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  <title>Mauro Guillén</title>
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  <updated>2013-06-19T00:21:39-04:00</updated>
  <author>
    <name>Mauro Guillén</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Mauro Guillén</subtitle>
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    <title>Optimista a corto, pesimista a largo</title>
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    <published>2013-04-22T02:00:32-04:00</published>
    <updated>2013-04-22T01:57:39-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Las noticias que me llegan desde España y desde Europa me tranquilizan a corto pero me inquietan a largo, porque nos enfrentamos a una de las peores crisis de nuestra historia con unas instituciones desgastadas y carentes de creatividad e imaginación. Los partidos políticos, los sindicatos, la banca y las administraciones públicas han perdido mucha credibilidad, o no tienen ya prácticamente ninguna.]]></summary>
    <author>
        <name>Mauro Guillén</name>
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    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/"><![CDATA[Las noticias que me llegan desde Espa&ntilde;a y desde Europa me tranquilizan a corto pero me inquietan a largo. Observo que el Banco Central Europeo sigue firme en su posici&oacute;n de hacer todo lo posible por evitar el final de la moneda &uacute;nica. Tambi&eacute;n se ha conocido recientemente que la banca espa&ntilde;ola ha reducido su dependencia de la l&iacute;nea de cr&eacute;dito europea. Eso s&iacute;, la noticia de que El Corte Ingl&eacute;s ya no tiene acceso a financiaci&oacute;n bancaria me ha causado estupor. En Espa&ntilde;a tenemos dos instituciones culturales que, como dec&iacute;a Ortega, vertebran al pa&iacute;s: la liga de f&uacute;tbol y El Corte Ingl&eacute;s...<br />
 <br />
Soy optimista a corto plazo sobre el futuro de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola porque la soluci&oacute;n a nuestros apuros presentes no est&aacute; en nuestras manos sino en las manos de Europa, y de Alemania en particular. No creo que se vaya a poner en marcha ning&uacute;n tipo de rescate a la chipriota. Creo que el apoyo del BCE ser&aacute; suficiente, aunque la salida de la crisis ser&aacute; muy lenta y muy dolorosa para demasiada gente. Las elecciones alemanas de septiembre son cruciales. All&iacute; se decidir&aacute; si salimos de la crisis pronto o tarde. Salir, saldremos. Lo que no se sabe es cu&aacute;ndo. Dependiendo del resultado electoral en los comicios de septiembre y de los equilibrios para formar gobierno, Alemania podr&iacute;a adoptar distintas posturas ante la situaci&oacute;n en la periferia europea. Esperemos que el nuevo gobierno alem&aacute;n se sume a Mario Benedetti y recite "El Sur tambi&eacute;n existe."<br />
 <br />
Pero no nos enga&ntilde;emos. A largo plazo nos enfrentamos a retos tan insoslayables como el envejecimiento de la poblaci&oacute;n. En pocos a&ntilde;os vamos a tener m&aacute;s abuelos que nietos. La aritm&eacute;tica demogr&aacute;fica es contundente y deprimente. No estamos teniendo suficientes hijos y lo vamos a pagar bien caro.<br />
 <br />
Tenemos tambi&eacute;n la administraci&oacute;n p&uacute;blica m&aacute;s disfuncional y seguramente m&aacute;s cara de Europa. Creo que es fundamental disponer de una maquinaria estatal capaz y bien dotada de recursos. Pero observo una cacofon&iacute;a de intenciones y de partidas presupuestarias, y una falta de sentido del futuro generalizada, sobre todo entre quienes ejercen cargos electos.<br />
 <br />
Adem&aacute;s, las econom&iacute;as emergentes se vuelven cada vez m&aacute;s competitivas y las econom&iacute;as m&aacute;s avanzadas que la nuestra son tambi&eacute;n cada vez m&aacute;s competitivas. Nos encontramos atenazados entre los unos y los otros. Es cierto que nuestras exportaciones suben (y nuestras importaciones caen), signo de que las empresas est&aacute;n reaccionando ante la crisis. Pero la austeridad presupuestaria es cortoplacista. Hemos recortado educaci&oacute;n e I+D, mientras que las econom&iacute;as m&aacute;s ricas que nosotros y las econom&iacute;as emergentes hacen justo lo contrario. Seguimos pensando, como Unamuno, que no pasa nada si son otros los que inventan nuevas tecnolog&iacute;as. Y para hacernos todav&iacute;a m&aacute;s da&ntilde;o, somos uno de los pa&iacute;ses con mayor &iacute;ndice de pirater&iacute;a de la propiedad intelectual. Conozco a varios responsables de I+D de las mayores empresas del mundo que no invierten en Espa&ntilde;a por falta de garant&iacute;as sobre la propiedad intelectual.<br />
 <br />
Pero ante todo soy pesimista sobre el largo plazo porque nos enfrentamos a una de las peores crisis de nuestra historia con unas instituciones desgastadas y carentes de creatividad e imaginaci&oacute;n. Los partidos pol&iacute;ticos, los sindicatos, la banca y las administraciones p&uacute;blicas han perdido mucha credibilidad, o no tienen ya pr&aacute;cticamente ninguna. As&iacute; es muy dif&iacute;cil sentar las bases de un relanzamiento econ&oacute;mico a largo plazo. No quiero invocar el t&eacute;rmino regeneraci&oacute;n porque me causa escalofr&iacute;os hist&oacute;ricos. Me gusta m&aacute;s reinvenci&oacute;n.]]></content>
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    <title>Es la Diversidad, Estúpido</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/mauro-guillen/es-la-diversidad-estupido_b_2086198.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.2086198</id>
    <published>2012-11-07T01:53:58-05:00</published>
