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La pedagogía de Martino

25/09/2013 07:39 CEST | Actualizado 24/11/2013 11:12 CET

Llegaron las primeras goleadas consecutivas de la temporada. Doble 4-0. El equipo es líder en la Liga y en su grupo de la Champions. Nunca antes el Barcelona tuvo 15 puntos en cinco partidos y un +14 de goal average. Si vence en sus dos próximos compromisos ligueros, conseguirá el mejor arranque de la historia del club. Sin embargo, nadie en Barcelona presume de unos números que firmaría cualquier equipo. Cualquiera, sí, pero no el FC Barcelona.

Lo descubrió Mascherano no hace mucho, cuando afirmó en la cadena catalana RAC 1 que "el Barça peca de ser autodestructivo". Bienvenido a Barcelona, jefecito. Las palabras del argentino, uno de los pocos que se salen del guión cuando tienen un micrófono delante, resumen el estado de un club incapaz de enarbolar un inicio de temporada excelente a nivel estadístico.

Al acabar el encuentro ante el Rayo Vallecano las alarmas del entorno se dispararon a raíz de los dichosos datos numéricos: la posesión global del partido, más de cinco años después, no fue azulgrana. La esencia del equipo fue arrebatada por "los más mierdas de la categoría", autodefinición incluida, en un partido donde el abultado marcador no reflejó los problemas de creación de los catalanes.

Hay mucho debate entre los aficionados que ven cómo los nuevos tripulantes de la nave azulgrana han variado el rumbo de los últimos cinco años. Años de éxitos, gloria y reconocimiento encabezados inicialmente por Guardiola y por Tito en la última etapa. La neófita brújula de Martino propone un camino más directo, pero con el mismo objetivo: los mares del triunfo.

Salió Pautasso en representación de Martino, asegurando: "Nunca traicionaremos el estilo", dando a entender que el Barça tiene un método propio, y que el único objetivo es corregir y evolucionar. El Tata también había hablado en la misma dirección en otras ocasiones. Después del partido ante el Rayo las palabras del segundo de a bordo suenan a justificación.

Es una evidencia que el juego actual del Barcelona dista del de Guardiola y Tito. Faltaría más. Martino no lleva ni dos meses en Barcelona y no conoce por qué el club es "més que un club". Mascherano ha tardado tres años. Paciencia.

Lo que no se entiende es la necesidad de reivindicar algo que en el campo no se visualiza. La pérdida de la posesión ante el Rayo no sería tan traumática si el propio cuerpo técnico no asegurara de forma tan reiterada que el estilo no se toca. De ser así, Valdés no metería balones directamente a Messi, y Adriano no transmitiría tanta seguridad después de mandar el balón donde su potencia le permita. No es el propio juego el que provoca dudas, sino la incoherencia entre teoría y práctica.

Nadie discute que el propio equipo bajó el rendimiento los últimos tiempos. Milan, Madrid, PSG y Bayern lo demostraron de sobras. Así, el debate roza lo absurdo cuando los culés vivieron la crudeza de la Champions pasada y los propios miembros de la plantilla reconocen la necesidad de un lavado de imagen.

Sí, los cambios introducidos por Martino pueden (deben) descubrir un nuevo Barcelona. Pero Pautasso, cuando pudo, no fue pedagógico. Si el Barcelona consigue títulos a finales de temporada nadie recordará los exclusivos debates que el club crea a su alrededor. Pero hasta que esto no suceda, si sucede, sería interesante que ideas y planteamientos vayan a la par. O, al menos, que nos lo expliquen mejor.