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  <title>Li Bombón</title>
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  <updated>2013-05-24T09:56:09-04:00</updated>
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    <name>Li Bombón</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Li Bombón</subtitle>
  <generator>Good old fashioned elbow grease.</generator>

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    <title>De incógnito y con ligueros</title>
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    <published>2012-10-31T02:02:02-04:00</published>
    <updated>2012-12-30T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[No practiquéis el 'bondage' a solas para impresionar, y si lo hacéis, no os olvidéis de quitar la llave de la puerta de la entrada. O podéis encontraros atadas a la cama y vestidas de diablesa, mientras una legión de bomberos entra a rescataros. Lo cual, pensándolo bien, no es tan mal plan.]]></summary>
    <author>
        <name>Li Bombón</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/li-bombon/"><![CDATA[<strong>Mi amor por los disfraces es tal, que cuando hice la selectividad, puse Medicina como primera opci&oacute;n s&oacute;lo porque en aquella &eacute;poca me encantaba vestirme de enfermera.</strong> Desgraciadamente, no me lleg&oacute; la nota y me tuve que conformar con ponerme el uniforme en casa. <br />
<br />
La verdad, compadezco a mi ligue del momento, de vez en cuando le esperaba con el kit completo del sex shop: mini vestido de l&aacute;tex con cremallera, medias blancas de rejilla, y lo que m&aacute;s me gustaba, la cofia con la cruz roja. &Eacute;l me miraba resignado, mientras yo jugaba traviesamente con un estetoscopio y una inyecci&oacute;n gigante que hab&iacute;a encontrado en un todo a cien.<br />
<br />
<strong>Cuando me aburr&iacute; del traje de enfermera, me hice con un listado de todas las profesiones que incluyen alg&uacute;n tipo de uniforme</strong>. Desde polic&iacute;a nacional, pasando por GEO, bombera, y hasta chica militar a lo Rambo, con rayas de camuflaje en la cara incluidas (las fuerzas del orden me dieron mucho juego, la verdad). <br />
<br />
Luego pas&eacute; a los empleos con vestuarios m&aacute;s flexibles: secretaria, azafata, profesora exigente, y <strong>todas las ocupaciones que se supone son objeto de las fantas&iacute;as sexuales masculinas.</strong> Y digo se supone, porque he comprobado que los hombres sue&ntilde;an con la idea de que en el avi&oacute;n les atienda una morenaza con un escote que quite el hipo, o que les pare una guardia civil, que mientras les pone la multa, se quite de pronto el tricornio y se suelte la melena rubia como si estuviera "buscando a Jack".<br />
<br />
Pero lo de abrir la puerta de casa y encontrarse a su chica con peluca y traje, les provoca m&aacute;s verg&uuml;enza que excitaci&oacute;n. <strong>Cuando me disfrac&eacute; de Lara Croft, el agraciado se puso tan nervioso, que empez&oacute; a inspeccionar las pistolas que llevaba sensualmente en un cintur&oacute;n encajado en la cadera, y acto seguido me dio una clase magistral de los distintos tipos de calibre</strong> (que para quien no lo sepa, es el di&aacute;metro del proyectil que dispara un arma, me aprend&iacute; bien la lecci&oacute;n).<br />
<br />
<strong>Si lo que quiero es 100% de efectividad, recurro a la socorrida colegiala. </strong>Con trenzas y calzas no hay silencios inc&oacute;modos. La faldita escocesa provoca siempre que se abalancen sobre ti. En cualquier superficie. Sin excepciones.<br />
<br />
