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  <title>Vladdo</title>
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  <updated>2013-05-18T05:00:40-04:00</updated>
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    <name>Vladdo</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
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    <title>Juan Manuel Santos: &quot;Con las FARC, nada está acordado hasta que todo esté acordado&quot;</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.3115143</id>
    <published>2013-04-20T04:44:54-04:00</published>
    <updated>2013-04-20T04:44:41-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Consumado jugador de póquer, Santos es un hombre al que le gusta correr riesgos. Como sucesor de Uribe, decidió cambiar la baraja y jugarse a fondo por la paz. Y, contra la voluntad de su antiguo jefe, inició un proceso de diálogo, que empezó en firme en diciembre pasado y que ha generado muchas críticas y no pocas suspicacias.]]></summary>
    <author>
        <name>Vladdo</name>
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    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/vladdo/"><![CDATA[<blockquote>El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, habla en exclusiva con el director de <em>Un Pasqu&iacute;n</em>, peri&oacute;dico que reaparece -luego de un <em>coma inducido</em> de aproximadamente 18 meses-, con un n&uacute;mero especial dedicado a la paz. </blockquote><br />
<br />
Cuando entro a la sala adjunta a su despacho, el presidente Juan Manuel Santos me dice que est&aacute; acabando de firmar varias &oacute;rdenes de extradici&oacute;n, entre ellas la Daniel Barrera, un narcotraficante conocido como <em>El Loco Barrera</em>, solicitado por las autoridades judiciales de Estados Unidos. <br />
<br />
Consumado jugador de p&oacute;quer, Santos es un hombre al que le gusta correr riesgos y los suele sortear exitosamente. Como ministro de Hacienda del presidente Andr&eacute;s Pastrana, hizo un severo y ortodoxo ajuste que le permiti&oacute; al pa&iacute;s sanear la econom&iacute;a en una etapa cr&iacute;tica, no s&oacute;lo en Colombia, sino en buena parte del mundo.<br />
<br />
Como ministro de Defensa de &Aacute;lvaro Uribe, propin&oacute; a las FARC los m&aacute;s duros golpes militares de toda su historia, al aniquilar pr&aacute;cticamente a toda la c&uacute;pula de ese grupo guerrillero. Sin embargo, como sucesor de Uribe, decidi&oacute; cambiar la baraja y jugarse a fondo por la paz. Y, contra la voluntad de su antiguo jefe, inici&oacute; un proceso de di&aacute;logo, que empez&oacute; en firme en diciembre pasado y que ha generado muchas cr&iacute;ticas y no pocas suspicacias. <br />
<br />
Sin m&aacute;s pre&aacute;mbulos, el mandatario salud&oacute; amablemente y nos sentamos a conversar sobre la paz en Colombia.<br />
<br />
<center><a href="http://images.huffingtonpost.com/2013-04-19-vladdo_santos1"><img alt="2013-04-19-vladdo_santos1" src="http://images.huffingtonpost.com/2013-04-19-vladdo_santos1-thumb" width="570" height="378" /></a><br><small>Foto: Andr&eacute;s Piscov/Presidencia de Colombia.</small></center><br />
<br />
<br />
<strong>Pregunta: &iquest;Por qu&eacute; se meti&oacute; usted en el proceso de la paz? &iquest;Por qu&eacute; la paz?</strong><br />
<br />
<strong>Respuesta:</strong> La paz debe ser el objetivo m&aacute;ximo de cualquier sociedad y lo ha sido a trav&eacute;s de la historia. La paz es lo que une a las sociedades y este pa&iacute;s ha vivido demasiado tiempo en guerra. Nos acostumbramos, casi que nos acostamos y nos levantamos con la guerra, y eso nos est&aacute; deteriorando como sociedad y como seres humanos, aparte del dolor y de la sangre que esto ha representado. Entonces, creo que el deber de cualquier mandatario, cualquier gobernante, es buscar la paz, que, entre otras cosas, es una obligaci&oacute;n constitucional. Yo vi que las condiciones estaban dadas e hice la siguiente reflexi&oacute;n: &iquest;Qu&eacute; tal que el d&iacute;a de ma&ntilde;ana, viendo que hab&iacute;a condiciones para la paz, piense que yo no tom&eacute; la decisi&oacute;n de buscarla? La historia ser&iacute;a mucho m&aacute;s severa; y yo, conmigo mismo, ser&iacute;a much&iacute;simo m&aacute;s cr&iacute;tico. <br />
<br />
A m&iacute; me ha tocado hacer la guerra y fui, en esa parte, bastante efectivo; hacer la guerra es, relativamente, f&aacute;cil y es muy popular. Tratar de hacer la paz es mucho m&aacute;s dif&iacute;cil, mucho m&aacute;s ingrato, pero mucho m&aacute;s satisfactorio. <br />
<br />
<strong>&iquest;Por qu&eacute; cree usted que era el momento para la paz?</strong><br />
<br />
<strong>R: </strong>Porque han confluido muchas circunstancias que antes no estaban presentes. El pa&iacute;s de hoy es diferente al pa&iacute;s de hace 10 a&ntilde;os; hay una correlaci&oacute;n muy diferente de fuerzas con la guerrilla, en materia militar; la participaci&oacute;n de pa&iacute;ses como Venezuela y Cuba -que est&aacute;n genuinamente ayudando a buscar esa paz- es muy importante; el respaldo un&aacute;nime de la comunidad internacional es algo tambi&eacute;n muy importante, y la convicci&oacute;n interna de mucha gente de las Farc, de que la v&iacute;a de las armas ya, definitivamente, no es el camino para buscar sus objetivos; de que cada vez, por esa v&iacute;a se ven m&aacute;s y m&aacute;s lejos, de lograr lo que ellos, supuestamente, quieren. En fin, uno puede enumerar otras circunstancias. Todo se aline&oacute;. <br />
<br />
<strong>&iquest;Usted qu&eacute; les dice a los esc&eacute;pticos, a los pesimistas, a los que dicen que no se ve ning&uacute;n avance...?</strong><br />
<br />
<strong>R:</strong> Nunca supuse que esto iba a ser f&aacute;cil, que estuvi&eacute;ramos conversando en medio del conflicto y yo entiendo la confusi&oacute;n que eso genera. La gente me pregunta: &iquest;c&oacute;mo as&iacute; que est&aacute;n conversando por un lado y se est&aacute;n dando bala por el otro? Pero esa es la forma de garantizar que, si hay voluntad, s&iacute; llegamos a la paz. Por otro lado, el escepticismo es normal por los fracasos que hemos tenido. Nadie cree en las FARC y yo tampoco creo en las FARC; pero estoy ensayando y me estoy cubriendo para que no me vuelvan a enga&ntilde;ar. Esa es la raz&oacute;n fundamental para no aceptar un cese el fuego. Hay muchas complejidades, yo sab&iacute;a que iba a ser complejo, que iba a ser cuestionado; pero tengo la &iacute;ntima convicci&oacute;n de que el camino que tomamos es el camino acertado y el m&aacute;s eficaz. <br />
<br />
<strong>Cuando usted dice "yo no les creo a las FARC" est&aacute; hablando como todos los colombianos que hemos visto y conocemos la trayectoria funesta de las FARC y, adem&aacute;s, uno evidentemente, no negocia con los amigos sino con los enemigos. Por lo que le cuentan a usted los negociadores, &iquest;usted est&aacute; confiado, est&aacute; optimista, de c&oacute;mo va el proceso? </strong><br />
<br />
<strong>R:</strong> Lo que le puedo decir es que yo esper&eacute; un tiempo para convencerme que s&iacute; exist&iacute;a una voluntad de la contraparte y hoy puedo decir que esa voluntad existe.<br />
<br />
<strong>&iquest;En este momento en t&eacute;rminos de negociaci&oacute;n usted les cree a las FARC?</strong><br />
<br />
<strong>R: </strong>En este momento, creo que las FARC est&aacute;n sentadas para buscar un acuerdo y eso para m&iacute; era importante poderlo verificar en la mesa de negociaci&oacute;n. Eso no quiere decir que lleguemos a un acuerdo...<br />
<br />
<strong>No hay que llegar a un acuerdo por llegar...</strong><br />
<br />
<strong>R: </strong>Ni creo que es sano a estas alturas elevar mucho las expectativas. Es mejor la sorpresa positiva que la sorpresa negativa; para una sociedad y para un proceso como estos. <br />
<strong><br />
Cuando &Aacute;lvaro G&oacute;mez estaba secuestrado, en el peri&oacute;dico <em>El Siglo</em> habl&aacute;bamos con la familia de &eacute;l, con el actual ministro de Medio Ambiente, Juan Gabriel Uribe, y el ambiente que hab&iacute;a en el peri&oacute;dico con el director secuestrado era: esperamos lo mejor pero estamos preparados para lo peor. &iquest;Usted cree que se puede decir algo as&iacute;?</strong><br />
<br />
<strong>R:</strong> S&iacute;, yo creo que esperamos lo mejor y eso es lo que estamos trabajando para obtenerlo, pero el hecho de no darle ning&uacute;n tipo de ventaja militar a las FARC, y de no hacer ning&uacute;n tipo de concesi&oacute;n en materia territorial, nos cubre de que si pasa lo peor pues tenemos que estar preparados para eso. <br />
<br />
<strong>No va a haber ning&uacute;n tipo de concesi&oacute;n territorial. &iquest;Qu&eacute; tipo de concesiones har&aacute;, o hasta d&oacute;nde est&aacute; usted dispuesto a llegar, para conseguir la paz?</strong><br />
<br />
<strong>R: </strong>Eso es objeto de la negociaci&oacute;n y hay que verlo en la mesa de negociaci&oacute;n. Toca medir el aceite en un momento dado, tener en cuenta no solamente las pretensiones de las FARC, sino tambi&eacute;n las l&iacute;neas rojas que tenemos frente a la comunidad internacional y frente al pueblo colombiano mismo. <br />
