosas. Excluida de todos estos foros, no es nada raro que Rosalind resultase una desconocida para Wilkins, a pesar de que sus fotograf&iacute;as de la mol&eacute;cula de ADN (la c&eacute;lebre fotograf&iacute;a 51, obtenida por difracci&oacute;n de rayos X) sirvi&oacute; a Watson como determinante para dilucidar la estructura doble helicoidal de la mol&eacute;cula de ADN de Watson y Cricks.<br />
<br />
Curiosamente en el mismo n&uacute;mero de <em>Nature</em> en el que Watson ofrece la primicia sobre la mol&eacute;cula de ADN, aparece otro art&iacute;culo de R. Franklin, pero como simple "supporting article", o sea, que por fin hab&iacute;an conseguido sus colegas ponerla en su sitio, a saber, por debajo de la contribuci&oacute;n y el reconocimiento de la aportacion de los hombres.<br />
<br />
R.E. Franklin muri&oacute; de c&aacute;ncer en 1958. Cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, en 1962, Watson, Cricks y Wilkins obtuvieron el premio Nobel por su revolucionario descubrimiento. Nadie record&oacute; a R. Franklin.<br />
<br />
No muri&oacute; prematuramente, para bien de todos, Rita Levi Montalcini, que ha superado la barrera de los cien a&ntilde;os y sigue dando guerra como senadora vitalicia en Italia, en su papel de <em>vox clamantis in deserto</em>, "la voz que clama en el desierto".<br />
<br />
Turinesa de familia sefard&iacute;, su padre se empe&ntilde;&oacute; tambi&eacute;n, como el de R. Franklin, en que no estudiara, para que fuese en el futuro una buena esposa y una buena madre. Rita, viendo precisamente el contraejemplo de su esclavizada madre, decidi&oacute; permanecer soltera toda su vida y dedicarse a la investigaci&oacute;n cient&iacute;fica.<br />
<br />
Ya doctora en medicina, ocurri&oacute; que el <em>Manifesto della razza de Musolini</em> prohib&iacute;a trabajar a los jud&iacute;os y ella se mont&oacute; primero un laboratorio en su propia casa y posteriormente consigui&oacute; emigrar a Estados Unidos, donde pasar&iacute;a gran parte de su vida activa. En 1986 obtuvo el premio Nobel de medicina y cuando volvi&oacute; a Italia, fund&oacute; un European Brain Research  Institute en el que, por cierto, trabajan sobre todo mujeres. <br />
<br />
Soltera vocacional, feminista militante e izquierdista por puro raciocinio porque, seg&uacute;n ella, la culpa de las grandes desgracias del ser humano la tiene el hemisferio derecho del cerebro: "es la parte instintiva (...), la menos desarrollada y es la zona a la que apelan los dictadores para que las masas les sigan". Quiz&aacute; deber&iacute;amos creerla, porque entiende mucho de las dos cosas, del cerebro y de dictadores.<br />
<br />
Hace unos a&ntilde;os la Uni&oacute;n Europea public&oacute; un informe sobre la discriminaci&oacute;n de las mujeres en la ciencia, basado en un estudio llevado a cabo en treinta pa&iacute;ses por parte del <a href="http://cordis.europa.eu/improving/women/helsinki.htm" target="_hplink">Helsinki Group on Women and Science</a>. El informe es demoledor y utiliza un s&iacute;mil muy logrado: el flujo del conocimiento podr&iacute;a tener mucha m&aacute;s intensidad, pero es como una "leaky pipeline", una tuber&iacute;a agujereada: las mujeres se van perdiendo por el camino, al abandonar la carrera cient&iacute;fica por m&uacute;ltiples causas, y el flujo final llega disminuido.<br />
<br />
Excluir o dificultar a las mujeres del cultivo de la ciencia no es, pues, solo una cuesti&oacute;n de injusticia, sino de falta de inteligencia. Quiz&aacute;s haya llegado el momento no solo de reparar el "leaky pipeline", sino de sustituirlo por otro m&aacute;s acorde con los nuevos tiempos.]]></content>
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    <title>Artesanos y sabios</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/carlos-martinez-a/artesanos-y-sabios_b_1563077.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1563077</id>
    <published>2012-06-13T04:24:00-04:00</published>
