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  <title>Joaquim Bosch</title>
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  <updated>2013-05-23T16:42:58-04:00</updated>
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    <name>Joaquim Bosch</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Joaquim Bosch</subtitle>
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    <title>Gallardón y el populismo penal</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1885184</id>
    <published>2012-09-15T04:01:44-04:00</published>
    <updated>2012-11-14T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Estos altisonantes anuncios penales suelen distraer a la población de otros problemas. Pero hay algunos datos que necesitan ser aclarados. Nuestro país se encuentra en las tasas más bajas de delincuencia en el ámbito europeo. En cambio, cuenta con el porcentaje más alto de presos por habitante.]]></summary>
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        <name>Joaquim Bosch</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/joaquim-bosch/"><![CDATA[<a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/09/14/el-gobierno-aprueba-la-pr_n_1883495.html?utm_hp_ref=spain" target="_hplink">El proyecto de reforma del C&oacute;digo Penal que ha presentado el ministro Gallard&oacute;n</a>, para endurecer una serie de delitos, nos muestra algunos de los rasgos m&aacute;s caracter&iacute;sticos del populismo punitivo. Se trata de adoptar medidas a golpe de titular, que act&uacute;an sobre los resortes emocionales de la poblaci&oacute;n, pero que no resuelven los problemas reales de la sociedad. Por ejemplo, resulta sencillo endurecer las penas para los delitos vinculados a los incendios. Pero eso no soluciona nada, porque lo que se necesita es una actitud institucional preventiva que evite la propagaci&oacute;n de los mismos. Sin duda, esta actuaci&oacute;n p&uacute;blica requiere una inversi&oacute;n y un compromiso social mucho mayor que retocar un art&iacute;culo del C&oacute;digo Penal. Tambi&eacute;n resulta f&aacute;cil endurecer los castigos para los hurtos y robos de escasa entidad, que casi siempre se cometen en los &aacute;mbitos de la marginaci&oacute;n social y de las drogodependencias. Sin embargo, se opta por la populista reacci&oacute;n penal en lugar de la actuaci&oacute;n social que ser&iacute;a mucho m&aacute;s efectiva. Nadie ha explicado por qu&eacute; no se regula penalmente de forma adecuada la alta delincuencia econ&oacute;mica o determinadas conductas en el &aacute;mbito bancario que producen en ocasiones graves perjuicios a la sociedad y que son percibidas por los ciudadanos como un problema que afecta especialmente a sus vidas.<br />
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Estos altisonantes anuncios penales suelen distraer a la poblaci&oacute;n de otros problemas. Pero hay algunos datos que necesitan ser aclarados. Nuestro pa&iacute;s se encuentra en las tasas m&aacute;s bajas de delincuencia en el &aacute;mbito europeo. En cambio, cuenta con el porcentaje m&aacute;s alto de presos por habitante. Ello nos demuestra que nuestro sistema penal es especialmente duro y que no necesita de una mayor severidad. Adem&aacute;s, tambi&eacute;n estamos en las posiciones de cabeza de los pa&iacute;ses europeos en cuanto al tiempo de cumplimiento de las condenas. <br />
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Por ello, medidas como la prisi&oacute;n permanente revisable resultan innecesarias y solo pueden entenderse desde criterios de oportunidad para actuar sobre los citados resortes emocionales. Lo cierto es que nuestra Constituci&oacute;n concibe la rehabilitaci&oacute;n de los penados como la finalidad de la condena. Y en ning&uacute;n caso contempla que la venganza institucional pueda ser el objetivo de la misma. Por eso, la articulaci&oacute;n que se propone sobre la prisi&oacute;n permanente revisable puede ser de dudosa constitucionalidad. Al igual que medidas como la custodia de seguridad, como una pr&oacute;rroga discrecional de la condena cumplida, que en funci&oacute;n de su formulaci&oacute;n puede afectar a los principios de culpabilidad, de seguridad jur&iacute;dica y de presunci&oacute;n de inocencia.<br />
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Otras propuestas de reforma parecen tener un objetivo m&aacute;s definido, como las de <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/09/14/reforma-del-codigo-penal-_n_1883642.html?1347627375" target="_hplink">criminalizar determinadas formas de protesta</a>. Nuestro C&oacute;digo Penal ya ofrece ahora una respuesta m&aacute;s que suficiente. Por ello, hemos de suponer que se pretende endurecer penalmente determinadas conductas ante el creciente descontento de la ciudadan&iacute;a frente a las decisiones del Ejecutivo. Pero el Gobierno deber&iacute;a convencer de las bondades de su gesti&oacute;n a trav&eacute;s de argumentos y no mediante el uso de la mayor represi&oacute;n penal que se ha aplicado para este tipo de conductas desde tiempos de infausto recuerdo. <br />
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Las soluciones penales de cualquier pa&iacute;s est&aacute;n muy relacionadas con una serie de par&aacute;metros, como sus niveles de vertebraci&oacute;n. En un momento en el que se est&aacute; desmantelando el Estado Social, la consecuencia m&aacute;s directa es la falta de recursos econ&oacute;micos para permitir una adecuada cohesi&oacute;n ciudadana. Desde esta perspectiva, el populismo penal representa una respuesta simb&oacute;lica que permite desviar la atenci&oacute;n sobre otras preocupaciones y una respuesta poco efectiva para solucionar problemas reales. Y tambi&eacute;n supone una respuesta falsamente compensatoria de las graves carencias sociales que est&aacute;n afectando muy seriamente a la colectividad.]]></content>
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