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  <title>Manuel Marín</title>
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  <updated>2013-05-22T15:47:38-04:00</updated>
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    <name>Manuel Marín</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Manuel Marín</subtitle>
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    <title>¿Pero cómo nos ha pasado esto?</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1679295</id>
    <published>2012-07-18T01:00:00-04:00</published>
    <updated>2012-09-16T05:12:12-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Me preocupa mucho la manera en que se están haciendo las cosas. El método, la técnica de gobierno, las formas, no están siendo las mejores. El debate político, mediocre. Vuelven los insultos. Otra vez. Lamentable.]]></summary>
    <author>
        <name>Manuel Marín</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/manuel-marin/"><![CDATA[Fuimos un pa&iacute;s de &eacute;xito. Un ejemplo internacional de c&oacute;mo conseguir una transici&oacute;n pac&iacute;fica desde la dictadura de Franco a la democracia parlamentaria del Rey Juan Carlos. En momentos muy cr&iacute;ticos evitamos que nos interviniera el FMI gracias a <a href="http://www.vespito.net/historia/transi/economft.html" target="_hplink">los Pactos de la Moncloa</a>. El mundo descubri&oacute; que Espa&ntilde;a enterraba los estereotipos habituales y nos comport&aacute;bamos como ciudadanos capaces de superar grandes dificultades.<br />
<br />
Quer&iacute;amos ser modernos. Olvidarnos lo m&aacute;s r&aacute;pidamente posible de la mediocridad del franquismo. Conseguimos <a href="http://www.realinstitutoelcano.org/publicaciones/libros/publicacion_20_europa.pdf" target="_hplink">entrar en la Comunidad Europea</a> con el aprecio de nuestros socios por nuestro europe&iacute;smo constructivo. Se desarroll&oacute; un profundo sentimiento de autoestima colectiva cosa dif&iacute;cil de conseguir entre los espa&ntilde;oles. Pod&iacute;amos con todo. Nos pusimos de moda. Nos sent&iacute;amos bien.<br />
<br />
Ahora, hemos descubierto con estupor que muy pocos se f&iacute;an de nosotros. Nuestras cuentas nacionales nos las tienen que hacer otros. Nuestra econom&iacute;a se concibe desde fuera y ser&aacute; vigilada permanentemente porque consideran que no seremos capaces, nosotros solos, de hacer cumplir los compromisos adquiridos. Se utiliza a Espa&ntilde;a, en las campa&ntilde;as electorales de los vecinos, como el mal ejemplo que hay que evitar en la Uni&oacute;n Europea. El potent&iacute;simo espacio informativo anglosaj&oacute;n nos coloca en <a href="http://www.finanzzas.com/paises-pigs" target="_hplink">la categor&iacute;a de pa&iacute;ses PIGS</a>, partidarios del despilfarro y la falta de rigor en las cuentas p&uacute;blicas. Definitivamente ya no estamos de moda.<br />
<br />
Comprendo que esta introducci&oacute;n pueda irritarnos y sonar a caricatura. Creo, sin embargo, que est&aacute; bastante cerca de la realidad. Tengo relaciones acad&eacute;micas con universidades y centros especializados de distintas partes del mundo donde colaboro como profesor. Viajo pues, a menudo, fuera de Espa&ntilde;a y tengo que participar en reuniones y seminarios donde intento explicar lo que ocurre en la Uni&oacute;n Europea y de un modo particular en Espa&ntilde;a. Siempre, en los debates con mis alumnos se reproduce la misma pregunta: &iquest;Pero que les ha pasado a los espa&ntilde;oles? &iquest;C&oacute;mo han llegado a esta situaci&oacute;n?<br />
<br />
Hay muchas causas y muchas explicaciones, pero lo que me preocupa es la tendencia que se est&aacute; desarrollando en nuestro debate p&uacute;blico a considerar que nuestros males han sido provocados por "los otros". Nos va mal por la avaricia de los especuladores; por la intransigencia de Angela Merkel; por el desorden y la incapacidad de la Uni&oacute;n Europea; por la falta de una gobernanza global. Nos va mal porque no nos quieren, llegan a decir los m&aacute;s extremistas.<br />
<br />
Lo siento pero esta deriva es lo peor que nos pod&iacute;a ocurrir. La tentaci&oacute;n de echarle la culpa de nuestros males patrios a terceros ha sido una excusa muy socorrida en nuestra historia. No podemos enga&ntilde;arnos, lo que nos est&aacute; pasando se debe en su mayor parte a nuestros propios errores y a nuestras propias carencias. <br />
