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  <title>Óscar Ibañez</title>
  <link href="http://huffingtonpost.es/author/index.php?author=oscar-ibanez"/>
  <updated>2013-05-20T09:54:55-04:00</updated>
  <author>
    <name>Óscar Ibañez</name>
  </author>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Óscar Ibañez</subtitle>
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    <title>La titulización: en busca del crédito perdido</title>
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    <published>2013-05-13T01:52:18-04:00</published>
    <updated>2013-05-13T01:52:29-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[El problema de las titulizaciones y su mala reputación no está, por tanto, en la titulización estándar. Si en los próximos meses leemos que las entidades españolas vuelven a vender titulizaciones, no nos echemos las manos a la cabeza. Sería una buena señal.]]></summary>
    <author>
        <name>Óscar Ibañez</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/"><![CDATA[Si a cualquiera de nosotros nos hubieran preguntado antes de 2008 qu&eacute; es una titulizaci&oacute;n probablemente habr&iacute;amos respondido "tituqu&eacute;...". Pero si nos hacen hoy la misma pregunta estoy convencido de que casi todos tendr&iacute;amos algo que decir. Tambi&eacute;n apostar&iacute;a a que m&aacute;s de uno y de dos dar&iacute;a alguna respuesta relacionada con las hipotecas subprime o con el empaquetamiento de hipotecas. Para centrar el tiro hoy vamos a por nota en nuestra preparaci&oacute;n financiera e intentaremos aclarar algunas de las leyendas urbanas que se han creado alrededor de la titulizaci&oacute;n.<br />
<br />
La titulizaci&oacute;n -o ABS como es denominada globalmente por sus siglas en ingl&eacute;s (<em>Asset Backed Securities</em>)-, <strong>es un proceso doble mediante el cual por un lado se agrupan activos homog&eacute;neos il&iacute;quidos</strong> (no necesariamente bancarios) <strong>y por otro se emiten bonos respaldados por ese grupo de activos</strong>. El ejemplo m&aacute;s conocido es el de las hipotecas, pero podr&iacute;amos pensar en titulizaciones de pr&eacute;stamos a pymes, de pr&eacute;stamos para el consumo, de los derechos de cobro de las compa&ntilde;&iacute;as el&eacute;ctricas por el d&eacute;ficit tarifario o incluso de la facturaci&oacute;n futura por la venta de entradas en los estadios de f&uacute;tbol (as&iacute; se financi&oacute;, de hecho, la construcci&oacute;n del Emirates Stadium, el campo de f&uacute;tbol del Arsenal ingl&eacute;s).<br />
<br />
Pensemos en el ejemplo de las hipotecas: un banco tiene 10.000 hipotecas de 100.000&euro; cada una. Las agrupa y vende bonos por el mismo valor de las hipotecas (1.000 millones de euros). Estos bonos los compran distintos inversores (fondos de inversi&oacute;n, bancos, compa&ntilde;&iacute;as de seguros,...) que pagan a la entidad el importe comprado.<br />
<br />
&iquest;Qu&eacute; sucede con los deudores de las hipotecas? Nada, en el sentido en que en Espa&ntilde;a el banco que dio los pr&eacute;stamos sigue siendo el que mantiene la relaci&oacute;n con el cliente y, de hecho, este cliente ni siquiera sabr&aacute; si su hipoteca est&aacute; titulizada o no. <br />
<br />
&iquest;Qu&eacute; beneficios tiene la entidad financiera al titulizar? <strong>Al vender los bonos consigue liquidez</strong>, por lo que el dinero de un pr&eacute;stamo concedido a largo plazo lo recupera en el momento de titulizarlo sin necesidad de tener que esperar a que durante a&ntilde;os el deudor lo amortice. Este hecho hace que el banco obtenga liquidez y pueda conceder m&aacute;s pr&eacute;stamos, por lo que el precio de las nuevas hipotecas (el inter&eacute;s que pagamos por ellas) se reduce y los plazos pueden alargarse, con lo que m&aacute;s personas tendr&aacute;n acceso a financiaci&oacute;n. Esta es la raz&oacute;n por la que Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), asegur&oacute; en <a href="http://www.huffingtonpost.es/2013/05/02/el-bce-rebaja-los-tipos-a-un-050_n_3199765.html" target="_hplink">su &uacute;ltima rueda de prensa</a> que la reactivaci&oacute;n del cr&eacute;dito a las pymes pasa por la reactivaci&oacute;n del mercado de titulizaciones de pr&eacute;stamos a pymes, e incluso podr&iacute;a promover la compra directa de estos bonos por el propio BCE.<br />
<br />
<center><a href="http://images.huffingtonpost.com/2013-05-09-Capturadepantalla20130509alas17.06.37.png"><img alt="2013-05-09-Capturadepantalla20130509alas17.06.37.png" src="http://images.huffingtonpost.com/2013-05-09-Capturadepantalla20130509alas17.06.37-thumb.png" width="570" height="345" /></a></center><br />
<br />
<br />
&iquest;Qu&eacute; pasa si no se encuentra comprador para los bonos? Esta situaci&oacute;n es la que acontece en Espa&ntilde;a desde el comienzo de la crisis debido a las malas perspectivas de crecimiento y la contaminaci&oacute;n de la imagen de las titulizaciones por la crisis subprime en EEUU. En estos casos los bonos son comprados por la propia entidad que los emite y podr&aacute; presentar parte de estos bonos como aval para que el BCE le preste dinero.<br />
<br />
&iquest;C&oacute;mo se pagan los bonos? Los bonistas cobran en la medida en que las hipotecas se van repagando, porque <strong>no se puede pagar a los bonistas con otros fondos que no sean los que surgen del pago de esas hipotecas</strong>. Por esta raz&oacute;n, si la morosidad aumenta, son los compradores de los bonos los que no recuperar&iacute;an parte de su inversi&oacute;n. Sin embargo, los bonos emitidos se estructuran en tramos de distinto riesgo, por lo que un inversor puede comprar un bono de titulizaci&oacute;n cuyo riesgo de impago sea bajo. <br />
<br />
Una de las grandes cr&iacute;ticas que se hace a la titulizaci&oacute;n estriba en que al transferir a los inversores de los bonos el riesgo de los hipotecas, las entidades financieras pueden tener incentivos a conceder hipotecas sin tener en cuenta el riesgo de impago de &eacute;stas y dar as&iacute; hipotecas subprime. Es una cr&iacute;tica fundamentada para el mercado en EEUU, pero no v&aacute;lida para Espa&ntilde;a donde las entidades financieras recompraban los bonos con mayor riesgo de cada titulizaci&oacute;n, de forma que <strong>el riesgo de impago segu&iacute;a recayendo en ellas</strong>. <br />
<br />
