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  <title>Santiago Carbó</title>
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  <updated>2013-05-24T04:50:06-04:00</updated>
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    <name>Santiago Carbó</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Santiago Carbó</subtitle>
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    <title>Islandia, el WIT y la deuda: ¿Cómo resolver la crisis?</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/santiago-carbo/islandia-el-wit-y-la-deud_b_2643607.html"/>
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    <published>2013-02-11T00:00:00-05:00</published>
    <updated>2013-04-12T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[No se puede abandonar la austeridad en España y en Europa porque no se puede huir indefinidamente de las deudas. Hay que plantear cómo hacerlas sostenibles y compatibles con el crecimiento y qué debemos lograr para conseguirlo y para evitar situaciones similares. El sistema de incentivos, de transparencia y de acción pública y política se ha manifestado insuficiente. Es hora de superar la situación de espera respecto a la crisis. ¿Quién aporta el liderazgo para ello?]]></summary>
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        <name>Santiago Carbó</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/santiago-carbo/"><![CDATA[El pasado mes de enero El Tribunal de la Asociaci&oacute;n Europea de Libre Comercio (EFTA) ha dictaminado que Islandia no hizo mal al no asumir completamente la devoluci&oacute;n de los dep&oacute;sitos de los clientes extranjeros, fundamentalmente holandeses y brit&aacute;nicos, cuando se enfrent&oacute; a la resoluci&oacute;n de una descomunal crisis bancaria que hundi&oacute; su crecimiento, arruin&oacute; a miles de hogares y empresas y dej&oacute; boquiabiertos a unos ciudadanos acostumbrados a la autosuficiencia, la sostenibilidad y un nivel de vida bastante elevado.<br />
<br />
Ahora recuerdo que en el famoso documental sobre la crisis financiera <em>Inside Job</em>, el caso de Islandia se presentaba, a modo de pr&oacute;logo, como un juguete roto por una mal concebida innovaci&oacute;n y contagio financiero internacional. Tras la decisi&oacute;n de la EFTA, muchos quieren ver en Islandia la referencia por la que Espa&ntilde;a podr&iacute;a regirse para tratar de afrontar muchos de sus problemas. Sin embargo, esta comparaci&oacute;n no es posible porque son dos casos completamente distintos. Incluso aunque pueda tomarse como referencia un problema com&uacute;n -c&oacute;mo hacer frente a la deuda p&uacute;blica y, sobre todo, privada- las soluciones han sido, son y ser&aacute;n distintas porque los casos tambi&eacute;n lo son. Islandia forma parte de un acuerdo comercial dentro de la EFTA y ha optado por resolver la crisis en corto, con brutales sacrificios inmediatos para poder ver la luz pronto, aunque sea con una especie de coma auto-inducido por el cual han pagado un alto precio en t&eacute;rminos de actividad, empleo, costes para el contribuyente y reducci&oacute;n de renta y riqueza. Ahora pretenden empezar de nuevo. Espa&ntilde;a, sin embargo, es parte de la Eurozona, lo que implica mucho m&aacute;s que un acuerdo comercial. El ejemplo del seguro de dep&oacute;sitos es s&oacute;lo una parte de por qu&eacute; cualquier soluci&oacute;n para Espa&ntilde;a tiene que ser (est&aacute; siendo ya, en parte, de hecho) europea. Los fondos de garant&iacute;a de dep&oacute;sitos de cada pa&iacute;s en la UE protegen a los depositantes de sus bancos, operen en ese pa&iacute;s o en cualquier otro de la UE. Es un principio de corresponsabilidad inquebrantable. De hecho, la decisi&oacute;n de elevar los seguros de dep&oacute;sitos a 100.000 euros por cuenta y cliente (como m&iacute;nimo) en toda la UE es la indicaci&oacute;n m&aacute;s clara que estas decisiones no pueden ser unilaterales dentro de la UE. Para Espa&ntilde;a, dejar de pagar a los depositantes de otros pa&iacute;ses o, en general, dejar de honrar cualquier deuda con nuestros socios comunitarios, tendr&iacute;a consecuencias devastadoras. No tiene sentido ni plantearlo.<br />
<br />