<br />
Son nuestros propios problemas internos los que explican por qu&eacute; hemos llegado a esta situaci&oacute;n. As&iacute; pues las soluciones deben salir fundamentalmente de un an&aacute;lisis y un debate interno que dejen lo m&aacute;s claro posible las causas de lo que nos ha pasado y cu&aacute;les son las soluciones.<br />
<br />
Me parece urgente establecer un cuadro general de nuestra salud como pa&iacute;s. Deber&iacute;amos movilizar toda la <em>intelligentsia</em> de nuestra sociedad para realizar este examen general y sacar las conclusiones que nos permitan rehacer un nuevo proyecto de pa&iacute;s para los pr&oacute;ximos 50 a&ntilde;os. Lo que nos ocurre es algo muy profundo que nos est&aacute; lastrando dram&aacute;ticamente como sociedad.<br />
<br />
La crisis econ&oacute;mica no solo est&aacute; poniendo de manifiesto los errores de diagn&oacute;stico y de gesti&oacute;n que hemos cometido y seguimos cometiendo. Tambi&eacute;n que no disponemos de un sistema pol&iacute;tico adecuado para vivir con tranquilidad y defender convenientemente nuestros intereses en este nuevo espacio del mundo globalizado. Parece como si no hubi&eacute;ramos sido capaces de comprender los enormes cambios que se han producido en los &uacute;ltimos a&ntilde;os y nos hemos despertado abruptamente con la angustia de una crisis que nos sit&uacute;a en un horizonte sin un futuro claro.<br />
<br />
El ejercicio de b&uacute;squeda de las causas que nos han llevado a esta situaci&oacute;n deber&iacute;a ser un ejercicio sin concesiones. Me explicar&eacute; a trav&eacute;s de dos expresiones bien conocidas de la opini&oacute;n p&uacute;blica. Felipe Gonz&aacute;lez, con su" Espa&ntilde;a funciona" en los buenos momentos de la adhesi&oacute;n a la Comunidad Europea y el subsiguiente proceso de modernizaci&oacute;n de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola. Jos&eacute; Mar&iacute;a Aznar, con su "Espa&ntilde;a va bien" consolidando una econom&iacute;a robusta y nuestra entrada en el euro. Pues bien, la crisis nos ha desnudado: ni Espa&ntilde;a funciona, ni Espa&ntilde;a va bien.<br />
<br />
No pretendo ser derrotista. Al contrario, estoy convencido que el mayor deseo de nuestra opini&oacute;n p&uacute;blica es que se inicie este gran debate nacional por muy crudas y duras que pudieran ser las conclusiones. Sinceramente pienso que es la &uacute;nica manera de responder a la tremenda irritaci&oacute;n ciudadana que est&aacute; creciendo por d&iacute;as.<br />
<br />
Hay que pasar por el tamiz todo. Tenemos que revisar a conciencia c&oacute;mo funciona el Estado espa&ntilde;ol, nuestras instituciones, nuestro sistema pol&iacute;tico, nuestros bancos, nuestra universidad, nuestra econom&iacute;a, nuestra posici&oacute;n en la Uni&oacute;n Europea, en el mundo. Tambi&eacute;n deber&iacute;amos reflexionar bastante sobre nuestros valores como ciudadanos.<br />
<br />
Conozco ya algunas respuestas a esta demanda. "No es tiempo de autoflagelarnos. &iexcl;Tampoco estamos tan mal!", me dir&aacute;n algunos. "Es un truco para terminar con las autonom&iacute;as", me dir&aacute;n otros. "Es in&uacute;til, somos as&iacute;, no tenemos quien nos arregle", concluir&aacute;n los m&aacute;s esc&eacute;pticos.<br />
<br />
La soluci&oacute;n est&aacute; dentro de Espa&ntilde;a y debemos encontrarla nosotros mismos. Ser&iacute;a lamentable que nos situ&aacute;ramos, por nuestras propias incapacidades, en el papel de pa&iacute;s en permanente ajuste estructural que necesita ser vigilado y controlado desde fuera. Ser&iacute;a un gran fracaso colectivo.<br />
<br />
Me preocupa mucho la manera en que se est&aacute;n haciendo las cosas. El m&eacute;todo, la t&eacute;cnica de gobierno, las formas, no est&aacute;n siendo las mejores. El debate pol&iacute;tico, mediocre. Vuelven los insultos. Otra vez. Lamentable.]]></content>
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    <title>Rotos, goteras y desconchones en el Reino de España</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1585688</id>
    <published>2012-06-11T04:21:25-04:00</published>