<br />
<center><a href="http://images.huffingtonpost.com/2013-04-19-vladdosantos2"><img alt="2013-04-19-vladdosantos2" src="http://images.huffingtonpost.com/2013-04-19-vladdosantos2-thumb" width="570" height="378" /></a><br><small>Andr&eacute;s Piscov / Presidencia de Colombia.</small></center><br />
<br />
<br />
<strong>Yo entiendo que usted no me puede mostrar las cartas; un jugador de p&oacute;quer no hace eso. Pero, &iquest;qu&eacute; no est&aacute; dispuesto usted a hacer por conseguir la paz?</strong><br />
<br />
<strong>R:</strong> He dicho clar&iacute;simamente que yo no estoy dispuesto a hacer la revoluci&oacute;n por decreto, no estoy poniendo en juego la estructura del Estado, no estoy poniendo en juego nuestras Fuerzas Militares, no estoy poniendo en juego nuestro Estado de Derecho, no estoy poniendo en juego la propiedad privada, no estoy poniendo en juego nuestro modelo de desarrollo; nada de eso est&aacute; en la mesa de negociaci&oacute;n. Lo &uacute;nico que hemos aceptado, en ese sentido, es la parte de la pol&iacute;tica agraria donde, curiosamente, coinciden en muchas cosas la propuesta de las FARC y la pol&iacute;tica agraria que este Gobierno ha querido hacer. Que es la pol&iacute;tica progresista y avanzada.<br />
<br />
<strong>Indudablemente la paz no nos va a salir gratis. La paz es costosa pero es m&aacute;s costosa la guerra. &iquest;Qu&eacute; clase de sacrificios nos esperar&iacute;an a los colombianos en aras de la paz? </strong><br />
<br />
<strong>R: </strong>Yo pienso que el sacrificio ser&iacute;a peque&ntilde;o frente al inmenso beneficio que obtendr&iacute;amos y que, cuando la gente vea el paquete entero y entienda las implicaciones positivas frente a los sapos que tenemos que tragarnos, la gente va a decir: por supuesto que queremos la paz. <br />
<br />
<strong>&iquest;Cu&aacute;l cree usted que ha sido el principal obst&aacute;culo en este proceso?</strong><br />
<br />
<strong>R:</strong> Yo dir&iacute;a que la cantidad de desinformaci&oacute;n que mucha gente en forma deliberada ha venido propiciando alrededor del proceso de paz. Est&aacute;n diciendo que ya se negoci&oacute; la impunidad, la paz con impunidad; est&aacute;n diciendo que ya se negoci&oacute; la reducci&oacute;n del n&uacute;mero de efectivos de las Fuerzas Militares; que ya se negoci&oacute; que la tierra de las reservas campesinas va a quedar en manos de las FARC, incluso, con autonom&iacute;a pol&iacute;tica... Una cantidad de cosas sobre las cuales ni siquiera se ha comenzado a discutir. Para minar el proceso y quitarle la ilusi&oacute;n a la gente, est&aacute;n preparando este tipo de informaciones aqu&iacute; y en el exterior. <br />
<br />
<strong>En el peri&oacute;dico <em>El Tiempo</em> sali&oacute; en d&iacute;as pasados una serie de testimonios de distintos periodistas. Unos dec&iacute;an que hab&iacute;a mucho hermetismo, otros abogaban por la discreci&oacute;n, etc&eacute;tera. &iquest;Usted c&oacute;mo cree que hay que responderles a esos colegas -colegas suyos tambi&eacute;n- que est&aacute;n &aacute;vidos de informaci&oacute;n, que quieren historias, que quieren la cr&oacute;nica?</strong><br />
<br />
<strong>R: </strong>Yo les dir&iacute;a lo siguiente: Yo los entiendo porque esa es la esencia del periodista: conseguir m&aacute;s informaci&oacute;n y obtener m&aacute;s informaci&oacute;n. Pero en este caso s&iacute; tengo la certeza de que en un proceso discreto, como el que estamos adelantando -en donde nada est&aacute; acordado hasta que todo est&eacute; acordado-, el hecho de que no estemos negociando a trav&eacute;s de los micr&oacute;fonos y de los medios de comunicaci&oacute;n va a tener muchas m&aacute;s posibilidades de salir adelante. Y le voy a dar un ejemplo: si nosotros comenzamos a divulgar los acuerdos parciales, es lo mismo que cuando a un artista que est&aacute; pintando un cuadro, lo juzgan por una de las esquinas. <br />
<br />
<strong>O por el boceto en l&aacute;piz...</strong><br />
<br />
<strong>R: </strong>Exacto, el artista va a decir: "No me juzguen por eso, que me juzguen cuando la pintura est&eacute; completa". Aqu&iacute; hay que juzgar esto cuando tengamos el paquete completo. <br />
<br />
<strong>Buen ejemplo. Aqu&iacute; no estamos jugando p&oacute;quer sino pirindola, aqu&iacute; es todo o nada.</strong><br />
<br />
<strong>R: </strong>Tenga la seguridad que lo que estamos jugando es el futuro, y yo estoy convencido de que los astros est&aacute;n alineados. Tengo la &iacute;ntima convicci&oacute;n de que si trabajamos bien y si esa voluntad que yo estoy comenzando a ver en la contraparte existe, vamos a poder cambiar este pa&iacute;s. <br />
<br />
<strong>Hay gente que dice que la reelecci&oacute;n va atada al &eacute;xito del proceso de paz. Yo escrib&iacute; <a href="http://www.huffingtonpost.es/vladdo/la-paz-en-colombia-y-el-a_b_1999610.html" target="_hplink">una columna</a> en <em>El Huffington Post</em> diciendo que no necesariamente. Si hace una negociaci&oacute;n mala, no hay reelecci&oacute;n que valga y si se rompe el proceso en un momento dado, porque toca, es m&aacute;s f&aacute;cil que lo reelijan. &iquest;Cree que es usted es imprescindible para que esto llegue a feliz t&eacute;rmino, a puerto seguro?</strong><br />
<br />
<strong>R:</strong> Yo, afortunadamente, y le doy gracias a Dios todos los d&iacute;as, nunca me he cre&iacute;do imprescindible para nada. Este proceso puede seguir sin m&iacute; y en ese sentido, no tengo en absoluto, y todos los d&iacute;as hago ese esfuerzo, la intenci&oacute;n de amarrar mi posible reelecci&oacute;n -todav&iacute;a no he decidido si me lanzo a la reelecci&oacute;n o no- con el proceso de paz. Los que me acusan de estar dispuesto a entregar m&aacute;s en aras de la reelecci&oacute;n, est&aacute;n totalmente equivocados, porque ser&iacute;a lo contrario: si yo entrego demasiado y decido lanzarme a la relecci&oacute;n, pues no me van a reelegir.]]></content>
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    <title>Paz en Colombia: el fin del comienzo</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2931141</id>
    <published>2013-03-24T05:11:03-04:00</published>
    <updated>2013-03-24T05:11:13-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[En 50 años las acciones de las guerrilla no han resuelto nada y, por el contrario, han servido como pretexto para estigmatizar todo pensamiento diferente de la ideología tradicional de la derecha liberal y conservadora, que ha imperado en el país todo este tiempo.]]></summary>
    <author>
        <name>Vladdo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/vladdo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/vladdo/"><![CDATA[En agosto del a&ntilde;o pasado, al final de una <a href="http://youtu.be/tVZyaDhwWWk" target="_hplink">entrevista</a> que le hice al presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, para un programa de televisi&oacute;n, le pregunt&eacute; c&oacute;mo resumir&iacute;a en una frase sus dos primeros a&ntilde;os de Gobierno. Sin dudarlo mucho, el mandatario respondi&oacute;: "Lo mejor est&aacute; por venir". <br />
<br />
Pocos d&iacute;as despu&eacute;s, el Gobierno anunci&oacute; el inicio de di&aacute;logos con los l&iacute;deres de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), para poner fin al conflicto que ha azotado a Colombia durante medio siglo. Esta decisi&oacute;n del Gobierno se produjo para salirles al paso a los rumores, cada vez m&aacute;s recurrentes, sobre una negociaci&oacute;n que ha indignado a la derecha radical de este pa&iacute;s y que se siente <em>traicionada</em> por Santos, de quien ellos esperaban que continuara la guerra emprendida por su antecesor, &Aacute;lvaro Uribe V&eacute;lez.<br />
<br />
El rechazo de muchos pesimistas y de no pocos halcones de la guerra a estas negociaciones tiene sus ra&iacute;ces en el escepticismo que durante tres a&ntilde;os sembr&oacute; en el pa&iacute;s el fallido proceso de paz de Andr&eacute;s Pastrana, que condujo a un estado generalizado de frustraci&oacute;n que, parad&oacute;jicamente, fue la principal munici&oacute;n de campa&ntilde;a de la candidatura presidencial de &Aacute;lvaro Uribe, quien en 2002 se presentaba como el adalid de la autoridad, con su lema de <em>mano firme y coraz&oacute;n grande</em>. <br />
<br />
Sin embargo, esos temores son infundados, si se tiene en cuenta que las negociaciones emprendidas por Pastrana y por Santos son radicalmente distintas. A diferencia del proceso anterior, y desde las conversaciones preliminares, en esta oportunidad los acercamientos se han llevado a cabo con absoluta discreci&oacute;n, situaci&oacute;n que contrasta mucho con los di&aacute;logos entre reflectores, micr&oacute;fonos y c&aacute;maras de la Administraci&oacute;n Pastrana, iniciados aun antes de que este fuera elegido presidente. <br />
<br />
