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El machismo no tiene vacaciones

14/07/2017 07:25 CEST | Actualizado 14/07/2017 07:25 CEST

Getty Images/EyeEm

La lucha contra la violencia machista no admite tregua. Ni descansa ni permite bajar la guardia. Es incluso en esta época vacacional cuando cobra si cabe mayor intensidad. Bajo el lema 'El machismo no tiene vacaciones', el Gobierno valenciano renueva una campaña orientada precisamente a reforzar la vigilancia en el ámbito sanitario cuando más se necesita. El mayor tiempo de convivencia con el potencial agresor, derivado del periodo estival, se convierte en un momento especialmente crítico para las mujeres que son víctimas de la violencia de género y sus hijos e hijas. El riesgo de agresión física y también la violencia psíquica y emocional se multiplican. En este contexto, la Conselleria de Sanitat Universal i Salut Pública pone en marcha una serie de medidas que pasan, entre otras iniciativas, por potenciar los protocolos de detección de la violencia de género y ayuda a las víctimas de maltrato en los centros de salud y en las urgencias de hospitales.

Unas sencillas preguntas a todas las mujeres mayores de 14 años que se atienden por cualquier motivo sanitario pueden ser fundamentales en la labor de detección precoz de casos de violencia de género. Ese es el objetivo del cribado universal que se lleva a cabo a través de una aplicación informática disponible en cualquier centro sanitario de la Comunitat Valenciana. Como el de la guía ágil y sencilla en la que se incluyen las recomendaciones para detectar casos de violencia de género.

Con independencia de estos recursos, es obvio que sin la implicación de los profesionales de la sanidad, la campaña quedaría vacía de contenido. El estado de alerta de todo el personal resulta imprescindible. A través del programa de cribado universal, en atención primaria, se impulsa de manera decisiva la detección precoz y la prevención de la violencia de género. Además los servicios de urgencias, en especial los hospitalarios, juegan un relevante papel a la hora de diagnosticar si hay signos y síntomas que pudieran ser sospechosos de agresiones.

No hay sociedad que pueda tolerar esta violencia ni los silencios cómplices que la amparan. Las condenas y las condolencias no son suficientes.

'El machismo no tiene vacaciones' entronca con la firme voluntad del gobierno del cambio de la Generalitat de fomentar el protocolo valenciano contra la violencia de género. Un proceso que se sustenta en la detección y derivación de las víctimas a Centros Mujer 24 horas, a los servicios sociales, a la Policía o a la Guardia Civil. Toda esta estrategia es a su vez parte de un reto genérico como es que la sanidad pública valenciana, que a diario salva vidas, también lo haga como agente activo en la lucha contra la violencia machista.

Todo recurso es insuficiente, tanto material como humano, cuando se trata de luchar contra esta barbarie. Si hay algo que requiere una solución inmediata, eficaz y contundente es la violencia de género. 30 mujeres asesinadas entre enero y mayo de este año, 44 el año pasado, 870 mujeres asesinadas a manos de sus parejas desde 2003, según datos de la Delegación de la Violencia de Género. Cifras que no son cifras. Son proyectos de vida truncados de la manera más cruel posible después de mucho sufrimiento, son hijos e hijas privados de sus madres. Por no hablar de los miedos, las coacciones, los insultos, la violencia emocional o suicidios que no recogen las estadísticas.

No hay sociedad que pueda tolerar esta violencia ni los silencios cómplices que la amparan. Las condenas y las condolencias no son suficientes. Es necesario y exigible que las instituciones, cada una de ellas en el ámbito de sus competencias, aporte hechos frente a las palabras. Hay que erradicar este tipo de violencia entre todos y todas. No será posible si al lamento por un nuevo caso sigue el recorte de fondos en las partidas de igualdad y lucha contra la violencia de género. Una sociedad decente exige ser una sociedad segura y libre de violencia de género. El machismo no tiene vacaciones. La responsabilidad de combatirlo tampoco.

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