Todos los días nos desayunamos con noticias terroríficas, testimonios de dramas humanos y el anuncio de un Apocalipsis próximo y ayer habló -en las páginas de la revista Nature- nuestra Secretaria de Estado de Investigación, Desarrollo e Innovación y se armó el belén.
Carmen Vela vino a decir que nuestro sistema de I+D debe apostar por la calidad frente a la cantidad y adecuar su oferta de formación a las perspectivas futuras, y anunció la convocatoria de menos contratos Ramón y Cajal pero mejor dotados. Todo ello muy razonable.
Pero inmediatamente salió la Federación de Jóvenes investigadores/Precarios con el victimismo de toda la vida partiendo de la premisa de que ellos -nosotros, los científicos- estamos llamados a salvar a la patria y llevarla hacia una senda de crecimiento, por lo que la sociedad está obligada en invertir en I+D.
En primer lugar, pediría a la Federación de Jóvenes investigadores/Precarios que recuperen el sentido de la realidad, porque el mismo discurso victimista de los últimos 5 años ya no cuela.
Posiblemente seré crucificado por las opiniones que voy a exponer a continuación, pero en conciencia considero que es mi obligación compartirlas por impopulares que sean. Los que somos optimistas vemos un lado positivo en la situación actual en la oportunidad de reflexionar y cortar con todo aquello que pensamos erróneo pero que por inercia venimos arrastrando. Si no aprovechamos las oportunidades de la crisis, nos quedaremos solamente con las lamentaciones, los sacrificios, la rabia y la desesperación.
En primer lugar, Precarios son la legión de jóvenes de su edad, con un 50% de paro, que no consiguen empleo; Precarios son los padres y madres de familia que tienen que sacar adelante su casa -si consiguen retenerla- y alimentar a sus hijos mientras están instalados en el paro de larga duración; Precarios son los ancianos de cuya pensión, cada vez más depreciadas y castigadas por "re-pagos" y "ajustes", dependen en muchos casos dos generaciones completas de sus familias.
Estos jóvenes, que se siguen autodenominando precarios, cobran contratos de más de 1.000 € mensuales desde el primer día de su ingreso como estudiantes de doctorado y en su investigación se invierten ingentes cantidades de recursos en equipamiento, material y viajes, que típicamente superan en más de 10 veces la cantidad que reciben como nóminas. Os pido por favor que tengáis el pudor y la decencia de eliminar, para siempre, la palabra Precarios de vuestro vocablo. En un pasado próximo quizás tuvo sentido, pero mantenerlo ahora solo se puede justificar si os veis a vosotros mismos como una casta de privilegiados.
Pero, sigamos el recorrido. Las estadísticas oficiales indican que dos de cada tres estudiantes de doctorado no llegan a completar y defender sus tesis de doctorado, lo que supone el fracaso del objetivo de su contrato de formación, sin que -hasta la fecha- se les pida responsabilidades por los recursos malgastados que se pusieron a su disposición y que supone una flagrante violación de contrato. No puede haber derechos sin deberes.
Las causas de este abultado fracaso son múltiples; muchos de ellos llegan con una formación deficiente, porque admitámoslo también, la formación secundaria y superior en España es claramente mejorable, por no decir deplorable. Difícilmente se puede pensar que este problema se solucionará detrayendo recursos a la educación.
Como investigador que dedica parte de su tiempo a la formación (coordino un programa de Master y he formado ya una veintena de doctores), recibo los licenciados de nuestra universidad. En los últimos años me han llegado estudiantes a iniciar su doctorado con notas brillantes pero carencias sorprendentes, como por ejemplo no entender ni saber operar con logaritmos. Esto no se aprende en la universidad, sino en el bachillerato, por lo que me pregunto ¿cómo han podido superar con notas brillantes licenciaturas de ciencias desde esa base? Estos son casos excepcionales, pero la mayor parte de los estudiantes que inician un doctorado no tienen una idea clara de qué es la ciencia y su elección de formarse como científicos es, en muchos casos, más bien fruto de la inercia de jóvenes que prefieren hacer lo que han hecho durante los últimos 20 años, estudiar, a enfrentarse con la realidad del mundo laboral.