En segundo lugar, Pastrana no s&oacute;lo pact&oacute; un alto el fuego bilateral con la guerrilla, sino que adem&aacute;s desmilitariz&oacute; una vasta zona del sur del pa&iacute;s -equivalente a la superficie de Suiza-, donde supuestamente se iban a concentrar los insurgentes y se iban a desarrollar los di&aacute;logos. Craso error: las FARC convirtieron la zona de distensi&oacute;n en un santuario al cual trasladaban secuestrados y veh&iacute;culos robados, y en la que, con la anuncia o la complicidad de la guerrilla, el negocio del narcotr&aacute;fico profundiz&oacute; sus ra&iacute;ces.<br />
<br />
Esta vez, el Gobierno y las FARC han resuelto negociar fuera del pa&iacute;s -en La Habana, espec&iacute;ficamente-; Santos no ha desmilitarizado ni un mil&iacute;metro del territorio nacional y las conversaciones se est&aacute;n desarrollando en medio del conflicto. Esto &uacute;ltimo significa que ni la guerrilla ha cesado en sus ataques contra las fuerzas militares, ni contra objetivos civiles del pa&iacute;s; ni el Ej&eacute;rcito ha menguado sus operaciones contra la guerrilla.<br />
<br />
Los enemigos del proceso alegan que la seguridad se le ha salido de las manos al presidente Santos y que la tranquilidad en el pa&iacute;s ha disminuido. Y aunque raz&oacute;n no les falta, esta situaci&oacute;n no es producto de los di&aacute;logos Gobierno-FARC, sino que tiene otros componentes, muchos de ellos relacionados con el irregular proceso de paz llevado a cabo por Uribe con los grupos paramilitares, que dej&oacute; a muchos excombatientes sin jefes y sin dinero, pero con sus armas y sus estructuras de violencia y narcotr&aacute;fico casi intactas. [Lejos de desmovilizarse, las tropas de los paramilitares siguieron actuando, pero fueron rebautizadas en el Gobierno de Uribe como Bacrim (bandas criminales), pero ese merecer&iacute;a un an&aacute;lisis aparte].<br />
<br />
En fin, lo cierto es que luego de varios meses de ires y venires entre Bogot&aacute; y La Habana, tanto el Gobierno como la guerrilla se muestran optimistas por los avances obtenidos, aunque a&uacute;n no han trascendido los t&eacute;rminos de los mismos. Y, a poco m&aacute;s de un a&ntilde;o de las elecciones parlamentarias y presidenciales, ser&aacute; dif&iacute;cil desligar la negociaci&oacute;n con las FARC de dichos procesos electorales. Muchos creen que una eventual reelecci&oacute;n de Santos depender&iacute;a del &eacute;xito o del fracaso del di&aacute;logo con la guerrilla. <br />
<br />
Pero la cosa no es tan simple, pues si Santos firma una paz <em>mal negociada</em>, si se deja manipular por las FARC, o si peca por ingenuo, s&oacute;lo con fines electorales, es muy probable que su reelecci&oacute;n no se produzca. <br />
<br />
Pero, si por el contrario, no ve avances significativos, o si las FARC se levantan de la mesa, Santos podr&iacute;a garantizar una nueva elecci&oacute;n al declarar una guerra frontal y sin concesiones contra las FARC. Al fin y al cabo, no s&oacute;lo como ministro de Defensa, sino tambi&eacute;n como presidente, Santos ha dirigido y ordenado los m&aacute;s duros golpes que ese grupo guerrillero ha recibido en su historia.<br />
<br />
En todo caso, lo deseable es que se firme la paz con esta guerrilla, pues este conflicto s&oacute;lo ha servido para desviar los esfuerzos, los recursos y sobre todo la atenci&oacute;n, de los temas de fondo que aquejan a Colombia. <br />
<br />
En 50 a&ntilde;os las acciones de las guerrilla no han resuelto nada y, por el contrario, han servido como pretexto para estigmatizar todo pensamiento diferente de la ideolog&iacute;a tradicional de la derecha liberal y conservadora, que ha imperado en el pa&iacute;s todo este tiempo. Adem&aacute;s, sus actuaciones les han servido como cortina de humo a los Gobiernos para justificar su ineptitud en la soluci&oacute;n de nuestros problemas de fondo, como la desigualdad, la falta de acceso a la educaci&oacute;n, a la tecnolog&iacute;a o a la salud, la deficiencia en la infraestructura, la inseguridad, la corrupci&oacute;n, etc&eacute;tera.<br />
<br />
Lo mejor de que se firmara una paz con las FARC ser&iacute;a que nuestros dirigentes se quedar&iacute;an sin pretextos para sacar al pa&iacute;s de ese hueco negro donde lo han mantenido por los siglos de los siglos...]]></content>
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    <title>Chávez, más allá de la simpatía</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2817794</id>
    <published>2013-03-06T07:33:26-05:00</published>
    <updated>2013-05-06T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Como buen caudillo, conocía las preferencias de sus gobernados y sabía endulzarles el oído. En folclóricas alocuciones, expropiaba empresas, con la misma facilidad con que hablaba de su vida sexual; o insultaba presidentes con el mismo tono que ordenaba el envío de tanques a la frontera con Colombia o cerrar medios de comunicación.]]></summary>
    <author>
        <name>Vladdo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/vladdo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/vladdo/"><![CDATA[Si hay un rasgo que distingu&iacute;a a Hugo Ch&aacute;vez, era su simpat&iacute;a. En esta aprecicaci&oacute;n coinciden tanto sus m&aacute;s ac&eacute;rrimos detractores como sus m&aacute;s fieles seguidores. As&iacute; lo corroboraba Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez en un <a href="http://vladdomania.com/2013/03/06/el-enigma-de-los-dos-chavez/" target="_hplink">art&iacute;culo</a> publicado en la revista <em>Cambio Colombia</em> dos semanas antes de su primera posesi&oacute;n como presidente constitucional de Venezuela, en 1999: "Ten&iacute;a la cordialidad inmediata, y la gracia criolla de un venezolano puro". <br />
<br />
El Comandante, desde el principio, fue consciente de que esa simpat&iacute;a innata, sumada a su origen popular, le podr&iacute;a dar muchos r&eacute;ditos y la supo aprovechar aun antes de llegar al poder que hab&iacute;a de ostentar por 14 a&ntilde;os, durante los cuales rigi&oacute; y molde&oacute; los destinos de Venezuela.<br />
<br />
Con un lenguaje llano -no pocas veces subido de tono- el coronel se comunicaba con su pueblo permanentemente, ya en su acostumbrado programa semanal de televisi&oacute;n <em>Al&oacute;, presidente</em>, en sus giras de campa&ntilde;a o en sus improvisados discursos callejeros.<br />
<br />
<center><img alt="2013-03-06-ScreenShot20130306at8.51.37AM.png" src="http://images.huffingtonpost.com/2013-03-06-ScreenShot20130306at8.51.37AM.png" width="448" height="566" /></center><br />
<br />
<br />
Su oratoria f&aacute;cil, desparpajada, le serv&iacute;a para inventar palabras, contar intimidades, recitar poemas, entonar canciones; recursos con los que seduc&iacute;a a sus adeptos casi hasta el delirio, al mismo tiempo que exasperaba y desarmaba a sus cr&iacute;ticos cuando los ten&iacute;a enfrente. <br />
<br />
Era ocurrente e ingenioso, conoc&iacute;a a su pueblo, a los descamisados de los que hablara Juan Domingo Per&oacute;n en la Argentina de mediados del siglo XX. Como buen caudillo, conoc&iacute;a las preferencias de sus gobernados y sab&iacute;a endulzarles el o&iacute;do. En folcl&oacute;ricas alocuciones, <a href="http://www.elmundo.es/america/2010/06/07/portada/1275869640.html" target="_hplink">expropiaba empresas</a>, con la misma facilidad con que hablaba de su <a href="http://elpais.com/elpais/2012/09/21/gente/1348244754_473379.html" target="_hplink">vida sexual</a>; o <a href="http://pulsoslp.com.mx/2013/03/05/del-huele-a-azufre-a-el-rey-hugo-chavez-en-10-videos/" target="_hplink">insultaba presidentes</a> con el mismo tono que ordenaba el env&iacute;o de tanques a la frontera con Colombia o <a href="http://www.lavanguardia.com/internacional/noticias/20090731/53756201042/hugo-chavez-cierra-33-emisoras-de-radio-y-un-canal-de-television-venezuela-washington-chavez-cnp-ame.html" target="_hplink">cerrar medios</a> de comunicaci&oacute;n. <br />
<br />
Por supuesto, lo que para unos era simpat&iacute;a, para otros era arrogancia; lo que unos entend&iacute;an como sinton&iacute;a popular, otros lo interpretaban como populismo; lo que unos ve&iacute;an como justicia, otros lo calificaban como despotismo... Y en el caso del fallecido exmandatario estos contrastes se hac&iacute;an muy evidentes. <br />
<br />
<center><a href="http://images.huffingtonpost.com/2013-03-06-ScreenShot20130306at8.52.49AM.png"><img alt="2013-03-06-ScreenShot20130306at8.52.49AM.png" src="http://images.huffingtonpost.com/2013-03-06-ScreenShot20130306at8.52.49AM-thumb.png" width="570" height="398" /></a></center><br />
<br />
<br />
Como otros de los caudillos suramericanos recientes, Hugo Ch&aacute;vez, hijo de dos maestros, acud&iacute;a a su origen sencillo y al discurso simple para transmitir sus decisiones, en hechos que pon&iacute;an a convulsionar a sus cr&iacute;ticos y llenaban de euforia a sus seguidores, que no eran pocos. (En las <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2012/10/07/actualidad/1349633710_923402.html" target="_hplink">&uacute;ltimas elecciones</a>, obtuvo casi nueve millones de votos). <br />
<br />
Con su labia y su ret&oacute;rica, con frecuencia imprudente, este coronel supo congregar a muchos venezolanos que por primera vez sintieron que un dirigente se preocupaba por ellos; pero a la vez parti&oacute; en pedazos a la sociedad venezolana. De un lado, quedaron sus seguidores incondicionales y muchos aliados de ocasi&oacute;n, que decidieron apoyarlo por conveniencia; como el industrial Gustavo Cisneros, uno de los hombres m&aacute;s ricos de Venezuela, que decidi&oacute; unirse al enemigo que no pudo derrotar.<br />