    <updated>2012-08-10T05:12:07-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Me pidieron que pusiera en marcha la reforma del Congreso. No me dejaron. Pude comprobar que ningún partido político estaba interesado en reforzar y reformar las Instituciones. En controlarlas y servirse de ellas, en esto, sí que estaban de acuerdo.]]></summary>
    <author>
        <name>Manuel Marín</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/manuel-marin/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/manuel-marin/"><![CDATA[Me considero una persona que ha tenido mucha suerte en la vida. Las experiencias profesionales que he tenido me han permitido conocer muchas realidades diferentes, muchos pa&iacute;ses, muchas personas notables.<br />
<br />
Una experiencia que me hizo reflexionar mucho y me llev&oacute; a considerar que hab&iacute;a alcanzado mi punto de saturaci&oacute;n personal respecto al ejercicio activo de la pol&iacute;tica fue la Presidencia del Congreso de los Diputados, que lleva tambi&eacute;n aparejada la Presidencia de las Cortes Generales. Es un puesto privilegiado para conocer la salud de nuestra maquinaria institucional y poder apreciar su estado de funcionamiento.<br />
<br />
Me pidieron que pusiera en marcha la reforma del Congreso ya que se estimaba, con fundamento, que el Parlamento hab&iacute;a dejado de ser una referencia para los ciudadanos lo que afectaba seriamente a la calidad de nuestra democracia. Me puse a la tarea con gran ah&iacute;nco  creyendo que era un objetivo noble y cosech&eacute; una de las mayores frustraciones de mi vida. No lo consegu&iacute; simplemente porque no me dejaron. Pude comprobar que ning&uacute;n partido pol&iacute;tico estaba interesado, en serio, en reforzar y reformar las Instituciones b&aacute;sicas de nuestra democracia. En controlarlas y servirse de ellas, en esto, s&iacute; que estaban de acuerdo.<br />
<br />
Cuando me desped&iacute; califiqu&eacute; aquella legislatura de "ruda y dura" y me permit&iacute; indicar a sus se&ntilde;or&iacute;as en una breve intervenci&oacute;n que ser&iacute;a insoportable para nuestra vida p&uacute;blica perpetuar aquella forma de hacer pol&iacute;tica basada en la crispaci&oacute;n que nos hab&iacute;a alejado aun m&aacute;s de los ciudadanos. Recuperar el consenso, recuperar el sentido del l&iacute;mite y recuperar las formas me parecieron tareas urgentes para nuestros pol&iacute;ticos. Y dije adi&oacute;s.<br />
<br />
Reincorporado a la Universidad me sol&iacute;an invitar a cursos y conferencias especializadas donde deb&iacute;a trasladar mi propia experiencia a lo que era uno de los grandes debates del momento: la Gobernanza mundial y, en el caso espa&ntilde;ol, c&oacute;mo mejorar nuestro sistema de gobierno despu&eacute;s del experimento de la reforma de los Estatutos que tuvieron lugar durante la legislatura en la que fui presidente del Congreso.<br />
<br />
Me invitaron a Barcelona a una conferencia debate con la participaci&oacute;n de Jordi Pujol para hablar sobre estas cuestiones. La titul&eacute;, con un cierto apuro, <em>De los rotos, goteras y desconchones en el Reino de Espa&ntilde;a</em>. Era abril de 2008.<br />
<br />
La tesis principal era la ya grave situaci&oacute;n que, a m&iacute; entender, estaban atravesando la mayor&iacute;a de las Instituciones P&uacute;blicas y el peligro de "italianizaci&oacute;n" que corr&iacute;a la vida pol&iacute;tica en nuestro pa&iacute;s. Todos los espacios institucionales espa&ntilde;oles se estaban deteriorando a gran velocidad. El Tribunal Constitucional, con las recusaciones entre sus magistrados; el Consejo General del Poder Judicial, sin renovar; los organismos reguladores, reproduciendo en su seno las diferencias pol&iacute;ticas del Parlamento; reflejaban un notable deterioro de imagen, no solo para los ciudadanos espa&ntilde;oles sino para los "opini&oacute;n makers" en la escena internacional lo que supon&iacute;a a termino un descenso en la confianza en nuestro pa&iacute;s.<br />
<br />
Me permit&iacute; advertir de este enorme riesgo en un pa&iacute;s de estructura compleja, quasifederal, como es la Espa&ntilde;a auton&oacute;mica. Un Tribunal Constitucional, roto y sin renovar, juzgando el reciente Estatuto de Catalu&ntilde;a era la expresi&oacute;n pl&aacute;stica de este riesgo. Al menos, todav&iacute;a quedaban dos instituciones al abrigo de este deterioro, la Monarqu&iacute;a y el Banco de Espa&ntilde;a.<br />