<strong>Agotado el asunto de las profesiones, empec&eacute; a necesitar ayuda y organic&eacute; con las chicas mi primer <em>brainstorming</em> "Li Pontejos", </strong>reuni&oacute;n que se ha convertido ya en toda una tradici&oacute;n. Juntas, hemos ideado tem&aacute;ticas geniales como vaquera <em>cowboy</em> del Lejano Oeste o cabaretera de Moulin Rouge, con barra de <em>stripdance</em> desmontable incluida (&eacute;ste s&iacute; que se qued&oacute; sin palabras con raz&oacute;n!).<br />
<br />
<strong>He tenido que prohibir el alcohol en estos encuentros, porque la &uacute;ltima vez,</strong> tras no s&eacute; cu&aacute;ntos Gin&amp;Tonics, y sabiendo que el afortunado era un apasionado de los juegos de mesa, <strong>decidimos entusiasmadas que disfrazarse de ficha de parch&iacute;s iba a ser de lo m&aacute;s sexy. </strong>Doy gracias de que se nos hiciera tarde y las tiendas hubieran cerrado ya, porque si no, s&eacute; de una que amanece con tela de forro azul suficiente para empapelar una casa y gomaespuma para rellenar 7 dados gigantes.<br />
<br />
A pesar de todas las situaciones c&oacute;micas vividas, es un costumbre que yo, a d&iacute;a de hoy, sigo practicando. <strong>Porque disfrazarme siempre me ha parecido una forma divertida de utilizar la imaginaci&oacute;n para romper la rutina.</strong> Y al final consigue que todo acabe en el dormitorio, que es el objetivo principal.<br />
<br />
<strong>A veces no es necesario ni disfraz, se trata sencillamente de sorprender.</strong> Puede ser tan f&aacute;cil como esperarle cocinando desnuda con un delantal de El Padrino, unos tacones negros y por supuesto, la espumadera en la mano. O envolverte en un lazo rojo gigante y meterte en una caja, a modo de regalo de cumplea&ntilde;os (eso s&iacute;, haciendo dos agujeritos para ver, que a m&iacute; se me olvid&oacute; y as&iacute; es como descubr&iacute; que sufro de claustrofobia).<br />
<br />
Para quien le haya seducido la idea, un par de consejos. Si vais a buscarle al trabajo con lencer&iacute;a fina y un buen abrigo, procurad evitar encontraros a su jefe mientras le esper&aacute;is muertas de fr&iacute;o, y que insista en invitaros a cenar sin aceptar un no por respuesta. <br />
<br />
<strong>Y muy importante, no practiqu&eacute;is el <em>bondage</em> a solas para impresionar, </strong>y si lo hac&eacute;is, no os olvid&eacute;is de quitar la llave de la puerta de la entrada. O pod&eacute;is encontraros atadas a la cama y vestidas de diablesa, mientras una legi&oacute;n de bomberos entra a rescataros. Lo cual, pens&aacute;ndolo bien, no es tan mal plan.<br />
 <br />
PD. Feliz Halloween a tod@s. Yo este a&ntilde;o he decidido disfrazarme de golosina con pintura corporal sabor fresa. No s&eacute; si voy a dar mucho miedo, pero va a ser un "truco o trato" de lo m&aacute;s entretenido ;)]]></content>
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    <title>Apología del onanismo</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1879189</id>
    <published>2012-09-14T02:05:54-04:00</published>
    <updated>2012-11-13T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Mi fantasía recurrente incluye siempre 4 hombres. Sé dónde está situado cada uno de ellos, qué hace exactamente, en qué momento y cómo. Con los años se ha convertido en una coreografía perfectamente ensayada.]]></summary>
    <author>
        <name>Li Bombón</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/li-bombon/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/li-bombon/"><![CDATA[<strong>Yo a una isla desierta me llevar&iacute;a un dildo, pilas a discreci&oacute;n y una almohada.</strong><br />