<br />
Del otro lado qued&oacute; la oposici&oacute;n, fragmentada, desordenada y aturdida, que solo para las &uacute;ltimas elecciones del pasado mes de octubre entendi&oacute; la necesidad de unirse y se congreg&oacute; alrededor de Henrique Capriles, lo cual no fue suficiente para derrotarlo, pero le di&oacute; los mejores resultados en los cuatro enfrentamientos con el poderoso comandante.<br />
<br />
Pero la oposici&oacute;n no es la &uacute;nica atomizada. Como en casi todos los reg&iacute;menes autoritarios, la fragilidad de las estructuras de mando es parte de su esencia; lo cual implica que ante la ausencia del l&iacute;der omn&iacute;modo sus subalternos quedan en Babia.<br />
<br />
Si bien, antes de su &uacute;ltimo viaje a Cuba, Ch&aacute;vez design&oacute; al vicepresidente Nicol&aacute;s Maduro como sucesor, e invit&oacute; a los venezolanos a votar por &eacute;l en unas eventuales elecciones, lo cierto es que su misi&oacute;n como timonel de la Revoluci&oacute;n Bolivariana no ser&aacute; sencilla, pues su personalidad y su trayectoria lo ubican lejos, lej&iacute;simos, de su antecesor.<br />
<br />
Por otra parte, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, tambi&eacute;n exmilitar, tiene m&aacute;s <em>empaque</em> de Ch&aacute;vez. Hombre reposado, aut&eacute;ntico, no necesita esforzarse tanto para dirigirse a los ciudadanos y no debe acudir a la grandilocuencia de la que hace gala Maduro para tratar de conectarse con el pueblo.<br />
<br />
<center><a href="http://images.huffingtonpost.com/2013-03-06-ScreenShot20130306at8.50.09AM.png"><img alt="2013-03-06-ScreenShot20130306at8.50.09AM.png" src="http://images.huffingtonpost.com/2013-03-06-ScreenShot20130306at8.50.09AM-thumb.png" width="570" height="371" /></a></center><br />
<br />
<br />
Sin duda, el exsindicalsita Maduro tiene m&aacute;s mundo y preparaci&oacute;n, es m&aacute;s estratega; pero Cabello tiene mucha m&aacute;s influencia no s&oacute;lo en el mundo empresarial, sino entre los militares; lo cual es un gran activo en la Venezuela de hoy, donde el papel castrense es fundamental.   <br />
<br />
Ambos hablaron en los minutos y horas siguientes al deceso de Ch&aacute;vez. Y lo propio hicieron tambi&eacute;n el canciller, El&iacute;as Jaua; el ministro de Defensa, Diego Morelo, y Luisa Estella Morales, la presidenta del Tribunal Supremo. Todos, sin excepci&oacute;n, hicieron un llamado a la unidad, en un gesto muy llamativo y que hace pensar en que all&aacute; adentro, en las tripas de la revoluci&oacute;n bolivariana, todo debe ser un hervidero.<br />
<br />
Como consecuencia del estilo casi absolutista que imper&oacute; en Venezuela en los &uacute;ltimos 14 a&ntilde;os, ni el aparato estatal, ni las organizaciones pol&iacute;ticas de oposici&oacute;n, ni la clase dirigente, ni la ciudadan&iacute;a, estaban preparados para la ausencia definitiva de un hombre como Ch&aacute;vez, a quien finalmente le fall&oacute; ese "cuerpo de cemento armado" del que hablara Garc&iacute;a M&aacute;rquez.<br />
<br />
Aun sin la figura de Hugo Ch&aacute;vez, es muy probable que el candidato del Partido Socialista Unido de Venezuela gane las elecciones que se deben realizar de aqu&iacute; a un mes en ese pa&iacute;s, pero es dif&iacute;cil predecir cu&aacute;n s&oacute;lido sea su poder ni qu&eacute; tan amplia su capacidad de maniobra.<br />
<br />
Para bien -o para mal, seg&uacute;n como se mire- Ch&aacute;vez era un hombre muy simp&aacute;tico; pero tambi&eacute;n era un l&iacute;der. Y para gobernar un pa&iacute;s se necesita mucho m&aacute;s que carisma.<br />
<br />
<center><a href="http://images.huffingtonpost.com/2013-03-06-ScreenShot20130306at8.50.22AM.png"><img alt="2013-03-06-ScreenShot20130306at8.50.22AM.png" src="http://images.huffingtonpost.com/2013-03-06-ScreenShot20130306at8.50.22AM-thumb.png" width="570" height="571" /></a></center>]]></content>
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    <title>¿Y la clase media?</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/vladdo/y-la-clase-media_b_2734043.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2734043</id>
    <published>2013-02-25T01:00:00-05:00</published>
    <updated>2013-04-26T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[En medio de la crisis, los dirigentes políticios suelen elaborar sesudas fórmulas para supuestamente rescatar a los menos favorecidos, a los más necesitados; sin reconocer en ningún momento que son ellos mismos quienes han empujado a miles, a millones de familias, al abismo de la miseria y de la desesperanza.]]></summary>
    <author>
        <name>Vladdo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/vladdo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/vladdo/"><![CDATA[En medio de la crisis econ&oacute;mica que azota a varios pa&iacute;ses de Europa y Am&eacute;rica Latina, los dirigentes pol&iacute;ticos suelen elaborar sesudas f&oacute;rmulas para supuestamente rescatar a los menos favorecidos, a los m&aacute;s necesitados; sin reconocer en ning&uacute;n momento que son ellos mismos -los se&ntilde;ores del poder- quienes han empujado a miles, a millones de familias, al abismo de la miseria y de la desesperanza.<br />
<br />
Los dirigentes de la derecha tradicional, con su ortodoxia, pretenden "recuperar" o "restablecer" el orden, acudiendo a las instrucciones de los grandes organismos financieros internacionales, mientras la izquierda hace llamados desesperados a la indignaci&oacute;n, la resistencia pasiva e, incluso, a la desobediencia civil.<br />
<br />
En muchos casos estas protestas derivan en el derribamiento de reg&iacute;menes que son reemplazados por otros igual de inoperantes o tan corruptos como los defenestrados. El de Egipto es un buen ejemplo de una revoluci&oacute;n triunfante, pero in&uacute;til. Algo similar ocurri&oacute; en Venezuela, con la dichosa <em>revoluci&oacute;n bolivariana</em>. All&iacute;, la gente, hastiada de la clase pol&iacute;tica tradicional, acudi&oacute; a la figura mesi&aacute;nica de Hugo Ch&aacute;vez, quien al cabo de catorce a&ntilde;os en el poder tiene a su pa&iacute;s inmerso en la incertidumbre, con la econom&iacute;a destru&iacute;da y una sociedad totalmente fracturada. <br />
<br />
Hoy por hoy, y m&aacute;s all&aacute; de cualquier consideraci&oacute;n ideol&oacute;gica, la dirigencia pol&iacute;tica est&aacute; llamada a enarbolar las banderas de los m&aacute;s afectados por la crisis, que ya no son &uacute;nicamente los menos favorecidos, ni los ciudadanos m&aacute;s humildes. Los esfuerzos, o los anuncios, no se pueden dirigir exclusivamente a la base de la la pir&aacute;mide social, sino que debe ampliarse a otras capas de la sociedad, cuyo nivel de vida se pauperiza cada d&iacute;a m&aacute;s. <br />
<br />
En muchos de nuestros pa&iacute;ses es evidente el deterioro de la clase media, cada vez m&aacute;s reducida, en la que muchos ven con impotencia c&oacute;mo se pierden sus empleos, se diluyen sus ingresos y se rompen sus ilusiones. Aunque en pa&iacute;ses como Colombia o Per&uacute;, las estad&iacute;sticas muestran avances y dan se&ntilde;ales de progreso, lo que uno percibe en las calles es muy distinto. Una cosa son las tablas de Excel y otra la realidad de la gente. <br />
<br />
Los pol&iacute;ticos deber&iacute;an saber que el descontento no s&oacute;lo est&aacute; en las bases m&aacute;s pobres, sino que los afectados son toda la poblaci&oacute;n a la que le irrespetan sus derechos. Si un pol&iacute;tico fuera inteligente, buscar&iacute;a congregar a toda esa gente, sin distinci&oacute;n de clases. La inseguridad, por ejemplo, es un problema que afecta transversalmente a toda la sociedad; no tiene que ver &uacute;nicamente con pobres o con ricos. <br />
<br />
En pa&iacute;ses como Colombia las calles en mal estado y las carreteras de la edad media, hechas trizas, afectan, desesperan, a la sociedad en su conjunto, a todos los ciudadanos: hombres, mujeres, j&oacute;venes, mayores, cat&oacute;licos, gays, ateos, etc.<br />
<br />
Por consiguiente, hay un mont&oacute;n de derechos por reivindicar, y eso lo podr&iacute;a hacer alguien que no pensara que a los &uacute;nicos que tienen que auxiliar es a los pobres. Por supuesto a ellos hay que seguir prest&aacute;ndoles atenci&oacute;n; pero simult&aacute;neamente hay que evitar que la clase media se siga deteriorando, pues a la larga eso har&aacute; que los pobres se multipliquen. Hay que buscar formas de ayudar tambi&eacute;n a esas otras capas sociales a las que las empresas privadas y los organismos p&uacute;blicos les pisotean sus derechos. <br />
<br />
Un caso t&iacute;pico de atropello se ve en el p&eacute;simo servicio al cliente que ofrecen las empresas privadas y las instituciones p&uacute;blicas, que ha obligado al usuario a acudir a las redes sociales, particularmente Twitter, para hacerse o&iacute;r a la hora de hacer una reclamaci&oacute;n. La red es el &uacute;ltimo recurso que le queda al ciudadano com&uacute;n para exponer sus quejas por las m&uacute;ltiples deficiencias en los servicios que contrata o la mala calidad de los productos que adquiere.<br />