<br />
No pod&iacute;a imaginar cuando dictaba esta conferencia, en abril de 2008, en los cursos de Liderazgo de ESADE que me quedaba corto en mi apreciaci&oacute;n. La aceleraci&oacute;n de este preocupante proceso termin&oacute; alcanzando al Defensor del Pueblo, el Tribunal de Cuentas, al Consejo de RTVE, a la propia Monarqu&iacute;a y al mism&iacute;simo Banco de Espa&ntilde;a. Es lamentable pero nuestras Instituciones P&uacute;blicas, unas m&aacute;s otras menos, se encuentran en un estado de desprestigio muy preocupante.<br />
Unas, tienen aut&eacute;nticos rotos; otras, importantes goteras; y algunas, visibles desconchones. Ahorro al lector, por obvio, hacer la lista por categor&iacute;as.<br />
<br />
&iquest;Puede un pa&iacute;s como Espa&ntilde;a continuar en esta progresi&oacute;n autodestructiva de sus Instituciones P&uacute;blicas? No, porque lo pagaremos muy caro. <br />
<br />
Si hemos perdido la confianza internacional y no somos, en estos momentos, un pa&iacute;s fiable en nuestros n&uacute;meros y nos vemos obligados a ser auditados por consultoras externas ya que nuestras cifras y estad&iacute;sticas de elaboraci&oacute;n propia se consideran tramposas es tambi&eacute;n una consecuencia de este deterioro generalizado de nuestras Instituciones.<br />
<br />
Transmitir desconfianza, expandir la idea que no funcionamos con Instituciones solidas, respetadas y capaces de garantizar la normal aplicaci&oacute;n del Estado de Derecho es tambi&eacute;n "prima de riesgo". Es mucha prima de riesgo. El caso de Bankia es el ejemplo final de este proceso. En Espa&ntilde;a los mecanismos institucionales y reguladores responsables de garantizar la fiabilidad de un sistema financiero para los ciudadanos, los accionistas e inversores internacionales han fallado. Ha sido un estrepitoso fallo en cadena.<br />
<br />
El a&ntilde;o pasado tuvimos en Bruselas un acto conmemorativo de los 25 a&ntilde;os de la adhesi&oacute;n de Espa&ntilde;a a la Comunidad Europea. Vinieron un gran n&uacute;mero de funcionarios, Embajadores, Comisarios, que participaron en las negociaciones, para ofrecer un homenaje a la familia de Lorenzo Natali, el comisario italiano que tanto nos ayudo. Fue un acto entra&ntilde;able.<br />
<br />
Sentado a m&iacute; lado estaba el comisario Andriessen, responsable entonces de la Agricultura, que me pregunt&oacute; abiertamente qu&eacute; nos estaba pasando. En Bruselas ya eran conscientes de que &iacute;bamos cuesta abajo sin remisi&oacute;n y no entend&iacute;an nada del problema financiero que ya se percib&iacute;a del lado de las Cajas de Ahorro. Me esforc&eacute; en explicarles la dificultad de trabajar en un Estado compuesto, auton&oacute;mico, plural, que necesitaba mucho ejercicio de coordinaci&oacute;n interna... Me interrumpi&oacute;:<br />
<br />
"Manolo, ya sabemos que gobernar Espa&ntilde;a es muy dif&iacute;cil y sabemos que es un pa&iacute;s con nacionalidades y autonom&iacute;as pero lo que pensamos es que adem&aacute;s de ser un pa&iacute;s compuesto os hab&eacute;is convertido en un pa&iacute;s complicado". Me qued&eacute; pensativo. &iquest;Nos hab&iacute;amos convertido en un pa&iacute;s complicado? El comentario me pareci&oacute; preocupante. Que los dem&aacute;s europeos nos percibieran como un pa&iacute;s complicado y poco fiable no auguraba nada bueno.<br />
<br />
En los pr&oacute;ximos a&ntilde;os tenemos que arreglar la econom&iacute;a y el sistema financiero. Es necesario y perentorio. Pero, al mismo tiempo, tenemos la urgente y perentoria necesidad de rehacer las Instituciones P&uacute;blicas de nuestro pa&iacute;s. Los espa&ntilde;oles tienen derecho a que sus Instituciones sean ejemplares, respetadas y sean aut&eacute;nticas referencias morales para la sociedad. No es el caso en nuestros d&iacute;as. Un pa&iacute;s sin Instituciones solidas termina siendo un pa&iacute;s complicado que se complica la vida a s&iacute; mismo y se la complica a los dem&aacute;s.<br />
<br />
Me despido recordando a Jean Monet, uno de los grandes fundadores de la integraci&oacute;n europea: "Los hombres pasan; las Instituciones permanecen". Parece que en Espa&ntilde;a no lo hemos entendido todav&iacute;a.]]></content>
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