<br />
Los dos primeros fueron f&aacute;ciles de elegir, creo que tard&eacute; aproximadamente una mil&eacute;sima de segundo en decidirme. Sin embargo, el tercer acompa&ntilde;ante s&iacute; que ha sido objeto de largas deliberaciones. <br />
<br />
En principio, pens&eacute; en llevarme un cargador solar para las pilas, pero me dio por pensar que probablemente no me dar&iacute;an a elegir una isla en la que siempre hiciera buen tiempo.<br />
<br />
Tambi&eacute;n se me pas&oacute; por la cabeza llevarme un consolador de repuesto. Sin embargo, acababa de ver un reportaje sobre la obsolescencia programada (s&iacute;, yo tambi&eacute;n veo los documentales de La 2), y me di cuenta de que, efectivamente, he tenido que hacer "operaci&oacute;n renove" aproximadamente cada dos a&ntilde;os. Y como no sab&iacute;a cu&aacute;nta vida &uacute;til habr&aacute;n decidido darle los fabricantes a mi &uacute;ltimo vibrador, ni por cu&aacute;nto tiempo tendr&iacute;a que estar en la isla, finalmente me decid&iacute; por la almohada.<br />
<br />
<strong>No precisa de fuente de energ&iacute;a, no se estropea, y es un valor seguro entre mis piernas.</strong> Por si eso fuera poco, optimizaba recursos, porque no nos enga&ntilde;emos, una isla sin un Robinson en ella, debe dar mucho sue&ntilde;o. <br />
<strong><br />
Lo que no dud&eacute; en ning&uacute;n momento es que no hay mejor forma de pasar el tiempo con uno mismo que masturb&aacute;ndose.</strong><br />
<br />
Tengo muchos placeres solitarios; las palomitas de microondas, tocar el violonchelo, las tarrinas de helado de frambuesa, planear en mi nube. <em>El Canon</em> en re mayor de Pachelbel. Disfrazarme de hada traviesa y pintar corazones con acuarelas de colores. So&ntilde;ar despierta. Me deleito por igual con estos y otros muchos entretenimientos, pero si tuviera que elegir uno, s&oacute;lo uno, me entrego al onanismo sin dudarlo. <br />
<br />
<strong>Tengo un amigo budista que est&aacute; convencido de que he encontrado mi forma de meditaci&oacute;n activa,</strong> que no es otra cosa que olvidarse por un instante de todo aquello que nos preocupa.<br />
He intentado meditar pensando en una flor, pero siempre termino distray&eacute;ndome con alguna mariposa que pasaba por all&iacute;. Vamos, que lo que no he conseguido con el yoga, lo he logrado a trav&eacute;s de la auto complacencia: quedarme en encefalograma plano. Cero. Finito. Y concentrarme en algo muy concreto: mi cuerpo. Y ese momento de placer extremo en que no hay nada m&aacute;s, s&oacute;lo yo conmigo misma.<br />
<br />
<strong>Bueno, siendo honestos, lo de sola, sola, en realidad tiene truco.</strong> <strong>Porque mi fantas&iacute;a recurrente incluye siempre 4 hombres.</strong> S&eacute; d&oacute;nde est&aacute; situado cada uno de ellos, qu&eacute; hace exactamente, en qu&eacute; momento y c&oacute;mo. Con los a&ntilde;os se ha convertido en una coreograf&iacute;a perfectamente ensayada en la que nuestros movimientos est&aacute;n totalmente sincronizados. &Uacute;ltimamente han empezado a rebelarse y a hacer cosas que no est&aacute;n previstas en el gui&oacute;n, pero en el fondo no me importa, me gustan las sorpresas.<br />
No les pongo cara, desconozco si tienen vello en el pecho, no me s&eacute; de memoria sus lunares, ni tengo la m&aacute;s remota idea de cu&aacute;les son sus zonas er&oacute;genas. Ni falta que hace. Est&aacute;n ah&iacute; para m&iacute; y por m&iacute;. Verme disfrutar es el &uacute;nico placer que tienen permitido.<br />