El problema de las titulizaciones y su mala reputaci&oacute;n no est&aacute;, por tanto, en la titulizaci&oacute;n est&aacute;ndar que se ha llevado a cabo en Espa&ntilde;a y en la mayor&iacute;a de los pa&iacute;ses de Europa. Y conviene tener en cuenta que la reactivaci&oacute;n del cr&eacute;dito puede estar muy vinculada a la recuperaci&oacute;n de la confianza en el mercado de titulizaciones. As&iacute; que, si en los pr&oacute;ximos meses leemos en prensa que las entidades espa&ntilde;olas vuelven a vender titulizaciones, no nos echemos las manos a la cabeza y crucemos los dedos para que leamos noticias de este tipo todas las semanas. Ser&iacute;a una buena se&ntilde;al.]]></content>
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    <title>¿Ahorramos, invertimos o guardamos nuestro dinero debajo del colchón?</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.3153238</id>
    <published>2013-04-29T01:00:00-04:00</published>
    <updated>2013-04-29T02:29:11-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[No parece que en España vaya a pasar lo que en Chipre, aunque seguro que el colchón con caja fuerte ha tenido un incremento de demanda. Para los que aún confían en el sistema financiero explicamos algunas de las alternativas de ahorro que existen con los pros y contras de cada una de ellas.]]></summary>
    <author>
        <name>Óscar Ibañez</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/"><![CDATA[Tras vivir el mes pasado con el <a href="http://www.huffingtonpost.es/paula-papp/economia-para-no-economis_12_b_3069152.html" target="_hplink">corralito</a> chipriota en portada de los diarios, m&aacute;s de uno y m&aacute;s de dos han recordado aquello de "cuando las barbas de tu vecino veas pelar..." y se han preguntado si compensa mantener sus ahorros en las entidades financieras espa&ntilde;olas. M&aacute;s a&uacute;n cuando la rentabilidad media de los dep&oacute;sitos es cada vez menor, una vez finiquitada, parece que definitivamente, <a href="http://www.huffingtonpost.es/oscar-ibanez/economia-para-no-economis_11_b_2535388.html" target="_hplink">la guerra del pasivo</a> entre nuestras entidades. <br />
<br />
No parece que en Espa&ntilde;a vaya a pasar lo mismo que en Chipre, aunque seguro que el inventor del <a href="http://www.huffingtonpost.es/2013/03/13/colchon-con-caja-fuerte-incorporada_n_2867079.html" target="_hplink">colch&oacute;n con caja fuerte incorporada</a> (para que luego digan que en Espa&ntilde;a no somos capaces de innovar...) ha tenido un fuerte incremento de demanda en las &uacute;ltimas semanas. Para los que a&uacute;n conf&iacute;an en el sistema financiero hoy explicamos brevemente algunas de las alternativas de ahorro (a corto o medio plazo) que existen con los pros y contras de cada una de ellas.<br />
<br />
Los <strong>dep&oacute;sitos</strong>. Son productos de baja o media rentabilidad y bajo riesgo al estar cubiertos hasta 100.000 euros (por titular y entidad) por el <a href="http://www.huffingtonpost.es/itziar-sola-arriezu/economia-para-no-economis_3_b_1771602.html" target="_hplink">Fondo de Garant&iacute;a de Dep&oacute;sitos (FGD)</a>. Podemos encontrarlos de dos tipos: (i) los dep&oacute;sitos a la vista, que son las libretas y cuentas corrientes con las que operamos diariamente, donde nuestros ahorros est&aacute;n disponibles (salvo corralito en contrario...) pero, en contraposici&oacute;n, apenas nos pagan nada, excepto en algunas cuentas remuneradas; y (ii) los dep&oacute;sitos a plazo, con remuneraci&oacute;n m&aacute;s alta siempre que no saquemos nuestros ahorros antes de la fecha de vencimiento del dep&oacute;sito (si lo hici&eacute;ramos nos penalizar&iacute;an en los intereses, nunca en el principal). <br />
<br />
<center><a href="http://images.huffingtonpost.com/2013-04-25-Ahorro.png"><img alt="2013-04-25-Ahorro.png" src="http://images.huffingtonpost.com/2013-04-25-Ahorro-thumb.png" width="570" height="491" /></a></center><br />
<br />
<br />
Los <strong>pagar&eacute;s</strong>. Ya hablamos de ellos en <a href="http://www.huffingtonpost.es/oscar-ibanez/economia-para-no-economis_2_b_1745852.html" target="_hplink">otro post del blog</a>. Podr&iacute;an considerarse un sustitutivo de los dep&oacute;sitos a 1 o 2 a&ntilde;os, con la nada despreciable salvedad de que no est&aacute;n respaldados por el FGD y que, para recuperar el dinero invertido antes de la fecha de vencimiento, el pagar&eacute; se vende en el mercado secundario por lo que no siempre estar&iacute;a garantizada su recuperaci&oacute;n antes de esa fecha. La &uacute;ltima recomendaci&oacute;n del Banco de Espa&ntilde;a para que las entidades paguen menos por la remuneraci&oacute;n de los dep&oacute;sitos parece tambi&eacute;n haber abarcado a los pagar&eacute;s, con lo que su rentabilidad ha disminuido respecto a la de 2012.<br />
<br />
Los <strong>fondos de inversi&oacute;n</strong>. Se trata de inversiones colectivas en diversos productos financieros (de renta fija o de renta variable seg&uacute;n el perfil de riesgo del fondo) a trav&eacute;s del ahorro de distintos inversores y que es gestionado mediante una gestora de fondos. La rentabilidad puede ser mucho m&aacute;s alta que en los dep&oacute;sitos, sin embargo, el riesgo es tambi&eacute;n mucho mayor, ya que, por un lado puede perderse parte de la inversi&oacute;n al invertir en productos que cotizan en mercado y, por otro, la inversi&oacute;n no est&aacute; garantizada por el FGD. Que nadie se llame a enga&ntilde;o si ha o&iacute;do hablar del Fondo de Garant&iacute;a de Inversiones (FOGAIN); este fondo, como el FGD, garantiza hasta 100.000 euros de las inversiones, en caso de que la entidad que presta el servicio de inversi&oacute;n entre en concurso de acreedores o cuando no puede cumplir sus obligaciones, pero <strong>nunca protege de la p&eacute;rdida de valor de la inversi&oacute;n</strong>. Estos fondos, aparte de la fecha de vencimiento, suelen tener "ventanas de salida", donde el inversor puede recuperar la inversi&oacute;n (al valor de &eacute;sta en ese momento). Dada la baja rentabilidad del resto de productos de ahorro, se han convertido en el producto estrella en la actualidad.<br />
<br />