Muchos trasladan a los centros de investigación sus hábitos universitarios con jornadas laborables que se inician más allá de las 10:00 y fines de semana caribeños -que no los invitó el Sr. Divar sino que se inventaron en la universidad española donde los viernes no son, en la práctica, lectivos por incomparecencia de alumnos y los lunes las aulas presentan muchos claros. Escasa iniciativa y escasa participación en actividades académicas, como seminarios científicos y otros actos, y, en general, una inhibición de su necesaria aportación a crear un ambiente científico intelectualmente estimulante en sus grupos de investigación.
De hecho, el sistema de concesión de contratos de doctorado arranca ya viciado porque fija un plazo limitado desde la finalización de la licenciatura a la solicitud del contrato, penalizando a aquellos jóvenes más inquietos que han dedicado tiempo a explorar otras opciones, frecuentemente fuera de España, y que deciden, de forma más madura, dedicarse a la ciencia, frente a sus compañeros que han seguido trayectorias más lineales las más de las veces por pura inercia. Además, los parámetros de selección dan un paso excesivo a las notas obtenidas en la universidad.
Nuestro sistema universitario sigue primando la capacidad de memorización frente a la capacidad crítica y creativa, que son las cualidades realmente relevantes para la investigación científica. En mi experiencia los jóvenes investigadores que mejor rendimiento dan como científicos son aquellos con expedientes universitarios desiguales, donde coexisten notas discretas con notas muy altas cuando alguna asignatura les motivó. Un perfil, por cierto, muy parecido al de Albert Einstein en su juventud, quien nunca habría superado la selección para obtener un contrato de doctorado en España. Igualmente, es posible que nuestros jóvenes más creativos y con mayor potencialidad en bruto como científicos nunca lleguen a tener la oportunidad de hacer una tesis de doctorado porque no hayan memorizado los huesos del cráneo de los vertebrados, conocimiento tan útil para el desempeño de la investigación científica como conocer de memoria la alineación de la selección española de fútbol, los reyes visigodos o las distintas categorías de ángeles -que hay quien se las sabe.
Opino que se han de modificar los criterios de acceso a los contratos públicos de doctorado, dando mayor peso a otros méritos que evidencian inquietud e interés por la ciencia y eliminando la imposición de trayectorias lineares. Se deberían instalar, además, controles exigentes a la mitad del recorrido de doctorado, como existen en los países a quienes los "precarios" se comparan en otras estadísticas. De esta forma sería posible derivar a otras profesiones a los estudiantes que no hayan demostrado suficiente interés, dedicación o capacidad como científicos y aprovechar de forma más eficiente los recursos públicos.
Una vez doctorados, el recorrido de formación continua a lo largo de entre dos y cuatro experiencias postdoctorales para concluir habitualmente en un programa Ramón y Cajal que debería ser el paso final de acceso a un puesto de trabajo indefinido que garantice la posibilidad de crear un grupo de investigación. Se trata pues de un camino largo, de entre 10 y 15 años desde el inicio de la formación como científico, y que conlleva diferentes filtros de selección que debieran consolidar solamente a los más capaces.
Dado que este proceso que lleva décadas, el sistema de formación de I+D funciona mejor cuando goza de una cierta estabilidad a largo plazo. Tan malo es que la oferta pública de empleo como investigadores sea de tan solo 20 contratos para los organismos públicos de investigación españoles, como ocurrió el año pasado, como que durante las vacas gordas se llegase a una oferta de más 300 plazas de investigadores.
Por eso, disminuir el número de contratos Ramón y Cajal y mejorar sus condiciones como ha anunciado Carmen Vela me parece una decisión sensata, haya crisis o no. Continuar con la oferta de contratos actuales como pretenden los "precarios" sabiendo que nuestro sistema de I+D será incapaz de consolidarlos sería, símplemente, una hipocresía cruel para con los contratados.