    <updated>2013-01-06T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[El presidente ha ganado porque su programa y su partido son fiel reflejo de la diversidad de Estados Unidos, mientras que los republicanos han conseguido alienar a las mujeres y a las minorías, sobre todo a los latinos.]]></summary>
    <author>
        <name>Mauro Guillén</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/"><![CDATA[<a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/11/07/barack-obama-reelegido-sa_n_2086137.html?utm_hp_ref=spain" target="_hplink">Obama ha ganado holgadamente</a>, pese a todos los trucos sucios de los republicanos. Y ha ganado pese a que la econom&iacute;a no se ha recuperado todo lo que se hubiera deseado. El presidente ha ganado porque su programa y su partido son fiel reflejo de la diversidad de Estados Unidos, mientras que los republicanos han conseguido alienar a las mujeres y a las minor&iacute;as, sobre todo a los latinos. <br />
<br />
La victoria en estados como Nevada, Colorado, Virginia y Florida se debe fundamentalmente a su amplia ventaja entre los j&oacute;venes, las mujeres y la poblaci&oacute;n latina.<br />
<br />
Dado el cambio demogr&aacute;fico que vive Estados Unidos, el Partido Dem&oacute;crata cada vez lo tiene m&aacute;s f&aacute;cil para ganar. El cambio es lento, pero irreversible. Se trata de un pa&iacute;s cada vez m&aacute;s diverso y el partido que abraza esa diversidad es quien triunfa. <br />
<br />
Los republicanos tienen que replantearse su viraje hacia la derecha, hacia la intolerancia y hacia el dogmatismo si no quieren verse relegados a un segundo plano. Ha sido una gran victoria para Obama, pese a un primer t&eacute;rmino caracterizado por las luces y las sombras. <br />
<br />
Ahora tiene la oportunidad de consagrarse como un gran presidente si logra superar el bloqueo republicano en el Congreso y relanzar sus pol&iacute;ticas econ&oacute;micas, sociales y migratorias.<br />
<br />
<center><HH--236SLIDEEXPAND--261697--HH><br />
<br />
<HH--236SLIDEEXPAND--261484--HH></center>]]></content>
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    <title>Es época de presupuestos</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/mauro-guillen/es-epoca-de-presupuestos_b_1919235.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1919235</id>
    <published>2012-09-28T01:00:00-04:00</published>
    <updated>2012-11-27T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Los políticos en Europa, Japón y Estados Unidos están cometiendo dos errores mayúsculos al colocar la austeridad por delante de todo lo demás. El primero es que confunden lo importante y necesario con lo urgente. Lo que es verdaderamente urgente es lograr que la economía vuelva a crecer, no recortar el gasto. La mejor forma de reducir el déficit es hacer que la economía crezca.]]></summary>
    <author>
        <name>Mauro Guillén</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/"><![CDATA[Se acab&oacute; el verano. Los pol&iacute;ticos han vuelto al trabajo en todo el mundo. Hay que elaborar y aprobar presupuestos, en un ritual anual que determina qu&eacute; van a hacer las democracias del mundo con la mitad de su Producto Interior Bruto.<br />
<br />
Este a&ntilde;o es especialmente importante a la hora de presupuestar los ingresos y gastos de los gobiernos. Hay muchos elementos involucrados, muchas emociones implicadas. Est&aacute;n en juego resultados de elecciones, la recuperaci&oacute;n econ&oacute;mica mundial y los destinos de mucha gente. Por mucho que hablemos de responsabilidad individual, lo cierto es que dependemos enormemente de cu&aacute;nto dinero tiene el gobierno y c&oacute;mo lo gasta. Es una caracter&iacute;stica fundamental de la sociedad moderna, nos guste o no. El gasto p&uacute;blico nos ayuda a alcanzar valiosos objetivos como los de dar oportunidades educativas a todos, ofrecer asistencia m&eacute;dica y pensiones a quienes llevan toda su vida trabajando y defendernos de las cat&aacute;strofes, tanto las naturales como las causadas por el ser humano. Pero el presupuesto nos da tambi&eacute;n a nosotros y a nuestros pol&iacute;ticos muchas oportunidades para escoger equivocarnos.<br />
<br />
Pensemos en Europa, el epicentro del malestar econ&oacute;mico y financiero mundial. Independientemente de que el desempleo se aproxime al 25%, <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/07/27/el-paro-subio-en-53500-pe_n_1708616.html" target="_hplink">como en Espa&ntilde;a</a>, o est&eacute; en un c&oacute;modo nivel inferior al 6%, como en Alemania, los pol&iacute;ticos hacen todo lo posible para recortar gastos, en un momento en el que los bancos tienen una situaci&oacute;n poco s&oacute;lida y el cr&eacute;dito escasea. Las familias contienen el aliento, aplazan gastos y reducen sus deudas, y las empresas no hacen inversiones ni crean empleo. En un continente en el que el socio comercial m&aacute;s importante de cada pa&iacute;s es el pa&iacute;s vecino, la gente corriente se ha dado cuenta de que no se ve la luz al final del t&uacute;nel, ni se va a ver por lo menos hasta dentro de cuatro o cinco a&ntilde;os. La austeridad de todos, para todos y por encima de todo parece ser la ideolog&iacute;a dominante entre los gobernantes y los pol&iacute;ticos. Europa ha ca&iacute;do v&iacute;ctima de su propio &eacute;xito de integraci&oacute;n: juntos han ascendido y juntos est&aacute;n cayendo.<br />
<br />
La situaci&oacute;n es igual de mala en Jap&oacute;n. Su deuda es incluso mayor que la de Grecia. Es verdad que la mayor parte de ella est&aacute; en manos de las familias japonesas y que, adem&aacute;s, Jap&oacute;n es una potencia exportadora, uno de los &uacute;nicos tres pa&iacute;ses en todo el mundo que pueden presumir de tener un inmenso super&aacute;vit comercial con China. Pero Jap&oacute;n tiene una sociedad exhausta, envejecida, muy similar a la de Europa. Su sistema pol&iacute;tico es escler&oacute;tico y ha perdido m&aacute;s de 20 a&ntilde;os tratando de descubrir c&oacute;mo superar las consecuencias de una burbuja devastadora.<br />