<br />
<strong>Ahora que lo pienso, mi segunda fantas&iacute;a m&aacute;s utilizada tambi&eacute;n incluye compa&ntilde;&iacute;a, aunque en esta ocasi&oacute;n no hay ning&uacute;n tipo de contacto f&iacute;sico.</strong> Es un vecino voyeur muy atractivo (de &eacute;l s&iacute; que tengo visualizados los abdominales y los hombros perfectamente torneados). Invade mi intimidad desde su &aacute;tico del edificio de enfrente. Y yo me dejo invadir, y nos espiamos mientras llegamos al cl&iacute;max al mismo tiempo.<br />
<br />
En cuanto al lugar, me es bastante indiferente, no soy quisquillosa. Es raro, porque me encanta el sexo outdoors, pero cuando estoy sola, no necesito ning&uacute;n escenario especial, me basta con mis 'maromos' ya no tan sumisos.<br />
<br />
&iquest;La frecuencia? <strong>Le&iacute; en una revista de mujeres, que si necesitabas masturbarte una vez al d&iacute;a, significaba que eras adicta.</strong> Me declaro culpable, y no puedo imaginarme un vicio m&aacute;s sano. As&iacute; que no, gracias, no quiero "curarme".No me causa sentimientos de arrepentimiento, culpa o preocupaci&oacute;n, sino m&aacute;s bien todo lo contrario.Tampoco es una adicci&oacute;n que me suponga alg&uacute;n tipo de problema en mis relaciones sociales, excepto en contadas ocasiones, como cuando he tenido que ir corriendo al ba&ntilde;o en medio de una reuni&oacute;n, y volver con una sonrisa de oreja a oreja (hay hombres a los que el traje les sienta verdaderamente bien).<br />
<br />
<strong>La masturbaci&oacute;n, ese momento personal, &iacute;ntimo e intransferible.</strong>Tambi&eacute;n puedes jugar a practicarla en pareja, pero insisto, para m&iacute; no es lo mismo, no me puedo dejar llevar de igual manera. <strong>De hecho, he o&iacute;do hablar de los <em>teledildonics</em>, y del morbo de que alguien te de placer a distancia y con control remoto. </strong>No s&eacute; si es que soy rara, pero prefiero estar a solas. Es mi espacio. Es mi tiempo. Y no quiero compartirlo con nadie.<br />
<br />
En definitiva, el onanismo, ese gran placer reservado para unos pocos afortunados... Espera, que es gratis, accesible para todos y lo puede practicar cualquiera!<br />
<br />
Que pas&eacute;is un buen d&iacute;a ;)]]></content>
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    <title>Flechazos 3.0</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1834911</id>
    <published>2012-08-30T04:06:11-04:00</published>
    <updated>2012-10-29T05:12:04-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[El primer encuentro fue un desastre. Por un lado, el chico que me encontré era como el hermano feo del de las fotos. La segunda cita tampoco fue mejor. Terminamos acostándonos, pero entre medias me robaron el bolso y el abrigo en el bar donde quedamos.]]></summary>
    <author>
        <name>Li Bombón</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/li-bombon/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/li-bombon/"><![CDATA[<strong>Me apunt&eacute; a <a href="http://badoo.com/es/" target="_hplink">Badoo</a> coaccionada por mi madre, que para mi desgracia, se inscribi&oacute; en un curso de internet para jubilados, y todo lo que aprendi&oacute; fue a googelear "c&oacute;mo encontrarle novio a mi hija".</strong> Decidi&oacute; que las p&aacute;ginas de citas eran la mejor forma para buscar al amor de mi vida, y tras amenaza velada de retirarme la entrega semanal de tupperware, acced&iacute; a rega&ntilde;adientes a probarlas.<br />
<br />