Las<strong> Letras del Tesoro</strong> han sido otro de los instrumentos que han servido como ahorro durante la crisis ya que su rentabilidad hab&iacute;a tenido repuntes hist&oacute;ricos. Son bonos emitidos por el <em>Reino de Espa&ntilde;a</em> a corto plazo (3, 6 y 12 meses -antes hab&iacute;a a 18-) cuyo garante es el propio pa&iacute;s. Actualmente las rentabilidades vuelven a ser muy bajas y el producto ha perdido inter&eacute;s.<br />
<br />
La elecci&oacute;n por cualquiera de estos instrumentos u otros depender&aacute; del perfil de riesgo del ahorrador o inversor. Siempre tenemos que recordar que, normalmente, mayores rentabilidades van asociadas a mayor riesgo (y/o menor liquidez). Por tanto, el que quiera poner sus barbas a remojar puede comprar el colch&oacute;n con o sin caja fuerte. Eso s&iacute;, que no espere a cambio ninguna rentabilidad por sus ahorros.]]></content>
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    <title>El bueno, el feo y las agencias de rating</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2829731</id>
    <published>2013-03-12T08:11:51-04:00</published>
    <updated>2013-05-12T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[¿Podemos culpabilizar a S&amp;P o al resto de agencias de rating de iniciar la crisis financiera? En cualquier caso, es labor de los propios países o instituciones supranacionales la aceptación de las agencias como agentes válidos del mercado.]]></summary>
    <author>
        <name>Óscar Ibañez</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/"><![CDATA[Estados Unidos, ese pa&iacute;s tan dado a la b&uacute;squeda de h&eacute;roes y villanos m&aacute;s all&aacute; de las p&aacute;ginas de Marvel y de la pel&iacute;culas de Hollywood, ha encontrado un viejo y conocido antih&eacute;roe a quien endosar la responsabilidad del comienzo de la crisis (ah&iacute; es nada): Standard and Poor's (S&amp;P para los amigos). En febrero la fiscal&iacute;a de Estados Unidos, como adalid de la sociedad americana, present&oacute; una <a href="http://voces.huffingtonpost.com/2013/02/04/gobierno-demanda-standard-amp_n_2618528.html" target="_hplink">demanda contra esta agencia de rating</a> por influir en el precio de productos financieros con calificaciones que no reflejaban su verdadero riesgo.<br />
<br />
&iquest;Qu&eacute; hay de cierto en todo esto? &iquest;Podemos culpabilizar a S&amp;P o al resto de agencias de rating de iniciar la crisis financiera? Para dar una respuesta razonada debemos saber qu&eacute; son exactamente y cu&aacute;l es la funci&oacute;n de las agencias de rating.<br />
<br />
Las <strong>agencias de rating </strong>son entidades privadas cuya funci&oacute;n es evaluar el riesgo de entidades (bancos tradicionales, bancos de inversi&oacute;n, cajas, cooperativas,...) y productos financieros (bonos, <a href="http://www.huffingtonpost.es/oscar-ibanez/dacion-en-pago-y-cedulas-hipotecarias_b_2445634.html" target="_hplink">c&eacute;dulas</a>, titulizaciones,...) a trav&eacute;s de una escala de calificaci&oacute;n propia. Es decir, tienen la funci&oacute;n de un examinador que eval&uacute;a la capacidad de pago de las entidades o productos, s&oacute;lo que en vez de poner una nota entre 0 y 10, tienen su propio sistema de calificaci&oacute;n, al estilo anglosaj&oacute;n, con letras en vez de n&uacute;meros. La idea subyacente es que cuantas m&aacute;s "A" tenga la nota, mejor es el producto o la entidad, en el sentido en que menos riesgo tiene asociado.<br />
<br />
&iquest;Para qu&eacute; sirven estas calificaciones o ratings? B&aacute;sicamente es una forma de estandarizar la opini&oacute;n de los productos del mercado. Dentro de la amplia gama de bonos o entidades financieras mundiales en las que un inversor puede estar interesado en invertir, un vistazo a sus calificaciones permite una primera comparaci&oacute;n r&aacute;pida de qu&eacute; entidades o productos tienen m&aacute;s riesgo, a priori, que otros.<br />
<br />
Un punto a rese&ntilde;ar es que es <strong>la propia entidad evaluada la que contrata a la agencia de rating</strong>. Esto supone que puede existir un conflicto de intereses latente: si una agencia tiene fama de ser dura en sus calificaciones, la entidad preferir&aacute; contratar a otra, por lo que a la agencia no le conviene ser demasiado incisiva. No cabe duda de que es un riesgo y que hay que confiar en la buena praxis de las agencias y de las entidades, lo cual quiz&aacute; sea mucho confiar. Pero por otro lado, no es este modelo tan distinto a otro similar que no tiene cr&iacute;tica: el de los auditores independientes que auditan las cuentas de las empresas.<br />
<br />
En cualquier caso, es labor de los propios pa&iacute;ses o instituciones supranacionales la aceptaci&oacute;n de las agencias como agentes v&aacute;lidos del mercado. De entre las cientos de agencias de rating que hay en el mundo, ahora mismo s&oacute;lo existen 4 "oficiales" en Europa: las 3 conocidas (Moody's, S&amp;P y Fitch) y la canadiense DBRS. Las calificaciones de estas 4 agencias son vinculantes para el Banco Central Europeo y sirven, por ejemplo, para evaluar las garant&iacute;as que presentan las entidades como aval de los pr&eacute;stamos del BCE.<br />
<br />
<center><img alt="2013-03-07-Capturadepantalla20130307alas19.57.19.png" src="http://images.huffingtonpost.com/2013-03-07-Capturadepantalla20130307alas19.57.19.png" width="349" height="434" /><br><small>Calificaci&oacute;n de las agencias de rating. Fuente: Elaboraci&oacute;n propia.</small></center><br />
<br />
<br />
&iquest;Cu&aacute;l es la base de la demanda a S&amp;P y que podr&iacute;a extenderse a las dem&aacute;s agencias? El problema es que, antes del comienzo de la crisis, se calific&oacute; con buenas notas (AAA o similares) a productos y entidades que resultaron no ser tan seguros. Lo que da lugar a la duda de si la incorrecta valoraci&oacute;n se debi&oacute; a un error en la metodolog&iacute;a de evaluaci&oacute;n o, por el contrario, se debe al conflicto de intereses mencionado, que se tradujo en mejores notas a productos que no deb&iacute;an tenerlas. La respuesta la tendr&aacute; que dilucidar el sistema jur&iacute;dico norteamericano.<br />
<br />