En comparaci&oacute;n con la deprimente situaci&oacute;n de Europa y Jap&oacute;n, se podr&iacute;a pensar que Estados Unidos reluce como tierra de oportunidades, dinamismo y decisi&oacute;n. Sin embargo, tambi&eacute;n a nosotros nos est&aacute; costando adaptarnos a las nuevas realidades del siglo XXI. Una gran proporci&oacute;n de la fuerza laboral, tanto presente como futura, no parece tener las aptitudes necesarias para competir en la nueva econom&iacute;a globalizada, y muchas de las infraestructuras del pa&iacute;s est&aacute;n desmoron&aacute;ndose. Sin embargo, el proceso presupuestario se rige por una serie de prioridades que probablemente reducir&aacute;n las posibilidades de crecimiento de la econom&iacute;a a largo plazo. Todo lo que se est&aacute; recortando -educaci&oacute;n, investigaci&oacute;n, infraestructuras- es fundamental para nuestro futuro econ&oacute;mico. En cambio, ning&uacute;n pol&iacute;tico se atreve a tocar los programas de prestaciones por miedo a represalias. Y tambi&eacute;n es intocable, por mucho despilfarro que suponga, una buena parte del gasto de defensa. <br />
<br />
No cabe duda de que los d&eacute;ficits p&uacute;blicos y la deuda acumulada han alcanzado unos niveles insostenibles en gran parte del mundo desarrollado. La competencia de las econom&iacute;as emergentes y el envejecimiento de la poblaci&oacute;n hacen a&uacute;n m&aacute;s necesario abordar el problema. Pero los pol&iacute;ticos en Europa, Jap&oacute;n y Estados Unidos est&aacute;n cometiendo dos errores may&uacute;sculos al colocar la austeridad por delante de todo lo dem&aacute;s. El primero es que confunden lo importante y necesario con lo urgente. Lo que es verdaderamente urgente es lograr que la econom&iacute;a vuelva a crecer, no recortar el gasto. La mejor forma de reducir el d&eacute;ficit es hacer que la econom&iacute;a crezca. El crecimiento debe ser lo primero.<br />
<br />
El segundo error es pensar que en una econom&iacute;a globalizada e interconectada podemos permitirnos imponer medidas de austeridad de forma simult&aacute;nea en todos los pa&iacute;ses. En el siglo XX, los gobiernos sol&iacute;an reunirse y discutir en qu&eacute; orden tomar las medias pol&iacute;ticas de cada uno. Resulta desalentador ver que ahora los gobiernos no se esfuerzan apenas en coordinar sus pol&iacute;ticas, en especial las relacionadas con el presupuesto. En un momento en el que las familias no gastan y las empresas no invierten, los gobiernos de todo el mundo no deber&iacute;an emprender un ajuste fiscal general. Sin una acci&oacute;n concertada, a las econom&iacute;as desarrolladas no les quedar&aacute; m&aacute;s que un camino: una recesi&oacute;n o casi recesi&oacute;n prolongada y un desempleo elevado durante mucho tiempo.<br />
<br />
<br />
<em>Traducci&oacute;n de Mar&iacute;a Luisa Rodr&iacute;guez Tapia</em>.]]></content>
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    <title>'Tis the Budget Season</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/tis-the-budget-season_b_1908120.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1908120</id>
    <published>2012-09-26T08:31:32-04:00</published>
    <updated>2012-11-26T05:12:02-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Summer's over. Politicians around the world are back in town. Budgets need to be drawn and approved in an annual ritual that determines what the democracies of the world do with up to half of their Gross Domestic Product.]]></summary>
    <author>
        <name>Mauro Guillén</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/"><![CDATA[Summer's over. Politicians around the world are back in town. Budgets need to be drawn and approved in an annual ritual that determines what the democracies of the world do with up to half of their Gross Domestic Product. <br />
<br />
This year is especially important when it comes to budgeting government revenues and expenses. The stakes are high, emotionally high. Election outcomes, the global economic recovery, and people's destinies are in play. For all the talk about individual responsibility, we are indeed very much dependent on how much money the government takes in and how it spends it all. It's a key feature of modern society, whether you like it or not. Government spending helps us accomplish cherished goals such as extending educational opportunity to all, providing healthcare and pensions to those who have worked hard for their entire lives, and defending us from natural and man-made disasters. But the budget also provides us and our politicians with ample opportunities to choose the wrong course of action.<br />
<br />
Take Europe, the epicenter of global economic and financial malaise. No matter whether unemployment is approaching 25 percent, as in Spain, or comfortably below 6 percent, as in Germany, politicians are going out of their way to cut expenses, at a time when banks are shaky and credit is scarce. Households are holding their breadth, postponing expenses and reducing their debts, while businesses abstain from investment and job creation. In a continent in which every country's most important trading partner is a neighboring country, ordinary people have realized that there is no light at the end of the tunnel, at least for the next four or five years. Austerity for all, by all, and above all seems to be the dominant ideology among policymakers and politicians. Europe has fell victim to its own success at integration: together they rise, and together they fall.<br />