<br />
Yo mismo lo viv&iacute; hace unos meses, cuando luego de m&uacute;ltiples reclamos, en el banco m&aacute;s grande de Colombia, un alto funcionario s&oacute;lo me puso atenci&oacute;n cuando me quej&eacute; en mi cuenta de Twitter. La persona en cuesti&oacute;n me pidi&oacute; comprensi&oacute;n y que fuera paciente, porque "tenemos demasiados clientes". &iexcl;Por favor...! Si no son capaces de atender bien a los clientes que tienen, &iquest;por qu&eacute; diablos viven en campa&ntilde;a permanente para conseguir m&aacute;s? <br />
<br />
La experiencia nos ense&ntilde;a que en los contratos de servicios con las corporaciones y las grandes empresas el desequilibrio es evidente, pues la letra menuda de los documentos es usted, y la letra grande es la empresa que lo atiende. Es un irrespeto total al ciudadano, arbitratrariamente convertido en un simple cliente. Uno m&aacute;s.<br />
<br />
Y ni hablar de los problemas derivados de la negligencia del Estado, en cuestiones que tienen que ver con la justicia, los sistemas de salud o la asistencia social. <br />
<br />
Si un candidato, de la tendencia que sea, logra concitar la atenci&oacute;n y el inter&eacute;s del ciudadano promedio, irrespetado por el sistema, y se propone trabajar en serio no s&oacute;lo por el bienestar de los pobres, sino tambi&eacute;n de la clase media, empezaremos a avanzar en la direcci&oacute;n correcta. <br />
<br />
Nada gana un pa&iacute;s si, al mismo tiempo que saca a muchos ciudadanos de la pobreza extrema, empuja a otras multitudes al abismo de la miseria.]]></content>
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    <title>Las cosas por el nombre</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/vladdo/las-cosas-por-el-nombre_b_2678950.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2678950</id>
    <published>2013-02-15T01:00:00-05:00</published>
    <updated>2013-04-16T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[En Colombia, describimos como complicada a una persona que es insoportable; de la dama que se acuesta con cualquiera, decimos que es una mujer muy loca, y el tipo promiscuo resulta que es un señor muy inquieto. La lista es casi interminable... No sé si ese uso reiterado de eufemismos obedece a una mal entendida elegancia, al simple temor a llamar las cosas por el nombre]]></summary>
    <author>
        <name>Vladdo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/vladdo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/vladdo/"><![CDATA[Con motivo de la presentaci&oacute;n en Colombia del libro <em>Escribir en internet. Gu&iacute;a para los nuevos medios y las redes sociales</em>, <a href="http://www.huffingtonpost.es/2012/09/20/escribir-en-internet-15-c_n_1899888.html" target="_hplink">editado por La Fundaci&oacute;n del Espa&ntilde;ol Urgente</a> (Fund&eacute;u BBVA), desempolv&eacute; un texto de hace unos a&ntilde;os que recobra vigencia, al ver c&oacute;mo nos expresamos los colombianos, en general, y los periodistas, en particular. <br />
<br />
A pesar de que tenemos tan <a href="http://economia.elpais.com/economia/2013/02/08/agencias/1360341769_106849.html" target="_hplink">buena fama</a> en el vecindario latinoamericano por el uso que hacemos del castellano, lo cierto es que es lamentable que no hubi&eacute;ramos aprendido a ser m&aacute;s directos con el lenguaje, tal como lo hacen los espa&ntilde;oles, que a veces nos parecen demasiado crudos, sobre todo cuando mencionan ciertas partes del cuerpo. Por ejemplo, aqu&iacute; a las nalgas les decimos cola; pues culo es una palabra proscrita en el lenguaje formal. <br />
<br />
Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de las descripciones anat&oacute;micas, ese modo de hablar nuestro tan particular es mucho m&aacute;s grave que una simple falta de precisi&oacute;n, y deriva en descalificaciones, segregaci&oacute;n, referencias odiosas e incluso en distorsi&oacute;n de los hechos y de la informaci&oacute;n.<br />
<br />
En Colombia, describimos como complicada a una persona que es insoportable; de la dama que se acuesta con cualquiera, decimos que es una mujer muy loca, y el tipo promiscuo resulta que es un se&ntilde;or muy inquieto. Al c&aacute;ncer -y seguramente al sida- se le dice penosa enfermedad; a la menstruaci&oacute;n, la llaman indisposici&oacute;n, y al embarazo, estado interesante.<br />
<br />
Los colombianos decimos que un asesino es un tipo tenaz; a la mafia le decimos crimen organizado y los narcos quieren que los llamen delincuentes pol&iacute;ticos. A los indigentes, les dicen desechables; al contrabando, se le dice comercio informal; para referirnos a un ladr&oacute;n, decimos que es alguien indelicado; a los asesinatos, se les dice ajusticiamientos; a los secuestros, les dicen pescas milagrosas; a los muertos inocentes, los denominan v&iacute;ctimas colaterales; a los rehenes, prisioneros de guerra; y al conflicto armado le dicen amenaza terrorista. <br />
<br />
Cuando hablamos de un homicida, decimos que es un tipo tenaz; de los testaferros decimos que es gente que anda en negocios raros. A la corrupci&oacute;n la llamamos carrusel; a los asesinatos de j&oacute;venes ingenuos, a manos de militares, los denominamos falsos positivos, y al empleo informal le decimos rebusque. <br />
<br />
A los banqueros estafadores los califican como inversionistas audaces; a la discriminaci&oacute;n en establecimientos p&uacute;blicos la llamamos derecho de admisi&oacute;n; a las masacres en barrios pobres las denominan limpieza social; a la impunidad, le decimos justicia y, hasta hace poco, a los contradictores del gobierno nos se&ntilde;alaban como enemigos de la patria.<br />
<br />
La lista es casi interminable... No s&eacute; si ese uso reiterado de eufemismos obedece a una mal entendida elegancia, al simple temor a llamar las cosas por el nombre o al deseo de creernos mejores de lo que somos. Como si fuera poco, en este pa&iacute;s siempre sorprendemos a los extranjeros con la man&iacute;a de usar diminutivos para todo, pero eso dar&iacute;a para un articulito diferente.<br />
<br />
Por todo lo anterior me parece algo inmerecido ese prestigio que tenemos en el manejo del idioma. Aqu&iacute;, en vez de evitar los rodeos, preferimos acudir a palabras huecas, que no significan nada, con las que tal vez tratamos, sin &eacute;xito, de negar la realidad. Debe ser por eso que siempre clasificamos como uno de los pa&iacute;ses m&aacute;s felices del mundo.]]></content>
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    <title>Dolor de papel</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/vladdo/dolor-de-papel_b_2590278.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2013:/theblog//3.2590278</id>
    <published>2013-02-03T04:10:47-05:00</published>
    <updated>2013-04-04T05:12:01-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Desde hace una semana, cuando se supo que la foto de Chávez publicada en el diario madrileño El País era falsa, he sentido una tristeza inmensa. No sólo como colega, sino también como lector y como ciudadano. Dicha circunstancia ha hecho que más de uno se regodee con este tropiezo, olvidando que es algo que a cualquiera le puede pasar.]]></summary>
    <author>
        <name>Vladdo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/vladdo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/vladdo/"><![CDATA[Desde hace una semana, cuando se supo que <a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/26/actualidad/1359234203_875647.html" target="_hplink">la foto de Hugo Ch&aacute;vez publicada en la primera p&aacute;gina del diario madrile&ntilde;o <em>El Pa&iacute;s</em> era falsa</a>, he sentido una tristeza inmensa. No s&oacute;lo como colega, sino tambi&eacute;n como lector y como ciudadano.   <br />
<br />
A estas alturas del partido, a&uacute;n no tengo claro en qu&eacute; momento a un peri&oacute;dico como <em>El Pa&iacute;s</em> le puede suceder algo as&iacute;. Este medio no es solamente el peri&oacute;dico en espa&ntilde;ol m&aacute;s importante del mundo, sino una de los m&aacute;s destacadas publicaciones del planeta. As&iacute; de simple. Y as&iacute; de complejo.<br />
<br />
Dicha circunstancia ha hecho que m&aacute;s de uno se regodee con este tropiezo, olvidando de paso que, as&iacute; suene a frase manida, es algo que a cualquiera le puede pasar. De antemano, tengo que decir que no soy del todo objetivo al hablar de este asunto, puesto que muchas de las mejores piezas period&iacute;sticas que he le&iacute;do en mi vida las he encontrado en las p&aacute;ginas de <em>El Pa&iacute;s</em>. <br />
<br />
En mi juventud -paralela a la infancia de <em>El Pa&iacute;s</em>- sol&iacute;a comprar el peri&oacute;dico, que llegaba a Bogot&aacute; con una semana de retraso, en un local del centro de la ciudad, que era una especie de Babel de peri&oacute;dicos atrasados de todo el mundo; algo as&iacute; como el Google de la &eacute;poca... Con mi ejemplar en una mano y una buena taza de caf&eacute; en la otra, no hab&iacute;a poder humano que me sacara de mi habitaci&oacute;n, mientras devoraba de la primera a la &uacute;ltima p&aacute;gina, sin importarme que se tratara de una edici&oacute;n vieja.<br />