El proceso tampoco puede dejar en buen lugar a los inversores, que sin ser los malos de la pel&iacute;cula, al menos s&iacute; quedan retratados como los "feos", y es que eran ellos los que ten&iacute;an el deber de evaluar por s&iacute; mismos el riesgo de los productos en los que invert&iacute;an. No me imagino, por ejemplo, a los directores de una empresa demandando a una universidad porque han contratado a un trabajador que tuvo de media sobresaliente en la carrera y, sin embargo, no ha respondido a las expectativas laborales; entre otras cosas porque para eso est&aacute;n sus propias evaluaciones a trav&eacute;s de entrevistas. Al igual que la calificaci&oacute;n media en la universidad nunca puede ser la variable determinante para contratar a un trabajador, parece obvio que los ratings no deber&iacute;an haberse utilizado como &uacute;nica medida del riesgo en la compra de productos de inversi&oacute;n.<br />
<br />
Mientras S&amp;P piensa en su defensa y Moody's y Fitch ponen sus barbas a remojar, nos toca esperar para ver el final de la pel&iacute;cula. Eso s&iacute;, no me cabe duda de que &eacute;sta no ser&aacute; una de esas historias con final feliz, b&aacute;sicamente porque me temo que en esta trama hay cierta ambig&uuml;edad entre qui&eacute;n es el bueno y qui&eacute;n el malo.]]></content>
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    <title>Las cooperativas de crédito: la banca alternativa</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2733273</id>
    <published>2013-02-22T08:13:14-05:00</published>
    <updated>2013-04-24T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[A modo de pueblo galo que evita a toda costa la invasión romana, existen entidades que se han negado a seguir el modelo de gestión impuesto globalmente en el sector financiero: las cooperativas de crédito. Parece que seguir modelos menos arriesgados y más vinculados al desarrollo económico territorial puede ser la poción mágica para sobrevivir a las crisis.]]></summary>
    <author>
        <name>Óscar Ibañez</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/"><![CDATA[En los &uacute;ltimos 30 a&ntilde;os la estructura de las entidades financieras espa&ntilde;olas ha sufrido grandes cambios. Las cajas de ahorros, peque&ntilde;as entidades vinculadas al territorio, derivaron en cajas mucho m&aacute;s grandes, con expansi&oacute;n hacia otros territorios y con una clara orientaci&oacute;n nacional. Tambi&eacute;n los bancos evolucionaron hacia mercados m&aacute;s extensos, algunos de ellos internacionalizados, con mayor negocio ya fuera de nuestras fronteras que en Espa&ntilde;a.<br />
<br />
Sin embargo, no todas las entidades financieras siguieron esta estrategia. A modo de pueblo galo que evita a toda costa la invasi&oacute;n romana, en Espa&ntilde;a existen entidades financieras que se han negado a seguir el modelo de gesti&oacute;n impuesto globalmente en el sector financiero: las cooperativas de cr&eacute;dito.<br />
<br />
Las <strong>cooperativas de cr&eacute;dito</strong> son entidades financieras que, al igual que las cajas y los bancos tradicionales, son supervisadas por el Banco de Espa&ntilde;a y tienen como principal objetivo recibir dep&oacute;sitos de los ahorradores y dar cr&eacute;ditos a las econom&iacute;as que necesitan financiaci&oacute;n, bien pymes bien econom&iacute;as dom&eacute;sticas. Sin embargo, el enfoque de negocio ha sido distinto, porque se ha centrado en continuar, en la mayor&iacute;a de los casos, en su regi&oacute;n de origen, con un claro objetivo social, priorizando el negocio local frente a la expansi&oacute;n hacia otros territorios y consiguiendo as&iacute; ser piezas clave en el desarrollo econ&oacute;mico e integraci&oacute;n financiera de los territorios de procedencia.<br />
<br />
&iquest;Por qu&eacute; este distinto enfoque? B&aacute;sicamente por la propia idiosincrasia de una cooperativa de cr&eacute;dito. Hay que tener en cuenta que no existe ninguna limitaci&oacute;n en su operativa bancaria por lo que la diferencia est&aacute;, &uacute;nicamente, en su naturaleza jur&iacute;dica, al ser una <strong>entidad de car&aacute;cter cooperativo</strong>. Por tanto no existen accionistas como tales, sino que son los propios trabajadores o clientes los propietarios de la entidad, llamados en este caso "socios cooperativistas" y son ellos los que ponen el capital de la entidad y los que, incluso, pueden tomar decisiones de car&aacute;cter directivo a trav&eacute;s de sus Asambleas.<br />
<br />
<center><a href="http://images.huffingtonpost.com/2013-02-22-Capturadepantalla20130222alas11.34.02.png"><img alt="2013-02-22-Capturadepantalla20130222alas11.34.02.png" src="http://images.huffingtonpost.com/2013-02-22-Capturadepantalla20130222alas11.34.02-thumb.png" width="570" height="394" /></a><br />
</center><br />
<br />
<br />
Este modelo de gesti&oacute;n bancario no es &uacute;nico en Espa&ntilde;a. En pa&iacute;ses como Alemania o Francia, o incluso en Estados Unidos, las cooperativas de cr&eacute;dito (<em>"mutual banking"</em> o <em>"community banking"</em>) est&aacute;n perfectamente implantadas y su peso dentro del sector financiero puede incluso alcanzar el 25% de la cuota de mercado de un pa&iacute;s. En Espa&ntilde;a no llega a tanto, siendo la cuota del cr&eacute;dito de un 5% sobre el total del sistema financiero y de un 7% en el caso de los dep&oacute;sitos.<br />
<br />
Esta cuota posiblemente crezca en los pr&oacute;ximos a&ntilde;os debido a las integraciones que ha habido en el sector financiero espa&ntilde;ol. La desvinculaci&oacute;n de muchas antiguas cajas con sus territorios de origen debido a las fusiones con otras entidades puede servir para que muchos clientes abandonen sus antiguas sucursales y conf&iacute;en en las cooperativas regionales. De hecho, las cooperativas de cr&eacute;dito tambi&eacute;n se distinguen por tener un n&uacute;mero de<strong> oficinas por cliente </strong>mucho m&aacute;s elevado que las cajas y bancos, lo que es perfectamente coherente con su forma de entender el negocio.<br />
<br />
No obstante, y pese a haber soportado la coyuntura econ&oacute;mica negativa mejor que otras entidades (de hecho no ha existido ning&uacute;n proceso de concurso de acreedores sobre ninguna cooperativa de cr&eacute;dito en Europa) no han sido inmunes al <strong>proceso de concentraci&oacute;n </strong>y en los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os tambi&eacute;n han abordado integraciones, mediante fusiones o a trav&eacute;s de sistemas institucionales de protecci&oacute;n (los llamados SIP). Estas integraciones, sin embargo, en Espa&ntilde;a se han hecho de modo racional y orientadas por mejoras de eficiencia, en la mayor&iacute;a de los casos entre cooperativas de territorios lim&iacute;trofes, que deber&iacute;an servir para fortalecer a&uacute;n m&aacute;s su posici&oacute;n dentro del territorio.<br />