<br />
The situation is no better in Japan. Its debt burden is actually higher than Greece's. True: most of it is in the hands of Japanese households. Moreover, Japan is an export powerhouse, one of only three countries in the entire world that can boast a massive trade surplus with China. But Japan is an exhausted, aging society, very much like Europe. Its political system is sclerotic, having lost more than two decades trying to figure out how to overcome the consequences of a devastating bubble.<br />
<br />
Against the depressing backdrop of Europe and Japan, one might think that the United States would shine as the land of opportunity, dynamism, and resolve. And yet, we are also struggling to come to terms with the new realities of the 21st century. A large proportion of the labor force, present and future, does not seem to possess the skills needed to compete in the new global economy, and much of the country's infrastructure is crumbling. The budgetary process, however, is being driven by a set of priorities that is likely to reduce the long-term growth potential of the economy. Everything's that being cut--from education to research and infrastructure--is fundamental to our economic future. Meanwhile, no politician dares touch entitlement programs for fear of reprisal. Much of defense spending, however wasteful, is also off limits.<br />
<br />
There is no doubt that government deficits and cumulative debt have reached unsustainable levels in much of the developed world. Competition from emerging economies and population aging add to the need for addressing the problem. But politicians in Europe, Japan and the U.S. are making two egregious mistakes in prioritizing austerity over everything else. The first is to confuse what's important and necessary with what's urgent. The truly urgent thing is to get the economy growing again, not to cut expenses. The best way to reduce the deficit is to grow the economy. Growth must come first. <br />
<br />
The second mistake is to think that in an inter-connected global economy we can afford austerity measures simultaneously in all countries. Back in the 20th century, governments used to meet and discuss how to sequence each other's policy moves. It is very discouraging to see that governments are doing very little to coordinate their policies, especially those related to the budget. At a time when households don't spend and businesses don't invest, governments around the world should not engage in wholesale fiscal adjustment. Without concerted action, the developed economies have only one way to go: a prolonged recession or near-recession with persistently high unemployment.]]></content>
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    <title>Divinas palabras: el elusivo rescate</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1736180</id>
    <published>2012-08-03T04:09:57-04:00</published>
    <updated>2012-10-02T05:12:06-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Los grandes banqueros centrales siempre han cuidado mucho sus palabras. No es así el caso de Draghi. Donde dije digo, digo Diego. Entretanto, el desasosiego y el sufrimiento crecen. Cada día, más parados y menos perspectivas.]]></summary>
    <author>
        <name>Mauro Guillén</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/"><![CDATA[Los grandes banqueros centrales siempre han cuidado mucho sus palabras. Aunque fueran dados a las elipsis y las met&aacute;foras, siempre acompa&ntilde;aban sus licencias literarias con acciones contundentes. V&eacute;anse los ejemplos del legendario Volcker, el ahora muy menguado pero siempre preciso en lo ret&oacute;rico Greenspan, o el cl&aacute;sico Tietmeyer. No es as&iacute; el caso de Draghi. Un d&iacute;a asevera rotundamente que <a href="http://www.ecb.europa.eu/press/key/date/2012/html/sp120721.fr.html" target="_hplink">entre el euro y el precipicio se encuentran &eacute;l y su Banco Central Europeo</a> para echar un jarro de agua fr&iacute;a a los mercados y unos pocos d&iacute;as m&aacute;s tarde avisa de que <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/08/02/mario-draghi-anuncia-que-_n_1732360.html?utm_hp_ref=spain" target="_hplink">Espa&ntilde;a e Italia deben auto-declararse insolventes</a> antes de que llegue ning&uacute;n tipo de auxilio. Donde dije digo, digo Diego.<br />
<br />
Entretanto, el desasosiego y el sufrimiento crecen. Cada d&iacute;a, m&aacute;s parados y menos perspectivas. J&oacute;venes que emigran, ancianos que no ven llegar el fin de mes, padres que ahora van a tener que pagar hasta para que sus hijos puedan llevarse su <em>tupper</em> al colegio, emigrantes que dejan de llegar... Y as&iacute; un sinf&iacute;n m&aacute;s de calamidades que se suceden unas a otras en interminable procesi&oacute;n.<br />
<br />
Solamente quiero a&ntilde;adir una reflexi&oacute;n. El desaguisado europeo, este marasmo incomprensible que nos envuelve, es culpa de todos, no solamente de los derrochadores pa&iacute;ses perif&eacute;ricos. Sin el cr&eacute;dito f&aacute;cil de los &uacute;ltimos a&ntilde;os no hubi&eacute;ramos podido hundirnos en la calamidad que nos asola. Sin la connivencia euro-germ&aacute;nica no habr&iacute;amos llegado a esta situaci&oacute;n l&iacute;mite. A&uacute;n as&iacute;, siguen insistiendo desde los centros europeos de decisi&oacute;n que debemos auto-humillarnos ante todo el mundo y ante la historia, para que quede constancia de nuestros grandes pecados. El que est&eacute; libre de pecado, lance la primera piedra. Divinas palabras.]]></content>
