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  <title>Tipos Infames</title>
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  <updated>2013-06-18T03:04:27-04:00</updated>
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    <name>Tipos Infames</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Tipos Infames</subtitle>
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    <title>El Sur inédito de Juan Marsé</title>
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    <published>2012-06-10T05:08:00-04:00</published>
    <updated>2012-10-02T12:12:40-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Fue jugando con los niños descalzos de Ronda, junto a los pescadores de Barbate o entre las chabolas del Zapal, donde el joven Marsé pudo afirmar la necesidad de emplear palabras ceñidas a las cosas para reflejarla.]]></summary>
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        <name>Tipos Infames</name>
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    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/tipos-infames/"><![CDATA[Es dif&iacute;cil concebir la cantidad de espacios inauditos e invisibles que todav&iacute;a existen en nuestra historia. Este texto podr&iacute;a pasar por el intento de cartografiar uno m&aacute;s de ellos sino fuera porque tiene por protagonista al joven Juan Mars&eacute; y un libro que nunca lleg&oacute; a ver la luz.<br />
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El 25 de julio de 1962 el autor de <em>Encerrados con un s&oacute;lo juguete </em>estamp&oacute; su firma en un contrato con la editorial Ruedo Ib&eacute;rico, exiliada en Par&iacute;s, por el cual se compromet&iacute;a a entregar un libro de viajes por Andaluc&iacute;a que deb&iacute;a titularse <em>Viaje al Sur</em>. Por aquellos a&ntilde;os no era extra&ntilde;o que los escritores espa&ntilde;oles se entregasen a este tipo de escritura, a caballo entre la narrativa de viajes y la denuncia social. Mars&eacute;, no obstante, se hab&iacute;a propuesto hacer algo innovador dentro de este g&eacute;nero, articulando la parte correspondiente al reportaje mediante las noticias de prensa que ir&iacute;an recogiendo a lo largo del viaje. Se establec&iacute;a de este modo una suerte de continuidad narrativa entre texto, noticias e im&aacute;genes que emparentaban <em>Viaje al Sur </em>con el reportaje moderno.<br />
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<center><a href="http://images.huffingtonpost.com/2012-06-10-ZAPAL.jpg"><img alt="2012-06-10-ZAPAL.jpg" src="http://images.huffingtonpost.com/2012-06-10-ZAPAL-thumb.jpg" width="570" height="759" /></a></center><br />
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Para llevar a cabo su proyecto, Mars&eacute; contar&iacute;a con la ayuda de su amigo Antonio P&eacute;rez (por entonces colaborador de la editorial) y el joven fot&oacute;grafo Albert R. Guspi, quien se ocupar&iacute;a de tomar las im&aacute;genes que deb&iacute;an ilustrar el libro. Durante el mes que estuvieron en la carretera, Mars&eacute; y sus compa&ntilde;eros visitaron las provincias de Sevilla, C&aacute;diz y M&aacute;laga. Durante aquel viaje tendr&iacute;an oportunidad de comprobar de primera mano como, mientras buena parte del pa&iacute;s comenzaba a cambiar en aquellos a&ntilde;os, el atraso y la pobreza permanec&iacute;an apegadas a esas regiones como una mancha indeleble. Fue jugando con los ni&ntilde;os descalzos de Ronda, junto a los pescadores de Barbate mientras &eacute;stos reparaban sus redes o entre las chabolas del Zapal, donde el joven Mars&eacute; pudo afirmar su apego por las zonas en las que la vida se muestra de manera espont&aacute;nea y en la necesidad de emplear palabras ce&ntilde;idas a las cosas para reflejarla. En este sentido, el viaje fue tanto de b&uacute;squeda como de aprendizaje para los que participaron en &eacute;l, tal y como recuerda hoy Antonio P&eacute;rez. Lamentablemente Albert R. Guspi, el tercero en discordia (aunque no hubo discordia en el viaje y s&iacute; mucho de juvenil camarader&iacute;a) falleci&oacute; hace demasiado tiempo como para que pudi&eacute;semos conversar con &eacute;l. Nos quedan las fotos de aquel viaje: im&aacute;genes en las que la luz ondula entre las s&aacute;banas ahuecadas por la brisa del verano, las paredes de donde cae la cal desconchada, la piel arrugada de lo cotidiano... Fotograf&iacute;as que son en el fondo como las briznas de un relato perdido que estamos intentando recomponer.<br />
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<center><a href="http://images.huffingtonpost.com/2012-06-10-RONDA.jpg"><img alt="2012-06-10-RONDA.jpg" src="http://images.huffingtonpost.com/2012-06-10-RONDA-thumb.jpg" width="570" height="759" /></a></center><br />
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Con el final del verano, y a medida que los d&iacute;as se acortaban, esa luminosidad que vemos en las fotograf&iacute;as de Albert comienza a atenuarse. Es entonces -principios de octubre- cuando el grupo decide poner fin al viaje y regresar a Barcelona. Aunque en el montaje del libro Mars&eacute; deb&iacute;a haber recibido la ayuda de otros colaboradores, especialmente en lo relativo a la documentaci&oacute;n, lo cierto es que el escritor fue quien finalmente redactar&iacute;a el trabajo pr&aacute;cticamente por entero. As&iacute;, en julio de 1963, Mars&eacute; comunicaba al editor de Ruedo Ib&eacute;rico, Jos&eacute; Mart&iacute;nez, que el libro estaba terminado y, tras una breve estancia en Mallorca y resolver sus problemas con el pasaporte, el escritor marcha a Par&iacute;s para seleccionar con Mart&iacute;nez las fotos y terminar de pulir la obra. <br />
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<center><a href="http://images.huffingtonpost.com/2012-06-10-sanlucar2.jpg"><img alt="2012-06-10-sanlucar2.jpg" src="http://images.huffingtonpost.com/2012-06-10-sanlucar2-thumb.jpg" width="570" height="759" /></a></center><br />
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Lamentablemente, cuando todo parec&iacute;a preparado para llevar el libro a imprenta, Ruedo Ib&eacute;rico iba a atravesar una profunda crisis econ&oacute;mica que, unida a la asfixiante presi&oacute;n de la censura franquista (entonces dirigida por Manuel Fraga Iribarne) aparcar&iacute;a muchos de sus proyectos editoriales, entre ellos <em>Viaje al Sur</em>. Aunque la correspondencia confirma que el escritor sigui&oacute; mostrando su inter&eacute;s por el estado del libro, la publicaci&oacute;n fue languideciendo en la sede de Ruedo Ib&eacute;rico hasta desaparecer en alguno de los sucesivos vaivenes de la editorial.<br />
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A medida que pasa el tiempo constatamos que no dejamos de ser sino la suma de nuestras posibilidades malogradas. Son demasiadas las ocasiones como &eacute;sta, en que nuestros proyectos acaban siendo arrumbados por la mala fortuna, la indecisi&oacute;n o la desidia (cuando no una combinaci&oacute;n de todas). Todav&iacute;a hoy es posible reconstruir este viaje gracias a los testimonios de quienes participaron en &eacute;l, la correspondencia del editor y sus fotograf&iacute;as. Aunque qui&eacute;n sabe... tal vez el tiempo acabe por ofrecer nuevas pistas que nos ayuden a completar la trama de lo sucedido con este <em>Viaje al Sur</em>.<br />
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<em>Las fotograf&iacute;as que acompa&ntilde;an este texto son obra de Albert R. Guspi y cortes&iacute;a de Ivan y &Agrave;lex Ripoll.</em>]]></content>
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