<br />
Parece que seguir modelos de gesti&oacute;n financiera menos arriesgados y m&aacute;s vinculados al desarrollo econ&oacute;mico territorial, como el de las cooperativas de cr&eacute;dito, puede ser la poci&oacute;n m&aacute;gica para sobrevivir a las crisis.]]></content>
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    <title>Economía para no economistas: La guerra del pasivo</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/oscar-ibanez/economia-para-no-economis_11_b_2535388.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2535388</id>
    <published>2013-01-25T01:00:00-05:00</published>
    <updated>2013-03-26T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[La guerra del pasivo se refiere a la competencia agresiva y autodestructiva que realizan las entidades españolas con el fin de captar depósitos. El Gobierno y el Banco de España han intentado parar esta guerra. No parece una mala noticia para el sector financiero, aunque probablemente lo sea para los ahorradores.]]></summary>
    <author>
        <name>Óscar Ibañez</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/"><![CDATA[Los que se hayan acercado durante este mes a su oficina bancaria con el objetivo de contratar alg&uacute;n tipo de dep&oacute;sito (aquellos a los que a&uacute;n les queden ahorros, que ya no deben de ser muchos) se habr&aacute;n percatado de que el tipo de inter&eacute;s que les ofrecen es menor que el de hace s&oacute;lo un mes. Aunque puede parecer un prop&oacute;sito de a&ntilde;o nuevo de los bancos para pagar menos por nuestros ahorros, realmente es una decisi&oacute;n motivada por una recomendaci&oacute;n de Banco de Espa&ntilde;a, que pretende terminar con uno de los desajustes de nuestro sector financiero: la alta remuneraci&oacute;n de los dep&oacute;sitos motivada por la llamada "guerra del pasivo".<br />
<br />
Ya hemos hablado en otras ocasiones de la <strong>doble v&iacute;a</strong> por la que los bancos encuentran financiaci&oacute;n para poder otorgar pr&eacute;stamos. Por un lado pueden obtener dinero a trav&eacute;s de la <strong>venta de productos financieros</strong> (bonos, <a href="http://www.huffingtonpost.es/oscar-ibanez/dacion-en-pago-y-cedulas-hipotecarias_b_2445634.html" target="_hplink">c&eacute;dulas hipotecarias</a>,... ) a grandes inversores; por otro, reciben el ahorro de los ciudadanos y empresas mediante <strong>dep&oacute;sitos</strong>. Todo el dinero recibido en cualquiera de las dos variantes tiene un coste (el inter&eacute;s que se paga) y debe ser devuelto en el plazo prefijado, es decir, es deuda a la que tiene que hacer frente la entidad, es lo que se conoce como su "pasivo". Con este pasivo la entidad otorga pr&eacute;stamos; no en vano su principal funci&oacute;n es &eacute;sa, la canalizaci&oacute;n del ahorro hacia los sectores que necesitan financiaci&oacute;n (pymes, compradores de vivienda, compra de coches,... ).  <br />
<br />
En los &uacute;ltimos dos a&ntilde;os, la crisis en Espa&ntilde;a ha da&ntilde;ado la imagen que tienen fuera de nuestras fronteras de las compa&ntilde;&iacute;as del pa&iacute;s, especialmente de las entidades financieras. Los inversores que antes compraban productos financieros de nuestros bancos han dejado de hacerlo. Conclusi&oacute;n: la financiaci&oacute;n de las entidades financieras a trav&eacute;s de bonos u otros productos se ha visto reducida de forma dr&aacute;stica. Esta situaci&oacute;n limita la financiaci&oacute;n de nuestros bancos a, fundamentalmente, los ahorros que les prestamos a trav&eacute;s de los dep&oacute;sitos.<br />
<br />
La <strong><em>guerra del pasivo</em></strong> hace referencia, precisamente, a estos dep&oacute;sitos (es realmente una <em>guerra de dep&oacute;sitos</em>) y se refiere a la competencia agresiva y autodestructiva que realizan las entidades espa&ntilde;olas con el fin de captar dep&oacute;sitos. Competencia agresiva porque se basa en ofrecer intereses m&aacute;s altos por los ahorros que la sucursal de al lado con el fin de ganar  clientes. Autodestructiva porque esta estrategia aumenta el coste de la financiaci&oacute;n y, por tanto, los beneficios disminuyen poniendo en riesgo la viabilidad de las entidades.<br />
<br />
El Gobierno y el Banco de Espa&ntilde;a han intentado parar esta guerra. Primero a golpe de Real Decreto (RD 771/2011), que penalizaba, a trav&eacute;s de aportaciones adicionales al <a href="http://www.huffingtonpost.es/itziar-sola-arriezu/economia-para-no-economis_3_b_1771602.html" target="_hplink">Fondo de Garant&iacute;a de Dep&oacute;sitos</a>, los dep&oacute;sitos que ofrec&iacute;an altas remuneraciones (los denominados "superdep&oacute;sitos"). El efecto de esta medida no fue el esperado, al desviarse el ahorro hacia productos de mayor rentabilidad no sujetos a la restricci&oacute;n, como los <a href="http://www.huffingtonpost.es/oscar-ibanez/economia-para-no-economis_2_b_1745852.html" target="_hplink">pagar&eacute;s bancarios</a>. A comienzos de 2013 llega el segundo intento con la recomendaci&oacute;n de Banco de Espa&ntilde;a, que en esta ocasi&oacute;n s&iacute; afectar&aacute; a los pagar&eacute;s y a otros productos que puedan ser sustitutivos de los dep&oacute;sitos. Veremos si tiene m&aacute;s &eacute;xito que el primero.<br />
<br />
En definitiva, ahora que el sector parece que por fin empieza a ver la luz tras los rescates y saneamientos de los &uacute;ltimos meses, el Banco de Espa&ntilde;a quiere tener atada cualquier posible eventualidad no contemplada. No parece una mala noticia para el sector financiero, aunque probablemente lo sea para los ahorradores. Siempre les quedar&aacute; la posibilidad de invertir en otros productos con mayor rentabilidad, aunque espero que con la experiencia de las <a href="http://www.huffingtonpost.es/oscar-ibanez/economia-para-no-economis_b_1693414.html" target="_hplink">participaciones preferentes</a> ya hayamos aprendido que <strong>m&aacute;s rentabilidad suele ir asociada a mayor riesgo</strong>. As&iacute; que, antes de olvidarnos de los dep&oacute;sitos y decidir invertir en otros productos de mayor rentabilidad, par&eacute;monos a pensar si estamos o no dispuestos a asumir, con nuestros ahorros, el riesgo que implica. &Eacute;se s&iacute; es un buen prop&oacute;sito de a&ntilde;o nuevo.]]></content>