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    <title>¿Quién rescatará a los rescatadores?</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/mauro-guillen/quien-rescatara-a-los-res_b_1701040.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1701040</id>
    <published>2012-07-25T07:10:28-04:00</published>
    <updated>2012-09-24T05:12:25-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Estamos presenciando una especie de esperpento financiero en el mejor estilo valleinclanesco. Un estado maltrecho como el español se dedica ahora a rescatar a comunidades autónomas quebradas.]]></summary>
    <author>
        <name>Mauro Guillén</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/"><![CDATA[Estamos presenciando una especie de esperpento financiero en el mejor estilo valleinclanesco. Un estado maltrecho como el espa&ntilde;ol <a href="http://ccaa.elpais.com/ccaa/2012/07/24/catalunya/1343131267_938560.html" target="_hplink">se dedica ahora a rescatar a comunidades aut&oacute;nomas quebradas</a>. Nuestros anta&ntilde;o flamantes bancos, apuntalados por las inyecciones de liquidez del Banco Central Europeo y <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/06/09/rescate-a-espana-directo_n_1583739.html" target="_hplink">recientemente rescatados con una l&iacute;nea de cr&eacute;dito comunitaria</a>, se han convertido en los principales compradores de deuda p&uacute;blica en esas subastas de infarto que tenemos que organizar poco antes de cada vencimiento. Y para rematarlo todo, una Uni&oacute;n Europea escler&oacute;tica, dividida y lamentablemente indecisa se apresta a rescatar a nuestro pa&iacute;s. <br />
<br />
O, si lo prefieren, se trata de la cr&oacute;nica de un rescate anunciado. Hacen falta solamente tres claves para percatarnos de que estamos abocados a un rescate en toda regla. Acabo de apuntar que los inversores extranjeros brillan por su ausencia en las subastas de deuda p&uacute;blica espa&ntilde;ola. La segunda se&ntilde;al inequ&iacute;voca de que no queda otra opci&oacute;n salvo el rescate es que <a href="http://elpais.com/economia/2012/07/24/actualidad/1343159038_917842.html" target="_hplink">el Banco Central Europeo se niega a actuar</a>. Pienso que el motivo estriba en que Europa prefiere intervenir a Espa&ntilde;a para imponer condiciones muy duras. Una mera compra de deuda por parte de la autoridad monetaria podr&iacute;a permitirnos seguir cometiendo pecados fiscales que hieren las sensibilidades luteranas de algunos de nuestros socios al norte de los Pirineos. Y para rematarlo todo, el Gobierno de Rajoy se ha quedado sin munici&oacute;n, sin ideas, sin conejos en la chistera, y sobre todo sin capacidad de adaptarse a las circunstancias, ignorando las peticiones cada vez m&aacute;s generalizadas de un gran Pacto de Estado.<br />
<br />
Me siento ambivalente ante el inminente rescate. Por un lado, creo que, llegados a este punto, es mucho mejor aceptar nuestras limitaciones, nuestra incapacidad de remontar nuestro predicamento. Los problemas a los que nos enfrentamos son complejos y profundos. Adem&aacute;s, la coyuntura internacional no es favorable debido a la desaceleraci&oacute;n del crecimiento y por la reticencia de los pa&iacute;ses, europeos o no, a ayudarse unos a los otros. Es cierto que nuestra reputaci&oacute;n financiera sufrir&aacute; y nuestro prestigio como pa&iacute;s se ver&aacute; mermado. Me consuela pensar que los mercados financieros suelen tener una memoria muy corta y que torres m&aacute;s altas han ca&iacute;do, puesto que las principales potencias econ&oacute;micas del mundo han tenido tambi&eacute;n su Waterloo y han tenido que pedir ayuda en alg&uacute;n momento de su historia. Con un rescate, Espa&ntilde;a saldr&aacute; eventualmente del problema; con muchos sacrificios, pero saldr&aacute;.<br />
<br />
Por el otro lado, me temo, el rescate de Espa&ntilde;a supone un gran fracaso para Europa, para esa idea de que existe una identidad continental que nos une. La Uni&oacute;n Europa y la Uni&oacute;n Econ&oacute;mica y Monetaria vienen proyectando una imagen deprimente hacia el resto del mundo. Los europeos hemos gestionado muy mal los a&ntilde;os de bonanza econ&oacute;mica, per&iacute;odo durante el cual las diferencias entre pa&iacute;ses se ahondaron. Me pregunto qui&eacute;n va a rescatar a Europa de sus propias limitaciones, de sus indecisiones, y de sus salidas en falso.]]></content>
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    <title>Un rescate bancario sin ton ni son</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1616008</id>
    <published>2012-06-21T12:46:57-04:00</published>
    <updated>2012-08-21T05:12:05-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Los mercados y los inversores no van a cambiar su actitud esencialmente pesimista sobre la economía española mientras no puedan atisbar una recuperación del crecimiento económico y una disminución del paro.]]></summary>
    <author>
        <name>Mauro Guillén</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/"><![CDATA[As&iacute; a bote pronto, reci&eacute;n celebrada la <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/06/21/las-dos-auditoras-privada_n_1615797.html?utm_hp_ref=spain" target="_hplink">rueda de prensa sobre el rescate al sector bancario espa&ntilde;ol</a>, se plantea una pregunta fundamental: &iquest;Qu&eacute; van a hacer los bancos con semejante lluvia millonaria, es decir, van a continuar comprando deuda p&uacute;blica para ayudar al Estado a financiarse o van a reactivar el cr&eacute;dito al sector privado? <br />
<br />