Lo primero que hay que hacer es crear un perfil, que he de decir que es lo m&aacute;s estresante que he vivido desde la selectividad. Def&iacute;nete en 5 pel&iacute;culas, en 5 libros, en 5 canciones. Elige qui&eacute;n quieres ser. Describe todo tu mundo en una frase. Luego est&aacute;n los interminables test sobre tu estilo de vida y tus hobbies (llegados a este punto, he de reconocer que ment&iacute; un poco y puse que hac&iacute;a wakeboarding por hacerme la aventurera, aunque la verdad es que lo he practicado una vez en mi vida con resultados bastante lamentables).<br />
<br />
Despu&eacute;s llega el cuestionario sobre &Eacute;L: el hombre que anhelas. <br />
<br />
Con preguntas que van desde su mayor atractivo (es la &uacute;nica en la que no dud&eacute;, el culo), hasta la longitud id&oacute;nea de su cabello, el color de los ojos (eleg&iacute; gris, por conocer un tipo de iris que no he visto en mi vida), su dieta, sus salidas y hasta su profesi&oacute;n, todo con desplegables con cientos de opciones para elegir. <strong>Termin&eacute; poniendo que no buscaba alguien como yo, sino mundos diferentes que pusieran el m&iacute;o del rev&eacute;s</strong>. Porque de verdad no s&eacute; lo que busco y de hecho, suelo dudar de la gente que lo sabe con certeza.<br />
<br />
Y entonces empieza la diversi&oacute;n. Te empiezan a entrar cientos de flechazos y mensajes y tienes hasta una pesta&ntilde;a de "atracciones mutuas", que para entendernos, es el "estoy por ti" de toda la vida. Y entonces llega la prueba m&aacute;s dura, la definitiva; pasar del 3.0 al 1.0 sin saber siquiera c&oacute;mo suena su voz. <br />
<br />
<strong>El primer encuentro fue un desastre. Por un lado, el chico que me encontr&eacute; era como el hermano feo del de las fotos</strong> (a punto estuve de pedirle el tel&eacute;fono de su gemelo pero me contuve). Por otro, mi manera de impresionar con taconazos, minifalda de infarto y melena ondulada trabajada a golpe de moldeador, result&oacute; no estar muy en consonancia con el concepto de cojines hippies de la teter&iacute;a &aacute;rabe a la que me llev&oacute;. <br />
<br />
Ilusa de m&iacute;, pens&eacute; que era imposible superar el rid&iacute;culo que estaba haciendo tumbada por el suelo vestida de Gucci, hasta que el amigo pidi&oacute; una pipa de agua de tutti-frutti con ron, y yo, que en mi vida la hab&iacute;a probado, me puse a aspirar como una loca. Sobra decir que me pill&eacute; un coloc&oacute;n que me dej&oacute; toda la noche mareada. Para rematar la velada, de camino al metro me puse a vomitar y &eacute;l, muy caballeroso, insisti&oacute; en ayudarme sujet&aacute;ndome la cabeza. No he pasado mayor verg&uuml;enza en mi vida, el incidente me ha dejado traumatizada, y sigo trabaj&aacute;ndolo con mi psicoterapeuta.<br />
<br />
<strong>La segunda cita tampoco fue mejor. Esta vez terminamos acost&aacute;ndonos, pero entre medias me robaron el bolso y el abrigo en el bar donde quedamos.</strong> El pobre me prest&oacute; su cazadora y aguant&oacute; estoicamente 2 horas en pleno enero en mangas de camisa, esperando a que llegara el de la gr&uacute;a para recoger mi coche (sobra decir que aparqu&eacute; en triple fila porque yo lo valgo).<br />
<br />
As&iacute; que nos fuimos los 3 juntitos hacia mi casa, el gru&iacute;sta, el de Badoo y la que escribe. Fue lo que com&uacute;nmente se conoce como un polvo por compasi&oacute;n, mientras fantaseas con la ba&ntilde;era de agua caliente en la que te vas a sumergir en el momento que salga por la puerta. <br />
<br />