Tampoco parece ser el caso que Espa&ntilde;a -ni ning&uacute;n otro pa&iacute;s de la UE- vayan a optar por la mega-catarsis islandesa de afrontar costes, distribuirlos y hacer pagar a todos los responsables. Otra diferencia fundamental. De nuevo, cualquier soluci&oacute;n pasa necesariamente por una Europa de una burocracia lenta y una complejidad pol&iacute;tica considerable. La esperanza para la UE y, en particular para la Eurozona, reside en las promesas: la del Banco Central Europeo asumiendo el liderazgo de la acci&oacute;n y la, m&aacute;s lejana, de una posible uni&oacute;n bancaria y fiscal. Si planteamos por lo tanto c&oacute;mo Europa puede hacer frente a su deuda para que pueda afrontar un nuevo horizonte de crecimiento, todos los caminos llevan a la misma respuesta: incluso con esfuerzos ingentes de los pa&iacute;ses m&aacute;s debilitados, la &uacute;nica soluci&oacute;n posible es alguna forma de mutualizaci&oacute;n de deuda. La referencia, por lo tanto, no est&aacute; en Reikiavik sino en Bruselas y Frankfurt... y tambi&eacute;n en Berl&iacute;n. Cuando Mario Draghi asegur&oacute; que har&iacute;a "todo lo que fuera necesario" por salvar al euro, ese "<em>whatever it takes</em>" (WIT) <a href="http://economia.elpais.com/economia/2012/09/06/actualidad/1346960632_704014.html" target="_hplink">le convirti&oacute; en un <em>game changer</em></a> (el creador de unas nuevas reglas de juego),  como tuve oportunidad de referirme a &eacute;l tras presentar su programa de compra de deuda OMT. A&uacute;n parece que vivimos del WIT, en ausencia de otras propuestas europeas que puedan ser, ni de cerca, tan efectivas como fueron aquellas palabras y aquel programa. Desde el Huffington Post tuve la oportunidad de <a href="http://www.huffingtonpost.es/santiago-carbo/resolucion-de-la-crisis-e_b_1870167.html" target="_hplink">se&ntilde;alar aquel episodio</a> como el primero de salida de la crisis. Lo curioso es que el OMT no se ha puesto ni siquiera en marcha y, m&aacute;s que una promesa, <a href="http://economia.elpais.com/economia/2013/01/25/actualidad/1359126231_354172.html" target="_hplink">parece ya un &oacute;rdago</a> -dada la aparente lejan&iacute;a de una petici&oacute;n de rescate por parte de Espa&ntilde;a, que est&aacute; teniendo mucha m&aacute;s vida de la que se esperaba. <br />
<br />
Llevamos meses de contradicci&oacute;n entre unos fundamentos que indican un 2013 muy duro para la econom&iacute;a espa&ntilde;ola y europea (y un crecimiento muy modesto, en el mejor de los casos, para 2014) y una situaci&oacute;n de los mercados calificada como aparente tranquilidad. Es una situaci&oacute;n algo arriesgada e inc&oacute;moda por varias razones. La m&aacute;s importante es que cualquier vaiv&eacute;n puede dar al traste con la situaci&oacute;n de supuesto desahogo. Los &uacute;ltimos vaivenes pol&iacute;ticos lo han puesto claramente de manifiesto. Tambi&eacute;n es preciso tener en cuenta que la comodidad es cuestionable porque una prima de riesgo entre 340 y 380 puntos b&aacute;sicos no es asumible a largo plazo. Si la situaci&oacute;n se mantiene es porque existe un juego de expectativas que a&uacute;n resulta equilibrado, incluso en un escenario en el que la petici&oacute;n de rescate por parte de Espa&ntilde;a ha perdido enteros en las apuestas. Hacia finales de 2012 la estimaci&oacute;n m&aacute;s generalizada era que Espa&ntilde;a acabar&iacute;a solicitando un rescate en 2013. La idea era que esa petici&oacute;n activar&iacute;a el programa OMT y mandar&iacute;a a los mercados (especuladores incluidos) una clara se&ntilde;al de apoyo a la deuda soberana espa&ntilde;ola. Despu&eacute;s se han prodigado las declaraciones oficiales que suger&iacute;an que el rescate no era preciso, una postura que se ha presentado no s&oacute;lo como conveniente para Espa&ntilde;a sino tambi&eacute;n para una Alemania que ha de afrontar elecciones en septiembre de 2013 y en la que la factura de un rescate no es una buena propaganda para los votantes. Como se ha reconocido incluso por las mismas instancias oficiales, evitar un rescate es la opci&oacute;n preferente en ausencia de sobresaltos pero... &iquest;puede garantizarse que no habr&aacute; tales sobresaltos? Ojal&aacute; sea as&iacute; aunque hay notables incertidumbres.<br />
