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El itinerario a las escuelas y su entorno: la educación invisible

08/05/2017 07:28 CEST | Actualizado 08/05/2017 07:28 CEST
en.wikiarquitectura.com
Foto de 'Els Colors' Kindergarten en Manlleu, Barcelona

Cada día intentan demostrarnos lo atrasada que es la educación en España. Existen una presión interesada y una carrera desenfrenada por desacreditar las innovaciones de la enseñanza pública democrática y aumentan los indignos ataques a maestros y profesores, en una sociedad desalentada por la crisis, los recortes en gasto social y educativo y, aflorando cada día, la profunda corrupción del sistema político español.

En el marco de las sucesivas oleadas de información y desinformación, los informes PISA nos sitúan en la media de la OCDE; en rankings que los países asiáticos ocupan en siete de los diez primeros puestos. A finales de 2016, estábamos más o menos estancados, aunque con leves mejoras en lectura y descensos en matemáticas y ciencias. Copiando tarde y mal a Ángel Gabilondo, cuando fue ministro de Educación, las proclamas de los defensores de la ley órgánica 8/2013, de 9 de diciembre, para la mejora de la calidad educativa (LOMCE), "ley Wert", predican la vuelta a otro pacto educativo como pócima mágica ante la sucesión de leyes y fracasos (LOCE, LOE y LOMCE).

El abandono escolar temprano en la Comunidad de Madrid (el porcentaje de jóvenes18 a 24 años que dejan de estudiar después de la educación obligatoria sin obtener al menos un título de Bachillerato o FP) ha crecido ligeramente en 2016: del 16,2 al 16,3; por citar sólo un ejemplo del triple gobierno, hasta ahora monocolor, - municipal, autonómico y estatal del PP -. El aumento es mayor si se compara con 2015 (15,6) y, sobre todo, se produce ante cierta mejora del grave problema de la educación española, cuya cifra baja del 20 al 19,7 En los últimos años de crisis, se redujo la cifra de abandono temprano del 31,9 en 2008 al 19,7 actual. Justo cuando la bonanza económica debía catapultar el salto educativo de la sociedad española, nos hemos estancado, aportando adeptos a la deslegitimación sectaria del sistema público. Esto sucede en Madrid, en estos días afectada por las pruebas de los saqueos institucionales de las arcas comunitarias, en los sectores clave del gasto público: mientras los ladrones de guante blanco y sus portavoces mediáticos (también ladrones) se hartaban de predicar la excelencia y el bilingüismo, se descuidaron el abandono escolar y la educación para todos. Impulsando y publicitando las escuelas privadas, se ha materializado el expolio público.

El actual latrocinio educativo es el más grave desde que se masacró a la enseñanza pública y a los maestros de la II República.

Los informes sobre educación enfatizan la mejora de la formación continua de profesores y los métodos, -algo obvio, pero que no puede desdibujar la entrega vocacional y el servicio público que prestan estos en difíciles condiciones-, pero se habla poco de la calidad de los centros, las aulas, los accesos, los itinerarios, de la arquitectura de los colegios españoles y sus entornos. En su lucha contra la educación, Wert optó por el gris genérico, terminando con el color y la diversidad de las esperanzas escolares en una "coloratura" culta y diversa desde los orígenes, cuando apenas se empezaba a poner remedio al desequilibrio en las enseñanzas artísticas, la filosofía y las humanidades. Al ministro "enseñicida" o anti-educativo Wert, que ha atrasado la enseñanza musical, artística, plástica, escénica y de diseño en España, -al menos por una décad -, se le ha premiado como embajador ...ante la OCDE.

El problema del que no hablan PISA ni la OCDE es que la inserción de la educación pública y los centros de la arquitectura infantil, primaria y secundaria en España son bastante poco cualificados, porque sus emplazamientos, entornos, accesos, interiores y exteriores son a veces muy deficientes, producto de acuerdos urbanísticos que siempre postergan los colegios a los sitios menos céntricos de los nuevos desarrollos urbanos, y a las zonas más periféricas de las áreas centrales, como ejemplo, los PAUs en Madrid. Los colegios e institutos españoles, en su mayoría, son recintos herméticos, vallados, poco arbolados, con mala jardinería y pocas vistas, frente a los distinguidos emplazamientos de los centros privados. La llegada y la salida obligan a operativos complicados para las recogidas de padres y abuelos. Los accesos son difíciles: en vehículos, más que andando. Iniciativas como las "Guías de caminos escolares" casi siempre se hacen con los colegios y los recorridos hechos; la trayectoria ya fijada en los coches: son guías de rehabilitación, para incorporación de bicis, carritos y patines. No existe una porosidad real de equipamientos y espacios libres, dignos, apetecibles, bellos. El aprendizaje urbano de esa arquitectura de la ciudad que van a vivir los jóvenes del futuro es escasa, con ejemplos pioneros como Chiquitectos, en Madrid, El Globus Vermell, en Barcelona, Lugadero, en Sevilla, pero, sin duda, dónde más se aprende es en la calle.

Ejemplos de excelencia arquitectónica escolar los hay, en una apretada lista de excepciones de los mejores arquitectos españoles. Desde los de RCR architectes; 'Els Colors' Kindergarten en Manlleu, Barcelona (en la foto), de 2016, a la Escuela Infantil en Pamplona, de Carlos Pereda y Óscar Pérez, arquitectos, de 2013. Y sin ser más que un modesto ejemplo, de pueblo, la Guardería Municipal en Vélez Rubio (2009-2011), proyectada por Eva Luque+Alejandro Pascual Losdeldesierto, apunta a esa doble condición interior y exterior del espacio escolar que lo hace atractivo para llegar hasta él y para vivir la enseñanza desde dentro. El color, los óculos, las formas, las texturas, los umbrales, las cubiertas, las paredes y los techos alimentan un imaginario de pasión por disfrutar aprendiendo, al que los niños no pueden renunciar.

El actual latrocinio educativo es el más grave desde que se masacró a la enseñanza pública y a los maestros de la II República. Hay que revalorizar las escuelas y sus entornos, haciéndolas mejores y más visibles en el camino de la dignidad de la educación.