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    <title>Economía para no economistas: Dación en pago y cédulas hipotecarias</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2445634</id>
    <published>2013-01-11T04:23:48-05:00</published>
    <updated>2013-03-12T05:12:02-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Desde diferentes sectores se ha hecho hincapié en la indefensión de colectivos que, tras quedarse sin vivienda, aún debían dinero al banco. La solución al problema debe buscarse de forma global, sin descartar la dación en pago, pero siempre bajo la propuesta de ideas racionales, serenas y que contemplen todas las variables.]]></summary>
    <author>
        <name>Óscar Ibañez</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/"><![CDATA[Si el pasado verano habl&aacute;bamos de uno de los productos financieros m&aacute;s pol&eacute;micos: las <strong><a href="http://www.huffingtonpost.es/oscar-ibanez/economia-para-no-economis_b_1693414.html" target="_hplink">participaciones preferentes</a></strong>, hoy volvemos a hacer referencia a otro de los temas m&aacute;s candentes de los &uacute;ltimos meses: los impagos de los pr&eacute;stamos hipotecarios.<br />
<br />
La persistencia de la crisis econ&oacute;mica, el imparable ascenso del paro y el agotamiento de las ayudas a las familias con menos recursos han obligado a muchos deudores a refinanciar sus pr&eacute;stamos (alargando plazos o negociando periodos de carencia), a dejar de pagar las letras (cuotas mensuales) o incluso, en &uacute;ltima instancia, a entregar su vivienda al banco en pago de la deuda. En este &uacute;ltimo caso, debido a que el valor por el que se entrega o se ejecuta el piso suele ser menor que el valor de la deuda (con el l&iacute;mite por ley del 60% del valor de tasaci&oacute;n), -bien porque se concedi&oacute; un pr&eacute;stamo por importe superior al valor de la vivienda, bien por la ca&iacute;da de los precios de las viviendas-, en la mayor&iacute;a de los casos, despu&eacute;s de entregar la vivienda a&uacute;n se debe dinero.<br />
<br />
Desde diferentes sectores se ha hecho hincapi&eacute; en la indefensi&oacute;n de colectivos que, tras quedarse sin su vivienda, a&uacute;n deb&iacute;an una importante cantidad de dinero al banco, abri&eacute;ndose un debate social en el que se han sugerido diferentes soluciones para este problema. Desafortunadamente, el debate se ha difuminado entre opiniones oportunistas y discusiones pol&iacute;ticas, sin que nadie haya sido capaz de dar una soluci&oacute;n racional, r&aacute;pida y "justa" a los implicados. <br />
<br />
Una de las propuestas con mayor aceptaci&oacute;n ha sido la entrega o daci&oacute;n de la vivienda como pago de la deuda contra&iacute;da con la entidad financiera. La <strong>daci&oacute;n en pago</strong> no es contractualmente "liberadora" de la deuda y, por tanto, s&oacute;lo se produce por acuerdos entre el deudor y la propia entidad. Esta soluci&oacute;n permitir&iacute;a al deudor cancelar su deuda con la entrega de la casa y poder "empezar de cero". Sin embargo, hay otra implicaci&oacute;n directa de la aplicaci&oacute;n de esta medida: si el valor de adjudicaci&oacute;n de la vivienda es menor que el importe del cr&eacute;dito que se otorg&oacute;, se condonar&iacute;a la diferencia asumiendo el banco la p&eacute;rdida, lo que podr&iacute;a hacer a&uacute;n m&aacute;s grande el agujero de las entidades por el deterioro de sus activos. <br />
<br />
No obstante, m&aacute;s all&aacute; del debate sobre la necesidad social de instaurar o no la daci&oacute;n en pago, existe un <strong>problema econ&oacute;mico</strong> que habr&iacute;a que solucionar antes. En los &uacute;ltimos a&ntilde;os los bancos han podido cobrar menos por los pr&eacute;stamos hipotecarios gracias a otro producto financiero que presentamos hoy y que es conocido como "<strong>c&eacute;dula hipotecaria</strong>". Las c&eacute;dulas hipotecarias son bonos que emite (vende) una entidad financiera, sobre los que debe pagar unos intereses y devolver su importe en el plazo fijado al comprador (normalmente en torno a unos 5 a&ntilde;os). La particularidad de las c&eacute;dulas hipotecarias est&aacute; en que todos los <strong>pr&eacute;stamos hipotecarios</strong> de la entidad act&uacute;an <strong>como garant&iacute;a</strong>. Es decir, si la entidad no pudiera pagar su deuda, el comprador del bono tendr&iacute;a derecho a recibir el pago de las letras de los cr&eacute;ditos hipotecarios de la entidad hasta recuperar su inversi&oacute;n. Esta protecci&oacute;n hace de las c&eacute;dulas un producto financiero muy solicitado por inversores cualificados, dado que su riesgo es muy bajo.<br />
<br />
Los pr&eacute;stamos hipotecarios, por tanto, permiten a la entidad conseguir, de forma indirecta, dinero (liquidez) a buen precio a trav&eacute;s de la emisi&oacute;n de c&eacute;dulas hipotecarias sin tener que esperar los 20, 30 &oacute; m&aacute;s a&ntilde;os que puede alcanzar el plazo del pr&eacute;stamo. Esta situaci&oacute;n tiene un impacto doble: por un lado la nueva liquidez permite a la entidad dar m&aacute;s cr&eacute;ditos y, por otro, los intereses de los pr&eacute;stamos se reducen, al recuperar el dinero en menos plazo.<br />
<br />
<strong>&iquest;Qu&eacute; efecto tendr&iacute;a en las c&eacute;dulas hipotecarias la introducci&oacute;n de la daci&oacute;n en pago?</strong> Implicar&iacute;a un cambio sustancial en la visi&oacute;n que tendr&iacute;an los inversores de las c&eacute;dulas hipotecarias porque los pr&eacute;stamos hipotecarios podr&iacute;an cancelarse con un pago menor al importe de la deuda. Las c&eacute;dulas dejar&iacute;an de tener parte de la protecci&oacute;n que ten&iacute;an antes lo que <strong>aumentar&iacute;a su precio</strong> (a m&aacute;s riesgo, m&aacute;s inter&eacute;s tiene que pagar el banco para poder venderla) o, incluso, podr&iacute;a suponer la renuncia de los inversores a comprar este producto. En cualquiera de los dos casos el impacto en el cr&eacute;dito ser&iacute;a significativo ya que las entidades dispondr&iacute;an de <strong>menos liquidez</strong> y a mayor precio, por lo que dar&iacute;an menos cr&eacute;ditos y su tipo de inter&eacute;s se disparar&iacute;a.<br />