<br />
Espa&ntilde;a y Europa pelean por mantener su apuesta por la austeridad, como un ejercicio de funambulismo por el cual se quiere mantener la credibilidad internacional bajo la promesa de honrar las deudas lo m&aacute;s r&aacute;pido posible, a la vez que tratar de mantener el inter&eacute;s inversor con promesas de un crecimiento ineludiblemente an&eacute;mico. En el caso de la deuda, la magnitud es ya muy importante y el deterioro macroecon&oacute;mico va  a hacer muy dif&iacute;cil que se le pueda hacer frente si no cambian algunos elementos estructurales. Son muchos los economistas que sugieren que as&iacute; muchos pa&iacute;ses de Europa tardar&iacute;an muchos a&ntilde;os en crecer y crear empleo. La &uacute;nica soluci&oacute;n disponible es una disciplina presupuestaria m&aacute;s prolongada, menos exigente a corto plazo. Para ello, se tiene que desconectar, en gran medida, el v&iacute;nculo entre la deuda bancaria y la soberana, sobre todo para pa&iacute;ses como Irlanda y Espa&ntilde;a que a&uacute;n est&aacute;n haciendo frente a las consecuencias y costes de una fuerte crisis financiera. Esta semana hemos comprobado c&oacute;mo Irlanda, en su idea de liquidar el Irish Bank Resolution Corporation (IBRC), pretende debilitar ese bucle entre deuda bancaria y soberana. En definitiva, la soluci&oacute;n para el primer problema es encontrar el mejor marco en el que se atisbe en el horizonte una cierta mutualizaci&oacute;n de la deuda en Europa. El que ya haya un horizonte temporal en el proyecto de uni&oacute;n bancaria europea y el que ya se hayan acometido los primeros pasos en ese contexto (i.e. el BCE como supervisor bancario &uacute;nico) est&aacute; ayudando a aliviar tensiones en el mercado, pero creo que en el corto y medio plazo har&aacute; falta algo m&aacute;s y ser&aacute; necesario avanzar para apuntalar la ruptura del bucle de la deuda bancaria y soberana, a trav&eacute;s de alg&uacute;n tipo de mutualizaci&oacute;n de la deuda, de la que los pa&iacute;ses acreedores (con Alemania a la cabeza) no parecen desear hablar. <br />
	<br />
En todo caso, incluso si se avanzara en esa mutualizaci&oacute;n de la deuda, quedar&iacute;a a&uacute;n el segundo y m&aacute;s importante problema, el del crecimiento. Para crecer hay que apostar por reformas y modelos que hagan sostenibles los logros sociales que muchos pa&iacute;ses europeos han logrado. Por duro que suene, muchos de nuestros derechos han avanzado m&aacute;s r&aacute;pido que nuestras corresponsabilidades sociales. Un modelo de bienestar es s&oacute;lo sostenible si el esfuerzo y los incentivos son los adecuados para todos para sostenerlo. Desde luego, el ejemplo debe venir desde arriba, pero es una falacia pensar que esta crisis ha estado causada por unos pocos para el sufrimiento de muchos. Antes o despu&eacute;s, el modelo actual iba a mostrar elementos de insostenibilidad y la relaci&oacute;n entre lo que cuesta nuestro modelo de bienestar y lo que se aporta debe estar clara para todos.<br />
<br />
Por todo ello, para mantener nuestro modelo de estado de bienestar, va a ser necesario cambiar de modo radical el sistema de incentivos del conjunto del pa&iacute;s, en el que se va a requerir m&aacute;s esfuerzos -no menos- por parte de todos. <br />
<br />
El corolario de estas cuestiones es que no se puede abandonar la austeridad porque no se puede huir indefinidamente de las deudas. Hay que plantear c&oacute;mo hacerlas sostenibles y compatibles con el crecimiento y qu&eacute; debemos lograr para conseguirlo y para evitar situaciones similares. El sistema de incentivos, de transparencia y de acci&oacute;n p&uacute;blica y pol&iacute;tica se ha manifestado insuficiente. Es hora de superar la situaci&oacute;n de espera respecto a la crisis. &iquest;Qui&eacute;n aporta el liderazgo para ello?]]></content>
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    <title>El mercado de vivienda... ¿Y ahora qué?</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/santiago-carbo/el-mercado-de-vivienda-y-_b_2075531.html"/>
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    <published>2012-11-06T02:02:02-05:00</published>