<br />
A&ntilde;os despu&eacute;s ese rito se repetir&iacute;a, ya no con d&iacute;as de retraso, sino el mismo d&iacute;a de impresi&oacute;n del diario y sin un oc&eacute;ano de por medio. Como estudiante en La Haya, Holanda, mi rutina de los domingos empezaba por ir a buscar mi ejemplar en la estaci&oacute;n central del ferrocarril, para volver a casa a repetir el consabido ritual que una d&eacute;cada atr&aacute;s hab&iacute;a iniciado en Bogot&aacute;. Con igual avidez repasaba desde el primer titular del diario hasta el &uacute;ltimo art&iacute;culo de <em>El Pa&iacute;s Semanal</em>, escrito, si mal no recuerdo, por Antonio Gala en su c&eacute;lebre columna <em>Charlas con Troylo</em>. As&iacute; conoc&iacute; muchas de las grandes plumas de nuestro oficio.<br />
<br />
Con el devenir de los a&ntilde;os he conocido de cerca a muchos de los que han hecho de ese el gran peri&oacute;dico que es en la actualidad, lo que me ha permitido corroborar que es un equipo conformado por un grupo extraordinario de seres humanos, pero humanos al fin y al cabo, susceptibles de equivocarse.<br />
<br />
Lamentablemente, cuando un medio del tama&ntilde;o y del prestigio de <em>El Pa&iacute;s</em> se equivoca, pocos piensan que los grandes tambi&eacute;n tropiezan [preg&uacute;ntenle al Rey] y resuelven hacer le&ntilde;a del &aacute;rbol ca&iacute;do. Ning&uacute;n medio ni organizaci&oacute;n period&iacute;stica puede lanzar la primera piedra. Empezando por <em>The New York Times</em>, el matutino m&aacute;s prestigioso del planeta, que hace diez a&ntilde;os vivi&oacute; su peor momento por cuenta de Jason Blair, un joven periodista de su plantilla, que <a href="http://elpais.com/diario/2003/05/25/domingo/1053834755_850215.html" target="_hplink">durante a&ntilde;os enga&ntilde;&oacute; a sus jefes, compa&ntilde;eros y lectores</a> a punta de cr&oacute;nicas fraudulentas.<br />
<br />
Uno de los primeros que salieron a solazarse con el incidente de <em>El Pa&iacute;s</em> fue el director de <em>El Mundo</em>, Pedro J. Ram&iacute;rez, que tiene tras de s&iacute; una larga estela de esc&aacute;ndalos; algunos protagonizados por &eacute;l mismo, y otros divulgados sin pudor alguno en los medios en que ha trabajado. No en vano es tan af&iacute;n con el gran magnate del periodismo sensacionalista, Rupert Murdoch.<br />
<br />
La experiencia me ha ense&ntilde;ado que cuando uno es responsable de una publicaci&oacute;n y tiene una noticia extraordinaria -como se supon&iacute;a que lo era la foto trucha de Ch&aacute;vez- lo acechan muchas dudas, lo acosan las expectativas y lo invaden los nervios. Ese lapso irrepetible que transcurre entre el momento en que recibes la informaci&oacute;n y en el instante que la haces p&uacute;blica es lo que le da sentido a lo que hacemos los periodistas. Si uno no vive este proceso, no vive el periodismo.<br />
<br />
Generalmente, al conocer una primicia la primera sensaci&oacute;n que lo asalta a uno es el escepticismo, inherente a este oficio. Luego, tras las verificaciones del caso, viene la incertidumbre por las repercusiones que puede tener lo que vas a publicar. Y, por &uacute;ltimo, una vez la informaci&oacute;n le llega a la audiencia, hay una etapa de desasosiego, mientras llegan las reacciones.<br />
<br />
Tanto en los aciertos como en los errores, este proceso es m&aacute;s o menos igual; pero cuando hay un error tan evidente como el de "<a href="http://internacional.elpais.com/internacional/2013/01/24/actualidad/1359060599_118030.html" target="_hplink">la foto que <em>El Pa&iacute;s</em> nunca debi&oacute; publicar</a>", todo se reduce a un carrusel insoportable, lleno de interrogantes sin respuesta. Las preguntas &iquest;qu&eacute;?, &iquest;qui&eacute;n?, &iquest;c&oacute;mo?, &iquest;cu&aacute;ndo?, &iquest;d&oacute;nde? y &iquest;por qu&eacute;?, que son las vocales del periodismo, y que debe plate&aacute;rselas uno antes de redactar una noticia, saltan de la nada y recobran vigencia plena. La experiencia nos ense&ntilde;a que la falta de resoluci&oacute;n de cualquiera de estas cuestiones deber&iacute;a ser motivo suficiente para no publicar una nota. Sin embargo, cuando se manejan vol&uacute;menes tan altos de informaci&oacute;n, el riesgo de incurrir en un error aumenta considerablemente.<br />
<br />
He tratado de imaginarme lo que pasaba por la cabeza de Javier Moreno, el director de <em>El Pa&iacute;s</em>, mientras se gestaba todo este desastre y he concluido que no hubiera querido estar en sus zapatos. Estaba en una situaci&oacute;n poco envidiable y, como <a href="http://elpais.com/elpais/2013/01/26/opinion/1359234476_377464.html" target="_hplink">&eacute;l mismo lo ha admitido</a>, se equivoc&oacute;. Al leer su relato de los hechos que rodearon este <em>impasse</em>, salta a la vista que &eacute;l, como periodista nato, puso en duda la veracidad de la foto y, me parece que -en un exceso de confianza- accedi&oacute; a publicarla aun sin estar del todo convencido. Y esa fue la falla.<br />
<br />
Trat&aacute;ndose de una noticia tan descomunal, y con el despliegue que se le iba a dar, el margen de verificaci&oacute;n no pod&iacute;a ser inferior al 100%. En casos como estos, el 99,9% de certeza no es suficiente, pues ese 0,1% faltante se puede convertir en un 100% aplastante, como en efecto sucedi&oacute;.<br />
<br />
Por supuesto, nada justifica el error de esa publicaci&oacute;n ni se puede minimizar el da&ntilde;o que dicha imagen le ha causado a la credibilidad de <em>El Pa&iacute;s</em>, ni el mazazo moral que han recibido todos los que trabajan en Miguel Yuste 40. No obstante, la ventaja de trabajar en un diario es que uno tiene todos los d&iacute;as la posibilidad de rectificar, de desquitarse, de mejorar. En este caso, <em>El Pa&iacute;s</em>, en cabeza de su director, ha hecho ingentes esfuerzos por subsanar una falla gigantesca e involuntaria, pese a la paranoia conspirativa que aqueja al Gobierno interino de Venezuela. <br />
<br />
Este episodio no puede ser pretexto para vapulear a un peri&oacute;dico que en su corta y productiva existencia se ha convertido en basti&oacute;n de la democracia en Espa&ntilde;a y en referente de la prensa en Iberoam&eacute;rica y m&aacute;s all&aacute;. Sus noticias, reportajes y columnas han orientado y deleitado a millones de lectores y en sus p&aacute;ginas han hallado refugio decenas de intelectuales, artistas, pol&iacute;ticos y, por supuesto, periodistas de medio mundo, v&iacute;ctimas de la represi&oacute;n y persecuci&oacute;n en sus pa&iacute;ses de origen.<br />
<br />
Hoy siento como propio el dolor que todav&iacute;a padece la gente de <em>El Pa&iacute;s</em> y aunque s&eacute; que no es f&aacute;cil recuperarse de un golpe como este, creo que interpreto a millones de lectores y cientos de colegas al decir que el mejor b&aacute;lsamo est&aacute; en las satisfacciones y el derroche de buen periodismo que este diario nos ha dado en estos 37 a&ntilde;os.]]></content>
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    <title>Colombia y Nicaragua: inacción y reacción</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/vladdo/colombia-y-nicaragua-inac_b_2171270.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.2171270</id>
    <published>2012-11-22T01:00:00-05:00</published>
    <updated>2013-01-21T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Aunque sé que en medio de la sensibilidad (o la sensiblería) nacionalista que invade los últimos días a tanto colombiano, estos párrafos podrían motivar a más de uno a declararme persona non grata en mi propio país, creo que lo que ha ocurrido con Nicaragua es más justo de lo que muchos creen.]]></summary>
    <author>
        <name>Vladdo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/vladdo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/vladdo/"><![CDATA[El pasado martes, 20 de noviembre, Colombia amaneci&oacute; con un nuevo mapa, m&aacute;s peque&ntilde;o, producto del fallo de la Corte Internacional de Justicia de La Haya, seg&uacute;n el cual, conserva el archipi&eacute;lago de San Andr&eacute;s, pretendido por Nicaragua desde 1980, pero debe reconocerle a este pa&iacute;s la soberan&iacute;a sobre 70.000 kil&oacute;metros cuadrados del mar Caribe, que rodea a las islas y varios cayos, todos ubicados a m&aacute;s de 700 kil&oacute;metros de las costas colombianas.<br />
<br />
Lo curioso es que 209 a&ntilde;os atr&aacute;s, tambi&eacute;n un 20 de noviembre, el rey de Espa&ntilde;a, Carlos IV, hab&iacute;a resuelto <a href="http://www.semana.com/nacion/litigio-colombia-nicaragua-hora-verdad/188241-3.aspx" target="_hplink">ampliar</a> las fronteras colombianas, al pasar dichas islas, m&aacute;s la costa caribe&ntilde;a de Mosquitos (hoy pertenecientes b&aacute;sicamente a Nicaragua y Costa Rica), hasta entonces dependientes de la Capitan&iacute;a de Guatemala, a jurisdicci&oacute;n del Virreinato de Santa Fe.<br />
<br />