<br />
La soluci&oacute;n al problema, como proponen algunos economistas, debe buscarse <a href="http://blogs.elpais.com/finanzas-a-las-9/2012/11/ejecuci%C3%B3n-lanzamiento-y-qu%C3%A9-m%C3%A1s.html" target="_hplink">de forma global</a>, sin descartar la daci&oacute;n en pago, pero siempre bajo la propuesta de ideas racionales, serenas y que contemplen todas las variables del problema.]]></content>
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    <title>Pagarés bancarios</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/oscar-ibanez/economia-para-no-economis_2_b_1745852.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1745852</id>
    <published>2012-08-06T03:24:57-04:00</published>
    <updated>2012-10-05T05:12:04-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Es un título (un bono) que da el derecho a recuperar el dinero invertido en un plazo corto prefijado (de 6 a 24 meses habitualmente) más el interés que ofrece la entidad que los emite, interés similar al de los superdepósitos.]]></summary>
    <author>
        <name>Óscar Ibañez</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/"><![CDATA[En la primavera de 2011, cuando debido a la ausencia de inversores extranjeros los &uacute;nicos fondos privados disponibles por los bancos y cajas para realizar su actividad crediticia eran los dep&oacute;sitos de los ahorradores nacionales, surgi&oacute; el miedo a que estos tambi&eacute;n desaparecieran, bien en las cuentas de la competencia, bien en el bajo de alg&uacute;n buen colch&oacute;n. Para captar los fondos de estos ahorradores, las entidades ofrecieron dep&oacute;sitos remunerados con altos intereses (los conocidos como "superdep&oacute;sitos"), comenzando as&iacute; una guerra fratricida en el sector, la denominada "guerra de pasivo". Fue entonces cuando el Gobierno espa&ntilde;ol decidi&oacute; penalizar estos superdep&oacute;sitos con el fin de evitar que las entidades acabaran sufriendo problemas financieros a medio plazo (recibir poco por los cr&eacute;ditos y pagar demasiado por los dep&oacute;sitos era una bomba de relojer&iacute;a que pod&iacute;a llevar a la quiebra a muchos bancos y cajas del pa&iacute;s). Las entidades, sin embargo, no se rindieron y buscaron una alternativa  que atrajera el ahorro de la misma forma que lo hab&iacute;an hecho los superdep&oacute;sitos. La respuesta fue inmediata: <strong>pagar&eacute;s bancarios</strong>.<br />
<br />
El pagar&eacute; bancario es un t&iacute;tulo (un bono) que da el derecho a recuperar el dinero invertido en un plazo corto prefijado (de 6 a 24 meses habitualmente) m&aacute;s el inter&eacute;s que ofrece la entidad que los emite, inter&eacute;s similar al de los superdep&oacute;sitos. Este instrumento ya se comercializaba con anterioridad a 2011 pero no sol&iacute;a estar dirigido al peque&ntilde;o ahorrador.<br />
<br />
<strong>&iquest;Son los pagar&eacute;s bancarios un sustitutivo exacto de los superdep&oacute;sitos?</strong> La respuesta es que, pese a que en principio pudieran parecer el mismo producto debido a que ambos tienen plazos y tipos de inter&eacute;s similares, ni para la entidad que los vende ni para el comprador lo son. Y no lo son debido, principalmente, a dos motivos:<br />
<br />
1.	El pagar&eacute; es un t&iacute;tulo, un bono que da ciertos derechos, no un dep&oacute;sito, por lo tanto, <strong>si se quiere recuperar el dinero invertido antes de su vencimiento, ha de hacerse vendiendo el t&iacute;tulo en el mercado secundario</strong> (ese eBay de bonos que ya mencion&aacute;bamos cuando habl&aacute;bamos de las <a href="http://www.huffingtonpost.es/oscar-ibanez/economia-para-no-economis_b_1693414.html" target="_hplink">participaciones preferentes</a>), por lo que se tendr&aacute; que vender al precio que se determine en ese mercado y podr&iacute;a perderse parte del principal invertido.<br />
<br />
2.	<strong>El pagar&eacute;, al no ser un dep&oacute;sito, no est&aacute; protegido por el Fondo de Garant&iacute;a de Dep&oacute;sitos</strong>. Este Fondo es una "gran hucha" que se rellena a trav&eacute;s de las aportaciones de las entidades financieras espa&ntilde;olas (<a href="http://blogs.elpais.com/finanzas-a-las-9/2012/07/hacia-un-fondo-de-dep%C3%B3sitos-europeo-i-la-condici%C3%B3n-necesaria.html" target="_hplink">se est&aacute; estudiando la posibilidad de que este Fondo de Garant&iacute;a exista a nivel europeo</a>), proporcionalmente a los dep&oacute;sitos que tenga, (es decir, que las entidades con m&aacute;s dep&oacute;sitos en su balance aportan m&aacute;s dinero a la hucha) y que sirve como seguro para que, en caso de que una entidad quiebre, los depositantes recuperen su dinero -con l&iacute;mite de 100.000 euros-. Por tanto, si la entidad que vende el pagar&eacute; fuera a la quiebra, su propietario estar&iacute;a obligado a ir al concurso de acreedores si quiere recuperar parte de su inversi&oacute;n y no podr&iacute;a beneficiarse de la hucha del Fondo de Garant&iacute;a de Dep&oacute;sitos.<br />
<br />
En resumen, el ahorrador debe entender el pagar&eacute; como un producto de inversi&oacute;n con m&aacute;s riesgo pero tambi&eacute;n con m&aacute;s rentabilidad que un dep&oacute;sito tradicional. Aquellos ahorradores con preferencia por la rentabilidad frente a la seguridad en el pago podr&aacute;n aprovechar la amplia oferta actual de pagar&eacute;s (que est&aacute; provocando otra guerra de pasivo encubierta) para invertir en ellos, como as&iacute; han hecho muchos peque&ntilde;os inversores en Espa&ntilde;a, donde <a href="http://blogs.elpais.com/finanzas-a-las-9/2012/08/guerra-de-dep%C3%B3sitos-y-pagar%C3%A9s-donde-dije-digo.html" target="_hplink">en los &uacute;ltimos meses ha habido un trasvase significativo de ahorro desde dep&oacute;sitos a pagar&eacute;s</a>. Mientras que aquellos que quieran minimizar su riesgo, podr&aacute;n seguir ahorrando a trav&eacute;s de dep&oacute;sitos o, incluso, si a&uacute;n estos les parecen arriesgados, invirtiendo en un colch&oacute;n a buen precio...]]></content>
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    <title>Participaciones preferentes</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/oscar-ibanez/economia-para-no-economis_b_1693414.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1693414</id>