    <updated>2013-01-05T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[En España asistimos sin sorpresa pero con el mismo dolor al aumento del desempleo y a la constatación de las dificultades para abandonar la recesión e iniciar un camino de recuperación que, a todas luces, va a ser duro, lento y costoso. Que los precios de la vivienda bajen es necesario pero no está exento de costes. La riqueza familiar bajará y las entidades bancarias van a soportar un ajuste de valor que, en buena medida, ya han provisionado o va a ser, en parte, cubierto con inyecciones de capital.]]></summary>
    <author>
        <name>Santiago Carbó</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/santiago-carbo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/santiago-carbo/"><![CDATA[El pasado 11 de septiembre publicaba en El Huffington Post el art&iacute;culo <a href="http://www.huffingtonpost.es/santiago-carbo/resolucion-de-la-crisis-e_b_1870167.html" target="_hplink">Resoluci&oacute;n de la crisis: episodio 1</a>. Ese "episodio 1" era el que se abr&iacute;a con la propuesta de Draghi de su <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/09/06/draghi-anuncia-la-compra-_n_1860693.html?utm_hp_ref=spain" target="_hplink">programa de compra de deuda OMT (<em>Outright Monetary Transactions</em>) para los pa&iacute;ses que pudieran solicitar un rescate</a>. Ojal&aacute; pudi&eacute;ramos estar en estas l&iacute;neas hablando de un nuevo cap&iacute;tulo pero lo cierto es que los l&iacute;deres europeos a&uacute;n andan jugando al p&oacute;ker con la poderosa baraja que el presidente del Banco Central Europeo puso sobre la mesa. 	<br />
<br />
Entre tanto, en Espa&ntilde;a asistimos sin sorpresa pero con el mismo dolor al <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/11/05/el-paro-registrado-subio-_n_2074639.html?utm_hp_ref=spain" target="_hplink">aumento del desempleo</a> y a la constataci&oacute;n de las dificultades para abandonar la recesi&oacute;n e iniciar un camino de recuperaci&oacute;n que, a todas luces, va a ser duro, lento y costoso. Pero nos conformar&iacute;amos con eso, con empezarlo, con comenzar a invertir las tendencias. En las &uacute;ltimas semanas, mientras esperamos esa petici&oacute;n de rescate que tanto parece hacerse esperar, los principales avances para la resoluci&oacute;n de la crisis se centran en el sector financiero, <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/07/10/la-ue-impone-32-condiciones-a-espana-a-cambio-del-rescate-banca_n_1662392.html" target="_hplink">a golpe de Memorando de Entendimiento (MoU en sus siglas en ingl&eacute;s)</a>. Entre todos los requerimientos recogidos en el MoU se han producido en las &uacute;ltimas semanas dos trascendentales. El primero se refiere a las pruebas de esfuerzo individuales para la banca espa&ntilde;ola, de las que han surgido necesidades de capital para un conjunto de entidades financieras espa&ntilde;olas. La mayor parte de ellas, como ya estaba previsto, pasar&aacute;n al llamado "banco malo" buena parte de sus activos deteriorados. Y ese es el segundo gran elemento de resoluci&oacute;n presentado recientemente, la sociedad de gesti&oacute;n de activos llamada Sareb, una macro-inmobiliaria con un grado considerable de sofisticaci&oacute;n financiera y empresarial. Las primeras estimaciones apuntan a que esta sociedad manejar&aacute; alrededor de 60.000 millones de euros en activos. Y claro, la gran pregunta es, &iquest;qu&eacute; va a pasar con el mercado inmobiliario espa&ntilde;ol?<br />
<br />
No hablamos de un mercado cualquiera pero lo que ocurre en nuestro pa&iacute;s es que la inmobiliaria es una industria que representa muchas cosas y, entre otras, desgraciadamente, es la receptora de gran parte de los desequilibrios acumulados en los a&ntilde;os anteriores a la crisis. Tambi&eacute;n es, no debe olvidarse, el mercado donde la mayor parte de los hogares espa&ntilde;oles tienen invertida su riqueza y, por lo tanto todo lo que pase con este mercado es de sumo inter&eacute;s por un amplio conjunto de razones. <br />
<br />