Para la &eacute;poca, Santa Fe (o la Nueva Granada) llegaba, incluso, hasta Panam&aacute;, lo que le daba cierta cercan&iacute;a al archipi&eacute;lago. Sin embargo, tras la independencia de este pa&iacute;s, en noviembre de 1903, la pertenencia de esas islas a Colombia, objetivamente hablando, resulta curiosa. Y el asunto resulta m&aacute;s ex&oacute;tico a&uacute;n si se observa que San Andr&eacute;s est&aacute; a tan solo 190 kil&oacute;metros al este de Nicaragua, pa&iacute;s al cual perteneci&oacute; originalmente.<br />
<br />
Aunque s&eacute; que en medio de la sensibilidad (o la sensibler&iacute;a) nacionalista que invade los &uacute;ltimos d&iacute;as a tanto colombiano, estos p&aacute;rrafos podr&iacute;an motivar a m&aacute;s de uno a declararme persona non grata en mi propio pa&iacute;s, creo que lo que ha ocurrido con Nicaragua es m&aacute;s justo de lo que muchos creen.<br />
<br />
Tal y como lo dijo la propia Corte de La Haya en 2007, la soberan&iacute;a de ese territorio insular no se puso en duda, pese a los reclamos nicarag&uuml;enses. Y, tambi&eacute;n como lo anticip&oacute; en ese mismo fallo, el alto tribunal defini&oacute; ahora los l&iacute;mites mar&iacute;timos, que supuestamente hab&iacute;an sido acordados por los dos pa&iacute;ses en 1928, en el tratado Esguerra-B&aacute;rcenas, pero que el Gobierno sandinista desconoci&oacute; en 1980, alegando que cuando se firm&oacute; ese documento su pa&iacute;s estaba invadido por tropas de Estados Unidos. <br />
<br />
En Colombia, pa&iacute;s centralista por tradici&oacute;n y defecto, la suerte de los territorios fronterizos preocupa muy poco al ciudadano promedio. Sin embargo, el pasado lunes, tras los anuncios de la Corte Internacional de Justicia, hubo una explosi&oacute;n de indignaci&oacute;n, sobre todo en los medios y las redes sociales, pese a que son muy pocos los colombianos capaces de ubicar en un mapa los cayos o las islas de marras.<br />
<br />
San Andr&eacute;s ha sido tradicionalmente un destino vacacional que en 1953 fue declarado por el dictador Gustavo Rojas Pinilla como puerto libre de impuestos, con la supuesta intenci&oacute;n de promover su desarrollo. No obstante, esa decisi&oacute;n, lejos de llevarle bienestar a la Isla, propici&oacute; durante casi 40 a&ntilde;os un desmesurado incremento de la poblaci&oacute;n y una alteraci&oacute;n de su ecosistema y su cultura. <br />
<br />
En 1991, al amparo de la nueva Constituci&oacute;n Pol&iacute;tica de Colombia se le dio un nuevo estatus territorial, y, por lo menos en el papel, parec&iacute;a que Bogot&aacute; iba a volver sus ojos al archipi&eacute;lago; cosa que fue poco m&aacute;s que un cat&aacute;logo de buenas intenciones, pues en los a&ntilde;os recientes, en la isla de San Andr&eacute;s se ha visto un ca&oacute;tico aumento del turismo y la hoteler&iacute;a, a la par con un incremento de la inseguridad, una precaria infraestructura de servicios p&uacute;blicos y sanitarios y unos &iacute;ndices de pobreza superiores al 60%, a todas luces injustificables, en un territorio de escasos 26 kil&oacute;metros cuadrados. Para completar, con una poblaci&oacute;n cuya cifra es un misterio, pero que oscila entre 50 mil y 80 mil habitantes, se calcula que el desempleo es superior al 40%, seg&uacute;n informaba hace un par de meses el diario <em><a href="http://www.is.gd/BsLe62" target="_hplink">El Espectador</a></em>.<br />
<br />
Aunque, desde luego, estos problemas no son recientes ni surgieron s&uacute;bitamente, solo tras el fallo de la CIJ se encendieron las alarmas en el Gobierno central y surgi&oacute; la preocupaci&oacute;n por el destino de los raizales (habitantes oriundos de las Islas) y, sobre todo, por la suerte de los pescadores que derivan su sustento del mar, reducido ahora por ese veredicto.<br />
<br />
A prop&oacute;sito del anuncio de la Corte, en su comparecencia por las cadenas de televisi&oacute;n, el presidente, Juan Manuel Santos, como si fuera posible un acatamiento fraccionable, opt&oacute; por aceptar en su <a href="http://wsp.presidencia.gov.co/Prensa/2012/Noviembre/Paginas/20121119_02.aspx" target="_hplink">discurso</a> solamente una parte del veredicto -la que reconoc&iacute;a la soberan&iacute;a sobre el archipi&eacute;lago- mientras dej&oacute; en un limbo diplom&aacute;tico y pol&iacute;tico las determinaciones relativas a la delimitaci&oacute;n mar&iacute;tima.<br />
<br />
Aunque no soy admirador del presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, y discrepo de la mayor&iacute;a de sus posturas ideol&oacute;gicas y pol&iacute;ticas, aqu&iacute; no se trata de un asunto de simpat&iacute;as, sino de civilidad, no con &eacute;l, sino con ese pa&iacute;s. Por lo tanto opino que el Gobierno de Colombia est&aacute; en mora de aceptar abiertamente y sin dobleces la decisi&oacute;n del alto tribunal; entre otras cosas porque es un fallo de &uacute;ltima instancia, as&iacute; Santos -al referirse a los l&iacute;mites mar&iacute;timos- haya dicho que "rechaza enf&aacute;ticamente ese aspecto del fallo que la Corte ha proferido en el d&iacute;a de hoy". <br />
<br />
Juan Manuel Santos, que en sus dos largos a&ntilde;os en la presidencia ha tomado distancia del proceder de "<a href="http://www.elespectador.com/noticias/politica/articulo-383763-yo-no-vengo-un-rufian-demostrar-quien-el-manda-el-barrio" target="_hplink">rufi&aacute;n de barrio</a>" que caracterizaba al exmandatario &Aacute;lvaro Uribe, no puede ahora hacer declaraciones que lo pongan en el mismo nivel de su guerrerista antecesor, quien ya le recomend&oacute; desacatar la providencia judicial.  <br />
<br />
&iquest;Que es un fallo doloroso? Sin duda. &iquest;Que nos tom&oacute; por sorpresa? Tambi&eacute;n. &iquest;Que es injusto? No estoy tan seguro. <br />
<br />
Adem&aacute;s, la adversidad de esta decisi&oacute;n no es responsabilidad de Santos, ni de su canciller, Mar&iacute;a &Aacute;ngela Holgu&iacute;n. Este ha sido un pleito de siglos, que por razones imprevisibles tuvo ahora este desafortunado desenlace, pero que no compromete al presidente ni a su gabinete.<br />
<br />
Lo que corresponde ahora es mirar hacia delante, como lo propon&iacute;a un editorial del peri&oacute;dico <em><a href="http://www.eltiempo.com/opinion/editoriales/ARTICULO-WEB-NEW_NOTA_INTERIOR-12390307.html" target="_hplink">El Tiempo</a></em>, para afrontar de la mejor manera los retos que plantea esta nueva situaci&oacute;n. Y as&iacute; como Santos, en una jugada audaz, decidi&oacute; bajarles la temperatura a los conflictos con Venezuela y Ecuador que hered&oacute; de Uribe, debe tratar, por todos los medios, de limar asperezas con Nicaragua, aprovechando el tono conciliador del Gobierno nicarag&uuml;ense, que, excepto por alg&uacute;n desliz ret&oacute;rico de Ortega, ha tendido la mano a los pescadores y a los habitantes de San Andr&eacute;s.<br />
<br />
As&iacute; muchos aboguen por un desacato de imprevisibles consecuencias, Colombia no puede abandonar su tradici&oacute;n de apego a la ley y de respeto a los tratados internacionales. Tal proceder no favorecer&iacute;a al pa&iacute;s ni al presidente en ning&uacute;n escenario.<br />
<br />
Por una parte se sentar&iacute;a un p&eacute;simo precedente, justo cuando Santos empieza a consolidarse como l&iacute;der hemisf&eacute;rico; tarea en la cual ha hecho varias movidas importantes y ha logrado notables avances.<br />
<br />
Y, por otra parte, desconocer un fallo internacional debilitar&iacute;a mucho la credibilidad del Gobierno colombiano, y la del propio presidente, en momentos en que se inician unas negociaciones de paz con la guerrilla, en un proceso donde la confianza juega un papel determinante.]]></content>
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    <title>La paz en Colombia y el arte de especular</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://www.huffingtonpost.es/vladdo/la-paz-en-colombia-y-el-a_b_1999610.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1999610</id>
    <published>2012-10-23T02:14:55-04:00</published>
    <updated>2012-12-22T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Muchos se sintieron indignados por las palabras de 'Márquez', donde prácticamente presentaba a su movimiento no como victimario, sino como víctima; pese a la estela de ataques a civiles, secuestros, siembra de minas antipersona y otros hechos de los que las FARC han sido responsables.]]></summary>
    <author>
        <name>Vladdo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/vladdo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/vladdo/"><![CDATA[Aunque no han empezado los di&aacute;logos de paz entre los miembros del Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC, ya muchos est&aacute;n sacando conclusiones de algo que no ha ocurrido, est&aacute;n analizando cosas que no se han dicho y est&aacute;n condenando hechos que no han pasado.<br />
<br />
Sin duda, en la instalaci&oacute;n formal del proceso, llevada a cabo la semana pasada en Oslo, el tono de los discursos de las dos partes fue muy diferente, pero no deber&iacute;a ser motivo para alarmarse, ni para invocar a los jinetes del Apocalipsis. Si el Gobierno y la guerrilla pensaran igual, no estar&iacute;an negociando nada; no habr&iacute;a necesidad. Fueron dos discursos distintos en fondo, en forma, en duraci&oacute;n y, claro, en intenci&oacute;n. Y esto no es algo fortuito, pues se trata de dos visiones del mundo completamente divergentes, y cada parte, de entrada, ten&iacute;a que marcar territorio.<br />
