Si no quieren seguir perdiendo credibilidad, es a la clase política, pero muy especialmente al PP, a quien le toca ahora dejar de mirar hacia otro lado, y recuperar ante los ciudadanos la iniciativa de pedir explicaciones en sede parlamentaria por la gestión de Bankia.
El Gobierno tiene que empezar a contar con que el descontento prenda en la calle. La tentación de aplicar mano dura puede conseguir justo el efecto contrario de lo que persigue.
En El Huffington Post queremos conocer iniciativas, personales o colectivas, con fines sociales o solidarios, que muestran de qué manera buscamos fórmulas para plantarle cara a la crisis, y para atenuar sus peores consecuencias.