Desde el principio de la crisis se viene hablando de la necesidad de "completar el ajuste inmobiliario en Espa&ntilde;a", pero, &iquest;eso qu&eacute; es? Puestos en antecedentes, hay comparaciones internacionales que no resultan muy favorables a Espa&ntilde;a. Otros pa&iacute;ses como Grecia o Irlanda, que tambi&eacute;n sufrieron burbujas inmobiliarias, sufrieron en dos o tres a&ntilde;os ajustes de precios superiores al 40% cuando en Espa&ntilde;a a&uacute;n se estaba apenas en el 20%. Hoy en d&iacute;a, diversas estimaciones sugieren que el ajuste est&aacute; entre el 25% y el 30%. Y, seg&uacute;n la mayor parte de analistas, queda alrededor de un 15-20% adicional de ajuste por producirse en el mercado. Evidentemente, con diferencias significativas seg&uacute;n el tipo de activo y el lugar pero un ajuste importante al fin y al cabo. Y tambi&eacute;n se ha hablado largo y tendido de que durante 2012 y 2013 ese ajuste se iba a acelerar. La propia din&aacute;mica del mercado ya apuntaba en esa direcci&oacute;n y, adem&aacute;s, ese tipo de ajustes se han producido ya en otros episodios hist&oacute;ricos de crisis bancaria e inmobiliaria en Espa&ntilde;a. No es una sorpresa, no hay lugar ya para ese mito de "los precios de la vivienda no bajan", tan extendido en los a&ntilde;os anteriores a la crisis.<br />
<br />
Ahora, adem&aacute;s, llega el Sareb y aunque el horizonte para la colocaci&oacute;n de los activos es amplio (hasta un m&aacute;ximo de 15 a&ntilde;os) parece evidente que la actividad de esta sociedad va a suponer un impulso definitivo de los precios de la vivienda a la baja por varios motivos. Entre otros, porque el volumen de activos es muy elevado, porque los descuentos medios son casi del doble del ajuste que se ha producido hasta ahora en el mercado y, en definitiva, porque no es plausible que coexistan un "mercado Sareb" y un "mercado no Sareb". <br />
<br />
Que los precios de la vivienda bajen es necesario pero no est&aacute; exento de costes. La riqueza familiar bajar&aacute; y las entidades bancarias van a soportar un ajuste de valor que, en buena medida, ya han provisionado o va a ser, en parte, cubierto con inyecciones de capital. Esto nos lleva a un pr&oacute;ximo debate que merece una entrega por separado, que no es otro que el de "&iquest;cu&aacute;les son los costes de los bancos malos para el contribuyente?"...]]></content>
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    <title>Resolución de la crisis: Episodio 1</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/santiago-carbo/resolucion-de-la-crisis-e_b_1870167.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1870167</id>
    <published>2012-09-11T02:14:17-04:00</published>
    <updated>2012-11-10T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Draghi ha abierto el capítulo primero del camino correcto. Con bastante astucia que algunos interpretaron como contradicción -y que, en realidad, ha sido sólo un astuto juego de fuerzas- ha conseguido erigirse en el árbitro del equilibrio entre rigor fiscal y solidaridad financiera. España va a ser el tubo de ensayo de este importante episodio.]]></summary>
    <author>
        <name>Santiago Carbó</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/santiago-carbo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/santiago-carbo/"><![CDATA[En estos d&iacute;as he tenido la oportunidad de opinar en medios p&uacute;blicos en varias ocasiones sobre las decisiones que el Banco Central Europeo ha adoptado con su nuevo programa de compra de bonos. Una de ellas fue en <em>El Pa&iacute;s</em> <a href="http://economia.elpais.com/economia/2012/09/06/actualidad/1346960632_704014.html" target="_hplink">el pasado viernes 7 de septiembre donde me refer&iacute;a a Mario Draghi como el game changer que Europa precisa.</a> Por optimistas que pudieran parecer mis declaraciones, vivimos una situaci&oacute;n de hast&iacute;o, cansancio y apat&iacute;a institucional que lo que pas&oacute; la semana pasada no puede pasarse por alto. Es el primer cap&iacute;tulo de la resoluci&oacute;n de la crisis, lo que no implica que con ello se inicie un camino irreversible de salida.<br />
<br />