La ciencia necesita consistencia, constancia y planificación. Ni fue bueno tener incrementos presupuestarios del 25% anual como los que vimos en la primera legislatura de Zapatero ni decrementos de igual magnitud como los que hemos de digerir este año.
El sistema de I+D debería contar, al menos en cuanto a la gestión de fondos para recursos humanos, de un fondo que se pudiese gestionar de forma plurianual, como el sistema de nacional de pensiones, de forma que se pueda mantener el equilibrio demográfico de formación aprovechando depósitos acumulados durante las vacas gordas para mantener el equilibrio del sistema durante períodos de vacas flacas. En realidad esto es más que un símil, pues la continuidad de los recursos humanos en I+D es un problema esencialmente demográfico.
Por último pediría que cuando queramos compararnos a otros "países de nuestro entorno" como Alemania, en número de investigadores por cada 1.000 habitantes, también lo hagamos en cuanto a producción y competitividad. A la vista está que la productividad y la tasa de éxito de nuestros investigadores en programas competitivos y exigentes como el European Research Council es menor a la esos países de nuestro entorno a los que queremos parecernos en número.
La tasa de éxito de propuestas de proyectos de I+D al Plan Nacional de I+D de en torno a un 40%, frente a tasas de éxito inferiores al 20% en la mayoría de "países de nuestro entorno", no sienta las bases para generar una comunidad científica creativa y competitiva. El Plan Nacional ya contó con un experimento, el programa CONSOLIDER INGENIO 2010 muy exigente, con una tasa de éxito inferior al 10%, y evaluación internacional, con resultados excelentes.
La cultura del "café para todos", prevalente en todos los niveles, incluidos la ciencia, de la sociedad española desde hace 30 años se debe reemplazar por una cultura del esfuerzo, la selección y evaluación, el mérito y la competitividad, en justo equilibrio con la cooperación.
Precarios, es hora de aparcar el discurso victimista y que todos, jóvenes y "senior", nos pongamos las pilas, y demostremos nuestra valía a la sociedad española. Os propongo que demos tan solo tres pasos: (1) recuperemos el sentido de la realidad; (2) hagamos autocrítica y (3) demostremos, con hechos, el valor de la ciencia para superar las dificultades actuales, aunque cueste sangre, sudor y lágrimas.
He sido miembro de FJI, estoy de acuerdo en que necesitaría renovación de su discurso, como hizo proponiendo una Carrera Investigadora o una planificación a largo plazo (ver comentario de Fermin Otarola). Pero, ¿hemos dejado de ser "precarios"? Un sueldo por encima de 1000€ no concede estabilidad. No poder acogerse a derechos que otros sí tienen ES precariedad. Encadenar contratos con fecha de caducidad durante 15 años sin poder acogerse a una contratación indefinida (modelo "Ley Caldera") ES precariedad. El abuso de mano de obra barata (investigadores pre-doctorales) sin un tejido que permita continuar un trabajo ES precariedad, y usted sabe mejor que nadie que 4 años no son nada en investigación; ¿se imagina usted a Einstein publicando sobre el efecto fotoeléctrico, la Teoría de la Relatividad General, la Especial y la Unificación de Campos en SOLO 4 años?
Sobre la pregunta inicial "¿Sobran investigadores?", se puede responder de dos formas. Si consideramos que los proyectos de investigación subvencionados son el 40% de los solicitados, estaríamos desperdiciando el sueldo del, pongamos, 40% de investigadores (suponiendo que otro 20% se acoge a proyectos concedidos). Espero que esté de acuerdo en que no es una solución muy brillante despedir a ese 40%... Prefiero considerar otra respuesta: Sí falta personal en investigación+desarrollo+innovación. Llámense investigadores, tecnólogos, inventores, divulgadores... todos ellos son huesos de un esqueleto que está a medias y que por lo tanto, no se sostiene.