Cuando al d&iacute;a siguiente recib&iacute; un email de mi madre diciendo, "Li, me han llamado de una discoteca para decirme que tienen tu bolso, qu&eacute; andar&iacute;as haciendo...", decid&iacute; poner fin a la aventura de las citas por internet.<br />
<br />
Lo que s&iacute; mantuve una temporada fueron las conversaciones con gente muy interesante que encontr&eacute;, contradiciendo todos mis prejuicios. Conoc&iacute; a Marlon Brando, un bombero poeta que nunca quiso ense&ntilde;arme su rostro y que se despidi&oacute; con un "quiero continuar esper&aacute;ndote". Te Busco era un rom&aacute;ntico empedernido con el que arreglaba el mundo cada noche, y que me dio una lecci&oacute;n de normalidad: "A m&iacute; lo que de verdad me da verg&uuml;enza es ir a un bar y acercarme a una chica de cuya vida no s&eacute; nada y que seguramente no quiere conocerme. Aqu&iacute; si s&eacute; cu&aacute;l es mi lugar y tambi&eacute;n s&eacute; que la gente me est&aacute; buscando, o por lo menos, busca lo mismo que yo".<br />
<br />
<strong>En definitiva, y para mi sorpresa, descubr&iacute; un mundo de gente normal lleno de soledades concurridas, donde las conversaciones virtuales llenaban una casa a la que nadie vuelve para cenar.</strong> Yo al final he seguido prefiriendo el cara a cara, pero aprend&iacute; que este tipo de chats son una forma tan v&aacute;lida como cualquier otra de conocer gente.]]></content>
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    <title>Vibra libremente</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1789382</id>
    <published>2012-08-17T02:11:38-04:00</published>
    <updated>2012-10-16T05:12:28-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[¿De verdad pensáis que hace falta estar soltera para tener un vibrador? Y lo que me parece más importante: os equivocáis de enemigo. Sabemos que no tenéis seis velocidades y que vuestras pilas se agotan. Pero es que los juguetes no tienen manos.]]></summary>
    <author>
        <name>Li Bombón</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/li-bombon/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/li-bombon/"><![CDATA[Circula una leyenda urbana sobre una chica en un viaje de negocios y una maleta vibradora. Os voy a contar un secreto: no es leyenda y s&iacute;, me declaro sospechosa habitual. <br />
<br />
No me malinterpret&eacute;is. <strong>Soy orgullosa poseedora de un <em><a href="http://www.neaspirit.com/es/204-tickler-vibe?gclid=CJiQ9v-r7LECFYcPfAod9RIAuA" target="_hplink">Bosy Tickler</a></em> tercera generaci&oacute;n</strong>, lo que para los no iniciados en el tema, es lo &uacute;ltimo de la empresa sueca que ha revolucionado el mundo de los vibradores con sus dise&ntilde;os (algo bueno ten&iacute;a que tener el "do it yourself" de Ikea).<br />
<br />
<strong>Descubr&iacute; esos maravillosos juguetes durante mi estancia en Inglaterra, cuando mis nuevas amigas londinenses me llevaron de compras, y no precisamente de ropa. </strong><br />
<br />
A los 19 a&ntilde;os eres f&aacute;cilmente impresionable y yo estaba francamente impresionada. Un invento que mejoraba tu calidad de vida en general, tu estado de &aacute;nimo en particular, y adem&aacute;s, te ayudaba a fortalecer los m&uacute;sculos p&eacute;lvicos. &iquest;C&oacute;mo era posible que no formara parte de los b&aacute;sicos de cualquier mujer, junto con las cremas hidratantes, las anti estr&iacute;as, y el iluminador de la mirada? Estaba tan emocionada con mi descubrimiento, que hasta se lo llev&eacute; de regalo a mi hermana y a mi t&iacute;a en mi vuelta a casa por Navidad. <br />
<br />
