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  <title>Sofía Moro</title>
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  <updated>2013-06-20T03:15:30-04:00</updated>
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    <name>Sofía Moro</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Sofía Moro</subtitle>
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    <title>Manuel Rey, Minero</title>
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    <published>2012-06-16T06:04:56-04:00</published>
    <updated>2012-08-16T05:12:24-04:00</updated>
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        <name>Sofía Moro</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/sofia-moro/"><![CDATA[<center><a href="http://images.huffingtonpost.com/2012-06-15-MANUELREY_52SMORO.jpg"><img alt="2012-06-15-MANUELREY_52SMORO.jpg" src="http://images.huffingtonpost.com/2012-06-15-MANUELREY_52SMORO-thumb.jpg" width="570" height="570" /></a><strong>Manuel Rey, Minero.</strong></center><br />
<br />
<br />
Villaseca de Laciana. 26 de mayo de 2012<br />
<br />
<em>"Mineros del mundo &iexcl;Alerta!"<br />
Marcos Ana</em><br />
<br />
Har&aacute; unos 35 a&ntilde;os que don Manuel ya no baja a la mina, pero si se le pregunta por su profesi&oacute;n<br />
te espeta: "&iexcl;Minero! &iquest;Que iba a ser yo? Si aqu&iacute; no hab&iacute;a otro jornal que no fuera la mina."<br />
Venido de Lugo tras los pasos de su padre a seguir su misma suerte; la suerte del carb&oacute;n del Sil. El Sil reci&eacute;n nacido a su paso por Villaseca de Laciana se abalanza encajonado y bramante<br />
apartando la fraga que &eacute;l mismo alimenta. Es r&iacute;o estrecho pero fiero. Entre la carretera que sube hasta Babia y su cauce a veces se abre una explanada de cuatro palmos cuadrados que anuncia una bocamina escueta de la que dej&oacute; de brotar la fulminante riqueza y de la que hoy solo escapa el agua. En la ribera de enfrente est&aacute;n las minas m&aacute;s modernas. All&iacute; estaba la mara&ntilde;a de pisos, cotas, bocas y embarques. Hoy todo ya tapiado y desmontado. Y comido por el verde.<br />
<br />
"&iexcl;Qu&eacute; guapo era esto! Aqu&iacute; hab&iacute;a un plano que cruzaba por arriba y llegaba hasta aquel otro<br />
piso. Por aqu&iacute; ven&iacute;an las vagonetas en funicular. Las vac&iacute;as las sub&iacute;a el propio peso de las que<br />
bajaban llenas. Y hab&iacute;a uno all&iacute; s&oacute;lo para frenarlas. Muy guapo, muy guapo. Ahora ya nada.<br />
Quedan aqu&iacute; cuatro camiones que hacen el transporte de mineral de minas de m&aacute;s abajo, pero<br />
nada, poca cosa. &iexcl;Ten&iacute;as que haberlo visto esto! &iexcl;Guapo, guapo!"<br />
<br />
"Estuve a&ntilde;o y medio trabajando fuera de la galer&iacute;a, trabajos auxiliares. Pero no tra&iacute;a cuenta:<br />
menos jornal, una hora m&aacute;s de jornada y se pasaba un fr&iacute;o criminal. Te pasabas el invierno con<br />
los pies en la nieve. Ahora yo no se adonde ha ido la nieve de este pa&iacute;s. Ni donde se ha ido todo. Esto se hundi&oacute; muy r&aacute;pido. Enseguida vimos que no remontaba. Mi hijo, aunque hubiera<br />
querido, ya no podr&iacute;a haberse dedicado a esto. Tuvo que agarrarse a los libros".<br />
<br />
El que no se va es don Manuel. Hoy tiene 80 a&ntilde;os y se sali&oacute; de la mina con 45. Cosas de<br />
cardiolog&iacute;a. No solo no se va si no que vuelve cada d&iacute;a. Se hace su paseo vespertino de casa<br />
hasta la bocamina Carrasconte. Pasa bajo los chal&eacute;s de los encargados. ("Uno lo han vendido<br />
ahora, el otro lo est&aacute;n dejando caer") Deja a su espalda los bloques de viviendas de los mineros y pasa frente a las duchas y las oficinas. Y en esas explanadas, donde antes mug&iacute;a el tren hullero y se desperezaba la industria y manaban los jornales, hoy esperan la llegada del juicio final muros, torres, pir&aacute;mides truncadas y bisuter&iacute;a cicl&oacute;pea hecha de cientos de vagonetas patas arriba (ruedas al cielo) por entre las cuales pasa Manuel -ida y vuelta- cada vez que repite su paseo.<br />
<br />
<em>"Mineros del mundo &iexcl;Alerta!"</em><br />
<br />
<br />
<em>&copy; Fotograf&iacute;a: Sofia Moro<br />
&copy; Texto: Sof&iacute;a Moro &amp; Claudio Criquielion</em>]]></content>
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