En resumen, con esta política lo único que van a conseguir nuestros actuales gobernantes es desmantelar la ciencia y que en España los investigadores seamos una especie en peligro de extinción con menos ejemplares que linces ibéricos, que ya es decir.
http://diario-de-un-ateo.blogspot.com.es/2012/06/la-secretaria-de-estado-de.html
La realidad, frente a toda esta palabrería precocinada en las think tank elitistas, es que la alternativa al "café para todos", es el "café para los míos".
El señor Duarte lo sabe muy bien, y por eso sale en ayuda de "los suyos" en momentos en que cuesta defender lo indefendible y que la gente trague sin más con el abuso que supone rescatar a los inversores de los bancos con el dinero que debería estar dedicado a la investigación, a la sanidad y a la educación públicas.
Según esa cultura del esfuerzo, la selección y evaluación, el mérito y la competitividad, con la que se llenan las bocas, los bancos que hayan incurrido en abusos, incompetencia, corrupción y se hayan arruinado, deberían dejarse caer y dejar paso a los que lo hayan hecho bien. Igual que a los evasores de impuestos, criminales a los que se les deja blanquear el dinero que nos han robado a todos.
Pero no, la cultura del esfuerzo solo vale para los pobres. A los privilegiados hay que rescatarlos porque son un sector estratégico.
Señor Duarte, disfrute usted de los favores de vuelta que le corresponderán por este artículo, pero no pretenda dormir tranquilo.
Las propuestas del profesor Duarte, junto con cualquier otra encaminada a mejorar el sistema de ciencia español, deberian ser integradas en un proceso serio, independiente y racional de redefinición de la ciencia española que diera como resultado una nueva forma de hacer las cosa. Ahora bien, este nuevo esquema mejorado podria ser más caro, más barato o economicamente equivalente al actual y deberia diseñarse e implementarse de una forma razonablemente independiente de los aspectos económicos y, a ser posible, en un periodo menos crítico para la economia española. Poner los bueyes por delante de la carreta y decir "bajamos el presupuesto en la cifra que nos han pasado de presidencia y despues decimos que es para mejorar el sistema" es muy diferente (si no contradictorio) de la propuesta de Carlos Duarte y se limita a hacer de la necesidad virtud y a envolverla de un atractivo celofan.
Señor Duarte, estoy totalmente de acuerdo en que el sistema en la universidad está saturado y no hay sitio para todos los doctorandos. Es verdad que sobra mucha gente incompetente, pero no sólo doctorandos, tendría usted que ver la de catedráticos que se pasean por ahí politiqueando y viviendo del cuento. Lleva usted razón en que el sistema de concesión de becas de doctorado es muy deficiente y estoy totalmente de acuerdo en que los mejores expedientes no significan una mejor disposición para la investigación. También es verdad que hay temáticas de tesis que no tienen ni pies ni cabeza, aunque más tarde o más temprano se acaba encontrando alguna aplicación para lo que se estudió, ¿se imagina la utilidad que le verían en su momento a lo de los rayos catódicos? "¡qué chorrada!,corrientes de electrones observados en tubos de vacío... ¿y eho pa qué hírve?". Lleva usted mucha razón en la mayoría de las cosas que dice, de verdad, pero yo con los 1.000 euros tengo que pagar alquiler, luz, agua, internet, lentes de contacto (porque el ver como rompetechos también sale caro), de vez en cuando ayudo a algún familiar en apuros y... ¿sabe usted a cuánto están los tomates?. En fin, me parece que habla usted desde una posición muy cómoda.
1- ¿Quién no conoce a gente que una vez consigue la FPU, se pone a opositar a Secundaria hasta que se saca la plaza y de la tesis... si te he visto no me acuerdo?
Esto es una vergüenza que todos conocemos y consentimos, los primeros los directores de tesis que cada año firman la memoria anual INVENTADA del investigador y la envían al Ministerio. Esto sí es retraer recursos de I+D+i (para pagar academias PRIVADAS) y no sacar menos plazas de FPU. Dar FPU sin obligar a leer la tesis en 5 años es un craso error.