    <updated>2012-08-12T05:12:06-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[A los habitantes del continente euroasiático, allá por el neolítico, se les ocurrió utilizar un artilugio circular, llamado rueda, que puede girar sobre su eje y produce unos beneficios insospechados.]]></summary>
    <author>
        <name>Javier López Facal</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/javier-lopez-facal/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/javier-lopez-facal/"><![CDATA[Arist&oacute;teles dej&oacute; escrito que el hombre es un animal "ciudadano", queriendo decir, probablemente, que era un ser social, pero la verdad es que otros animales son tan sociales o tan gregarios como los humanos, sino m&aacute;s.<br />
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Lo que nos diferencia de hormigas, gacelas o sardinas no parece ser, pues, nuestra tendencia al gregarismo, o a vivir m&aacute;s bien juntos en colmenas verticales, en colonias extendidas, o en card&uacute;menes n&oacute;madas, porque eso lo hacen tambi&eacute;n muchos animales, e incluso se puede decir que lo hacen de manera m&aacute;s eficiente que nosotros.<br />
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Deber&iacute;amos buscar, pues, alg&uacute;n otro hecho diferencial de nuestra especie, y hemos pensado que nuestro principal rasgo identitario podr&iacute;a ser el  de "animal innovador".<br />
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A diferencia de nuestros parientes del reino animal, en efecto, nosotros no construimos siempre igual nuestras viviendas, ni ingerimos siempre los mismos alimentos, ni nos matamos siempre de la misma rutinaria manera, antes al contrario, desde que dejamos de andar a cuatro patas, desde que nos levantamos y nos pusimos a caminar, hace de ello ya unos millones de a&ntilde;os, no hemos dejado de innovar, es decir, de ir haciendo las cosas de manera diferente seg&uacute;n se nos iba ocurriendo, o de producir artilugios, artefactos o construcciones mentales que nos facilitaban las cosas, o nos ayudaban a tener un mejor pasar.<br />
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En vez de limitarnos a repetir mec&aacute;nicamente la programaci&oacute;n de nuestro "software", gen&eacute;ticamente impreso en nuestra especie, nos hemos dedicado indisciplinadamente al juego del "y si": &iquest;y si esto fuera comestible?, &iquest;y si pudiera domesticar a este animal para que trabajase para m&iacute; o para comerlo m&aacute;s tarde?<br />
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Este rasgo innovador parece privativo de nuestra especie, al menos en la medida en que lo practicamos los humanos, pero ello no quiere decir que todos los individuos lo tengan en igual proporci&oacute;n, o que lo practiquen con el mismo ah&iacute;nco. <br />
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Por ejemplo, a los habitantes del continente euroasi&aacute;tico, all&aacute; por el neol&iacute;tico, se les ocurri&oacute; domesticar a una serie de animales, para que los transportasen, les trabajasen, o los llevasen de un lado para otro y, adem&aacute;s, se les ocurri&oacute; utilizar un artilugio circular, llamado rueda, que puede girar sobre su eje y que si se engancha a alguno de los animales domesticados, produce unos beneficios insospechados.<br />
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Pues bien, estas y otras innovaciones parecidas, les confirieron a sus autores, los habitantes del continente euroasi&aacute;tico, unas enormes ventajas sobre sus parientes de otros continentes a los que, acabar&iacute;an por someter y por utilizar a su servicio, mediante la "ventaja competitiva" que la innovaci&oacute;n aporta.<br />
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La capacidad de la especie humana para innovar es evidentemente muy anterior a la existencia del conocimiento codificado y, no digamos, de la ciencia moderna; de hecho, el m&eacute;todo cient&iacute;fico, que ha producido la ciencia que hoy practicamos, no es sino una forma muy sofisticada de innovaci&oacute;n.<br />
