Carlos M. Duarte

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La estación de la luz y la búsqueda de la felicidad

Publicado: 09/09/2012 10:18

Este verano mi familia me regaló por mi cumpleaños, entre otros libros, un ejemplar en español de Historia de dos ciudades de Charles Dickens (1812-1870), de cuyo nacimiento se celebra este año precisamente el 200 aniversario.

De hecho lo había leído hace poco en versión original, pero no pude resistirme a abrirlo de nuevo y releerlo, porque contiene el arranque más potente de entre todos los libros que he leído.

El libro empieza con el texto (que traduzco libremente del original inglés):

Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos,
era la edad de la sabiduría, era la edad de la estupidez;
era la época de la confianza, era la época de la incredulidad,
era la estación de la luz, era la estación de la oscuridad;
la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación;
Todo estaba a nuestro alcance, no teníamos ningún futuro
...


Al releerlo no puedo pensar otra cosa que ese texto, escrito en realidad para describir los tumultuosos tiempos -también de crisis- que llevaron a la revolución francesa, nos interpela directamente para que despertemos del estupor en el que la crisis nos ha sumido y nos decidamos a tomar las riendas de nuestras vidas, para que esta sea la estación de la luz o nos dejemos arrastrar hacia la oscuridad.

La señora Merkel, la Unión Europea, el Banco Central Europeo, el señor Rajoy y la señora Cospedal y otros responsables autonómicos no pueden ser, con sus "ajustes", una cofradía de flautistas de Hamelín que nos lleven, hipnotizados, directamente a un futuro que supone el regreso a nuestro pasado más oscuro.

Hemos de recuperar la confianza de que en nuestra mano está poder determinar nuestro futuro, o cuanto menos, que vale la pena luchar para intentarlo.

¿Queremos elegir la estación de la luz, la sabiduría, la confianza y la esperanza o preferimos la desesperación de la oscuridad que nos anuncian para este otoño?

¿En qué dirección se sitúa esa luz (que no debe ser la que hay al final del túnel...)? ¿Cuál es el sentido de nuestras vidas?

La clave a esta pregunta nos la da también un texto único, poderoso, la Declaración de Independencia de Estados Unidos.

La Declaracion de Independencia de los Estados Unidos es una joya literaria, que debiera ser declarada patrimonio de la humanidad, pues a toda ella va dirigida. En particular, contiene una afirmación poderosa sobre el sentido de la vida, que se recoge en su segunda frase, que dice:

"We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal, that they are endowed by their creator with certain unalienable rights, that among these are life, liberty and the pursuit of happiness".


(Traducido literalmente: Mantenemos que las siguientes verdades son evidentes: que todas las personas han sido dotadas por su creador de una serie de derechos inalienables, y que entre éstos están el derecho a la vida, a la libertad y a la búsqueda de la felicidad)

Creo que deberíamos pararnos a considerar esa última afirmación, que todos estamos dotados del derecho a buscar la felicidad, y eso mismo deberíamos hacer, pero, ¿en qué dirección se encuentra la felicidad? ¿qué es la felicidad?

La felicidad es un intangible, subjetivo, pero que se puede cuantificar, mayormente a partir de declaraciones personales sobre nuestro nivel de satisfacción. Se han propuesto medidas de felicidad que vengan a reemplazar a otras medida de desarrollo humano. Una de ellas es el índice del planeta feliz, que mide la eficiencia ecológica con la que conseguimos nuestro bienestar.

Os sugiero que visitéis la página web donde se describe este índice y que os toméis unos minutos para cumplimentar el cuestionario que permite calcular vuestro propio nivel de felicidad.

El mío no salió muy bien, porque aunque razonablemente satisfecho, viajo demasiado en avión, por lo que consumo energía (¡y comida!) en exceso... ¡He de ponerme serio a reducir mi huella ecológica!

Lo más interesante es que esta, y otras investigaciones muestran que la relación entre la felicidad y la capacidad económica (medida como el PIB per cápita de las naciones) es muy débil, y que solo existe esta relación cuando comparamos países muy pobres. En esencia, una vez alcanzado un nivel básico de recursos, la felicidad aumenta con el aumento en riqueza siguiendo una ley de retornos decrecientes.

Estos resultados no hacen otra cosa que reafirmar mi definición favorita de qué es la felicidad, por Channing Pollock, quien la definió como "una estación intermedia entre lo excesivo y lo demasiado poco".

Lamentablemente, ahora toca luchar con uñas y dientes por asegurarnos que no nos dejamos deslizar por el tobogán que nos están sirviendo hacia lo demasiado poco.

Luchemos por hacer de esta la estación de la luz, la sabiduría, la confianza, la esperanza y busquemos, y encontremos, la felicidad.

 
 
 
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Este usuario ha decidido no usar el programa de medallas.
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18:44 de 10/09/2012
Y que la felicidad no sea contagiosa, ¿tendrá algún significado? Que un individuo pueda ser feliz viviendo en las mismas condiciones que otro infeliz ¿será un suddoku evolutivo?

La felicidad es una interpretación anímica que no depende de la partitura, sino de las ganas de escuchar música.
13:00 de 10/09/2012
Lo cierto es que en la actualidad, desde el punto de vista de la luz, estamos en el mayor avance de la humanidad.

Pero desde la oscuridad, también parece que su poder, (el dinero) es inmenso.