Pero <strong>una cosa es ser abanderada de los vibradores y otra que se te olvide quitarle las pilas y se ponga en modo ON</strong> (y por las sacudidas de la maleta dir&iacute;a que en la velocidad 6) en el aeropuerto de Par&iacute;s, cuando tus compa&ntilde;eros de trabajo se han quedado esperando con todo el equipaje, mientras t&uacute; has ido a gestionar el coche de alquiler.<br />
<br />
Ajena a la situaci&oacute;n DEFCON 2 que se est&aacute; viviendo, vuelves tranquilamente agitando en alto las llaves de un Chrysler como si fueran un trofeo, esperando que tus socios te pregunten con envidia mal disimulada c&oacute;mo demonios has conseguido un gama alta en lugar del utilitario reservado. Pero lo &uacute;nico que escuchas es una frase en tono alarmista de tu jefe de departamento:<br />
<br />
-Li, perdona, pero t&uacute; maleta est&aacute; vibrando.<br />
<br />
Cuando miras el equipaje amontonado en el suelo y compruebas con horror, que efectivamente el tuyo est&aacute; como pose&iacute;do por una fuerza sobrenatural, empiezas a preguntarte qu&eacute; necesidad ten&iacute;as t&uacute; de demostrar tus habilidades negociadoras con el de la agencia, y de pronto, en mil&eacute;simas de segundo, te encuentras formulando una teor&iacute;a empresarial excelente sobre por qu&eacute; los taxis son un medio de transporte tan bueno como otro cualquiera.<br />
<br />
Por si la situaci&oacute;n no fuera lo suficientemente embarazosa, <strong>lo &uacute;nico que se te ocurre decir, con una seguridad apabullante y dejando caer la cabeza hacia atr&aacute;s, como  si estuvieras en un anuncio de champ&uacute;, es que no se preocupen, que es el secador</strong>. El secador, ese fabuloso utensilio de belleza que no s&eacute; si vibra, nunca lo he probado, pero lo que es seguro es que todav&iacute;a no lo han inventado a pilas. <br />
<br />
El "peque&ntilde;o" incidente, como a m&iacute; me gusta llamarlo, no ha conseguido que el vibrador haya dejado de formar parte de los imprescindibles de mi maleta de mano (aunque he de reconocer que dej&eacute; a Double Bossy en casa y lo sustitu&iacute; por uno mini tama&ntilde;o viaje). Es bastante m&aacute;s discreto, porque tiene la forma de un pintalabios normal. Y lo que es m&aacute;s importante, s&oacute;lo se activa si lo destapas.<br />
<br />
<strong>Lo que s&iacute; arruin&oacute; fue cualquier posibilidad de echarme novio en la oficina</strong>. Los hombres empezaron a evitarme en los ascensores y a mirarme con sonrisas maliciosas tipo a) Macho espa&ntilde;ol: "l&aacute;stima que est&eacute;s sola, conmigo no necesitar&iacute;as eso, mu&ntilde;eca" o tipo b) Sensibles inseguros: "a ver qui&eacute;n es el listo que compite con su amiguito".<br />
<br />
Y yo no puedo evitar preguntarme: <strong>&iquest;de verdad pens&aacute;is que hace falta estar soltera para tener un vibrador?</strong> <br />
<br />
Y lo que me parece m&aacute;s importante: os equivoc&aacute;is de enemigo. Sabemos que no ten&eacute;is seis velocidades y que vuestras pilas se agotan. Pero es que los juguetes no tienen manos que agarren nuestras caderas y nos hagan perder la raz&oacute;n. Esto no es ni mucho menos una competici&oacute;n.  Y si lo fuera, os aseguro que no hay nada que ganara a la sensaci&oacute;n de piel con piel.<br />
<br />
En definitiva, son un complemento maravilloso, para utilizar en pareja o en modo solo, all&aacute; cada cual con sus gustos. Pero sobre todo son, como su propio nombre indica, juguetes para jugar.<br />
<br />
Por suerte, no hay que elegir. As&iacute; que me quedo con los dos.]]></content>
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