Recapitalizar por recapitalizar sin sugerir o incluso establecer criterios, incentivos y prioridades me parece un error, por dos razones. La primera es que los mercados y los inversores no van a cambiar su actitud esencialmente pesimista sobre la econom&iacute;a espa&ntilde;ola mientras no puedan atisbar una recuperaci&oacute;n del crecimiento econ&oacute;mico y una disminuci&oacute;n del paro. Me atrevo a predecir que ma&ntilde;ana los mercados no van a responder favorablemente a los datos que se han hecho p&uacute;blicos hoy jueves.<br />
<br />
Pero el punto m&aacute;s problem&aacute;tico de este rescate multimillonario se refiere a la total indisposici&oacute;n por parte del Gobierno y del Banco de Espa&ntilde;a a distinguir de una vez por todas entre aquellas entidades que tienen futuro y las que no van a poder competir en el mercado por mucha recapitalizaci&oacute;n que se haga. Esta renuencia puede tener consecuencias catastr&oacute;ficas. Me temo que el grueso de las ayudas se destinar&aacute;n a entidades sin futuro. Tenemos que liquidar ahora los bancos o cajas con problemas. Liquidar suele ser m&aacute;s caro a corto plazo, pero sirve para fortalecer los cimientos del sistema a medio y largo plazo. Seguimos empe&ntilde;ados en ganar la batalla del d&iacute;a a d&iacute;a sin tener una estrategia que nos permita reconducir a la econom&iacute;a hacia una senda de crecimiento. Esta rueda de prensa me ha provocado una sensaci&oacute;n de que seguimos a la deriva, sin rumbo, sin timonel y sin ideas.]]></content>
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    <title>Europe's Real Problem: A Deficit of Democracy</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1607215</id>
    <published>2012-06-18T17:52:12-04:00</published>
    <updated>2012-08-18T05:12:12-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[At this grave hour in which the future of Europe and that of the global economy are at stake, let's not forget that European institution-building has always been more effective when based on the national interests of the member states.]]></summary>
    <author>
        <name>Mauro Guillén</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/"><![CDATA[Greek voters have spoken. Now it's the turn of the politicians to form a government and overcome the country's economic and financial problems. Or is it? I think not. In spite of appearances, Europe is not ruled by the people or by its elected officials. It is technocrats in Brussels, Frankfurt, and the capitals of the most powerful countries who call the shots. They demonstrated their power in the late 1980s when member countries committed to the Maastricht Treaty, and they displayed their influence yet again in the mid-1990s when they persuaded governments and the public that the common currency was crucial to attaining the dream of European integration. Now that this road of roses has turned into a nightmare, they have persuaded politicians that yet more integration is needed. The voters are divided as to how to proceed, as the Greek election returns clearly indicate.<br />
<br />
It is hard to disagree with the idea that a fiscal union in Europe coupled with centralized supervision of banks and a European-wide deposit insurance scheme would go a long way to underpin the common currency. We must accept the inescapable logic that lack of integration can be overcome with more integration. This philosophy now permeates European decision making: problems are always constructed as the result of insufficient integration, and therefore solvable with more integration. Technocrats gained the upper hand in Europe during the crucial period the French left-wing Christian politician and Socialist Party member Jacques Delors served as President of the European Commission, which stretched from January 1985 until December 1994, the longest in its history. Meanwhile, the governments of the smaller and poorer member states on Europe's periphery were willing to go along with increasing demands for integration assuming Europe gives them what they wanted--subsidies. Only London, and to a lesser extent Copenhagen, remain in defiance of the technocratic dogma that any problem can be solved with tighter integration. This type of thinking is making it very difficult for European public opinion to even conceive of other types of solutions to the severe economic, financial, and social problems afflicting the continent. The trouble with believing that integration is the solution to everything lies in that in a bloc of 27 sovereign states there is a wide spectrum of opinions as to exactly how much integration is necessary for the single market, the continental-wide financial system, and the common currency to work properly.<br />
<br />
I think that pursuing tighter integration as the solution to Europe's current problems is problematic for two reasons. First, there is little time left to design new European institutions before unemployment and economic misery become unbearable. And second, I wonder about the legitimacy of a European-wide fiscal authority--a common treasury--without the people being able to elect the European political leadership directly. At the present time, there is no such election of European officials. The European Union is a union of sovereign nation-states, which nominate and appoint European-level officials. As the political scientist and former Labour Member of Parliament David Marquand has accurately observed in his book, <em>The End of the West: The Once and Future Europe</em>, back in the 1950s the founding fathers of the European communities did not wish to suppress the sovereignty of the member states. Rather, they wanted to complement it by creating new institutions. This original idea of a Europe of united nation-states has mutated, especially in the midst of the present