2- Es necesario ajustar las plazas postdoct y JdC a las RyC QUE PUEDAN ABSORBER LAS UNIVERSIDADES. De lo contrario, se estará condenando a la frustración a cientos de investigadores. Si sólo se van a poder "colocar" 50 RyC como Titulares, ¿para qué sacar 200 plazas? Claro, luego los RyC protestan porque cada año el 60% van a la calle. Y lo mismo se puede decir de los posdoct y JdC.
Sacar más plazas de las que se pueden estabilizar es empezar la casa por el tejado. La realidad es la que es y la retórica sobre la inversión en I+D+i que lleva a que cientos de investigadores, tras años de esfuerzo, acaben frustrados de camareros es pura berborrea burguesa propia de quien tiene las espaldas cubiertas.
Primero ataca a un colectivo como el de los doctorando, que si bien en algunos casos no lo toman con la seriedad que se deberìa, existen bastantes màs casos en los que dedican horas y màs horas al trabajo tanto experimental como teòrico para llevar adelante su Tesis, y son los verdaderos motores de la investigaciòn en los laboratorios, incluso en muchos casos estos mismos doctorandos dedican sus horas y dìas libres para acabar trabajo y evitar la acumulaciòn del mismo. Y en muchos casos sintièndose como autènticos privilegiados por poder hacer aquello que es su pasiòn y que en realidad no es pagado con el salario de la beca, pero no existen quejas sino agradecimientos por poder hacer lo que les gusta.
Cuando hablamos de que muchos doctorando abandonan la Tesis, no se puede dar el dato asì y no plantearse las razones reales, y en muchos casos no es solo culpa del doctorando.
Asì que atacer el core de la ciencia espanola formado por investigadores en formaciòn, no nos olvidemos lo que significa, es injusto y sesgado y màs viniendo de alguien como el autor del presente artìculo que en la actualidad tiene plaza fija en el CSIC.
Asì que lo que hay que defender es no dar pasos atras y solo avanzar en busca del progreso.
Si queremos que éste país avance tenemos que invertir más en I+D+i y tratar a nuestros jóvenes científicos e investigadores la élite de este país y no unos precarios. Muchos de esos precarios están en paro por los recortes de becas y proyectos de investigación, sin embargo la gran mayoría continua trabajando tan sólo para mejorar un curriculum que como mucho les servirá para ser una "asistencia técnica" de alguna administración.
Seamos serios y no banalizemos, para que algún día logremos mejorar nuestro modelo de país.
De acuerdo con menos y mejores Ramon y Cajal, menos y mejor dotados proyectos del Plan Nacional, vuelta de CONSOLIDER, mayor exigencia en la aceptación de tesis doctorales, etc... ninguno de esos problemas que apunta tiene su origen en los estudiantes de doctorado.
Si quiere atraer a los mejores estudiantes, en muchas disciplinas (como las ingenierías), para hacerlo tendrá que aplicar lo mismo que con los RyC: menos plazas, con mejores sueldos. La crisis de empleo no es igual en todas las áreas. Si no, si paga con plátanos, tendrá monos.
Ciertas son muchas cosas que usted dice pero otras simplemente las omite. Y digo las omite porqu e leyendo transversalmente su artículo se entiende que todo lo que voy a decirle lo sabe usted muy bien.
Que la enseñanza en España, de abajo a arriba y viceversa, está mal y tienen carencias es un hecho.
Que por ello haya que reducir las Ramón y Cajal es sencillamente un contrasentido. Propuesta absurda especialmente si el objetivo es salvar a los bancos.
Que fines de semana hawaianos no tienen importancia si se cumple el objetivo de la tesis y que fines de semana (o semanas) maratonianos son también incumplimiento de contrato. Casualidades que nadie lo haya visto así! ¿falta de interés?
Que, como ya le habrán comentado en más de un post, el objetivo de una tesis no implica sólo al becario, están para algo el director de tesis y la institución que les haga de paragüas.
Y bueno aquí lo dejo porque ya perdí el interés en hacerle más comentarios.
La mejor crítica a su texto la ha hecho usted mismo en un texto en "El País" el último més de Febrero: "Ni un paso atrás!"
http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/13/actualidad/1329167320_497211.html