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Cinco secretos para tener una casa siempre limpia

14/10/2017 10:11 CEST | Actualizado 14/10/2017 10:11 CEST
Eric Audras via Getty Images

Todos conocemos a alguien así: cada vez que vas a su casa, todo está en su sitio, las encimeras están relucientes y el retrete no tiene marcas rosáceas...

Antes pensaba que ese tipo de personas, como Mónica en Friends, llevaban en el ADN el amor por la limpieza. Daba por hecho que tenían horarios de limpieza y que le dedicaban una hora por las tardes y varias horas de limpieza a fondo los fines de semana. Descartaba tener una casa limpia porque pensaba que nunca tendría ni el tiempo ni la energía suficientes para conseguirla o que, aunque tuviera el tiempo, preferiría pasar la vida viviéndola en vez de limpiando, gracias.

Ahora, sigo sin tener el tiempo o la fuerza de voluntad suficientes como para pasar horas y horas limpiando la casa cada semana, pero, a medida que voy apostando por un estilo de vida sencillo, he descubierto algunos trucos para mantener la casa limpia el 80% del tiempo:

(Pista: no hay que pasarse horas limpiando.)

1. Saber la diferencia entre 'ordenado' y 'limpio'.

Una casa puede estar limpia en cuanto a que no haya polvo, el suelo se haya fregado, el baño esté reluciente y se haya pasado la aspiradora; pero si hay ropa tirada encima de una cama sin hacer, juguetes por el suelo y montones de libros y de papeles por todas partes, no dará sensación de estar limpia porque no está ordenada. Puedo funcionar y sentirme a gusto cuando mi casa está ordenada, aunque esté un poco sucia; pero no soy capaz de relajarme cuando está limpia pero hay trastos por todas partes.

2. Tener el hábito de ordenar.

Las personas que viven en una de esas casas que siempre parecen estar limpias no esperan para ponerse a limpiar a que parezca que ha caído una bomba ni se pasan horas limpiando el desastre. Tienen sus rutinas (nota: rutinas, no horarios) para mantener el orden en todas las habitaciones. Esto puede implicar colocar los cojines y hacer la cama por las mañanas, hacer que los niños guarden los juguetes cuando no los estén utilizando, colgar la ropa al final del día y doblar la ropa limpia en cuanto esté seca.

3. Limpiar sobre la marcha.

Igual que tienen el hábito de ordenar, estas personas tienen la costumbre de ir limpiando sobre la marcha. Friegan los platos al terminar de cenar, limpian las estanterías del baño después de prepararse para empezar el día y barren las migas del suelo después de comer algo. Si mantienes las principales superficies limpias a lo largo de la semana, no tendrás que perder el tiempo con estas tareas durante los zafarranchos de limpieza más intensivos y así tendrás más tiempo y energía para otras cosas, como fregar el suelo y quitar el polvo (de vez en cuando, ya sabes).

4. No acumular trastos.

Es más difícil que una casa parezca desordenada si sus dueños no acumulan muchos trastos. En vez de perder el tiempo organizando todos los trastos para que vuelvan a desordenarse al cabo de una semana, estas personas suelen vivir con los objetos básicos desde el primer momento para no tener que organizar mucho más.

5. Tener un cajón de sastre.

Está claro que nadie es perfecto y que no tiene por qué haber un lugar para cada cosa. Es la verdad. Así que está bien tener un cajón en el que meter esas cosas que se están acumulando en la encimera para que no estorben si viene visita sin avisar.

Estos hábitos son sencillos, simples y consumen menos tiempo del que parece; de hecho, ahorran mucho tiempo a largo plazo. Si quieres que parezca que tu casa siempre está limpia, empieza por poner en práctica cualquiera de estos secretos e integrarlo en tu día a día.

Mi intuición me dice que tener un bebé (y supongo que después más) echará por tierra todo esto. Habrá periodos de adaptación y ese 80% del que hablaba al principio se convertirá en un 60% o un 50%. Pero creo que sigue siendo factible continuar con estos hábitos incluso en una casa con niños, especialmente si haces que se impliquen en la limpieza y que colaboren. Además, no hay mejor momento para vivir con lo estrictamente necesario que a la hora de comprar accesorios y juguetes de bebé; de verdad, si no acumulas trastos, ya habrás recorrido la mitad del camino.

Y para los momentos en los que las cosas que verdaderamente necesitas estén tiradas por todas partes, la cocina esté llena de migas y los retretes lleven semanas sin limpiarse, recuerda: lo estás haciendo bien.

Puedes seguir a Brittany Bergman en Twitter: www.twitter.com/nestednomad

Este post fue publicado originalmente en la edición estadounidense del 'HuffPost' y ha sido traducido del inglés por Lara Eleno Romero.