debt and monetary crisis, into an all-out attempt to remake Europe as one entity, doing away with whatever little sovereignty and autonomy for policymaking remains at the national and local levels. The technocrats' favorite strategy for having their way is to blame national governments for all present ills because of their fiscal profligacy, and to deprive them of resources by demanding harsh austerity measures. In so doing, they seek to thwart national opposition to their designs and to suppress public debate, effectively rendering any other alternative course of action unviable. Adopting a centralized fiscal and budgetary authority in Europe without European-wide elections of the officials running it will create a serious gap in terms of democratic legitimacy, and I simply don't think there is enough time to create the necessary institutions anyway.<br />
<br />
At this grave hour in which the future of Europe and that of the global economy are at stake, let's not forget that European institution-building has always been more effective when based on the national interests of the member states, as the Princeton political scientist Andrew Moravcsik demonstrated in his landmark book, The Choice for Europe. The continent has gone from being an "embattled, mutually antagonistic circle of suspicious and introverted nations," as Tony Judt put it in his controversial 1996 essay, <em>A Grand Illusion?</em>, to becoming an uneasy bloc of nations resisting additional transfers of sovereignty to a bureaucracy that has yet to articulate why such a change is necessary. The technocrats are not interested in debating their ideas, only in implementing them. Europe is thus starting to suffer from a yawning democratic deficit which threatens to match the budgetary imbalances of some of its member countries. The integration strategy fueled by forced convergence, harmonization, and standardization of everything from markets to product regulations, and from social policies to monetary affairs, is simply failing to address Europe's unemployment and fiscal imbalances, and at the same time it is weakening its long-term viability as a democratic project. Moreover, the patient may pass away well before the new institutional framework is put in place. What Europe needs is to jump start the economies along its southern periphery by allowing slightly higher inflation. And above all, Europe needs to preserve its democratic practices and achievements. Let's not forget how difficult it was to bring democracy to the parts of Europe most deeply affected by the crisis.]]></content>
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    <title>Ahora, a ponerse las pilas</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1583582</id>
    <published>2012-06-09T15:06:16-04:00</published>
    <updated>2012-08-09T05:12:13-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Europa nos ha otorgado una especie de línea de crédito para sanear los bancos en apuros. Y también nos transmite un mensaje muy claro: ahora nos toca poner nuestra casa en orden. Para ello hacen falta más ajustes, más reformas y más sacrificios.]]></summary>
    <author>
        <name>Mauro Guillén</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/"><![CDATA[Europa nos ha otorgado una especie de l&iacute;nea de cr&eacute;dito de hasta 100.000 millones de euros para sanear los bancos en apuros. Es una buena noticia, puesto que se ha logrado que los 27 tomen una decisi&oacute;n de gran calado para atajar uno de los problemas cr&iacute;ticos a los que nos encontramos: la sequ&iacute;a de cr&eacute;dito y la posibilidad de que varios bancos quiebren. La esperanza es que los mercados de deuda p&uacute;blica vuelvan a confiar en la capacidad de la econom&iacute;a espa&ntilde;ola de superar la crisis y que el sector bancario vuelva a financiar proyectos de inversi&oacute;n a medio y largo plazo.<br />
<br />
T&eacute;cnicamente se trata de un pr&eacute;stamo europeo al FROB, el fondo de restructuraci&oacute;n bancaria, organismo que transferir&aacute; recursos a los bancos con problemas de capitalizaci&oacute;n. Pero este pr&eacute;stamo europeo es tambi&eacute;n un voto de confianza en la sociedad espa&ntilde;ola. Europa nos lanza un salvavidas que nos permite revitalizar el sistema bancario. Y tambi&eacute;n nos transmite un mensaje muy claro: ahora nos toca poner nuestra casa en orden. Tenemos que llegar a un gran pacto de estado sobre la competitividad. Los l&iacute;deres pol&iacute;ticos, econ&oacute;micos y sindicales tienen que explicar a la sociedad que la concesi&oacute;n de esta ayuda no resolver&aacute; nada si no conseguimos aumentar nuestra competitividad. Para ello hacen falta m&aacute;s ajustes, m&aacute;s reformas y m&aacute;s sacrificios. El problema de fondo no se resuelve con 100.000 ni con 200.000 millones. Se resolver&aacute; &uacute;nicamente con a&ntilde;os de trabajo duro.<br />
<br />
La econom&iacute;a global no es ning&uacute;n para&iacute;so. Es un lugar donde se trabaja y se compite. Tenemos suerte de que Europa nos haya dado una inyecci&oacute;n de esperanza. Ahora nos toca ponernos las pilas.]]></content>
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    <title>Facebook, Bankia y el futuro de la sociedad anónima por acciones</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1562515</id>
    <published>2012-06-07T13:04:00-04:00</published>
    <updated>2012-08-07T05:12:03-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Llevamos ya años esperando un revulsivo que devuelva la confianza y la ilusión. Pensábamos que Facebook podría marcar el inicio de una nueva etapa. Lamentablemente, nos equivocamos.]]></summary>
    <author>