Lo que ocurre es que a muchos economistas nos dol&iacute;a ya la lengua de decir que Europa est&aacute; estancada en un absurdo y destructivo juego sin ganadores entre los que exigen ajustes fiscales a ultranza sin pensar en sus consecuencias y los que reclaman solidaridad para su deuda, que no es otra que solidaridad para la supervivencia del euro, al fin y al cabo. Es l&oacute;gico que a los ciudadanos lo que les preocupe es el paro y la triste situaci&oacute;n que vive Espa&ntilde;a en este terreno. Y es tanto o m&aacute;s l&oacute;gico que crezca la indignaci&oacute;n en este sentido. Pero es que para poder comenzar a resolver el problema del desempleo y otros muchos que acucian a Espa&ntilde;a es preciso que vuelva la confianza inversora y esa confianza no va a volver hasta que Europa muestre la necesaria cohesi&oacute;n. Por eso somos cada vez m&aacute;s los que creemos verdaderamente que el &uacute;nico camino para salir de esta es la uni&oacute;n bancaria y fiscal. Pero queda mucho para ello. <br />
<br />
En todo caso, Draghi ha abierto el cap&iacute;tulo primero del camino correcto. Con bastante astucia que algunos interpretaron como contradicci&oacute;n -y que, en realidad, ha sido s&oacute;lo un astuto juego de fuerzas- ha conseguido erigirse en el &aacute;rbitro del equilibrio entre rigor fiscal y solidaridad financiera. Espa&ntilde;a va a ser el tubo de ensayo de este importante episodio. Lo que se ha ofrecido a nuestro pa&iacute;s es una ayuda casi ilimitada y bastante consistente para su deuda que puede prolongarse y fortalecerse si, como se espera, los socios de la Eurozona la hacen suya a trav&eacute;s del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE). Pero la contrapartida est&aacute; clar&iacute;sima, a Espa&ntilde;a se le ha abocado sin m&aacute;s remedio a un nuevo rescate con segura condicionalidad pero terminol&oacute;gicamente y estructuralmente alejado de los rescates de Grecia, Irlanda y Portugal. Se habla ya de rescate blando o precautorio que en buena medida ser&aacute; una confirmaci&oacute;n y vuelta de tuerca adicional a algunas reformas ya emprendidas, al tiempo que un control m&aacute;s estricto del cumplimiento de los objetivos fiscales para Espa&ntilde;a. <br />
<br />
Completar ese primer episodio no va a resultar en absoluto f&aacute;cil. Lo que se ha conseguido con el potencial de ayuda a la deuda soberana y al Estado espa&ntilde;ol es una condici&oacute;n necesaria pero no suficiente para salir de la crisis. Para empezar, completar con &eacute;xito este cap&iacute;tulo requiere una gran habilidad pol&iacute;tica en la negociaci&oacute;n e, incluso, la capacidad para reorientar las tornas en la forma de imponer rescates en la Uni&oacute;n Europea. Si Espa&ntilde;a no quiere caer en el ahogo de otros pa&iacute;ses rescatados, la UE tiene que empezar a entender qu&eacute; son plazos realistas de ajuste y qu&eacute; otras reformas (m&aacute;s orientadas al crecimiento) son las que precisa Espa&ntilde;a. Porque si el primer cap&iacute;tulo se completa y se consigue la estabilidad y viabilidad financiera, el segundo cap&iacute;tulo y m&aacute;s importante ser&aacute; c&oacute;mo crecer, c&oacute;mo configurar un modelo de crecimiento y empleo (<a href="http://economia.elpais.com/economia/2012/08/24/actualidad/1345806627_765628.html" target="_hplink">en este art&iacute;culo en <em>El Pa&iacute;s</em> ofrec&iacute;a algunas propuestas econ&oacute;micas "para el oto&ntilde;o"</a>).<br />
<br />
En ese segundo cap&iacute;tulo Europa tambi&eacute;n tendr&aacute; mucho que decir. Cuando Alemania no pueda esquivar m&aacute;s la recesi&oacute;n (que le queda poco) tendr&aacute; que darse cuenta que ese ser&aacute; el agujero en el que caer&aacute; una y otra vez si no lidera Europa con mayor realismo y con algo menos de su mal entendida ortodoxia. Si se avanza hacia la uni&oacute;n bancaria y fiscal el camino puede construirse sobre la marcha. Pero hoy por hoy es mucho decir. <br />
<br />
El cap&iacute;tulo tercero ser&aacute; a&uacute;n m&aacute;s duro y es el de la sostenibilidad. Porque no valdr&aacute;n los impulsos ni los est&iacute;mulos sino consolidar los logros. Ah&iacute; es donde habr&aacute; que juzgar, con el debido tiempo, el impacto de las reformas y no tanto hoy. Pero hasta ese episodio tercero parece a&uacute;n que queda mucho. Por eso, mi optimismo recae sobre el inicio de un camino que no parec&iacute;a que fuera a llegar nunca. Ahora toca andar ese camino, que ser&aacute; a&uacute;n m&aacute;s dif&iacute;cil.]]></content>
