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Un mar de banderas europeas frente a la carta de May

28/03/2017 15:30 CEST | Actualizado 29/03/2017 07:24 CEST
Getty
Imagen de la Marcha a favor de la UE del pasado 25 de marzo en Londres

La mejor y más numerosa celebración del feliz (mal que les pese a los pesimistas crónicos) 60 Aniversario del Tratado de Roma no tuvo lugar en esa ciudad, ni en Bruselas, ni en Madrid, sino en ¡Londres! ¡¿Quién lo podía siquiera imaginar hace unos años?!

Pero el referéndum del 23 de junio de 2016 y la radicalidad aplicada en su interpretación por Donald May (ya saben, la amiga de Theresa Trump) han hecho posible lo que parecía utópico: que millones de ciudadanos británicos se estén oponiendo activamente a la política de Downing Street de sacar brutalmente al Reino Unido de la UE.

Hoy, 29 de marzo, con la carta de activación del Artículo 50, Boris Johnson, Michael Gove, Nigel Farage y todos los periódicos amarillistas de ese país podrán brindar por el inicio de un proceso que, de culminarse, solo puede perjudicar muy gravemente a los ciudadanos británicos y también al resto de los europeos.

La UE tiene que ser firme en las negociaciones con los extremistas del Brexit, no cabe ninguna duda. Pero al tiempo tiene que hacerlo sabiendo que nada puede darse por irremediable, incluida la salida del Reino Unido.

Es la hora de la solidaridad con los europeístas británicos, que están librando una dura batalla contra la intransigencia y la demagogia, contra la pesadilla del Daily Mail y sus colegas

La UE tiene muchos y fuertes aliados en las islas, empezando por el 48'11 % de los votantes que se decantaron por permanecer, incluyendo la mayoría de los jóvenes, de quienes habitan en las ciudades, de los escoceses y los norirlandeses.

También los millones de ciudadanos comunitarios que viven y trabajan en el Reino Unido, como los españoles que se manifestaron en Londres tras una maravillosa pancarta en la que se podía leer "no tratéis a los seres humanos como moneda de cambio", refiriéndose a la decisión de May de tomarles como rehenes en las negociaciones.

Hay que levantar la voz junto con ellos para denunciar la hipocresía de un Gobierno que se agarra al referéndum para que el Parlamento más antiguo del mundo no tenga voz en el resultado final del proceso, y no digamos para resistirse por todos los medios a una segunda consulta.

Es la hora de la solidaridad con los europeístas británicos, que están librando una dura batalla contra la intransigencia y la demagogia, contra la pesadilla del Daily Mail y sus colegas, contra la sinrazón del populismo.

Creo que no debemos tirar la toalla en la lucha por que los británicos sigan estando en la casa común europea, sobre todo porque estoy convencido de que 2017 terminará siendo un buen año que ha empezado en Holanda y seguirá por Francia y Alemania, arrojando un balance positivo de sólidos gobiernos europeístas que permitirá profundizar en el proceso de construcción de una Europa Federal.

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