        <name>Mauro Guillén</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/mauro-guillen/"><![CDATA[Los mercados burs&aacute;tiles se encuentran de capa ca&iacute;da. Los inversores han replegado velas. Cada d&iacute;a nos llega una nueva mala noticia sobre la situaci&oacute;n geopol&iacute;tica o macroecon&oacute;mica que nos conduce a rebajar nuestras ya dilapidadas expectativas. Llevamos ya a&ntilde;os esperando un revulsivo que devuelva la confianza y la ilusi&oacute;n. Pens&aacute;bamos que Facebook podr&iacute;a marcar el inicio de una nueva etapa.<br />
<br />
Lamentablemente, nos equivocamos. A los desatinos y los comportamientos dudosamente &eacute;ticos de Morgan Stanley, el banco que gestion&oacute; la tan esperada salida a bolsa, ahora tenemos que a&ntilde;adir la falta de confianza de los inversores en la capacidad de Facebook de generar beneficios. El precio de la acci&oacute;n ya ha ca&iacute;do casi el 25 por ciento y el mercado de opciones apunta que la volatilidad sobre las acciones de la compa&ntilde;&iacute;a es dos veces mayor que para el resto del mercado.<br />
<br />
Perm&iacute;tanme decir que el <a href="http://economia.elpais.com/elpais/2012/05/27/opinion/1338144638_950490.html" target="_hplink">chasco de Facebook </a>es un ejemplo m&aacute;s de la crisis por la que atraviesa la sociedad an&oacute;nima por acciones, ese invento tan original y &uacute;til, que tiene menos de dos siglos de existencia. Aqu&iacute; en Espa&ntilde;a nos rasgamos las vestiduras por el <a href="http://economia.elpais.com/tag/bankia/a/" target="_hplink">fiasco de Bankia</a>, que en 2011 fue la tercera mayor salida a bolsa en todo el mundo. En ambos casos, el peque&ntilde;o inversor ha salido mal parado, aunque por razones bien distintas.<br />
<br />
La salida a bolsa de Facebook ya representaba una ofensa al peque&ntilde;o inversor porque Mark Zuckerberg cre&oacute; dos clases de acciones. Aunque solamente es due&ntilde;o del 18 por ciento del capital, controla el 57 por ciento de los votos, es decir, que puede tomar decisiones unilaterales en contra de la mayor&iacute;a del capital. Este artilugio es perfectamente legal, pero no se usaba m&aacute;s que en casos muy concretos de empresas de control familiar. Google fue la compa&ntilde;&iacute;a que en 2004 sorprendi&oacute; a propios y extra&ntilde;os adoptando el mismo mecanismo de discriminaci&oacute;n del peque&ntilde;o accionista. LinkedIn, Groupon y otras muchas empresas tambi&eacute;n han salido a bolsa con dos clases de acciones.<br />
<br />
La principal raz&oacute;n de esta nueva tendencia radica en que los inversores est&aacute;n dispuestos a aceptar cualquier condici&oacute;n con tal de que les permitan participar en las pocas operaciones atractivas que se vienen produciendo &uacute;ltimamente. Cada vez son m&aacute;s los emprendedores que deciden vender su empresa a otra en lugar de salir a bolsa. El n&uacute;mero de salidas a bolsa en Estados Unidos, por ejemplo, ha ca&iacute;do vertiginosamente desde casi 700 en 1996 hasta las 134 en 2011. En Europa se produjeron 430 salidas el a&ntilde;o pasado, pero la cantidad total de dinero recaudada fue algo inferior a la de Estados Unidos. En estos momentos, solamente los mercados de Shenzen, Hong Kong y Shanghai tienen un volumen respetable de salidas a bolsa, que en 2011 casi triplic&oacute; al europeo o al norteamericano.<br />
<br />
&iquest;Y qu&eacute; de Bankia? Se trata de un ejemplo escalofriante de agresi&oacute;n al peque&ntilde;o accionista. Observando los toros desde la barrera, me permito afirmar que era obvio que esta operaci&oacute;n iba a terminar mal para el peque&ntilde;o accionista. Algunos dir&aacute;n que el prospecto de salida hac&iacute;a referencia a todas las incertidumbres que se cern&iacute;an sobre el valor. Otros seguramente pensar&aacute;n que la salida ven&iacute;a avalada por las m&aacute;s importantes instancias pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y financieras, que son las culpables de la cat&aacute;strofe. Por desgracia, Bankia pasar&aacute; a la historia como un caso egregio de agresi&oacute;n al peque&ntilde;o inversor.<br />
<br />
Pero alcemos un poco la vista para extraer un par de conclusiones sobre estos dos casos de aparente fraude al peque&ntilde;o accionista. Durante las dos &uacute;ltimas d&eacute;cadas han sido muchos los pa&iacute;ses que han adoptado leyes y reglamentos destinados a proteger los intereses del peque&ntilde;o accionista. Multitud de compa&ntilde;&iacute;as cotizadas han adoptado c&oacute;digos de buen gobierno y se han deshecho en elogios a todos aqu&eacute;llos que han invertido unos ahorrillos comprando acciones. Al mismo tiempo, la alta direcci&oacute;n ha reducido la cantidad de informaci&oacute;n que suministra al mercado y han adoptado todo tipo de artima&ntilde;as para ejercer un mayor control. Por su parte, las entidades supervisoras y reguladoras han visto su capacidad de actuaci&oacute;n mermar considerablemente, o han mirado hacia el otro lado cuando deber&iacute;an haber intervenido.<br />
<br />
Yo no voy a ser quien prediga el fin de la sociedad an&oacute;nima por acciones. Pero s&iacute; voy a lanzar una advertencia a los directivos de las empresas que cotizan en bolsa. La credibilidad de esta forma societaria que tantos beneficios nos ha reparado en los &uacute;ltimos dos siglos como forma predominante de organizaci&oacute;n de la actividad empresarial se encuentra en entredicho. Esperemos que Facebook y Bankia no se conviertan en una segunda oleada de esc&aacute;ndalos como la que se verific&oacute; a ambos lados del Atl&aacute;ntico a principios de siglo.]]></content>
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