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    <title>Crisis bancaria: resolución vs. reforma</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/santiago-carbo/crisis-bancaria-resolucio_b_1623988.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1623988</id>
    <published>2012-06-26T04:36:17-04:00</published>
    <updated>2012-08-25T05:12:04-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Desde 2009 se han prodigado las reformas, parciales o incompletas en diferentes aspectos, lo que se demuestra simplemente porque a la falta de contundencia de cada una le ha debido de seguir otra y así hasta hoy.]]></summary>
    <author>
        <name>Santiago Carbó</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/santiago-carbo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/santiago-carbo/"><![CDATA[Parece que cueste decirlo a&uacute;n en Espa&ntilde;a pero lo que este pa&iacute;s est&aacute; afrontando desde 2008 y reconociendo bastante m&aacute;s tarde (a&uacute;n hoy se aprecia cierta resistencia) es una crisis bancaria con todos sus ingredientes cl&aacute;sicos: burbuja inmobiliaria, exceso de cr&eacute;dito y problemas de solvencia de las entidades financieras. Desde 2009 se han prodigado las reformas, parciales o incompletas en diferentes aspectos, lo que se demuestra simplemente porque a la falta de contundencia de cada una le ha debido de seguir otra y as&iacute; hasta hoy. <br />
<br />
Llegados a este punto podr&iacute;amos preguntarnos si realmente parece razonable tener al sector bancario espa&ntilde;ol medio infartado y al pa&iacute;s temeroso y con sensaci&oacute;n de amenaza y debilidad por <a href="https://www.google.com/url?q=http://www.huffingtonpost.es/2012/06/21/las-dos-auditoras-privada_n_1615797.html&amp;sa=U&amp;ei=SXTpT42vG5TW8QP028zODQ&amp;ved=0CAUQFjAA&amp;client=internal-uds-cse&amp;usg=AFQjCNG1wQPFaQ5q_A3c60yDiT9Iq3vf0Q" target="_hplink">62.000 millones de euros</a>, aproximadamente el 6% del PIB. Enti&eacute;ndame bien, no es una provocaci&oacute;n ni un desprecio. S&eacute; perfectamente que 62.000 millones de euros son una barbaridad de dinero. A lo que me refiero es que otras crisis bancarias anteriores se cerraron con unas ayudas que supon&iacute;an entre el 10% y el 20% del PIB y, cuando se resolvieron bien, estos costes fiscales se recuperaron en gran medida y en un tiempo bastante razonable. <br />
<br />
Pero claro, hace falta eso, resoluci&oacute;n. En 2012 se dio definitivamente uno de los pasos necesarios y m&aacute;s esperados para avanzar hacia la resoluci&oacute;n, la asunci&oacute;n con todas sus letras de un serio problema de solvencia que requer&iacute;a de una recapitalizaci&oacute;n m&aacute;s que considerable. Pero se avanza paso a paso, ralentizado, aceptando a rega&ntilde;adientes la inevitable concurrencia de la ayuda europea y demorando y dejando en el aire gran parte de la definici&oacute;n de las que deber&iacute;an ser las reglas definitivas del juego con las que habr&iacute;a que resolverse la crisis bancaria en Espa&ntilde;a. <br />
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Cuando queremos dar un nuevo aspecto a nuestra casa, planificamos tranquilamente, incluso por fases, una reforma. Pero cuando un fallo estructural en alg&uacute;n cimiento amenaza con la estabilidad de la casa al completo, m&aacute;s nos vale pensar en una resoluci&oacute;n r&aacute;pida y urgente. Por eso, lo primero que se precisaba para el sector bancario espa&ntilde;ol -y con el <a href="https://www.google.com/url?q=http://www.huffingtonpost.es/tag/rescate&amp;sa=U&amp;ei=TY7oT-2KHKit0QXOvJi2Dw&amp;ved=0CAUQFjAA&amp;client=internal-uds-cse&amp;usg=AFQjCNEGQk-oc_SbTwkZTf9d8aIlAy9liA" target="_hplink">rescate</a> lleg&oacute; en parte- era una garant&iacute;a de que alguien pondr&iacute;a el dinero para soportar p&eacute;rdidas y recapitalizar entidades. Es decir, ya tenemos el seguro del hogar. Pero ahora falta ver hasta qu&eacute; punto