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En contraste con la innovaci&oacute;n, en los primeros siglos de rodaje de la ciencia moderna, &eacute;sta sol&iacute;a ser practicada mayoritariamente por caballeros de posibles, bien por su propio patrimonio familiar, o por alg&uacute;n mecenazgo sobrevenido. <br />
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A medida que la ciencia se fue desarrollando y empez&oacute; a descubrir fen&oacute;menos, y aun objetos, y a elaborar leyes que pod&iacute;an reportar alguna utilidad concreta e incluso, eventualmente, alg&uacute;n beneficio econ&oacute;mico, la actividad de los sabios dej&oacute; de ser una ocupaci&oacute;n de exc&eacute;ntricos visionarios, para convertirse en una posible fuente de soluciones a problemas reales y una herramienta &uacute;til al servicio del poder.<br />
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Obviamente, el inter&eacute;s de las autoridades fue a m&aacute;s a lo largo del siglo que vio nacer las primeras academias de sabios y las primeras sociedades cient&iacute;ficas, y se fue incrementando  a lo largo del siguiente siglo XVIII, cuando pr&aacute;cticamente todos los monarcas ilustrados crearon reales gabinetes, jardines bot&aacute;nicos y museos, financiaron expediciones cient&iacute;ficas, fundaron reales academias, observatorios astron&oacute;micos y centros de estudios superiores especializados.<br />
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El siglo XIX vio ya c&oacute;mo la actividad de los cient&iacute;ficos se convirti&oacute; en un asunto de inter&eacute;s general, tanto para los gobernantes, como para los empresarios, que constataban que de su cultivo se pod&iacute;an obtener ventajas competitivas y negocios saneados. Estaba naciendo entonces la pol&iacute;tica cient&iacute;fica que unos a&ntilde;os despu&eacute;s, ya iniciado el siglo XX, Cajal formula por primera vez en espa&ntilde;ol: <em>La posteridad duradera de las naciones es obra de la ciencia y de sus m&uacute;ltiples aplicaciones al fomento de la vida y de los intereses materiales. De esta indiscutible verdad s&iacute;guese la obligaci&oacute;n inexcusable del Estado de estimular y promover la cultura, desarrollando una pol&iacute;tica cient&iacute;fica, encaminada a generalizar la instrucci&oacute;n y a beneficiar en provecho com&uacute;n todos lo talentos &uacute;tiles y fecundos brotados en el seno de la raza.</em><br />
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En apenas tres siglos, la ciencia hab&iacute;a pasado de ser una ocupaci&oacute;n de caballeros curiosos, a un deber inexcusable de los estados, es decir, hab&iacute;a pasado de ser una afici&oacute;n privada a una pol&iacute;tica p&uacute;blica, pero quienes durante milenios hab&iacute;an puesto en circulaci&oacute;n innovaciones que permitieron que nuestros antepasados creciesen, se multiplicasen y se extendiesen por la faz de la tierra, no eran de ese tipo de personas que se dedican a especulaciones abstractas, sino simples mejoradores de las t&eacute;cnicas existentes, "improvers of technologies", personas an&oacute;nimas y probablemente poco pretenciosas.<br />
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Sin embargo les debemos a ellos innovaciones fundamentales en nuestras vidas, como el queso, el vino, el aceite, el arte, las religiones, los sistemas pol&iacute;ticos, los carros, los molinos, los arados, o los artefactos de matar, por no mencionar sino unos pocos de los frutos creados por el animal innovador. Pero los "amateurs" dedicados a la especulaci&oacute;n m&aacute;s o menos abstracta, como los mejoradores de las tecnolog&iacute;as existentes, han dado lugar hoy a los cient&iacute;ficos, generadores del inmenso poder de transformaci&oacute;n social, de riqueza y de conocimiento que a trav&eacute;s de la ciencia ha creado el <em>Homo </em>que no sabemos si deber&iacute;a llamarse simplemente <em>sapiens</em> o tambi&eacute;n <em>Homo innovator</em>, si se nos permite latinizar un concepto moderno.]]></content>
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