Para los que nacimos en democracia, esta crisis recuerda al franquismo que vivieron nuestros padres. Tenemos frente a nosotros un país deconstruído en unos pocos años. La ruina moral, económica y política que atraviesa España nos obliga a un compromiso político que por fuerza habrá de pensar con radical creatividad, dado el declive de las instituciones. Tenemos, a diferencia de nuestros padres y gracias a ellos, la libertad política para poder hacerlo. En todo caso, me explicaré un poco antes de que cualquiera me acuse de frivolizar con dictaduras.
Mi sugerencia nada tiene que ver con la legitimidad democrática del Gobierno que preside Mariano Rajoy. No me queda duda de que la victoria clara que le dieron los ciudadanos le autoriza legalmente para tomar las medidas que crea convenientes; después tendrá que responder por ellas en las elecciones en el debido momento. Por la indignación y la tensión social que se avecina, vaticino que estas serán más pronto que tarde. Por mucha mayoría absoluta, todo tiene un límite.
Mi similitud tiene que ver con un reto generacional. Los jóvenes en España hemos vivido en una suerte de confort económico e intelectual. Nuestros padres tuvieron una causa clara por la que tomar un compromiso -aquellos que tuvieron valor suficiente- para construir una democracia y sellar las heridas de un país que había sufrido demasiado tras una terrible guerra civil. En todo caso, aquellos - la gran mayoría - que no lucharon por terminar con la dictadura, quedaron marcados para siempre por ella de la misma forma que nosotros lo estaremos por este huracán de primas, desgobiernos y escasez que nos empuja cada día hacia el abismo.
La estabilidad y la fortaleza de las instituciones que emergieron tras la Transición, junto con la modernización de España -en gran medida facilitada por la entrada en la UE en 1986- construyeron una sociedad del bienestar en el que el compromiso político siempre estaba por fuerza a la sombra del de nuestros padres. Nosotros lo tuvimos más fácil que ellos. Hasta que llegó el año 2008 y todo lo que heredamos comenzó a derrumbarse.
Los partidos y los sindicatos cayeron en las tenebrosas redes del mundo financiero, al calor de una ideología neoliberal en la que era siempre más importante el cuánto que el cómo. Y, enmarañados en intereses que se multiplicaban al ritmo del propio crecimiento económico de España, cavaron una suerte de tumba colectiva, con las cajas de ahorro como gran terreno de juego. Así nació la "Bankización" de España. La avaricia inmobiliaria creo una economía artificial e imposible. Un juego de la pirámide que terminó por explotar.
Tampoco ayudaron los sucesivos gobernadores del Banco de España que nunca se interesaron por vigilar los salarios millonarios de tantos directivos de bancos y cajas de ahorros, que sin embargo ahora desahucian a familias que pagan caro por los errores de muchos otros. El Rey, hasta hace poco una de las instituciones más respetadas por los ciudadanos, también ha quedado en entredicho por su discurso de austeridad y los escándalos en su familia. Matar elefantes no le ha ayudado mucho a blindar el respeto que debe concitar esta institución.
También nos está fallando Europa. Siempre punto de luz y trampolín para la modernización, ahora solo descarga electroshock. Los mismos cuyos bancos fomentaron la especulación como fórmula de crecimiento ahora nos llaman despilfarradores. A las ordenes de Berlín, recibimos muchos palos y ninguna zanahoria. Hemos llegado al ridículo de que la Comisión Europea aplauda los recortes en educación y en sanidad, cuando al mismo tiempo todos sus planes estratégicos señalan que debemos mejorar nuestra productividad. ¿Hay alguien ahí? Europa también cava su propia tumba.
Por último, tampoco estamos bien dotados de pensadores que nos dibujen el rumbo. Decía Soledad Gallego Díaz hace unos días en El País que en esta crisis se echan en falta más intelectuales europeos. Tiene razón. Sufrimos una sobredosis de economistas y tenemos un déficit de humanistas que, al margen de la conveniencia y a riesgo de ir a contracorriente, nos hablen de la gran crisis: la crisis de valores y la crisis de la política. Nuestro deterioro democrático tiene su prima de riesgo por las nubes y sin embargo pasa desapercibida.
Terminé uno de mis anteriores posts sugiriendo que "los ciudadanos teníamos que tomar el mando". Un veterano dirigente socialista y uno de sus pensadores mejor dotados, me preguntó a qué me quería referir. Le expliqué que no creo en la participación directa y sólo concibo a los partidos como canales adecuados para vehicular la participación política. Creo que tomar el mando pasa por emitir señales rotundas de protesta para que la indignación colectiva sacuda las estructuras tradicionales de los partidos hacia su modernización. Su supervivencia y la nuestra depende de estas sinergias.
Esta crisis es nuestro franquismo y no podemos eludir la responsabilidad de reformular los conceptos políticos para sobrevivir con dignidad.
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"Creo que tomar el mando pasa por emitir señales rotundas de protesta para que la indignación colectiva sacuda las estructuras tradicionales de los partidos hacia su modernización. Su supervivencia y la nuestra depende de estas sinergias".
Lo extraordinario de estas lineas es que habiendo sido escritas en 1918, siguen teniendo vigencia actualmente, noventa y cuatro años después.
Lo primero es hacer limpieza moral del pueblo, para que ese pueblo no siga con esas prácticas aumentadas en cuanto toca un poco el poder.