est&aacute; da&ntilde;ada y, sobre todo, c&oacute;mo resolver ese da&ntilde;o. Porque es posible que el sal&oacute;n y los dormitorios no corran peligro pero que sean los cuartos de ba&ntilde;o los que amenacen con inundar toda la casa. Parte del problema del sector bancario tambi&eacute;n es ese. Gran parte de las entidades bancarias espa&ntilde;olas tienen los mismos problemas (o incluso menos) que otros bancos europeos pero no se ha propiciado un adecuado aislamiento y tratamiento de los problemas m&aacute;s acuciantes y que requieren m&aacute;s resoluci&oacute;n. Incluida alguna liquidaci&oacute;n, si fuera preciso. Y, por supuesto, exigir responsabilidades. Toda resoluci&oacute;n contundente requiere la complicidad de la ciudadan&iacute;a y hacer comprender que el rescate de bancos es necesario debe tambi&eacute;n conllevar la exigencia de responsabilidad y la mejora y prevenci&oacute;n para futuras ocasiones.<br />
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Ahora nos enfrentamos a un panorama nuevo y lo &uacute;nico que podemos pedir es que sea el definitivo. En experiencias de crisis anteriores se han dado muchos casos de lo que se llama tolerancia regulatoria (<em>regulatory forbearance</em>) y que b&aacute;sicamente consiste en que en lugar de actuar se deje hacer a los bancos, a la espera de que una mejora macroecon&oacute;mica mejore su situaci&oacute;n y puedan resolver por s&iacute; solos el problema. Este no ha sido exactamente el caso de Espa&ntilde;a, ya que se han emprendido multitud de reformas parciales pero s&iacute; es cierto que respecto al principal problema -resolver el deterioro de activos- s&iacute; ha habido una cierta tolerancia que ahora se intenta corregir. El problema es que, entre reforma y reforma, las reglas del juego han cambiado demasiadas veces con resultados dispares. Las entidades bancarias espa&ntilde;olas han hecho en tiempo r&eacute;cord una reestructuraci&oacute;n considerable del sector, con m&uacute;ltiples procesos corporativos y ajustes (dolorosos) de estructuras. Pero la parte del saneamiento est&aacute; siendo algo complicada y enrevesada. Ahora, con el rescate (que es la mejor traducci&oacute;n del t&eacute;rmino <em>bailout</em> que incontestablemente se ha dado a la ayuda financiera de la UE) se van a tener que negociar estas normas con Bruselas. Y, en este punto, ser&iacute;a deseable que el conjunto de reglas y los recursos que se aporten se conviertan en una verdadera resoluci&oacute;n que acabe con el goteo de reformas.<br />
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Espa&ntilde;a necesita a su sector bancario de vuelta pero para relanzarlo deben aportarse los recursos y la estabilidad normativa necesarias. Gran parte de los elementos que ahora se discuten para Espa&ntilde;a (banco malo, recapitalizaci&oacute;n, nacionalizaciones, ...) y para Europa (soporte financiero com&uacute;n, uni&oacute;n bancaria europea, seguro de dep&oacute;sitos), han sido ampliamente discutidas. Sin ir m&aacute;s lejos, estos son algunos enlaces a art&iacute;culos sobre estos temas que escrib&iacute; para <em>El Pa&iacute;s</em>: <br />
<ol><li><a href="http://economia.elpais.com/economia/2012/06/06/actualidad/1339014236_300409.html" target="_hplink"><em>Uni&oacute;n bancaria embrionaria</em></a></li><br />
<li><a href="http://economia.elpais.com/economia/2012/05/28/actualidad/1338233426_383621.html" target="_hplink"><em>Paraca&iacute;das financiero</em></a></li><br />
<li><a href="http://economia.elpais.com/economia/2012/05/11/actualidad/1336762726_856771.html" target="_hplink"><em>&iquest;Ser&aacute; suficiente?</em></a></li><br />
<li><a href="http://economia.elpais.com/economia/2012/05/28/actualidad/1338233426_383621.html" target="_hplink"><em>Paraca&iacute;das financiero</em></a></li><br />
<li><a href="http://elpais.com/diario/2012/01/15/negocio/1326636874_850215.html" target="_hplink"><em>Sector bancario: aligerar para relanzar</em></a></li></ol><br />
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Pero ahora, ahora es el tiempo de la resoluci&oacute;n. Si no, no habr&aacute; tiempo para mucho m&aacute;s.]]></content>
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