<br />
El negociador jefe de Colombia, Humberto de la Calle, habl&oacute; brevemente para ratificar lo dicho por el presidente, Juan Manuel Santos, en el sentido de no sentirse 'rehenes' del proceso y de invitar a las FARC no a modificar su manera de pensar, sino su manera de actuar; cambiando la lucha armada por la lucha pol&iacute;tica. <br />
<br />
A su vez, y en claro contraste, el discurso de un altivo 'Iv&aacute;n M&aacute;rquez', vocero de la guerrilla, fue un extenso cat&aacute;logo de denuncias, con algunas pretensiones l&iacute;ricas, donde ratificaba las mismas tesis que su organizaci&oacute;n ha expuesto en anteriores conatos de negociaci&oacute;n, que nunca condujeron a nada.<br />
<br />
Muchos se sintieron indignados por las palabras de 'M&aacute;rquez', donde pr&aacute;cticamente presentaba a su movimiento no como victimario, sino como v&iacute;ctima; pese a la estela de ataques a civiles, secuestros, siembra de minas antipersona y otros hechos violentos e injustificados de los que las FARC han sido responsables en medio siglo de lucha armada. Inmediatamente, se habl&oacute; de su cinismo, falta de consideraci&oacute;n, irrespeto, soberbia y otras cosas m&aacute;s, que, seg&uacute;n los profetas del desastre, no eran un buen augurio. Yo, en cambio, creo que eso era lo esperable: as&iacute; son ellos. <br />
<br />
Era impensable que aparecieran con la cabeza inclinada, d&aacute;ndose golpes de pecho y prometiendo 'nunca m&aacute;s pecar'... Pese a los golpes que el Ej&eacute;rcito de Colombia le ha propinado a las FARC -con la eliminaci&oacute;n f&iacute;sica de casi toda su c&uacute;pula-, al desprestigio con que cuentan entre la gente com&uacute;n y a la creciente desaprobaci&oacute;n internacional, su vocero no pod&iacute;a llegar a la mesa con actitud de vencido; entre otras razones, porque la derrota de su grupo a&uacute;n no es un hecho cumplido, as&iacute; algunos militares y funcionarios de defensa hayan dicho en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n que las "las FARC est&aacute;n llegando al fin del fin".<br />
<br />
As&iacute; las cosas, lo &uacute;nico cierto es que aqu&iacute; no ha pasado nada. Las conversaciones y el pulso entre las partes han de comenzar en unas semanas, cuando unos y otros se sienten cara a cara en La Habana. <br />
<br />
A los pesimistas, habr&iacute;a que pedirles que, al menos, esperen que el proceso arranque, a ver contra qu&eacute; o contra qui&eacute;n deben chillar, patalear o protestar... A los optimistas, recordarles que el de la paz, lejos de un cuento de hadas, es un camino largo, pedregoso, polvoriento, resbaloso, oscuro a ratos, a veces tormentoso, y que por lo tanto toca esperar con cautela. <br />
<br />
Por &uacute;ltimo, hay que tener en cuenta que si, como es lo deseable, Gobierno y FARC logran firmar un acuerdo que ponga fin al conflicto, ese apenas ser&aacute; el comienzo de un largo proceso de reconciliaci&oacute;n nacional, para el cual debemos prepararnos, si de veras queremos una paz estable y duradera. Y en este prop&oacute;sito, se necesita el aporte de todos. Sin excepci&oacute;n.]]></content>
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    <title>Unos kilos que no pesan</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1667863</id>
    <published>2012-07-13T03:57:06-04:00</published>
    <updated>2012-09-11T05:12:10-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Me puse en el lugar del autor de cualquiera de esas novelas que se venden al peso, para imaginar qué podría sentir si llegara a enterarse. Tendría que ser una experiencia muy deprimente.]]></summary>
    <author>
        <name>Vladdo</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/vladdo/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="en" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/vladdo/"><![CDATA["NOVEL-LA, 400 ptes. QUILO". Fue en septiembre de 1995 cuando me encontr&eacute; este aviso escrito en tiza, sobre una pizarra verde, colgada a la entrada de una librer&iacute;a de viejos en el barrio g&oacute;tico de Barcelona. Pese a mi nulo dominio del catal&aacute;n, pude deducir que se trataba de una venta de libros por kilo, cosa que me dej&oacute; completamente desconcertado. En esa &eacute;poca, un libro usado costaba, aproximadamente, entre 1.500 y 3.000 pesetas. Tendr&iacute;an que ser muy malas esas novelas o muy pobres las ediciones, o muy desconocidos los autores, para que un kilo costara 400 pesetas.<br />
<br />
Me puse en el lugar del autor de cualquiera de esas novelas, para imaginar qu&eacute; podr&iacute;a sentir si llegara a enterarse de que sus obras estaban siendo rematadas por peso. Tendr&iacute;a que ser una experiencia muy deprimente. Tuve una sensaci&oacute;n de impotencia, mezclada con solidaridad con aquellos escritores desconocidos, que probablemente quisieron -o querr&aacute;n todav&iacute;a- ser literatos de peso, pero no de esta manera.<br />
<br />
Imag&iacute;nense ustedes cu&aacute;nto pesar&aacute; <em>La Metamorfosis</em>, de Kafka. &iquest;200 gramos? &iquest;300? O sea, escasamente alcanzar&iacute;a a costar unas 100 pelas. Pobre se&ntilde;or Samsa, con su vida m&aacute;s devaluada que las mismas pesetas que hab&iacute;an de desaparecer unos a&ntilde;os despu&eacute;s, para darle paso al euro. Mejor suerte deb&iacute;a correr, sin duda, Tolstoi, que juntando <em>Ana Karenina</em> y <em>Guerra y Paz</em>, podr&iacute;a aspirar, &eacute;l s&iacute;, a rebasar el kilo, es decir, las 400 pesetas que anunciaba el cartel.<br />
<br />
Aquel oto&ntilde;o, por un instante, me alcanc&eacute; a figurar la escena entrando a la librer&iacute;a de marras. &iquest;C&oacute;mo ser&iacute;a la conversaci&oacute;n con el librero? <br />
<br />
--Vea usted, v&eacute;ndame cuatro kilos de Heinrich B&ouml;ll, tres de Garc&iacute;a M&aacute;rquez, dos de G&uuml;nter Grass, dos de Machado, tres de Paul Auster, uno de Rub&eacute;n Dar&iacute;o y otro de Antonio Mingote. Ah, y si tiene algo fresco de Vargas Llosa, p&oacute;ngame dos kilos, por favor. <br />
<br />
Otra posibilidad hubiera sido entrar al local, tomar la cesta y empezar a escoger y echar libros dentro y, al final, pesar y pedir la cuenta. &iexcl;Qu&eacute; pesar! <br />
<br />
Finalmente pas&eacute; de largo y me qued&eacute; sin saber c&oacute;mo era la compra. Amante como soy de las librer&iacute;as, sobre todo de libros de segunda mano -o de segunda mirada, mejor-, segu&iacute; mi recorrido, en busca de alg&uacute;n sitio donde el comercio se hiciera con algo de coraz&oacute;n.<br />
<br />
Como habitante de Bogot&aacute;, una ciudad donde cada d&iacute;a hay menos librer&iacute;as, de obras nuevas o le&iacute;das, aprovecho cada viaje a lugares como Par&iacute;s, Buenos Aires o Nueva York para buscar libros raros, curiosos o "extintos", con la &uacute;nica condici&oacute;n de que no est&eacute;n subrayados. Conocer una ciudad en un tour es igual que leer un libro subrayado. Por eso no contrato gu&iacute;as tur&iacute;sticos y me niego a comprar libros con anotaciones; a menos que las pueda borrar, para hacer el recorrido a mi propio ritmo, deteni&eacute;ndome en los pasajes que a m&iacute; me interesen.<br />
<br />
Las librer&iacute;as de viejo, con su encanto inigualable, no suelen figurar en los cat&aacute;logos de las agencias de viajes, ni est&aacute;n en las calles <em>fashion </em>de las ciudades. Yo no acostumbro buscarlas, pero con frecuencia me topo con ellas. Sin embargo, despu&eacute;s de conocerlas, me gusta recomendarlas, pues creo que es un deber c&iacute;vico apoyar el esfuerzo quijotesco de quienes, en plena era digital, y <a href="http://www.huffingtonpost.es/tag/ebooks" target="_hplink">a pesar del asedio de los e-books</a>, los iPads y los Kindles, a&uacute;n creen en el papel impreso; bien sea en Heidelberg o en R&iacute;o de Janeiro.<br />
<br />
En el centro de Bogot&aacute; hay algunas, llenas de joyitas literarias. Y, m&aacute;s al norte, en el tradicional barrio Quinta Camacho, funciona San Librario, que alberga alrededor de diez mil vol&uacute;menes, cuidadosamente escogidos, con temas de la m&aacute;s diversa &iacute;ndole. Lo mejor de estas librer&iacute;as es que la mayor&iacute;a de las obras tiene una historia; detr&aacute;s de casi cada libro hay una an&eacute;cdota, una vivencia, que usualmente el librero (en este caso &Aacute;lvaro Castillo, un joven con la sabidur&iacute;a y la dedicaci&oacute;n de un viejo) relata con la misma emoci&oacute;n que yo hablo de mi hija.<br />
<br />
Necesitar&iacute;a una nota aparte para contar lo que siento, recuerdo o disfruto, cuando recorro sus anaqueles, repartidos en un &aacute;rea que no supera los 25 metros cuadrados; pero pondr&eacute; punto final diciendo, solamente, que nunca salgo invicto de all&iacute;, que cada vez abandono el lugar con varios libros en la mano, con unos pesos menos, pero nunca con kilos de m&aacute;s.]]></content>
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