Con o sin utopías. ¿Cómo es posible que no se aplique a la realidad los conocimientos que existen, después de tanto sufrimiento para conseguirlos?

¿Qué fuerzas, y quienes las tienen, para que, quieran meternos en el mundo oscuro de la ignorancia, a través de la pobreza? Sabemos todos que es el 1%, y ¿no podemos luchar contra ellos? Sí, ya lo sé, el entramado social es tan complejo y tan disgregado que nada se puede hacer. Pero ¿sí sabemos hasta la causa? ¿no hay una inteligencia en algún lado que pueda aglutinar el malestar y se manifieste ante el poder, sin violencia, sino con la convicción del conocimiento real?

Pues parece que no, porque mira que ha habido y hay escritores que así lo manifiestan de claro, pero siempre vamos a la parte más negativa de las posibilidades, por lo menos los políticos, que no representan a nadie, salvo a ellos mismos.
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JAIME DOMINGO
Metabolizando la utopía
21:20 de 09/09/2012
La lucha también se puede plantear en la belleza de un texto. Leer comentarios como el tuyo ayudan a pensar sin necesidad de poner cifras sobre la mesa. Solo un pequeño pero. Para buscar la felicidad uno tiene que sentirse libre, algo que no está pasando en nuestro país. La conciencia colectiva se siente perseguida, limitada, oprimida. Hemos perdido el espíritu de lucha porqué felizmente habíamos alcanzado logros que nos permitían pensar en el futuro sin necesidad de rebelarnos. Los jóvenes no conocen ese espíritu. Habrá que volverles a contar historias del abuelo. Si nos escuchan puede que todo lo que dices tenga sentido. Es mi deseo y creo que el de todos.

http://nirosesnigavines.blogspot.com.es
http://soyteleoperador.blogspot.com.es
21:12 de 09/09/2012
la felicidad esta ahi a condicion de que no vayamos a buscarla.
lectura: democracia en america.A de Tocquelville.
Luz +ChoppedNO
21:08 de 09/09/2012
Bonito artículo.
Desde mi punto de vista habría que poner la sociedad patas arriba y volverla a "colocar" como el que intenta recolocar un armario descolocado.
Preparar a las generaciones futuras, casi inmediatas para servir a la sociedad y desde pequeños ver sus capacidades e instruirles para lo que estan capacitados, dotar a la sociedad de la tecnologia necesaria para su beneficio como tal, volcar el trabajo y los estudios para el bien comun de la sociedad, dejar a un lado dentro de la individualidad las religiones leer mas compartir mas y ser todos mucho mas solidarios y aqui si tendria valor un comite de sabios que gobernara el buen funcionamiento de la sociedad sin Rajoys Merkels ni mandatarios hipócritas o y corruptos por el poder. Creo que así podriamos empezar a ser medianamente felices. todo para el pueblo pero con el pueblo.! somos y pertenecemos al planeta, ( Esta idea es solo es un sueño )
19:43 de 09/09/2012
Unas excelentes citas.

El señor Rajoy para mi oído distorsiona y no me causa efecto alguno, excepto la repugnancia, así que se deje de tocar la flauta y realice un referéndum vinculante (con varios puntos, voto directo,...) y así ver quien le sigue, por que si nos mete a un rescate a la Griega, las cosas se pueden poner muy feas, por que este medio rescate de 100.000 millones de Euros no ha traído unos atropellos de los derechos, que nos han puesto cadenas y grilletes a nuestro futuro, que el rescate completo es inaceptable y pase lo que pase dentro de 3 años como mucho, cualquier rescate firmado será nulo, igual que nula es una venta a punta de pistola en la cabeza, por mucho que el señor Rajoy diga que es una pistola de chocolate y esté muy dulce, pues hoy no me lo creo.
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Triana54
Yo no los voté
19:35 de 09/09/2012
Las frases y párrafos inteligentes no nos salvarán, tampoco, lo siento, marcan el camino ni abre las puertas que se van cerrando.
Esta situación que vivimos, hay que sorterla como una carrera de obstáculos. Cada uno tendrá la suya, y verá cuáles son sus recursos y herramientas a emplear.
Y para no hacer el camino en solitario está la ayuda.
¡Se protesta mucho, habrá que seguir en ello, pero falta la ayuda de unos a otros para paliar¡
18:18 de 09/09/2012
Bertrand Russell ideó, por así decirlo, otra forma interesante de medir la felicidad, en la línea de tu comentario sobre la débil relación entre felicidad y capacidad económica. Él decía que "carecer de algunas de las cosas que uno desea es condición indispensable de la felicidad". De modo que, una vez alcanzado ese nivel básico de recursos al que te refieres, un incremento en exceso de los mismos haría que ese estado se tornara en una infelicidad cada vez mayor. Así las cosas, en estos tiempos de carestía nos movemos, por definición, en una delgada línea roja entre la felicidad y su inverso. Pero, por desgracia, la lucha por hacer de ésta la estación de la luz y la sabiduría no es fácil aunque nos decidamos a ello, habida cuenta (como también apuntaba Russell) que "gran parte de las dificultades por las que atraviesa el mundo se deben a que los ignorantes están completamente seguros y los inteligentes llenos de dudas". ¿No vemos, acaso, la seguridad con la que hablan nuestros políticos sobre la solvencia de España o sobre lo que (ellos creen que) pensamos los españoles?.

Saludos de alguien que duda...