    <published>2012-07-23T04:11:20-04:00</published>
    <updated>2012-09-21T05:12:13-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Debemos tener siempre presente que nadie da por cuatro pesetas lo que realmente vale un duro. Así que, siempre que nos ofrezcan un chollo de este tipo, leamos la letra pequeña, no vaya a ser que nuestras preferencias de compra cambien al leerla.]]></summary>
    <author>
        <name>Óscar Ibañez</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/oscar-ibanez/"><![CDATA[No se puede negar que las preferentes, ese producto que ha rivalizado en los &uacute;ltimos meses con <a href="http://www.huffingtonpost.es/paula-papp/economia-para-no-economistas_b_1671883.html" target="_hplink">la prima de riesgo</a> por ocupar la primera p&aacute;gina de los diarios econ&oacute;micos, tiene sus virtudes, pero una de ellas no es la elecci&oacute;n del nombre. Y es que, desde aquellos caramelos con dosificador incorporado en forma de cabeza de alg&uacute;n personaje de dibujos animados llamados "pez", que disfrut&aacute;bamos de ni&ntilde;os y que ni ten&iacute;an forma de pez ni sab&iacute;an a pez ni nada ten&iacute;an que ver con los peces, no hab&iacute;a o&iacute;do ning&uacute;n nombre que pudiera dar lugar, a quienes no sepan del tema, a una interpretaci&oacute;n tan alejada de la realidad que representa. <br />
<br />
Las preferentes o participaciones preferentes son un tipo de instrumento que usan las entidades financieras para conseguir dinero. Estas entidades utilizan distintos tipos de mecanismos para financiarse desde los dep&oacute;sitos que los ciudadanos confiamos que nos custodien, hasta otros tipos de deuda por los que pagan m&aacute;s o menos intereses. Simplificando, lo que conocemos como deuda de un banco (o caja o cooperativa) es un "papelito" (el bono) que da el derecho a recibir unos intereses peri&oacute;dicos y a recuperar ese importe invertido en el futuro. Y a partir de estas reglas generales nos toca leer la letra peque&ntilde;a ya que existen especificidades muy concretas y diversas a tener en cuenta (fechas de devoluci&oacute;n, tipos de inter&eacute;s y hasta probabilidad de que no te devuelvan el dinero invertido).<br />
<br />
Uno de estos tipos de bonos es lo que conocemos como participaci&oacute;n preferente que, a grandes rasgos, se distingue de otros bonos en tres elementos b&aacute;sicos: <br />
<br />
1. Son perpetuos, lo que no significa que sean bonos que los tengas que mantener en tu poder "para siempre", sino que <strong>no hay una fecha fijada para recuperar el importe invertido</strong>; <br />
<br />
2. <strong>Los intereses no se pagan si la entidad ha tenido p&eacute;rdidas durante el a&ntilde;o</strong>; y <br />
<br />
3. Debido a que existen probabilidades de que no se paguen intereses en determinados momentos, y que son a largo plazo, <strong>el tipo de inter&eacute;s que pagan es, en general, m&aacute;s alto que en otros bonos</strong>.  <br />
<br />
Hasta ahora no hab&iacute;a habido problemas con el pago de las preferentes. Los bancos y cajas daban beneficios, por lo que se cobraba sin problemas. Sin embargo, ahora algunas entidades ya no tienen beneficios y <strong>no est&aacute;n obligadas a pagar los intereses</strong>. En esta situaci&oacute;n, algunos inversores intentaron recuperar el dinero que hab&iacute;an invertido en estos instrumentos, sin saber que las preferentes no son dep&oacute;sitos sino bonos que se "deshacen" en mercado. En otras palabras, la entidad que las vendi&oacute; no tiene el deber de recomprarlas y devolver el dinero, sino que a trav&eacute;s del mercado secundario de estos productos (algo as&iacute; como un eBay de bonos) hay que encontrar comprador. Como es de esperar, un bono que ha dejado de pagar intereses -o que se prev&eacute; que pueda dejar de hacerlo-, vale bastante menos que el precio por el que se compr&oacute; cuando todo iba bien. As&iacute; que lo m&aacute;s probable es que el propietario s&oacute;lo pueda encontrar comprador por un precio mucho m&aacute;s bajo del que pag&oacute;, perdiendo parte del capital invertido.<br />
<br />
Adicionalmente, debemos considerar que, en caso de que la entidad quiebre o sea liquidada, el propietario de las preferentes es el &uacute;ltimo en cobrar, porque aunque su nombre sea "preferentes", parad&oacute;jicamente, el resto de acreedores tiene preferencia sobre &eacute;l... &iquest;Todos? No, hay un grupo que cobrar&iacute;a despu&eacute;s: los accionistas. De ah&iacute; el nombre de este producto: acciones preferentes o participaciones preferentes, porque tienen preferencia sobre los accionistas en caso de liquidaci&oacute;n, &iexcl;pero s&oacute;lo sobre ellos!<br />
<br />
Sin embargo, dicho lo anterior, tenemos que tener en cuenta que el tipo de inter&eacute;s que las entidades pagan por las preferentes cuando las venden es m&aacute;s alto que el que se paga en ese momento por otro tipo de deuda o dep&oacute;sitos ya que, precisamente, se compensa por esos riesgos de los que hablamos. El hecho de no cobrar un a&ntilde;o no deber&iacute;a ser motivo, por tanto, de preocupaci&oacute;n de los propietarios de preferentes (burdo ejemplo: si el preferente cobra un 5% mientras que un bonista "normal" o un depositante s&oacute;lo un 2,5%, el preferente podr&iacute;a no cobrar uno de cada dos a&ntilde;os y aun as&iacute; recibir&iacute;a los mismos intereses que el que cobra 2,5% todos los a&ntilde;os). Nadie da duros a cuatro pesetas. Si otorgan una rentabilidad m&aacute;s alta es porque tienen m&aacute;s riesgo.<br />
<br />
Las preferentes, por tanto, son un producto dirigido a clientes con preferencia por la rentabilidad frente a la seguridad en el cobro. Si se vendieron a clientes con un perfil mucho m&aacute;s conservador fue porque, o bien las entidades no supieron explicar el riesgo vinculado al producto, o bien los inversores lo infravaloraron. <br />
<br />
Espero que este post sirva para conocer mejor el funcionamiento de las preferentes. Lo que debemos tener siempre presente es que nadie da por cuatro pesetas lo que realmente vale un duro. As&iacute; que, siempre que nos ofrezcan un chollo de este tipo, leamos la letra peque&ntilde;a, no vaya a ser que nuestras preferencias de compra cambien al leerla.]]></content>
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