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Atrapado en el tiempo: La extensión del hielo en el Océano Ártico alcanza un nuevo mínimo

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Científicos noruegos acaban de anunciar que la extensión de hielo marino del Ártico ha alcanzado un nuevo mínimo, por debajo del alcanzado en el verano (boreal) de 2007, cuando tuvo lugar un declive catastrófico sin precedentes.

El mínimo de 2007 se ha superado cuando aún quedan unos buenos 10 días de fusión de hielo en el Ártico, y poco después de que se constatase una fusión generalizada sin precedentes de hielo superficial de Groenlandia.

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Hielo marino en torno a las Islas Svalbard (Ártico). Fotografía: CARLOS M. DUARTE.

Esta semana un periodista me preguntaba cuáles podían ser las posibles causas de este nuevo mínimo en la extensión del hielo marino Ártico. Supongo que era una pregunta obligada, pero aún así me quedé algo ensimismado. La razón es que tuve una intensa sensación de deja-vu, ya que esta misma pregunta se viene planteando recurrentemente cada mes de agosto durante al menos los últimos 6 años.

En la película Atrapado en el tiempo (Groundhog Day (El día de la Marmota) en su título original, Harold Ramis, 1993), Bill Murray interpreta a un "hombre del tiempo" de televisión que se encuentra atrapado en el mismo día, despertándose para vivir, día tras día, la misma secuencia de eventos que se repiten en un bucle.

Yo también tengo la sensación de que estoy atrapado en un bucle de tiempo, donde los medios de comunicación transmiten año tras año a la sociedad un sentimiento de sorpresa al informar de que el hielo del Ártico se está fundiendo cada vez más deprisa.

Si se tratase de un hecho aislado, podría entender la sorpresa y preguntas en torno a la causas de la pérdida de hielo del Ártico y sus perspectivas para los próximos años, pero, como ya he argumentado en este blog, no lo es. De hecho, el que el hielo del Ártico y de Groenlandia se funda cada vez más deprisa y vaya dejando nuevos récords cada año no debería ser ya noticia.

¿Dónde está entonces el problema?; ¿Será que el conocimiento científico sobre los cambios en el Ártico se reciben con escepticismo por la sociedad?, o ¿es que este conocimiento todavía está confinado en el seno de la comunidad científica y no se traslada a los medios de comunicación o al público?

Cualquiera de estas opciones es insatisfactoria, porque la sociedad española aún confía en la (maltrecha) ciencia, y porque los cambios en el Ártico son accesibles a todos los ciudadanos, que pueden seguir diariamente el estado del hielo del Ártico incluso en sus smart phones a través de una aplicación.

Los cambios en el Ártico se emiten en directo, como si se tratase de un remake de la película La Muerte en Directo (Death Watch, Bertrand Tavernier, 1980), pero esta vez ofreciendo a una audiencia global la oportunidad de ser testigos en tiempo real de la pérdida del hielo Ártico.

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Hielo marino en torno a las Islas Svalbard (Ártico). Fotografía: CARLOS M. DUARTE.

Posiblemente, nosotros, los científicos, tengamos en buena medida la culpa, ya que tenemos tal respeto por la incertidumbre, que trasladamos mensajes repletos de advertencias y cautelas sobre posibles incertidumbres a los medios de comunicación. La consecuencia es que con frecuencia los mensajes transmitidos resultan confusos, exagerando el peso de las incertidumbres en relación con el conocimiento robusto que tenemos, apoyado por evidencias y la validación de las predicciones de los modelos con las tendencias observadas.

Sin embargo, también sabemos que los modelos científicos pueden fallar y empezar a generar predicciones erróneas a pesar de que hayan sido capaces de arrojar predicciones correctas durante un cierto tiempo.

En efecto, la afirmación "todos los cisnes son blancos" era casi una perogrullada para la ciencia occidental hasta que los navegantes holandeses encontraron cisnes negros al desembarcar en el Siglo XVII de en el río Swan, donde se sitúa la ciudad australiana de Perth.

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Cisnes negros en las orillas del Río Swan, Perth, Western Australia. Fotografía: CARLOS M. DUARTE.

Estamos seguros de encontrar "cisnes negros", que ahora se utilizan como sinónimo de lo inesperado (Taleb, N.N., The black swan: the impact of the highly improbable, 2010, Penguin), en los cambios en el hielo del Ártico, pero, en todo caso estos "cisnes negros" probablemente consistan en una aceleración de la pérdida de hielo más rápida aún de lo esperado.

Con todas las consideraciones debidas a la incertidumbre, los responsables políticos mundiales deben aceptar la realidad de que la pérdida de hielo en el Ártico se está acelerando aún más, impulsada, más allá de una duda razonable, por la emisión de gases de efecto invernadero, y tomar las medidas oportunas.

No tomar medidas para mitigar el cambio climático acabará por sacarnos del "bucle de tiempo" en el que parecemos instalados, nuestro particular "Día de la Marmota" del cambio climático, para experimentar una nueva serie de acontecimientos sin precedentes.

Pero posiblemente para enfrentarnos a una nueva realidad en la que el cambio climático peligroso se habrá propagado, sin control, del Ártico al resto del planeta.