Sobre tomar el Mando: Conseguir Fuera Fabra: MOVIMIENTO ANTI FABRA.
A ver si podemos conseguir solo eso: Primero Fuera LA SIN-VERGUENZA DE FABRA, Solo ese
primer pasito. Adelante: ANTI FABRA.
No voy a discutir si paralelismo, o no, de la situación actual con el franquismo, ni voy a entrar en si tengo que asumir deudas que, conscientemente, no he contraido, porque, probablemente, tiene usted razón y nos enfrentamos a una ruina política y económica, que no es para su generación, es para todos nosotros. La ruina moral,ética, ya que no padecen otra, se la contabilizamos a los que han soltado el toro.
Como ineludible responsabilidad ciudadana, nos queda exigir la acción de la justicia y plantearnos una nueva ley electoral, que establezca listas abiertas y un sistema de recuento en el que todos los votos tengan el mismo valor, y se determinen claramente los límites del mandato.
Estoy de acuerdo en que arreglar esto es una tarea de todos, no solo de una generación. Pero sí quería señalar que para la mia, nacida en democracia, representa el primer gran reto político.
Gracias por el comentario!
En lo que estoy completamente de acuerdo contigo, y sin ningún matiz, es en que necesitamos más pensadores. Pero no porque aquí no haya grandes pensadores y gente con talento (que la hay) ¡sino porque no les hacen caso! Y, sobre todo, porque el pueblo, la gente de la calle, no se atreve a pensar. ¡siguen vigentes los lemas "que vivan las cadenas" y "que inventen ellos"! Se trata de un problema cultural radical en este país. Y, sí, las raices recientes las encuentro en los 40 años de retraso franquista y posterior inpunidad. Volvemos al franquismo y lo que voy a decir ahora sé que no le va a gustar a mucha gente que pueda leer esto. Aún así lo voy a decir porque creo que tengo razón. La sociedad española sigue siendo franquista. ¿Por qué? Porque al ochenta por cinento de la gente a la que le preguntes si hay que resarcir a los asesinados después de la gurra civil te dirá que "hay cosas más importantes, eso mejor dejarlo pasar". Porque este país es el único de Europa en que sigue habiendo calles dedicadas a fascistas ¿creeis que en Alemania existe la calle de Göebels? Pero todo eso son nimiedades comparadas con lo más importante: el ochenta por ciento de los jueces dan impunidad a todos los ladrones de las familias adineradas de este pais porque AQUÍ NO HA HABIDO UNA TRANSICIÓN EN LA JUDICATURA.
Un saludo.
En mi opinión la culpa de la crisis no la tienen los trabajadores que "han vivido por encima de sus posibilidades", ni los funcionarios que "se tomaban un cafelito", ni los sindicalistas que "cobraban sueldos millonarios en las cajas de ahorro", ni el "despilfarro de Zapatero", ni los "vagos parados que no buscan trabajo", ni ninguna de esas zarandajas. La culpa la tiene la gran estafa financiera por la que algunos han vivido a costa de todos los currantes (y esa burbuja de "economía irreal" está todavía por estallar). Y esto me lleva a tu comentario "nos está fallando Europa". Me parece demasiado suave decir que "·nos está fallando Europa". No es que se estén equivocando: los paises del norte de Europa ¡saben muy bien lo que están haciendo! ¡Sus bancos se están forrando especulando contra nuestra deuda y arruinándonos! No es verdad que les debamos todos esos intereses de usurero (prima de riesgo) producto de la especulación. SI quereis que tratemos este tema en detalle me encantaría intercambiar información con vosotros. [Continúa]
La estrategia burda del PP para cubrir sus vergüenzas es la siguiente. La culpa de Bankia no la tiene Rato ni los treinta y pico cargos del PP en ella (incluidos familiares y amiguetes como el primo de Aguirre, el excuñado de Rato, Acebes-ha-sido-eta, o Romero de "Tajada" -el del tamayazo-). No, la culpa la tenían dos sindicalistas prostituidos a los que pagaban para que se callasen (nada se dice de los proxenetas que prostituían) y el director del banco de España. Respecto al Rey, en fin: Urdanganrín es un cabeza de turco para que no se hable de Jaume Matas. Además, a ciertos medios de comunicación de la derecha no les gusta el Rey pero ¡por motivos poco democráticos! No creais que "El Mundo" quiere volver a la república.¿Qué el Rey cazaba elefantes? ¡Pero si eso ya se sabía! ¿Por qué desestabilizar la jefatura de estado en medio de la crisis? ¿De verdad es inteligente meternos en ese jardín ahora? ¿Ya tendremos tiempo para reclamar la república! [Continúa]
(no solo sino igualdad), reivindicación de derechos sociales(laborales, de expresión, menos racismo,pacifismo,etc). Por tanto no seamos tan negativos con el intento de regeneración social que supuso el espíritu del 68 (ésto es una definición mía).
Pero este sueño se convirtió en pesadilla con las ideas neoliberales de Reagan, Tacher, Aznar,etc que destruyenon el concepto de solidaridad, imponiendo el triunfo del más fuerte con la colaboración inestimable de la socialdemocracia.
Quizás sea el momento de actualizar el espíritú del 68 y devolver a los "recursos humanos" en personas
Ante todo un saludo y todo mi respeto.
Parafraseando a Winston Churchill "la economía es damasiado importante para dejarla en manos de los economistas"
Un saludo con toda mi simpatía